¿Existen los zombies?


Cuando ellos comen el cuerpo de Cristo realmente se comen a Cristo

Debemos a David Chalmers la idea o mejor el planteamiento del dilema filosófico que conocemos con el nombre de “dilema del zombie”, un experimento mental que ideó para iluminar si la consciencia es algo autonómo de lo material o por el contrario si era algo inevitablemente vinculado a la materia.

En este post podemos ver el planteamiento de Chalmers y al mismo tiempo una refutación de esta idea que por cierto es uno de los experimentos mentales más refutados de todos los que conozco siendo como es sólo un planteamiento teórico relacionado con el desarrollo de la inteligencia artificial. En síntesis el dilema que plantea Chalmers es éste:

1. Podemos imaginarnos un mundo con seres como nosotros, que hagan lo que nosotros, pero que no sean conscientes: los zombies (o autómatas).

2. La física no podría dar cuenta de la diferencia.

3. Por tanto, la consciencia es una propiedad fundamental y ontológicamente autónoma.

Significa que aunque ese tipo de seres son en principio imposibles lo cierto es que es posible imaginarlos, se trataria de que usted pudiera pensar en un doble de usted mismo aunque carente de subjetividad, una especie de robot duplicante que seria en todo caso indistingible de usted mismo.

Lo que nos lleva de cabeza a la cuestión principal: la consciencia es algo que sucede en primera persona, de forma inmediata, tal y como comenté en otro lugar, una experiencia cercana a lo que entendemos como mismidad:

Me experimento a mi mismo como el origen de mis experiencias. Esta forma de acceso a mí mismo es una forma primitiva de egocentrismo que es preverbal y prereflexiva, se trata de una experiencia inmediata en tanto que resulta una evidencia que no se da a manera de inferencia o criterio, no es un pensamiento, ni una emoción ni una cognición, es una experiencia de contacto primordial con uno mismo o autoafecto.

Lo que significa que la consciencia de sí , la mismidad -la experiencia de que somos y tenemos un cuerpo al mismo tiempo- es una experiencia primaria, directa, que no tiene que ver con el aprendizaje y que representa el bordado o enlaces entre nuestro cuerpo y nuestro Yo, los puentes que unen mente y cuerpo,  a esa experiencia le llamamos mismidad y se supone que es innata aunque plástica y versátil, todos podemos dar cuenta de ella y estar seguros al mismo tiempo de que aunque el otro es inaccesible intuimos que tiene tambien una consciencia parecida a la nuestra , a este fenómeno le llamamos teoria de la mente (ToM).

¿Es posible imaginar que alguien careciera de mismidad o que tuviera fallos, interrupciones en la conectividad entre la mente y el  cerebro? ¿Que le sucederia a una persona asi?

Es posible imaginarnos a ese alguien y más abajo daré algunos ejemplos reales, pero asi y todo esa persona no careceria en absoluto de consciencia, se trataría en todo caso de una consciencia descarnada, desconectada, distinta pero no ausente..

¿Es posible imaginarse a un autómata, a alguien programado para comportarse de manera similar a nosotros  y que obedeciera a un programa instalado en él para hacer, decir o actuar como un ser humano pero que careciera al mismo tiempo de una subjetividad propia?. ¿Es posible imaginar un robot, un zombie o un autómata de esa guisa?

Hace cierto tiempo reflexioné sobre esta cuestión en un post que llamé “Robots enamorados” a propósito de un libro escrito por David Levy y donde me pronuncié sobre el éxito de los robots sexuales, que podrían ser programados de acuerdo con las necesidades o preferencias del cliente. Estoy seguro de que la profecía de Levy será realidad, otra cosa es si esos robots siliconados serán capaces de sentimientos genuinos, es decir si serán capaces de subjetividad propia.

Antes de responder con un no rotundo a esta cuestión, me gustaria abordar qué significa la palabra “genuino”, ¿como saber lo que es verdadero de una simulación? ¿Como saber si las personas que nos quieren nos quieren en realidad?.

Para amar y tener la experiencia de que somos realmente amados de forma genuina es necesario tener una experiencia de mismidad. El que tiene intacta esa experiencia sabe cuando el otro -que tambien tiene su proxima mismidad- nos ama.

¿Cómo lo sabemos?

Lo sabemos porque hemos renunciado a la hiperreflexión computacional y lo hemos hecho porque hemos aprendido a manejarnos en un horizonte de probabilidades donde la certeza suficiente -después de múltiples pruebas y demostraciones de amor- se situa en torno al 60% de probabilidad, no pretendemos ir más allá.

