Bipartidismo cerebral (I)


Imagine un pais democrático donde existen dos partidos: uno de izquierdas que defiende sobre todo la igualdad y otro de derechas que defiende sobre todo la libertad individual. Lo usual es que esos dos partidos se alternen en el poder, de  forma periódica, ahora tu y ahora yo. Cuando vienen mal dadas apelamos al partido de derechas y en épocas de abundancia apelamos al de izquierdas.

Ese es el juego que llamamos democracia, se trata de votar, si, cada cuatro años y de ir decidiendo cuando alternar el uno por el otro. Los demás partidos en realidad son minoritarios y no tienen oportunidades de triunfar en unas elecciones generales dado que el reparto proporcional de votos favorece a los grandes.

Esta idea de la periodicidad alternante tiene ciertas ventajas pero también algunos inconvenientes que ahora nombraré:

El inconveniente más importante es la tendencia de esos partidos mayoritarios de identificarse con el Estado y de absorber competencias que deberian ser independientes en pura teoría democrática, como el poder judicial, un invento de Montesquieu que parece haber sido defenestrado por la voracidad partidista o el de la prensa libre que no puede ser libre si es financiada por el poder político.

Ningún partido puede estar por encima de la Ley, pero los gobiernos parecen haber olvidado este precepto y bordean cuando no fuerzan continuamente a la Ley para llevar a cabo sus intereses o utilizan los poderes del estado para su beneficio, policia, espionaje, etc. Dicho de otra manera: el reparto de poder entre los partidos que pueden ejercer el poder llega a ser asfixiante para la sociedad y para el resto de opciones politicas que se ven asi condenadas al ostracismo a la vez que difunden contravalores para los individuos concretos como la corrupción, el afán de lucro o que el fin justifica los medios.

De forma que alguién encontró algunas fórmulas para resolver este problema:

1.- Una fórmula es la dictadura que ya implementaban los romanos durante el tiempo de la República, cuando las cosas se ponian feas se apelaba a un dictador para que pusiera orden o enfrentara a los enemigos comunes. Es evidente que la dictadura es un remedio eficaz contra el lio que se monta cuando los dos partidos están demasiado cercanos en apoyos el uno del otro que es precisamente cuando la sociedad está mas dividida. La dictadura provee de certidumbres, todo el mundo sabe a qué atenerse, proporciona orden y estabilidad a corto plazo. Sin embargo la dictadura genera otro tipo de problemas, tiraniza, acalla, amordaza, asesina o encarcela a todos aquellos que no están de acuerdo con ella, de forma que termina rodeada de enemigos que pronto o tarde pasarán factura por sus desmanes.

2.- Otro invento interesante para modular los polos contrarios en una democracia formal es el invento del Centro. Un partido a medio camino de ambos, un tertium inter pares, da la sensación de que el bipartidismo es a fin de cuentas superable por alguien que se situe justo enmedio, ni contigo ni sin ti. En España los partidos de centro han sido muy bien vistos por la población neuronal de todo el pais, UCD, el CDS, el partido de Roca PRD, el liberal de Garrigues Walker, la Democracia cristiana y ahora la UPD de Rosa Diez, son intentos de introducir una cuña en el bipartidismo. Los partidos nacionalistas como PNV, Coalición canaria o CIU son de alguna forma las versiones ibéricas de la necesidad de modular los extremos.

En nuestro pais el destino de estos partidos es el fracaso a medio plazo por las razones siguientes:

  • Una vez inventado el Centro los partidos mayoritarios se centran o hacen ver que se centran con tal de conseguir los votos de esa amplia masa de votantes que no son ni de aqui ni de alli, de forma que a la larga el pez grande se come el pequeño: la tendencia voraz de los partidos grandes no solo acapara al Estado y sus instituciones sino a las masas indecisas que acaban siendo absorbidas o deglutidas por los partidos grandes.
  • Al competir por los mismos recursos (el votante indeciso) los partidos mayoritarios andan siempre a la greña, escenificando sus diferencias continuamente y oponiéndose y criticando todo lo que hace el contrario, poniendo arena en los engranajes y saboteando en cualquier caso al Estado en su funcionamiento a veces a través de guerras sucias o de artimañas barriobajeras de mal estilo. La competitividad entre ambos es muy parecida a una guerra continua y de desgaste sin piedad, hasta tal punto que cuando uno de ellos se hace con el poder alternante da la impresión no tanto de una victoria del uno como de una aplastante derrota del otro.

Y es por eso que inventar un nuevo partido no supone ninguna solución de fondo al problema del bipartidismo pues supone competir en terreno ajeno y con un menguado armamento en forma de subvenciones o financiación.

Nuestro cerebro es en realidad -en el hombre moderno- un parlamento democrático, un teatro donde se representan tragedias individuales en forma de conflictos, rencores, creencias irracionales, temores, ordalías, toxicidades, deprivaciones, anhelos y escisiones diversas : En el hombre antiguo y pagano era un parlamento de dioses donde cada uno de ellos representaba aspectos humanos hasta que las religiones monoteístas implementaron una dictadura celestial con un Dios único, algo que funcionó bien hasta hace poco tiempo. La razón de este bipartidismo cerebral está en este post donde ya conté la idea de Julian Jaynes de que nuestro cerebro habría evolucionado a partir de ciertos módulos cerebrales que irían solapándose en la deriva filogenética hasta llegar a nuestro actual desarrollo donde se mantienen sobre todo las diferencias hemisferio izquierdo-hemisferio derecho bien visibles anatómica y funcionalmente. El hombre moderno está obligado a alcanzar una dificil síntesis entre ambos hemisferios que piensan de maneras muy diferentes tal y como han demostrado suficientemente neurocientificos de la talla de Gazzaniga (1999), Roger Sperry y otros.

