La mujer proteica


El dia en que la mujer proteica vino a mi consulta (en adelante LMP) lo hizo sin cita previa, se presentó a si misma con estas palabras “soy anoréxica y necesito ingresar”. Me llamó mucho la atención su declaración pues usualmente las anoréxicas no vienen de “motu propio” a la consulta sino que son traidas a la fuerza por sus padres y con poca conciencia de enfermedad. LMP tenia 22 años y su aspecto era desolador, efectivamente habia perdido mucho peso y además de eso presentaba una depresión clinica evidente.Su situación era de marasmo.

Pero no era la primera vez que ingresaba en nuestra Unidad de trastornos alimentarios, ya habia sido ingresada al menos en una ocasión con los mismos síntomas, pero desde su alta no habia vuelto a mantener contacto con nosotros, era uno de esos casos que en cuanto adquirían un peso normalizado desaparecían de  nuestro cuidado y sólo volvian cuando volvían con una recidiva.

¿Una recidiva anoréxica? ¿O una recidiva depresiva?

La ingresé voluntariamente a petición de LMP, lo cierto es que conmovió su aspecto desaliñado y cercano a la inanición pero sobre todo me impresionó su helplessness, su desvalimiento y la necesidad de que alguien se hiciera cargo de ella.

LMP era hija única de un matrimonio bastante desgraciado y tempestuoso, su padre ya fallecido habia sido un crápula, jugador, pendenciero, exhibicionista y borrachín, de esos que disfrutaban apareciendo en la plaza de su pueblo completamente ebrios el dia de fiesta mayor. El padre habia muerto años antes a causa de un accidente de tráfico y LMP habia sido criada por sus abuelos paternos con los que mantenia un vinculo estable. Su madre una mujer fria, estirada pero amable y colaboradora -desde cierta distancia- habia rehecho su vida con un compañero de trabajo y no habian vuelto a tener hijos. Su vida discurría entre los abuelos paternos y su madre y padre adoptivos y la universidad cercana  a su domicilio donde vivia sola en un apartamento propiedad de su acomodada familia, pero ahora tenia que emprender una nueva vida, unos nuevos estudios y una nueva tarea en la universidad dado que su talento no habia pasado inadvertido por algunos de sus profesores que la habian elegido para llevar a cabo un proyecto cultural de interés en un pais lejano.

LMP era una mujer muy inteligente, bella, educada y de alguna forma encantadora que ya al principio me avisó con esta sentencia: “soy lesbiana”.

Una afirmación que me sorprendió y que al mismo tiempo llamó mi atención sobre algo importante: LMP carecia de alma, es decir nada de lo que decía o hacía debia ser tomado literalmente. LMP no sabia lo que era o no era, su identidad era difusa, nada de lo que hacia o decia respondia a una intención concreta, pareciera como si LMP fuera zarandeada por fuerzas ocultas que ni ella misma llegaba a conocer, y asi pasaba del “lesbianismo” a la heterosexualidad promiscua y de ahi nuevamente a la deprivación sexual: oscilaba desde un mode “zorra” a un mode “monja” y desde ahi a un mode “homosexual” casi sin solución de continuidad y que tenia mucha relación con lo siguiente:

Tenia relación con su peso, pues las fluctuaciones del peso describen literalmente lo que deberia ocurrir con la conciencia aunque simbólicamente: siempre en expansión. NOtese que en este caso lo que esta en juego no es una cualidad (fealdad/belleza) que e suna posibilidad mas de oscilación sino una cantidad, los kilos.

Cuando estaba en sobrepeso -cuestión que se aclaró en la anamnesis- era lesbiana y en los periodos en que mantenia un peso normal era heterosexual. La cuestión es que su peso oscilaba como en un ascensor y arrastraba cogniciones y conductas diversas y congruentes. En el momento actual de su ingreso no era ni una cosa ni otra, era simplemente un saco de huesos sin pulsion sexual alguna,.

Y fue entonces cuando le hablé de Proteos.

Proteos es una deidad helénica, preolimpica, un Dios marino descrito por Homero en la Odisea y que tiene la virtud de cambiar de forma, adquiriendo distintas identidades relacionadas con el uso del disfraz y que además posee el don de la adivinación. De ahi procede el adjetivo “proteico”, aquello que tienen muchas formas, o se manifiesta a través de multiples caras, algo que no posee identidad propia pero que posee el don de manifestar cualquier identidad. La entidad de Proteo es el cambio de forma, la posibilidad de mudar de identidad.

