La intuición y los hiatos temporales


Así es que mi mente en suspenso miraba fija, inmóvil y atenta, y continuaba mirando con ardor creciente. El efecto de esta luz es tal, que no es posible consentir jamás en separarse de ella para contemplar otra cosa; porque el bien, que es objeto de la voluntad, se encierra todo en ella, y fuera de ella es defectuoso lo que allí perfecto. Desde este punto, a causa de lo poco que recuerdo, mis palabras serán más breves que las de un niño cuya lengua se baña todavía en la leche materna. No porque hubiese más de un simple aspecto en la viva luz que yo miraba, pues siempre es tal como antes era, sino porque mi vista se avaloraba contemplándola, su apariencia única se me representaba en otra forma según iba alterándose mi aptitud visiva. En la profunda y clara sustancia de la alta luz se me aparecieron tres círculos de tres colores y de una sola dimensión; el uno parecía reflejado por otro como Iris por Iris, y el tercero parecía un fuego procedente de ambos por igual. ¡Ah!, ¡cuán escasa y débil es la lengua para decir mi concepto! Y éste lo es tanto, comparado a lo que vi, que la palabra poco no basta para expresar su pequeñez.

Dante Alligieri (Divina Comedia)

Imagina un bosque primigenio donde no existiera ningun tipo de vida animal, ninguna conciencia humana ni prehumana. Imagina que en ese lugar un árbol gigantesco cae causando un gran estruendo. ¿Si no hay nadie para oir ese estruendo podemos decir qué ese estruendo existe? o dicho de otra manera ¿podemos hablar de ruido sin ninguna oreja que lo escuche? ¿Es independiente la caida del árbol del testigo que lo ve y oye caer?

Frente a este dilema hay dos tipos de opiniones:

1.- Los que aseguran que sin una conciencia escuchante no podemos hablar del fenómeno de la caida del árbol.

2.- Los que creen que el fenómeno de la caida del árbol es independiente del observador, del sujeto cognoscente.

En realidad el dilema filosófico del árbol- que-cae-con-gran- estruendo no es más que una paradoja. Y lo es por una razón fundamental: el sujeto cognoscente en realidad sólo tiene una representación de la caida del árbol (objeto)pero no es el arbol en sí, nosotros al mirar u oir (presenciar) la caida del árbol en realidad no tenemos más que una noticia indirecta de lo que alli sucede, se trata de una realidad fenoménica que podemos capturar a través de una representación mental (imagen o sonido). Es en esa relación objeto-sujeto que la pregunta tiene sentido.

El planteamiento del árbol (que hace A. Watts en “Om, la sílaba sagrada”) sólo tiene sentido, además, si enfrentamos el posicionamiento cuántico frente al de la lógica mecanicista, pues plantea una situación análoga a la del gato de Schrödinger (si no lo vemos, ¿el gato está vivo o está muerto?)

Sin esa presencia de testigos con conciencia la pregunta no tendria sentido puesto que el árbol-que-cae-causando-un-gran-estruendo no es más que una construcción narrativa (aprioristica) de una conciencia que contempla y construye secuencialmente una serie de hechos que percibe adosándoles una sucesividad, lo que es lo mismo que decir adosándoles un antes, un ahora y un después, añadiéndoles tiempo.

Sin embargo en la realidad pura del noumeno, el hecho no transcurre: el árbol se cae ahora, pero a pesar de que su caida es movimiento, cambio y devenir, carece de tiempo, siempre caería en hoy, en ahora, no habria un mañana para el árbol, ni hubo un ayer, siempre es ahora, un nunc stans (el ahora que permanece) en contraste con el nunc fluens (ahora fugaz o instante) que percibe nuestra conciencia.

De manera que los sucesos contemplados o percibidos por una conciencia que juega el juego categorial de la división objeto-sujeto (por defecto) nada tiene que ver con el objeto en sí mismo (el-árbol-que-cae-con-gran-estruendo). Se trata de lo Real lacaniano, el noumeno kantiano, la Presencia búdica, el Testigo hindú, el Todo holográfico o el Rostro originario japonés, diversos nombres -procedentes de diversas filosofías- para designar la cosa en sí -el árbol platónico- y para diferenciarla de la cosa percibida por una conciencia que precisa desdoblar su actividad en dos vectores sujeto y objeto, observador y suceso.

