Orgasmo femenino y efecto placebo


Recientemente se ha publicado en Journal of sexual medicine, un articulo donde los autores confiesan su perplejidad al concluir después de una serie de investigaciones que la Viagra (o el Cialis o el Levitra) que son fármacos muy útiles en la impotencia masculina son completamente inútiles para excitar el deseo o el orgasmo femenino.

Si hubieran leido este post que escribí hace cierto tiempo y que titulé ¿Por qué la Viagra es ineficaz en las mujeres? -y que financió Pfizer para su famosa Viagra- ya sabrían que el tadofenilo (Cialis) no iba a aportar al deseo femenino más que un nuevo enigma.

En realidad estos fármacos no tienen ningun efecto sobre el deseo sexual (no son afrodísiacos) : no son más que vasodilatadores que aumentan el flujo sanguíneo hacia los genitales favoreciendo objetivamente la erección en los hombres donde por la edad, las arterias responsables del flujo pierden elasticidad y por tanto se presentan dificultades en la erección.

En las mujeres sin embargo este fenómeno de reclutamiento sanguíneo no tiene los mismos efectos que en el hombre y lo que es peor: no se puede objetivar puesto que tampoco tiene efectos directos sobre el orgasmo , la unica objetivación en la mujer es el aumento de lubrificación (que no necesariamente se sigue de orgasmo).

El enigma que plantea el trabajo publicado en la revista citada es que es que es imposible saber si el Cialis es o no efectivo para la disfunción sexual femenina puesto que es tan eficaz como el placebo.

Este hallazgo se puede interpretar de dos maneras: que el Cialis es un buen medicamento para tratar la incapacidad de la mujer para excitarse o alcanzar el orgasmo o bien que el placebo es un buen remedio para las mujeres anhedónicas o anorgásmicas.

En realidad lo que los laboratorios están haciendo es prepararle el camino a la flibanserina un fármaco que se encuentra en fase III de ensayos clinicos y cuya publicidad (seguramente engañosa) afirma de que se trata de un afrodisiaco tal y como dicen algunos en la red y ponen en duda aqui. En realidad lo que es la flibanserina es un antidepresivo fracasado (uno más con afinidad serotoninérgica) que demostró probablemente “in vitro” alguna relación con los citados Cialis, Viagra o Levitra. En cualquier caso está por demostrarse esa actividad que se le supone sobre el deseo sexual.

Lo cierto es que los laboratorios están empeñados en encontrar un fármaco que tenga actividad central y no solo periférica pues todos los investigadores están de acuerdo en que el orgasmo en la mujer se fabrica en el cerebro, que tiene mucho que ver con la subjetividad femenina lo que es lo mismo que decir que el orgasmo en la mujer es psicológico dependiente y no tanto una emisión hidraulica como sucede en los hombres. En este sentido ya sabemos que el Zestra es un aceite de uso tópico que se encarga de movilizar la sangre hacia la zona pélvica de la mujer y aumenta naturalmente la lubrificación y la respuesta sexual aunque no ha demostrado ninguna actividad frente al deseo sexual y muy poca en el orgasmo (similar a cualquier otra).

La verdad del asunto es que la sexualidad femenina está muy condicionada por el deseo, pero no sobre cualquier deseo sino de un deseo sobre el deseo. El mayor afrodisíaco para una mujer es sentirse deseada y es muy poco probable que una pildora pueda suplir este estímulo que en cualquier caso es externo a ella misma y se enrosca en el deseo de otro.

Pero hay más: el deseo sexual, la excitación sexual y el orgasmo en la mujer no van de la mano sino que cada uno de estos sucesos es independiente del otro, es posible que una mujer se sienta deseada, desee a su vez, se excite con su pareja pero no logre alcanzar el orgasmo con la penetración vaginal, no se trata de excepciones sino que cerca del 42% de las mujeres americanas examinadas en un reciente estudio declaran dificultades o una imposibilidad fáctica para llegar al orgasmo con sus parejas.

