Bipolaridad, orden y caos


La patologia se alimenta de la sincronia, la salud de la perturbación.

(sobre una idea de Ary Goldberger)

Sigmund Freud escribió en el año 1920 un articulo muy controvertido y profundo al que tituló “Más allá del principio del placer” (que aqui os podeis descargar en pdf) y que hoy consideramos algunos como su obra maestra. En él se lamentaba de los limites de la técnica que él mismo habia propuesto para la curación de las neurosis, le pareció encontrar en los humanos una mania por adherirse a los viejos patrones que habian conformado la enfermedad; en palabras de Freud , “hay algo que contradice la busqueda anímica del placer”, hay algo que se opone a la consecución de placer y que lleva al individuo hacia su vieja conocida la neurosis, a la repetición de patrones que otrora resultaron nefastos para el placer o la salud.

Freud descubrió en este articulo que no bastaba con saber algo acerca de la pulsión inconsciente o inaceptable, que habia algo que estaba más allá de ese conocimiento, como si los individuos concretos se resistieran a cambiar o permutar sus sintomas -que no eran otra cosa sino la descarga emocional por vias erróneas- hacia el reconocimiento y la recuperación de todo un cuerpo libidinal destinado por la filogénesis a descargar cada emoción en su correspondiente zona erógena.

Los individuos neuróticos a pesar de todos los esfuerzos pareciera como si quisieran seguir siendo neuróticos y seguir sufriendo. A este fenómeno le llamó Freud masoquismo primario, el representante psicológico del más genérico instinto o pulsión de muerte. Una especie de adherencia placentera a la enfermedad y la consiguiente resistencia al cambio.

Hoy sabemos que esta resistencia no es achacable sólo a las neurosis sino que forma parte de todo repertorio humano e institucional. La organización de cualquier cosa humana se puede diferenciar de cualquier organización no humana por esta resistencia.

El hombre es un animal que se resiste y que se adhiere a sus patrones conocidos.

Freud llamó a este hallazgo -recurriendo a la mitología griega- y por no disponer de una nomeclatura mejor, “instinto de muerte” o Tanathos. Entendió que la vida es una continua lucha entre los impulsos eróticos (que buscan activamente el placer y la unión-atracción) y los tanáticos (que pugnan por la repulsión y la desagregación). Le pareció que la neurosis era un ejemplo de esta tendencia de los humanos hacia la destrucción es decir la repetición de patrones ineficaces de comportamiento, cognición o emocionales. Desde entonces para Freud la repetición y el instinto de muerte serían la misma cosa.

Si Freud viviera hoy y conociera la teoria del caos y ciertos hallazgos de la fisica -sobre todo aquellos que regulan a través de las conocidas leyes de la termodinámica el intercambio de energía entre lo viviente y lo inanimado- es seguro que cambiaria aquellos términos prestados de la mitologia, por los más modernos, orden y caos que son los Eros y Tanathos de hoy y que son aplicables tanto al universo entero como a nosotros los seres vivos.

Hoy se admite que la materia viviente está organizada segun dos principios que son opuestos y complementarios a la vez, una tendencia hacia el orden, la reunión, la atracción, la agregación, la predictibilidad, la sincronia, la ciclicidad o la regularidad y por otra parte una tendencia hacia el desorden, el caos, la desorganización, la perturbación,la irregularidad, la impredictibilidad, la repulsión o la asincronía.

Y cuyo resultado final -siguiendo las leyes de la entropía, el trabajo de la vida- es la muerte, es decir la vuelta a lo inorgánico en todo lo vivo. La muerte es el supremo orden y todo sistema tiende hacia ese estado de equilibrio que opera como un atractor:  el orden absoluto.

Lo interesante es que las enfermedades pueden ser interpretadas en términos termodinámicos, en términos de orden y caos. Casi todos nosotros tenderíamos a creer que la enfermedad es una perturbación que remite al desorden y que la salud por el contrario es el orden en su sentido más biológico, pero esta idea es simplemente falsa. Por ejemplo la epliepsia consiste en el disparo de ciertas neuronas de forma sincrónica, sin esta sincronía simultánea de flujos eléctricos seria imposible el ataque epiléptico o la perdida de conciencia. Lo que caracteriza un cerebro sano desde el punto de vista bioeléctrico es la desorganización , la asincronía de los disparos neuronales dentro de ciertos limites claro,  pues los extremos parecen tocarse y en efecto, cuando dormimos tambien parece que en el sueño profundo exista una enorme asincronía que tiene el mismo efecto sobre la conciencia que el fenómeno inverso, estamos de hecho inconscientes.

