La cuarta cultura


Charles Percy Snow fue un químico inglés que además de químico era un humanista que escribia novelas de ficción. Pero si ha pasado a la historia de las ideas fue por su teorización sobre la tercera cultura, un intento de acabar con el divorcio sempiterno entre ciencias y humanidades que ha terminado por dividir a la población en una especie de torre de babel de incomprensión en lo que se refiere al conocimiento sobre el mundo y lo humano.

Un divorcio epistémico que arrastramos desde el siglo XVIII y más dolorosamente desde el XIX.

Hasta tal punto ha sucedido esto que -aludiendo tan solo a las personas cultas- es bastante frecuente que los hombres de ciencia no hayan leido a Dovstoievsky y que los humanistas no sepan qué es una proteina. Es desde luego una desgracia que obstaculiza el progreso del conocimiento y le pone límites cuando no opera como un disuasor de la sinergia con que el arte o las humanidades y la ciencia, por ejemplo, podrian colaborar en el objetivo de alcanzar una mejor comprensión de fenómenos complejos como sucede por ejemplo con la mente humana.

Aqui hay un articulo de Arcadi Espada uno de los impulsores en la conceptualización de la tercera cultura, una cultura de supuesta fusión entre ciencia y humanidades en nuestro pais, asi como sus principales impulsores. Y aqui está la página de tercera-cultura en español. Aqui yo mismo escribí algo sobre el meme naranja, el meme de la modernidad y los atascos que se habían producido en la evolucion de la conciencia humana y que habian terminado por dividir el método de conocimiento entre reduccionismo e idealismo .

La idea de terminar con el analfabetismo de los científicos en materias humanísticas y el opuesto analfabetismo de los humanistas sin conocimientos cientificos es desde luego una buena idea con la que muy probablemente todo el mundo estaría de acuerdo si exceptuamos a los que diseñan planes educativos en nuestro país: sólo hay un conocimiento al que acceder con independencia del método que se utilice y parece que la división disciplinaria del saber nos ha llevado por un camino equivocado a la hora de entender un mundo con una creciente complejidad.

Probablemente la politica y el derecho sean hoy los campos donde ese conocimiento de nuestros orígenes y de nuestras bases biológicas se conozca peor, nótese que las leyes dictadas por nuestros gobernantes parecen hacerse en contra de lo que es posible esperar de nuestro linaje, más bien pareciera que los ideales que guían ciertas legislacione estén destinados a una especie bien distinta a la nuestra: la sapiens sapiens.

Existen nombres muy importantes que han abrazado esta idea tanto desde la ciencia como desde el campo de las ciencias sociales y casi todos los que nombraré a continuación han contribuido de una forma o de otra a divulgar y poner conocimientos muy complicados en términos comprensibles para la población general. Richard Dawkins, Stephen Hawking, Sami Ali, Gregory Bateson, Jay Haley, Francisco Varela, Stephen Jay Gould,  Steven Pinker, Isaac Asimov, Eric Kandel, Adolfo Tobeña, Thomas Szasz, Antonio Damasio, Francisco Mora, Ronald Laing, Stanislaw Grof, Robert Sapolsky, Francisco Rubia, Carl Sagan e incluso divulgadores como entre nosotros ha sucedido con el caso de Eduard Punset se han empeñado en desmigar asuntos muy dificiles y hacerlos entendibles en clave de acercar descubrimientos cientificos al panorama mediático. Todos ellos han escrito libros, series y documentales televisivos de modo que la grieta que separaba la ciencia y el pensamiento práctico de cada dia tuvieran su encuentro, podriamos decir que hoy la ciencia cuenta con un buen número de seguidores gracias a ellos. Otros se han pasado incluso a la ficción como Oliver Sacks donde es casi seguro que el narrador se encuentra más cómodo con respecto a las hipótesis que plantea, y otros proceden del mundo de la filosofia de la mente como Dennet o David Chalmers con su dilema del zombie , los matemáticos de la mente como Roger Penrose o del periodismo cientifico como Susan Blakemore o Michael Greenberg  o de la ficción narrativa como el caso de Siri Huvstedt de la que hablé aqui en este post sobre narrativa médica.

