Libertad y pertenencia


Erich Fromm fue un psicólogo alemán que escribió varios libros notables en la linea de aplicar los conocimientos psicoanalíticos al análisis social trazando lo que podriamos llamar una cartografía evolutiva de la subjetividad a lo largo de la historia.

En “El miedo a la libertad” aborda un análisis profundo de las razones por la que individuos concretos son empujados -en ciertas circunstancias- a ignorar, aplaudir, callar, o militar en organizaciones delictivas como sucedió en la Alemania del III Reich y participar por activa o por pasiva en un genocidio a lomos de una ideología que niega la libertad de unos individuos y encuentra en la idea de supremacia racial, el pretexto para el exterminio de los otros.

La razón que esgrime Fromm de estos hechos es que la necesidad de pertenencia puede jugar enormes jugarretas a los individuos y a las colectividades y que en ciertas circunstancias solemos escoger el sentimiento de filiación y pertenencia contra nuestra propia libertad.

Para Fromm libertad y pertenencia son condiciones psíquicas que se encuentran en una permanente tensión dialéctica, la razón de ello es histórica y hay que retrotraerse al medioevo, o mejor dicho al Renacimiento, época en la que surgieron ciertos elementos que darían al traste con la antigua forma de vivir y desde donde comenzó la emergencia del hombre moderno.

El hombre medieval carecía de libertad pero a cambio de eso poseía un fuerte sentido de pertenencia. El hombre medieval se sabia noble, esclavo, campesino, monje, soldado o artesano. Su vida transcurría sin sobresaltos en esa identidad que se atribuia además a algún inescrutable propósito divino. El individuo tal y como lo concebimos hoy no existía sino tan solo como un elemento más de una cadena infame cuyo destino parecia estar en manos de la fatalidad o del Supremo Designio. El convento, la casa de campo, la choza, el campanario o la fortaleza eran los lugares donde transcurría la vida de aquellas personas que por razones obvias viajaban poco de no ser por la obligación de concurrir y morir en interminables guerras.

El Renacimiento operó una fuerte conmoción en aquel ambiente agobiante y oscuro: a través de un predominio de los intercambios económicos apareció una nueva clase social que no dependía de los vínculos de sangre: la burguesía. El dinero se convirtió en un nuevo valor social y comenzó a desplazar a los nobles poco a poco hacia su debilitamiento y progresiva extinción. El matrimonio Arnolfini representa perfectamente la felicidad beatífica que parecia flotar en aquellos entrelazamientos entre miembros de familias accomodadas que fueron precisamente los que sostuvieron el florecimiento de las artes en aquel periodo quizá para emular los gustos de la decadente nobleza.

De repente tener dinero se convirtió en una aspiración de muchos, el éxito, la ambición económica y el culto por el trabajo -que aportaria la Reforma luterana- y que tanto éxito tuvo en Alemania y en los paises nórdicos, formaron un nudo que se convirtió introyectivamente en una hipertrofia de la individualidad y de la responsabilidad individual cuyos precursores pueden rastrearse desde el cristinanismo primitivo. El psiquismo humano se transformó por obra y gracia del dinero y del acceso de una cierta capa social a estos bienes materiales.

Los pobres siguieron siendo pobres pero las condiciones de vida y de la identidad sufrieron un importante revés con la emergencia de ciertas instituciones como los gremios que trataron de introducir ciertos obstáculos a la libertad de libre intercambio y libre desplazamiento. La historia de la Humanidad hasta llegar a la revolución industrial puede contemplarse como una sustracción de los sentimientos de pertenencia y filiación de ciertas clases sociales mientras que otras sufrieron menos estas consecuencias al tiempo que ganaban libertad.

Hasta llegar al siglo XX es posible afirmar que los obreros de las factorías industriales urbanas habian perdido sus raíces y no habian ganado libertad. El proletariado acabó sublevándose lo que dio lugar precisamente a los fascismos del siglo XX, una reacción de la burguesia contra aquella amenaza social percibida, naturalmente los fascismos profundizaron en los sentimientos de pertenencia para captar voluntades.

