Neuroreligión y neuroteología


¿Vive Dios en las sinapsis?

Ultimamente proliferan en la red ciertos articulos neurocientíficos, más bien libros de divulgación como éste de Francisco Rubia que tratan de demostrar que la religiosidad es un fenomeno biológico y no tanto un fenómeno cultural, asi como suena. También conferencias como esta de aqui abajo de Adolf Tobeña dictada en el foro “Humanismo Secular” donde con cierta inspiración freudiana predice malos tiempos para el mismo en contraste con los buenos augurios que encuentra Tobeña para el Humanismo de inspiración religiosa.

Y digo freudiana porque tambien Sigmund Freud en su articulo “El porvenir de una ilusión ” encontró pocos motivos para el optimismo en relación con la prevalencia del sentimiento religioso sobre lo que entendía como una verdad cientifica insoslayable: el psicoanálisis y sus descubrimientos sobre la verdadera naturaleza del hombre.

Aquellos de ustedes que tengan paciencia para visionar el video de Adolf Tobeña hasta el final encontrarán muchas ideas y bien documentadas para ilustrar su predicción, la que le hace entender que el sentimiento religioso está determinado biológicamente y es por eso que prevalecerá a la deriva evolutiva.

Dicho de otra manera, si el sentimiento religioso es tan resistente a la extinción es precisamente a causa de que está prescrito genéticamente, como el color de la piel, los rendimientos intelectuales, la tendencia a la hipertensión o la zurdera.

Después de ver la citada conferencia en el video arriba colgado decidí escribir este post apara contribuir a difundir mi punto de vista sobre este asunto que me parece crucial para entender de qué hablamos cuando hablamos de genética y de los abusos del lenguaje genético para resolver problemas sociales: una tentación que no hemos de minimizar por las consecuencias que puede llegar a tener en la organización de lo colectivo.

Para empezar me gustaria recordar a mis lectores que un gen es una estructura biológica heredable que contiene instrucciones para sintetizar proteinas, eso es lo qué es, una especie de manual de instrucciones. Esas proteinas sintetizadas no van a expresarse todas del mismo modo sino que en función de variaciones individuales van a constituirse en polimorfismos, esto es la forma en que estas proteinas van a estar representadas en las células individuales aun partiendo de un mismo gen o grupo de genes.

La forma de saber si algun rasgo tiene prescripción genética es averiguarlo a traves de estudios con gemelos, educados juntos o mejor por separado para eludir los sesgos educacionales. Es asi como la ciencia médica ha logrado identificar aquellos rasgos que tienen una carga genética determinada y al mismo tiempo ha logrado determinar los distintos grados de “peso” que existen para enfermedades o rasgos del carácter concretos.

Pero la primera dificultad consiste en determinar qué es un rasgo de carácter o fenotipico y qué no lo es. La cosa no tiene problema cuando intentamos averiguar un rasgo físico como el color de la piel (un 90% de prescripción) pero se complica un poco más cuando trasladamos este simple rasgo a una patologia concreta heterogénea (por ejemplo la esquizofrenia) o un rasgo de personalidad tan abstracto como la religiosidad.

¿Qué demonios puede significar que la religiosidad está determinada genéticamente en cerca del 40%, tal y como afiima Tobeña?

¿Para empezar qué es religiosidad?

Segun la definición de la wikipedia, religión es:

La religión es un sistema de la actividad humana compuesto por creencias y prácticas acerca de lo considerado como divino o sagrado, tanto personales como colectivas, de tipo existencial, moral y espiritual. Se habla de «religiones» para hacer referencia a formas específicas de manifestación del fenómeno religioso, compartidas por los diferentes grupos humanos. Hay religiones que están organizadas de formas más o menos rígidas, mientras que otras carecen de estructura formal y están integradas en las tradiciones culturales de la sociedad o etnia en la que se practican. El término hace referencia tanto a las creencias y prácticas personales como a ritos y enseñanzas colectivas.

Dicho de otra manera, religiosidad es un sentimiento que consta de una creencia nuclear: la existencia de un ser superior al que llamamos Dios ( al que otras religiones como el budismo llaman Nirvana, más bien un estado que una entelequia o entidad), con el que podemos comunicarnos a través de ciertas prácticas como la plegaria y la oración, que es principio y fin de la vida y que incluye un amplia gama de creencias que tienen que ver con “la otra vida” es decir la convicción de que existe una vida después de la muerte cuyo sentido es la reunión con ese principio activo que llamamos Dios que preexistió a todas las cosas que derivan de El.

