Un lugar en el mundo


Esta mañana hemos tenido una de esas sesiones clinicas que dan para muchos comentarios tanto de tipo clinico como conceptual. Se trataba de un paciente de 43 años que se encontraba en observación y tratamiento debido a intentos repetidos de suicidio y a ser uno de esos pacientes “profesionalizados” que llevan muchas horas de psicoanálisis y que se conocen el dedillo la terminología psiquiátrica, las enfermedades mentales y toda la jerga que usamos nosotros los psiquiatras cuando hablamos de pacientes.

El caso es que el citado paciente que es muy culto e inteligente se definía a sí mismo como “soy un paranoico”, una cuestión dudosa pues nunca he conocido a ningún paranoico que se defina de este modo. Lo cierto es como caso clinico el paciente fue muy interesante y estaba muy bien estudiado cuando una residente de nuestro equipo nos ha presentado el caso. De él podemos saber hoy que -efectivamente- a lo largo de su vida ha presentado interpretaciones delirantes de tipo sensitivo-paranoide, “me miran, hablan de mi, divulgan mis secretos”, etc, pero también episodios depresivos con ideación delirante de ruina y autodevaluativa. Pero lo que más confundió a la residente son sus alucinaciones auditivas: voces que usualmente le critican en tercera persona o que le aseguran un futuro nada prometedor.

Pero el paciente además de presentar sintomas de las series paranoides, melancólicas,  esquizofrénicas y episodios hipomaniacos ocasionales presenta rasgos de carácter de lo más diversos, obsesivo-compulsivos,  limites y paranoides sin que cumpla criterios DSM claros para ninguno de ellos. Dicho de otro modo: el paciente es un compendio de psiquiatría y presenta una sopa de síntomas que no encajan en ninguna patología conocida, y al mismo tiempo encaja en cualquiera de ellas, sobre todo en ciertas categorias como ” trastorno esquizoafectivo” que vale tanto para un roto como para un descosido, asi no es nada raro que pacientes así hayan sido etiquetados con todos los diagnósticos posibles de la psiquiatria si excluimos el retraso mental y las demencias. Pues el paciente además de todo esto es un homosexual en cierto modo egodistónico, abusa de drogas, cocaína, cannabis y heroína, si bien tampoco presenta criterios completos para ninguna adicción.

A veces vemos pacientes asi, se trata de pacientes-paradigmáticos que ponen patas arriba cualquier sistema de clasificación y nos recuerdan la vieja idea griesingeriana de que a lo mejor la psicosis es un fenómeno unitario que va desplegándose en la vida de los sujetos con múltiples sintomas que dependen de otras muchas variables. El nucleo central de la psicosis estaria relacionado con una incapacidad de los sujetos en construir un mundo simbólico que habitar.

Y es por eso que dedicaré este post a explicar en qué consiste esto de “la capacidad simbólica de los hombres de hoy”. Empezaré por hablar del título de este post ¿qué significa un lugar en el mundo?

Naturalmente todos los cuerpos humanos como los cuerpos fisicos ocupamos un lugar, de modo que cuando hablamos de “un lugar en el mundo” nos referimos a algo metáforico. ¿Qué queremos decir?

Queremos decir que pertenecemos a algo superior a nosotros mismos, una raza, una cultura, una etnia, un grupo social, un club de fútbol, una localidad, una religión, un campanario, una familia, unos parientes, una profesión, unas creencias, una clase social, un vencindario, una afición, etc. Todos nosotros estamos inmersos en ese tipo de estructuras y muchos de nosotros pertenecemos a más de una. La función de todos esos inventos humanos es operar como formas de sostén de nuestra identidad. Y es tan asi que cuando nos preguntamos ¿quien soy yo? no sabemos decir otra cosa sino de dónde somos, cual nuestro apellido, cual nuestra profesión o etc. En este post hablé precisamente de cómo nuestra identidad se enrosca en esta clase de pseudofundamentos en los que es necesario creer si queremos mantener nuestra salud mental.

