Enfermos de narrativa


Hace unos dias me consultó una señora de unos 50 años por un dolor de estómago, ante mi sorpresa por el sintoma por el que consultaba sacó de su bolso un papel donde el médico especialista correspondiente (el digestólogo) habia decidido remitirla a salud mental dado que no encontraba razones médicas que justificaran sus quejas. La enferma en realidad sufría una hernia de hiato pero el dolor de la paciente era inexplicable desde aquel diagnóstico, por su intensidad, su ritmo casi constante y el sufrimiento que acarreaba y que no se aliviaba con nada.

Los médicos suelen remitir a este tipo de pacientes a “salud mental” pues entienden que la exageración de un sintoma disonante con el diagnóstico y que no responde a los tratamientos habituales es “cosa de nervios” y es por eso que los psiquiatras acabamos viendo a este tipo de pacientes deshauciados por el especialista correspondiente.

Es por eso que hablamos de dos tipos de errores en la derivación de un especialista a otro:

1.- Errores de tipo I, un paciente que en realidad tiene alguna enfermedad orgánica (en la que no se ha pensado) es derivado al psicólogo o psiquiatra en la convicción (falso negativo) de que no tiene nada fisico. Naturalmente este tipo de error es más frecuente y grave que el siguiente.

2.- Errores de tipo 2. Un paciente que en realidad tiene una enfermedad psíquica es tratado y etiquetado con un rótulo orgánico (falso positivo) y tratado en consecuencia por especialistas no psiquiatras: neurólogos, reumatólogos y digestivos suelen ser sus destinos sanitarios.

Discriminar los errores de derivación tipo I es muy importante para un psiquiatra y es por eso que nosotros no damos casi nunca por buenos los diagnósticos somáticos, no nos acabamos de creer -como en el caso más arriba explicitado- que la paciente sólo tuviera una hernia de hiato.

Es por eso que comencé a explorar ese dolor y me planteé -por si acaso- la hipótesis peor: un cáncer de páncreas.

Durante mi formación allá por los años 70 aprendimos bien a realizar esta sistemática. Entonces el enigma que nos planteaban los pacientes con más frecuencia eran las perdidas de conciencia y nuestra pericia consistía en averiguar si eran epilépticas (orgánicas) o histéricas (emocionales o psíquicas). Lo cierto es que clinicamente hablando habia dificultades para discriminar ambas entidades y eran tan intensas que alguien inventó el diagnóstico a medio camino “histero-epilepsia”. Lo cierto es que un epiléptico podía además de serlo desarrollar convulsiones histéricas y como pudimos observar con el advenimiento del EEG, muchas crisis rotuladas como histéricas -inducidas emocionalmente- resultaron ser también orgánicas cuando el método electroencefalográfico se refinó.

De manera que algo que aprendimos en aquella época fue que los síntomas psíquicos y los orgánicos podian solaparse y algo más tarde: que es absurdo hablar de síntomas psicógenos y síntomas orgánicos salvo para despistar errores tipo I es decir la existencia de alguna enfermedad grave que requiera tratamientos específicos o cirugía.

Aquellos de ustedes que leyeron los dos posts que dediqué al caso de “la mujer temblorosa” ya habrán entendido a estas horas que ciertas personas enferman de narrativa que es otra manera de decir que el síntoma y la forma en que se cuenta o se narra están vinculados de una y otra forma, el sintoma se enrosca con la narrativa y se confunde con ella. Y además: que ciertos síntomas, -los que clásicamente entendemos como histéricos o psicosomáticos- pueden sobreescribir no sólo la anatomía corporal y saltarse la inervación anatómica sino aprovecharse de ciertos malestares con un origen de lo más comprensible.

Ciertas enfermedades como el dolor de estómago de mi paciente antes señalada plantean un enigma. ¿por qué le duele tanto el estómago a esta mujer si sólo tiene una hernia de hiato? Es evidente que hay algo más: una sobreescritura, la hernia de hiato por sí misma es incapaz de provocar tanto dolor y malestar.

Lo cierto es que contestar esta pregunta es tan dificil para el digestólogo como para mi. No lo sé, ni lo sabe nadie. Porque la única persona que sabe la razón es la propia paciente.

