Bipartidismo cerebral (y III)


Como salir del bipartidismo.-

Si el partido único de las dictaduras se caracteriza por algo es por la represión de las potencialidades de una sociedad concreta, una represión a la que se llega a través de la amenaza, el miedo, la cárcel, el exilio y la muerte. En el post anterior ya analicé la formas en que podemos salir de una dictadura, pero en este voy a abordar los mecanismos de salida del bipartidismo, es decir de la bipolaridad.

El bipartidismo es nefasto para el principio de realidad de las mentes individuales y lo es porque construye irrealidades que en la mente individual se manifiestan como antagonismos que pueden entenderse asi “o eres de los mios o estás contra mi”. El bipartidismo genera regresiones a lo tribal, al “nosotros tenemos razón y ellos están equivocados”. El bipartidismo acota la realidad escindiéndola entre contrarios irreconciliables y legitimando la lucha y el exterminio del contrario.

Y en cierta forma el bipartidismo es una ficción. ¿Alguien cree a estas alturas que el PSOE y el PP son enemigos en el mismo sentido que lo eran Anibal y Escipión?. Claro que no, ambos partidos están de acuerdo en lo esencial, sólo tenemos que ver como viven, qué persiguen sus politicos, qué desean, qué coches conducen y a qué cargos aspiran. Pero ¿ si entre ellos hay más acuerdos que diferencias, por qué andan siempre a la greña?

Escenifican su división y maximizan sus diferencias porque compiten por los mismos recursos: la Administración del Estado y su botín, podrian ponerse de acuerdo en el reparto pero si trascendiera su consenso ciertas capas de voto optarian por la abstención y los partidos politicos -hay que recordarlo- viven de las subvenciones del voto. Cualquier politólogo sabe que cuanto mas tensión preelectoral existe más participación se provoca. Asi somos los votantes, cuando tensan artificialmente la cuerda que nos movilizamos mientras que si hubiera consensos no acudiría a votar más que la clientela fija de cada partido, con un empate infinito.

Y además solemos votar no tanto con la cabeza sino con el corazón. En Roma los que eran nombrados ediles de la ciudad solian acompañar sus campañas de ascenso político con dádivas al pueblo, lo que se conoce como “panem et circenses”, entregaban aceite, obras de teatro, luchas de gladiadores, espectáculos gratuitos para la plebe, etc. Asi se congraciaban con el pueblo y se aseguraban un buen montón de apoyos para el ascenso en la pirámide de poder de la República.

O sea como ahora. La gente suele votar por cuestiones emocionales, por campañas de marketing dirigidas para la captación del voto, es por eso que los politicos hacen muy poca gestión y mucha política, entendiendo como política, las visitas a barrios, inauguraciones, presencia en los medios, se visten de lagarteranas en las fiestas, concurren a cenas, meriendas, homenajes, organizan conciertos de rock para los jóvenes, paellas multitudinarias, montan pantallas gigantes para que los hinchas de ciertos equipos puedan dar rienda suelta a sus instintos destructores de mobiliario urbano y permiten el botellón (expresamente prohibido por la ley) a sus jóvenes. Dicho de una forma más grave: los politicos consumen casi todos sus recursos en asegurarse la reelección y muy poco en el debate, la planificación del futuro y en asesorarse de aquellos que tienen más capacidad que ellos mismos para ciertos temas.

Lo que necesita una refundación es la democracia misma, la manera en que los ciudadanos eligen a sus representantes y lo que hacen esos elegidos para representar las aspiraciones de los ciudadanos. Es necesario dignificar el voto democrático y sacudirle esa espesa caspa de clientelismo que lleva adherida la simpatia de un alcalde o la popularidad de otro.

Es una perogrullada decir que elijo a mis representantes en función de su capacidad de gestión para lo publico y no tanto para que salgan en procesión. Y sé perfectamente que existen conciudadanos mios que votarán a sus representantes en función de las veces que salen por televisión. Tengamos con esas personas también tolerancia pero permitasenos que el resto podamos elegir basándonos en otras habilidades políticas. Permitasenos elegirlos entre candidaturas abiertas donde puedan concurrir partidos y tambien ciudadanos independientes.

