Y el cerebro creó al hombre


El hecho de que un organismo tenga experiencias conscientes significa, básicamente, que hay algo que es cómo es ser ese organismo.(Nagel)

Se trata del titulo del último libro de Antonio Damasio donde aborda el espinoso tema de la consciencia. Antonio Damasio que estuvo el pasado dia 17 en Madrid participando en el evento Neo´11 -organizado por Jansen- compartió mesa y mantel con Alvaro Pascual Leone y la estrella mediática americana Louane Brizendine, alli abordó el problema de la consciencia naturalmente sin salirse de su determinismo neurológico y dejar sin nombrar “El problema dificil”.

Pero ya es algo que al menos en el evento se oyeran ciertas afirmaciones que hasta el momento eran consideradas herejías neurocientíficas: la más importante de las cuales es ésta:

“Del cerebro no nos importan solo sus funciones neurológicas o mentales sino tambien sus efectos en el cuerpo”.

Que es una forma de admitir que el cerebro desempeña funciones aun mal conocidas sobre lo que Pascual Leone llamó la salutogénesis, es decir el mantenimiento y promoción de la salud y por contra la capacidad del cerebro de provocar enfermedades o evitarlas.

Damasio comenzó su intervención proponiendo una definición negativa de la consciencia en clave neurológica: es aquello que se pierde cuando dormimos (sin sueños) o cuando nos anestesian. Personalmente no me gusta esta definición, como tampoco me gustan las definiciones negativas en general, pero puestos a corregir a Damasio se me ocurre que esta definición quedó incompleta, pues tambien cuando tenemos un ataque epiléptico o cuando estamos en coma perdemos la consciencia.

Pero quizá mas importante aun que la perdida -de la consciencia- son las modificaciones de la misma que podemos observar espontáneamente a través de estados modificados procedan de la patologia o de cualquier otra circunstancia. Naturalmente Damasio sólo entró en esta parte a hurtadillas a partir de algunas preguntas del publico.

Para mi lo importante es la consideración de que la consciencia no es una entidad unitaria que se tiene o no se tiene sino una función gradual que puede ir desde el coma hasta los estados más elevados de la misma. Considerar a la consciencia sólo como una función neurológica -estar despiertos- nos impide pensarla en terminos de luminiscencia y entender que en todo caso parece que la consciencia es una función humana que está limitada por horizontes, lo que equivale a pensarla en términos de expansión-contracción y no sólo en términos todo o nada que es al parecer como la piensan los neurólogos.

Y al parecer lo que más preocupa a los neurólogos es el problema de la sede de la conciencia y es lógico que asi sea puesto que sabemos que ciertos circuitos neurales están relacionados con la activación, la desconexión neural y el coma. Se trata de circuitos existentes en la parte más antigua del cerebro: el tronco cerebral que hasta ahora habia recibido muy poca atención por parte de la comunidad cientifica que habia preferido llevar a cabo mapeos de la corteza cerebral, de la que sabemos ya mucho si la comparamos con nuestra casi ignorancia de los circuitos profundos del cerebro que están relacionados con nuestro cerebro reptiliano.

Lo cierto es que el cerebro humano es una especie de engendro evolutivo donde se dan cita todas las edades de la filogénesis y aunque la corteza cerebral es la que nos hizo humanos no es menos cierto es que esa humanidad pudo emerger precisamente porque se asentaba en una estructura nerviosa muy potente que abastece de energia y “gasolina” a nuestro cerebro “superior” para que especule acerca de sí mismo. Esta parte arcaica del cerebro está relacionada con la supervivencia y es desde mi punto de vista clave para entender los conflictos organismo-individuo pero también es la que aporta luminosidad a la conciencia a fin de mantenerla operativa incluso durante el sueño con ensueños.

La consciencia se compone de dos elementos fundamentales: el Yo y la mente.

La mente seria como el escenario donde se dan cita los fenomenos mentales, se trataria de un entorno, mientras que el Yo seria un observador escondido, algo asi como un metaobservador, la sede de la autoconciencia.

Imagínese que un dia despierta usted en una habitación oscura y silenciosa y que alguien le pregunta. ¿Qué percibe usted? Contestaría inmediatamente que usted percibe oscuridad y silencio. ¿Y qué más?.

Usted percibiria esos qualia pero además de eso usted percibiria otra cosa. “Yo soy el que percibe la oscuridad y el silencio”.

Ese Yo que percibe todo lo demás es el observador escondido que mantiene relaciones constantes con su cuerpo a través de la interocepción y la propiocepción, a través del tallo cerebral. Si usted es capaz de tomar consciencia sobre ese fenómeno habrá encontrado el botón de la salutogénesis.