Y también: la religiosidad -volviendo a su etimologia, religare– es un vínculo de reunión de algo que se perdió -en la convicción de que en algún momento estuvimos fundidos con él- que mantenemos los humanos con lo sagrado, lo desconocido, lo que no podemos saber, con el Numen o el misterio que encierra la vida humana. Y contiene además una amplia serie de preceptos, creencias, rituales, convicciones, experiencias personales y una secreta certeza de que Dios existe aun sin la evidencia de pruebas.

De donde se desprende que ese rasgo que llamamos “religiosidad” es más que un rasgo un cluster de muchas otras cosas que en ningún caso pueden reducirse a una única entidad, algo muy parecido a lo que entendemos como sociabilidad. Entre la religiosidad y el color de la piel hay un amplio trecho que hace que en la práctica resulte fácil averiguar la penetrabilidad del gen del color de la piel y muy dificil apresar (si los hubiera) un gen o grupo de genes destinado al fin de construir cerebros religiosos.

Y sin embargo “la religiosidad” existe y es además un sentimiento muy profundo, potente y extendido a lo largo de distintas culturas, casi el 80% de la poblacion USA se declara religiosa y parece, según Tobeña, que estas cifras se mantienen estables en el tiempo. Algo parecido ocurre entre los científicos que oscilan entre el 40% de creyentess, siendo los biólogos los más descreidos y los matemáticos los más convencidos.

¿Cómo podemos entonces explicarla?

Me referiré primero a algunas de las funciones económicas y protectoras que para la mente humana significa el sentimiento religioso y que se encuentran en el video de Tobeña y algunas de mi propia cosecha añadiendo la idea original de Freud de que a religión es un premio de consuelo al sin sentido de la vida.

  • La religión disminuye la incertidumbre de la vida.
  • Aumenta la resistencia a las adversidades.
  • Provee de sentido y significados profundos a la realidad.
  • Es profundamente optimista respecto al futuro más allá de la vida.
  • Contiene preceptos que operan como guias de la conducta y que nos permiten no pensar.
  • Propicia la sumisión a la autoridad que es una variable critica para no meterse en lios en esta vida y medrar en sociedad.
  • Propicia la idea de que existe una conexión entre todas las cosas, una causalidad  secreta e inescrutable que sólo tiene sentido en los planes de Dios, es en este sentido autoexplicativa.
  • Contiene rituales de una enorme fuerza y poder simbólico y de sentido colectivos.
  • Nos confiere fe, esperanza y paciencia lo que tiene efectos dramáticos sobre el sufrimiento humano.
  • Puede modificar nuestra consciencia pudiéndose alcanzar a su través grados evolutivos inalcanzables para la mayoria de vecinos, hasta el éxtasis o los fenómenos misticos de una enorme trascendencia y júbilo.

Dicho en palabras del propio Adolf Tobeña: la religión es el placebo más potente que existe, el más barato y el más accesible.

La cosa, sin embargo se complica cuando pretendemos explorar uno de los aspectos más importantes -aunque marginal por infrecuente- del sentimiento religioso: la espiritualidad. Según la wiki la espiritualidad es:

La espiritualidad es el grado de adaptación de una persona o grupo de personas sobre el conjunto de creencias, pensamientos, conceptos, ideas, ritos y actitudes de naturaleza mística que se materializan en una sociedad.

Es una conciencia de hiperconexión de todo lo vivo y de que formamos parte de algo superior a nosotros mismos (se trata de una definición propia).

Como el lector habrá notado la espiritualidad y la religión mantienen relaciones de vecindad pero no son la misma cosa. En este post me referí precisamente a ello. Mientras la religión privilegia y habla de Dios, la espiritualidad habla del espíritu y puede prescindir -como hacen los budistas, que sin embargo siguen siendo una religión- de esa entidad llamada Dios.

De manera que cuando Adolf Tobeña habla de ese rasgo llamado “religiosidad” al menos está hablando también de ese otro aun más abstracto pero quizá más útil desde el punto de vista fenoménico llamado espiritualidad. ¿Pero qué sabe la neurociencia acerca de religiosidad o de la espiritualidad?

