Crítica a la neurociencia cerebro-céntrica


Aquellos de vosotros que leísteis este post que titulé “la cuarta cultura” ya debisteis entender que la síntesis entre conocimientos cientificos y humanisticos dista mucho de haberse conseguido aunque en teoria es un ideal perseguido por muchos de nosotros: los que criticamos que se confunda neurociencia con el estudio del cerebro.

Del mismo modo los que participasteis en esta encuesta sobre una iconografia de la ciencia o leisteis mis conclusiones sobre la misma en el post anterior ya habreís comprendido a estas horas que estamos capturados por una especie de fascinación por -sobre todo- aquello que no entendemos y que se encuentra tan alejado de nuestro universo sensible que es posible hablar de que la ciencia opera en los individuos como aquello incognoscible que mas bien apela a la fe como constructo religioso que a la verdadera comprensión holística de lo humano. Dicho de otro modo: nuestra comprensión del hombre sigue siendo dualista cuando no ferozmente reduccionista.

Es asi que ahora y gracias a la sugestión de las neuroimágenes cada vez más la psicologia y las ciencias sociales parecen haber perdido su norte con respecto a sus epistemologias iniciales. No es de extrañar ver como psicólogos realizan tesis doctorales de neuroimagen tal que si fueran radiólogos convencidos de que en el metabolismo cerebral se encuentra la clave a todas las preguntas.

El artículo que cuelgo más abajo y que pertenece al libro “El mito del cerebro creador” confronta la tendencia cerebro-céntrica que invade la psicología, las ciencias sociales, las humanidades y la cultura popular.

Resumen del articulo.-

Se abordan cuatro puntos. En primer lugar, se muestra el poder de las neuroimágenes y lo que dan de sí como presunta explicación de las actividades humanas. Frente a su seducción, se saluda el surgimiento de una neurociencia crítica, que examina las condiciones y usos sociales de la propia neurociencia. En segundo lugar, se señala la avenencia del cerebro-centrismo con el individualismo y su tendencia interiorizante. Se desenmascara el posible uso ideológico del cerebro al servicio del liberalismo económico, señalando la asociación entre el “hombre neuronal” y el “espíritu del nuevo capitalismo”. En tercer lugar, se observa el auge de la neurociencia en relación con el declive de las ciencias sociales y de las humanidades. Se reivindican las “tres culturas”: ciencias naturales, sociales y humanidades, cada una competente en su terreno. Finalmente, se plantea la cuestión filosófica de fondo. Frente el bucle dualismo-monismo del que no sale la neurociencia, se ofrece el materialismo filosófico, sobre la base de una ontología de tres géneros que, para el caso, se concreta en cuerpo, conducta y cultura.

Es por eso que he decidido subir este documento en pdf sobre estas cuestiones. Su autor es Marino Perez Alvarez psicólogo de la universidad de Oviedo y el articulo pertenece al libro arriba reseñado y recien publicado por Alianza Editorial.

El magnetismo de las imágenes

13 pensamientos en “Crítica a la neurociencia cerebro-céntrica

  1. Es cierto. Yo como científico me tengo que pelear constantemente con esa tendencia humana a otorgar más veracidad y, por ende, más status e importancia a todo lo -aparentemente- más complejo o incomprensible. Esa misma locura, por ejemplo, ha pasado con la genética. Todos locos buscando genes y sus efectos o relaciones, sobredimensionando los resultados de muchos estudios, cuando son realmente muy pocos los genes que pueden tener una relación clara y directa -aunque parcial- con una función fisiológica determinada. Pero empecemos por recordar que lo científicos son hombres, con sus vicios, complejos y limitaciones. Y eso sin hablar de las propias limitaciones del método, junto con las exigencias que rodean a la industria de la ciencia en la actualidad.

    Saludos.

  2. Homoliberalis: podrías resumir cuáles son las limitaciones actuales del método científico (supongo que el popperiano)? (se ha divagado mucho sobre él en este blog, pero sería estupendo tenerlo resumido!). Muchísimas gracias por adelantado.