Romper el juego politico del bipartidismo es más complicado que salir de una dictadura pues la partitocracia está legitimada democráticamente a diferencia de la intolerable fealdad de las tiranías. Los medios de comunicación, las instituciones de Estado, las leyes, las reglas todo apunta a favor de la siguiente idea: la participación democrática que tenemos es la única posible, es la que nos dimos en la Constitución de 1979. Está legitimada por todos los españoles. Eso dicen, y quien quiera presentarse que lo haga.

Y la Constitución está blindada, es verdad, se hizo así para que a ningún gobernante se le ocurriera cambiarla a su capricho a la menor dificultad. Cambiar la Constitución es muy complicado políticamente pero no hay nada sagrado en ella. Igual como hicimos una podemos hacer otra.

Lo que sucede es que para eso es necesario que vivamos una situación de extrema gravedad, una situación traumática. Mientras las cosas van bien nadie se mueve a pesar de saber que no vivimos en el mejor de los mundos posibles y que muchas cosas deberían y podrían corregirse.

No cabe ninguna duda de que vivimos en una sociedad bipolar, que España es un pais bipolar donde cada cual alberga hipótesis sobre el bienestar que reclaman agresiones a sus contrarios.

Y para romper esa querencia es necesario liberar nuevas energías sociales durmientes que vengan a refrescar el panorama intelectual y es obvio que en nuestro pais estás energias refrescantes existen. Pongo como ejemplo los acontecimientos que hemos vivido los ultimos dias con la plataforma #democraciaya o movimiento del 15-M. Un intento de aumentar la multipolaridad que no procede de la vieja tradición marxista de la revolución o el motín social, que no utiliza la violencia y que se constituye como un antipartido, algo asi como un elemento de contrapoder que obligará al sistema a expandir pronto o tarde sus ejes de rotación más allá de los dos polos dispuestos siempre a la confrontación.

Con independencia de su destino, la plataforma #democraciaya ha demostrado a pesar de su heterogeneidad, inmadurez e improvisación que es posible aumentar el nivel de definición de lo que en la mente individual conocemos como la circularidad de los opuestos (todo avanza hacia su contrario) y que mediante la liberación de determinadas fuerzas -en este caso sociales- es posible pensar en un más allá, en nuevos colores para nuestra paleta de entender la realidad politica.

Y que este más allá ya esta aqui.

Aqui está la prueba de que la ciencia tambien habla del 15-M y que sus propuestas son muy sensatas, neurobiológicamente hablando.

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14 pensamientos en “Bipartidismo cerebral (y III)

  1. Como ya he comentado en otros sitios, diría que hay esencialmente dos posturas que opinan sobre el potencial cambio que existe como embrión en el fenómeno 15-m: los optimistas y los pesimistas. Estoy con usted en que se huele, se intuye, cierto viraje o clic, como dice usted. Ojalá trascendamos esa bipolaridad de que habla con madurez y aprendiendo de los errores de la Historia.
    Le dejo las propuestas de un chico, que aparecen en la segunda mitad de este video: https://www.youtube.com/watch?v=S-KQtJKps_g&feature=player_embedded#at=908 Y lo dejo pq estoy de acuerdo en lo que dice: hay mucho que cambiar por dentro si queremos que ocurra el verdadero Cambio.
    Excelente post, maestro.

  2. El problema de la posmodernidad es la falta de una visión exacta y concreta de lo real. La ficción y la realidad aparecen como partes indisolubles de un mismo fenómeno y esta es la trampa en la que cae el individuo cuando tras ser el espectador ideal de representaciones teatrales de primera no es capaz de comprender que todos los partidos están incluidos en el mismo juego y lo que importa es el reparto de lo que tú llamas ” los mismos recursos “.

    Una vez entendido esto el ámbito democrático aparece con su verdadero cariz y podemos entender que las reformas y el cambio que hay que hacer, y que es necesario, necesita tiempo y consenso.