Naturalmente para entrar en contacto con el observador escondido es necesario eludir todo el ruido que emerge en la mente. La condición del experimento de arriba (oscuridad y silencio) supone el haber borrado de la mente todos esos parloteos en que parece estar ocupada durante todo el tiempo. No se trata de entablar conversación con nuestro Yo- autobiografico, ni con nuestro Yo existencial o con nuestra identidad sino con ese Auto-YO o Yo corporal que es en definitiva el que abarca a todos los otros Yoes, el responsable de que digamos “Ah, ese que trata de meditar, de escuchar en ese silencio y en esa oscuridad soy Yo”.

La experiencia de mismidad.

Me experimento a mi mismo como el origen de mis experiencias. Esta forma de acceso a mí mismo es una forma primitiva de egocentrismo que es preverbal y prereflexiva, se trata de una experiencia inmediata en tanto que resulta una evidencia que no se da a manera de inferencia o criterio, no es un pensamiento, ni una emoción ni una cognición, es una experiencia de contacto primordial con uno mismo o autoafecto. A esta experiencia algunos autores le han llamado ipseidad y otros mismidad. No solamente se trata de una experiencia previa a toda experiencia sino una condición de la misma.

Toda experiencia mental surge o emerge de la experiencia de mismidad: de ser Uno con nuestro cuerpo.

Y asi fue como el cerebro creó al hombre tal y como lo pensamos hoy: un bucle extraño que emergió -en ultima instancia- del cerebro militar de un reptil.


23 pensamientos en “Y el cerebro creó al hombre

  1. Respecto al concepto de “salutogénesis” y esa idea introducida por Leone sobre el cerebro como órgano capaz de provocar enfermedades, ya es algo: si era tan difícil indagar hasta ahora en el sentido de que la mente lo haga, al menos que se vaya hablando ya de que el cerebro sí podría hacerlo.
    Me gusta su idea de la conciencia como algo dotado de una gama de grises en contraposición a la idea maniquea de “o la hay, o no la hay”. No es como la vida, que o se está vivo o no se está vivo, aunque –curioso- solemos decir “esta planta está “muy” viva” o bien “esa persona está muy poco vital”. Podría ser análogo? podría haber una gama de conciencia,y por tanto un punto a partir de la cual (como en la muerte material) deja de haber en absoluto conciencia?
    Me ha gustado también lo de la luminiscencia. Por algo la analogía preferida de la conciencia es la luz que alumbra (la oscura noche del alma y otras oscuridades).
    “Yo soy el que percibe la oscuridad y el silencio”. Es cierto y será por eso que el mantra llamado “semilla”, el más crucial y primigenio, es precisamente “Yo soy”.
    “para entrar en contacto con el observador escondido es necesario eludir todo el ruido que emerge en la mente” Sincrónicamente hoy leía a Carvajal cuando dice “Restaurar la memoria es quitar el ruido, recordarle al sistema su programa original (…) Sanar es permitir el reconocimiento, ese reconocimiento es la expresión fundamental de la conciencia”. Y será por esto que dice “Me reconozco como soy cuando renuncio a lo que no soy” (lo observado vs el observador).
    “ser Uno con nuestro cuerpo” Esto, por último, me recuerda a aquella otra pregunta: ¿somos un cuerpo que cree tener mente, o una mente que cree tener cuerpo? Llinás respondería acaso: “cuando nos cortan la cabeza [cerebro] no nos decapitan sino que nos decorporan”.
    Felicidades por este post y su calidad.

  2. Pues muchas gracias por tu inteligente lectura. Estoy de acuerdo con Llinás cuando habla de decorporar pues un decapitado es efectivamente un decorporado. Cuerpo y mente son la misma cosa.

  3. Leído este post y todos los que en él se enlazan, no se puede hacer otra cosa que no sea felicitar a su autor. Brillante texto. Si ya a priori los temas que trata son apasionantes, el desarrollo de los mismos no lo es menos. Aunque yo supongo que lo veo desde una panorámica más determinista, neuronas en funcionamiento, ¿qué si no? me pregunto. De momento soy un “proscrito” en la materia y quizá ello me haga reducirlo todo a un punto de visto estrictamente físico.

    En cuanto a Antonio Damasio, recuerdo que un profesor de fisiología en la facultad lo nombró en una clase del aparato respiratorio al explicar una diapositiva sobre los quimioreceptores periféricos y cómo era todo el trasiego intracelular hasta la salida de Ca2+ y la activación del nervio aferente. Uno de esos detalles un tanto estúpidos que no sé por qué retengo, pero que recuerdo perfectamente como este profesor al citar a Damasio dio la impresión de que éste era alguien muy importante.

    En fin, que tiene Ud. una mina de blog y le diría más halagos… pero creo que lidia mejor con las críticas. 😉 Es un placer leer lo que escribe.