Se trata de una ficción pues en realidad nuestro verdadero Yo carece de fundamento, toda nuestra identidad es ficticia, pero es una ficción que conviene mantener si queremos seguir siendo cuerdos. Lo que es lo mismo que decir que no hay un verdadero Yo sino un Yo en relación con el mundo que nos circunda, un Yo que crece copiando conductas ajenas, rechazando y solapándose con otros yoes en perfomance. Nuestro Yo como decia Ortega no es ni de una ni de múltiples piezas, es circunstancial. Una circunstancia pegoteada a una memoria biográfica y adosada a un entorno social.

La mayor parte de las personas comunes pecan por exceso de pegamento, asi decimos que mantienen excesivos apegos hacia sus ideas, causas, pensamientos, conductas, nostalgia de sus origenes o adicción a ciertas conductas, carecen de la capacidad de relativizar este tipo de cosas. La gente común es sobre todo dependiente pues se adhiere a sus cosas bien conocidas como si fueran entidades objetivas indivisibles del propio Yo, de su propia identidad.

A los psicóticos lo que les pasa es todo lo contrario: son incapaces (por la razón que sea) de desplegar esa capacidad tan humana de separar significantes y significados, de entender que “un lugar en el mundo” puede ser el titulo memorable de una canción romántica pero que no está apelando a un lugar fisico sino que representa una función.

Para los psicóticos ciertas funciones están vacías pues no han sido capaces de simbolizar que lo que hacemos en la vida, el lugar que ocupamos en el mundo no es ese sillón, ni aquella cama, sino que se conforma en relación a los demás, a nuestras creencias, nuestro entorno, asi como el lugar que otros han diseñado para nosotros.

Un símbolo puede definirse como la representación de algo en su ausencia. Es asi como conservamos ese algo que o bien perdimos o bien se ha alejado de nosotros los suficiente para que sea inalcanzable. O que simplemente no se encuentra fisicamente próximo en este momento. Pero podemos tener noticia de ello o recuperarlo a través de nuestra capacidad de abstraer, recordar e imitar. Es asi como adquirimos nuestra identidad: a través de la trampa de suponer -consensuar- que los símbolos son los objetos que pretendemos poseer y retener, guardar para nosotros mismos. Los símbolos se trasmiten a través de las palabras o del arte lo que dota al símbolo de otro giro decisivo en la ocultación de la cosa en sí pues, el simbolo -la letra- no solo no es la cosa en sí sino que además cuando lo transmitimos con palabras, la cosa ha quedado en nada. La frase “un lugar en el mundo” sólo es un conjunto de letras con sentido en el idioma español que remite a un topos, a una posición respecto de otros, pero esta segunda parte de la cuestión la sabemos precisamente porque ponemos a trabajar cierta parte de nuestra mente especializada en traducir simbolos a cosas en sí.

Tal y como podemos ver en el cuadro de Magritte, hay dos pipas, una que sobrevuela el cuadro, mientras que otra está en el encuadre que cierra el armazón del cuadro retratado. Una inscripción nos recuerda que “esto es no es una pipa”, pues efectivamente es algo que la simboliza, una imagen de la cosa en sí, mientras que la pipa que sobrevuela el cuadro es el absoluto, la Idea de la pipa, la abstracción y no precisa bastidor.

En realidad nuestro “lugar en el mundo” es algo más vago y dificil de definir que la pipa de Magritte, seguramente cada uno de nosotros pensaremos una cosa para apoyar a través de una imagen esa metáfora. Le sugiero que piense en lo que a usted mismo esta frase le trae a le mente, la casa familiar, la madre, el oficio de cada cual o ciertos recuerdos infantiles pueden emerger para avisarnos de cual es nuestro lugar en el mundo. Pero aunque no lo encuentre a la primera es seguro que usted tiene un lugar en el mundo, a lo mejor no es el que le hubiera gustado pero seguro que lo tiene y en exceso.