Fue leyendo este articulo de mi amigo bloguero Andres Schuchsny que se me ocurrió la idea de correlacionar estas conceptualizaciones de la fisica con la enfermedad al menos con la enfermedad mental donde podemos observar en estado puro la vieja lucha erótico-tanática abriéndose paso a través de ciertos sintomas que pueden ser agregados de orden o de desorden.

Lo cierto es que algunas enfermedades mentales son trastornos no tanto por un predominio de desorden como cabría esperar sino al contrario: por una hegemonia rígida del orden. Aunque como veremos más abajo las enfermedades mentales son mezclas de sintomas de orden y de desorden y muchas de ellas son bipolares es decir muestran oscilaciones entre el polo del orden y el polo del desorden.

Campo Orden Desorden
Alimentario Anorexia, falta de apetito, emaciación Atracón-purga
Afectivo Depresión, acinesia, estupor Mania, euforia
Movimiento Inmovilidad, catatonia Hiperquinesia, agitación
Sexualidad Indiferencia, falta de deseo sexual Hipererosia, desinhibición

Lo cierto es que existen muchos ejemplos de la neurología y de la psiquiatria de ambas formas de presentación de sintomas en hipo ( de orden) y de formas hiper (de desorden). El Parkinson se caracteriza por una combinación de sintomas ordenados (acinesia, amimia) y otros desordenados (temblor) de igual modo la catatonia combina sintomas motores opuestos: la inmovilidad y la agitación. Los trastornos alimentarios se caracterizan por oscilaciones extremas del peso y la coexistencia o alternancia de sintomas restrictivos y sintomas de compensación y exceso como los atracones junto con otros que proceden de la impulsividad. El trastorno obsesivo-compulsivo por cavilaciones y rutinas (orden) excesivas y conductas repetitivas y anancásticas irracionales, el TADH se manifiesta con la combinación de síntomas de orden excesivo (déficit de atención) con la hiperactividad y sobre todo el trastorno bipolar, una curiosa enfermedad que combina estados aparentemente opuestos sucediéndose en ciclos ahora depresivos y más tarde maníacos o hipomaníacos y que tiene además la posibilidad de combinar en un mismo episodio sintomas de las dos series (psicosis mixta).

Lo curioso es que cada una de estas enfermedades opera sobre un sistema concreto, la alimentación (o el peso corporal), los afectos o el humor, la sexualidad o la motilidad. Pero más allá de eso pareciera como si en ellas se hubiera llevado al limite la elasticidad del sistema para autoregularse, como si los polos se hubieran distanciado demasiado el uno del otro tal y como conté en este post. La enfermedad o trastorno consiste en que algo que en principio deberia ser elástico e impredecible -pues está diseñado para modularse a través del medio ambiente- se ha hecho predecible, regular o cíclico y ha adoptado una forma en cierta manera sincrónica.

Es por eso que sabemos que un paciente diagnosticado de trastorno bipolar necesariamente volverá a tener un episodio. No podemos saber cuando ni si será depresivo o maníaco pero sabemos que si no toma ciertos medicamentos para prevenir la crisis, esta acaecerá tarde o temprano. Y lo hará porque el medio ambiente volverá a someter al sujeto a tensión -entendiendo al aburrimiento también como tensión-, una tensión que cae sobre un sistema rigidificado que reacciona con oscilaciones extremas.

¿Cómo se autoregula un sistema sano pongamos como ejemplo el humor normal?

El humor sano es aquel que mantiene ciertas fluctuaciones intrínsecas sin relacion con el medio ambiente. Es como ese juego de la comba donde la cuerda ha de estar suelta para poderse saltar y no fuertemente asida o tensa por los bordes lo que imposibilitaria el juego. Lo normal es tener dias buenos y dias de mal humor, eso es lo normal y lo que predice una buena recuperación. Es precisamente esta suave oscilación intrínseca y no el humor imperturbable la que nos permite predecir que cuando las cosas se pongan feas el humor saltará la comba. Pongamos por caso que se nos muere un pariente o nos despiden del trabajo, el humor normal, aquel que está acostumbrado a una cierta perturbación basal será capaz (está ya entrenado) a recuperarse sin dejar rastro.

