Psicología de los sentimientos morales


No cabe duda de que el Sapiens ha desarrollado una amplia gama de juicios, sentimientos y valoraciones morales de sus actos y de los comportamientos ajenos. Se trata de uno de los desarrollos más claramente relacionados con el proceso de hominización, casi tanto como el lenguaje: la capacidad de los humanos de calificar los comportamientos más allá de su cualidad instrumental o guiados por el interés, la capacidad de agregar valor a unas conductas y de negativizar otras que no dependen estrictamente de la razón tal y como señaló Hume porque:

“No es contrario a la razón preferir la destrucción del mundo antes que un arañazo en mi dedo” .

Pero lo moral tiene muchos repliegues y se encuentra solapado con distintos circuitos neuronales emparentados con juicios de preferencias o de valor que no son estrictamente morales, para ello vamos a utilizar la clasifiacion de Haidt, que distinguia :

1.- Lo estrictamente moral: la violación, el asesinato o la tortura son ejemplos de la universalidad de determinadas prohibiciones que tanto el derecho como la moral han convenido en sancionar en aquellos que las cometen. El “pasmo moral” es un estremecimiento que recorre la espina dorsal de la mayor parte de los ciudadanos que han convenido en establecer que estas conductas son intolerables y lo son por una cuestión fundamental: a nadie le gustaria ser torturado, violado o asesinado. Esta es precisamente la razón por la que estas conductas han sido interiorizadas como morales y se han hecho trascendentes y universales. En este lugar los comportamientos se clasifican como morales o inmorales; el pecado es su paradigma comportamental y la culpa su subproducto.

2.- Lo repugnante a veces se confunde con lo anterior pero se trata de un fenómeno emparentado con lo visceral (en este post escribí sobre el nervio vago y la repugnancia). Muy probablemente el asco -emoción ligada a este tipo de sentimientos- evolucionó desde la discriminacion de los alimentos ponzoñosos o venenosos e involucra zonas del cerebro relacionadas con su parte visceral -está asociada al vómito- y es menos mental y más automática que la anterior. Aqui los actos se consideran aversivos o atractivos. La limpieza o pureza es su paradigma y la vergüenza o el oprobio su subproducto.

3.- Lo inconveniente. Determinadas cuestiones no pueden explicarse moralmente porque no dañan a nadie y no encontramos argumentos para sancionarlas al menos en nuestros entornos occidentales. Pasear desnudo por la playa, ir a la consulta del medico en bikini o combinar rayas con cuadros son ejemplos de cosas de mal gusto que no tienen nada que ver con lo moral pero que plantean dilemas civicos de relativa importancia. En un post anterior me referí precisamente a este tema de la desnudez y de la dificultad de encajarlo en una concepción moral de la misma. Se trata de comportamientos que oscilan entre los polos buen-mal gusto, el ostracismo es la consecuencia social de su transgresión.

4.- Lo imprudente. Es imprudente comenzar a fumar o beber alcohol a una edad temprana, tener relaciones sexuales sin protección o experimentar con drogas. Lo imprudente tampoco tiene nada que ver con lo moral aunque muchas veces son conceptos que se solapan. Balances de coste-beneficio presiden nuestras decisiones en este orden de cuestiones y sus consecuencias para la salud son bien evidentes.

De manera que cuando usted se plantee un dilema moral (más abajo pondré algún ejemplo) lo primero que tiene que decidir es a qué cajoncito de estos cuatro que acabo de mencionar pertenece su dilema. ¿es un dilema moral, visceral, una imprudencia o algo relacionado con el buen gusto?

No crean que es fácil, y no lo es porque muchos dilemas bordean los limites de la clasificación y además por otra razón: las sociedades cambian de opinión respecto a qué categoria pertenecen los dilemas que se nos presentan en la vida diaria. Por último: cada cultura tiene su propia claisificación respecto a qué orden pertenece cada conducta concreta. Pondré algunos ejemplos:

1.- ¿Es la decisión de abortar una cuestión moral o de simple conveniencia?. Tal y como comenté en este post, las opiniones se encuentran divididas entre partidarios de la visión moral (pecado) y los partidarios del coste-beneficio (conveniencia de la madre).

2.- ¿La prohibición del incesto en nombre de qué se acata?. Lo cierto es que muchas veces no sabemos que decir cuando nos plantean esta cuestión: suponga usted que dos hermanos tienen relaciones sexuales ya de adultos, con protección y que deciden hacerlo una única vez por considerarlo divertido. Despues deciden no volver a hacerlo más y olvidarlo. ¿Que cree usted de eso?. O por preguntarlo de otra manera ¿Por qué respetamos el tabú del incesto?.