Robert Cloninger es un psiquiatra que pasará a la historia de la psiquiatria y la psicologia por haber inventado un cuestionario -o inventario- de personalidad que por primera vez en la historia pretende relacionar sus rasgos con matrices psicobiológicas, es por eso que Cloninger no es un inventariador simple de rasgos temperamentales o caracteriales sino un catalogador de endofenotipos, es decir un nuevo constructo a medio camino entre el fenotipo y el genotipo, una especie de mediador entre lo innato y lo adquirido.

Nótese que si es necesario haber inventado ese constructo -el endofenotipo que no es genético ni fenotipico- es porque Cloninger intuyó que entre el gen y el fenotipo que se manifiesta en la realidad hay demasiada distancia: están demasiado lejos el uno del otro para poderse co-relacionar. Dicho de otra forma: si la religiosidad se correspondiera con un gen o genes determinados la distancia entre unos y otros sería tan grande que nos resultaria imposible de medir, a no ser que encontraramos un endofenotipo a medio camino que nos permitiera hacer noche en tan largo viaje.

Este cuestionario llamado TCI puede medir tres dimensiones temperamentales y cuatro caracteriales, que se enumeran a continuación.

Evitación del daño (ED).- Hace referencia al factor innato relacionado con las estrategias que utiliza el sujeto para eludir los riesgos. No se heredan los miedos específicos pero una alta evitación del daño correspondería un mayor numero de temores, aprensiones y fobias, así como el uso del mecanismo de la evitación ante las dificultades. Dependiente de la serotonina.

La búsqueda de novedades (BN).– Este factor incluye probablemente otros subtipos relacionados con las sensaciones físicas (búsqueda de sensaciones) además de otro tipo de búsquedas, usualmente estéticas o intelectuales. Se trata del conocido factor de apertura a la experiencia descrito por Costa y Mc Rae. La búsqueda de novedades representa la apertura de nuestro sistema de aprendizaje hacia nuevas experiencias. dependiente de la dopamina.

La dependencia de la recompensa (DR).– Significa el grado de sensibilidad que tiene el sujeto a los estímulos reforzantes o aversivos del entorno. Una persona con bajo nivel de DR será siempre más difícilmente educable que aquel que muestra avidez por las recompensas sean del tipo de que sean. La independencia de la recompensa representa un sistema de aprendizaje cerrado en si mismo, el individuo se las arregla solo y sólo confía en sí mismo a la hora de provocarse estimulación, motivación o tranquilización. Dependiente de la noradrenalina.

Persistencia (P).– Representa la voluntad, la capacidad del individuo para mantener proyectos a largo plazo, en ausencia de recompensas inmediatas.

Autodirección (A).– Es la capacidad del individuo para llevar una vida autónoma, responsable, orientada hacia metas y madura. Los obsesivos y los narcisistas son los únicos que puntúan alto en esta escala.

Cooperación (C).– La actitud compasiva, solidaria, empática, considerada y altruista. Ningun trastorno de personalidad presenta este rasgo exceptuando el trastorno de personalidad por dependencia e incluso en este caso no podríamos hablar de una verdadera cooperación sino de una estrategia de identificación con las propias dificultades.

Autotrascendencia (At).– Es la capacidad del individuo para sentirse parte de algo superior a sí mismo o al grupo al que pertenece. Trascendencia espiritual, intelectual, estética, religiosa y en general el deseo de ir más allá de uno mismo legando algo a la posteridad. Correlaciona fuertemente con la ambición y la creatividad. Ningún trastorno de personalidad posee puntuaciones altas en At excepto el trastorno esquizotípico.

Es precisamente este ultimo rasgo el que tiene algo que ver con el sentimiento de religiosidad o de espiritualidad en el modelo de Cloninger: la capacidad del individuo para sentirse parte de algo superior a sí mismo. Tambien hay una forma de cooperación que puede mantener relaciones con ambas.

Como el lector podrá observar estos rasgos pueden o no puede correlacionar con la religiosidad, aunque seguramente la AT es el único rasgo descrito por Cloninger que mantiene alguna relación con ella junto con cierto tipo de  cooperación.

Dicho de otra manera: cuando hablamos de religiosidad en términos neurocientificos no sabemos qué estamos buscando y lo que pretendemos medir son seguramente factores inespecificos o marginales de la misma.

¿Seria posible describir un cluster de rasgos que simplemente correlacionaran con el sentimiento religioso?

Nótese que he dicho co-relacionar, no se trata pues de rasgos causales sino de rasgos que están relacionados como el de la Autotrascendencia o la Cooperación de Cloninger.