Dicho de otra manera: nuestro cerebro es bipartidista, otros dirían que estamos diseñados para la dualidad o lo que es lo mismo para el antagonismo con nosotros mismos. Bipartidista en lo politico (izquierdo-derecho) y trino (cortical-limbico-reptiliano) en lo mediático.

Y es por eso que tenemos enfermedades circulares tal y como conté en el post anterior, enfermedades que se caracterizan por la alternancia periódica de estados mentales similares o contrarios. Los ecosistemas se comportan igual que los organismos individuales, lo que significa que aprendiendo algo sobre bipartidismo politico podriamos aprender a curar ciertas enfermedades como esos trastornos circulares entre los que conté al trastorno bipolar.

Es posible predecir que: a más caos social más polarización del voto tanto como que a mayor caos cerebral interno mayor polarización de un determinado estado mental.

Las religiones trataron de resolver este problema implantando dictaduras, es decir la figura de dioses únicos, omnipotentes, omniscientes y omnipresentes, dioses vigilantes, justicieros, vengativos pero tambien compasivos como el Dios cristiano que representó en este sentido una novedad en la tradición judía.

La psiquiatría tambien intentó meter cuñas entre esos polos alternantes que constituyen el trastorno bipolar y lo hizo hace ya mucho tiempo encontrando al carbonato de litio, un medicamento de centro que efectivamente atempera y modula la tendencia a la polarización de ciertos individuos probablemente diseñados genéticamente por la evolución para las grandes pasiones. Es por eso que estos individuos son más vulnerables que el resto de sus congeneres tanto a sus propios conflictos internos como a los conflictos que les llegan de afuera y que son los que podrian beneficiarse de una cura del bipartidismo de su cerebro. Posteriormente han aparecido otros remedios –los normotimicos o eutimizantes- que han aportado bien poco para la prevención y tratamiento de las recaidas bipolares: hay algo en el cerebro que del mismo modo que sucede con los partidos democráticos tiene tendencia a arrasar las voces menores del cerebro y a barrer los estados mentales subalternos en función de la hegemonia de las grandes pasiones (tristeza o alegria).

De manera que abordaré como curarse del bipartidismo a modo de metáfora politica y de guía terapeutica para salir de ese bucle demoníaco que entendemos como trastorno bipolar, pero será en el proximo post.

Bibliografia.-

Michel Gazzaniga: “El pasado de la mente”.1999. Editorial Andres Bello

Julian Jaynes:”El origen de la conciencia en la ruptura de la mente bicameral”. 1987. Fondo de Cultura economica.

Gazzaniga, M.S,Le Doux J., Wilson D.H: “Language, praxis and the right hemisphere:clues to some mechanisms of concioussness”. Neurology, 27. 1077.

4 pensamientos en “Bipartidismo cerebral (I)

  1. Dos hemisferios en un único cerebro y de base una estructura tripartita. Tres más dos son cinco y esto es mucho más que bipolar…realmente compleja la situación.
    Bueno, podríamos decir que la derecha no sería derecha si no hubiera una izquierda y que tener mano izquierda siempre es necesario para atemperar determinadas situaciones. El equilibrio está en que tanto el hemisferio derecho como el hemisferio izquierdo participen por igual y se repartan las competencias cognoscitivas; esa es la única manera de estar centrados.
    Espero haberme ajustado al topic del post.

  2. DEMOCRACIA REAL “AHORA”. Para los políticos de la partidocracia, de izquierda o derecha, la alta tasa de desempleo de la juventud no representa ningún problema; cuánto mayor reparto de la pobreza, mayor sumisión al poder (estatal o económico). Perfeccionemos la democracia __abrogando la partidocracia que utilizan los vividores del estado para enriquecerse y perpetuarse en el poder cabildeando oscuros intereses__ e implantando la autogestión legislativa ejercida a través de los organismos intermedios de la sociedad, a fin de que sean las propias organizaciones sociales las que promuevan las leyes que beneficien los legítimos intereses del pueblo Español, y acaben con los privilegios de los potentados. http://WWW.SCRIBD.COM/DOC/34007753/LA-AUTOGESTIO-LEGISLATIVA

  3. Me gusta ésta descripción que hace:

    Nuestro cerebro es en realidad -en el hombre moderno- un parlamento democrático, un teatro donde se representan tragedias individuales en forma de conflictos, rencores, creencias irracionales, temores, ordalías, toxicidades, deprivaciones, anhelos y escisiones diversas..

    Pienso que el bipartidismo tiene sus ventajas si es capaz de aglutinar esos matices de los que por falta de representación y sensibilidad en los grandes partidos hacen que surjan nuevos partidos, la idea de que el espectro político se asimile a una gran Torre de Babel me aterra; prefiero dos grandes partidos, a lo sumo un tercero que haga de fulcro entre los dos grandes partidos mayoritarios. Aunque consiguieramos dentro del actual sistema acercar posturas en cuanto a lo fundamental, siempre, siempre, habrá quienes piensen que la culpa es de los mercados y a la vez existirá su antagónico que diga que la culpa es de la administración. La igualdad es una quimera ¿ por qué no se piensa más en el igualitarismo?, al fín y al cabo los gobernados lo que anhelan fundamentalmente es la consideración y el respeto del otro, a mi no me pregunta la gente a que intereses sirvo.

    Un saludo!.

Deja un comentario

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s