¿Por qué LMP muda de identidad, tanto sexual como morfológica?

Pues porque carece de ella, LMP carece de una identidad propia y oscila entre lo que en el post anterior llamé cuerpo ideal y cuerpo corporal. LMP es ahora lo que los ojos del mundo deciden y lo que los ojos del otro proponen. Ahora es gorda, una forma de insensibilizarse al propio cuerpo  y ahora es extramadamente delgada una forma de esconderse. Ahora es lesbiana , una forma de rebelarse contra su naturaleza y ahora es “zorra y promiscua”, otra forma de rebelarse y al mismo tiempo de apresar por identificación a un padre perdido por la muerte temprana.

El nucleo  central de los problemas de LMP pivotaban alrededor de una emoción central: la vergüenza.

Seguramente la vergüenza es de todas las emociones la peor estudiada, sabemos mucho de los celos y la culpa (emociones a trois) pero poco de la envidia -su hermana gemela- y la vergüenza, emociones a dos bandas, pues solo precisan de un envidioso y de un envidiado, de un avergonzado y de un vergonzante.

En los trastornos alimentarios podemos observar esta emoción de un modo oneroso, siempre vamos a encontrarnos o bien la vergüenza de mostrarse en estado puro o bien a través de un mecanismo contrafobico la desvergüenza. Eso es lo que le sucedia a LMP, que oscilaba en temporadas entre una elación desvergonzada y exhibicionista y una depresión vergonzosa e inhibida. LMP es lo que Abbac (2008) ha llamado “la personalidad velada”, es decir una personalidad que se oculta a través de varios disfraces a causa de una vergüenza óntica y esencial, una vergüenza que le impide ser ella misma e ir adoptando los roles que supone que los demás o el mundo a través de su mirada le exigen a cada momento.

Los trastornos alimentario se caracterizan por un predominio de ojos ajenos que miran y una disminución de la mirada propia.

Los ojos del mundo se han impuesto a los ojos de LMP tal y como comenté en mi post anterior, pero no porque el ideal se haya impuesto al Self corporal de LMP sino porque en su trasiego con los ojos del mundo y los ojos de sus progenitores sucumbió la mirada propia de LMP que ya no sabe quien es, ni si es gorda,  o anoréxica,homo o heterosexual, confiable o fraudulenta, inteligente o tonta.

La oscilación extrema entre obesidad y delgadez debe considerarse como un ejemplo de enantiodromia, y tal y como Jung la conceptualizó, la enantiodromia es:

La aparición, especialmente en sucesión temporal, del principio opuesto inconsciente. Este fenómeno característico se da en casi todos los sitios donde una dirección extremadamente unilateral domina la vida consciente, de modo que se forma en el tiempo una posición opuesta inconsciente dotada de idéntica fuerza, la cual se exterioriza primero por la inhibición del rendimiento consciente y más tarde por la interrupción de la dirección consciente».

Lo que significa que en relación con el cuerpo la elección de una opción determinada (por ejemplo la delgadez) en oposición al propio Yo corporal y en virtud de criterios de deseabilidad externa propicia un movimiento inconsciente de su contrario (enantros) que al estar dotada de fuerza similar  pero de dirección contraria (obesidad) terminará por manifestarse de modo oscilatorio (periódico) con el primero.

Y que puede resumirse con el conocido aforismo “Todo tiende hacia su contrario“. La condición para que este mecanismo pendular se ponga en funcionamiento tiene que ver con la anulación de la mirada propia, es condición que el individuo quede cegado en su posibilidad de mirarse a sí mismo y que esta mirada sea sustituida por la mirada del otro o la mirada del mundo (Ideal). Es entonces cuando el individuo se convierte en Proteus y adquiere  su peculariedad para el disfraz, es entonces cuando la oscilación toma el mando del mecanismo pues toda pulsión inconsciente tenderá a manisfestarse siguiendo el principio de no contradicción.

Y cuando eso sucede pareciera como si el sujeto careciera de alma, de subjetividad, de mirada propia. El sujeto es cegado y tomado por fuerzas que no le son propias. El sujeto está condenado a oscilar.

Después de dar de alta -con normopeso- a LMP vino a verme dos veces y siempre por sorpresa. La primera vez fue para contarme que habia conocido a un chico que según su descripción era el hombre de su vida, también para hablarme de su proyecto en la universidad, todo parecia ir sobre ruedas.En su segunda visita- meses después- su aspecto ya no era el mismo, habia engordado bastantes kilos y noté que se avergonzaba de sí misma y volvia a ocultarse en un velo proteico. Ya no era la misma y debia acometer un viaje de trabajo que la alejaria del Hospital durante meses.