A continuación vamos a hacer un ejercicio Pigmaliónico, imagínese que pudieramos construir un cerebro que reuniera estas características:

  • Cooperación.
  • Compasión.
  • Predominio de pensamientos positivos.
  • Empatía.
  • Amabilidad.
  • Devoción.
  • Retribuir el afecto.
  • Generosidad.
  • Altruismo.
  • Sumisión.
  • Autotrascendencia.

Se trata naturalmente de rasgos de personalidad, algunos de ellos pertenecen a la escala de Cloninger, otros a la de Mc Rae y otros son empiricos, pero todos ellos son mucho más concretos que el término “religiosidad” y se encuentran entre los rasgos que los investigadores encuentran etre los practicantes de algun tipo de religión.

¿Creen ustedes que un individuo asi estaria destinado a ser religioso?

Claro que no, podria ser una persona espiritual, sin más, sin creencias religiosas, tambien una persona simplemente buena y probablemente existen luchas personas que no abrazan ningun tipo de religión que presentan este cluster de personalidad. Lo que es seguro que una persona asi (y existen en la realidad sin duda) no son enfermos psiquiátricos. Un dato para reflexionar.

Pero no necesariamente una persona religiosa tampoco.

Podria tratarse, por ejemplo de un reformador social.

Preste usted atención ahora a este otro cluster de rasgos de carácter tambien muy comunes:

  • Dogmatismo.
  • Fanatismo.
  • Predominio de pensamientos de control.
  • Desconsideración a los demás.
  • Egoísmo.
  • Falta de empatía.
  • Amargura.
  • Ideas de reforma social.
  • Dominancia.

La persistencia de guerras religiosas es un dato que nos obliga a pensar que este cluster tiene tanta representación entre el sentimiento de religiosidad que el primero. Los lectores seguramente identificarán a muchos de sus mentores, profesores y tutores entre los que presentaban este perfil de personalidad y tambien eran sinceramente religiosos.

Todo lo cual me lleva a una conclusión: la religiosidad y la espiritualidad no son fenómenos biológicos ni cerebrales sino construcciones de la conciencia humana en relación con un determinado medio ambiente y que trata de compatibilizar al menos dos tipos distintos de genetica, uno que podriamos llamar el fenotipo cooperador y otro que podriamos llamar el fenotipo dogmático con lo socialmente aceptable.

La religiosidad es inseparable -un subproducto- de  la socialización y de la adaptación a un determinado entorno. que usualmente contiene tradiciones religiosas.

Se puede llegar a la “religiosidad” desde distintas constelaciones genéticas pero es improbable que exista una constelación “religiosa” autónoma y es muy probable que esta constelación esté relacionada con la socialización, tanto como resultado de una buena adaptación a ella como en los que presentan déficits o disfunciones en la misma.

Definitivamente Dios no vive entre neuronas sino en la conciencia humana.

Bibliografia:

Sedikides C. Pers Soc Psychol Rev. 2010 Feb;14(1):3-6. Epub 2009 Dec 23.
“Why does religiosity persist?”

Saroglou V. “Religiousness as a cultural adaptation of basic traits: a five-factor model perspective”. Pers Soc Psychol Rev. 2010 Feb;14(1):108-25. Epub 2009 Dec 18.

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12 pensamientos en “Neuroreligión y neuroteología

  1. Otro post suculento, Paco.

    Añado este comentario: sin duda hay una forma quimica de inducir “religiosidad”, “sentimientos del más allá” o llámesele como se quiera. En el libro de Charles Tart “Altered states of mind” se encuentran numerosos ejemplos. También, recuerdo, en una conferencia en el Max Plank Institut für Chemie de Frankfurt hace 30 años, escuché a un bioquimico que había hecho experiencias propias y ajenas , como observador, con mescalina. Le preguntaron cual había sido la experiencia más impactante y duradera que había tenido bajo los efectos del producto y contestó que la experiencia trascendental.

    Una vez constatada por tanto la base “estructural” de la experiencia religiosa, no cabe duda que se puede llegar a ella por muchos caminos / prácticas. Aquí aparecen las religiones como escuelas de enseñanza y de administración de este repertorio de sentimientos que, sin duda, otorgan todas y cada una de las cualidades que tu enumeras en tu post.