Dicho de otra forma: la oscilación suave e intrínseca de nuestro humor es una especie de entrenamiento para cuando la comba sea sometida a tironeos por el medio ambiente. Lo usual es que las personas normales ejerciendo de forma suave esta resistencia nos empoderemos y salgamos bien parados afectivamente cuando somos victimas de golpes de la vida que inevitablemente tendremos que afrontar. Es pues esa pequeña perturbación basal la que nos protege de la depresión.

Y sin duda la depresión es el representante cerebral de la muerte, del orden y de la inmovilidad inorgánica. No es de extrañar que la mayor parte de suicidios se den entre pacientes depresivos pues la depresión es una enfermedad desesperante, uno de los sufrimientos humanos conocidos más intensos.

Tal y como cuenta Art Garfinkel en el blog anteriormente citado acerca del elogio del desorden:

Según lo asevera Alan Garkinkel de UCLA y contrariamente a la intuición, lo que necesita el cuerpo es que las células nerviosas se encuentren desincronizadas con el fin de que se logre un movimiento agregado suave. La pérdida de “variabilidad saludable” en la actividad neuronal se ha implicado en la gestación de la depresión. Cindy Ehlers, una neurocientífica de la Clínica Scripps en La Jolla, California, considera que una persona normal se somete a fluctuaciones erráticas y relativamente suaves en el estado de ánimo sobre una base casi diaria. Sin embargo, en el caso del paciente deprimido hay una pérdida de los mecanismos de control descentralizado, por lo que con el tiempo su comportamiento empieza a tornarse muy periódico o rítmico.

Y hablamos entonces de caos determinista es decir una combinación de predictibilidad e impredictibilidad.

La causa de la depresión seria pues la perdida de la variabilidad saludable que supone la instalación en un sistema excesivamente ordenado y que tiende a alejarse o rechazar lo impredecible,  lo perturbador,  lo desconocido o  lo inusual. La apatía es una forma de depresión determinada ambientalmente y que usualmente podemos encontrar en pacientes geriátricos sometidos a un régimen de vida pobre en estimulos o rutinificado.

Contrariamente a esta idea, los pacientes maníacos, psicóticos o psicopáticos responden favorablemente ante ambientes estructurados y estilos de vida fuertemente rutinificados y empeoran en ambientes anárquicos, caóticos o desestructurados como sucede en ciertas familias donde la distribución jerárquica del poder se encuentra en permanente negociación.

Todo parece señalar en la dirección de que los tratamientos que privilegian la ganancia de orden pueden mejorar ciertos síntomas mientras que empeoran otros, lo mismo sucede con el tratamiento farmacológico de la depresión bipolar donde se corre el riesgo de invertir la fase y llevar al paciente al polo maníaco.

Mientras aprendemos a manejar estos escasos márgenes de maniobra que nos marca la patología, un buen remedio profiláctico para aplicar a la vida privada de cada cual podria ser este:

“Ponga en su vida cierta perturbación antes de que sea la enfermedad quien se la imponga”.

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17 pensamientos en “Bipolaridad, orden y caos

  1. Enhorabuena, me siento una musa, o mejor dicho un muso. Me encanta poder inspirar pequeños avances de la frontera del conocimiento, sea del ámbito que sea!!. Gracias por citarme (a pesar de la complicación que supone escribir mi apellido) 😉

    Estoy convencido de que toda la transformación actual de la cultura se debate entre dos visiones: las pro-ordenadoras-mecánicas y las orgánicas-ecosistémicas caóticas. Esta es la principal pulseada que se realiza hoy entre las elites del pasado y las emergentes y son la base del tipo de discusión que plantea tu post y el mio, no te parece?

    Un abrazo
    Andres

  2. Lo que creo, mas que en musas es que el conocimiento procede de lo interpersonal,y cuando lo interpersonal se combina con la multidisciplinariedad suceden cosas fascinantes como que escriba un post susurrado al oido por uno tuyo y ordene mis ideas en torno a un eje que tu propusiste. Para mi este e sun agrumento de peso para defender que las ideas (y lo intelectual) no tienen copyright, sino que el copyright emerge de la relación.