Pero sabemos algunas cosas: la más importante de las cuales es que a la gente no le gusta que le digan que lo suyo -lo que les pasa- es de los nervios o psicológico. La razón de este rechazo es que el publico identifica psicológico con voluntario, algo que se autoprovocan o que les sucede por su culpa, por alguna clase de estigma moral. Y la verdad es que en la praxis médica con su metodología dual contribuye a esta idea yatrogénica tal y como conté en este post sobre las no-enfermedades y la yatrogenia.

Lo cierto es que esta idea ha penetrado tanto en el imaginario social que resulta dificil para los profesionales explicar o dar a entender que los sufrimientos psíquicos son tan involuntarios como los orgánicos pero que involucran a la personalidad entera, precisamente dediqué un post a este menester. Pero por lo que llevo visto la mayor parte de los médicos tambien creen que lo que no es orgánico (objetivo) es psicógeno (subjetivo), es decir fingido o exagerado.

Es dificil explicar que fingir algo no es lo mismo que simular algo y que la simulación -la sobreescritura del síntoma- no tiene nada que ver con el engaño sino con el autoengaño y más con el ruido informacional que con la señal de avería.

Es por eso que los síntomas siguen patrones culturales y el patrón que nos ha tocado vivir está explicado aqui en este post donde hablé de las enfermedades que genera la hiperrealidad y que titulé “enfermos de hiperrealidad”. La idea en síntesis es que nuestra época se caracteriza por algo fundamental que atraviesa desde el arte hasta la politica y la narrativa individual, algo que caracteriza la postmodernidad: “cuando una narración eclipsa el tema y se toma a sí misma como objeto de representación decimos entonces que es postmoderna”.

Para que el lector pueda llevarse una idea más clara de lo que pretendo decir les contaré una pequeña diferencia que veo entre los pacientes que conocí en los 70 -el auge de la modernidad- y los pacientes de ahora. Entonces era frecuente que un paciente movido por algun tipo de malestar acudiera a la consulta de un psiquiatra con una demanda como ésta: “me gustaria saber por qué me meto siempre en el mismo tipo de lio””siento que hay lagunas en el conocimiento de mi mismo””quisiera saber qué me pasa”por qué no puedo tener orgasmos con mi marido”, etc. Nótese como la demanda de conocimiento de sí mismo ha quedado obsoleta con la llegada de la postmodernidad, los pacientes de hoy ya no vienen con esa demanda sino con esta otra: “déme algo que me quite este dolor”con los adelantos que hay no me diga que no puede hacer que coma menos” o como en el caso del dolor de estómago “si es de los nervios dígame que he de hacer” o “que me hagan una resonancia magnética”.

Dicho de otra manera: las personas ya no se preocupan del por qué les pasan las cosas (con independencia de que esos por qués sean verosimiles), lo que les interesa es que alguien mágicamente les quite de encima su malestar, como si ese malestar fuera algo que les sucede, como si no tuviera nada que ver con ellos, su historia, sus creencias, sus emociones, sus relaciones, sus déficits, sus limites, su educación o su rango social. La narración sintomática ha tomado el mando de la representación mental y el conocimiento ha sido desplazado al fondo del inconsciente, nadie quiere ya saber.

Y es por eso que nos plantean enigmas y el periplo vital de un paciente de hoy se parece más a una pelicula de suspense donde un mcguffin da lugar a otro mcguffin que amortizará el dilema anterior. Los mismos enigmas en los que ellos han caido prisioneros por tratar (disociar) ciertas partes de su subjetividad como no-Yo. El dolor de estómago de mi paciente no es sólo algo que le sucede sino tambien algo que comunica algo a alguien.

El problema es que ese algo que comunica algo está encerrado y oculto a siete llaves en algun lugar de su inconsciente y nadie puede tener acceso a él. Sólo el propio paciente desde dentro y a través de la búsqueda de sentido puede llegar a saber algo de ese dolor.

El problema se agrava porque el paciente no quiere saber. No se trata sólo de una ignorancia sobre el mecanismo o un prejuicio sobre lo psíquico, es una ignorancia (una resistencia) armada y activa. Y lo es porque el paciente ha tratado algo suyo como ajeno (no-Yo) y ha logrado autoengañarse con respecto a su “inocencia”. Lo grave de la cuestión es que el autoengaño evolucionó desde el engaño precisamente para hacer verosímil la mentira, asi en la medida en que nos autoengañamos de forma eficaz podemos engañar a otros casi sin esfuerzo, tal y como conté en este post.