    A mi juicio y sesgado por mi visión del mundo psiquiatrico que ya conoces, opino que la capacidad disociativa y de concentración de la atención son fundamentales para conseguir el manejo eficaz de la practica religiosa frente a una terrorifica realidad como la que ofrece el mundo. Aún más: es la que permite convivir la visión optimista de la fé con la pesimista del mundo. Por ello, la clave está en cómo se cultiva esa práxis “escindidora” pero tan terriblemente eficaz.

  2. Reflexionando sobre esta entrada, me gustaría lanzar la siguiente pregunta: Un bebé que nazca en una sociedad en la que la religión no exista en absoluto, ¿podría desarrollar algún sentimiento religioso?.

  3. Sinceramente, me gusta más su definición de espiritualidad (conciencia de hiperconexión) que la de la Wiki (grado de adaptación a un conjunto de creencias) así como la del rasgo At de Cloninger (capacidad del individuo para sentirse parte de algo superior a sí mismo).
    Me gusta el final del post porque habla de conciencia. Y conciencia quizá sea el reino de la espiritualidad (no de la religiosidad), no a la inversa. ¿No hay algunas veces atisbos “como” de espiritualidad en la mirada de nuestro perro, o una chispa de conciencia, aunque sea un germen de chispa, en la mirada del chimpancé que observa la Luna?
    Como sabe, me tienta pensar que la religiosidad podría ser la versión especulativa (dominante, no-empática, fanáticamente transmutada) de la At o la espiritualidad, los únicos rasgos que se me antoja que podrían sacarnos hacia delante. Lo que significaría que en efecto la religiosidad podría tenir un tinte genético (entendiendo genético como información transmitida vía genes) mientras que la espiritualidad se parecería más a un dato del inconsciente colectivo (o campo mórfico del que unos y otros, por turnos, iríamos tomando conciencia con independencia de los genes).
    Para comprender que, efectivamente, hay “algo” superior a uno mismo sólo hace falta perder unos minutos mirando una noche estrellada, y eso no es religión aunque, acaso, sí sea re-ligare 🙂
    Fantástica exposición, maestro Carmesí, fantástica…

  4. Agustin, tu pregunta me parece muy interesante y la verdad es que no se me ocurre esa situación, historicamente dede luego que no porque existen religiones primitivas (que son el germen de las actuales) el totemismo, la magia o el animismo que envolverian al recien nacido en esa cultura por su forma de epxlicar las cosas. Sólo se me ocurre en el reino de la ciencia-ficción y ahi lo que encuentro son distopias: la ciencia o el estado o un dictadorzuelo podrian operar como elementos religiosos (ya lo hacen).
    Para ir mas allá en esa pregunta te recomiendo una entrada que escribi hace poco y que se titula ¿Existen los zombies? que trata de responder a tu pregunta pero en esta clve:¿Podrian existir seres humanos similares a nosotros sin conciencia?

  5. Ana, como sabes y yo tambien sé, la relgión privilegia al hombre sobre Dios mientras la espiritualidad es una forma de privilegiar al nosotros, sobre el hombre Me gusta eso de “la versión especulativa” en tu definición de religión, es como comparar a una persona cooperadora con la abnegada. La segunda tambien se sacrifica por los demás pero quiere obtener algo a cambio mientras la cooperadora verdadera lo hace por que si, por que le sale asi. Son dificiles de distinguir a simple vista pero la primera siempre cobra royalties, la segunda nunca.

  6. Interesantes las reflexiones sobre biología, religión y espiritualidad, así como los rasgos presentados por el cuestionario del que científica y felizmente se desprende que la cooperación y la autotrascendencia, indudablemente unidos a la religiosidad, son como vacunas o remedios contra muchos trastornos de personalidad. Desgraciadamente, como bien señalas, no se pueden obviar los “rasgos malos”, aunque si se puede señalar que en este caso derivan más de una concepción negativa del prójimo (y por lo tanto, entiendo que de uno mismo), extraña a la verdadera religiosidad, o al menos a la que muchos sabios apuntan.

    Pretender explicar a Dios a través de un neuropéptido es dejar al aire la propia ignorancia teológica, como tampoco es apropiado, según creo, marginar el papel de los neuropéptidos del estudio y comprensión de la Realidad, de Dios. Ambas son posturas reduccionistas.

