Sexo, amor, orgasmo, apego y engaño


Imagínese que una raza de antropólogos extraterrestres  llegan a la Tierra para estudiar nuestra civilización y nuestra organización social. En un primer vistazo se dan cuenta de que hombres y mujeres aun perteneciendo a la misma especie somos diferentes. Lo primero que llamaria su atención seria el dimorfismo sexual, los machos son más altos, más fuertes y más grandes en términos medios que las hembras.

¿Cual cree que seria la conclusión a la que llegaría el antropólogo sideral?

Que los machos sean más grandes que las hembras es la prueba de que nuestra especie ha tenido una enorme presión -selección positiva del rasgo- sobre el tamaño de los machos lo que significa una gran competencia entre ellos por las hembras. La evolución humana en una primera aproximación delata esta rivalidad ancestral que se manifiesta en el mayor tamaño del macho,  genes que fueron seleccionados por la evolución privilegiándolos sobre el tamaño de las hembras.

La primera conclusión a la que llegaria nuestro visitante es ésta:

Los machos humanos se desarrollaron y evolucionaron a partir de una competencia despiadada por todas las hembras. No saldria de su asombro al observar que la mayor parte de los machos de nuestra especie viven en parejas monógamas a pesar de tener unos testículos más grandes que el gorila (dotados para la competencia espermática) y una próstata mas grande que la del toro. Los antropólogos humanoides decidieron que habia que seguir investigando para averiguar cómo era posible que nuestra especie a pesar de conservar secuelas fisicas de un fuerte competición entre machos se habia organizado en torno a unidades familiares practicantes de la monogamia.

Decidieron observar a las pequeñas hembras humanas que lucían ostentosos adornos (maquillajes, cabelleras, tacones, pinturas rojas en sus labios, contornos para sus ojos, vestidos sugerentes y pechos turgentes) para atraer a los machos a pesar de parecer que practicaban una especie de comunismo sexual igualitario en sus relaciones sociales y concluyeron que el atractivo sexual en la especie humana era profundamente asimétrico enroscándose en el atractivo fisico en ellas mientras que en ellos parecia mantenerse la conocida cantinela del rango tan común entre los simios.

Observaron que las hembras humanas eran del género mamífero y vivíparo, es decir que gestaban a sus crías en sus vientres, crías que nacían a medio hacer,  más bien torpes que precisaban muchos más cuidados que cualquiera otra conocida y que solían alumbrarlas de una en una. La mayor parte de las hembras humanas tenian 1 o 2 crias como máximo. El resto del tiempo se dedicaban a competir en el mercado comunista sexual con los machos donde solían llegar igual de lejos que ellos a nivel de estatus: de ahi que se hubiera internalizado ya la idea de que machos y hembras tenian iguales derechos. El amamantamiento habia sido reducido al mínimo y sustituido por biberones artificiales, la mayoria de crias pasaban el tiempo en insólitos lugares comunitarios llamados guarderias o al cuidado de una abuela (hembra menopáusica que no podia ya tener hijos).

Los antropólogos humanoides ya sabian que en nuestra especie existía en las hembras un coste añadido que se conocia con el nombre de la “cruel atadura” que hace que las hembras no puedan desprenderse de las crías que albergan en su vientre- al contrario de las que ponen huevos-, asi son los mamiferos, las madres se encuentran atadas a sus hijos por la “cruel atadura” que impone en todas las especies una desigualdad, una asimetría mediada por hormonas de afiliación.

De manera que siguieron investigando para obtener pruebas que pudieran alumbrar esta desigualdad biológica que no parecía evidenciarse en las vidas que llevaban las parejas humanas, se preguntaron como se las habian apañado las hembras a pesar de su menor tamaño y fuerza para convencer a los machos a que construyeran y mantuvieran nidos para ellas y sus camadas.

Los antropólogos no terminaban de estar convencidos de que los humanos fueran monógamos exclusivos y estaban divididos entre los que pensaban que nuestra especie era polígama como el gorila o incluso promiscua com el chimpancé pero carecian de pruebas sólidas aunque sabían que existia algo llamado divorcio y que consistía usualmente en cambiar una hembra vieja por una hembra joven, una costumbre muy frecuente entre aquellos que ostentaban un más alto estatus entre los humanos, bautizaron a esta curiosa costumbre sexual como “monogamia sucesiva”.

Algo que sin duda tambien añadía costes a los machos que debían asi mantener varias camadas.