Pero desde el punto de vista psicológico lo importante es señalar que hoy  las necesidades humanas son en parte contradictorias: por una parte necesitamos sentirnos libres para llevar a cabo nuestro proyecto de vida y por otra parte necesitamos sentirnos parte de algo superior  a nosotros mismos. Esa es la gran contradicción y el campo donde se dirimen los grandes dramas del sufrimiento humano actual acostumbrado ya a la libertad pero donde cada vez mas los sentimientos de pertenencia pasan a forma parte de algo caduco y em perpetuo cambio.

Y es una contradicción porque la libertad se erige siempre contra la pertenencia. Se impone pues una elección. Una elección que es además temprana puesto que el principal escollo para la emancipación del hombre es la madre.

El ideal pulsional de una madre es retener a sus hijos bajo sus faldas toda la vida, lo que es evidentemente un problema para nuestra especie con infancias, dependencias  e ignorancias largas. De tal modo esto es asi que si tuviéramos unas infancias más cortas, independientes y sabias no habrian enfermedades mentales como sucede en algunas peliculas de ciencia-ficción. Con eso no quiero decir que “la culpa” de las enfermedades mentales sean de las madres sino que se trata de un fenómeno tan ligado a la hominización que puede considerarse fundacional. Nuestra estirpe humana ha tenido tanto éxito y tantas lacras precisamente por esta cuestión: la emancipación de los hijos se hace siempre contra la madre.

Lo que es lo mismo que decir que la libertad individual se consigue rebelándose contra ese orden matriarcal que a base de amor, goce, dominio y exaltación del amor materno nos mantiene enjaulados en torno a ella durante más años de los que cabría esperar en cualquier especie racional.

Y sabemos que es fundacional precisamente a través de la patología: las estructuras melancólicas y paranoicas reproducen precisamente esta dialéctica entre libertad y pertenencia. La melancolía trata de reunir lo que la paranoia separó. La desconfianza paranoide trata de asegurarse un territorio ajeno a la intrusión del otro mientras el melancólico se ocupa de conjugar intereses contradictorios.

Es por eso que la traición -Judas es el mito- es fundacional en los humanos y es por eso que la única forma de emanciparse de la madre es a través de la traición tal y como ya sabemos desde que leimos este post tal y como cuenta aqui Andres Schuschny.

Las relaciones entre la melancolía y la paranoia con fascinantes y volveré sobre ello en el proximo post.

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31 pensamientos en “Libertad y pertenencia

  1. Quizá hay que pensar en la posibilidad de que la libertad tenga vigencia siempre dentro de los límites que estipula una autoridad o límite superior, sea ésta los padres, el entorno social, o simplemente -como dijo creo que Sartre- donde comienza la del otro. Acaso el problema sea la zona de intersección de ambas libertades (pues el elemento castrador también tiene la suya propia), frontera donde, en términos fácticos, se encarna la traición.
    Y es cierto el ansia de algunas madres que, embriagadas de apego, sienten como suyo lo que no lo es, disipando sibilinamente toda probabilidad de traición; es asombroso como algunos hijos aún siguen zafados a su poder hasta edades avanzadas de éstos.
    Muy interesante esa dicotomía primigenia, las dos caras de ese reto psicológico vital que, si se trasciende con buena nota, nos llevará al “yo”. Felicidades, maestro Traver 🙂

  2. Me ha gustado mucho eso de “embriagadas de apego”. Lo realmente curioso es que la libertad está enroscada en un sistema abierto (la dopamina) mienstras que el apego lo está en un sistema cerrado (el opioide).
    Dicho de otra manera el deseo puede recompensarse de muchas formas y todas son incompletas mientras que la filiación solo tiene una forma de satisfacerse: a través de la proximidad y la dependencia.
    Es por eso que la mayor parte de la gente prefiere lo bueno conocido a lo malo por conocer.

  3. La eterna dialéctica colectivismo-individualismo. Lo que ya no sé, es cuánto tiene de biológico (p.e. menos receptores de oxitocina, menos posibilidades de afiliación grupal), cuánto de cultural (e.g. urbano vs rural), y en qué grado interactúan ambos niveles entre sí.

    Saludos.