Es por esta razón por la que los síntomas han ido alejándose más y mas de aquellos ingenuos sintomas histéricos de las primitivas pacientes de Freud del siglo XIX -usualmente parálisis que delataban el deseo de hacer o no hacer algo- y cada vez son más sofisticados. Los síntomas son creativos y narran una historia personal pero su originalidad consiste en no llegar a ser descubiertos para lo que utilizan el alejamiento del deseo o la paradoja como estrategia general.

¿Qué significa el dolor de estómago de mi paciente?

Caeríamos en un error muy “new age” si tratáramos de hacerlo equivaler a algo -a una emoción o agente concreto- pues se encuentra demasiado alejado de lo voluntario y motor, también de lo simbólico, no existe una supuesta tabla donde cada malestar estuviera asociado a un conflicto o una emoción. Simplemente no podemos saberlo pues un síntoma es polisémico y su hermenéutica imposible de refutar. Solamente nos queda el sentido que para el paciente tenga determinada revelación y la relación de ayuda a través de la cual (la transferencia) es posible recontextualizar el mundo.

Los pacientes de hoy se toman a sí mismos como argumento y encargan a un detective para que les siga a fin de conocer algo mejor qué es lo que hacen a fin de ignorar cómo son. Como sucede en las novelas de Paul Auster.

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31 pensamientos en “Enfermos de narrativa

  1. Quedo rendida y extasiada, una vez más, de lo que dice y cómo lo dice. Chapeau y reverencias…
    En efecto, hay un “sentido” que -desgraciadamente para muchos- va más-allá-de. Bajo siete llaves, como magníficamente lo expresa. Sólo el cruce de ese umbral da un sentido más allá del sentido narrativo, que pone la mayúscula al sentido y lo convierte en un Sentido en la octava de lo terapéutico.
    El “clic”.
    Magistral, gracias por ofrecernos estas ideas.

  2. Y es aquí donde surge la pregunta que siempre he querido hacerle a un profesional de la salud mental. Cuando se ha encontrado Sr Paco imposibilitado de curar a un paciente lo ha diferido en alguna ocasión a un exorcista?

  3. Los pacientes que suelo tratar se curan cuando quieren es decir cuando son capaces de relacionar sus sintomas con algo propio, algo que pueden hacer con ayuda o sin ella, impera aqui la regla de los tres tercios, un tercio se cura, otro mejora y otro se va. Con respecto a lo del exorcista decir que si, que alguna vez he trabajado conjuntamente con el cura de mi hospital que no era exactamente exorcista pero si un gran terapeuta natural, sobre todo de aquellos grandes casos de histeria que se veian antes en mujeres analfabetas o muy primitivas.
    Tuve un maestro que siempre preguntaba a sus pacientes ¿usted quiere curarse por lo cientifico o por lo mágico? Pues algo asi.

  4. Entiendo el punto Sr. Paco. Estará conmigo que si me presento en su consulta ( Profesional salud mental” y le cuento, por ejemplo : Tengo visiones, estados emocionales de gran intensidad, rasgos psicóticos, pensamientos extraños, oigo voces, e incluso manifestaciones físicas, vamos que me encuentro sumido y esa es la novedad hoy en día…..en un novísimo Neo_Termino llamado “Emergencia de índole Espiritual”, desconozco su versión científica o denominación popular de antaño. Estará de acuerdo en la dificultad de encontrarme una asociación/responsabilidad conmigo mismo,….me preguntaría científica o Mágica?.

    Que cree que le contestaría?

  5. Lo he leído muchas veces este fantástico post Sr. Paco. Desde mi ignorancia ante todo, lo que veo desde una óptica Wilber me hace apostar por una “Pre” es decir regresión. Observado desde la óptica Jungiana el acceso a todo lo mencionado anteriormente como síntomas necesita conectar con el aspecto anima de la mente, y obviamente eso significa un signo “Trans” previo a su integración si se esta preparado. Por eso esperaba un comentario de un profesional ducho en mil batallas como es usted, y hacia donde lo derivaría.

  6. De este cuadro has hecho bien en no poner el título o el autor,Paco, creo que todo el mundo lo conoce. El expresionismo ¿ crees que hay una vuelta a paradigmas anteriores? ¿ Hay un oscurecimiento de la razón potenciando las supersticiones? Porque yo sí creo que ha habido un retroceso hacia modelos más parecidos a la Edad Media que propios del S. XXI.