La otra parte de las mujeres examinadas declaran toda clase de variantes donde puede observarse la cualidad subjetiva de la excitación (algo idiosincrásico para cada una de ellas) y la atipicidad del orgasmo que puede llegar a alcanzarse en todo tipo de condiciones aun sin estimulación periférica, también durmiendo o incluso durante el parto. Para entendernos dividiremos a las mujeres en dos categorias: orgasmo dificil y  orgasmo fácil , volveré mas abajo sobre ello.

En verde corteza orbitofrontal de la corteza frontal humana, responsable de la toma de decisiones e inhibidora de los impulsos.

Lo cierto es que sabemos que existen ciertas diferencias -tanto centrales como periféricas- en la neurofisiologia de la excitación y el orgasmo, pero lo importante es recalcar que la excitación no termina necesariamente en orgasmo (salvo en los hombres que es inevitable despues de cierto nivel de excitación) y en algunas mujeres (las que hemos llamado de orgasmo fácil). La neuroimagen nos ha aportado algunas evidencias sobre esta diferencia: tanto las mujeres como los hombres necesitan silenciar o apagar cierto circuito cerebral ubicado encima de los ojos, la corteza orbitofrontal, lo curioso de este “apagado” es que ha de ser completo en la mujer para lograr alcanzar el orgasmo mientras que el hombre puede mantenerlo encendido y al mismo tiempo eyacular.

La citada estructura es un circuito cerebral destinado a la inhibición de impulsos subcorticales, es decir una especie de guardián que se dedica a inhibir el impulso cualquiera que este sea. Imagínese que está usted en una fiesta y que un poco después ha de conducir, el impulso que usted recibirá desde su cerebro profundo será beberse una cerveza como hacen el resto de invitados, pero cuando ese impulso llegue a su circuito orbitofrontal (apenas un milisegundo después de haberse formulado por el deseo), es esa estructura la que le aconsejará no hacerlo. Asi funciona nuestra corteza orbitofrontal, inhibiendo impulsos que llegan desde abajo. Desenchufarla significa abandonarse al flujo de lo instintivo, dejarse ir y perder el control por unos segundos de lo contrario el orgasmo se inhibe.

La primera pregunta puede contestarse desde la psicologia evolutiva ¿A qué se debe esta diferencia entre sexos a la hora de responder sexualmente?

Es obvio que la evolución privilegió sobre todo el orgasmo masculino y la eyaculación pues el orgasmo femenino no es necesario para la reproducción mientras que en el hombre es conveniente que orgasmo y eyaculación sean simultáneos. Pero además de eso a la evolución parece que le importa muy poco el placer femenino puesto que dispuso que el clítoris fuera inaccesible al pene durante un coito o penetración vaginal, si la evolución hubiera querido favorecer el placer femenino hubiera dispuesto el clítoris un poco más abajo o bien dentro de la misma vagina. Sin embargo el placer femenino si tiene valor adaptativo, si bien carece de interés reproductivo es evidente que el orgasmo femenino puede aumentar -al menos teoricamente- el apego de las mujeres por su pareja y el apego de su pareja por ella.

Pero además existe otro enigma de dificil interpretación. Todas las mujeres pueden alcanzar el orgasmo a través de de la masturbación incluyendo a las de orgasmo difícil.

¿Como puede explicarse este fenómeno?

Significa que las mujeres suelen estar más “sueltas” y abandonarse más y mejor cuando se masturban que cuando copulan y que de alguna manera abandonan el control sobre sus instintos de manera más facil cuando están a solas.

Lo que es cierto es que masturbarse es algo bien distinto a copular. Masturbarse no exige complacer a una pareja sino que la mujer puede centrarse en su experiencia fisica y llevar su ritmo, su propia cadencia, sabe perfectamente donde se concentran sus sensaciones  y donde ha de tocarse, sólo depende de ella misma. Dicho de otra manera: en la masturbación se recupera el control que se pierde en la cópula, donde la mujer queda a merced de los movimientos, acoplamiento anatómico y pericia de su compañero.