  4. Pues mira: la libertad parece que esta gobernada por el sistema dopaminergico que es un sistema abierto (sistema de recompensa) que puede estimularse de muchas formas pero nunca de forma completa. Mientras que la pertenencia (el apego) está regulado por un sistema cerrado (el opioide) que es en cierta forma adictivo y que proporciona recompensas completas. De manera que es posible afirmar que colectivamente hablando siempre hay que esperar que se opte por la pertenencia antes que a la libertad que es demasiado abstracta.

  5. El cuadro del matrimonio Arnolfini siempre me ha parecido enigmático, no sabía encontrar el motivo de su belleza y atracción, esa felicidad serena representada por un estado acomodaticio, el estado del bienestar burgués me ponía algo nerviosa, además ese señor tan feo y tan poco estimulante( tiene cara de aburrir a las mantas ) hacían del cuadro para mí un enigma,¿ puede existir un estado de felicidad duradero por muchas comodidades que se posea en un ambiente donde impera el aburrimiento ?

    ¿ Un sistema cerrado donde predomine el apego se puede mantener sin la aportación de momentos donde la estimulante dopamina lo invada todo ? o lo que es lo mismo,¿ estando sometidos a sistemas de pertenencia, encuadrados unos dentro de otros como las matrioskas, se podrían mantener sin la idea abstracta de la libertad ?

  6. Si, es un icono de la felicidad sosegada y practica basada en las conveniencias. Yo diria que el aburrimiento es una de las condiciones de la felicidad.
    A tu siguiente pregunta te diria que toda libertad se construye contra algun tipo de pertenencia, pero cada persona encuentra una forma u otra de permanecer en alguna parte para no estar solo y al mismo tiempo renunciar a aquello que es superfluo y choca contra sus aspiraciones de libertad- Por eso estamos aqui, no?

    • Yo la verdad es que estoy aquí porque me divierto, debe ser que mi sistema de dopamina se pone en funcionamiento 🙂 y seguramente el opioide también, a juzgar por el número de comentarios que hago.

  7. Pero el enigma de los Arnolfini es aún más amplio cuando en el punto de fuga tenemos la imagen del espejo donde de forma recurrente se refleja la escena que estamos presenciando. Como El Ojo de Sauron, que todo lo ve, o el símbolo de Dios dentro de la iconografía cristiana metido en un triángulo equilátero… En el espejo que al mismo tiempo es el punto de fuga de la composición pictórica, la misma estructura de pertenencia queda reflejado en una técnica de mise en abime hasta el fin…

    Creo que el concepto de libertad que lleva implícito la capacidad de elección según la voluntad de la persona no puede anular el sistema de pertenencia y al mismo tiempo de compromiso que lleva consigo la elección, quedando, por tanto, de nuevo eclipsada la libertad en pos de la obligatoriedad de pertenecer siempre a un colectivo, a no ser que se quiera vivir libre como una largatija comiendo insectos.

  8. ¿Y no será que el dopaminérgico, que por ejemplo nos lleva a la esclavitud en la adicción, precise de un “control” de otras vias como la opioide para dar con ese justo equilibrio entre la libertad y la filiación?

  9. Si homoliberalis: los dos sistemas se regulan uno al otro, pero fijate, el sistema dopaminergico puede “recompensarse” de muchas formas: comida, ejercicio, busqueda, sexo, oración, curiosdad y por supuesto drogas. Cada persona está especializada en un tipo de placer, “ha de ser asi o con esto”, se le llama saliencia, que es la forma en que cada uno de nosotros disfrutamos de la experiencia dopaminérgica. Es como si el sistema estuviera a “medio hacer” como si valiera tanto para un roto como para un descosido. Pero lo interesante del placer es que no se srive solo de la dopamina que es por asi decir aperitiva sino que precisa de otro sistema que se encargue de la descarga voluptuosa y eso es seguramente una descarga opioide.

  10. Es curioso, pero las madres castradoras y los hijos enmadrados son mucho más comunes en nuestra cultura mediterránea que en otras culturas. No veo este fenómeno tan extendido en países nórdicos. ¿Alguien ha observado lo mismo? En especial la madre española es una de las madres más castradoras y sofocantes que hay. No sé si en Latinoamérica pasa lo mismo.