Gracias a ellos conceptos como gen egoista, meme, quark, agujero negro, el principio de incertidumbre o la mecánica cuántica forman parte de nuestro lenguaje habitual.

Todos ellos podrian ser perfectos ejemplos de las ventajas de la multidisciplinariedad como método de acercamiento al conocimiento complejo del que habló Edgar Morin.

Pero no es suficiente, ni habia que esperar demasiado de este punto de vista como es lógico. Era bastante evidente que el hecho de conseguir que los neurocientíficos escribieran libros sobre sus puntos de vista de manera digerible para el público, que los investigadores de la neurociencia encontraran conexiones entre la religiosidad y el cerebro con técnicas de radioimagen o los escritores se interesaran por la ciencia no iba por sí mismo a acercar posturas o a conseguir saltar la grieta que separa las humanidades de la ciencia. Algunos como Adolf Tobeña incluso dicen que esto es imposible delatando los prejuicios de la segunda cultura.

Lo que ha sucedido en cambio es que cada uno se ha enrocado en la parte de verdad que cree poseer, y en la parte de realidad que pretende apresar, asi no es de extrañar que cuando nos adentramos en territorios intangibles como la conciencia algunos se pongan enfrente de otros cada uno de ellos armado de los argumentos que conoce mejor: los reduccionistas nos hablarán de la proteina G y los idealistas del Todo holográfico, pero la consecuencia de tal manera de proceder es que cada uno seguirá ignorando lo que dice el otro y la verdad al que el otro está conectado o la porción de realidad que ha logrado desentrañar. Se siguen oscureciendo las razones y ocultando o exhibiendo la experiencia personal para “convertir” a los demás a la “verdad revelada”, pues asi seguimos pensando: como si sólo uno tuviera la razón, como si la perspectiva única fuera la politica y cientificamente correcta.

Verdad y realidad son cosas bien distintas.

Y eso -claro está- depende de las preguntas que nos hagamos. Para según qué pregunta hay una perspectiva mejor y otra peor.

Necesitamos una vuelta más de tuerca. Necesitamos un cambio de mentalidad. Un campo real de encuentro que incluya un lenguaje nuevo.

Esta es en mi opinión el campo de encuentro de ciencia-arte y humanidades en una epistemología nueva.

Pero antes de adentrarme en mi propuesta epistémica me gustaria aclarar que nadie niega los avances del reduccionismo cientifico, como nadie supongo negará las ventajas del arte para entender, expresar o comunicar una experiencia inefable. El vicio por intentar enmudecer a los que piensan de forma diferente deberia de pertenecer ya al museo de los horrores de la humanidad. Richard Dawkins por ejemplo ha escrito recientemente un libro donde se ha empeñado en demostrar la inexistencia de Dios. ¿A qué viene que un etólogo se meta en ese lio? ¿No sabe Dawkins que la existencia de Dios, asi como su inexistencia es imposible de demostrar?. ¿Es que Dawkins tiene una máquina de contestar esas preguntas que los creyentes responden en clave de fe? ¿Es que la creencia en la inexistencia de Dios no es una creencia?

La existencia o inexistencia de Dios no pertenece al campo de la segunda cultura (de la ciencia). Es pues inútil desde ese lugar un acercamiento a esta idea. O se cree o no se cree, eso es todo.

Pero hay algo peor: la ridiculización de los que creen en Dios sitúa a la ciencia en una escisión reduccionista del saber, se trata de un ejercicio de contraintegración, de expoliación de una de las fuentes tradicionales del conocimiento: la experiencia de fe de cada cual, la verdad no se hallará estigmatizando a los que han logrado conectarse a la verdad por medios intangibles que la ciencia no propugna sino integrando ese saber en algo que pueda abarcarlo desde más lejos.

Mi propuesta epistémica -ahora que ya sabemos lo suficiente para saber que nunca lo podremos saber todo- es la integración aperspectivista, que viene a decir que no existe una perspectiva mejor que otra en según qué tipo de preguntas nos planteemos. El aperspectivismo no significa que ignoremos la gravedad o las leyes fisicas de la realidad que gobiernan nuestro mundo, solo que este tipo de conocimientos no nos sirven para dotar de sentido la vida individual y práctica de cada cual y no sirven tampoco para contestar preguntas tales como: ¿Que explotó en el big bang? ¿Donde estaba yo antes de nacer? ¿Qué sentido tiene la vida si despues de todo vamos a morir?