    No comulgo tampoco al 100% con la idea de religión como opiáceo o placebo. No desde el momento en el que creo en personas o mentes autónomas y fuertes que huyan de los placebos antes que desearlos o aceptarlos pasivamente. Además que el camino religioso, como recogen muchas tradiciones, no está exento de dificultades ni de grandes crisis (a través de las cuales, como bien sabrás, emergen intereses religioso-espirituales), o sin ir más allá de Ávila, como decía Santa Teresa, que moría porque no moría.. (por cierto, que se me ocurre preguntar sobre la explicación psiquiátrica a este sentimiento, el de morir por no morir, hermano pródigo del suicidio).

    Por último, me gustaría hacer tres apuntes en relación al post por orden de relevancia:

    1. Entre los “rasgos buenos” todos me han parecido coherentes con la experiencia religiosa salvo el de sumisión, entendida como sumisión social, no sumisión divina, aunque en este segundo caso también sería discutible teológicamente.

    2. Tengo la impresión de que la diferenciación entre religiosidad y espiritualidad obedece más a un declive de las religiones tradicionales que a una verdadera separación. Personalmente concibo la espiritualidad como una de las dimensiones de la vivencia religiosa, pero se me antoja difícil imaginarme a una sin la otra, precisando que la religión es la que acoge o abarca a la espiritualidad y no al contrario, como fenómeno más absoluto.

    3. Tu sentencia final sobre la residencia de Dios me parece errónea, si bien algo más acertada que aquél amago del cientificismo imperante por escribir un articulito sobre las redes neuronales que alojan al Señor. La relación entre Dios y la conciencia humana me parece admisible, pero no dar a entender que esa sea Su única “casa”, ya no desde una concepción teocéntrica, sino también antropocéntrica. Para el hombre, Dios vive más allá de su propia conciencia.

    Bueno, un saludo, un placer leer y comentar el post,

    Pablo

  7. Se recomienda vivamente el siguiente trabajo en relación directa con lo que aquí se discute:

    Valiente-Barroso C., García García E. “Aspectos neurológicos relativos a estados alterados de consciencia asociados a la espiritualidad.” Rev Neur : 2010. 51: 226-36.

  8. Me he leído ese artículo (se te saluda, Paco O.) con gran interés, dada mi curiosidad personal por la experiencia espiritual, sea cual sea su detonante. Confieso que al principio me ha asombrado un poco el acercamiento “científico” (me ha venido a la mente aquel personaje de El pequeño príncipe que se dedicaba a contar estrellas :D) pero he de decir que me alegran las conclusiones del estudio, principalmente la que dice que la experiencia espiritual siempre remite al cerebro pero que, sin embargo, no es reductible a la actividad cerebral. (Un empirista francés del XVIII -creo que era La Metrie pero no recuerdo bien- dedujo que el estado de ánimo tenía que ser a la fuerza material ya que el vino, que era algo material, lo alteraba; afortunadamente hemos avanzado algo desde entonces).
    Hay otras cosas en el cielo y en la tierra, Horacio (en el artículo son llamadas las “intangibles”), y es de esperar que se vayan comprendiendo cada vez más de ellas gracias a la curiosidad humana por saber. Gracias pues a Paco O. por la referencia.

  9. El punto de convergencia entre la ciencia y la espiritualidad se ubica teologicamnete en los escritos sumerios y EN LAS NEURONAS. De allí se deriva que las técnicas para poder limpiar celularmente las frecuencias que te exigen y te ordenan a tu cerebro, con tal de producir la emoción que va a alimentar o a producir la proteína que la célula requiere. Cuando quieres cambiar los parámetros de esta alimentación debes de limpiar el pasado. La mejor forma y la mas sencilla es trabajando el perdón y así apenas comienzas la depuración de la frecuencias que dominan tu vida. cuando logras entran en este camino logras llegar al vació total y es allí, cuando comienzas a conocer lo que realmente tu eres, un ser de primer universo que tiene la capacidad de sentir y experimentar todas las emociones mas bella y sublimes de la vida y del universo. Ahora que tan complejo tu vanidad lo quiere llevar o que tan sencillo tu humildad lo quiere llevar, dependerá de la educación y del entorno en donde tus neuronas se han educado. SIN NEURONAS NO HAY DIOS y los milagros no existen solo existen las neuronas, las cuales son capaces de sanar y curar cualquier enfermedad que tenga tus células y tu ADN. por que por que somos seres bioquímicos.
    nacemos de una bioquímica.
    morimos por un procese bioquímico.
    las emociones son procesos bioquímicos
    y definitivamente la espiritualidad es un proceso bioquímico que se activa con patrones y comando

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