¿Qué hemos aprendido de la neurosífilis?


En psiquiatria es poco probable que haya otro “hallazgo con hueso” similar al que vinculó la espiroqueta con la megalomania y la paralisis progresiva sifilitica.

Julio Sanjuan.

Como puede observarse hay dos clases de frutas, las que tienen hueso como el melocotón de arriba y las que no lo tienen como la cebolla. Todo parece indicar que tal y como Julio Sanjuan ha comentado en algún lugar el cerebro se parece más a las cebollas que a los melocotones y por más capas que vayamos quitando de su pulpa en busca de algún hallazgo consistente lo más probable es que en el centro de esa fruta no haya nada.

Pero esa búsqueda nos ha mantenido entretenidos durante tiempo no sin algo de razón. Antoine Bayle a principios del el siglo XIX y estudiando autopsias de fallecidos a causa de la parálisis progresiva sifilitica (neurosífilis) descubrió -aunque no demostró por falta de una prueba serológica ad hoc- que la causa de aquellos estropicios cerebrales, cardiacos y vasculares se debía a la infección sifilitica, es decir encontró una causa orgánica a una enfermedad mental (la única en la historia). Los delirios de preferencia megalomaníacos o bien apáticos y melancólicos que sufrían los paralíticos progresivos sifiliticos se debían a una causa orgánica: la colonización cerebral del treponema pallidum, algo que no se demostró hasta que Wasserman inventó una prueba serológica que vino a demostrar que Bayle tenia razón.

Lo interesante de la sifilis es sin duda su evolución en tres etapas entre las cuales pueden pasar entre 10-30 años  y el desarrollo completo o incompleto que ha tenido esta enfermedad a lo largo de la historia asi como su diseminación epidemiológica. Seguramente la sifilis ha existido siempre, pero lo que sabemos es que en el siglo XV hubo una epidemia en Europa que si bien se encuentra documentada nada dice de la neurosífilis es decir de ese subtipo que nos interesa a nosotros desde el punto de vista neurocientifico.

Al parecer la primera epidemia conocida y bien documentada de la que disponemos es la que tuvo lugar en el norte de Francia hacia 1800 y que se desarrolló con posteridad a las guerras napoleónicas haciendo añicos a los veteranos supervivientes de los ejércitos. Fué precisamente en Charenton, un manicomio de las afueras de Paris, donde Bayle encontró a los pacientes que le llevarían hacia su hallazgo pues la mayor parte de los enfermos asilados en aquel lugar eran paráliticos cerebrales y fue precisamente allí donde cayó en la cuenta de que todos (o casi todos) desarrollaban, en las últimas fases de su enfermedad, un delirio megalomaníaco que les llevaba a creerse con fortunas o propiedades imaginarias o una nobleza de origen que no poseían.

Aunque Bayle suponia que el origen de esta enfermedad era sifilitico, lo cierto es que tenía la sensación de que se trataba de una enfermedad nueva. Efectivamente la epidemia que asoló el norte de Francia (y por lo que recibió el sobre nombre de mal francés) era nueva en la historia de la medicina. Aunque la sifilis ya se conocia, lo cierto es que aquel subtipo clinico era realmente novedoso. Hoy se supone que el treponema sufrió una mutación que la llevó a cotas de virulencia nunca antes conocidas y que constituian más de la mitad de los ingresos en los manicomios. Dicho de otra forma, a principios del siglo XIX la neurosifilis representaba la mitad de los motivos de ingreso por enajenación mental.

La epidemia saltó el canal de la Mancha y se estableció en Inglaterra y tambien en Italia, más tarde llegó al Nuevo Mundo y se extendió hacia todas las partes conocidas, siempre con su preferencia por la raza blanca, más tarde llegó hasta los negros y empleó todo el siglo XIX en su expansión, hasta que de pronto: la epidemia cesó.

Y con ello no quiero decir que la sífilis ya no exista sino que la PGP (parálisis general progresiva) y su correlato mental -el delirio megalomaniaco- pasó a ser una reliquia de la medicina. Tanto es asi que hasta Kraepelin en su visita a la isla de Java a principios del siglo XX se extrañó de la ausencia de casos de PGP a pesar de que la sífilis era relativamente frecuente.

Lo interesante de este retroceso en la virulencia y frecuencia de la enfermedad es que no se debió a los tratamientos médicos sino que fue un viraje espontáneo en la cepa que le dió origen, algo parecido sucedió con la escarlatina, mortal en el siglo XVIII y leve en el siglo XIX, banal hoy en dia.

La penicilina es hoy el tratamiento más eficaz contra la sífilis siempre y cuando su administración sea precoz puesto que una vez se ha iniciado el proceso cerebral de anidación del treponema su eficacia es dudosa. Sin embargo la disminución epidémica de la PGP está bien documentada desde los años 30 y 40, gracias a los registros epidemiológicos de los paises escandinavos que como todo el mundo sabe son los más adelantados del mundo en este menester. El retroceso de la epidemia fue anterior a la introducción de la penicilina (Hare, 2002)

Lo que hemos aprendido de esta viñeta clinica son algunas cosas de interés que podemos aplicar a otras enfermedades por analogía y son estas:

  1. Una enfermedad puede desarrollarse en varias etapas, deteniéndose según la virulencia de su agente causal o la inmunidad del huesped. Y pasar muchos años desde que se contrajo hasta que aparecen los primeros sintomas invalidantes.
  2. Un agente causal cualquiera puede mantenerse en un estado tal que convoque pocas manifestaciones clinicas y aun poco importantes hasta que un buen dia inicia una reconversión en  un agente virulento en extremo.
  3. La distribución epidemiológica de casos y su propagación por las vias del comercio señala hacia la hipótesis de una causa infecciosa.
  4. Los tratamientos tienen poca importancia en la evolución natural  de la enfermedad.
  5. La neurosífilis ofreció un modelo anatomo-patológico perfecto para el estudio de las enfermedades mentales que desgraciadamente no ha cumplido con todo lo que prometía. Ya no hubo más hallagos con hueso.
  6. La sifilis fue una enfermedad con poca incidencia durante siglos mientras que la neurosífilis (uno de sus subtipos) fue una enfermedad muy frecuente (con alta incidencia) y que incluso hizo que las autoridades sanitarias de ciertos paises europeos abrieran nuevos establecimientos manicomiales.
  7. Las enfermedades que mutan y mudan clinicamente, o aparecen y disminuyen en intensidad sintomática son muy sospechosas de estar causadas por agentes infecciosos o biológicos.

Y si cuento todo esto es para y por analogía emprender  la observación de los paralelismos que otra enfermedad -la esquizofrenia- mantiene con la neurosífilis. paralelismos epidemiológicos, pues según algunos autores el modelo que mejor encaja para entender la esquizofrenia es el modelo vírico (infeccioso) y no el genético.

Pero será en el proximo post.

3 pensamientos en “¿Qué hemos aprendido de la neurosífilis?

      • Me alegro mucho de lo segundo.** La “otra” es una máquina diabólica “devoradora de talento”, como aplicado a una ciudad aseguraba un recientemente fallecido amigo. La primera universidad española (UCM) en el ARWU de Shanghái se encuentra en el puesto 201.*

        http://www.shanghairanking.com/ARWU2012.html

        * La graciosa paradoja es que el ARWU esté confeccionado por “técnicos” comunistas. ” ‘Ateme usted esa mosca por ese rabo”…

        ** Si esa universidad privada está dispuesta a pagar excelencia, házmelo saber. Al cabo, de ella depende su existencia. Un abrazo.

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