Si usted tiene una apendicitis la mejor opción es la quirúrgica, pero si usted tiene que cambiar de vida para mejorar su salud no le recomendaria que iniciara una escalada de resonancias magneticas y TACs sobre todo si usted padece una de esas enfermedades “como si”, que parecen una cosa sin ser nada en realidad objetivable. Es mejor que usted abrace el budismo, el psicoanalisis, el tarot, la militancia politica  o la astrologia si pretende cambiar algo en sí mismo -dependiendo de que cosa resuene más en usted como verdad- con independencia de que la ciencia apele a procedimientos pseudocientificos en tal proceder, porque a veces es mejor una superstición util que una verdad cientifica inalcanzable.

Para entender mejor en que consiste esta idea de la integración aperspectivista  y no repetir ciertas ideas que ya han sido conceptualizadas remito al lector a este post (Aqui) de mi amigo cuartoculturista Andrés Schuchsny donde nos explica en pocas- ideas- por- post, en qué consiste este territorio común donde la ciencia y el arte-humanidades tendrán una oportunidad de diálogo y un campo común en condiciones de igualdad.

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11 pensamientos en “La cuarta cultura

  1. Completamente de acuerdo en que necesitamos un lenguaje completamente nuevo, que permita integrarlo todo, el problema es de donde vendrá y quien o quienes lo elaborarán y si serán capaces de relacionar niveles de análisis tan distintos y en ocasiones distantes.
    Además, creo que en muchas ocasiones hay en juego una suerte de problema identitario, de forma que la aproximación a la explicación desde otra área de conocimiento, supondría un riesgo para la propia supervivencia. Un problema de fronteras y de ¿poder?.
    Saludos y como siempre, apabullante…

  2. Muy interesante e intensa crítica a la falacia que habría detrás de la llamada tercera cultura.
    Pareciera que la tercera cultura no termina de aceptar el reino de la subjetividad ni legitimar el posibilismo de la experiencia la cual pretende encontrarla en una resonancia magnética funcional o algo así, no buscando fuera de sí… Gracias por cuarto-culturizarme!!!
    un abrazo
    Andres

  3. Claro que hay un problema identitario, un problema de poder o de territorio, son de esperar pues maniobras en contra de esta fusión pero tambien son de esperar iniciativas como la de Lehrer que para mi ha escrito un libro -me refiero a Proust y la neurociencia- que es una obra maestra cuartaculturista. Habrá que seguir su evolución, el chico es aun muy joven.

  4. Estoy a favor de la integración de los conocimientos y de lo multidisciplinar, pero no me gusta el “todo vale” . Incluso en el ámbito de lo personal, rechazo la pseudociencia y la superstición porque son actividades menos inocentes de lo que se les supone. El sueño de la razón, pintaba Goya, produce monstruos.
    Es cierto que la ciencia tradicional, no ha resuelto muchos problemas que nos aquejan, pero también es cierto que nunca su apertura ha sido tan grande como ahora y que cabe que aun lo sea mucho más en el futuro. Creo que la ciencia entrará pronto (ya lo está haciendo) en el terreno de “la experiencia subjetiva” pero quizás debemos darle algo de tiempo , pues llevamos solo tres días investigando este tema.
    Sabemos que el conocimiento no es sabiduría, pero esta procede de aquella. Hoy todo el mundo, sin saberlo, es mucho más sabio que hace tres siglos. Si hoy la ciencia nos parece muy reduccionista o el mundo nos parece muy violento es porque somos más sabios y más críticos, pero estamos justamente en el momento contrario: en la época menos violenta de nuestra historia y en la ciencia más abierta de todos los tiempos.
    Lo 2.0 (o 3.0) nos lleva creo yo, a ser impacientes, pues nos hace cada vez más conscientes de nuestras limitaciones y lagunas. Exigir más está bien, pero la ciencia ya se espolea a sí misma en busca de nuevos paradigmas, (notese que la gran mayoría de los nombres citados en el post son de científicos). Creo que una democratización de la ciencia, suena muy bien, pero tiene sus peligros. La ciencia es de todos, pero no puede serlo de cualquier forma y manera. Y lo mismo digo sobre eso que llamamos “verdad” o “realidad”.
    Pero dicho lo anterior, me apunto al carro de lo expuesto sobre cuarta cultura 🙂