  11. A propósito de lo que planteas, me encontraba leyendo un informe periodistico acerca del asesino en masa noruego (ese Breivik) y me detuve en sus criticas hacia su madre y hermana que de alguna forma representan el “espiritu de nuestro tiempo” en versión opulenta y concluí en silencio que el problema de las sociedades ricas es que las mujeres han adquirido demasiado poder tal y como Breivick denuncia sin decirlo.
    Las sociedades opulentas han invertido el problema que nosotros los mediterráneos entendemos como castración de los hijos por la madre pero en un sentido inverso, las madres nórdicas (de la Europa opulenta) simplemente han hecho como los hombres hicieron antaño -gracias alas centajas del estado protector- y se han desmarcado de sus funciones maternales y nutricias. Es el otro polo de la castración.
    No es que no dejen emanciparse a los hijos es que ya no les importan en absoluto.
    Todo parece indicar de acuerdo con la teoria del umbral que una vez se alcanzó cierta prosperidad lo que hemos de esperar es que aumenten las enfermedades o las patologias sociales, las lacras de todos los tiempos nos vuelven invertidas desde eso que algunos llaman el progreso.
    Aquellos paises donde existen altos indices de divorcio, baja natalidad y alta emigración son los paises donde caben esperar este tipo de patologias sociales.
    El problema del reparto del poder es crucial para la higiene de masas del futuro porque las mujeres no han adquirido más poder para feminizar la sociedad a partir de sus valores sino para plagiar los valores masculinos al tiempo que se precinde de ellos como modelos masculinos para sus hijos. El “ahi te quedas” se ha convertido en una opción de crianza de hijos y eso determina enormes bolsas de sufrimiento que pueden terminar en crimenes como los perpretados por ese Breivick.

    • Paco, utilizar el ejemplo de ese criminal en serie para argumentar lo que haces es, como minimo, francamente peligroso.

      Por otro lado, discrepo contigo por primera vez de manera enérgica: tu comentario es franca y declaradamente misógino. I´m sorry pero la amistad exige decir las cosas a la cara.

      Espero que no te moleste pero deberias repensarte a fondo lo que escribes cuando se trata de algo así.

      Paco

      (esto puedes bannearlo sin más)

  12. Te agradezco que me digas las cosas a la cara pero yo tambien discrepo contigo hermeneuticamente es decir creo que has interpretado mal mis palabras.
    Mis comentarios no tienen nada de misoginia, simplemente contestaba al comentario anterior respecto a la pregunta que hacia alguien sobre si las mujeres mediterráneas eran más o igual de castradoras que las nórdicas.
    Yo creo que los vínculos madre-hijo viene determinados culturalmente y tienen mucho que ver con la religión, las expectativas de vida y el bienestar: hay algo en el excesivo bienestar que se interpone (castra) la relación aunque por razones bien distintas a las que comentaba con respecto a la mediterraniedad y como soy latino y por simple comparación estimo que existen esas diferencias en la crianza y en los lazos que unen madres e hijos segun las culturas.
    No me cabe ninguna duda que un español recibe más lametones (besos y caricias) por parte de su madre que un noruego.
    Y lo hacia valiéndome de un comentario de ese Breivick, y venia a cuento a propósito de dilucidar si ese hombre delira o no, una cuestión que abordé en “Psicopatas y noruegos”. El caso es que en mi opinión no delira y es por eso que lo califiqué de psicopata.
    Por otra parte y como puedes imaginar no habia por mi parte ninguna intención de hacer una exégesis de la ideologia de ese hombre que es seguramente lo que te ha chocado y que es una ideologia paranoica aunque él aparentemente y por lo que sabemos no lo sea.

  13. Gracias por el comentario / respuesta.

    Si me permites, paso a hacer unos comentarios más precisos para intentar avalar mi anterior critica:

    ad 1) Dices: “…el problema de las sociedades ricas es que las mujeres han adquirido demasiado poder tal y como Breivick denuncia sin decirlo.”