  4. No entiendo dos cosas (por favor explicalas con más detalle):

    1. “…del cerebro militar de un reptil”, última frase y,
    2. Primera frase:”…que hay algo que es cómo es ser ese organismo.” Y, tengo una pregunta:

    3. ¿Lo del “observador escondido” está tomado de Ernest R. Hilgard? (por ejemplo en: “Divided consciousness”

  5. Paco: lo del cerebro militar de un reptil es una metafora de la función del cerebro reptiliano relativo a la “demostración” y a la neurodefensa territorial. Lo del observador escondido no tiene nada que ver con lo que citas sino con la idea de que ese Yo del que hablo es una especie de obervador que todo lo ve y del que tenemos poca consciencia pues para cualquiera de nosotros el Yo está mas relacionado con lo autobiografico que con lo interoceptivo.

  6. Vaya¡ Parece que no soy solo yo la amante de las metáforas… ” cerebro militar de un reptil” Supongo que Damasio con este título hace referencia al significado general de “hombre” , la primera acepción en la RAE : “Ser animado racional, varón o mujer” Aunque también se podría tomar el segundo significado : ” varón (‖ ser humano del sexo masculino)”, y también tendría sentido completo así el título si atendemos a lo que nos dice la genética, que la mujer según parece lleva algunos miles de años más en este mundo que el hombre.Sea como fuere lo que está claro es que todos provenimos y avanzamos de ese ” primer ” cerebro reptiliano que a la postre parece ser si no más inteligente que el neocortex sí desde luego más adaptativo y superviviente y sino que se lo digan a la tortugas que como especie nos llevan algo de ventaja. ¿ Serán conscientes de ello las tortugas ?

  7. Interesante el concepto de salutogénesis de Pascual Leone porque a mí me parece que este concepto supone una división de la consciencia- o quizá hace referencia a ese graduación de la misma a la que tú haces referencia-, es decir, una cosa es que lo que llamamos consciencia, saber que sé tal cosa y lo que ello implica tanto para mal como para bien, o “darse cuenta de”, y otra es que a pesar de que el yo no sea consciente en el sentido anteriormente expresado nuestro cerebro puede decidir por sí solo de acuerdo con ciertas variables que se escapan a nuestra voluntad enfermar o sanar sin que el último estado en la evolución de nuestro cerebro, neocortex, donde se encuentra la expresión verbal del sentimiento, sea capaz de ser consciente de ello.

    Damasio hace referencia en su definición de consciencia al dormir y a la anestesia como los estadios donde se pierde la consciencia de vida. Y tú señalas que sería en el caso en que dormimos sin soñar porque soñar sería un estado bajo de conciencia o sería entrar en otro estado de consciencia. Algunas personas que han pasado un coma relatan que durante eso proceso se encuentran sumidos como en un sueño incluso pueden relatar lo que soñaban, es decir su cerebro no se ha desactivado sino que pasan a un nuevo tipo de realidad, recreando ellos esos momentos de vacío de actividad hasta que se produzca el despertar a la realidad, el despertar de los sentidos al mundo exterior. A lo mejor es por eso por lo que Damasio no lo menciona.

  8. la metáfora de del cerebro reptilano no es de usted. es de clotaire rapaille y por ende le recomiendo algún libro de el o mínimo investigue quien es.

  9. Es usual en Internet que por cortesia cuando se desmiente alguna información se haga con datos. Yo investigaré quien es ese Rapaille pero quizá usted debiera haberme facilitado algun enlace.

  10. Estoy totalmente de acuerdo: “Cuerpo y mente son la misma cosa”.
    Por estos caminos de palabras ya se ha repetido infinidad de veces. Pero, a veces, me consta, que la afirmación o negación de esta idea sea acaso cosa de creencia o de interpretación. Como siempre, yo busco en mi experiencia. Y en mi experiencia cancelativa. No pudiera ser de otro modo.

    Además lo creo así, al igual que en verano hace calor o que en el otoño vienen las lluvias, es decir, de manera primordial y consecuente. Darse cuenta nos despeja la visión, nos aclara el oido y nos acerca a lo que fuímos o de donde venimos.

    ¿Hasta cuándo arrastrar la división judeocristiana?
    ¿Es que eso tiene un peso específico incondicional?
    Les aseguro que ningún loco sale del agujero hasta que internamente, sinceramente, sabe, siente, que su mente y su cuerpo son lo mismo, y es capaz de saltar la zanja de todo el ruido emocional que le impide llegar hasta ese punto inicial. Quizás, ni ningún cuerdo.

    Yo creo que este bipartidismo está totalmente equivocado y antiguo, en el sentido feo (de esa hermosa palabra).

    De arriba abajo. O de abajo arriba.

    (Me gustó también como trató al sistema inmunológico. Como otro grado de la inteligencia nuestra. O como otra inteligencia que colabora con las restantes.)