  5. Pues no deberias rechazar nada Agustin pues ese es el problema de fondo, apartamos de nuestra conciencia lo que no encaja con nuestra concepción del mundo en lugar de integrar esas partes y abarcarlas desde lejos, como deben citarse a los toros nobles. Estoy en parte de acuerdo con lo que dices: la ciencia sigue siendo reduccionista pero la tecnologia cada dia está mas cerca de la magia (que es lo que vende), pero si, hay que discriminar las churras de las merinas y sobre todo no caer en el error de considerar todas las verdades (realidades) como del mismo valor.

    • Llevas razón Paco, aunque en realidad yo no aparto casi nada de mi conciencia. Ni siquiera aparto a Gran Hermano, a Belén Esteban o las echadoras de cartas. Tampoco rechazo que haya extraterrestres viviendo entre nosotros, que exista un Creador, o que yo sea la rencarnación de alguien. Pero hay un momento en que debemos asignar probabilidades a las jugadas más prometedoras. Podríamos no hacerlo pero entonces no habría ningún avance en ningún sentido y lo que es peor, podríamos fomentar nuevas inquisiciones amparadas por una ciencia que todo lo admitiera. A la ciencia no le cabe otra que hacer lo mismo: ponderar y no parece que le haya ido demasiado mal. Necesitamos, creo yo, una revolución humanística pero ¿es ese el cometido de la ciencia o es el nuestro como personas? ¿no estaremos quizás proyectando en la ciencia las frustraciones de nuestra época? Yo creo que la ciencia cambiará, que será más humana y más abierta, pero lo hará después de que cambiemos nosotros.
      Y por último hacer notar las distintas connotaciones que tiene la palabra “ciencia”. Para muchos es esa élite cerrada manipulada por multinacionales, industrias farmaceúticas o intereses espurios… y es ciertamente una forma de verlo, pero para mi es Pasteur a punto de inocularse la rabia, Bohr imaginando el átomo tras un sueño, Turing mordiendo la manzana envenenada, Einstein pensando como un niño o Miguel Servet en la hoguera … son miles de labores heroicamente calladas, locamente imaginativas y artísticas, rozando el límite de lo que su época le permite desarrollar e imaginar; y en este sentido no conozco nada más abierto que lo que yo entiendo por ciencia.

  6. Si te fijas Agustin, los ejemplos que has puesto nada tienen que ver con la ciencia como concepto actual que nace con Laborit y su “metodo cientifico”. Ninguno de esos que nombras utilizaron el metodo cientifico para tratar de responderse esas preguntas que como humanos nos formulamos. Para mi el tapón se encuentra precisamente aqui: ¿que entendemos como ciencia? Pues ya sabes, todo aquello que se pueda replicar, una hipotesis que se pueda refutar y en fin todo lo que ya sabes. Pero naturalmente ese lecho de Procusto deja muchas cosas fuera, no solamente fenomenos inexplicables sino tambien areas de conocimiento que no se investigan por que no es previsible que produzcan beneficios. Y cuando digo beneficios no me refiero solo a los economicos sino tambien al prestigio o la perdida de prestigio que puede derivarse de investigar ciertos temas. Dicho de otro modo, lo peor es ese tapón cuasireligioso que la ciencia mantiene “como si” anduviera defendiendo “la revelación” y castigando con el exilio a los que se aventuran por esos lares.

  7. La gran resistencia para que se de una verdadera colaboración entre letras y ciencias creo que no está en que la ciencia se niegue a coger los aportes que las humanidades puedan suministrar sino más bien al contrario en que los hombres de letras admitan y reconozcan la ciencia como parte de la cultura, como parte esencial e intimamente constitutiva de esa cultura. Son los intelectuales humanistas los que tienen una visión retógrada y anquilosada en posturas y estructuras arcaizantes incapaces de dar ese paso adelante tan necesario para que se dé por ejemplo la revitalización de un género como la novela de la que ya hace años se habla de su muerte.