  3. Gracias a ti Ana por tu interés.

    Más que a cuestiones epistemológicas que siempre serán las mismas (i.e.falsacionismo, etc.), y que se podrían resumir en que una teoría dejará de ser válida hasta que aparezca otra que explique más casos satisfactoriamente; me centraría en el negocio que rodea a la ciencia actualmente y que para mí es el principal problema.

    Antiguamente, el científico era un intelectual que tenia garantizado su sustento de alguna forma, por lo que podía dedicar muchas horas de su vida a intentar resolver sus inquietudes intelectuales. Entonces y hasta hace no mucho, el número de científicos era bastante escaso. En este sentido, yo llegué a la ciencia así: trabajaba en “otras cosas” mientras hice el doctorado “por amor al arte” y, ahora, tengo la suerte de ser profesional de la ciencia. Esta peculiaridad en mi carrera académica es lo que me ha ayudado a ser más sensible ante esta cuestión, ya que en mi etapa “amateur” no había más motor que mi inquietud intelectual, que al mismo tiempo era mi via de escape de la afrentosa realidad.

    Ahora que formo parte de la industria, he descubierto el pastel que mi idealismo no me dejaba vislumbrar. Demasiados intereses creados: empleo de calidad, dinero, estatus, política, fama, viajes exóticos, etc. Como ahora el número de científicos es gigantesco -comparado con antaño- y los motores de esa industria y, por ende, de sus integrantes, difieren de la mera inquietud intelectual, nos encontramos con todo tipo de conductas impropias con tal de obtener los mejores trozos del pastel: “maquillar” los datos cuando no son directamente falseados; meterse de lleno en un paradigma que está de moda en vez de ser creativo e innovar de verdad; cometer incorrecciones metodológicos con tal de cumplir los plazos; etc. Todo esto porque así eres más “productivo” (en número, no en calidad u originalidad), no vas contra el “Establishment”, aceptan tus artículos, eres citado, te conceden subvenciones, consolidas tu puesto de trabajo, promocionas; etc., etc. etc.

    En este contexto, acontece que una gran parte de los científicos hoy en día no son intelectuales verdaderamente. Son meros técnicos que saben aplicar unas técnicas “sofisticadas” en un contexto muy específico y generalmente descontextualizado (esto también ocurre porque es imposible trabajar con toda la información que disponemos hoy en dia). De ahí que sus mecanismos de asimilación de la realidad no difieran mucho de los de una persona normal, del gran público. Vamos, que no piensan como verdaderos científicos (i.e. Dubito, ergo cogito, ergo sum). Así, presentar unos datos con una técnica novedosa y costosísima que muy pocos saben aplicar, es garantía de éxito, aunque realmente lo que aclare sea bien poco. Esto es muy evidente en la biomedicina y fue muy bien explicitado en el caso de las técnicas de neuroimagen. Ayer mismo, hablando con un colega de otra rama para una posible colaboración, salió en nuestra discusión el argumento “colar el paper” con prioridad sobre el de testar una buena hipótesis; y esto como una exigencia para el éxito y/o la supervivencia en el sistema científico. Así, sabemos que introducir en mi área una técnica que se usa en la suya, es un éxito garantizado en cuanto que seriamos los primeros en hacerlo en la mía, independientemente de si el trabajo es una basura. Por suerte, los dos tenemos ética y damos prioridad a la opción testar una buena hipótesis. Bueno, ética y que ahora mismo cumplimos con los criterios de productividad que se nos exigen, lo que nos deja un margen para arriesgar y no ser conservadores o vasallos del sistema.

    Espero haber sido claro.

    Saludos

  4. Se de que me hablas homoliberalis y te agradezco tu sinceridad, es cierto lo que dices: es ese margen de sguridad lo que hace que podamos decir algunos, lo que queremos. Otro gallo nos cantaria si tuviéramos tutelas.
    Yo siempre les digo a mis residentes que han de elegir entre dos carreras: la verdad o publicar. Todos sin excepción eligen la segunda opción. Todos quieren medrar y lo hacen siguiendo la via politicamente correcta, solo algunos parias se caen de este perfil de Publicadores profesionales.