    Esa nueva espiritualidad que menciona Juan es prueba de ello. Renegamos de la religión católica pero la sociedad se embarca a la búsqueda de nuevos dioses que ocupen el lugar vacío: corrientes budistas, new age, wicca.
    Me he bajado tu libro Mito, Narrativa y transtornos alimentarios, dices cosas muy interesantes como que la enfermedad sigue patrones culturales. A finales del S XX el patrón era la cultura de la estética y como consecuencia aparece como una epidemia la anorexia y la bulimia. Ahora el paradigma ha camibiado, las jóvenes no están presionadas por esos modelos andróginos de las pasarelas pero esta nueva espiritualidad ¿ puede provocar una vuelta a la caza de brujas ?
    Si es así esta sería es la enfermedad de la hiperralidad ¿no?

  7. Mi respuesta Juan creo que está implicita en ese post que vinculé: hay experiencias psicóticas con temática de misticismo y hay misticos psicóticos. Discriminar a ambos no es tarea facil.
    Unos regresan y otros retornan esa es la clave, pero ningun retorno es creible sin integración de lo anterior, no hay tablas rasas, creo.

  8. Yo creo que la presión de “las pasarelas” aun no se ha detenido, lo que sucede es que ha cmabiado de lugar, ahora se ven menos anorexicas pero más “trastornos por atracón”, es decir tomar la comida como tranquilizante universal. Creo que deberia escribir algo sobre eso.

  9. Tu libro me lo descargué ayer así que no me ha dado tiempo de leerlo del todo todavía, sin embargo, ya desde el inicio dices cosas que me interesan como que muchos profesionales veían con recelo a las enfermas anoréxicas por entender que esa enfermedad era propia de niñas malcriadas. Yo trabajo con adolescentes, y este año con algunos que no son tan adolescentes, y aunque la presión por la buena figura sigue estando ha disminuido muchísimo la obsesión por la degaldez y aceptan su cuerpo sin necesidad de someterse a periodos de hambruna. Pero lo que sí se nota es la desorientación en la que están sumergidos, cuál es su fin en la vida. Todo vale lo mismo si con ello se saca dinero, los ídolos televisivos que venden su vida sin pudor son bien vistos y no consideran que haya quebrantamiento de derechos fundamentales sobre la intimidad en programas como ” Gran hermano”.
    Los valores se han perdido y la búsqueda de nuevas experiencias religiosas está latente. La superstición ha crecido considerablemente, el gusto por lo sobrenatural y lo mistérico que caracteriza la incertidumbre de un futuro lleno de competitividad. Ante la imposibilidad de resolver el conflicto se cobijan en redes sociales que adormecen el espíritu rebelde de la juventud. ¿Por qué no ser un ni- ni si la búsqueda de trabajo me llevará casi seguro al fracaso?
    Las actitudes infantiles se alargan en el tiempo como rechazo a ese mundo de explotación de contratos basura- aquí si que hay basura- al que irrevocablemente parecen estar abocados.

    El cuento de ” una isla en un inmenso océano es precioso”.

  10. Decir ” eso es fruto de la posmodernidad ” creo, Paco, que es sólo ponerle una etiqueta y eso sí que es postmoderno.
    Achacar todos los males a la posmodernidad es lo mismo que confiarlo todo a Dios, es decir, la etiqueta no soluciona el problema. A lo mejor lo identifica pero nada más y en el caso del término posmodernidad se ha tomado como un cajón de sastre donde parece que todo cabe.

  11. Discrepar fue un vicio de la modernidad, lo que es tipico de la postmodernidad es dar por buenas tanto las verdades como las mentiras, lo verdadero y lo falso, lo social y lo biologico, el talento y la ignorancia. deduzco que tu eres una “moderna” por tu tendencia a discrepar.

  12. La diferencia entre modernidad y postmodernidad, está en el escaso tiempo que tiene la gente…los tiempos se han acortado y por eso no quieren saber la causa de la afección, solamente solucionar o suprimir la consecuencia. Menos entender que, cuando el cuerpo habla, es porque la mente no puede…

  13. Las palabras de Foucault del último vídeo me parecen claras, acertadas y más actuales que nunca. De cuando la modernidad ya era posmoderna. No es la etiqueta lo que ha cambiado. La transformación es mucho más profunda.
    Gracias por los vídeos IRRACIONAL y por los enlaces, muy interesantes.