    Esta postura no es nueva sino que fue vista a mediados de siglo XX por Paniker quien se nos presenta como visionario cuando asume el nihilismo de la postmodernidad que comenzaba por aquel entonces y que ahora se encuentra en plena vigencia. El título de su obra “el arte de tenerse en pie en la era de la complejidad y la incertidumbre” ejemplifica hasta qué punto intuyó el carater disgregador y caótico del pensamiento postmoderno.

    El carácter del hombre de letras está espléndidamente definido en estas palabras de Vargas Llosa :

    ” literatos o intelectuales son más bien una curiosa rémora para la evolución de la humanidad y la universalización de la cultura, una falange arrogante de especialistas empeñados, en contra de la historia, en sostener la preponderancia del humanismo literario en pleno auge de la revolución científica, como alquimistas exorcizando la química o guerreros que optan por el caballo y la lanza en la era del tanque y la bomba atómica.”

    Hay el en hombre de letras un miedo ascentral hacia las ciencias y los avances tecnológicos como mecanismos no propios del ser humano sino que participarían de una naturaleza totalmente ajena a la esencia de la humanidad que residería en las artes. Sin embargo la ciencia estudia la naturaleza. La ciencia hace preguntas a la naturaleza para ver qué le responde y esta acción es ya de por sí de una enorme belleza y nada más humano que preguntar para alcanzar respuesta. La visión integradora que muestra Agustín no apartando como dadores de determinados conocimientos a Gran Hermano a Belen Estebán o a las hechadoras de cartas, postura que comparto totalmente, es totalmente negada por un intelectual de letras y más concretamente por los literatos o filólogos que ven estos sujetos como parte totalmente ajena a su campo cultural centrado en objetivos más sublimes, sin percatarse que todos los elementos de la realidad configuran la cultura actual y por tanto deben ser objeto de estudio y de reflexión.

    A pesar de todo lo dicho anteriormente creo que la disociación abismal no se produce tanto entre saberes humanísticos y cientítficos sino que la verdadera división se produce entre el saber humanístico y el saber tecnológico es aquí donde la separación es más visible tanto en los técnicos en cuanto al conocimiento de las letras, debido a la tremenda especialización que se exige desde los niveles más bajos de la enseñanza, como en las letras en cuanto a conocimientos tecnológicos.

  8. Bueno, yo conozco ejemplos de los dos bandos. Es verdad que existen elites culturales con un enorme temor no ya a la ciencia sino incluso a Internet, pero probablemente yo conozco más casos -por sesgo profesional- de este costado de la ciencia. A mi me gusta mucho una frase de Merleau-Ponty que creo que resume bien esta manera de pensar:
    “los cientificos construyen un mundo y luego se niegan a habitarlo”, lo cual es facil de entender: los cientificos tambien han leido, muchos de ellos a Dovstoieisky (pongo como ejemplo) o escuhan a Mahler pero no usan ese conocimiento en su vida académica o práctica. Por otra parte la mayor parte de la población utiliza la tecnologia sin comprenderla: se limitan a pagar por lo que se les ofrece.

  9. Te amenazo: voy a ser ,a pesar de lo ocupado que estoy actualmente , un neurocultodependiente de este maravilloso blog, que hoy descubrí y de Este tema opino : que como dijera George Orwel: “En un mundo de engaño universal, la verdad constituye un acto revolucionario” y “muchos creen que están pensando cuando solo están ordenando sus prejuicios “: David Bohm, Yo que estudié por fortuna Lógica, Socrático Aristotélica, se que cuando tus idas son verdades confrontadas con los que saben, poco a poco te haces de un amplio criterio y maduras ,con buen uso y aplicación, de la fuerza de voluntad, que te lleva despues de mucho escoger: a tus amigos, tus libros ,tus viajes, a ser responsable y las dos cosas te llevan a ser MADURO , aunque seas joven , ya que los prejuicios que proceden de manejar mentiras, te hacen llegar a viejo sin haber madurado nunca. Salu2

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