¿Aumentan o disminuyen los trastornos mentales?


Si usted leyó el post anterior donde explicaba el futuro de las psicosis y lee este articulo es seguro que quedará perplejo preguntándose si en realidad están aumentando o disminuyendo los trastornos mentales.

Lo cierto es que depende de a qué llamamos trastornos mentales. En la estadística del artículo citado más arriba -fuertemente influida por ciertos intereses- llaman trastornos mentales a lo que nosotros los psiquiatras llamamos trastornos psiquiátricos menores, a formas reactivas y a reacciones ante las adversidades de la vida. Asi el insomnio, la ansiedad, la depresión, las fobias o el socorrido estrés pueden ser considerados desde este punto de vista trastornos mentales sin serlo.

Lo cierto es que, los trastornos mentales clásicos y severos, las psicosis han sufrido ciertas mutaciones  en el sentido de que han disminuido su virulencia y han mutado hacia formas mas benignas. Me refiero a la esquizofrenia, la psicosis maniaco-depresiva y la paranoia. Es decir las tres grandes psicosis. Y si esta disminución no resulta más evidente y afecta también a la incidencia de las mismas es a causa de otros agentes que han interferido en el pronóstico de las mismas, me refiero al consumo de drogas ilegales que es seguramente la comorbilidad más importante que acaece en los pacientes psicóticos y que emsombrece su pronóstico a largo plazo. La otra variable es la complejidad del mundo en que vivimos.

Asi, por una parte tenemos entidades psiquiátricas mucho más benignas que las que poblaban los manicomios del siglo XIX pero paradójicamente con esa disminución de gravedad existen otras lacras conviviendo con esta buena noticia y que en cierta manera la enmascaran.

Por otra parte hemos de contar un buen puñado de trastornos que en el siglo XIX no se conocian o eran raros: los trastornos alimentarios como la anorexia y la bulimia, los trastornos de personalidad (sobre todo el TLP) tambien conocido como “personalidad como si”, y una enorme variedad de trastornos neuróticos que parecen moverse tal y como conté en este post como si ciertas entidades anduvieran buscando una legitimación médica. Es por ello que hablé de la rebelión de las entidades.

Lo cierto es que esta denominación “como si” se debe a la evidencia de que ciertas personas parecen abrumadas por síntomas depresivos sin ser depresivos y habiendo sustituido los grandes delirios melancólicos por un informe sentimiento de vacío. Son personas impulsivas que no controlan -por sus propios medios- ni su humor, ni sus emociones y aparecen como intoxicados por las mismas, presentando una tendencia a hacerse daño, deglutir o vomitar grandes cantidades de alimentos o la práctica de una promiscuidad ciega. Que ponen en peligro su vida y su salud, son impredecibles y carecen de un proyecto de vida a largo plazo.

Dicho de otro modo, lo que parece haber aumentado son cierto tipo de trastornos atípicos, recortados, que parecen como formas abortivas o mitis (menores) de las formas clásicas de psicosis. Asi no es raro observar que las melancolías clásicas se encuentran hoy enmascaradas con quejas y dolor somático sin causa médica y la paranoia por querulancias y vacuas acusaciones con un sentimiento informe de tipo persecutorio sin que llegue a eclosionar un delirio franco. Las enfermedades parecen haber mutado a formas ambulatorias más leves aunque más abundantes y con síntomas nuevos y altas prevalencias de trastornos que permiten a quienes los sufren una mayor autonomía que las formas clásicas pero que invalidan social y laboralmente a los sujetos. Asi es posible decir que vivimos en una sociedad que genera grandes nichos de discapacidad o invalideces por causas mentales.

¿Cual es la causa de esta sobreabundancia de entidades atipicas?

Para responder esta pregunta tendré que hablar necesariamente de los dos replicantes, los que se encargan de copiar conductas que son los genes y los memes.

Hubo un tiempo en que la mayor parte de las enfermedades mentales dependieron solamente para su proliferación de los replicantes genéticos. Pero a medida que las comunidades humanas fueron creciendo en número de  individuos y densidad poblacional se acumularon otro tipo de replicantes, los memes. Hasta llegar a nuestros dias, donde es posible afirmar que los memes le han ganado la batalla a los genes. Copiar una enfermedad mental (la copia fenotipica) es hoy más facil que padecerla por causa genética a causa de la enorme cantidad de trasiegos interpersonales que realizamos, asi como la cantidad de medios disponibles para la dispersión de memes, email, TV, webs y blogs, teléfono, cine, periódicos, etc.