En este post tiene usted algunas posibles repuestas pero le adelantaré algo que conocemos gracias a la moderna neurociencia: hay algo en nuestros parientes que nos resulta sexualmente aversivo, de modo que es el cajoncito segundo, el de la limpieza el que debe activarse para rechazarlo.

La mejor respuesta es ésta: el incesto puede que sea inmoral pero es repugnante pues la función del asco es mantenernos alejados de la contaminación y no hay nada más relacionado con la suciedad genética que el incesto.

3.-¿Podemos comernos a nuestro perro? Este es otro caso similar al anterior, comerse a un perro es repugnante aunque la carne de perro pueda ser comestible, pero comerse al perro propio es un hecho abyecto que tampoco es sólo inconveniente o imprudente y menos inmoral. Se trata de algo repugnante como toda forma de canibalismo.

4.- ¿A qué orden pertenece la conducta de conducir ebrio? Conducir ebrio es una de esas conductas que han sufrido ciertas transformaciones moralizantes. Hasta hace recientemente poco tiempo era considerada como una conducta imprudente pero hoy ha pasado a ser considerada una conducta inmoral y sancionable penalmente, camino que lleva tambien el hecho de fumar desde que se conocen los efectos del humo sobre los fumadores pasivos.

5.- ¿Es inmoral consumir carne?. Hay dos clases de vegetarianos pero hablaré de los vegetarianos radicales (morales): para ellos consumir carne es algo inmoral cercano al pecado cristiano. Una de las caracteristicas que tiene lo inmoral tal y como conté mas arriba es la universalidad de sus prescripciones por tanto un vegetariano moral se caracteriza porque no consume carne pero además extiende a los demás que si la consumen su categorización de inmoral. Entre los partidarios de la vida que se oponen al aborto es posible detectar mejor a esta clase de personas, para ellos dejar la decisión moral a criterio de cada cual no es una opción, por la misma razón esgrimen que el homicidio es un delito e inmoral con independecia de lo que pensemos sobre él, algo que no es negociable.

Pero las cosas no son tan sencillas puesto que como el lector puede observar algunas personas se plantean ciertos dilemas en base a preferencias mientras que otros apelan a valores universales, cada cual se plantea la solución a los problemas morales desde un cajoncito que puede que no sea el cajoncito adecuado como veremos más abajo.

Existe además un orden intercultural que plantea además preguntas aun más complejas.

1.- ¿Es la ablación algo inmoral que deberia ser combatido y perseguido por todas las culturas?

2.- ¿Atenta el burka contra la dignidad de la mujer y debe ser combatido en cualquier lugar?

3.- ¿Son las corridas de toros formas de tortura animal como proclaman los antitaurinos?

Estas tres últimas preguntas son aun más dificiles de contestar porque apelan a construcciones culturales algunas de ellas ajenas a la nuestra y otras incrustadas en la propia como es el caso de las corridas de toros que puede servirnos de eje explicativo a la psicología de los sentimientos morales en relación con las modificaciones de su definición.

Uno de los problemas más interesantes que plantea el tema de qué cosas nos parecen inmorales, intolerables, improcedentes o simplemente imprudentes es que los dilemas morales de las personas se van modificando segun la época y no siempre esos cambios de cajoncito hacen mas manejables los dilemas. Un ejemplo es el tema de la limpieza étnica, la limpieza de la raza del nazismo y otras ideologias que se han basado precisamente en ideales del cajoncito del asco para llevar a cabo sus planes.

Pondré algunos ejemplos de cambios de cajoncitos que implican a su vez cambios de criterios morales y que a la vez llevan a ciertos dilemas a hacerse irresolubles pues todo parece indicar que el nicho que queda vacío en un proceso de amoralización es ocupado inmediatamente por otro dilema que sufrirá un proceso de moralización.

Asi por ejemplo el lenguaje sufre a su vez modificaciones para conseguir que los problemas cambien de registro, ya no hay borrachos sino dependientes del alcohol, homosexuales sino gays, enfermedades venéreas sino enfermedades de transmisión sexual, “sin techo” en lugar de vagabundos, disfunciones sociales en lugar de mala educación, invidentes en lugar de ciegos, discapacitados psíquicos en lugar de oligofrenicos, etc. Este cambio de etiquetaje no solo representan una dulcificación de los estigmas que pudieran arrastrar las antiguas denominaciones sino que representan cambios de cajoncito, es decir cambios de registro desde donde los problemas son alojados desde sus antiguas formulaciones hasta las nuevas.

Con eso no quiero decir que, por ejemplo, la dependencia al alcohol no sea una enfermedad (tal y como la consideramos hoy) en lugar de un vicio (tal y como se consideraba ayer), lo que quiero decir es que no está claro que al haber modificado su estatus desde el vicio (la inmoralidad) hasta el haberse pasado de rosca en la imprudencia y llegar a la adicción haya supuesto alguna ventaja para los pacientes y personas que beben demasiado.Esta claro que el consumo de drogas en su totalidad ha sufrido un proceso de amoralización que no necesariamente ha mejorado las cosas pues al menos hemos de aceptar que el individuo ha quedado alienado por el discurso de la adicción y se le ha sustraido su responsabilidad.