  14. Estoy de acuerdo con que la conciencia no debe estudiarse a partir de sus correlatos cerebrales (necesitamos una ciencia de la conciencia) pero sin correlatos cerebrales no hay conciencia, por lo que deduzco que aprender y saber más de esos correlatos no interferirá en nuestro conocimiento de la conciencia que en cualquier caso ha de dar cuenta (integrar) lo que hay debajo de ella a fin de trascenderlo

  15. El problema es que el correlato de la conciencia y del yo no se encuentra, por eso hay algunos neurocientíficos que llegan a afirmar que no existe el “yo” que es una ilusión. Aquí hay un artículo donde se critica eso, en donde se expone que muchos de estos temas llegan a salirse del terreno científico, entrando en terreno de la ontología y de la filosofía primera Aristotélica (mal llamada metafísica) que es lo que sustenta a la misma ciencia, por lo que esta no la puede englobar pq entonces ya no sería ciencia.

    http://antesdelascenizas.com/2010/07/24/a-neurociencia-%C2%A1que-pasada-de-ciencia-1%C2%AAparte-%C2%BFcrea-el-cerebro-la-realidad-%C2%BFexiste-el-yo/

    Creo que es necesario tener un mayor espíritu crítico en estos campos, en el comentario que puse ayer hay una entrevista a Castilla del Pino donde habla sobre el abuso de las farmacéuticas y donde dice q eso se sabe y se le pregunta cómo se ha llegado hasta ahí, respondiendo que es debido a la falta de “crítica” por parte de tod@s.

    Yo lo que pienso es que las ciencias físico-biológicas no pueden sustituir a las humanidades en estos temas cosificando al ser humano, dándole forma de mecano, reduciéndolo a pura materia o corporeismo grosero determinista, convirtiendolo así en algo inerte y muerto en vida.

    Saludos.

  16. Una cosa que quería añadir:

    Sin conciencia, tampoco hay cerebro, no lo podría percibir, conocer ni estudiar. Precisamente lo conocemos a través de la conciencia, de hecho sin esta no existiría ni la ciencia, evidentemente tampoco sin cerebro. Otra cosa que también ocurre es que con cerebro podría no haber conciencia, es dec ir, si la persona está muerta el cerebro seguiría existiendo incluso se podría conservar la materia pero la conciencia desaparecería. Saludos.

  17. Si Berkeley levantara la cabeza se te llevaba con él 🙂 Yo creo que si puede existir cerebro sin conciencia, al menos sin la coniciencia autorecursiva que caracteriza a nuestra especie. Es verdad lo que dices respecto a que es la conciencia la que inventó la ciencia, el arte y todo lo demás. Por otra parte la coniciencia es una prestación del cerebro vivo en perfomance.

  18. Si es cierto que podria haber cerebro sin conciencia de hecho es lo que he dicho al final del anterior comentario, tb es cierto lo que dices tú que podría existir de otra forma en otro tipo de cerebro. Con la primera frase a lo que me refería es a que si los humanos no hubiésemos desarrollado la conciencia, ¿podríamos haber conocido y estudiado el cerebro?. Por eso digo que no habría cerebro, pq no lo podríamos conocer, nos estaría vedado. Es decir, que nuestra conciencia es nuestro medio de contacto con la realidad que podemos percibir. Otra cosa es si hay algo en la realidad a lo que nuestra conciencia no puede llegar por su propia limitación, pero eso ya son especulaciones sobre lo desconocido.

    De la última frase dices que la “conciencia es una prestación del cerebro vivo”, por tanto el cerebro necesita de lo vivo y ¿qué es lo que da vida al cerebro?.

    Otra cosa que creo interesante y que no se aborda desde la ciencia y tampoco a abordado la filosofía es que la conciencia no es sólo un “qué”, sino un “quién”. En cada una de nuestras conciencias hay un quién, la persona, que por lo que se ve es irrepetible, indefinida y única.