  5. Ojo, sería bueno aclarar que siempre hay un resquicio para lo honesto. A nivel individual y colectivamente, aunque en % muy variables. Yo mismo sé que sólo un 30-40% (siendo generosos) de lo que publico, vale para algo realmente. El resto es paja. Lo malo es que la mayoría de los científicos ni se lo plantean -no reflexionan sobre eso, se creen sus propias mentiras-, siendo muchos los que publican por publicar. Lo curioso e interestante a este respecto, es que cuando descubrí cosas que nadie se esperaba y que eran realmente innovadoras, recibía rechazos de revistas (i.e. revisores del “Establishment”) hasta que encontraba el editor que tenia valor para publicarlo. Obviamente, sin ponerme al mismo nivel, decir por ejemplo que el “Ciclo de Krebs” fue rechazado la primera vez que fue enviado a una revista. Y eso es muy común, más común de lo que la gente se imagina. Luchas de poder. Pero insisto, al hilo de lo que apuntas Paco, lo triste es que muchos de esos publicadores profesionales se creen totalmente lo que hacen y publican. ¿Disociación?

    Saludos.

  6. Agradezco a Homoliberalis su explicación tan clara y honesta. Le exorto a que siga por el camino que le indique su corazón y no el establishment. Entiendo que tenemos que comer (vigilar la olla como dice el maestro) pero, al menos, sin autoengañarnos y manteniéndonos en equilibrio sobre esta ola gigantesca. Que no es poco 🙂

  7. El 30% de publicaciones de utilidad ya es mucho, yo me temo que la media es muchísimo menor. Pero es consecuencia de la dificultad de establecer hechos en cualquier área de conocimiento, y más todavía en las ciencias sociales o las de la salud. La publicación no es el final, sino el comienzo de la aceptación, a la que no siempre se llega por encontrar fallos en la publicación o no replicarse lo encontrado.

    No sé cómo andan las cosas en la psiquiatría, pero me da la impresión que en el último medio siglo, digamos, se han ido aceptando cosas contrarias a lo establecido a fuerza de presentar estudios bien hechos que convenzan a los pares. La dicotomía “publicación o verdad” me parece muy mala. Literalmente tomada es falsa. Si se quiere hacer hincapié en los problemas de las publicaciones científicas, me parece que se hace un pobre trabajo para mejorarlas. Con todo, por más que haya en las publicaciones problemas de establisment, de conspiraciones, … será mejor que la no publicación. Sobre lo publicado podemos indagar si da en clavo de alguna idea (repitiendo el estudio, por ejemplo). Sobre lo no publicado no podemos saber apenas nada.

  8. Paco:

    ¿Argumentos ad hominem?

    Si te das cuenta, no polemizo sobre los contenidos de la psiquiatría, sino sobre metodología y de eso sé un rato. Soy profesor de metodología y he publicado en revistas sobre el tema (además de ser economista, claro). Los estudiosos de cada área de conocimiento deben explicarse, no solo ante los de su escuela sino también ante las demás escuelas del área y, lo que no es menos importante, ante al resto de la comunidad científica en cualquier área.

    Si los astrólogos se defienden diciendo que los demás no sabemos nada de astrología (implicando también que no sabemos valorar sus métodos) tenemos todo el derecho del mundo a pedir explicaciones de acerca de dónde salen todas las afirmaciones que hacen. No hace falta ser experto en astrología (sus contenidos y sus prácticas) para poder decir algo acerca de lo desacertado de su método de estudio.

    ¿Quieres ofrecer las mismas excusas que los astrólogos?