Es muy probable que la masturbación implique impulsos nerviosos bien distintos a la cópula (dos sensaciones, mano y clitoris) y que se recluten o involucren para ello circuitos cerebrales distintos a los que favorecen la excitación y la propia cópula. En este sentido es posible especular que la excitación-deseo con una pareja concreta no predice el orgasmo si no se llevan a cabo simultáneamente maniobras masturbatorias-like.

En realidad se trata del fenómeno inverso al de las cosquillas, nadie puede hacérselas a si mismo, de modo que el orgasmo -solo en masturbación- representaría el caso contrario, uno si puede hacerselo pero el otro no. En este post hablé precisamente de la ontologia de las cosquillas, el lector deberá recurrir a él para no repetir los mismos argumentos que expuse alli.

Es logico, las cosquillas evolucionaron para advertirnos de las impresiones por sorpresa y representan un movimiento de huida al tiempo que cognitivamente se interpretan en clave risible. Unas cosquillas autoinducidas serian absurdas y redundantes, haria falta preguntarse por qué hombres y mujeres sin embargo podemos masturbarnos y no podemos sin embargo provocarnos cosquillas. Si las cosquillas evocan la psicología de la sorpresa el orgasmo evoca la psicología del control.

Si la evolución explica las diferencias entre la respuesta sexual entre hombres y mujeres lo cierto es que no explica las diferencias entre mujeres. Por qué existen mujeres fáciles y difíciles desde el punto de vista del orgasmo parece invocar a factores ajenos a la propia deriva evolutiva y probablemente tendriamos que buscar esos factores en la personalidad y probablemente lo que nos encontrariamos es que la impulsividad correlacionaría con los orgasmos fáciles mientras que los factores de personalidad relacionados con la “obsesividad” correlacionarían con las mujeres de orgasmo dificil.

Pero lo cierto es que sabemos muy poco de este tema y quizá la pregunta correcta fuera la contraria ¿Por qué existen mujeres fáciles en su acceso al orgasmo?

Mientras tanto oigamos lo que dice esta investigadora:

Según Sarah-Jayne Blakemore, una investigadora del Instituto de Neurociencia Cognitiva de la Universidad de Londres que se ha entretenido en investigar esta cuestión de las cosquillas:

La respuesta reside en la parte trasera (e inferior) del cerebro, un área llamada cerebelo, que está involucrada en el control de los movimientos. Nuestros estudios en la Universidad de Londres han mostrado que el cerebelo puede predecir las sensaciones de nuestros propios movimientos pero no cuando esos movimientos los hace otra persona. Cuando intenta hacerse cosquillas a usted mismo, el cerebelo predice la sensación y esta predicción es usada para cancelar la respuesta de otras áreas cerebrales relacionadas con las cosquillas.

Dicho de otra manera es posible especular que la anorgasmia femenina procede de esta impredictibilidad de los movimientos del partenaire que pueden llevar a algunas mujeres (pero no a otras) a activar (en lugar de apagar) su corteza orbitofrontal con tal de adivinar o predecir por dónde irán los estimulos neurofisiológicos que proceden de los movimientos coordinados del coito y que suele imponer el hombre con lo que no consiguen sino inhibir su orgasmo.

Debe ser por eso que la voz popular sugiere “relájate y goza” como metodo profano de resolver disfunciones sexuales.