El meme le ha ganado la batalla al gen y es hoy más probable encontrarse con enfermedades “copiadas” por la via memética que por la genética, asi sucede con el “meme de la delgadez” por ejemplo, el responsable de grandes bolsas de sufrimiento según grupos de edad y sexo. La epidemia de trastornos alimentarios que sufrimos hoy en las sociedades avanzadas y opulentas no puede explicarse a través de la via genética pero puede hacerse si consideramos al meme como un replicante cultural que parasita los cerebros individual y se trasmite por imitación.

No cabe duda de que existen correlaciones entre el tipo de sociedad en el que vivimos y las expresión de cierto tipo de enfermedades que en cierta manera remedan enfermedades ya conocidas (y las hacen más frecuentes) mientras que en otros casos estas enfermedades aparecen ex novo.

Lo que caracteriza nuestra sociedad es el invalidismo crónico, algo que ya fue pronosticado por Halliday en 1948. Para este autor el futuro de los europeos se encontraría plagado -como asi ha sucedido- por las enfermedades psicosomáticas: ansiedad, fibromialgia, gastritis, colón irritable, sindromes de esfuerzo y aumento en el numero de suicidios anómicos. Para Halliday el aumento de estas enfermedades está relacionado con la disminución de la natalidad, una variable que años más tarde (1978) Abed relacionó con los trastornos alimentarios. Ruesh tomó en USA este mismo argumento para hablar del invalidismo crónico: los pacientes de hoy no solamente están más enfermos que antes -si bien de patologias espúreas-y a pesar de los avances de la medicina y la cirugia, sino que lo están más tiempo y más enfermos que nunca asumiendo una mayor invalidez percibida que otrora. Para Ruesh las causas de este invalidismo están relacionadas con tres causas:

  • Los pacientes no quieren curarse.
  • O bien no les conviene curarse.
  • O porque carecen de voluntad de curación.

Tanto Halliday como Ruesh coinciden en señalar que este fenómeno se debe a los cambios radicales que desde finales del XIX viene sufriendo la familia: la desaparición del padre, la incapacidad para mantener los vinculos, el aislamiento emocional del individuo, los cambios en los juegos, la modificación en la lactancia, la educación de los sexos, la desaparición de la madre del hogar y la amortización de la religión han modificado de tal modo nuestros vínculos con el mundo hasta tal punto que el propio Halliday no duda en afirmar que es la propia sociedad la que está enferma.

Si es cierto que los jóvenes actuales ya no se articulan en torno al complejo de Edipo no es menos cierto que cada vez más parece que se trate de Segismundos atónitos que asisten a una experiencia de vacio y de sin sentido que procede de una orfandad psicológica precoz, a menudo aparecen como intoxicados, confusos por emociones en cuya gestión han abdicado. Algunos autores han propuesto para denominar este cuadro el “Complejo de Gaspar Hauser“, un equivalente tardio y real del Segimundo calderoniano que crece sin vínculos afectivos y no puede por tanto desarrollar emociones formalizadas en la realidad.

Conclusiones.-

1.- Las enfermedades mentales clásicas son cada vez menos frecuentes y sobre todo más benignas que antaño, procurando una menor incidencia de deterioro y trastornos cognitivos. Los subtipos más malignos de la esquizofrenia representan hoy rarezas en nuestros hospitales.

2.- Las psicosis en general han mudado a formas más adaptadas a la realidad de la queja y la reivindicación, desapareciendo por completo aquellos delirios que poblaban los manicomios de hace solo 40 años. La formas nihilistas, de condenación, de invención o megalomanias han desaparecido casi de la escena clinica.

3.- Las drogas ilegales han ocupado el nicho de primeros episodios psicóticos en la población juvenil introduciendo un fenómeno de enmascaramiento en la patología. Actualmente se habla precisamente de patologia dual como disciplina de abordaje de estos casos donde no está claro el papel que juega el consumo en la psicosis en sí.

4.- Los trastornos mentales menores han aumentado claramente su incidencia no sólo las formas mitis de las que hablé más arriba sino también a causa de las expectativas de la población sobre su propio sufrimiento. La medicalización de los duelos, de las dificultades académicas, amorosas, sexuales o de rendimientos o rivalidades laborales no hacen sino incrementar las consultas en salud mental y las urgencias hospitalarias.

5.- Las enfermedades mentales se copian de mente a mente, asi es posible predecir que en una sociedad interconectada hasta el paroxismo se produzcan explosiones epidémicas de casos, tal y como ha sucedido con la anorexia y la bulimia, prácticamente inexistentes en entornos de deprivación memética.

6.- Los memes del sexo, comida y religión son los tres memes con mas éxito competitivo de todos los conocidos por lo que es predecible que la mayor parte de los malestares humanos se enrosquen en ellos.