El psicótico es un sujeto atópico, un sujeto sin lugar, algo que puede verse bien en este caso debido a su capacidad de verbalización y a la buena alianza terapeutica que mantuvo con la psiquiatra responsable de su caso. Pasaré ahora a tratar de explicar por qué los psicóticos no pueden construir un mundo simbólico en el que habitar como más arriba sentencié.

Sentir que alguien tiene un lugar en el mundo es un significante esencial y que es independiente en cierto modo de nuestra voluntad: depende que haya un otro significativo que construye para nosotros ese nicho ecológico y lo urde con los materiales del cuidado, la seguridad y el cariño. Es como tener o no tener una cuna, no depende de nosotros: tiene que haber alguien que la construya, la compre y nos la sirva, de lo contrario igual podriamos dormir pero careceríamos de una cuna propia aunque la cuna en sí seguiria existiendo como abstracción. Pongo el ejemplo de la cuna por ser el que mas se asemeja a ese “lugar en el mundo” que otros tejen y destejen para nosotros desde su propio deseo.

No he dado datos acerca de la crianza y el entorno familiar de este paciente por falta de espacio pero bastará con dos frases entresacadas de su propio discurso, “mi padre era como un espectro, estaba alli pero no tenia voz”, y “mi madre era una paranoica que huía siempre de ciudad en ciudad quizá por un vago estremecimiento persecutorio”.

Y ya tenemos toda la ecuación explicativa del por qué este paciente carecía de un lugar en el mundo pues pertenecia a una familia patológica probablemente paranoide que no consiguió desplegar esos hilos que son necesarios para que el sujeto se enrede en ellos y configure a través de ese entramado una identidad “con lugar en el mundo”.

Pero para ser un psicótico no basta con tener una familia más o menos desastrosa, incluso diria que no es necesario. Pues para ser un psicótico es necesario haber hecho algo con esos significantes, con esas pipas que no son pipas.

Y lo que el sujeto hizo es repudiar ciertos significantes, rechazarlos, no querer saber nada de ellos.

El repudio es un curioso y complejo mecanismo de defensa psicológico que no es exactamente la represión. De lo reprimido no se tiene noticia y es tipico de las neurosis, lo que se repudia sin embargo es algo que se sabe que está o estuvo ahi pero que se precintó inactivando la corriente semántica que debió irrumpir para mantener contacto entre unos contenidos mentales y otros. Es como un quiste mental que se encuentra aislado del resto del psiquismo, como una maleta abandonada en una estación cuyo propietario no se hizo nunca cargo de ella.

En realidad todos hacemos esto con aquellos significantes que nos son molestos, el repudio es un fenómeno universal, sólo que ciertos significantes son irrenunciables: tener un lugar en el mundo por ejemplo, vivir en la urdimbre que nos tejieron es inevitable, asi como asumir el sexo que tenemos o asumir otro tipo de eventos de la vida por mucho que nos resulten conflictivos.

El lugar donde el paciente ha vuelto, la casa de sus padres es el lugar en el mundo que su madre tejió para él, un lugar enloquecedor. Es por eso que la locura precisa sobre todo, no tanto de medicaciones sino de espacios o entornos protectores donde la locura pueda ser explicitada. La vida de esta persona es una vida errática e impredecible tal y como fue su crianza. Se busca a sí mismo allí donde no está como la llave de Nasrudin y lo hace a través de un periplo sin fin sin ser capaz de echar raíces en ningún lugar, pues solo tiene ese lugar determinado por esas tejedoras de sueños que son las madres, el lugar del loco que busca formalizar a través de una búsqueda -en lo real- del espacio y del viaje. Busca fuera lo que quiere ocultar dentro.