De manera que comenzaron a plantearse qué podía haber detras de estas contradicciones biológicas y qué clase de sortilegio habian dispuesto las hembras humanas para arrimar el ascua a su sardina, es decir:

1.- Conseguir un macho fiable y de buena calidad genética para reproducirse.

2.- Mantener una pareja que la ayude en la crianza.

3.-Competir en el mercado comunista social de los humanos.

4.- Alcanzar el mayor estatus posible y si procediera abandonar más tarde al primer macho y buscar consuelo y diversidad genética en otros nidos como hacen las hembras adúlteras de los gorriones.

Se plantearon también otras preguntas relativas a los machos.

1.- ¿Por qué los machos bajitos se reproducian tambien a pesar de estar menos dotados para la competencia?, algo inusual en el resto de especies, descartaron pues la poligamia como estrategia evolutivamente estable en los humanos pues en la poligamia hay muchos machos que están condenados a la castidad de por vida.

2.- ¿Por qué los machos se mantenian fieles a sus nidos y a sus camadas renunciando a reproducirse con otras hembras disponibles?.

3.- Se preguntaban tambien como se las apañaban los machos para evitar los embarazos adúlteros de sus hembras sin la necesaria disuasión muscular de la que suelen hacer ostentación los machos de otras especies.

4.- Por último se preguntaron si el rango en los machos era algo tan importante como el atractivo entre las hembras aunque quedaron bastante sorprendidos al observar que en la especie humana casi todos se reproducían a pesar de no contar ni con atractivo ni con rango al menos en una primera observación.

Coincidieron que la especie humana era muy rara y dificil de entender, tuvieron que apelar  aun intangible al que llamaron de acuerdo al léxico humano “amor”.

Los antropólogos se dividieron pronto entre partidarios y detractores de este nuevo constructo que no podia verse, ni tocarse, ni medirse, pero todos estuvieron de acuerdo en que sin recurrir a esa especie de miasma invisible era imposible entender nada de la conducta de los humanos que parecian pertenecer -machos y hembras.- a dos especies distintas con intereses casi siempre encontrados.

El amor debia ser una especie de efluvio que emergió del sexo en algun momento de la evolución del sapiens y que seguramente tomó prestado del vinculo entre madres e hijos su esencia más íntima. Los antropólgos cayeron pronto en la cuenta de que sin embargo, el amor que las madres tenian por sus hijos diferia del amor que sentian por sus machos, pues no solian copular con sus hijos. Es verdad que habian algunas coincidencias, por ejemplo para una madre el hijo atesora virtudes distintas al resto de niños, tambien es evidente de que una madre sacrificaria su vida por sus hijos pero no por los de los vecinos, de modo que esa especie de chauvinismo parental parecia estar en la esencia de l impuslo mediante el cual el amor entre macho y hembra tambien es algo especifico, único, ha de ser con este y no con aquel, el amor -en cualquier caso un sentimiento redundante- parecia que en realidad estrechaba el campo reproductivo aunque bien es cierto que en otro nivel lo ensanchaba: las hembras enamoradas conseguian mas y mejores recursos para sus camadas si lograban interesar a un macho constructor de nidos y proveedor de alimentos.

Incluso es muy posible que las hembras humanas cambiaran su estro para estar continuamente disponibles y fortalecer asi los lazos con su macho, solo asi es posible entender que la repetición de los coitos lograra aumentar el apego entre machos y hembras de una manera similar a lo que sucede en los mamiferos con las madres y sus hijos.

El orgasmo debia funcionar como una especie de fijador del apego.

Los antropólogos elucubraron que quizá las hormonas y la química del coito y del orgasmo debian ser muy parecidas a las que intervienen en la maternidad, amamantamiento y parto. Desde el punto de vista cognitivo no habia más remedio que entender que el amor era una creencia, algo que se aceptaba sin pruebas y que inducia fenómenos muy interesantes: por ejemplo los enamorados parecian transformarse por el amor compartido, sentirse cerca el uno del otro aun estando alejados, se pasaban el tiempo pensando en el amado y parecian haberse vuelto locos y a veces se comportaban como niños. Afortunadamente semejante coctail de hormonas y neurotransmisores duraba poco tiempo y se transformaba en esa tozuda insistencia que en unos casos llamamos dependencia y en otros posesividad.

No cabia ninguna duda de que el amor era un subproducto del sexo y que el apego era el destino final del amor exceptuando aquel que se fingió.

Pero si el amor era una creencia que se aceptaba sin pruebas el terreno se encontraba abonado para la siguiente emergencia: el engaño. Una hembra o un macho podian aparecer como confiables, trabajadores, buenas madres, podian mediante la ostentación aparentar ser mejores de lo que en realidad eran y embaucar a una pareja bien para la “cruel atadura” o bien para la cosntrucción de nidos y la inversión cornuda e infiel.

