El psicólogo placebo


Hay dos clases de psicoterapia una que actua “via di porre”, es el cobre de la psicoterapia y otra que opera “via di levare” es el oro de la psicoterapia.
Sigmund Freud

Hace algunas semanas una paciente que llevaba viendo algun tiempo me comentó -como quien no hace la cosa- que estaba acudiendo simultáneamente a un psicólogo un tanto especial. El caso es que el psicólogo no era un psicólogo profesional sino un coacher. Fue asi como me enteré de qué cosa era eso de los coachers, una especie de entrenadores que intentan maximizar los resultados de una empresa, un grupo de competición deportiva, una organización o una persona cualquiera o sea una especie de psicólogo que ejerce la psicología sin saber nada de psicología, al menos en aquel caso concreto. En palabras de mi paciente ” es como un estilista pero en lugar de enseñarte a vestir te enseña a vivir y a sacar rendimiento de tus potencialidades”. Tambien pongo aqui algunas de sus afirmaciones de defensa del coacher, “el no se mete en mi subjetividad ni intenta resolver mis problemas psicológicos, sólo me aconseja”. Trataba la paciente de convencerme sobre la compatibilidad entre aquel coacher y yo mismo que tambien soy un coacher pero sin titulo de coaching, si es que eso existe.

Le pregunté a continuación como le iba con él a lo que me contestó que le iba muy bien, que habia aprendido mucho de sí misma y que se encontraba mejor, de manera que le di el alta ante tamaño éxito de la terapia compartida entre yo y el coacher en cuestión. La paciente creyó que yo habia tenido un ataque de celos, pero la tranquilicé con la siguiente idea: yo no comparto mis pacientes con ningun profesional, sea o no sea coacher. Me parecia bien que tuviera un entrenador ¿pero qué sentido tenia entonces seguir conmigo?

– Es que usted está para otras cosas -afirmó la ingenua muchacha.

Le anuncié que era muy poco probable que mi ayuda profesional sirviera para algo en aquellas condiciones, ella habia escindido la transferencia en dos partes y en esas condiciones lo que podia esperar de mi era más bien poco. Me habia quemado como terapeuta.

Cuento este preámbulo porque los pacientes actuales combinan con mucha frecuencia muchos tratamientos, de psicólogos, médicos, homeópatas, naturistas, acupuntores, reikinianos y psiquiatras y es conveniente volver sobre los fundamentos de la psicoterapia -que debemos, cómo no, a Sigmund Freud- y que aunque no fue el primero que utilizó la psicoterapia tal y como la entendemos hoy fue al menos el primero que instituyó las condiciones en que podía y debia desplegarse una psicoterapia propiamente dicha a la que nunca consideró un entrenamiento o un diálogo al estilo platónico sino una emergencia de hechos reprimidos bastante desagradables y que de alguna forma inauguraban el hecho de que cambiar es difícil y no puede hacerse sin dolor.

Y este es el principal problema: las terapias actuales discurren casi siempre en una bicefalia, siempre hay otro profesional implicado, en el mejor de los casos un psicólogo o un psiquiatra.

En nuestros entornos postmodernos existen pocas personas que sean capaces de soportar los encuadres psicoterapeuticos reglados que conocemos por las películas de psicoanalistas aunque sabemos que la potencia terapéutica de una psicoterapia procede de la asimetria en la distribución del poder. Si uno puede elegir siempre elegirá a un terapeuta blando, a un igual para que le haga de coacher y con el que pueda seguir sus prescripciones de compadreo o irse de copas con él. La mayor parte de la gente que conozco mantienen con sus terapeutas (sobre todo con estos pseudopsicólogos llamados coachers) una relación ambigua que da lugar a no pocos equívocos, como contaré mas abajo.

Pildoras de placebos psicológicos.-

Pongo el ejemplo de Alejandro Jodorowsy porque me parece un paradigma de esto que he llamado pseudopsicología y que en realidad extraen toda su potencia terapéutica del efecto de la catarsis, más conocida como sugestión, no es de extrañar puesto que Jodorowsky es en realidad un hombre de teatro y la catarsis está indefectiblmente unida a la tragedia: “que no pase en mi realidad lo que está sucediendo en escena”. La catarsis o purificación es una técnica conocida y utilizada desde la antigüedad en ritos colectivos con sentido en la tradición de un pueblo cualquiera y que dejó de usarse en psicología cuando Freud y Breuer descubrieron los efectos parciales y recortados de la misma. Los pacientes después de una sesión catártica parecian mejorar pero inmediatamente después volvian con sus síntomas u otros nuevos, de manera que este tipo de experiencias parecian mejorar a aquellos que no tenian nada para mejorar, es decir las personas normales y comunes.

