¿Es la psicoterapia un placebo?


Habría que remontarse a los felices sesenta para encontrarse con Hans Eysenck y los conductistas radicales -aquellos que defendian- que, efectivamente las psicoterapias no tenian una efectividad superior al placebo aunque nadie sabe como llegaron a esta conclusión por las dificultades de diseño de un experimento así y que han sido expuestas a las claras en este post.

Lo cierto es que en aquel entonces los psicólogos estaban de lleno metidos en la diatriba acerca de la superioridad del conductismo sobre el psicoanálisis, una pelea que hoy ya ha sido disuelta en favor del pensamiento único que representa la psicoterapia cognitivo-conductual, verdadero paradigma de lo políticamente correcto y una de las psicoterapias con marchamo de cientificas que son -como el lector sabe- aquellas que están basadas en la evidencia tal y como sucede en medicina.

Aunque la evidencia resulta muy poco evidente cuando se trata de medir una intervención humana sobre un cerebro humano, una intervención que navega en un oceano de incertidumbres. De esto trata este post.

Recientemente se ha publicado un artículo con este sugerente nombre: “Psicoterapia placebo: ¿sinónimo u oximoron?” que más abajo enlazo en la bibliografía y donde Kirsh -el autor- plantea el meollo de la cuestión en el Journal of clinical psychology.

Y el meollo no es otro sino discriminar si podemos distinguir -sin usar los metodos del doble ciego que se usan en los placebos químicos- para separar las intervenciones terapéuticas per se de aquellas que se producen por azar o determinadas por alguna caracteristica especial del terapeuta o del encuadre y que conocemos con el nombre de “sugestión”.

La pregunta que plantea Kirsch es que cuando hablamos de psicoterapias no sabemos si estamos hablando de lo mismo que cuando nombramo la palabra “placebo” en su sentido químico o si existe una contradicción in terminis, es decir si es posible discriminar ambos rótulos. La verdad es que cuando usamos la voz “placebo” nos estamos refiriendo a un producto químico inerte que tiene un efecto similar al que obtendriamos con un medicamento “de verdad”; es en la comparación que se hace entre ambos lo que define al placebo, pero no sabemos qué significaría esta palabra en psicoterapia, es decir fuera del contexto de la química donde estaria justificado hablar de un más allá del efecto placebo.

Quiere decir que hablar de placebo en psicoterapia es tautológico puesto que en este orden de cosas cualquier experiencia humana seria placébica o nocébica, en cualquier caso no habria nada que medir. Si todo es placebo entonces el concepto de placebo no sirve para nada.

Una cuestión en la que nos entretuvimos en los ochenta mientras tratábamos de identificar los factores comunes que operan en todas las formas de psicoterapia -y que con una mentalidad de integración- nos llevó a algunos a poner en entredicho muchos de los dogmas que habiamos aprendido (fundamentalmente desde el psicoanálisis) y a otros a atender más y mejor el discurso del paciente y no tanto a “la caja negra”.

Lo cierto es que las psicoterapias evolucionaron con distintos nombres para al final caer en la cuenta de que la psicoterapia tiene que tocar lo cognitivo, lo afectivo o emocional y lo conductual si quiere llegar a tener alguna efectividad.

Se llegó a ciertos consensos sobre el asunto que son estos:

  • Todas las psicoterapias tienen una efectividad parecida con independencia de sus referentes teóricos.
  • Las psicoterapias no funcionan por las razones que dicen sus defensores sino por razones que en parte son desconocidas.
  • No podemos predecir qué pacientes van a responder mejor a una psicoterapia o a otra.
  • Todo parece indicar que la “variable crítica” en una psicoterapia es el terapeuta pero no tanto por su formación u orientación sino por factores recónditos de su personalidad.
  • Hay personas sensibles y otras insensibles a la psicoterapia más allá de su diagnóstico.
  • Los trastornos mentales graves parecen impermeables a las psicoterapias regladas.