7.- No cabe duda que el siglo XX ha sido el siglo de la explosión de memes relacionados con los roles de la mujer, la función paterna y la familia y que ha debilitado la estructura de la misma. Este debilitamiento correlaciona con la aparición de malestares casi metafísicos, que están en relación con defectos en el manejo de las propias emociones. Estamos en la era del vacío tal y como han señalado muchos autores, demasiados ya para ignorarlos.

El problema una vez planteado el diagnóstico es éste. ¿Cual es el tratamiento de esta enfermedad social? ¿Cómo podemos aprender a mejorar o aliviar a nuestros pacientes?

Será en el próximo post.

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19 pensamientos en “¿Aumentan o disminuyen los trastornos mentales?

  1. Excelente trabajo, a nivel profesional me esclareció muchas ideas, pero a nivel personal ha sido una enseñanza de vida.

    Paco, es posible pensar que en la actualidad, a pesar de padecer “trastornos mentales menores”, que como dices nos invalidan más social y laboralmente, somos, paradójicamente, más funcionales porque estamos invadidos por normas externas pero internamente somos seres vacíos y solos, siendo nuestra mejor opción para expresarnos la somatización?

    Gracias por otro brillante post

  2. Pues gracias por tus continuos ánimos Ety.
    Es posible que tengas razón y que el invalidismo se acompañe de una mayor funcionalidad ortopedica a causa de los memes circulantes cuya cruz de la moneda sea ese sentimiento cronico de vacio y de soledad y anomia que preside algunas vidas.

  3. Un apunte (sólo como posibilidad) en el sentido de que acaso la somatización (que no siempre se erige en vía de salida) se diera solamente cuando el inconsciente “sabe” que no tendrá otra salida que esa y no tiene más remedio que “cargarse” al cuerpo físico para dejar salir el núcleo del sufrimiento a la superficie visible y tangible. En otros casos, en cambio, no somatiza porque sabe que la emoción no será reprimida para siempre y la represión es temporal. Todo ello en función de las circunstancias y el temperamento, sobre todo las circunstancias y de la previsión que hace el inconsciente respecto a las posibilidades futuras. La somatización entonces actuaría a modo de fusible de la instalación general, para parar el golpe, pero sólo si prevé (independientemente de que sus cálculos puedan estar errados) que no hay otra salida para lo que anda reprimido en el campo límbico y que está dañando otros sistemas menos tangibles.

  4. De todo esto podría desprenderse, como postulan ciertos teósofos, que existen como dos tipos básicos de mentes humanas, las mentes psicópatas, incapaces de salirse de su ego, que actúan siempre a su servicio sin ningún tipo de reparo y que están perfectamente adaptadas al actual sistema sociocapitalista, de hecho deben haberlo montado y evidentemente lo dirigen. Y el resto de mentes, que son capaces de encontrar el placer en el servicio a los demás e intentan actuar de manera cooperativa para el bien común. Estos últimos, se encuentran totalmente fuera de lugar en un sistema totalmente darwiniano, en el sentido de puramente competitivo, motivo por el cual encuentran tales dificultades frente a los actuales memeplejos sociales, que tal como indica Ana, somatizan su disonancia cognitiva. Es por esto que aumentan los casos “como si”, de pacientes no quieren curarse, porqué aún siguiendo su epigenética, se resisten a adaptarse a una sociedad vacía y enferma.
    De hecho, casos extremos a parte, podría decirse que actualmente se han intercambiado los roles, los que antes eran psicópatas ahora son personas integradas, y los que antaño eran normales ahora son los psicópatas. El tratamiento es humanizar la sociedad. Es solo una caricatura, claro.

  5. Hola maestro. Me gustaría que abordara en algún trabajo el tema de la Parapsicología. Concretamente el tema del “espiritismo”. Eso de comunicarse o percibir a personas que ya no están en este mundo. Físicamente es imposible, pero eso no quiere decir que no haya casos asombrosos. Le lanzo este pequeño reto. ¿Es una esquizofrenia del sentido común? ¿Es que realmente no nos vamos del todo? ¿Tiene la mente el poder de proyectar imágenes o sonidos y que otros también lo perciban? No sé, indague. Y si ya lo ha tratado pues me envía el enlace.
    Por cierto ya tengo el libro de Susan Sontag que me recetó. Ya le contaré.

    Un saludo.

  6. Marcel por lo que llevo visto de la vida diria que existen muchos matices a eso. Si tantos psicopatas hay entonces la palabra “psicopata” no tiene ninguna validez, y lo mismo digo con respecto a los altruistas y cooperadores, si hay tantos entonces ser cooperador no dice nada. Yo lo que creo es que la palabra psicópata no significa lo que la gente atribuye, pues de esa guisa todos seriamos psicópatas, pues por lo que llevo visto en el mundo cada cual prefiere sus intereses a los ajenos, sus hijos a los desconocidos y su vida a la de los demás.
    Estoy de acuerdo en que el tratamiento es humanizar la sociedad el problema está en que cada uno de nosotros tendria un receta bien distinta a la de los demás y que incluiria un ascua para su sardina, de modo que hay que fiarse bien poco de las recetas universales. Es mejor pensar en las minorias, yo por ejemplo pienso en los pacientes mentales, una minoria.