33 pensamientos en “Orgasmo femenino y efecto placebo

  1. Muy interesante e instructivo este post. Me permito especular un poco, desde mi ignorancia:
    Imaginemos que una mujer tuviera el mismo tipo de orgasmo que un hombre. Creo que evolutivamente sería catastrófico, puesto que, de llegar la mujer al orgasmo antes que el hombre, podría “darse media vuelta y echarse a dormir”, sin haber sido inseminada.
    A mi me parece que la sexualidad femenina y la masculina podrían tener el mismo objetivo de asegurar la inseminación. En este sentido es llamativa lo que podríamos llamar “exigencia” femenina de continuidad (el archiconocido “No pares, no pares”) o el hecho de que una mujer pueda no alcanzar el orgasmo debido a una parada en el ritmo de la cópula, un cambio de ritmo etc…

    Y por otro lado, algo que quizás puede ser más difícil de observar: la satisfacción de la mujer cuando se produce el orgasmo masculino independientemente de que haya alcanzado o no su orgasmo. No quiero decir con esto que un hombre no se alegre del orgasmo de su pareja, sino más bien que esta alegría parece estar más fundamentada en su ego, mientras que la alegría de la mujer quizás se incline más hacia hacia el conjunto.

    Yo diría que hay cierta incompatibilidad entre la vigilancia que la mujer ejerce con objeto de que se produzca la inseminación y la inhibición necesaria para que se produzca su propio orgasmo.

    A mi, en mi muy limitada experiencia, nunca deja de sorprenderme el efecto de deshinibición sexual que tiene el alcohol en las mujeres; supongo que el hecho de comenzar el acto sexual en determinados contextos implica también un apagado completo del cortex orbitofrontal o de alguna otra zona encargada de “controlar” los impulsos primarios.

    Un saludo.

  2. Muy bueno; sin embargo tengo una duda: si no he entendido mal, el placer en el sexo (que en este caso lo podemos equiparar en su cenit al orgasmo), de alguna manera debe ser igual o debe darse igual tanto en hombres como en mujeres si seguimos el principio evolutivo de la adaptación de las especies. Creo me estoy dando a entender mal. Intentemos de otra forma. Para que una mujer esté dispuesta a la cópula (y desde luego a engendrar) debe experimentar el mecanismo biológico que la naturaleza dispuso, es decir, debe resultarle placentero al igual que el varón. Si esto es así, me surge la siguiente duda: ¿por qué es “conveniente” que el orgasmo y la eyaculación en el varón sean simultaneos, si como ya vimos, también la mujer debiera experimentar está facilidad orgánica en virtud de ese mecanismo de selección natural?

    Seguramente no me di a entender pero si me entedieron espero me respondan.

    Gracias.

  3. Agustin, decirte que estoy completamente de acuerdo contigo y que efectivamente desde el punto de vista evolutivo lo que importa es la eyaculación. Me ha gustado especialmente esta idea tal y como la cuentas aqui:

    “Yo diría que hay cierta incompatibilidad entre la vigilancia que la mujer ejerce con objeto de que se produzca la inseminación y la inhibición necesaria para que se produzca su propio orgasmo”.

  4. Alejandro: Creo que la excitación, el deseo y el orgasmo en la mujer son cosas distintas pues a la evolución lo que le interesa como dije mas arriba es la eyaculacion y la mejor forma de aseguralo es haciendola coincidir en el hombre con su propio orgasmo.

  5. “1) el deseo sexual, 2) la excitación sexual y 3) el orgasmo, en la mujer no van de la mano, sino que cada uno de estos sucesos es independiente del otro”
    se corresponde con los tres circuitos o tres distintos sistemas cerebrales que enumera Helen Fisher:
    1)la lujuria, el impulso sexual, el deseo sexual; 2) el amor romántico y 3) el apego profundo a una pareja, o a una pareja de largo plazo