Más tarde Freud descubrió la transferencia y dejó de utilizar tanto la hipnosis como la catarsis y la sugestión como herramientas terapéuticas: habia descubierto -según sus propias palabras-el oro de la psicoterapia su herramienta noble, el cambio que es impuesto, seducido, o sugerido desde una posición de dominio como sucede en el teatro o en la hipnosis es una psicoterapia menor.

La catarsis es el corticoide de la conciencia, alivia pero no cura y a veces puede empeorar las cosas como sucede cuando tratamos una enfermedad crónica con corticoides.

Recientemente he visitado la web de este dramaturgo y me ha hecho mucha gracia esta tabla de equivalencias entre los síntomas somáticos y los traumas psíquicos o la relación entre emociones y síntomas, asi como un sencillo mantra autoaplicativo para “curarse” el mal.

En un post que escribí sobre esta cuestión afirmaba en relación a los sintomas psicosomáticos que:

Caeríamos en un error muy “new age” si tratáramos de hacerlo equivaler a algo -a una emoción o agente concreto- pues se encuentra demasiado alejado de lo voluntario y motor, también de lo simbólico, no existe una supuesta tabla donde cada malestar estuviera asociado a un conflicto o una emoción. Simplemente no podemos saberlo pues un síntoma es polisémico y su hermenéutica imposible de refutar. Solamente nos queda el sentido que para el paciente tenga determinada revelación y la relación de ayuda a través de la cual (la transferencia) es posible recontextualizar el mundo.

Al parecer Jodorowsky ignora que la relación entre una emoción y un síntoma fisico no está determinado linealmente sino que obedece a las leyes de la complejidad, lo que quiere decir que en una persona puede tener un sentido y en otra persona otro diferente y lo peor: que el hallazgo de sentido es terapeutico pero no implica la verdad de la equivalencia pues ni siquiera la verdad subjetiva es lineal sino que se encuentra enrosacada en multiples nudos o bucles que hay que ir deshaciendo poco a poco y siempre desde la confrontación y la máxima honestidad interpersonal teniendo en cuenta que: tanto el terapeuta como el paciente están sujetos al engaño y al autoengaño: dicho de otro modo, el sentido se revela en la transferencia, en la relación interpersonal y no en la explosión emocional del teatro, del eureka, el insight o la comprensión súbita.

Y si hago esta mención a la honestidad es para señalar que una relación terapéutica debe discurrir sobre lo que Freud llamaba la regla de la abstinencia.

La regla fundamental de una psicoterapia.-

No se pueden mantener relaciones sexuales con los pacientes, ni relaciones íntimas, más allá del encuadre terapéutico donde deben discurrir las sesiones de forma programada y predecible. De donde se desprende que no es posible irse de juerga, ni compartir momentos de ocio con nuestros pacientes o visitarles en su casa o aceptar otro tipo de regalos o pagos que no estén estipulados en el contrato profesional. Por supuesto el paciente y le terapeuta está marcados por las leyes de la confidencialidad: no puede compartir sus confidencias con otra persona sea profesional o no, no puede “vaciarse” o aliviarse con un terapetura ortopédico o alternativo al suyo propio. Nada fuera del encuadre.

Si se cumple esta regla -que como el lector podrá apreciar es muy costosa tanto para el paciente como para el terapeuta- entonces las cosas funcionan más allá del placebo que existe en toda psicoterapia y de lo que hablé en este post.

Pero no crean que sólo los coachers o los pseudopsicólogos se saltan a la torera la regla fundamental. Existen casos históricos muy bien documentados sobre amoríos, romances, fascinaciones, e incluso acoso de médicos, psicólogos, psiquiatras a sus pacientes, baste recordar el caso de Sabina Spielrein, paciente de Jung supuestamente esquizofrénica con la que el gurú del inconsciente colectivo vivió un apasionado e incluso obsesivo romance. Aqui pueden leer los detalles del caso junto con la complicidad epistolar de Freud hacia los abusos de su discípulo preferido.