    Utilizar la presunta denuncia que, además, al parecer no dice, de este asesino espantoso para avalar el comentario me parece simplemente inapropiado, por decir algo. Además, afirmar de una manera tan general que el problema de las sociedades ricas es ese, es simplemente inexacto. Esto es una afirmación sin más, puramente ideológica, no razonada.

    ad2) En general, intentar dilucidar si unas mujeres u otras, dependiendo de su lugar de residencia u origen, son más o menos “castradoras” es también una generalización absurda, sin fundamento.

    ad3) Conozco personalmente algún noruego y también alguna noruega (y sueco@s y finlandeses) y no son en absoluto frios o distantes. Sin embargo, en mi largisima lista de “mediterraneos” conocidos, hay ejemplos variados de esquizoidía y vano orgullo distante dignos de señalar. Por tanto, tampoco me encaja en absoluto el comentario generalizador.

    ad4) Finalmente, insisto en que es sumamente peligroso intentar hacer algún paralelismo etiologizante entre no-sé-qué-rasgos carácteriales o de familia y el resultado de acciones criminales abominables embebidas por actitudes ideológicas (cristianismo fanático, antimulticulturalismo, antiislamismo etc.) esas sí, muy claras.

    Finalmente, creo que, si te pones a ello, sería de gran interés analizar que pasó también con el padrastro de este criminal que al parecer pasaba largas temporadas en Tailandia con prostitutas…

  14. Dicho lo cual me gustaria ahora plantear la ligereza con la que usamos ciertos epitetos, como “misogino”, “xenofobo” y otros. Yo estoy tan lejos de la misoginia como del tea party.
    Tu puedes estar en desacuerdo con la idea “las mujeres tienen demasiado poder”, pero eso es una discrepancia sin más, una creencia dificilmente demostrable como la existencia de Dios. Es lo que yo creo (opino), y no es ideologia pues no forma parte de ninguna estructura sistematizada de corte ideologico sino simple constatación empirica (yo observo), si eso fuera ideologia tambien lo seria la contraria. Tu seguramente conocerás a muchos alemanes o nórdicos que son asi o asá pero no me negarás que existe un estereotipo nórdico como existe un estereotipo mediterraneo. Hombre, no me niegues eso, no le niegues el pan y la sal a mi argumento.
    Deberias leer Milenium para tener un retrato más exacto de esas pulcrisimas sociedades.
    Con respecto a lo que dices del padre de Breivick no conozco sus andanzas, pero es muy probable que fuera un padre ausente como sucede en las sociedades donde el divorcio es mas frecuente que el matrimonio.

  15. La idea de ” las mujeres tienen demasiado poder ” hace hincapié en una cuestión que está latente en toda las sociedades del primer mundo, no sólo en los países nórdicos y que denuncia un peligroso desequilibrio. No peligroso por denunciarlo que esto no haría nada más que mostrar un sistema dictatorial ( verdadero abuso de poder ) sino peligroso porque desencadena una bolsa de gran malestar social que desde luego no beneficia en absoluto a la mujer como persona y no como concepto.

    Incluso si ahondáramos en un estudio de la mujer, de las personas que constituyen dicha categorización se podría observar también que el desequilibrio está presente en la acumulación de poder en manos de unas pocas y no de la mayoría, por lo que la generalización no deja de ser eso una generalización que encuadra rasgos predominantes en un concepto.

    Esta idea se rastrea en toda la red en los comentarios que denuncian por ejemplo que las instituciones de defensa de la mujer reciben subvenciones por el número de denuncias de malostratos que consigan: esto evidentemente no beneficia a la mujer-persona que reamente sufre malostratos porque su caso se verá empañado por miles de denuncias falsas, como es el caso, y caerá en el descrédtio. Tampoco beneficia que se diga que las instituciones feministas reciben subvenciones que superan el presupuesto del Ministerio de Trabajo, dato que no sé si es cierto pero que sólo expresarlo en numerosos ámbitos vuelve a hacer hincapié en la misma idea.

    Y por último que se utilice la palabra de la mujer, en general, sin considerar a la persona con presunción de absoluto crédito hace que las mujeres-personas que denuncian diciendo la verdad sin engaño se vea completamente empañada por el descrédito de las denuncias de las mujeres-personas que lo utilizan en su propio beneficio o incluso que se desencadenen fuerzas e intereses que se aprovechen de este hecho en su propio beneficio y ya el colmo es que se utilicen para hace caer grandes cargos políticos- o de poder- en el propio interés de organismos que nada tienen que ver con la probelmática de la mujer…”La rebambarámbana de todos los turbantes “

  16. Pues la verdad Maria Jose es que no he pìllado si quieres decir que tienen demasiado poder o si dices lo contrario.
    Añadiré algo mas : no solo es que las mujeres tienen demasiado poder sino que los niños tienen tambien demasiado poder.
    Y hablando de equilibrios nombrar tambien lo que se conoce como “crimenes machistas” que atribuyen todos los crimenes a una sola causa: el machismo. Eso si que es una generalización lo que ocurre es que a fuerza de oirla todos nos la creemos.