En cuanto a los mecanismos que parecian propiciar mejorias en los pacientes parecian destacar:

  • La catarsis o lo que se ha venido en llamar experiencias cumbres, eurekas, insights o clicks.
  • La provisión de nueva información que se ha de integrar con lo ya sabido, es decir ha de reutilizarse.
  • La experiencia emocional correctiva de la que hablara Alexander a través de la transferencia.
  • La capacidad de reexperimentar emocionalmente lo vivido (el pasado) y reestructurarlo cognitivamente (resignificarlo).
  • La capacidad para desenmascarar los autoengaños a través de la confrontación.
  • Capacidad y recursos generales para el cambio.
  • Conciencia de enfermedad, desajuste o inadaptación y motivación para el desarrollo.
  • Gusto y necesidad de saber más potentes que los beneficios secundarios de la enfermedad: capacidad para aprender.
  • Tolerancia al dolor y a la fustración.

Hoy tendemos a identificar psicoterapia con cambio y evaluamos su efectividad precisamente por la capacidad de establecer cambios observables en la conducta del paciente y no solo en la cognición. Un salto en la manera de enfrentar la vida y el mundo y que además pueda objetivarse es el paradigma con el que los terapeutas evaluamos la progresión de una psicoterapia por encima del tiempo empleado o las conceptualizaciones más o menos abigarradas con las que antes  soliamos conformarnos.

Para mi la variable más importante en el curso de una psicoterapia -dejando a parte la inconmensurable variable del terapeuta- es sin lugar a dudas, el encuadre terapeutico, la variable de más poder en una psicoterapia con independencia de si se usan fármacos o no y con independencia de la orientación doctrinal del terapeuta.

Podriamos definir como encuadre, el lugar, frecuencia y reglas que gobiernan los intercambios entre terapeuta y paciente y de esta definición podemos ya despejar algunas dudas sobre qué es y qué no es psicoterapia:

No es psicoterapia el amigueo, el consejo, el crecimiento personal, el adoctrinamiento, la logorrea, la juerga compartida, el sexo, el enamoramiento, la amistad entre iguales, hacer de padre o de madre, el pertenecer a un mismo club o partido, compartir aficiones o piso de estudiantes, gastos o aficiones. Y nada de estas cosas son psicoterapia porque la psicoterapia precisa una relación asimétrica, “sin tiempo ni deseo”,una relación donde uno (que sabe o se le supone que sabe) ha de dirigir a otro que ni sabe ni a veces sabe que ignora. Una psicoterapia es un proceso de empoderamiento que sólo puede darse cuando la relación de ayuda está construida sobre una jerarquía de crecimiento.

Otra manera de definir el encuadre es decir que es todo aquello que contribuye a crear un clima de poder donde uno (el terapeuta) lo utiliza para hacer crecer, madurar o empoderar al otro, al que carece de poder.

La siguiente variable es lo que hace el terapeuta con su paciente, ¿de qué hablan, qué comentarios hace, qué escucha con interés, por qué ese silencio ,que le lleva a distraerse?. Lo importante en una psicoterapia es salvaguardar el principio de realidad y evitar en lo posible el autoengaño. Es evidente que esta es una tarea transversal que ocurre de principio a fin dado que la tendencia al autoengaño es universal y permanente en los seres humanos. Se trata de algo que sucede en el backstage, en todas y cada una de las sesiones psicoterapéuticas habrá ocasión para confrontar algun autoengaño o algun engaño dirigido al terapeuta.

Pero si la denuncia del autoengaño es permanente y transversal lo que sucede en picos o episodios es la labor “cuentista” del cerebro es decir la adhesión a una narrativa cualquiera. El paciente cree que su relato es la verdad, no es consciente de que todo relato es ficción o simulacro y que tendría otras alternativas para contarse su propia historia quizá de un modo menos dramático. La función clave de un terapeuta es introducir troyanos que operen como aliados de socavación de las certezas estériles o dañinas en la mente de su cliente a fin de modificar su relato y ha de hacerlo de un modo sutil: lo suficientemente cercano al relato del paciente para que no sea rechazado y con las suficientes variaciones para construir una ficción alternativa.

Lo importante de este argumento es entender que poco importa si los troyanos son de verdad o simples mentiras pues es obvio que se pueden construir grandes verdades de ciertas mentiras que se comportan como porteadores de la verdad.

Y esta es la clave que me sirve ahora para llegar a mi conclusión:

Para curarse, una persona no es necesario que sea tratado de acuerdo con las evidencias psicológicas científicas, basta con que su terapeuta sea capaz de ayudarle a construir una narrativa diferente a la que llevaba consigo cuando vino a pedir ayuda.