Con este tipo de personas podemos hacer muchas cosas pero no podemos curarlos pues el estropicio mental que sigue a la incapacidad de desplegar las cadenas semánticas necesarias hace que cualquier tratamiento sensato sea de “acompañamiento” y de contención. Se trata de propiciar prótesis humanas entrenadas para este fin.

El problema es que tampoco podrá tolerar la excesiva proximidad de su compañia (en este caso una entusiasta psiquiatra), pues en el fondo de su deseo existe ese ímpetu de no comprometerse con nadie ni con nada que caracteriza el deseo psicótico.

Una pipa que carece de bastidor..

26 pensamientos en “Un lugar en el mundo

  1. Bueno, buscar fuera lo que anda perdido por dentro lo hacemos casi todos. Será por esto que el mundo anda desquiciado? 🙂
    Qué fortuna tenemos los que sabemos dónde está nuestro lugar en el mundo… 🙂
    Magnífica exposición de algo complejo en lenguaje comprensible, maestro. Aplausos.

  2. El post me ha parecido extraordinario y clarificador.

    Si entendemos al Yo como un conjunto necesario y suficiente de identificaciones; entonces hemos de ver que si las identificaciones escasean los grados de libertad para definir al YO aumentan. Es muy coherente pensar que haya deficit de identificaciones debido a no haber tenido ese “nido seguro” en la infancia y que no sea lo reprimido o negado lo que haga daño sino aquello que se repudia tal como tan lúcidamente el post señala. Aquello que se abandona con indolencia.

    Pongamos por caso a alguien que odia el futbol. Este sujeto no tiene problemas, puesto que se identifica con algo (su rechazo al futbol); pero es distinto si esta persona quiere participar del mismo pero simplemente no se siente demasiado identificado con él, (por no parecerle demasiado racional pej). En este caso un día dirá que es del mejor y otro que es de algún equipo local, otras veces se identificará con el equipo de un amigo y otras con aquel que vio jugar bien en alguna ocasión… las posibilidades aumentan. Será de casi todos y de casi ninguno.

    Logicamente lo anterior no ofrece problemas si el sujeto es capaz de identificarse con otras cosas, pero presenta problemas cuando el número o intensidad de identificaciones queda por debajo de cierto umbral.

    La escasa identificación aumenta estos grados de libertad y dispara exponencialmente las posibilidades de combinar, de tal manera que uno puede identificarse con una cantidad exponencial de YOES. Todos ellos serán ciertos y falsos a la vez. De esta manera lo que se produce es un continuo overflow. El sujeto quizás podría convivir en este estado de no identificación, si no fuera por esa eterna duda que le dice: “¿Soy el YO que creo ahora que soy o todos aquellos que creí ser? ¿miento ahora o mentía antes?”

    No emergerá nunca un “yo definitivo” desde lo racional. Siempre habrá una recursividad que morirá por escasez de recursos en un overflow. Agotamiento. Tendrá que intentar otras vias: el cuerpo, el movimiento, el arte, lo creativo. Solo así creo que puede sobrepasar el umbral de identificaciones necesarias para conformar un YO coherente.

  3. Me parece un comentario muy profundo Agustin, d emucho calado. ¿Que significa overflow? Por qué un deficit de identificaciones aumenta la libertad del sistema? ¿Que significaria en terminos humanos la libertad del sistema?

  4. Distinguido Agustín…. hay otra manera que se te ha olvidado… el fanatismo: yo soy de los que piensan que los verdaderos fanáticos, como el europeo que se cargó hace unos meses a casi un centenar de adolescentes; o el asesino en serie de la película magistral “el perfume”….. también son formas de psicosis, donde el repudio y la imposibilidad de hacer uso de lo simbólico les lleva a asesinar….

  5. Vale neuropoeta, me agradan tus descripciones echando hilos por muchos lados (al estilo thesaurus). Amplían más la comprensión que las descripciones estrictamente técnicas.
    Coincido en eso de que “buscar fuera lo que anda perdido por dentro” es de lo más común.