  6. Tristán e Isolda son un prototipo literario de amor romántico.
    El amor romántico es uno de los modelos de amor que fundamenta el matrimonio monogámico y las relaciones de pareja estables de las culturas modernas, principalmente las occidentales.
    El modelo de amor romántico no procede del romanticismo sino de la edad media, tal y como revelara Denis de Rougemont en El amor y Occidente (1938), quien identifica el surgimiento del modelo de amor romántico en el entorno de la literatura medieval y lo relaciona con las transformaciones sociales que dieron lugar al surgimiento de la y a cierta liberación de la mujer, al establecer medios de superación de las barreras morales o convencionales que separaban a los enamorados. Una de estas trasformaciones es que se dejó de concertar los matrimonios de acuerdo a los intereses económicos y sociales de las familias, para pasar a concertar matrimonios basados en el afecto entre los cónyuges.
    El amor romántico es considerado como un sentimiento diferente y superior a las puras necesidades fisiológicas, como el deseo sexual o la lujuria, y generalmente implica una mezcla de deseo emocional y sexual, otorgándole, eso sí, más énfasis a las emociones que al placer físico, a diferencia del amor platónico, que se centra en lo espiritual.
    Algunos analistas recientes inciden en que las características más señaladas de este tipo de amor se confirman y difunden a través de relatos literarios, películas, canciones o por medio de la socialización. Se trata de un tipo de afecto que, se presume, ha de ser para toda la vida (te querré siempre), exclusivo (no podré amar a nadie más que a ti), incondicional (te querré por encima de todo) e implica un elevado grado de renuncia (te quiero más que a mi vida). Pilar Sampedro caracteriza el amor romántico de la siguiente manera:
    Algunos elementos son prototípicos: inicio súbito (amor a primera vista), sacrificio por el otro, pruebas de amor, fusión con el otro, olvido de la propia vida, expectativas mágicas, como la de encontrar un ser absolutamente complementario (la media naranja), vivir en una simbiosis que se establece cuando los individuos se comportan como si de verdad tuviesen necesidad uno del otro para respirar y moverse, formando así, entre ambos, un todo indisoluble.
    Un aspecto del amor romántico es la aleatoriedad de los encuentros que conducen al amor. La cultura occidental ha enfatizado históricamente el amor romántico mucho más que otras en las cuales los matrimonios arreglados son la regla. Sin embargo, la globalización ha extendido las ideas occidentales sobre el amor y el romance.
    Críticas.
    Según ciertos analistas modernos este modelo de amor idealizado crearía falsas expectativas y conduciría irremisiblemente a la frustración y el fracaso afectivo, al confundir apego (que es un estado afectivo perdurable) con enamoramiento (que es un proceso previo al apego y de menor duración). Según esta perspectiva de análisis psicosocial, el amor romántico se basaría en la anulación a través de la renuncia de uno mismo, y sería la base, en cierta medida, de la violencia de género. Así, y según estas teorías, aunque originalmente el amor romántico habría supuesto un estímulo para la emancipación femenina, al haber la mujer interiorizado un rol social incompatible con la felicidad terminaría atrapada en una maraña invencible de obligaciones que le dificultaría finalizar la relación o aceptar el duelo que supone la ruptura, debido a presiones de la sociedad, de la familia o de ella misma. Otra cuestión fundamental en este sentido es la educación desigual entre los géneros, de manera que el mundo de los afectos (del cultivo de la intimidad) se plantea en la cultura occidental como parte de las cultura de las mujeres lo cual tiene consecuencias ambivalentes, quizá una de las más perversas sea el sometimiento en las relaciones de pareja heterosexual.
    Conclusiones parecidas han sido deducidas desde un análisis antropológico materialista, poniendo de relieve un desfase cultural del concepto de amor romántico. Según estas tesis, este desfase cultural vendría derivado de la no evolución del concepto de amor, frente a enormes divergencias entre el entorno socio cultural en que se apareció (la edad media), y los tiempos contemporáneos.
    Según el sociólogo británico Anthony Giddens, estas críticas han significado una transformación de las relaciones íntimas. En la sociedad occidental, a partir de mediados del siglo XX, las parejas, al abandonar los ideales del amor romántico, están configurando un nuevo modelo de amor que él llama amor confluente. Sin embargo autoras como Wendy Langford en Revolutions of the Heart, critica este tipo de afirmaciones tan generales sobre el triunfo de las relaciones afectivas igualitarias en la sociedad actual.
    De mayor interés puede ser la comprensión de los vínculos emocionales a los valores de la sociedad de consumo que entiende al sujeto como capaz de elegir entre diversas opciones o el interés económico que las emociones han ganado en nuestra sociedad. Un peligro actual es la el desarrollo de sustancias farmacéuticas que, como la viagra o la oxitocina, pueden alimentar la idea de que las emociones pueden cambiarse (podemos amar más o sentir más apego, por ejemplo) con balas mágicas, es decir, con nuevos productos farmacéuticos.
    Una perspectiva simplificadora de las emociones (y del amor) con reduccionismos que equiparan, de forma ultrasimplista, los comportamientos animales y humanos, pueden hacernos olvidar el gran valor cognitivo de las emociones, la capacidad para generar sociedades más sabias si las emociones se toman como informantes de procesos complejos individuales y cognitivos de los que con frecuencia no tenemos consciencia, es decir, no somos capaces de formular. Otro riesgo inevitable si se medicalizan los sentimientos es que olvidaremos que las emociones (y el amor) son productos del ecosistema humano, y que nunca –por “personal” y “subjetiva” que parezca una emoción– será un resultado individual, sino que siempre es un producto de la interacción humana con otros humanos o con el medio en general.