Si entendemos las mentiras como fármacos inertes o placebos podriamos concluir que es cierto entonces que la psicoterapia funciona como un placebo. ¿Pero alguién podrá decirme cual es la narrativa que opera como un medicamento de verdad? ¿Alguien sabe qué cuento es más verdadero que otro? ¿Como saber qué es verdadero y qué es falso en una narración vital?

Lo que sabemos es que no nos importa en absoluto pues la psicoterapia no es metafisica o la revelación teológica que en medicina es “el fármaco de verdad” sino simple ayuda humana profesional para lidiar con problemas comunes con independencia de que se utilicen verdades o mentiras siempre que sean certezas provisionales sometidas a revisión.

Un corolario.-

Esta es la razón por la que pseudopsicólogos y toda clase de charlatanes pueden tener el mismo éxito o más que sesudos terapeutas cognitivo-conductuales, pues a la hora de buscar ayuda el individuo no busca títulos o doctrinas sino seres humanos comprensivos que disfruten ayudando y en la escucha.

Bibliografia:

Kirsch, 2005. Placebo Psychotherapy: Synonym or Oxymoron?

39 pensamientos en “¿Es la psicoterapia un placebo?

  1. Para mi, es cierto lo q usted dice, aunque como usted tambien dice “sujeto a revision”, mas vale una ayuda q te dé ciertas notas de comprension q algo frio y distante, el simple gesto de asentir con la cabeza cuando alguien te habla, te invita a sentirte cómodo y ver q esa persona de alguna forma te respeta o al menos conoce las leyes de la comunicación.

    Definir el problema y utilizar la mejor alternativa es el éxito del q ayuda, ya q el ayudado no ve objetivamente éstas cosas.

  2. Paco me encantó el post. Me enriquece como terapeuta y como paciente. Este trabajo debe ser un texto obligado (para leer y cumplir) para todo aquél que pretenda dedicarse a la psicoterapia.

    Muchas gracias

  3. Cuando he visto la imagen que has puesto al principio rápidamente he pensado en Matrix. El personaje principal se toma la cápsula roja, una cápsula única- como el de tu imagen que no lleva ninguna cápsula roja incorporada- para poder ver la verdad o por lo menos para ver otra verdad alejada de la que ve a través de los ojos de Matrix. Y entonces me ha surgido la pregunta:

    ¿ Funciona la madre como un placebo ? Si es así, cuál sería su efecto nocebo.

  4. La madre (la funcion materna) no es una experiencia placebo, de lo contrario cualquier experiencia humana seria placebica y la palabra “placebo” careceria de sentido. Hay madres normales que favorecen el cambio y madres patológicas que por obra u omisión favorecen lo que en psicologia entendemos como el “estrago materno”.

  5. La palabra placebo se ha ido cargando de connotaciones negativas que no le hacen justicia. Desde un punto de vista objetivo, lo importante es que se trata de “un efecto muy poderoso capaz de curar” cuyo origen aun es desconocido.
    El concepto de troyano es mucho más acertado para expresar lo que realmente hace el placebo, o si se quiere aun quizás mejor el de antitroyano. Se trata de un programa que desactiva a otro a través de información. Los bits, los programas son información; y también lo son las palabras y lo que no narramos a nosotros mismos. Aplaudo la iniciativa de acercamiento al problema desde esta perspectiva mucho más moderna y conveniente.

  6. Inquietante y estimulante entrada, como de costumbre. Gracias.

    Me parece oportuno recordar un trabajo muy reciente de Kaptchuk et al. (2010) en el que también aparece Irving Kirsch como co-autor:

    http://www.plosone.org/article/info:doi/10.1371/journal.pone.0015591#references

    Partiendo de la idea del estudio se podría pensar la psicoterapia como un “placebo sin engaño”.

    Yendo un poco más allá, y osando buscar una respuesta práctica a los irresolubles interrogantes que planteas, se me ocurre que, la narrativa que operaría como “medicamento de verdad”, podría ser aquella que cura cuando el paciente sabe que se enfrenta a un “placebo sin engaños”. La narrativa que operaría como efecto placebo, podría ser aquella que cura cuando el paciente ignora, propiamente, el efecto placebo.

    Ningún cuento va a ser más verdadero que otro, pero sí más eficaz. La eficiencia del terapeuta pasaría por dilucidar qué narrativa vital se torna más eficaz.