    ¿Y cómo es el mecanismo? Quien lo sepa, sabe mucho. La pregunta del millón. Como conocer los granos de arena de una playa, o las gotas de agua en un vaso.

    El mecanismo que activa o cancela el equilibribio es una cosa personal, y diría más , un aprendizaje; a medio hacer y a medio deshacer. Afuera hay muchas cosas. Recolectar y organizar lo que sirve o reconocer lo que obstruye es tema de una vida. O de más. Incluyendo las herencias, si es que partipan en este afan buscador. Nunca se sabe.

    Pero, y tb, lo hemos repasado, darle una oportunidad a la razón, al sentido común, a los adentros, pues nos abre más posibilidades. Alimentar consecuentemente ese lugar cerebroespinal pegado a la vida, heredero de nuestro pasado. Es la fuerza, son las ganas, las maneras de seguir, de sentir frio y no querer abrigo, de adecuarse a la soledad. O “De querer el veneno” antes que la salud, si es por amor. Joder, salió don Lope

    Volviendo al principio:

    Estoy totalmente de acuerdo: “Cuerpo y mente son la misma cosa”.

    Salud, maestro

  11. Ah, Edipo Rey, aquí no se trata de quién descubrió qué, sino de para que sirve lo que se descubrió o se dijo o se inventó.

    Esto no es un carrera de F1. Se parece más a una carrera de tortugas, una carrera geológica hacia el ADN. Sin más.

    Las medallas las ganan los Titanes. Y creo que ya no quedan.

    Salud.

  12. Josémari, no se olvide en la próxima vida de pedir plaza como filósofo, siempre gusto de leer sus intervenciones chispeantes.
    Me alegra sobremanera ver que el maestro Traver selecciona cuidadosamente a los contertulios (lo sé como testimonio de esa selección como co-bloguera suya en otro blog) y, repito, me congratula que esté usted aquí y no los torquemadas, que, haberlos, haylos pero nada tienen que hacer en un lugar donde lo bello es participar, aportar y compartir de modo positivo.

  13. Ni Torquemadas, ni maleducados ni hurlers, ni discrepantes profesionales.
    Siempre digo lo mismo: ¿por qué no se dedican a hacer su propio blog de discrepancias en lugar de invadir los espacios ajenos?
    Nadie sabe la respuesta.

  14. Mucha información en el libro de Antonio Damasio y como consecuencia de esa densidad muchas cosas para comentar. Él habla de la homeostasis y dice exactamente: ” Uno de los efectos del consumo de drogas es que restaura rápidamente el equilibrio perdido aunque, por supuesto de modo pasajero […] El sufrimiento que correspondía a la imagen sentida antes se transforma en un placer pasajero…”

    Tanto el dolor como el placer creo que son dos procesos de desequilibrio homeostático pero de signo contrario. Algunas drogas lo que consiguen precisamente es la inversión de signo en ese desequilibrio pero de ninguna manera corregirlo que sería quedar en el punto cero- sin dolor y sin placer- Este sería el caso de que exista dolor corporal y la toma de un analgésico o anestésico.

    Pero si se trata de un dolor mental, de una insatisfacción emocional en ese caso, como él indica, Spinoza también creo que tenía razón: “Una emoción que acarrea consecuencias negativas sólo puede ser contrarrestada por otra emoción aún más fuerte ” Y aquí es donde entran a formar parte las drogas alucinógenas y que provocan alteraciones de consciencia en busca de un placer y felicidad perdida.

  15. Del capítulo de Emociones y Sentimientos no entiendo la clasificación que él hace de “sentimientos emocionales”, no sé si se debe a una mala traducción, pero la utilización ahí del adjetivo especificativo “emocionales” no lo comprendo porque ¿existe algún sentimiento que pueda estar alejado de la emoción ? ¿ existe alguna emoción que no provoque una alteración del estado de la mente y una reacción corporal ?

    Entiendo que los sentimientos, como la consciencia, admiten grados y que un primer estadio del sentimiento sería la emoción que cuanto más intensa y duradera ( excitación- nerviosismo- alteración homeostática) provoque puede dar origen a un sentimiento más profundo.

    Dentro de la clasificación de las emociones universales- miedo,enfado,felicidad,asco y sorpresa- Dice que le cuesta aceptar que la sorpresa esté en esa lista. Y yo creo que la sorpresa es una emoción y puede que de las más intensas por eso el cerebro se empeña en hacer predicciones sobre las posibles situaciones que pueden desencadenarse ante un acontecimiento y así evitar sorpresas que le ofusquen ante una correcta reacción en un momento determinado. No hay nada más intenso emocionalmente que una sorpresa realmente sorprendente que provoque una intensa alteración del equilibrio homeostático en el organismo.

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