Con todo -y aun sin haber desaparecido- en la actualidad las relaciones sexuales entre terapeutas y pacientes no son la principal causa de fracaso en una terapia sino la mas sutil experiencia de complacencia entre terapeutas y pacientes. Me refiero a la experiencia que más arriba relaté con respecto a mi paciente compartida, la mayor parte de la gente elegirá antes a un terapeuta que le diga lo que quiere oir, que aleje de él los sentimientos de culpa, que ponga las dificultades en el exterior o que simplemente haga de abogado defensor de su causa antes de someterse a una terapia que ponga en jaque sus creencias, o su concepción del mundo o simplemente que ponga en orden su responsabilidad con su enfermedad o sufrimiento. Esos son los psicólogos placebo que hoy tienen éxito pues juegan con la ventaja de no tener oposición, las resistencias que usualmente nos encontramos aquellos que tratamos que los pacientes se aproximen a su verdad.

Pero no me gustaria terminar este post dando la impresión de que desprecio a los pseudopsicólogos o a los placebos psicoterapeuticos. No es esa mi intención precisamente porque defiendo una hipótesis que seria contraria a esta manera de pensar: si pienso que toda relación interpersonal está presidida por las leyes de la complejidad no puedo conformarme con la idea de que -tal y como sostuvo Freud- hay psicoterapias de cobre y psicoterapias de oro. Es cierto que hay resultados aúreos y resultado plomizos pero ambas categorías son muy borrosas y al trazar lineas de separación entre ambas dejariamos de contemplar la evidencia de que algunas personas poseen ciertas dotes de “sanación natural”, son, por asi decir terapeutas naturales, mientras que otros sesudos profesores no curan ni un resfriado. El asunto está esbozado pero es seguro que volveré tratando de explicar ¿cómo cura la psicoterapia? y ¿como cura la pseudopsicoterapia?

Bibliografia citada.-

Para todo aquel que quiera saber más sobre escándalos y cotilleos entre pacientes y terapeutas les recomiendo el libro de Jeffrey Masson titulado “Juicio a la psicoterapia“, muy poco objetivo y que parece escrito como un ajuste de cuentas personal pero indiscutible en los testimonios históricos que aporta.

24 pensamientos en “El psicólogo placebo

  1. De Jodo ya hemos ido opinando varios en FB. Yo creo que ese tipo de placebo psicológico responde más al deseo que a la creencia de algo-en-sí. Y que hay varios tipos de placebo según el deseo. Hay quien lleva talismanes en eventos importantes, y hay quien prefiere la virgen de Lourdes. De todo hay en la viña del Señor, pero como dice el refranero sabio, “si funciona, no lo toques” 🙂
    Buen tema.

  2. Me estaba acordando, mientras leía, un caso de un profesor con una o varias alumnas, y tambien de un profesor q siempre decia algo parecido: “S i usas una técnica, usa sólo esa, no estés cambiando de un lado para otro”. Hoy en dia uno recibe mucha oferta sobre técnicas de sanacion, muchas relacionadas con las técnicas budhistas con un parche u otro, en fin q uno no se centra en algo debido a una oferta q te supera, casi sin poder de elccion, sobre todo si quieres maximizar el sentido de acertar con la terapia, escojer ” la más mejó”. De esa forma no se puede ser ni constante, ni leal.
    Me pareció muy interesante leer el articulo y poder refleccionar sobre este asunto.
    Gracias por su esfuerzo y entusiasmo.

  3. Creo que has puesto el dedo en la llaga cuando nombras la lealtad. Efectivamente sin lealtad no puede haber psicoterapia, algo muy dificil de establecer en estos tiempos de infoxicación.

  4. La lealtad y agrego que la confianza son también básicos en cualquier psicoterapia.

    Entre otras cosas el ser humano se empieza aver como una empresa a la que hay que apoyar para sacarlo adelante haciendo énfasis en su posibilidades y los retos que le impone la vida. De allí la moda del coaching, además de ser mucho más sencillo, más concreto, barato y corto, y finalmente todo ser humano es aparentemente candidato para el coaching, tanto para recibirlo, como para convertirse en entrenador, y todo en uno fin de semana.

    Pero, la preguntya sería, ¿que tanto ha servido?. Yo tampoco critico o juzgo a aquéllas personas que han encontrado en estas terpaias alternativas una buena oportunidad para vivir mejor, mi único problema, pero quizás el más grave, es que no logro encajar con estos modelos, me falta la confianza y por xonsiguiente la lealtad.

    Gracias Paco por este post, sugiero que debe ser un texto oblogatorio para muchos.