Sabia que aquello era una despedida y que no volveria a verla. Su obesidad era una máscara que la alejaba de mi y de la terapia, no queria que nadie la viera asi y naturalmente la relación con “el hombre de su vida” estaba a punto de sucumbir.

Ahora me llegan de ella informaciones indirectas de algunos conciudadanos que me traen de vez en cuando alguna noticia. No ha vuelto a perder tanto peso. LMP ya no es anoréxica, sino que está ostensiblemente gorda y ya ha vuelto a oscilar pero esta vez entre el exhibicionismo de una sexualidad caótica y el lesbianismo parejil.

Naturalmente sus parejas femeninas tampoco han cuajado, lo único que parece funcionarle bien es el trabajo, el único lugar donde no ha de esconderse.

Si la enantidromia presagia en LMP un renacimiento de la personalidad tal y como supuso Jung está aun por ver. Solo el tiempo nos podrá aclarar que dirección tomará la vida de LMP y cuya creatividad ejercerá seguramente una influencia creciente en su vida.

Bibliografia.-

Maria Abac Klemm: “La personalidad velada: la sensualidad reprimida y la creación” Fata Morgana. México 2008..

Un post relacionado: aqui.

15 pensamientos en “La mujer proteica

  1. A mi me sorprende que sienta vergüenza cuando tiene sobrepeso tanto como para abandonar la terapia y no cuando está en los huesos siendo capaz de presentarse de ” motu propio ” en tu consulta para pedir ayuda.

    Teniendo en cuenta que LMP parece una persona que, a pesar de sus diversos transtornos: alimenticios, fluctuación en la elección sexual, que lógicamente le tienen que provocar un intenso dolor y estrés mental , es lo suficientemente lúcida como para darse cuenta de que un determinado sobrepeso no supone un peligro para su vida mientras que estar en el lado opuesto metida en una dinámica de pérdida descontrolada le puede llevar a un desequilibrio homeostático del organismo lo suficientemente fuerte como para provocarle la muerte, supongo que es por eso por lo que en esos momentos pide ayuda, lo otro lo sobrelleva, pero la anorexia no, y es consciente del peligro que en esa posición corre.

  2. Me parece que la vergüenza lleva siempre a esconderse tras un velo, tras un muro o como mínimo tras una máscara…pero cuando la supervivencia corre peligro no hay máscara que valga, ni ideal que se le pueda equiparar en importancia. Si tiene la visión y la mirada correcta la persona reaccionará, por eso digo que me parece que LMP es consciente de cuál es el proceso y de que tiene un problema con la anorexia pero que en un nivel de cierto sobrepeso puede encontrar el equilibrio pero en cuanto intenta variar la posición de la balanza el proceso se precipita. El Ideal de LMP no está en el peso Ideal que estipula no se quién, por cierto, pero que hasta ciertas máquinas son capaces de darte así como así.

    “El rostro es el espejo del alma y los ojos sus delatores “, creo que LMP tiene su mente con cierta consciencia de cuál es su problema y cómo funciona, si ha encontrado un refugio en el trabajo esa es su tabla de salvación, me parece.

  3. Paco, un par de comentarios a este muy, muy sugerente post:

    Dices:

    1. “…llamó mi atención sobre algo importante: LMP carecia de alma, es decir nada de lo que decía o hacía debia ser tomado literalmente. LMP no sabia lo que era o no era, su identidad era difusa,…”. Este comentario tuyo, a su aseveración distanciadora respecto a tí “soy lesbiana”, equivale a diagnosticarle prácticamente un T. de Identidad Disociativo, aunque no lo comentas. ¿Porqué?

    2. “NOtese que en este caso lo que esta en juego no es una cualidad (fealdad/belleza) que es una posibilidad mas de oscilación sino una cantidad, los kilos.”
    No estoy del todo de acuerdo: yo creo que la “deformación” del cuerpo tanto hacia la obesidad como a la delgadez extremas, tienen la finalidad de esconder, de desdibujar caracteres sexuales que actuan normalmente atrayendo al varón. La anorexia/ bulimia es – además- una eficaz estrategia conductual de alejamiento de una corporeidad a la que se desea “desinvestir” de “valor sexual/erótico” sobre todo y ante todo ante el varón. De ahí que quede todo el territorio libre, por así decir, para la relación homosexual que no está connotada de peligro (por el momento, al menos). Tengo una casuistica de este tipo en mi práctica psicoterapeutica.