Nótese que la certeza se situa muy próxima a la incertidumbre absoluta (el 50%)

Puesto que la consciencia humana no es una sumatoria de cómputos sino que posee un plus, un algo más que llamamos comprensión o autoconciencia -hechos discontinuos no computables- , somos capaces de, con este añadido, obetener una prótesis de certeza adicional, lo que nos aporta la suficiente verosimilitud para dar algo por seguro.

En el caso anterior podríamos hablar de robots sexuales pero no robots enamorados, la ventaja de estas máquinas sobre los humanos es que estos robots carecerian de ambivalencia -y por tanto de conflictos- al carecer de libertad.

Hay que entender ahora que para amar hace falta libertad, es decir un sistema que sea capaz de moverse y tomar decisiones en un entorno de incertidumbre y no en la necesidad de la programación. Significa que un robot podria ser programado para amar a su dueño pero eso no podría ser considerado amor pues el robot carecería de libertad para elegir y estaría obligado a amar a cualquiera que se pusiera a tiro con tal de darle un click.

Incertidumbre significa un 50% de probabilidades entre el si y el no, la máxima libertad del sistema, ningun robot podria funcionar de ese modo pues pronto o tarde introduciria su “subjetividad” para tomarse la revancha como sucede en las peliculas de ciencia-ficción: seria entonces un humano-like.

Hace algunos años tuve un paciente que presentaba dificultades emocionales importantes de tipo obsesivo y que habia ya “quemado” varias parejas siempre atormentado por la siguiente duda ¿como saber si ella me quiere por mí o por mi dinero?

Se trata de una duda obsesiva, es decir de un síntoma cognitivo relacionado con la tendencia de este paciente hacia la hiperreflexión cartesiana, es decir a una sobreinterpretación y sobrevaloración racional de los hechos, mi paciente se comportaba como un robot, es decir como una máquina puramente racional que arruinaba sus sucesivas parejas siempre atormentado por esta duda.

En realidad y si usamos tan sólo la computación clásica (la computacion cognitiva), mi paciente tenía razón: no hay manera de saber si le amaban por su dinero o por sí mismo (ambas cuestiones eran inseparables) y puesto que un simulador seria indistingible de un amante altruista y devocional la duda parece razonable.

Ciertamente la consciencia humana es incapaz de distinguir entre un amor verdadero y uno bien simulado si trata de hacerlo de forma racional pues quedaria instalado, para averiguarlo, en esa incertidumbre que le enjaula convirtiéndole en un obsesivo.

Todos estamos capturados por la incertidumbre puesto que la subjetividad del otro es inaccesible. La incertidumbre es la esencia de lo humano y es porque existe la incertidumbre que existe libertad.

¿Entonces por qué algunas personas sufren por eso?

En un post anterior que titulé “La dualidad radical de la esquizofrenia” expliqué que la esquizofrenia -al menos sus formas más graves- es la situación patológica más aproximada a la zombificación en humanos que aqui se nos plantea y además de forma espontánea. La esquizofrenia es una enfermedad mental que separa y aniquila las conexiones o enlaces entre la mente y su cerebro e instala al individuo que la padece en una dualidad radical cuerpo-mente. Tal y como decía alli -siguiendo la teoria de Stangellini- ,el esquizofrénico es un ser incorpóreo o una mente desencarnada:

Es precisamente la incorporeidad la que unifica las diversas dimensiones de la experiencia esquizofrénica, el centro de los centros. Hay una incoporeidad del Yo, y una incorporeidad de las relaciones del Yo con el objeto e interpersonales. La persona esquizofrénica se comporta como un cuerpo sin alma o dicho de una manera menos metafisica como si el sujeto sintiera que es un espíritu -una conciencia- adherida a un cuerpo que no es suyo, un cuerpo inanimado, un autómata.

Pues el esquizofrénico carece de sentimiento de mismidad.

La consecuencia de esta falta de contacto corporal inmediato es la experiencia de perdida de presencia, en los casos más leves se siente separado de sí mismo, pero en los casos mas graves existe un hueco, un agujero, un profundo desgarro, una experiencia de vacio nihilista “No hay nada en mi vientre” o “Soy solo un marco”. Un estado que lleva a una mecanización del cuerpo con tal de mantener unidas sus partes que han perdido entre sí sus enlaces.