Los antropólogos siderales convinieron en que fingirse enamorado o fingir ser quien en realidad no se es eran la especialidad de los sapiens que habian desarrollado estas estrategias de engaño a veces muy sofisticado para medrar sexualmente, solo asi podia entenderse que determinados machos o determinadas hembras lograran reproducirse y a veces mantener de por vida ayuda para sus camadas a pesar de no poseer ningún atractivo ni ninguna habilidad especial para conseguir tal hito.

Dicho de otra manera el amor podia considerarse una especie de pago sin cash en algunos casos, una especie de ir de fiado o de prestado que de alguna manera lograba uniformizar todos los genes y todos los rangos, estatus o belleza. El amor sorprendentemente podia ser experimentado por todos los sujetos incluyendo a aquellos con materiales geneticos aberrantes.

Pero el que inventó el amor inventó al mismo tiempo el engaño. Efectivamente es más fácil fingir amor que fingir el deseo sexual del que procede o el apego hacia donde se dirige.

La repetición del coito en una misma pareja tiene simultánemente dos efectos opuestos, uno de habituación y otro de sensibilización. La habituación contabiliza del lado del hartazgo y el aburrimiento mientras que la sensibilización -forma de aprendizaje celular que emergió en ambientes hostiles o nuevos- opera en el sentido de favorecer la conducta sexual pues la sensibilización es:

“Un estímulo que cuando apareció era nuevo o amenazante y que propicia una reacción a largo plazo en el sentido de que aumenta la respuesta cualitativamente relacionada con aquella señal”.

Lo que significa que aquello predecible desactiva el sistema de búsqueda y de recompensa mientras que la sensibilización de ciertos sistemas como el de apego mantienen su activación a largo plazo. O dicho de otro modo: el apego y la conducta sexual se computan en sistemas diferentes mientras que el amor, el engaño y el autoengaño comparten sistema neurobiológicos o algunas de sus estructuras.

Los antropólogos siderales encontraron al menos una explicación para sus estudios sobre la especie humana, concluyeron que machos y hembras humanos suponían una paradoja evolutiva en el sentido de que sus diferencias e intereses divergían completamente haciendo dificil entender como la especie habia logrado la supervivencia o su hegemonia evolutiva sobre el resto.

Mantuvieron asi la hipótesis inicial de que el amor era posiblemente una neoemoción que equilibraba las diferencias individuales  y resultaba muy adaptativa y ventajosa tanto para los hombres como para las mujeres,: pero si lograba hacer confluir intereses de machos y hembras era gracias a la capacidad del sapiens para el engaño y el autoengaño.

Predijeron no obstante que en nuestra especie podian aparecer grandes tragedias relacionadas con el impulso sexual y que más allá de su sofisticación posterior al proceso de socialización, el “conatum” sexual podia seguir sus propios planes independientemente de los organismos que lo sustentaban. Asi mismo pronosticaron la emergencia de múltiples enfermedades enroscadas al sexo y al engaño y una gran tensión agresiva entre machos y hembras, relacionadas con el atractivo (anorexia mental), engaño y celos (paranoia), busqueda de poder y estatus (psicopatias) y sus inevitables derrotas y desengaños (depresión).

Por no hablar de los costes que nuestra especie paga en forma de cancer genital o los recursos que consumimos y que nos mantiene ocupados de por vida para conseguir, mantener y cambiar de pareja.

24 pensamientos en “Sexo, amor, orgasmo, apego y engaño

  1. Para el engaño y el autoengaño, deben haber algunos elementos q aceptas por buenos o apreciables. o por comparación rápida eliges entre una pareja u otra, la atraccion está ahi y el corazón indica la mejor eleccion para él, la monogamia tiene su recompensa si ests enemorado de tu pareja y el adulterio genera malestar emocional y baja la autoestima, la falta de orden familiar genera depresión.

  2. Me alegro, sus pacientes estan de suerte, seguro q sus diagnósticos han sido bien trabajados, mantener todos esos datos en la cabeza funcionando con sus significados y viendo como intraccionan y luego exponerlos sin perder la concentracion, merece una consideración.