    En principio, lo que en un momento se repudia, más tarde se podría re-aceptar (a modo de ‘padres pródigos’). ¿ No ?

  6. Si, Gonzalo estoy de acuerdo con lo que dices, prescisamente pronto subiré el “caso Wagner” para poder apreciar las relaciones que existen entre el crimen, el paso al acto, las psicosis y la evolucion clinica de este tipo de casos que nombras.

  7. Jo¡ Qué título tan bonito ¡ Te lo voy a copiar para hacer yo otro post pero de contenido bastante diferente porque el TEMA tiene mucha enjundia no sólo dentro de la psicosis sino porque el espacio tal y como aparece en el cuadro de Magrit ha de ser al mismo tiempo simbólico, reflejo mental, y concreto delimitado por un marco que configura y da realidad a la figura.

    Si como dices el Psicótico no es capaz de simbolizar el espacio y esto deriva hacia trastornos mentales el proceso inverso también tiene que provocar desequlibrios, es decir, vivir en mundos virtuales sin espacios tangibles que tengan correspondencia con el mundo real. Visiones distintas de una misma entidad con dos planos indisolubles que siempre deben aparecer el significado y el significante porque sino hablaríamos de palabras huecas y el lenguaje hueco no está.

  8. Agustín dices :” hemos de ver que si las identificaciones escasean los grados de libertad para definir al YO aumentan” Y yo creo que se produce es el efecto contrario, me explico:

    Cuando las identiicaciones escasean significa que presentas una pocas identificaciones pero que soportan un grado de intensidad muy amplio por lo que el YO tiene poca libertad para definirse más allá de las pocas posibilidades que escogió. Sin embargo a medida que aumentan las identificaciones nos encontramos con muchos bucles pero que disminuyen su grado de intensidad para conformar ese YO dando más individualidad a la persona y mucha mayor libertad para definirse con rasgos únicos sacados de los múltiples ramificaciones que presenta en su multidiversa identificación, es por esto, creo por lo que la personalidad se forma y adquiere peso específico con la edad, una vez que el trayecto de vida ha permitido al individuo, y si éste haya tenido la inquietud de búsqueda, el trabajo de un YO marcado y distintivo frente a los demás.

  9. María José aprovecho lo que dices para aclarar un poco más lo que pienso. El YO quizás tenga estructura matemática, y todo lo que se pueda decir con palabras es bastante incompleto. Sobre lo que comentas de mayor número de identificaciones en relación a la intensidad, ya dije arriba:

    “…presenta problemas cuando el número o intensidad de identificaciones queda por debajo de cierto umbral.”

    Son identificaciones ponderadas, es decir que la puedes cubrir con muchas identificaciones de una profundidad baja o media o con una o pocas identificaciones muy fuertes. Osea algo así:

    Yo= I1*F1+I2*F2+I3*F3+ …. + In*Fn

    Donde I1, I2…. son las identificaciones y F1, F2… es la fuerza de cada una de estas identificaciones.

    Pero la suma debe llegar a cierta cifra, debe traspasar cierto umbral. En un extremo tenemos al modelo de científico absorto en sus investifgaciones, tipo Ramón y Cajal, que se identifica con su profesión y a quien le sobran casi el resto de las identificaciones y en el otro extremo tenemos a la persona que se identifica con el fútbol, las copas, la política, la religión, y la telebasura pej etc.. sin implicarse demasiado en ninguna.. La configuración de estas variables daría orígen a personalidades diferentes, pero pasando de cierto umbral tendrían ya “su lugar en el mundo”.

    En un caso como el analizado en el post, creo que lo que ocurre es que todas las F (fuerza de identificación con las cosas) son de un valor muy bajo. Y esto hace que para componer un YO tenga que buscar un número elevado de cosas con las que identificarse (muchas I).