    Saludos

  7. Interesantísimo. Una discusión que no se da en los institutos de formación, no vaya a ser que se arruine la profesión. Me hace acordar al final del libro de Rillaera y los nuevos libros blanco o lo que sea.

    Me gustaría saber más sobre “la experiencia emocional correctiva de la que hablara Winnicot”.

    Sobre la frecuencia, la frecuencia de las entrevistas cómo las establece? depende del paciente y sus problemas o hay algún encuadre “universal”. En otra época al psicoanalista se iba 3 o 4 veces por semana. Ahora casi nadie puede. Incluso los lacanianos trabajan con tiempo libre, no la típica “hora”.

    Las justificaciones del encuadre psicoanalítico, si uno lee su historia, son muy curiosas.

    Evidentemente la terapia no sale del campo de la sugestión. Tal vez por eso sea más efectiva o atraiga más a mujeres, casos de histeria y no resulte a otros (tengo un amigo muy “racional”, un físico al que la terapia le ha parecido placebo aunque apreciaba al terapeuta).

    Saludos

  8. Axel: Ahora me doy cuenta de que el concepto “experiencia emocional correctiva” pertenece a Alexander y no a Winnicot.
    Hay personas impermeables a la psicoterapia, los excesivamente racionales, personas blindadas a sus propias emociones que no permiten el intercambio emocional ni transferencial con sus terapeutas, Freud llamaba a eso “neurosis narcisistas”.

  9. Quaralenik: Muy interesante el articulo que vinculas.
    De todos modos el concepto placebo con o sin engaño en terminos psicoterapeuticos creo que podria estar relacionado con la narrativa propia del terapeuta: hay quien es creible y auténtico y personas que nos resultan falsos o mentirosos. Es obvio que este grado de “honestidad” percibida podria ser el placebo (lo que uno se cree) y por tanto no habria engaño si uno acepta a ese terapeuta.

  10. Axel:
    Con respecto a la frecuencia de mujeres en psicoterapia creo que de ahi no podemos extrapolar nada porque son las mujeres las que consumen más servicios psiquiatricos en general con o sin psicoterapia de por medio.

  11. Sí, ahora recuerdo el término “neurosis narcisistas”. Una forma de salvar el narcicismo del terapeuta y hacer de la propia ineficacia una patología agena. 😉

  12. Sí, la verdad es que no entiendo la palabra placebo así que he ido al diccionario:

    ” Sustancia que, careciendo por sí misma de acción terapéutica, produce algún efecto curativo en el enfermo, si este la recibe convencido de que esa sustancia posee realmente tal acción.”

    Y creo que hay una contradicción, se identifica placebo con sustancia no especificando qué tipo de sustancia es placébica lo que significa que la propiedad no está en la sustancia sino en la creencia que la persona asigne a la sustancia que cree estar tomando, es decir, el placebo no es una sustancia, ni una terapia, ni una actividad determinada sino que el placebo es la creencia misma que tiene el sujeto de que tal práctica le curará y entonces volvemos al camino de la fe.

    ¿ Cómo medir la fe, cómo medir la capacidad de sugestión de una persona ? El médico sabe que para que un tratamiento funcione además de su capacidad como conocedor de cómo funciona el organismo debe preyectar sobre el paciente la suficiente cantidad de fe, confianza en sí mismo y en la propia medicina de que le curará para que el tratamiento pueda ser realmente eficaz, por eso en una psicoterapia es fundamental el profesional que la aplique porque necesita de un alto grado de empatía para transmitir confianza.

    Teniendo en cuenta esto creo que no tiene sentido hablar de placebos puros y placebos impuros porque no depende del hecho que se aplique sino del que lo recibe, de tal forma que determinada terapia o medicamento actuará como placebo o no dependiendo del sujeto que lo reciba no de la sustancia o terapia en sí. Discriminar en cuestiones de fe es cómo intentar observar el cerebro y ver si el color verde le parece bonito o feo. Cómo puede saber un proesional que los nociceptores de una persona se han activado por una copia eferente por asociación o porque realmente existe una acción aferente agentiva que los está activando. En cualquier caso el tratamiento ha de darse porque ya sea la causa aferente real o eferente por asociación el proceso se ha activado y de lo que se trata es de cortar dicha activación.

    No sé si me he explicado con corrección pero creo que se entiende lo que quiero decir ¿no?