  19. ” La psiquiatría, por ejemplo, que se supone está para mejorar a la humanidad y el conocimiento de los psiquiatras. La psiquiatría es también un método para implementar el poder político de un grupo social particular y la justicia también ”

    Estas palabras de Foucault me han llamado mucho la atención porque fueron dichas en plena era de la modernidad, cuando ya existía conciencia, si lo hubiera dicho ahora lo habría entendido mucho más … Si las unimos con las palabras de Thomas Szazs que dice que los psiquiatras han utilizado durante muchos años diagnósticos para estigmatizar y controlar a la gente y junto a las palabras de Carlos Castillo del Pino: ” La psiquiatría tiene una función clara que es que los que medicamos nos entendamos sobre el trastorno que diagnosticamos. Psiquiatrizar, llevar a la vida cotidiana lo que es un paradigma que sólo sirve a la clínica, es un abuso. ”
    Parece cuanto menos que algo sucede en este campo y que los propios profesionales lo están denunciando quizá porque ellos solos no pueden luchar contra la presión que desde determinados estamentos del poder se ejerce para que esta psiquiatrización de la población en general se esté dando. La entrevista a Carlos Castillo del Pino es muy informativa.

    A lo mejor es pedir demasiado pero sí me gustaría que dijeras, Paco, lo que piensas de todo esto.

  20. Con respecto a las palabras de Foucault yo pienso que unas instituciones que tb se utilizan para controlar y ejercer el poder son la ciencia y los medios de comunicación. Con respecto a esto último dejo esto de Chomsky “10 mandamientos de la manipulación mediática” donde menciona que el conocimiento científico y psicológico se utiliza politicamente para ejercer el poder.

    http://www.authorstream.com/Presentation/pepetex-806973-manipulacion-mediatica-los-10-mandamientos/

    Tb este sobre la psiquiatrización del malestar social.

    http://www.rebelion.org/noticia.php?id=72072

    Saludos.

  21. Es indudable que la ciencia es una estructura de poder como todas las otras estructuras creadas por el hombre (no conozco ninguna institución creada por el hombre que no esté relacionada con el poder). La antipsiquiatria de los años 60 (Laing y Cooper) fue precisamente una reacción radical e ingenua frente a ese poder.
    Digo que fue ingenua porque la negación de la enfermedad no termina con las enfermedades mentales (que no son ninguna broma) y que generan un enorme malestar tanto individual como social y familiar. No existe enfermedad mas devastadora que una enfermedad mental grave. Las ideas de la antipsiquiatria al menos sirvieron para algo: terminar con la cultura de ninguneo de los locos y terminar con los manicomios. Eso mejoró las condiciones de los enfermos homologando la enfermedad mental al resto de enfermedades pero desgraciadamente no ha terminado con la enfermedad.
    Hoy pululan por Internet ciertos videos que tratan de asociar las enfermedades mentales con las etiquetas, vienen a decir algo asi como “si no hubiera etiquetas no habria enfermedad mental”. Esta idea es un revival ingenuo postmoderno de aquellas ideas que sostuvieron los modernisimos del 68. Nada nuevo bajo el sol.

  22. Si es cierto lo q dices Paco, pero lo que tampoco es razonable ni lógico es aumento en proporción geométrica de las enfermedades mentales (creo q en breve llegaremos a unas mil y seguimos subiendo). El señor Thomas Szasz lo dice claramente “cuando yo estudiaba habian 6 o 7 en fermedaes mentales ahora hay 300” (y creo q se quedo corto pq en las nuevas versiones de los DSM hay unas cuantas más).Esa es la realidad ¿o acaso hay evidencia empírica suficiente para sustentar todos los trastornos que se describen en los manuales de clasificaciones Psiquiatricas?. Lo que no puede ser es que se diga que hay un 25% de personas que padecen o han padecido una enfermedad mental en España, como he visto por ahí en spots publicitarios de la Administración, fomentando la cultura psiquiatrica y el consumo de fármacos, por gente que realmente no los necesita (ojo, seguramente hay otros que sí, pero muchos dentro de ese porcentaje no. Y creo que hoy en día con la que está cayendo me da que ese porcentaje tiende a engordarse que es lo que denuncia Castilla del Pino) . Ese es el problema hoy, antes se encerraba a las personas, hoy se las medica sin justificación y sin ninguna garantía de que la toma de esas sustancias solucione su problema, (ej: no tener un trabajo, pq llevo dos años en paro y tengo Depresión, ¿Es eso consecuencia de una enfermedad mental o de una problemática social? ¿soluciona el fármaco su problema o lo soluciona un puesto de trabajo?). Supongo que en ese porcentaje entran casos que son derivados a Psiquiatría por cosas como “me ha dejado la novia y estoy mal” como me comenta una Psiquiatra que conozco.

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