    3. Finalmente recordar lo que le oí decir una vez a David Spiegel, miembro del grupo de trabajo del DSM IV sobre t. disociativos y somatoformes: el problema del T. de identidad disociativo ( antes T. de personalidad múltiple) no és que haya “muchas personalidades” es que no hay ninguna formada. He aqui la cuestion.

    En conclusión: muchos pacientes de este tipo (abundan, por cierto) buscan en l@s terapeutas modelos con los que poder “jugar a identificarse”, en el mejor sentido de la palabra. Con esto quiero decir que si de verdad queremos serles útiles a este tipo de personas tan traumatizadas, deberemos tener claro que nuestro rol simplemente es el de una “instancia” o “referente” al que se utiliza para practicar roles, coger y deshechar identificaciones y probar transferencias. Al final, nunca sabremos a ciencia cierta lo que los pacientes “se llevarán”…y con lo que nosotros nos quedaremos, por cierto.

  4. “No és que haya “muchas personalidades” es que no hay ninguna formada”, ¿pero entonces qué tiene que ver la disociación aqui?.
    Personalmente me inclino mas a pensar este caso como un desarrollo mórbido de la vergüenza. Esta chica lo que tiene es vergüenza de ser hija de quien fue, de forma que no pudo identificarse con el ideal paterno, Por otra parte la madre con su frialdad tampoco resulta un buen referente materno. Se trata de una niña que ha recibido pocos cuidados y poco cariño en su entorno y que a la vez ha sido bombardeada con una imagen muy negativa de su padre.
    Este tipo de personas que presentan una especie de “tabla rasa” en su identidad se comportan como entidades que pueden ir hacia cualquier sitio pues carecen de pegamentos solidos -de bucles extraños- para construir una identidad propia y van oscilando de una identidad a otra “jugando”, si con ellas. Pero cada una de estas identidades elegidas configura a su vez una contraidentidad inconsciente que acaba constituyéndose como un enemigo de la primera. La solución es la oscilación secuencial, ahora tu y ahora yo donde se escenifican además las series semánticas adheridas a cada identificación delgada=hetero, inhibición y control y gorda=homo, exhibicion y descontrol. la vergüenza ha sido enmascarada.
    Este fenómeno puede verse como disociación pero yo creo que esta indiferenciación en la personalidad no es disociacion al menos tal y oomo la entendemos en clinica, prefiero guardarme este término para cosas más gordas.

  5. Y creo además que en tu ultima frase está incluida la variable critica. No sabemos con qué nos quedaremos. Yo con lo que me quedé de esta chica es con una enorme decepción. de eso se trataba: de decepcionarme que en psicoanalisis tiene una traducción concreta: de castrarme.

  6. Si, de acuerdo, de castrar al macho-padre-varón. Obviamente el responsable de esa actitud en la hija es el “padre crápula” como lo denominas más arriba. Same old story…

    Por otro lado, veamos el tema de la disociación: se trataría en el el caso del T. de identidad disociativo (TID), de una llamada “disociación estructural” de la personalidad (van der Hart, Nijenhuys, Steele). Esto quiere decir que en la persona ha operado, desde etapas muy tempranas del desarrollo psicoevolutivo, una separación, una continua fractura entre diferentes estados yoicos de manera que no hay un desarrollo integrado y sintético, sino lo contrario. Esta otra evolución “disociada”, “desagregada” como la llamaba Janet, es un continuo ejercicio de separación de distintas lineas de conductas caracterizadas por mantener en paralelo, sin apenas tocarse -digamos-, conductas que reflejan una cosa y su contraria: por ejemplo, papá es un crápula al que tengo terror pero le quiero mucho porque és mi papá.

    En el TID lo que vemos una y otra vez es este tipo de disociaciones estructurales cuajadas, cristalizadas, en las que l@s pacientes viven y perduran en un estado y en su contrario, por ejemplo, en la extrema delgadez y en la extrema gordura y en los constantes estados de transición inestable más o menos rápida entre ambos. Es, en esencia, el amplisimo espectro de los trastornos bipolares, bipolaroides y alimentarios. Es el intento continuo por reestablecer una integración que se antoja imposible. De ahí lo ciclico, lo retornante, también.

  7. Si, leí este post y me interesó mucho, pero no entré a comentarlo. Es muy pertinente mencionarlo, desde luego, en este contexto de tu imprescindible escrito sobre “La mujer proteica”.

    Por otro lado, la pregunta que haces sobre si toda la patologia mental es primariamente disociativa es realmente fundamental.