  7. Bueno, P lo primero que he de hacer es darte las gracias por esa aportación (casi una tesis doctoral) que has subido al post.
    Poco tengo que discutir a tus aportes que son por otra parte muy discutibles, salvo decir -en mi descargo- que el post no entra en el tema que propones y que en mi anterior respuesta pretendia señalar la idea de que el amor en términos neurobiológicos es imposible de identificar por ser una creencia que como tu cuentas está muy mediatizada por la cultura y que tal y como recuerdas -el amor romantico- procede del amor cortés (eso no lo dices tu sino yo) y que el romanticismo es un rebrote de lo medieval.
    Pero si, has elevado el nivel un poco más 🙂

  8. El dicho “las mujeres primero” juraría que viene de ahí (del orgasmo) pues -aquí disiento con Agustín- la mujer finalmente no se “echa a dormir” sino que, en caso de que “la dejen pasar primero”, se asegura igualmente y espera la eyaculación/orgasmo del partenaire. En cambio, el hombre sí que “se echa a dormir” pero es porque se queda sin fuerzas, un motivo de peso (excepto en el Tantra, claro) 🙂
    Dejo aquí un antiguo foro que encontré hace años sobre este tema -también de muy alto nivel y con cierto humor además- que me parece imperdible: http://bit.ly/c4Exd6
    Un cordial saludo a tanto contertulio de nivel, da gusto.

  9. Tristan e Isolda. La muerte por amor. No creo que se pueda morir de amor, pero sí de desamor.
    El amor romántico son Eros y Tanatos jugando con las hormonas. Debe cumplir una función evolutiva en la elección de la “pareja correcta” geneticamente… quizás de ahí el dolor profundo y desgarrador que provocan las rupturas. La verdad es que tendría que leer y reflexionar más sobre el tema…

    Ana, realmente la hipótesis que yo planteaba es que la mujer se echaría a dormir si su fuera el mismo que el del hombre. Pero ciertamente tú aportas una evidencia más: “la mujer espera al hombre”. De esta manera se protege de nuevo el fin último e la eyaculación. Bien visto.

    Al señor P, sugerirle con todo respeto, que cite la fuente; pues todo lo que ha dicho está copiado palabra por palabra de la Wikipedia:
    http://es.wikipedia.org/wiki/Amor_rom%C3%A1ntico

  10. (En realidad, Agustín, no estoy segura de si la hembra se “espera” siguiendo los mandatos de la naturaleza que le otorgó la misión ineludible de ser fecundada, o bien lo hace porque es así de buena persona y empática :D)
    Para más info no os perdáis ese foro y espero que sus autores me perdonen divulgarlo.