  13. En las psicoterapias, si he entendido bien, lo que se intenta es una reescritura de la narración que lleva el paciente y que le produce dolor. Esta reescritura se basa en la asociación de nuevas emociones a los hechos narrados que pemitan borrar o diluir su impresión sobre la memoria y evitar que funcionen como un quiste que constantemente está emitiendo información de dolor.
    Que la psicoterapia funcione como placebo depende de lo mismo que una ntervención quirúrgica pueda resultar o no placeba pero a diferencia de la sustancia inocua que se toma en forma de cápsula aquí el tratamiento ha sido real y se ha intentado extirpar aquello que producía el malestar que luego solucione problemas que no tuvieran que ver con ello es una cuestión impredictible para el profesional y para el propio paciente, me parece.

  14. Paco, muchas gracias por tu conocimiento y sabiduria para transmitirlo. Eres admirable. Y el blog una maravilla.
    La “variable crítica” del terapeuta es demoledora y plantea una gran cuestión. ¿Debe morir la psicología en el sentido clásico? O ¿Debemos matarla? En el ambito clínico en el que me muevo sin ser psicólogo, pero con muchos de ellos cerca, me resulta increiblemente frustrante asisitir a abordajes psicoterapeuticos descalabrantes. En el terreno de la discapacidad de origen traumático (daño cerebral, lesión medular, etc..) estas escenas carentes de alguna sintonía terapeuta-paciente se repiten a menudo y mi sentido común rechaza de lleno este tipo de actuación. Parece evidente que hay que bombardear con troyanos y mucha imaginación, prestando atención no solo al fondo del mensaje sino tambien a la forma en que se transmite. Las personas somos muy reactivas a eso.
    ¿Estoy loco? ¿Necesito terapia? ¿Quemamos los divanes y las mesas que separan al terapeuta y al paciente? ¿Simplemente equivocado? ¿Demasiado joven? ¿QUÉ HACER PACO?
    Gracias otra vez, este es mi primer comentario. ¿Muchas preguntas?
    Un saludo!

  15. Pues lo que creo que hay que hacer es saber más como podemos ayudar mejor a la gente sabiendo que lo que mejora a las personas no son los conocimientos cientificos “basados en la evidencia” sino las personas concretas y puntuales.
    Para mi el gran error de la Psicologia ha sido querer parecerse tanto a la medicina que han terminado por plagiar nuestras peores lacras. Conozco a psicologos que parecen radiologos más que psicologos. Hay que volver a los origenes de William James.

  16. Concepto de placebo: según Brody (2000), es un cambio en la salud o estado físico de una persona atribuible al impacto simbólico de un determinado estímulo (Moerman y Jonas, 2002, lo llaman “meaning response” directamente). No es necesario referirse a ninguna sustancia inerte. En ese sentido pues la psicoterapia es placebo, lo cual no es un infravaloración sino todo lo contrario: es la constatación de la potencia radical de los significados/narrativas para crear cambios.
    Respecto al aparente todo vale, yo creo que desconocemos demasiado: es verdad que las narrativas adecuadas son altamente personalizadas, pero creo que a la vez ciertos cuadros al menos habrían de orientar ciertas preferencias (p.e., una narrativa sobre un estrés postraumático sin reexposición al trauma parece ser menos eficaz). Bueno, lo digo más como una intuición que como una certeza .
    También esta dinámica placébica/narrativa requiere que lo caracterial-fenomenológico (como disposición a priori a construir determinados significados sobre la forma de estar en el mundo), ese gran apestado del paradigma dominante (sea farmacológico o cognitivo-conductual), recupere su esencial papel contextual respecto al síntoma.
    Excelente exposición.

  17. Cierto Paco, y agrego que el problema de muchos de mis colegas terapéutas es que se basan demasiado en las enseñanzas de los institutos o quizás en la influencia de sus supervisores y analistas, en vez de conectarse directamente con el paciente y entender lo que la persona busca-

    Otra carencia importante, por lo menos la veo en mi círculo, es la falta de una cultura general. Cada persona que llega al consultorio nos trae una historia diferente que tiene que ver con elementos ajenos a los que se estudian en las aulas, y muchos terapeutas, por su mismo desconocimiento, imponen interpretaciones “de libro” que nada tienen que ver con la persona que tienen en frente aunque dichos profesionistas se hayan obtenido un título de psicoanlistas “cum lauden” (Conocer a Freud de memoria no es suficiente para ayudar a un paciente).