En el post anterior precisamente abordaba los tres tipos de procesamiento que usa nuestro cerebro, hablaba alli de tres modes. Un mode máquina relacionado con el cerebro reptiliano y con la lógica afásica del organismo, un mode conciencia presente en estado vigil y un mode intermedio al que llamaremos de momento intuición para seguir nuestro argumento.

La palabra intuición es de hecho muy intuitiva, todos sabemos lo que queremos decir cuando nos referimos a ella, sin embargo esta clarividencia de su significado no debe hacernos perder de vista la dificultad para una definición operativa, asi entendemos como intuición a una forma de saber precognoscente, algo asi como una suposición que tomamos como fiable, más aun que la cognoscibilidad formal. Entendemos que la intuición, es algo bastante parecido al insight, al darse (o caer en la) cuenta de algo, al fenomeno de ajá, o del click, la inspiración, la revelación, el Eso, al Eureka de Arquimedes o a una forma de conocimiento mediada por lo emocional y no convencional. 

Sin embargo en este post (y seguramente en otros próximos) vamos a referirnos al satori, es decir a ese proceso de iluminación de la tradición filosófica budista y zen o lo que es lo mismo al concepto más occidental de éxtasis.

Pero es importante volver al tema del árbol-que-cae-en-un-gran estruendo para entender que el tiempo no existe -sólo- tal y como formalmente lo percibimos. O al menos que existen dos clases de tiempo, un tiempo como “duración de las cosas”, como sucesividad que es un artefacto de nuestra conciencia que se halla encadenada al pasado (memoria), al futuro (anticipación) a la vez que al presente. Un presente que para la conciencia humana es una sucesión fugaz de acontecimientos unidos por una narrativa. El tiempo en sí, en realidad nada tiene que ver con la apreciación que de él hace una conciencia humana.

El tiempo en sí, es cambio, es devenir y es movimiento pero estas tres constantes tomadas en conjunto no explican la sucesividad de nuestra percepción del tiempo. Me estoy refiriendo a la Eternidad.

El tiempo en sí, ese tiempo en el que suceden cosas ajenas, anteriores a la conciencia que las contempla es un tiempo Eterno, que no debe confundirse con la infinitud. Una cosa es el tiempo infinito, un artefacto más de nuestra conciencia y otra cosa es la Eternidad que consiste en la reunión en un instante de pasado, presente u futuro todo de una vez. El hic et nunc, el aqui y ahora.

El “tiempo en sí” -Presencia- excluye a la conciencia y es el wifi del tiempo percibido por todas y cada una de las conciencias temporales, que viven en la Temporalidad schopenhauriana que no es otra cosa sino voluntad de representación. Ahora podemos comprender mejor el concepto spinoziano de “sub especie aternitatis“, el acceso a la eternidad procede de la temporalidad. Efectivamente el tiempo percibido por nosotros (los seres cognoscentes) no es otra cosa sino una derivación de aquél: el tiempo en sí mismo que aparece todo de una vez en ausencia de conciencia.

Pero del mismo modo que el tiempo cognoscible no podría entenderse sin el tiempo como cosa en sí, tambien es cierto que el tiempo como cosa en sí resultaria superfluo e impotente sin una conciencia que se lo representara, sin una conciencia humana que pudiera agrupar pasado y futuro fundiendo sus proyectos en una unica categoría.

Y es por ello, precisamente porque no tendría sentido sin una conciencia que lo plasme en su seno, que el árbol puede o no hacer estruendo al caer en medio de un bosque, pero sólo una oreja humana podría darle sentido, ese sentido al que Watts llamó “ruido” (ruido = sonido + oreja).

Por ello no hay tiempo sin mente ni mente sin tiempo. La conciencia actuaría, pues, a modo de modulador o vía, a través de la cual algún día, acaso, el ámbito del sentido se ensanche suficiente como para contenerlo y saciar nuestras dudas existenciales más básicas, las que nos inquietan desde que sabemos preguntarnos quién somos y por qué estamos aquí, escribiendo y leyendo posts. Algo a lo que nuestra más profunda intuición nos impele como posible.