  3. Los antropólogos siderales han obviado una invención del humano macho que no sólo acentuó su exclavidtud con la fémina sino que transformó la relación macho-hembra , que dividió a esta relación en dos eras claramente delimitadas
    La invención del lavarropas .
    La mujer entre un lavarropas que funcione y un hombre que “funcione” elige claramente al primero

  4. Brillantísimo post, maestro Carmesí.
    Sin necesidad de llegar al extremo de la farsa (que también se da, como sabemos), es interesantísima la conjunción amor-engaño-autoengaño. Cabría destacar también el solapamiento como estrategia evolutiva, acaso?
    Es de esos que producen sialorrea, vamos 🙂 Aplausos mil.

  5. Eso es así pero cada vez menos, la sociedad está cambiando a pasos agigantados, las conciencias cambian, las mujeres cambian su status en la relación, los hombres ceden y se hacen sumisos.
    Físicamente puede seguir habiendo diferencias, pero psicológicamente y socialmente esa realidad está cambiando.
    De todas formas, felicidades. Un post buenísimo.
    Gracias.

  6. VARIOS COMENTARIOS A ESTE ENJUNDIOSO POST:

    1. Paco, no sabía que eras un antropólogo extraterrestre (además). Por el tono y enfoque del escrito, sospecho que debes provenir de una región cósmica bipolar y surreal, llamada .
    2. Esta región es conocida por saber helar el corazón a sus habitantes.

    Y otras 2 cosas:

    1. la elección consciente e intencionada del llamado “engaño” en este post, deshace su falsedad y lo convierte en una opción adaptiva más y,
    2. la relación entre machos y hembras está fundamentalmente condicionada, además, por lo que ambos sienten por su prole concebida, educada y amada como una empresa común. Por ello, es inconcebible un análisis de las relaciones intersexos sin inclusión de la dinámica intelectual y afectiva que generan los hij@s.

  7. A propósito del comment de Paco O., me pregunto siempre cómo tratáis entonces las relaciones en las que existe un elemento claro de anticoncepción/no-reproducción (p.e. relaciones efímeras de verano con medios anticonceptivos, personas que forman una pareja (“se enamoran”) ya en la tercera edad, e incluso personas de cualquier edad que se saben estériles).

  8. La verdad Ana es que esperaba que alguien me hiciera esa pregunta. Y te ha faltado decir ¿qué pasa cuando tomamos anticonceptivos o nos ponemos un condón? ¿Contradice esta busqueda de placer la teoria evolutiva?.
    Bueno para aclarar ese concepto estoy escribiendo un nuevo post que hablara precisamente de eso y se llamará “causa proxima y causa remota”. En el trataré de explicar el por qué la evolución y la vida nos hizo como nos hizo y por qué nosotros hacemos otra cosa bien distinta en una imperfecta dialectica organismo-individuo.
    la causa de la sexualidad es la reproducción pero el propósito de la sexualidad puede ser cualquier otro: diversion, busqueda, ocio, compensacion de daños emocionales, puro placer, etc.
    Causa y propósito no son la misma cosa y sucede asi con los cuatro grandes: apareamiento, alimentación, lucha y huida.
    Aqui en este post explicaba por qué comemos, te recomiendo que lo leas.
    http://carmesi.wordpress.com/2009/06/21/%C2%BFpor-que-comemos/

  9. Como ya sabe, suelo decir que comida y sexo tientan a la analogía: podemos comer “una comida rápida” y sin ganas, mirando el reloj; o bien solos y aburridos; o bien con velitas y música y compañía agradable; engullendo o, bien al contrario, deleitando el paladar con voluptuosidad, por puro placer. Hay para todos los gustos…
    O también, como decía en Les Valseuses (con G. Depardieu): dime cómo comes y te diré cómo…. 🙂

  10. Viene a cuento con lo que andaba tratando de explicar: la causa de la alimentación es el hambre, pero el propósito de la misma puede ser diverso: compartir, festejar, celebrar, seducir, etc. Los gastronomos saben bien a qué me refiero, pero no cabe ninguna duda de que si tenemos ese propósito de alimentarnos es porque el hambre configuró de forma remota esa mania nuestra por comer que hoy en dia se ha transformado en otra cosa, tan es asi que a veces incluso el hambre nos puede inclinar a dejar de alimentarnos en una especie de inversion instintiva como sucede en la anorexia mental.

  11. Gracias por su aporte, se me hizo difícil tomar en serio el texto porque percibo un tono irónico entre líneas, no sé si efectivamente sea ésa la intención del autor; más alla de eso, yo esperaría de un texto así un estilo comunicacional más directo. Por otro lado, con relación al abordaje que se hace de estos temas, me parece que sigue siendo muy etnocentrista el enfoque de los antropólogos siderales, bajo una aparente neutralidad valorica y emocional de la ciencia se reproducen estereotipos evidentes y lamentables como por ejemplo la nocion de “cruel atadura” que da cuenta de una sociedad adultocentrica y racional, disociada de los afectos.