    Vamos a ver, sé que mi probable sesgo formativo en este campo va a influenciar la respuesta como el que lleva unas gafas con lentes de un color y ve todo teñido por ese filtro pero, una vez concedido esto, yo creo que el mecanismo disociativo es realmente esencial en la etiologia, conformación, patoplastia y estabilización / cronificación de muchas patologias psiquicas, sobre todo, severas.

    En primer lugar porque el mecanismo, el recurso, el “modus operandi”, la herramienta disociativa permite algo único y de enorme valor adaptativo: que los dos experiencias psiquicas opuestas coexistan simultáneamente sin bloquear por completo el cerebro. No hay que olvidar que en la infancia y, sobre todo en las experiencias traumáticas continuadas, es la regla la coexistencia de la dualidad antitética ” X ó Y son unos canallas pero les quiero (o tengo que querer, o “estoy obligado a querer”) porque son mis padres etc.”.

    Naturalmente esta coexistencia de dos opuestos, inconciliables en términos normales, tiene un coste: la producción de una habituación a este tipo de procesamiento disociado / tivo. Con el tiempo, en los casos más graves, se constituye en un patrón conductual generalizado y puede cristalizar finalmente en lo que llamamos un TID (Dr. Jekill y Mr. Hyde).

    Obviamente, también hay una ganancia extraordinaria disociando: puedo conservar a mi papá e, incluso, amarlo, a pesar de que sea un crápula, como probablemente en el caso de tú paciente LMP. Naturalmente, esto tiene un limite: cuando ese papá / mamá etc. se empeñan en demostrar que no aman nada y pasan a ser unos crápulas tambien con un@mism@. A partir de ese momento, la disociación se hace estructural y ya no es solo un mecanismo para “desdoblar” la realidad externa, sino que pasa a ser un mecanismo de desdoblamiento de la realidad interna. En ese momento se consagra en cuerpo y alma, por así decir.

    De esta manera, se constituyen los “estados yoicos” que actuan en uno de manera autónoma, trasladándonos sin compasión a los extremos anoréxicos o bulímicos, depresivos o maniacos de la existencia.

  8. Me parece muy coherente y da respuesta a mi pregunta: La disociación seria el mecanismo primigenio (que viene de serie) que usamos para dar satisfaccion a dos instancias antagónicas reguladas por las leyes de la dialectica, dependiendo de que instancias se trate habrá una irrealidad u otra. Es eso creo, no?

  9. Si, perfecta definición en términos de dialéctica.

    Abundando en ello, podría decirse que la disociación es el mecanismo primigenio que permite una prolongación ( en ocasiones suspensión indefinida) del juego de posiciones tésis / antitesis antes de cristalizar en una síntesis.

    En este sentido, la terapia es la búsqueda y/o construcción – a veces muy costosa – de los pasos asociativos intrapsiquicos que desbloquean la triada dialéctica suspendida y permiten una síntesis eficaz y resolutiva bajo nuevos presupuestos.

    Por ejemplo: deshaciendo la antitética pregunta:si papá era un crápula, ¿cómo es que yo lo quería (quiero)?

  10. Pingback: Las miradas « Mi Atalaya

  11. Estuve fuera un par de semanas y me encuentro con una buena cantidad de excelentes posts y magníficos comentarios. Felicidades a Paco y a todos los que han dejado sus escritos.

    Con respecto a este trabajo, quisiera agregar que la lectura del caso, y en especial el tema de la vegüenza me hizo pensar en Erik Erikson y sus etapas de desarrollo psicosexual, como pilares para el establecimiento de la identidad. De allí que la vergüenza y la duda se establecen en épocas muy tempranas, como consecuencia de no haber conseguido la autonomía, y anteriormente la seguridad básica, ambas relacionadas con los vínculos con los objetos primarios. Tal parece que la paciente refleja esta situación. Una falla grave en la construcción de una identidad aunada a una serie de conductas que al no considerarlas propias, simplemente necesarias para la pseudosobrevivencia, también pueden resultarle ajenas y vergonzosas. De aquí la atinada expresión de Paco, una mujer sin alma.

    La vergüenza es un rasgo muy común en personas obesas, especialmente mujeres. Desde mi punto de vista está ligada a una incapacidad de cumplir con las expectativas maternas en relación al ideal del yo que la madre le impuso a su hija. No se si el caso pueda estar relacionado a este tipo de idealizaciones que la paciente nunca pudo alcanzar.

Deja un comentario

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s