    Más que quemar divanes, creo que es necesario ponerse a estudiar lo que dicen otras fuentes que no precisamente son las psicoanalíticas. El blog de Paco Traver es uno de los mejores espacios para entender lo que trato de decir.

  18. Ya conocia esa definición de Brodie pero no estoy muy de acuerdo con ella, por ejemplo una persona puede mejorar por tres razones -no atribuible a terapeutica alguna- y que no son placébicas; se me ocurren:
    1.- Por azar
    2.- Por la propia evolución de la enfermedad que oscila entre recidivas y brotes.
    3.- Por algo que le sucede en la vida y que supone un riesgo mayor, por ejemplo un accidente de tráfico que que le incapacita. A veces estas incapacidades mejoran enfermedades de base (la enfermedad grande se come a la pequeña).
    Por otra parte no todas las psicoterapias logran resultados por la narrativa empleada sino por otras razones.

  19. Gracias.
    Unicamente me reconforta por darme cuenta que hay gente que piensa como yo, incluida gente como tu, vosotros. Es una buena noticia. Pero me queda la amargura e impotencia de que la integración de este pensamiento NO basado en la evidencia científica no sea real. Tengo mucha esperanza de que algún dia lo sea y no peleo por otra cosa que no sea esto. El objetivo es demostrar con una base experimental que lo “etéreo” y humanístico que referimos es algo mas que una opción por parte de los terapeutas. Por eso me apasiona la neurociencia. Y si lo que de verdad, y a fondo, nos interesa son los pacientes algún dia lo conseguiremos.
    Lo demás es un timo, quizás creado por la cultura médica occidental de los números. Cuando era joven identificaba “científico” con búsqueda y ahora he de resignarme con una acepción que nada tiene que ver con búsqueda, persecución, descubrimiento, si no con todo lo contrario: atascamiento, estática, “un vamos a hacer todos lo mismo” sin considerar la singularidad -no solo- de esas personas que llamamos pacientes, tambien de esas personas que llamamos terapeutas.
    Disculpad por el atrevimiento.
    ¿Alguien se apunta?

    Gracias!

  20. Bueno Jose Mari, lo que dijo Arthur C. Clarke es que : “Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.”
    La ciencia avanzará (como lo ha hecho hasta ahora) por caminos que superen toda imaginación; para eso será necesario mucho trabajo,esfuerzo conjunto y creatividad. Será necesario que, como ha ocurrido siempre, haya gente reaccionaria que cuestione los planteamientos oficiales… pero siempre habrá un tipo de “magia” que será mejor dejar un lado por no tener otra base que el lucro o el engaño.

  21. Hola:

    A mi siempre me ha dado la impresión que las diversas teorias psicoanalíticas son literatura y que su efectividad sobre la vida anímica puede tan intensa o escasa, depende de la persona, como la lectura de El Quijote o La Odisea.
    A eso se añade el escenario puramente teatral y litúrgico de la alcoba terapeutica y el trabajo con la palabra en ese escenario ritual… Un modelo simbólico y una praxis referida al mismo que indica una senda…
    No son teorias científicas sino pura literatura y por eso se confunden los psicoanalistas o los psicoterapeutas que pugnan por que se les reconozca un status de cientificidad… Creo que la terapia opera como el teatro griego, a un nivel mistérico, apelando a la propia creatividad y a la propia capacidad de vida y sentido.
    Como literatura que son las teorias psicoterapeúticas son narraciones humanas que nos hablan de la vida del hombre y que conectaran, más o menos, según con quien.

    Estamos, creo, ante algo muy serio -una praxis antropológica de trabajo con el imaginario- aunque no científica ni generalista ya que depende de a cada cual qué le resuene… Con el imaginario y los afectos hemos topado… Desde cierto punto de vista puede ser un tema más serio que la ciencia… Aunque no lo será desde otro…

  22. Querido amigo Agustín, la magia primordial nació como una aproximación a la realidad cuando estabamos tan desnudos que solo nos quedaba la imaginación. Fue un vehículo para situarnos en la creación. Claro que no llovía más por danzar contra el viento bajo la luna llena, ni se cazaban más animales por pintarlos a oscuras en una cueva.