En la misma dirección han ido otras conductas que hoy ya no se consideran inmorales como la homosexualidad, el adulterio, las relaciones sexuales prematrimoniales o la felación que han pasado a engrosar la categoria de inadecuadas o imprudentes lo que es lo mismo que decir que han pasado a estar presididas por las preferencias.

En dirección contraria ha sucedido con otras conductas que han pasado a moralizarse, nombraré el hecho de fumar, las corridas de toros o festejos taurinos en general, el gasto del ejército, los juguetes infantiles, las vacunas, la violencia en la televisión, los desfiles de modelos, la investigacion sobre la sexuación del cerebro, los salarios de los politicos, etc han pasado de ser invisibles a ocupar un nicho en la percepción de supuesta inmoralidad  al menos de sospecha, muchas de estas actividades se encuentran hoy estigmatizadas con la presunción del pecado.

No quiero terminar este post sin nombrar un caso de salud mental, me refiero a los cambios de consideración que en los ultimos tiempos han adquirido los trastornos alimentarios. La delgadez y la busqueda de la misma ha pasado de ser una preferencia a transformarse en un valor es decir ha sufrido un proceso de moralización. No es de extrañar que la mayor parte de las niñas que presentan un trastorno alimentario se refieran constantemente al asco de la comida, la repugnancia por ciertas partes de su cuerpo o que vomiten como expresión de esa repugnancia visceral que sienten en relacion con su cuerpo.

Se trata de una modificación de la preferencia de la delgadez en una repugnancia visceral que hace que las niñas vivan su cuerpo como un estigma moral. El rechazo al cuerpo y a la alimentación es en estas niñas la consecuencia de computar sus supuestos defectos fisicos como si fueran estigmas morales.

El nicho que deja un supuesto moral es ocupado por otro y a veces ocupa un lugar donde no puede resolverse.

¿Pues si un defecto fisico es considerado como un defecto de falta de limpieza moral o pureza, como resolverlo?

Bibliografía.-

Haidt J: “The emotional dog and its rational tail: a social intuitionist approach to moral judgement” Psychologycal review nº 108, 2001.

“The moral emotions”. en R. J. Davidson (comp) Hendbook of affective sciences. Nueva York. Oxford university press.

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Un pensamiento en “Psicología de los sentimientos morales

  1. La mayoría de mujeres actualmente anhelan estar morenas mientras que hace unas décadas se protegían del sol como si del demonio se tratara. Si el peso de la cultura (léase moda o prejuicio) tiene mucho arraigo en decisiones en cuanto a la imagen corporal, obviamente las fronteras de lo moral ya son un tema más escabroso que sin embargo usted toca tan magistralmente como siempre.
    Me parece muy interesante el solapamiento (y consecuente confusión) que menciona, entre muchos criterios de conveniencia, imprudencia y (supuesta) inmoralidad o pecado. Puesto que hay que partir de algo para llegar a consensos morales universales al menos por épocas, parecería razonable partir del universal del “no hagas al otro lo que no te gustaría que te hicieran a ti” (por ejemplo asesinar) a pesar de que lo resbaladizo de ese consenso estriba en que -sin llegar a extremos de crimen- en la realidad real, y como todos sabemos, es obvio que hay a quienes les gusta que les sea hecho aquello exactamente opuesto que a otros. Un tema ciertamente delicado…
    PS: En la breve novela de A. Nothomb “Cosmética del enemigo” hay varios diálogos magníficos respecto a asesinatos y moralidad, y con su permiso dejo un fragmento por venir a propósito del post:

    “—Antes decía que no sentía remordimiento alguno por haber violado a mi mujer.
    —Exacto. Porque disfruté con ello. En cambio, matarla me resultó odioso. Y por ello experimento una insoportable culpabilidad.
    —Así que si matarla le hubiera proporcionado algún tipo de placer, ¿no tendría remordimientos?
    —Así es como funciono.
    —Ése es su problema, amigo mío. Haberlo pensado antes.
    —¿Cómo habría podido saber antes que no me iba a gustar matarla? Para saber si a uno le gusta o no algo, hace falta haberlo probado.
    —Habla como si se tratase de un alimento.
    —Cada cual tiene su moral. Juzgo los actos con la vara de medir del placer que proporcionan. El éxtasis voluptuoso es la suprema meta de la existencia, y no necesita justificación alguna. Pero, sin placer, el crimen es un mal gratuito, un sórdido daño. Resulta indefendible.”

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