  17. Pues yo comparto la opinión de Paco (Traver), por varias razones:

    1. Hay algunos estudios que han hallado una correlación positiva entre escolarización precoz en la infancia y conducta violenta en la adolescencia. Cuanto antes se inscribe a un niño en la guardería, más probable es que en la etapa adulta desarrolle conductas antisociales. También son numerosos los estudios que relacionan a los hijos de madres solteras con conductas antisociales.

    2. Son mucho más frecuentes los casos de asesinos en serie en países anglosajones o nórdicos que en países mediterráneos. Cualquiera que tire de hemeroteca puede comprobarlo. Y todos sabemos que estos países destacan precisamente por una gran igualdad de género y elevadas tasas de divorcio.

    3. Yo también he conocido a familias del norte de Europa y sus relaciones materno-filiales no tienen nada que ver con lo que vemos habitualmente por aquí abajo. Por ejemplo, recuerdo un matrimonio joven de alemanes con un niño de 4 años en un bar de la Costa Brava. El camarero se acerca, les pregunta a los padres qué querrán, los padres piden, y acto seguido el camarero se dirige al niño para preguntarle. Entonces el niño empieza a rascarse la cabeza, dubitativo, avergonzado, no dice nada, el camarero espera con paciencia, y mientras tanto, los padres NI MIRAN AL NIÑO, ni interceden por él, ni se preocupan por el camarero, ni nada. La escena duró 1 largo minuto que hasta a mí me hizo sufrir por el niño. Esto jamás lo he visto en unos padres españoles. Y se trataba de un matrimonio normal, de clase media baja, nada de pedagogos que estuvieran haciendo experimentos ultramodernos con su vástago. Era simple pasotismo. Y esta anécdota coincide con otras muchas. En general, en el norte de Europa a los niños se los trata como a seres autónomos desde mucho antes, se les habla como a adultos (recuerdo que un cineasta decía que en Francia es fácil encontrar a niños actores con una perfecta dicción porque allí las madres hablan a sus hijos como si fueran adultos, algo que no sucede en España, donde encontrar a un niño que pronuncie bien es más difícil).

    Esta cultura de tratar a los niños como adultos (que por otro lado tiene enormes ventajas pues da lugar a hijos más autónomos) predispone a que algunas familias nórdicas alcancen extremos patológicos de desapego y abandono que se pueden traducir en conductas psicopáticas en la etapa adulta (y cuando digo psicopáticas no sólo me refiero a matar a gente, sino también a ser un broker de Wall Street que especula con el precio del trigo, por ejemplo).

  18. Y cuando tú hablas de poder ¿ a qué tipo de poder te refieres?

    Si hablamos así de poder “en bruto” entonces Sí, las mujeres tienen mucho poder, de la misma manera que lo posee el hombre. El ” tirón” del poder es igual para ambos sexos y los dos pueden aparecer como elementos castradores.

  19. Lo que resulta funcional tanto en la crianza como en la pareja, en la familia, y en las organizaciones es que cada poder esté en manos de aquel que sea capaz de liberar la mayor parte de recursos para desplegar en una cadena de sucesos destinada a objetivos: por ejemplo en una empresa el poder consiste en producir mas y mejor, en una familia es el empoderar a los hijos para que logren emnciparse sin problemas y en la pareja en proporcionar apoyos a los individuos sin ahogarlos o enjaularlos en relaciones canibalisticas.
    Pero cuando digo que en esas sociedades las mujeres tienen mucho poder me refiero a que tienen el poder que ya tenian y una parte del pastel que arrebataron a los hombres, asi se explica que hoy las mujeres ocupen buena parte de los mejores espacios de ciertos empleos (por ejemplo la carrera de medicina).
    El problema es que las mujeres además de ese poder siguen ejerciendo el otro poder, el ancestral que es el de legitimar el poder de los hombres en la paternidad y es ahi donde yo pongo el dedo en la llaga. La paternidad no es una función natural como la maternidad sino que precisa que la madre tenga un marido (un padre )interno, de lo contrario invalida al hombre para tal tarea. La paternidad no es algo que acaece por si solo, no es una condición biologica sino cultural. Es por eso que los niños en ciertas sociedades avanzadas crecen sin padre, no importa si están o no están presentes, lo que importa es si están o no castrados por sus esposas.