    Pero las personas no quieren verdades, ni manifiestos, quieren querer y que las quieran y tener un punto de apoyo no exactamente físico.

    Yo sé como funciona una central nuclear o un oleoducto o una constelación y no sé como funciona mi cerebro. Porque, sencillamente, mi organismo me “dice” que no soy ni una central, ni un oleoducto ni una constelación.

    Ante los que como usted se sienten seguros en el mecanicismo, me quito el sombrero. Yo le diría que para salir de mi particular naufragio he debido confiar muchas veces en lo inesperado, no en las Leyes de Newton. Y hablo de mi mente, no hablo de brujos.

    Las facultades de nuestro cerebro para inventarse son nuestro don y también nuestra quiebra. Y le aseguro que me han ayudado mil veces más las palabras de los libros y de las canciones que los ansiolíticos de todos los colores que me he tomado. Aunque todo ayuda, claro.

    No quiero alargarme mucho pero sigo pensando que lo que dijo Sir Artur lo dijo en el sentido que he contado.

    Salud

  23. Lo que sucede Jose Carlos es que nuestra vida transcurre en cierto nivel de definición, eso que tu llamas escenario teatral y o le llamaria realidad percibida. Es la dimensión en que vivimos, sentimos y pensamos, para nosotros la dimensión de la que se ocupa la ciencia es imperceptible (transcurre por debajo denuestra conciencia) y es por eso irrelevante a pesar de saber que nuestra mente procede de ese baile de moléculas que discurren entre nuestras sinapsis. esa es la paradoja que se dirime entre lo cientifico y lo empirico. Entre los que se ocupan del cerebro y los que nos ocupamos de la mente.
    A mi me importa muy poco mi serotonina y mucho mi placer.

  24. Quizás no me he expresado adecuadamente. Simplemente quería explicar lo que yo entiendo por la palabra “Magia”. Y, supongo, que sobraban los juicios de valor. Nada más alejado de mi intención.

    Salud

  25. No quería emitir juicios de valor. Si lo ha parecido es que no me he expresado adecuadamente. La palabra ” Magia” para mi no tiene connotaciones negativas. Y por supuesto, no es la que pregonan y “estudian” Aramis Fuster, Iker Jiménez y compañía.

    Yo iba por la versión más íntima, más cercana, más antigua.

    Saludos

  26. Josemari, estoy de acuerdo contigo. Las personas buscamos querer y que nos quieran. Todo lo demás es secundario bajo mi punto de vista. Paso estos días en un hospital acompañando a un ser muy querido. Está rodeado de tecnología punta pero esta tecnología que le libra de un dolor casi inhumano pasa desapercibida. Una estampa de una Virgen de mi tierra es el tema de conversación habitual entre los visitantes del hospital: ” A ver si Dios quiere, a ver si Dios quiere, repiten”. Yo no creo, pero sé que debo asentir con la cabeza. En la alcayata que aparece solitaria tras la retirada de los crucifijos del hospital, alguien ha colocado una imagen de un Cristo Resucitado… los visitantes traen pastelillos hechos a mano, café caliente en termo, cuentan recetas de cocina, y hasta, como me ocurrió ayer, cantan bajito un trozo de zarzuela. Eso es Marina de Arrieta -dije, mientras hacía como que probaba un trozo de un extraño bizcocho que habían traído.
    Los médicos nos dan el parte sabiendo que en el fondo nadie les va a escuchar más allá de lo que cada uno quiera aceptar. Al entrar a la UCI mantengo cogida su mano. Intento sonreir y le doy la vuelta a la almohada. Mi atención se va por un instante y veo el oxímetro indoloro en el dedo, y un sofisticado sistema de sondas y monitoreo que cuidan de su vida. – ¿sabes que este aparato va por bluetooth? – le comento; ¿Y eso qué es? . Le toco la frente con la excusa de ver si tiene fiebre y me aseguro de que la estampa de la Virgen permanezca a su lado. El paracetamol -compruebo- sigue cayendo…

  27. Recuerdo cuando llamé a mi madre un día después de un examen difícil y le conté que me había salido bien. La respuesta de mi madre fue:”Ay, ánimas benditas del purgatorio”.

    Mi madre es muy creyente, pero en esa expresión arcaica le daba gracias a sus muertos y no a Dios. Le salió antes la lumbre antigua y no el sol del Nuevo Testamento.