  5. Soy una de estas pacientes actuales que combina terapias, psicoterapia, reiki y esencias florales. A la vez de ser terapeuta de Flores de Bach y Reiki, trato a personas que también tienen su psicólogo. En todas las instancias encuentro que los distintos enfoques se complementan, cada uno con lo que lo caracteriza o lo hace ser lo que es. Siendo el objetivo de todos, al menos de la manera en que lo vivo y enfoco, que la persona sea quien encuentre su propio sentido y se responsabilice de su proceso.
    Me parece que más allá de las diferencias técnicas de cada disciplina, un común denominador está explicado, magistralmente, en el post de Paco: Cerebros matemáticos: Fibonacci y Gödel, cuando dice: “…Pero ese Yo, tiene límites, y uno de esos limites es la relativa incapacidad de observarse a sí mismo.
    No solamente existe este límite a la autodefinición sino que somos capaces de ignorar activamente cadenas de nuestros pensamientos que los otros Yoes pueden ver y que nosotros podemos negar. Gracias a la empatía somos capaces de conectar con los Yoes ajenos de una forma más eficaz de lo que lo hacemos con nosotros mismos.”

    Así, sea un psi -cólogo, quiatra- o terapeuta, si es capaz de ayudar a la persona a observarse a si misma, trascender el bucle recursivo y encontrar su propio sentido, el propósito está cumplido, ¿verdad? – Respetando, ciertamente, el encuadre terapéutico, sus reglas y ética- O bien, cabría preguntar cual es el propósito de la psicoterapia….

    Planteado en términos de lealtad, me parece que la lealtad es, en primera instancia, hacia uno mismo, con la mayor honestidad posible. Entiendo la desconfianza que pueda haber hacia las terapias complementarias generada, más que por las técnicas en si mismas, por muchos de quienes las practican… lamentablemente.

  6. La verdad es que tal cómo funciona el sistema sanitario hoy en día es difícil no caer en la tentación de “ponerle los cuernos” a tu psiquiatra con algún chamán moderno. No sé cómo será la cosa en Castellón, pero aquí en Barcelona los psiquiatras tienen una agenda sobrecargada y sólo tienen tiempo para escuchar 10 minutos al paciente y recetar la risperidona o el alprazolam de turno. En tales condiciones ni hay transferencia, ni contratransferencia, ni nada, de modo que es lógico que uno tenga que buscar alternativas.

  7. ¿ La psicomagia o los efectos de la fe ? Esto es volver al brujo más ancestral pero sorprende el seguimiento que tiene, un auténtico gurú. Aparte de su concepto de Efímero Pánico, Jodorowsky implanta también el concepto de la Psicomagia, los dos son sumamente interesantes desde un punto de vista antropológico, como conocimiento del individuo y de cómo el rito se enrosca de forma íntima con la naturaleza humana. El teatro en su función más primitiva como espectáculo ritual.

    La catarsis creo que consiste en la proyección de emociones propias con lo que se ve representado en escena. El espectador llora, siente, a través de los personajes, el dolor que percibe del símbolo que ve recreado y que es, al mismo tiempo, su propio dolor, por eso funciona como limpieza porque alejándose de sí mismo sufre y siente el dolor ajeno , puede proyectarse sin necesidad de recordar sus propias miserias ” la suciedad cuanto más se revuelve más huele “. Pero uno no llora por el dolor ajeno, uno sólo llora por el dolor que siente él, por su propio dolor.

    ¿ Por quién doblan las campanas ? Las campanas doblan por ti.

  8. me ha gustado mucho, como siempre aprendo un montón y este tema de los coach es uno que me llama poderosamente la atención¡¡ sobretodo que muchos de ellos sean economistas¡¡. la pregunta que se me plantea después de leerlo, es ¿tu no consideras viable el ser seguido por psiquiatra y por psicólogo a la vez??

  9. Yo lo que creo Ranonera es que o nos ponemos las pilas o pronto no habrán ni psiquiatras ni psicologos en la sanidad publica y seremos sustituidos por homeópatas, acupuntores, maestros de Reiki, reflexoterapeutas, terapeutas de PNL, etc. Son mucho mas baratos y en la sanidad primaria mucho mas utiles que nosotros además de que generarian más simpatias con sus flores de Bach que nosotros con la olanzapina. Hasta que tuvieran que atender 20 casos diarios, claro. Ahi acabaria el espejismo.