    Tener memoria es fundamental para estos casos y para comprender que vivimos en una democracia que hay que modificar, pero democracia, tal y como la votamos, al fin y al cabo.

  3. La tendencia al bipartidismo es inevitable. Es el resultado de la espontánea concentración de las fuerzas revolucionarias, por un lado, y de las reaccionarias, por el otro.

    Fuerzas que a menudo cuesta distinguir, porque en el fondo los dos vectores se identifican en lo fundamental: no sólo en su apetito de los privilegios del poder, sino en su idealismo, en su desconfianza en la naturaleza humana, en su rechazo del presente y en ocasiones hasta de la realidad, y, en definitiva, en su fijación antiliberal.

    Por otro lado, los experimentos pluripartidistas normalmente han sostenido regímenes bastante más disfuncionales (v. gr., Italia).

    Dentro de lo político, lo vanguardista sería quizá hablar sin rodeos de democracia directa, no de más partidos políticos ni de mayor proporcionalidad o representatividad. Cosa que con la red hoy sería tecnológicamente viable.

    En este sentido, el 15-M sólo era y sigue siendo -ya secuestrado por las fuerzas revolucionarias- una tímida y muy poco original propuesta. Pero, sobre todo, si proclama que el origen de nuestros males es la política, entonces el 15-M es algo aún peor: una incongruente propuesta de más de lo mismo, de más política.

    Y efectivamente: no, no necesitamos más, sino menos política. La política a la larga envilece a la gente; transforma el marco institucional de relaciones sociales, el estado, en el terreno de juego en el que se libra una guerra incruenta, pero perenne, en la que todos caen en la arrogancia de creerse con el derecho de dictarle al prójimo cómo ha de ser y de vivir, y además, o cuando lo primero no es posible, de obtener prebendas a su costa.

    No. No necesitamos más democracia. Necesitamos más libertad.

  4. Antonio comenta que “la política envilece a la gente” y esto me trae a la mente algo que me dijeron una vez (un oriental): si en tu casa hay suciedad y entra un gusano, se asentará ahí y se multiplicará. Si está limpia, se irá por donde ha venido. Significa que caemos, una y otra vez, en la fácil trampa de que “la culpa de todo siempre está fuera”. La política no creo que sea la mala de la película y nos envilezca a nosotros, pobres angelitos (es mi opinión solamente), sino que somos nosotros los que llevamos dentro el germen del envilecimiento. La política sería así el gusano o detonante, en el ejemplo anterior. Es parecido a decir que “la sociedad” tiene la culpa de todo, o que “el mundo” está fatal. Nosotros y sólo nosotros somos la sociedad, el mundo, el envilecimiento potencial.

  5. Claro Ana, los politicos solo son la mediania de la sociedad a la que representan, son como nosotros, algunos incluso amigos nuestros, ¿quien no tiene a un amigo politico? Lo que sucede es que nosotros siempre somos inocentes y sacamos (proyectamos) el mal siempre en otro, esa es la tendencia humana fundamental. Lo que está emergiendo ahora es una r-evolución de ese concepto que hace que algunos nos preguntemos ¿Que hago yo para mantener el estado de cosas tal y como están?

  6. Exacto, a esa r-evolución me refiero, usted lo sabe. Ahí está donde duele, en hacer acto de contricción y digerir qué hemos hecho tan mal para que las cosas estén como estén y alimentemos sin cesar la mentira, no sólo colectiva, sino la que funciona arriba-abajo. Y no solamente España (p.e. tras mes y medio de silencio sobre Fukushima, ahora salta la noticia de que -¡efectivamente!- dos de los reactores estaban rotos… cosa que era la peor de la peor que *podía* suceder en los días de la desgracia).
    Dejo para interés de los lectores la conferencia de Melé, larga pero que interesará a quienes quieran hacer esa catarsis o, al menos, tener materia prima para pensar seriamente en ello: http://www.youtube.com/user/triodosbankspain?v=7ZcQZKj94vY&feature=pyv&ad=10079986310&kw=conciencia

  7. La libertad asi en abstracto es una palabra hueca y no veas la frase “No necesitamos mas democracia sino mas libertad”. Vete a saber lo que significa eso, a mi me huele a dictadura del proletariado, o sea de los buenos. Un cerebro bicameral, otro.