Pues la intuición es el trabajo precognoscitivo que nos permite acceder a la cosa en sí pues ella misma (la intuición) es ausencia de conciencia cognoscitiva.

El asunto es que ambos tiempos: “el tiempo en sí” y el tiempo “que transcurre segun la conciencia humana” se comunican a través de hiatos o aperturas temporales. ¿Como lo hacen?

Lo hacen de dos maneras, una de baja intensidad y definición, en el sueño y otra de mejor intensidad y alta definición: a través de las experiencias inusuales de conciencia o ENOCS.

Bibliografia.-

Jorge Luis Borges: “Historia de la eternidad” .aqui en pdf

Mario Toboso Martin. “El tiempo y la conciencia”. aqui en pdf

10 pensamientos en “La intuición y los hiatos temporales

  1. Recordé este escrito sobre la prosa de Azorín, no sé por qué, habrá sido intuición :

    ” Evidentemente la desorientación, las equivocaciones, los despistes son los del lector, del receptor. Por parte del hablante, del escritor, de Azorín, se trata de una construcción- o quizá mejor valdría decir una des-construcción- consciente y elaborada adrede. Ese tiempo que Azorín ambiciona aprisionar por la escritura es un tiempo que traspasa las categorías del pasado, del presente, del futuro, que las funde en presente “omnipresente”, un tiempo que es a la vez instante y eternidad… “, Azorín en el primer milenio de la lengua castellana.

  2. ¡Felicidades Ana! Me ha gustado mucho el post y el abordaje que en él se hace del tiempo. Quería apuntar que es coincidente con lo que se dijo en el primer post colaborativo del GMS:

    […nuestro sistema nos protege de esa percepción externa pues la realidad exterior carece de tiempo y aquello que es atemporal se empareja con lo muerto y lo inanimado, lo opuesto de la vida. Es por ello que su visión podría ser aterradora.]

    Ahora a la luz de este post aparece mucho más fundamentado y claro.

  3. La verdad es que personalmente me encuentro muy feliz por esta colaboración, a mi me ha aclarado ciertos conceptos muy repetidos pero que hoy adquieren claridad. Gracias a Ana por su aportación

  4. Espero os guste y sea de utilidad!

    Por encima de la mente racional y debajo del plano almico hay un plano intermedio de conciencia llamado intuicion. Es difícil caracterizar este plano intermedio pues trasciende el campo mental pero sin llegar a la esfera del alma.
    El plano de la intuición es la parte mas alta y mas sutil de la creación. A pesar que Dios y las almas son los verdaderos agentes creadores del Universo, el proceso de creación comienza con la intuición y luego formula conceptos, manifiesta sentimientos, imágenes, formas y finalmente una manifestación física. La intuición es la clave para iniciar el proceso de creatividad.

    Como una facultad de la conciencia, la intuición es una percepción interna que surge como un todo de una manera similar a la percepción sensorial, excepto que en lugar de integrar varios objetos físicos, la intuición integra la percepción sensorial, las proyecciones astrales, sentimientos y pensamientos en una única percepción de la situación que es la percepción psiquica.
    La intuición no razona conscientemente usando la lógica, sino mas bien directamente percibe las vibraciones de la conciencia afuera de nuestra propia mente. Quizas la mejor explicacion de las percepciones no físicas es que es la conciencia la que se sintoniza con las vibraciones de la conciencia física, astral, emocional, mental o intuitiva asi como nuestros oídos perciben las vibraciones de los sonidos y nuestros ojos las ondas lumínicas.

    Las emociones fuertes y los pensamientos activos tienden a interactuar con la conciencia psiquica, y asi nos damos cuenta que estamos mas intuitivos cuando nuestros pensamientos y sensaciones estan calmos, tranquilos, relajados, claros y neutrales.
    El conocimiento espiritual intuitivamente entiende los principios divinos y en toda situación sin importar cuan compleja sea se puede inmediatamente encontrar una solución que sea la mejor por medio de una guía que viene desde nuestro interior.