    En ese sentir expresaba algo también muy profundo y es que estamos solos y solo nos tenemos a nosotros. Esa es la Humanidad. Nuestra estirpe y nuestro destino.

    Gracias por su sinceridad y buena suerte.

    Salud.

  28. Josemari, primeramente un abrazo para tí que intuyo necesitas en este momento.

    Agrego, el paracetamol es un analgésico para dolores leves o moderados, y si el dolor de la persona que cuidas, afortunamente cede con el medicamento, supongo que la fe está haciendo bien su trabajo.

    Ety

  29. Ety agradezco tu comentario. Llevas razón con lo del paracetamol. Hoy nos han dicho que no es conveniente aplicar analgésicos más fuertes porque la recuperación tras la extirpación del dolor en el colon, sería más lenta, pero observo que el dolor es soportable. Se me viene ahora la imagen de una monjita que en el lecho de muerte de su hermana, concida mía, suspiraba así: “Ayyy el misterio del dolor”.

    Un abrazo.

  30. El placebo simplemente confirma el poder de la mente y de las creencias sobre la bio-química del cerebro. Si bien hay placebos efímeros y otros que curan, la psicología se desenvuelve en el campo de las emociones y pensamientos. No es un efecto placebo, sino que es el gerenciamiento de los mecanismos mentales que hacen que exista el placebo en la medicina tradicional.

    Ahora, por otro lado, si quitáramos la psicología de la sociedad, que pasaría? Estaríamos peor? mejor? igual?

  31. Soy una paciente de 43 años que tuvo su primera crisis a los veinte años, he sido refractaria totalmente a las psicoterapias (conocí en este tiempo a cerca de media docena de sicólogos) quiza porque como usted dice pertenezca al grupo de los que Freud engloba como neurosis narcisista, no lo sé. Este post me parece muy interesante porque pienso que muchos siquiatras se limitan simplemente a recetar y no modifican las dosis aunque detecten mejorías, asi que estamos siempre dopados, y precisamente estos días estaba leyendo La mujer nerviosa de Siri Hustvedt y distingue a los psiquiatras blandos partidarios del psicoanálisis revisado y a los de la linea dura puro materialismo, cuando ya se ha comprobado la importancia de la neurolingúistica en la bioquímica del cerebro que hay pensamientos que curan, el problema es cómo dar con ellos. Ojalá los psiquiatras dejen de ser mero recetadores de pastillas.Enhorabuena por su magnifico post.Gracias.Un saludo

  32. He de decir que yo, no sé si afortunada o desgraciadamente, el tiempo dirá, decidí curame por mi cuenta. Hará como 4 años que no visito la consulta de mi psiquiatra. Esto crea una responsabilidad añadida a la propia evolución de la enfermedad. A veces, muchas, me siento muy solo.
    Y no es por falta de amigos o afectividades, que menos mal tengo bastantes y muy buenos.

    Comunicar tu situación, la hace más digestible, pero no ahorra del todo el permanente estado de frustración que se arrastra en ciertos periodos. Las estragias avanzadas, y complejas, que he ido adoptando me han permitido avanzar. Y, ciertamente, me obligan a seguir aplicando nuevos métodos para seguir avanzando. Yo me muevo, pero la enfermedad se mueve conmigo. Claro, somos lo mismo.

    Y si no avanzas, retrocedes. Hay que darle nuevas perspectivas a la psique para que, en su dinamismo reforzado, o reformulado diría, rastree la secuencia correcta de los pensamientos.

    De mi querida psiquiatra nunca recibí ningún tipo de bibliografía, por más que se lo pedí, porque según ella, yo no tenía por qué conocer nada de mi enfermedad. Vamos, si estuvo tres años sin decirme claramente como se llamaba o la llamaban segun el DCM-IV, o como se llame.

    Y me llevaba bastante bien con ella. Teníamos una pequeña amistad. Siempre le estaré agradecido infinitamente porque me empezó a sacar de las garras de esta cosa cuando tan mal estaba.
    ES el precio de la libertad. En fin. De todas formas no renuncio a incorprarme nuevamente a la rutina de las visitas. Pero por ahora todavía no. Todavía debo desarrollar más intentos.
    Imagino la regañina que me echará.

    Salud

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