  3. …o como decía aquel, la “colisión de las ideas”. Viva la Red y un saludo a Chusny 🙂
    ¿Pero sabía herr Professor, maestro, que como usted suele decir tendemos a repetir lo placentero? (¿dónde estaría sentido del cambio cuando se conoce la vía del placer?).
    Permítame destacar la bellísima y provocadora idea, por heterodoxa, contraria a lo que suponíamos últimamente respecto a la enfermedad como orden y la salud como caos.
    Si algunas enfermedades son una tendencia rígida al orden, entonces se ratifica una sabiduría antigua (y heraclitiana): vida es movimiento.
    Por último y en cuanto al humor fluctuante: me hace pensar en la corriente contínua vs corriente alterna: por algo será que a diario usamos la alterna, la que con sus fluctuaciones nos alumbra.
    Magnífico, rey Carmesí. Mi reverencia por el que creo uno de sus mejores posts.

  4. Ana, preguntas como resistirnos a repetir lo placentero, es obvio que todo aquello que provoca placer tiende a ser repetido, el problema es que no siempre reconocemos como placer a algo que en realidad nos provoca dolor o sufrimiento. Sucede porque algunas emociones se descargan en las zonas erogenas equivocadas y entonces aunque hay tal descarga placentera el individuo no las computa como placenteras (aunque si su organismo al que lo que interesa es la descarga). la idea de que en el sintoma o la neurosis hay escondido un goce es freudiana aunque mas tarde fue elaborada por Lacan. Es obvio que hay un goce (por mucho que el neurotico se queje), un goce regresivo en la descarga al que nos aficionamos y al que no queremos renunciar pues ¿cómo renunciar a un goce que ya se ha gozado?
    Pongo como ejemplo el jogging, es evidente que correr descarga muchas emociones y los que corren acaban por hacerse adictos, ¿por qué repetir una actividad dolorosa y sacrificial como es el jogging?
    Por el placer que comporta, un placer que se encuentra oculto en la descarga emocional que el movimiento muscular procura.

  5. Hola Paco, por invitación de mi amiga Ety, he leído este trabajo sobre bipolaridad, orden y caos.

    Te dejo mis impresiones:

    Con respecto a los niños – y adultos! – con TADH (suponiendo que exista esta entidad como tal y no sea simplemente una “bolsa de gatos” para clasificar aliviadoramente lo aún no comprendido, como la mayoría de los diagnósticos “DSM”), básicamente lo que entiendo es que existe una gran “dispersión”, incluso en relación con la imposibilidad de concentrar la atención, ya que desde el punto de vista de la actividad neuronal, existe un “bombardeo de estímulos” que impiden la concentración necesaria en un foco. Entonces, lo que aparentemente es “quietud y orden” es la parálisis resultante del desorden que hace imposible una actividad organizada.

    En la catatonía pasa algo similar: la aparente quietud y rigidez “cérea” externa, es en realidad un infierno interno. Tanto, que si se aplica diazepam en ese momento, puede pasarse de la catatonía a un estado de agitación psicomotora intensa… a ésto, se le ha llamado a veces “respuesta paradojal” al diazepam, pero entiendo que no lo es. Al contrario, el diazepam disminuye el “bombardeo interno” y la descarga constante hacia los músculos que genera un estado de tensión permanente, con lo cual se desbloquea el acceso a la motricidad y lo que vemos, es una reacción intensa de miedo y descarga frente al horror y al caos interno. Es como un escalón “más abajo” de la catatonía, en esa escala que va de la integración a la desintegración del yo.

    Por otra parte, la oscilación entre integración – desagregación – nueva integración… etc… hace a la naturaleza de todas las cosas, incluido el hombre, como bien señalas. Es también, causa y resultado de cualquier aprendizaje. Por eso, relaciono los estados bipolares “fijos” (como la enfermedad bipolar) con un anclamiento en un punto arcaico de la historia infantil: el bebé que oscila entre el displacer absoluto y el placer más satisfactorio, como si se pretendiera tocar una melodía sólo con la primera y la última tecla de un piano. Tolerar pequeñas y progresivas dosis de frustración, ya lo sabemos, genera la posibilidad de que las oscilaciones se vayan amortiguando y que aparecezca, entre ambos extremos, todo el teclado en sus infinitas posibilidades. Desde el punto de vista neurológico, también se sabe que el patrón de activación neuronal de los bebés es muchísimo más alto que el de un niño mayor de 2 años, en que ciertas vías se han “entrenado” más que otras y se ha producido una selección, con “apagamiento” del ruido de fondo. Cuando tengo un paciente bipolar, siento la completa sensación de estar en presencia de un bebé intolerante y voraz. De hecho, los “estabilizadores del estado de ánimo” son medicamentos que estabilizan las membranas neuronales, con lo cual “apagan” la actividad exhuberante, pero también aplanan la riqueza de respuesta… Creo sinceramente, que el único camino posible es armarse de mucha paciencia, como una madre muy tolerante, para “rehacer” (en realidad, es “hacer”) con el paciente, en el encuadre psicoterapéutico, ese camino del aprendizaje que vaya a saber por qué no se hizo adecuadamente. Lo cual no significa que se pueda construir “todas las octavas del teclado”, tal vez un buen logro es que surjan algunos tonos y semitonos que hagan más llevadera la propia vida y la de la familia.