  8. @pacotraver

    Dictadura del proletariado… Pero qué dice Ud. ¿No se percibe el tono evidentemente libertario de mi alegato?

    Y no, el concepto de libertad no es hueco tal como yo lo planteo, sino que es el auténtico concepto de libertad: el concepto de libertad negativa o formal; es decir, libertad como no injerencia de terceros. Libertad a secas.

    Más bien me temo que es Ud. quien confunde libertad con otras ideas, como la de igualdad o la de poder o posibilidades, y a eso le llama libertad real o material (como lo de democracia “real”). Claro, la palabra es muy seductora. Nadie quiere renunciar a ella.

    Y sí, necesitamos menos democracia y más libertad. Fíjese que éste es el espíritu de cualquier constitución occidental. Un núcleo duro de derechos y libertades civiles indisponibles a la irracionalidad de la muchedumbre y a la voluntad de poder de los políticos. Yo voto por extender este régimen, y no por limitarlo, que es lo que pretende el populacho congregado en Sol.

    @Ana di Zacco

    De acuerdo. Hagamos juegos de palabras. Donde digo “la política envilece a la gente”, ahora digo “la gente se envilece con la política”.

  9. Todas las relaciones personales se producen siguiendo un esquema de poder, es decir, todo en la vida es política. En este caso y en este post hablamos de política española, hay un marco y un contexto claro que dan el significado preciso a las palabras que aparecen en el post y en los comentarios.
    Las palabras se cargan de significado preciso debido al contexto sino estaríamos hablando de palabras vacías ” El medio es el mensaje “. De esta manera entiendo que si alguien dice que necesitamos más libertad y no más democracia mis inferencias van encaminadas a la sociedad española de tal forma que hablar aquí de Fukushima, del mundo y de la problemática en oriente es ampliar el marco conceptual que implica diluir las palabras y perder la idea del contexto. Y en la oralidad escrita donde el presente no existe porque queda registrado y por tanto vacío de su propiedad inherente que es la fugacidad y evanescencia nunca hay que perder de vista el marco de la conversación para que la realidad aparezca compacta, tal y como es, y no como un fluido donde todo vale.

  10. Sigo con mucho interes este debate, que aporta ideas muy valiosas. En particular, me ha gustado alguna referencia hecha al movimiento 15-M , una expresion emotivo-diencefalica (metaforicamente hablando), que puede equidistar de los dos partidos telencefalicos que se autoesgrimen como portadores de la racionalidad politica.
    Afortunadamente, todos los biologos sabemos la carga imperativa que puede tener (sigo con la metafora) el “planteamiento LIMBICO” del 15-M ,sobre la vision ¿consciente? de 2 partidos, que siguen empeñados en su modo ¿consciente? de ver la realidad.

  11. Hombre, mucho debate no ha habido, cuando el uno, habiendo entendido lo contrario de lo que yo quería decir, procede a etiquetarme sin más dilación de cerebro bicameral, y la otra, en su condición de ser cósmico y superior, zanja la cuestión con un comentario tan condescendiente.

    Pero bueno.

  12. HOmbre Antonio no me negarás que escribir un comentario en un post sobre el bipartidismo cerebral diciendo que:
    La tendencia al bipartidismo es inevitable. Es el resultado de la espontánea concentración de las fuerzas revolucionarias, por un lado, y de las reaccionarias, por el otro.
    Pues es un poco marxista-leninista y bipartidista lo que de alguna forma invalida el resto de tu argumento.
    Ni es inevitable ese bipartidismo ni el mundo puede explicarse a través de esa guerra de buenos y malos que describes. Y es que mas que debatir lo que sabemos es discrepar.

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