  9. Para terminar con este asunto de los astrologos Jose luis:
    No se donde ha salido tu idea de mi defensa de la astrologia, he escarbado en los comentarios anteriores y he visto que Cristina citó un post que escribi hace tiempo y que se titula “Persistencia de la astrologia” donde trataba de explicar las razones por las que la astrologia sigue ocupando un lugar en el imaginario humano pero no la defendí ni nada de lo que aqui se ha dicho virulenta y repetidamente. Por otra parte tampoco Ana es astróloga y lo unico que dijo es que la astrologia no es sólo lo que algunos pensaís (una técnica para predecir el futuro) sino una plataforma de proyección de ciertas preguntas que los humanos nos hacemos o de supropio inconsciente y que carecen de respuesta cientifica. Este es el concepto moderno (por lo que yo se) de la astrologia, una especie de pretexto para la proyección como el tarot y otras técnicas.
    De manera que doy por zanjado este asunto y deseo repetir que no se deben adscribir opiniones que no han sido vertidas por nadie pero que acaso componen una sospecha por tu parte de que si se han producido. De ahi tus preguntas capciosas y repetidas respecto a mi opinión respecto a la astrologia que no voy a volver a contestar al sentir que hemos tocado fondo en esta discusión.

  10. Paco:

    En ningún momento he dicho que creas en la astrología. Mis referencias a ella no son capciosas ni nada parecido. La he usado simplemente como ejemplo de creencia no respaldada por los datos para exponer cómo otras afirmaciones no respaldadas por datos y solo por intuiciones o experiencias personales pueden caer en pseudociencia. Como creo que tú no crees en la astrología, precisamente te digo que para defender o proponer cualquier afirmación deberías respaldarla con argumentos mejores que los que usan los astrógolos para defender las suyas.

  11. Marino Pérez Álvarez dice en su artículo “el cerebro suplanta a la persona” para criticar que la única vía de estudio y de investigación, últimamente, parece ser la acumulación de imágenes del cerebro… y esta imagen es poco más que terrrible.

    El método útilizado en la investigación ha de ser frío, aséptico y totalmente objetivo pero el investigador no debe perder de vista el objeto global en donde se encuadra el cerebro y la mente que es la persona.

    Damasio en su libro El error de Descartes a partir del caso de Phineas Gage investiga cuál es el comportamiento en pacientes con lesión del lóbulo frontal que tienen deterioro en su experiencia de la emoción pero no en el lenguaje tal y como él lo indica.

    Para saber si estos pacientes responden ante estímulos emocionales de forma adecuada utilizan como prueba la respuesta de conductancia de la piel ya que es una de la señales del sistema nervioso. Lo que comprueban es que ante estímulos directos como un susto, este tipo de pacientes evocaban respuestas de conductancia dérmina, sin embargo cuando se les ponían fotografías o escenas de horror, de dolor físico o sexualmente explícitas tal respuesta no aparecía.

    La cuestión es que las fotografías y las escenas no se trata de una experiencia real porque son textos. Una imagen es un texto visual, igual que una película, si la persona presenta problemas para la decodificación del lenguaje no interpretará correctamente lo que está viendo por eso en el siguiente experimento que realizan y que consiste en un juego de cartas estas personas con lesión frontal no alcanzaban el objetivo que se les planteaba que era ganar la mayor cantidad de dinero.

    En este último caso estas personas categorizaban mal el concepto ganar, no tienen conciencia abstracta del concepto y deben concretar la acción de ganar con un objeto real y concreto que en este caso eran las barajas A y B porque eran las que daban premios de mayor cuantía aunque tenían cartas con penalizaciones muy elevadas que las hacían totalmente inadecuadas para llegar al concepto abstracto de Ganar. Por eso cuando aparecía una penalización su piel respondía, porque son sensibles al estímulo, pero cuando continuaban apostando por las barajas A y B no había ninguna respuesta dérmina de acuerdo con el riesgo que corrían porque según la lógica que habían aplicado su acción era correcta una vez categorizados A y B como ganar y C y D como perder. Se trata, creo,pues, de un problema con la capacidad de entender la abstracción o generalización de un concepto, una de las facultades esenciales en las que se basa el lenguaje humano.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s