  20. Paco, no es que yo crea o deje de creer si las mujeres ( o los niños, o los varones etc. etc.) tienen o no demasiado poder, no. De lo que se trata es que dicha aseveración es absolutamente inconcreta e inexacta pues habría que concretar caso a caso y situación a situación. Como generalización es inexacta y destila una actitud bien conocida de los que maniqueamente se situan en el bando hombres (varones) frente a mujeres. A mi juicio, hay que salirse de ese juego.

    Por otro lado, insisto, lo que es peligroso es traer el argumento que apuntas más arriba del asesino Breivick en este contexto. Este tipo asesinó a decenas de personas, según confesión propia, no por motivos relacionados con su madre o su hermana o, incluso, su padrastro, sino por su fanatismo cristiano absolutamente ajeno al amor al prójimo y si muy cercano al odio cerval a dicho prójimo. Una perversión absoluta de una ideologia, de una Creencia con la que se pretende justificar una acción. Esto es lo denunciable, lo nada banal y si buen recordatorio de acciones genocidas constantes en la especie humana…

    Finalmente decirte que me he leido toda la trilogia Millenium de cabo a rabo y estaría encantado de hablar sobre Lisbeth Salander en cualquier momento…ah! y tambien de Blomkvist, of course.

  21. Paco Orengo, lo que hay que preguntarse es el porqué de ese odio al prójimo de Breivik. La ideología que le sirvió de pretexto es lo de menos. Lo importante es el porqué de ese odio cerval a los suyos. Y creo que la psiquiatría lleva buscando la respuesta a estos interrogantes en las relaciones paterno-filiales desde los tiempos de Freud. Así que no entiendo qué hay de peligroso en tratar de relacionar la psicopatía con algunos episodios de la infancia de Breivik o con el nuevo reparto de poderes derivado de la incorporación de la mujer al mundo laboral. De todos modos, no me quiero meter en vuestro duelo de titanes, porque a lo mejor tenéis otras cuentas pendientes y los tiros van por otro lado…

    Un saludo

  22. Usted ha hablado en múltiples ocasiones del camino del “héroe”, su trayectoria circular, de la huída -libertad- y del retorno -apego- a sus orígenes. O del camino de retorno, por acordarnos de Kavafis y de Ítaca, que nunca está mal recordarlo.

    Yo creo que el tema es la individualidad, es decir, sentir la necesidad de irse y la necesidad de volver, pero sentir que en ambos convites/envites hay algo de lo que ya no somos, algo que me distingue, eso que no me cuadra del todo por mucho apego que tenga, o, al contrario, por más que me vaya a buscar entre las estrellas.

    Las proporciones en las que estas dos tendencias nos influyan a cada uno, nos definen como personas únicas. Individualidad. Bella palabra.
    Si usted se ha fijado alguna vez, supongo que sí, los héroes antiguos iban solos, buscaban su lugar en este mundo en muchos lugares y encontrándose con muchos a quienes no conocían. Y así creo que debemos seguir buscándolo: solos.
    El lugar nuestro y a nosotros.

    Sobre la mansedumbre, sobre los homínidos perdidos en la masa, sobre la manipulación de los signos, los colores y las banderas en las conductas individuales, prefiero no hablar.

    Y, bueno, ya que mencionó el Renacimiento, usted sabrá que si todas estas palabras que configuran el libro-post de Neurociencia-Neurocultura se hubieran escrito hace 500 años, más de 20 personas de éste lugar estaríamos en una hoguera.
    Usted el primero. Por incitar.
    Es broma, ¿eh?
    Salud.