    Si las F son demasiado bajas, lo que se aumenta es el grado de libertad de las I, es decir que la necesidad de alcanzar a un valor aceptable de YO, supone un continuo peregrinar por distintas posibilidades de identificaaciones (I). Pero nuestra capacidad de procesar identificaciones consume recursos importantes y más cuando no llegas a conformar ningún YO. Por eso hablo de overflow, también traducido en la jerga cibernetica como “desbordamiento”. Es entonces, supongo cuando se acude al psiquiatra, agotado, desbordado de buscar por todos los libros y situaciones quien puede ser o no ser uno.

    Adoptar un Yo, implica morir al resto de los Yoes posibles. Esta es una tarea dura si no se hizo en la infancia y adolescencia. Es por eso que veo más fácil que encuentre la identificación a través del arte o el cuerpo, pues parece tarea difícil y torturante para la mente, la cual es más probable que acabe como digo desbordada.

    La fórmula de más arriba, es naturalmente bastante simplista. El Yo varía en función del tiempo e interacciona con la realidad y muy en particular con “el otro” y seguramente por comparaciones sucesivas. Respondería mejor a un modelo como el de una colonia de hormigas, en las que cada hormiga es una identificación (propia o ajena), y en la que algunas van muriendo y otras naciendo con el tiempo, unas van quizás tropezando con otras o parándose a por migas de pan, otras luchan por el territorio, unas están a mayor profundidad que otras y quizás no se conozcan entre sí, otras por contra, colaborarán juntas…. todo esto sin que se rompa la estructura de “hormiguero”. Y el problema es ese, que sabemos lo que son las hormigas pero el hormiguero es algo bastante intangible.

  10. “Una pipa que carece de bastidor..”

    Bion decía que la función de la madre, es “soñar los sueños que aún no puede soñar por sí mismo el hijo”. Y la llamó “función reverie”

    Una pipa sin bastidor es un “contenido sin continente”, algo que se desparrama infinitamente, sin encontrar ese sostén que lo encuadre y que le permita acceder al conocimiento paulatino, adecuado, acompañado, de la realidad y a la simbolización.

    El psicótico tiene un desconocimiento “activo” de la realidad, porque la odia, no la tolera, puesto que sus experiencias iniciales son las de un terrorífico desparramarse en un “infinito vacío y sin forma”, el “terror sin nombre”, “lo siniestro”… en fin, de muchas maneras ha sido nombrado, aquello que siendo desconocido nos amenaza y atemoriza, sin poder encontrar del otro lado la contención y la morigeración necesarias, en un estado tan incipiente de la mente.

    Me encantaría hacer una pasantía en tu Servicio, sería una gran experiencia! Como siempre, un gusto leerte!

    Estela

  11. Gracias Agustin, me ha gustado mucho tu intervención llena de sugerencias interesante. Lo que ocurre , creo yo, es que esas identificaciones no son todas iguales, por ejemplo no debe ser lo mismo identificarse con la madre que rechazarla, con el cuerpo que rechazarlo o con el propio sexo y rechazarlo. Deben haber significantes clave, cuyo repudio deja al individuo por debajo de ese umbral por definición. Creo que aquellos significantes que hacen de puente entre naturaleza-cultura deben ser los más importantes.

  12. Pues sí Paco, eso tienes que ser como tú dices.. Tiene que haber significantes clave. Sin tener que reconstruir la fórmula simplista que puse, una identificación con la madre puede tener un valor F=10 (por decir algo) mientras que un rechazo puede tener un valor negativo F= -1000, lo cual dejaría al YO sin poder levantar cabeza.
    Además puede ser también que unas identificaciones influyan en otras. Es decir que una determinada Fi influya en el valor de otras Fj , Fk, Fl… aumentándolas o disminuyéndolas y estas a su vez en otras de forma dinámica y dependiente de la variable tiempo.
    Sin mencionar que lo mismo ese acto metacognitivo de autoobservacion del propio YO, puede influir en la propia fórmula, de tal manera que se haga recursiva, pues en tanto que yo no me crea con identidad no me puedo identificar con nada, pero en la medida en que no me pueda identificar con nada yo no me creeré con identidad.