    Con respecto a las “sincronizaciones patológicas”, recordé leyendo tu trabajo que cuando cursé cardiología, un excelente profesor siempre nos decía que desconfiáramos de un corazón “que late regularmente”, porque seguramente tiene una patología del nodo sinusal que le impide reaccionar a las variaciones que se producen instante a instante en la complejidad inmensa de un cuerpo humano. Por supuesto, se refiere a la falta de reacción frente a un movimiento, por ejemplo. Siempre el ritmo cardíaco y la presión arterial varían continuamente, “pulsan”, como todo en el Universo.

    Aprovecho para decirte que admiro tu trabajo y tu gran capacidad de integración y reflexión.

    Un saludo cordial para todos, desde Mendoza – Argentina.

  6. Me encanta el post y también los aportes en los comentarios.

    Creo que en algunas depresiones, la mente intenta buscar una regla general al caos de la vida. La detención es solo externa. La mente computa velozmente a niveles inconscientes acaparando recursos. Una búsqueda sostenida hace que caigan algunos de los filtros con los que nos es permitida ver la realidad; la luz de la conciencia que antes enfocaba a un solo elemento cada vez, ahora se dispersa refractándose en distintos puntos. Distintas imágenes se superponen. Un pez ya no es solo un pez sino también su olor, su sabor, el color inefable de sus escamas, su boca abierta y moribunda, el bocado con el que te alimentas, su mirada, la forma del salto que realiza sobre el agua, o tú mismo convertido en pez o en un millón de ellos… todo es computado muy adentro y nada de eso se transmite en forma de palabras por lo que es rapidamente olvidado. La realidad se presenta más próxima a lo que es, pero ver la realidad tal cual, es un “pecado” del que ningún ser humano puede salir ileso. Para el depresivo es difícil volver a ver de nuevo al pez con su forma esteorotipada, su cabeza, su cuerpo, su cola y las tres letras de su nombre. Es un pez demasiado simplista, un pez que el fuero interno del depresivo sabe falso y por el que a pesar de su dolor renunciará a aceptar. No obstante la regla general de la vida no llegará porque no la hay. La mente debe enfocarse de nuevo y de algún modo hacia la angosta luz de la conciencia, hacia el foco que todo lo vuelve computable en su simplicidad. El espectáculo, la vida, debe continuar pero antes hay que dar por concluida la fiesta. Concluirla cada vez que se presente, renunciar a la búsqueda y abrazar la simplicidad de lo pequeño. En esto siempre me acuerdo de Li Po:

    Tomo una botella de vino
    y voy a beberla entre las flores.
    Siempre somos tres, contando a mi sombra
    y a mi amiga, la luna resplandeciente.

    Afortunadamente, la luna nada sabe de beber
    y mi sombra nunca está sedienta.
    Cuando bailo, mi sombra baila;
    cuando canto, la luna escucha en silencio.

    Después de cada fiesta los invitados deben partir.
    Pero yo desconozco esa tristeza:
    cuando regreso a mi casa, mi sombra va conmigo
    y la luna me sigue.

  7. Hola Paco,
    Comparto este archivo, pues me interesa tu opinión y la de los visitantes:

    ¿hasta qué punto es sensacionalista?, adhiere al comentario de Estela: “…no sea simplemente una “bolsa de gatos” para clasificar aliviadoramente lo aún no comprendido, como la mayoría de los diagnósticos “DSM” …”?, y/o es como una afrenta a quienes como tú se plantean la génesis de la enfermedad en pronfundidad?