  12. Se puede estar disociado de los afectos y se puede estar disociado de las causas remotas de las cosas. Los afectos son una cosa más bien moderna si la comparas con la posicion de serie que nos viene a todos los mamiferos viviparos con la “cruel atadura”. El hecho de que tu nacieras por ejemplo supuso una enorme inversion parental en tu madre, menos en tu padre y asi es en toda nuestra especie.

  13. 1. El autor al parecer no es antropológo- ni terrestre ni sideral- ya que que hace mucho la antropología ha abandonado el determinismo genético y biológico.
    2. Desde la antropología, terrestre por lo menos, no se considera en ningún caso que hombres y mujeres, por determinación biológica, pertenezcan a “dos especies especies distintas con intereses casi siempre encontrados” Si hay algún estudio serio que lo avale, como una simple antropóloga terrestre le agradezco al autor que lo cite como corresponde.
    3. Existe un concepto llamado “género”. Al parecer el autor, posiblemente por su origen “pseudo sideral” o porque no es antropólogo, todavía no lo conoce: su artículo insiste en reproducir los modelos de género de su propia cultura, evidentemente no sólo terrestre sino claramente occidental, racionalista y capitalista. En este sentido es evidente, como muy bien señala Álvaro Reyes, el sesgo burdamente etnocéntrico del artículo.
    4. Se agradece que el autor cite los estudios científicos que hayan llegado a la conclusión de que fingir “afecto” sea tan fácil como fingir ser un antropólogo sideral, sin ser sideral, ni antropológo (serio por lo menos), sino un simple mortal que intenta reafirmar las creencias impuestas por su propia cultura y/o las propias experiencias traumáticas de su biografía. Vamos, ya suficiente fraude hay en este mundo para seguir con la cantinela de prejuicios que se pretenden “verdades” a costa de ironía y ampulosidad.

  14. La autora del comentario anterior llamada Rocio, no sabe una palabra de genetica, ni de psicologia evolucionista (que no evolutiva) ni sabe quien era Darwin, ni sabe que procedemos de una estirpe simpatica de simios. Ella cree o debe creer que procedemos de una especie de aura angelical, donde las buenas intenciones, el amor, el genero, la igualdad entre sexos (un argumento politico) y los afectos (tan venerados por las mujeres) son el unico argumento con el que hay que contar. Se trata de una exposición de lo politicamente correcto llevado al paroxismo del insulto y la descalificación personales. Hecha por una hembra sapiens. Politiqueo barato.

  15. Jjajajjaja, qué falta de humor!… definitivamente no eres antropólogo!!! sólo te pedí que citaras los estudios científícos desde las ciencias sociales que respalden tus afirmaciones deterministas: tan simple como eso. Tu artículo parece desconocer conceptos como el de epigenética, así como la incidencia de la cultura en el comportamiento sexual y reproductivo, y por lo tanto también en la fisiología, que es lo que, entre otras cosas, enfocan los estudios de género. Eres tú el que parece no saber lo que significa ” cultura” ni “estudios de género” dentro de las ciencias sociales. Soy docente de antropología de género y salud, y resulta claramente misógina y sexista tu respuesta. Y bueno, otra pregunta, me costó mucho publicar mi respuesta: ¿usualmente bloqueas a quiénes tienen comentarios críticos??? Por mi parte me despido, no pierdo más tiempo en tus diatribas misóginas, ajjajajja… muy gracioso este tipo!!!

  16. Entre las ambientalistas que creen ciegamente en el “género”, los creacionistas que se atragantan con nuestro origen simiesco y las fibromiálgicas que no soportan que se insinúe que lo suyo es un trastorno en parte psicológico, no ganas para disgustos, Paco.

  17. Lo peor es que insultan primero y luego se mosquean si les contestas, se ve que lo que hay que hacer es encajar sus tortas y callar si no quieres ser catalogado de “machista”. 🙂

  18. Rocío dijo: “…sino un simple mortal que intenta reafirmar las creencias impuestas por su propia cultura y/o las propias experiencias traumáticas de su biografía…”

    Esto es un claro ejemplo de lenguaje avergonzador o culpabilizador o “shaming language” ampliamente documentado en la red. Es decir, si no puedo presentar una prueba concluyente a favor del concepto género replico ad hominen mencionando supuestas carencias biográficas del oponente.

Deja un comentario

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s