  10. jajaja, ohhhhhhhh dios espero que eso no pase¡¡¡ soy estudiante de psicología y me veo poco futuro si no¡ Estoy en primero así que estoy en proceso de aprendizaje, la idea que yo tenía es que es compatible ser llevado por un psiquiatra y un psicólogo a la vez, pero después de leer tu post se me hace que tu consideras que no sería posible. de todos modos en la sanidad pública ya comienza a haber médicos de familia que usan las flores de bach y miden las energías o no sé que para diagnosticar; si esto funciona o no ya no lo sé

  11. Estimado Paco: hay de todo en la viña del señor!!
    Comprendo a que se refiere con el caso que cita, pero no comparto su idea, porque creo en el inconciente y trabajo desde él, soy psicoanalista. Los otros que se denominen ellos mismos como quieran.
    Yo hubiera seguido trabajando con la paciente, si es que ella misma se lo ha demandado, y se lo aclara, pero doctor”usted está para otra cosa”, y esa otra cosa es el trabajo con lo reprimido.
    Creo que por eso ella quiere seguir, inconcientemente sabe que el coacher, que luego podrá devenir amigo, vecino, compañero de salidas o de lecturas no sabe que hacer con aquello que el psicoanalista si sabe y desea hacer.
    saludos
    Marty

    • Comparto su opinión psicóloga. Yo misma soy claro ejemplo de una terapia que me ayudó con la parte física, la acupuntura, tradición milenaria que no se puede ignorar puesto que como las lenguas, si no está en desuso es porque no está muerta y sus efectos si son visibles en el cuerpo, pero solo a nivel físico. La tomé durante 3 años y me sirvió para sobrevivir de la alergia respiratoria. Tiempo después inicié mi psicoanálisis y aún estoy en él, sin embargo, el tratamiento terapéutico me ha hecho efecto en el cuerpo, dolores de cabeza, de espalda o cólicos. Un buen masaje, un baño de temazcal (costumbre milenaria mexicana para liberar toxinas), acupuntura, son herramientas que ayudan a enfrentar los efectos físicos que se originan por el dolor al cambio. Yo considero dos realidades diferentes uno en el plano físico y otro en el mental, y ambos se pueden complementar. Aunque afirmo que la terapia psicológica es la que me va ayudar a ir menos veces con el acupunturista.

  12. Muy interesante el artículo.

    Hay una frase que me deja inquieto: “la potencia terapéutica de una psicoterapia procede de la asimetria en la distribución del poder” Para mí esto da pié a pensar que toda psicoterapia depende de la sugestión y del efecto placebo. Me parece un tema para desarrollarlo más.

  13. Estimado Francisco. Su Post, me ha encantado y me ha dejado Knock-out al mismo tiempo. Me levanto de la lona, masajeándome la barbilla y me siento a escribirle para aclarar mi espíritu. Soy psicoterapeuta psicoanalítica, gestáltica y transpersonal. Mi formación en psicoanálisis es la más reciente, tanto como “formante” como como paciente, ya que tengo muchos años más de psicología del yo que de psicoanálisis, y es por eso que finalmente terminé arribando al psicoanálisis, cuando descubrí que la terapia gestáltica es muy útil pero que no alcanzaba para intervenciones sobre lo incc profundo. Sin embargo, aunque estoy avanzando firme por los caminos de la terapia psicoanalítica, la impronta que me dejó la gestalt es muy fuerte en mi estilo terapéutico. Por esa razón siento ambivalencia hacia el tema del Coaching.
    Mi parte psicoanalítica (Dr Jekkyll o Mr Hyde ?) pone cara de MAFALDA ante el plato de sopa (el personaje de Quino), mi parte gestáltica les guiña un ojo de simpatía cuando reconozco técnicas que conozco bien y se que son efectivas. El tema es efectivas para qué?
    En un plano, es cierto, sabemos que hay que ELEGIR. Y eso es lo que Usted le planteó a su paciente.
    El COACHING, también me genera incomodidad: cuando veo cada vez más y más ingerencia de los coaches en temas psicoterapéuticos, lo cual es iatrogénico porque no disponen de formación para ello. También me hace ruido ético, como intervención entre el empleado y la empresa, donde he visto videos de empleados desmotivados/conflictuados/angustiados vaya uno a saber por qué , donde el coaching parece estar ayudando al empleado pero en realidad está cuidando los intereses de la empresa, mientras el pobre tipo refuerza su alienación. Pero bueno, eso es problema del pobre tipo, que frente a ese estado acepta la intervención del coach en lugar de buscar un terapeuta, de todas maneras sabemos que el hilo se corta por lo más delgado. Si le hace falta, tarde o temprano, llegará al consultorio PSI.
    La micro-viñeta de su “paciente-coachee” me deja interrogantes. En psicoterapia psicoanalítica, hay momentos del proceso en que yo trabajo focalizadamente a veces en torno a objetivos, ejercitando funciones yoicas… Entonces me pregunto, si no hubiera sido posible analizar lo que la paciente estaba buscando o encontrando en el COACHING, plantearle la imperiosa necesidad de elegir UN OPERADOR (no podía conservar los dos), pero habilitar el espacio que tenía con usted para incluir algo del orden de lo que estaba necesitando ejercitar en un proceso de coaching?
    Realmente lo ve como algo 100% incompatible de sostener en un mismo espacio con usted como Psicoterapeuta? O el cobre también se aplica a la terapia psicoanalítica, quedando el oro para el psicoanálisis ortodoxo? Hoy sabemos que los procesos pasan por momentos en los cuales hace falta el cobre dentro de un mismo proceso, para llegar al oro.
    Las explicaciones de su paciente, suenan realmente superficiales: que le digan lo que tiene que hacer, que la aconsejen, no le digo que debiera haber hecho usted eso, pero no es un tema interesante para desplegar? Además, ella dijo QUE USTED ESTABA PARA OTRA COSA. Así que
    tan perdida no estaba respecto a la cuestión de lo que se cocinaba con Usted. No es así?
    Si los coaches existen, y están en el mercado, creo que tenemos que descubrir con amplitud de espíritu que función están cumpliendo. Porque nosotros la podemos cumplir mejor porque la podemos poner a trabajar con la otra cara ICC del asunto. Volvemos al Dr. Jekyll y Mr Hide.
    Saludos.