  23. Primeramente agradezco el post y todos los comentarios. El tema nos ha llevado por muchos caminos y todos fascinantes.

    Voy a agregar un punto, que aunque ya se ha mencionado en algunas reflexiones, me interesa mucho retomarlo.

    Diferentes investigaciones en psicología y especialmente en psicología social, han abordado el tema de la soledad, la libertad y la pertenencia a un grupo (los cuáles siempre llevan normas implícitas, que por decirlo de alguna manera, atentan contra la libertad individual pero compensan con la aceptación y a veces, con el amor del otro).

    Resumiendo, voy a mencionar uno de los tantos estudios publicados (Ref: Cacioppo & Patrick.- “loneliness”.- Ed. Norton). (Sintetizar implica dejar a un lado puntos valiosos e interesantes, pero les dejo la idea general).

    A un grupo de voluntarios jóvenes se les aplicó la misma batería de pruebas psicológicas. Posteriormente, y en forma aleatoria y sin haber valorado los resultados de los exámenes, se les dividió en dos grupos. A los del primer grupo se les dijo que las conclusiones de sus tests habían señalado una enorme capacidad para las relaciones sociales, incluso por encima de otras habilidades y específicamente de las intelectuales, lo que les auguraba un futuro rodeados de familia, gente cercana, y especialmente amor y protección.

    Para el segundo grupo la información fue distina. Se trataba de personas muy inteligentes y capacitadas, pero con una tendencia a la soledad ya que poseían grandes dificultades para integrarse a grupos, y existía la posibilidad de llevar una vida muy solitaria y carente de los afectos que se daban como resultado de la interacción con los demás.

    Posteriormente se les volvió a evaluar y en esta ocasión si se revisaron los resultados de manera meticulosa. Como era de esperarse, los del primer grupo se mostraron optimistas, con grandes proyectos y en general, viendo un futuro positivo y prometedor. Mientras tanto la depresión y la desesperanza prevalecieron en el grupo dos.

    Para finalizar se les hizo saber a todos la dinámica de la investigación. Aun así, la mayoría de los jóvenes etiquetados como solitarios, (sin realmente serlo), tuvieron muchas dificultades para cambiar la visión futura de sus vidas a partir de la experiencia.

    Otro punto, el suicidio se da más en gente sola. El grupo, la familia, o cualquier sostén externo, a pesar de las facturas que necesariamente pasan, son un aliado en la salud mental del sujeto, aunque, por supuesto, hay excepciones.

    Por último, y perdonen que me haya alargado, el “concepto de traición a la madre” tal y como Paco lo menciona, me parece muy clarificador y agudo. Sólo por aceptarlo nos quemarían vivos como propone josemari2. Un tema con mucha tela de donde cortar.

  24. Bueno Ety lo que yo creo es que la soledad es el precio que hay que pagar por la libertad. Y en este caso me estoy refiriendo a la libertad intelctual en la que nunca pensamos cuando tenemos en la cabeza la idea de la soledad. cada persona tiene que hacer una elección sobre qué grado de tolerancia va a desarrollar sobre las injerencias de los demás y en que campos. Unos toleran grandes injerencias en un terreno mas no en otro.
    Yo personalmente en mi vida privada no me siento solo (aunque no soy muy gregario) ypues me bastan con pocas personas para llenar mi entorno. Pero en el terreno intelectual me sucede lo contrario: suelo sentirme solo pues es obvio que soy declaradamente un “hereje”. En este sentido he elegido libertad versus adocenamiento.
    Mi unica compañia sois un puñado de seguidores de este blog y de otros lugares, pero solo un puñado virtual.

  25. Me alegro mucho de ser parte de esta compañía, y pienso que una gran mayoría de nosotros comparte la misma situación, por eso hemos llegado hasta aquí. Todos somos en cierta manera herejes intelectuales o profesionales, parafraseando a Serrat, somos parte de “Las malas compañías”, “convictos de atrapar sueños al vuelo”.

    No cabe duda qeu “elegir es renunciar”

  26. Pingback: El futuro de la psicofarmacología: ¿un escenario de ficción?- Consulta de Psicología | 91 496 38 00 | 661 51 52 31 | Psicólogo Leganés Carabanchel Alcorcón Móstoles Getafe Fuenlabrada

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