  13. Gracias por este gran post y por los comentarios.

    Me resulta muy interesante y clarificadora la idea de la estructura matemática del “Yo” que propone Agustín. Mientras me planteaba si sería posible tener diferentes fórmulas para los diferentes “Yo” de cada uno, pensé en el “Yo global” como una estructura matricial en la que se podría incluir, en cada fila, cada uno de los “sub-yos”, dejando los columnas para las identificaciones y su ponderación.

    Al mismo tiempo, por cada identificador (o copia de bucle, como apunta Paco), o por cada cambio en el factor de ponderación, podría generarse una nueva fila (ecuación) en la matriz del “Yo” que, a su vez, abriría camino para nuevas identificaciones (columnas).

    Y así, indefinidamente, podría tejerse el sostén de nuestra identidad en términos numéricos.

    Un saludo

  14. Creo que ese chico está mal criado. Y lo digo en el sentido de mimado. Puede que su familia fuera un delirio. Pero si él es capaz de verbalizar y decir que su padre era un espectro que no hablaba, vamos. Si es adicto a la psiquiatría, a llamar la atención, a saber más que los médicos, pues más de lo mismo. Y si además quiere tener todos los síntomas y ser el más loco de todos, pues estamos delante de un fabulador, cuya traducción al DSM-IV, desconozco. Adolescente puro.

    Un niño mimado. Seguramente nunca habrá trabajado, ni habrá tenido responsabilidades, más allá de mirarse el ombligo. Con lo cual se acercaría al modelo de Narciso y su río. Ni tiene sitio en el mundo ni lo está buscando, como bien ha dicho usted. Para simbolizar uno tiene que tener responsabilidad, y saber que el mundo va y viene aunque uno esté o deje de estar.

    La putada es que uno no puede volver a la infancia para vivirla de otra manera. Pero ser adulto, ser persona, significa precisamente asumir lo tontos que fuimos o los miedos que pasamos. Además sin acritud, como diría Felipe González.

    Él está congelado en su infancia pero a la edad de 40 años. Le diría que en vez de leer libros de psiquiatría, leyera alguno de Metalurgia. Y, de paso, comprendiera lo que es el “equilibrio metaestable” cuando llevamos a los metales de viaje con tratamientos térmicos, y luego responden y sostiene rascacielos de 90 pisos. Pero ni somos aceros ni somos mecánica. O no solo eso.

    Por cierto, usted nunca es aburrido.

    Un saludo.

  15. Pues sí, me parece muy interesante la idea de quaralenik de utilizar matrices. En una matriz tenemos un “estado” del YO y mediante operaciones con matrices vamos transformándolas a distintos estados; lo cual daría una imagen más dinámica del YO y sus transformaciones.
    Y este planteamiento va muy bien con el de “copias de bucles” porque un bucle es en realidad un tipo de grafo, y la forma típica de representar a los grafos es mediante matrices (matriz de adyacencia). Computacionalemente sería muy manejable.

    Si existiera un correlato físico en estas identificaciones cabría la posibilidad de hacer una conexión hombre-máquina para rellenar de datos estas matrices, pero me temo que no lo hay. Este relleno tendría quizás que hacerse en base a test y puntuaciones sobre impresiones y puntuaciones subjetivas. Internet proporciona una buena plataforma para que millones de datos sean rellenados en base a preguntas realizadas en distintos intervalos de tiempo. El sujeto que rellena podría hacerlo con el aliciente de obtener gratuitamente un panorama predictivo sobre su “futuro esperado”. Esta predicción se haría cada vez más precisa en base al feedback que los propios usarios van proporcionando. Y el resultado de ese “futuro esperado” curiosamente haría modificar nuestro comportamiento variando nuestro destino, lo cual a su vez variaría los datos del test formando un bucle bastante extraño en permanente evolución. Imaginaos lo que esto supondría.