  14. Querida colega: La verdad es que tu hablas de escuelas y yo hablo de mi, es decir de lo que yo hago en la practica. Verás, yo no creo que haya unas terapias superiores a otras, lo que creo es que hay terapeutas superiores a otros y aun no sabemos cómo se las arreglan algunos para ser mejores que los demás, influye la formación desde luego pero tambien creo que influye (tal y como diré en mi proximo post) cierta variable critica que no es otra sino la humildad de no creerse que a través de las palabras podamos competir con los cirujanos que operan cataratas. Creo que las enfermedades mentales o los trastornos emocionales no se curan, uno cuida de ellos, y a veces desde ese cuidado sucede que las personas cambian de estado y ese estado a veces equivale a ciertas mejorias. El problema es encontrar un equilibrio entre el cuidado, la verdad subjetiva de cada cual y no hacer daño . El furor curandi o la patologia individua del terapeuta y su omnipotencia son los principales enemigos del cuidado. El afán positivista de ciertos psicólogos es otro de los males que he detectado y me temo que eso es el coaching (tal y como tu planteas).
    No considero que el coaching ni nada sea incompatible en combinación terapeutica pero me considero a mi mismo incompatible con todo. A fin de cuentas sin lealtad (o sin mudar de ciertos valores) nadie cambia de trayectoria de modo que exigo sobre todo fidelidad, es lo menos que se puede exigir en un mundo de superofertas ¿No crees? 🙂

  15. EL PLACEBO PSICOLOGICO ES EL PSICOANALISIS!! que esta sepultadisimo hoy en día por la psicologia cientifica..siguen en pie como sigue en pie la religion. HAY MUCHOS CREYENTES!!
    Y vos estuviste celoso…no hay mucha más vuelta…

  16. Estupendo como siempre, Paco, pero me temo que tengo que discrepar en algo puntual: cierta falta de rigor cuando te refieres a Jodorowsky. La web que mencionas no es suya, ni el articulo tampoco, aparece su nombre en la cabecera a modo de homenaje. Creo que estas siendo injusto con el, aunque de forma no intencionada.
    La autora de ese articulo es Louise Hay, terapeuta americana especialista en psicosomática. Aparece firmado al final.

    Como lector de Jodorowsky , he de defenderlo diciedo que el acto de psicomagia o psico ritual, no tiene que ver tanto con la catarsis de Freud como con los rituales chamanicos, pero despojando al ritual de la superstición, y yendo directamente a sublimar las pulsiones en conflicto de manera metafórica.

    Recomiendo por lo menos echarle un vistazo a su libro Psicomagia, y luego eso si, blandir las espadas.

  17. He leido ese libro y me sigue pareciendo banal. El que inventó todo eso fue Jay Haley de Palo Alto y que posteriormente ha sido desarollado por muchos terapeutas sistemicos “serios” com Giogio Nardone que hace un poco lo mismo que Jodorowsky con sus limitaciones epistemologicas. Lo que hace Jodorosky se llama “cararsis” y o que hacen los chamanes tambien.

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