  11. Ya no sé muy bien si aquí se está hablando del orgasmo de la mujer desde un punto de vista fisiológico o de la literatura medieval. La leyenda de Tristan e Isolda se encuadra dentro del tema del Filtro de Amor como desencadenante de la pasión amorosa y la pérdida de la razón por parte de los amantes tal y como se explica en el Picatrix, por tanto esto se encuadraría directamente dentro del deseo.
    En el post dices, Francisco, que el orgasmo de la mujer no es necesario desde un punto de vista evolutivo porque no asegura la reproducción. Bueno, no la asegura pero desde luego la facilita. La mujer al igual que el hombre busca a partir del deseo el orgasmo, exactamente igual, y si de forma consecutiva no se consigue es cuando se daría media vuelta y se echaría a dormir porque deseo, excitación sin concluir en el orgasmo lo único que provoca es frustación y eso sí que sería totalmente contraproducente desde el punto de vista evolutivo.

    El deseo de la mujer pasa por el deseo del otro es cierto en parte porque con solo eso no basta sino que previamente también tiene que haber un interés y estímulo propio sin necesidad de que el otro intervenga para nada.

    En cuanto a la cifra del 42% de las mujeres americanas participantes en un estudio declaran dificultad para llegar al orgasmo habría que saber cuántas fueron las participantes en ese estudio, qué preguntas se les hicieron y qué edades tenían las participantes porque falsear los datos y los porcentajes es muy fácil, esa es una cifra aislada que por sí misma no dice nada.

    Si el deseo sexual, la excitación y el orgasmo en la mujer no van de la mano por lo menos-cuanto menos- andan muy, muy pero que muy cerquita.

  12. Cerquita en el Sistema nervisos central todo está muy cercquita pero cada cosa es la que es. Con respecto al orgasmo masculino en relacion con la psicologia evolutiva nada que decir salvo que es asi aunque en este video alguien sostiene una teoria parecida a la tuya:

  13. Con respecto a los “modos” recuerdo haber leído que el tabú del incesto se disipa en momentos de crisis de población. Disculpen que no recuerdo bien ni las referencias. Pero era aalgo que hablaba de la “flexibilidad”, algo así como hablan acá de los modos cambiantes.

  14. “La verdad del asunto es que la sexualidad femenina está muy condicionada por el deseo, pero no sobre cualquier deseo sino de un deseo sobre el deseo. El mayor afrodisíaco para una mujer es sentirse deseada y es muy poco probable que una pildora pueda suplir este estímulo que en cualquier caso es externo a ella misma y se enrosca en el deseo de otro.”

    Entonces en una violación donde un hombre desea muchísimo a una mujer es muy propicia para la excitación femenina, sí.

    “Dicho de otra manera: en la masturbación se recupera el control que se pierde en la cópula, donde la mujer queda a merced de los movimientos, acoplamiento anatómico y pericia de su compañero.”

    Claro, porque como todos sabemos la mujer juega un papel pasivo en toda relación sexual.

    Que triste subyugar nuestro placer al deseo o pericia del compañero sexual en 2011 y que poca atención a la oxitocina…

  15. “Parece que [a la evolución] le importa muy poco el placer femenino puesto que dispuso que el clítoris fuera inaccesible al pene durante un coito o penetración vaginal”. Como si la evolución no nos hubiese dado manos.

  16. Pensándolo de otro modo, parece que a la evolución le interesó mucho que reproducción y placer no estuviesen necesariamente relacionados en las mujeres.

  17. Algunas prácticas eróticas, como el BDSM, exigen para su realizacion de la deshinibicion y el abandono del control, ¿Podrian facilitar el orgasmo, en las mujeres de orgasmo dificil? Y en el caso contrario ¿Podrian servir de método de contención ante la discontinuidad en la excitación que representa la culminación orgásmica?.

  18. Pingback: El orgasmo femenino. – Mariposas de Chocolate

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