  16. Hola a todos, este post con sus comentarios está dando mucho de sí.

    Con la precaución de recordar que las analogías no pasan de ser un modelo simplificado, destaco que se ha llegado a la analogía del grafo (convertible en matriz), cosa que es precisamente la concepción común en muchas culturas africanas animistas: se supone que las personas somos una especie de ‘moco’ o ‘cola’ (de pegar) en un nodo de conexiones (relaciones con otras personas, vivas y muertas). El grafo sería la red social.

    Deberíamos añadir que no todas las conexiones entre un nodo y los demás son del mismo tipo, pués no solo hay difererencias cuantitativas, también cualitativas: en algunas conexiones la comunicación es predominantemenete receptora y en otras emisora.
    En este modelo no bastaría con cuantificar la identificación de cada conexión, requeriría dos medidas (aferente y eferente). De modo natural se crean bucles (de hecho, en mayor o menos grado, toda señal emitida vuelve -obtiene una respuesta), y algunos bucles adquieren mayor importancia (proporcionan mayor feed back), ¿bucles extraños?

    Saludos,

  17. Bueno, lo que dices no tiene nada que ver con los bucles extraños que en cualquier caso son aquellos que adquieren coniciencia de si mismos a partir de su propia reentrada. Lo que describes, con lo que estoy de acuerdo es un esquema de retroalimentación clasica, y es verdad que la mayor parte de agentes que me rodean a mi por ejemplo (nodotraver) son aferentes, solo aquellos que decís algo sustancioso soís en realidad nodulos eferentes, que reentraís la información que salió, pero sigue sin ser extraño. 🙂

  18. Llevo varios días leyendo y releyendo este post y sus comentarios. Va mi felicitación y admiración a Paco, el genial neuropoeta, (hermoso término) y a todos los que han participado. Asimismo aclaro que muchas de las ideas propuestas me sobrepasan y entre más leo más son mis dudas y preguntas.

    También llevo varios días buscando un bastidor para la pipa, y cuando me parece haberlo encontrado, veo que no embona, lo que me sugiere que debe haber muchos y a la vez ninguno totalmente acoplable, lo cual me hace suponer que de esta manera debe ser ese lugar en el mundo que estamos buscando. Sin embargo los que supuestamente no somos psicóticos pretendemos comprometernos con el bastidor que deseamos nos sirva de contención. (Qué éste no funcione del todo es otro asunto).

    Pero, la incapacidad absoluta de comprometerse de algunas personas (con nadie ni con nada, como lo menciona Paco) y navegar de un punto a otro sintiéndose perennemente perseguido, especialmente por las personas en quiénes paradójicamente busca acompañamiento, ¿puede ser clave para determinar la personalidad psicótica del sujeto?.

    Se me ocurre que quizás el lugar en el mundo es finalmente una utopía, pero algunos seguimos buscándolo y nos apegamos a ese sueño para seguir viviendo. (“Sin Utopía la vida sería una ensayo para la muerte”, Serrat dixit). El psicótico entiende la utopía de otra manera, y esta comprensión le resulta peligrosa y persecutoria, por eso, cada vez que se aproxima también la destruye.

  19. Alguien dijo hace poco que no sabe cuál es su lugar en el mundo. ¿Qué pudo haber querido decir? Aunque supongo que esta expresión admite muchas interpretaciones. Yo creo que todos tenemos nuestro lugar en el mundo, y no me estoy refiriendo a un lugar físico; todos hemos venido al mundo a cumplir algún tipo de misión o al menos hemos tenido el privilegio de nacer y vivir la vida con todos los dones y retos que conlleva; y también pienso que ese lugar está en nuestro interior y que jamás debemos perder el contacto con él pues mantener ese vínculo en perfectas condiciones es imprescindible para saber quiénes somos.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s