    Muchas gracias por tu escritos, son de una elegancia exquisita, el orden y el caos intrínseco hacen que su lectura sea un placer… y el aprendizaje, grandioso!
    Un saludo,
    Silvia

  8. Ah ese video ya lo habia visto y es uno de esos videos conspiranoicos que sostienen que la culpa de que exista la enfermedad mental es de la Psiquiatria, a la que sólo nos corresponde el honor de conceptualizarlas y no de inventarlas. Lo cierto es que es verdad (y esto lo decimos muchos psiquiatras) que las entidades se han multiplicado hasta llegar practicamente a las reacciones fisiologicas y adaptativas de lo más banal. Es verdad que existe presion (mas en USA que aqui) por parte de la industria farmaceutica en el sentido de que ellos suspiran por aumentar las cifras de prevalencia de ciertas enfermedades, pero la verdad del asunto es que el aumento de las enfermedades mentales se debe al modelo de sociedad en que vivimos, un modelo que ha renegado del dolor y el sufrimiento. A eso y a que al menos el 15% de la poblacion padece enfermedades que son inamovibles con independencia del modelo de sociedad. La esquizofenia por ejemplo es igual aqui que entre los inoui y asi será siempre, hasta que aguien encuentre alguna medicina mágica. Mientras tanto y si yo fuera esquizofrénico preferiria ser español que inoui.

  9. Mi interpretación del video es que son las farmacéuticas las que se dedican a fabricar los trastornos diversos, para proporcionar luego la solución química y obtener su ganancia; más que la Psiquiatría, parece que son algunos psiquiatras quienes son los responsables y quienes se benefician del producto de lo fabricado. En tanto las farmacéuticas suspiran por aumentar las cifras de su ganancia. Aunque, el modelo de sociedad también contribuye a la generación de enfermedades mentales. Y luego están las entidades ‘clásicas’, claro… que existieron y existirán en seres humanos, más alla de los modelos sociales.. por el mero hecho de ser seres humanos. En este sentido me parece interesante cómo cada cultura, pueblo se relaciona con estas enfermedades…
    En todo caso, gracias por tu opinión!

  10. Silvia: las farmaceuticas no pueden crear ni inventar trastornos sino sólo multiplicar los trastornos segun nuevas conceptualizaciones extendidas. la mayor parte de estas conceptualizaciones sin embargo no son trastornos sino sufrimientos inespecificos.

  11. Vale, tal vez sea una disquisición semántica. Estos sufrimientos inespecíficos, que bien podrían formar parte del ‘latido’ orden-caos natural, parecen ser convertidos a una categoría tal que necesiten ser tratados con fármacos.. así, las farmacéuticas multiplican sus ganancias…. y la normalidad bien podría pasar a ser una patología! En tanto, la Psiquiatría, por su parte y sin ánimo de lucro, continua la labor de conceptualizar las observaciones, que incluyen el modelo de sociedad y su influencia. Ambas cosas no se molestan… me parece…

  12. En relación a esto del orden y el caos, me remito de nuevo al poema de Li Po que puse ut supra.

    CAOS:
    Después de cada fiesta los invitados deben partir.

    ORDEN:
    Pero yo desconozco esa tristeza:
    cuando regreso a mi casa, mi sombra va conmigo
    y la luna me sigue.

    Todo tiende a terminar, pero es justamente después de todo el desorden e inmensa pérdida de energía que supone la partida de los “amigos de la fiesta”, cuando el ser encuentra un principio antientrópico (la luna y la sombra) que deben mantener la coherencia aludiendo a algo que pertenece a algo mucho más elevado que los propios miembros de la fiesta y necesariamente más económico.

  13. Agus, no sólo eres hermeneuta de lo imposible sino, además, poeta prósico, como Baudelaire 🙂
    Cuando los amigos se van de la fiesta lo que hay que hacer es armarse de valor, lavar los platos y poner orden de nuevo en la casa 🙂

  14. Buenos Aires, Argentina, 30 de Mayo de 2015.

    Aquí, Ahora, te digo lo siguiente:

    El Uno y el Otro somos Uno, Universo inclusive, Tiempo inclusive, Enfermedad inclusive, Muerte inclusive.

    Une Las Manos en rezo, ellas representan los Polos Opuestos. Con Ellas Unidas se trasciende la Bipolaridad.

    La Bipolaridad es el Infierno, la Unión el Cielo.

    Únete al Cielo. Une, reza, une, reza. El Cielo es la Unión.

    OM.

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