  7. Totalmente de acuerdo, entre el blanco y el negro hay muchos matices de grises y etiquetar es más bien absurdo pues nuestras personalidades incluyen de todo. Las personas tienden a mantener coherencia y consistencia entre las acciones y los pensamientos, y en caso de dificultad suele aparecer la disonancia cognitiva (Festinger, 1957) como una especie de esquizofrenia menor. La teoría de la desvinculación moral (Bandura, 2002) también podría explicar la soportabilidad de las personas frente a nuestra sociedad. El problema es que la exposición permanente a un ambiente estresante obliga al organismo a estar siempre a la defensiva provocando patologías o el colapso. Ciertamente los humanos somos seres más bien tribales que sociales, y cada tribu tiene su cultura. Una humanización aceptable debería incluir el respeto y aceptación de todas las minorías, trascender la tribu para abarcar, no solo a toda nuestra especie sino a todo el cosmos. Deberíamos tener más presentes esos raros momentos de iluminación en que nos sentimos uno con el todo.
    Mis respetos por el trabajo con las minorías.

  8. Estoy de acuerdo: el problema mas gordo que tiene planteada nuestra especie es como salir del etnocetrismo, un cuello de botella que nos mantiene entretenidos en una guerra sin fin que parece que no termina nunca.
    De lo que se trata es de ir más allá. Primero integración y mas tarde alcanzar el mundocentrismo en la idea de Wilber, pero estamos muy atascados segun veo.

  9. Lo de “Los pacientes no quieren curarse.O bien no les conviene curarse” me hace recordar un evangelio apócrifo copto -de los que la iglesia rechazó- donde se narra que el apóstol Pedro tenía a su propia hija enferma pero no la curaba. Y para mostrar un milagro la curó *temporalmente* y le dijo “Vuelve a tu sitio, siéntate y quede de nuevo contigo tu enfermedad, pues esto es útil para ti y para mí”.
    No es que me resulte claro el sentido pero muestra que hace dos mil años alguien se había dado cuenta de que a veces la enfermedad tiene su utilidad.
    Esto va en la línea de Gullermo Borja con “La locura lo cura”, la disfunción como manera de lidiar con otra disfunción mayor sobre la que no se puede actuar directamente.
    saludos,

  10. Pere: Lo que hizo san Pedro es una terapia de intención paradójica, le prescribió el sintoma.
    Si los sintomas son involuntarios deben ser inpermeables tanto a las sugestiones de que aparezcan, desaparezcan, empeoren o mejoren. Al prescribir el sintoma (es decir al decirle que siguiera haciendo lo que ya estaba haciendo) puso a su hija en un aprieto, puesto que despues de esa prescripción puede hacer dos cosas:
    1.- Una seguir adelante con su sintoma con lo que está siguiendo la prescripción (obedeciendo a su padre) y
    2.- Abandonar el sintoma con lo que tiene ante si la posibilidad de darse cuenta de que el sintoma no es solo algo que le “sucede” sino algo que comunica algo a alguien.

  11. No sé si aumentan o disminuyen las enfermedades mentales, pero tú pareces acertar muchas cosas con las predicciones que haces en este post:

    http://carmesi.wordpress.com/2010/05/19/profecias-sanitarias-para-la-post-crisis/

    Según esto activándose el chip de la supervivencia quedan pocas opciones para acordarse de la enfermedad, así que disminuirán porque en este eliminar derechos uno de los principales a la hora de eliminar es que las personas no pueden enfermar. ¡ Cualquiera, según está el patio ¡ Pero en la educación pública aquí en Madrid ya te contaré si aumentan o disminuyen, no ya este año que es de lucha, sino en los años siguientes. La presión se aguanta hasta cierto nivel.

  12. Pues si no se ha producido te aseguro que empieza a ser muy parecido. Niño Becerra, El Crash del 2010.

    Lo que no creo que suceda es que el Gobierno legalice el cannabis, hay otras drogas más potentes hoy en día y tienen el beneplácito de todo la sociedad New Age, y consecuencia de esta nueva mentalidad New Age que espera que los extraterrrestres vengan a rescatarnos- no sé qué se han dedicado hasta ahora para no hacerlo- tampoco creo que nuestra economía pegue un giro e invierta en innovación y desarrollo, para qué si somos el paraíso de la tercera edad europea. ¿Vendrán éstos mentalmente sanos ? Hay que tenerlos en cuenta para las estadísticas de la sanidad pública.

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