    La clave para recibir estas intuiciones es amar a todos incondicionalmente. Cuando nuestro amor fluye nuestros corazones se abren y las respuestas vienen espontáneamente. El amor hacia los demás trasciende los prejuicios e intereses de nuestros egos y de nuestros propios intereses y entonces podemos percibir la situación tal cual como realmente es. Si nos importa de verdad lo que le pasa a los demás nuestra conciencia naturalmente hara que tomemos acciones “amorosas” y de “comprensión”. Porque nuestro amor es beneficioso para toda la gente y para todas las cosas, el Universo en su totalidad estará inclinado en ayudarnos.

    La inspiracion es una bendicion divina que inunda nuestra conciencia con alegria, amor, paz y sabiduria intuitive. Cuando estamos en una posición de servir y atender a la gente, las energias y la guía divinas estarán mas disponibles para nosotros para diritgirlas al beneficio tanto de los demás como de nosotros mismos. Asi podemos ser un instrumento para permitir que los otros reciban las bendiciones divinas. Cualquier esfuerzo que realizamos dirigido a hacer el bien y elevar nuestra conciencia hacia la verdad, la justicia, la belleza, la alegría, etc puede ser una inspiración para los demás.
    Sanderson Beck

  5. Aun no he tenido tiempo para leer la segunda parte del post sobre intuición, ya que tengo la costumbre de imprimir y releer los posts, agregando anotaciones, subrayados dudas y demás, cosa que no puedo hacer a través del ordenador, aunque “dicen que sí se puede”. En fin, soy más lenta y pido disculpas por mi demora.

    Además de felicitar a Paco, a Ana y a los comentaristas, quisiera compartir, pues no creo que se pueda responder, una de mis mayores dudas y angustias existenciales, que surgieron, o más bien se volvieron concientes, a partir de la muerte de mi madre.

    Entiendo el sufrimiento humano (físico y emocional) como un peldaño en el proceso de la curación del cuerpo durante y tras una enfermedad, o una pena psíquica tras un evento doloroso, aun bajo el entendimiento de que pueden quedar secuelas y heridas sin cicatrizar, pero la vida queda. Lo que me parece injusto y hasta inmoral, es el sufrimiento, a veces largo de la agonía frente a una enfermedad personal, que terminará en muerte y dolor?

    ¿Puede la intuición, representada a traves de los sueños o de las experiencias inusuales de la conciencia aportar una respuesta?.

    Conozco las explicaciones que hablan de la purificación del cuerpo como paso previo a la muerte. Se que a muchos les dan consuelo, no así en mi caso.

  6. Ety, no dices cuales son esa dudas existenciales que se presentaron después de la muerte de tu madre, de modo que no puedo saber de qué se trata. Bueno, ya sabes donde encontrarme si quieres ser más explicita 🙂

    • Gracias Paco por tu respuesta y generosidad, por supuesto que se donde encontrarte y allí te buscaré-

      Resumiento, ¿por qué llegar al final de la existencia para desaparecer de este mundo crea tanto malestar e incapacidad física?. El anuncio de una enfermedad terminal es el preludio de la muerte y este enfrentamiento genera un gran dolor y en general miedo al sufrimiento, al grado de que hay gente que se suicida para evitar ese trance. También se aboga por la eutanasía y por la muerte digna. Entonces, ¿cual es la razón de una despedida que a veces resulta tan catastrófica? Entiendo que la historia de cada uno tiene mucho que ver con el enfrentamiento con tánatos, pero, hay personas que a pesar de todo tienen suerte para morir rápidamente en accidentes, infartos fulminantes y demás.

      Mi mamá murió como consecuencia de un adenocarcinoma pulmonar a pesar de que no era fumadora, pero más que la enfermedad, la mato el sufrimiento y el miedo a la agonía. Dejó de comer y pedía que la sedáramos (antes de tiempo) para no vivir esta pesadilla. Verla en sus últimos días fue una experiencia sumamente dolorosa para mi, aunque la gravedad de la situación no se refería precisamente al conocimiento y aceptación de su inminente muerte, sino a otras situaciones de índole personal que aun sigo trabajando terapéuticamente. Aquí no tengo dudas, sólo necesito elaborar muchos duelos. (Qué fácil se escribe, que difícil se vive el proceso).

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