Naturalmente y aunque la esquizofrenia representa la forma conocida más grave de separación entre  la mente y el cuerpo, la dualidad resultante no es privativa de esta enfermedad. El paciente que más arriba cité era un neurótico común y sin embargo presentaba indicios de fallos en esta conectividad cuerpo-mente al menos en cuanto a su comprensión de las pruebas de amor de sus parejas: su duda era el síntoma de esa desconexión.

La mecanización del pensamiento en este sentido puede ser contemplado como un efecto de mantener unida la experiencia sensorial (en los esquizofrénicos) o cognitiva en los obsesivos que se ven incapaces de desconectar ese módulo racional que opera en incertidumbre absoluta. El resultado es la asunción de la dualidad como método de trabajo predominante con un exceso de hiperreflexión y de sobreinterpretación junto con una tendencia a la proyección de los contenidos más indeseables -subproducto de la dualidad-, algo que daria lugar a los fenómenos elementales de la esquizofrenia y a los excesos de racionalidad y control en los obsesivos.

De manera que creo que sí existen los zombies y que habitan entre nosotros, no tanto los que Chalmers imaginó sino esos otros que identifican las palabras con cosas, las metáforas como realidades fácticas y que no usan más que las prestaciones del raciocinio o de la hiperreflexión (pensamiento operativo) para entender el mundo, algo imposible porque la mente por sí sola, a través de procesos computacionales es incapaz de entender la realidad, al menos esa realidad tan compleja que hemos tejido los humanos para relacionarnos entre nosotros.

20 pensamientos en “¿Existen los zombies?

  1. Una exposición soberbia sobre el yo y la mismidad.
    Qué bella palabra, genuino… 🙂 ¿Cómo sabemos que nos aman de forma genuina, verdadera, desde un centro genuino? Aventuro una hipótesis: la duración y resistencia a vientos y mareas. Un zombie estaría programado para amar pero no para dejar de amar. Cuando algo (lo que sea) lo hace venir abajo a la primera de cambio es que no se trataba –como diría un zen- de un árbol bien enraizado que soporta tempestades sin oponer su fuerza (genuina) a la primera objeción que se presenta, de la índole que fuere (hay tantas!). O sea que cuando nos dejan, sabríamos que no era un zombie.
    En cuanto al simulacros sí los hay muy bien llevados a término, que engañan no sólo al otro sino, incluso a veces, a uno mismo. Qui no s’enganya és perque no vol, decía mi yaya 🙂
    “Todos estamos capturados por la incertidumbre” Causalmente –¿o sincrónicamente? ;)- acabo hoy, estremecida, el libro “El tío Petros…” (A. Doxiadis) que habla también de la indemostrabilidad (principio de incompletud) de Gödel, cuya recomendación dejo aquí para quien la quiera.
    Se le felicita intensa y genuinamente, es una delicia leer cosas como ésta 🙂

  2. Excelente artículo. Coincido con todos los comentarios anteriores ya grego que tuve que leerlo varias veces, y en cada lectura encontré nuevas ideas. Y como aun no me acostumbro (ni lo haré) a estudiar por la vía cibernética, ahora mismo voy a imprimir el artículo y releerlo con un marcador en mi mano. Como merece un artículo de esta calidad.

    Gracias Paco por compartir este documento.

  3. Gracias por el enlace. Me alegro que la opinión general sea que la paradoja de los zombis está refutada. Tanto mejor.

    Por lo demás, me pierdo en un par de partes de tu entrada.

    “Puesto que la consciencia humana no es una sumatoria de cómputos sino que posee un plus, un algo más que llamamos comprensión o autoconciencia -hechos discontinuos no computables- , somos capaces de, con este añadido, obetener una prótesis de certeza adicional, lo que nos aporta la suficiente verosimilitud para dar algo por seguro.”

    Das por supuesto algo que no sabemos. ¿No son procesos físicos los que nos llevan a tener empatía o sentir amor? Si no, ¿qué es eso no físico que lo produce? Parece que estás diciendo que nuestro sentimiento de empatía nos permite reconocer con mayor certeza la presencia de seres pensantes que la que podríamos tener con un análisis frío de los datos de una situación o conversación. Tal vez sea así, porque el análisis frío no es un análisis completo. Pero tal vez nos traicione esa empatía. ¿Qué pasaría si nos llegan extraterrestres en forma tan rara que no sentimos empatía por ellos? Tal vez en ese caso nuestra mente les de un “minus” en lugar de un plus.

    Tampoco logro entender por qué les quitas la consciencia a los esquizofrénicos. Tendrán sus trastornos, carecerán de alguna cualidad, verán disminuida su integridad,… (tú sabrás mejor), pero ¿ser zombis? ¿de dónde se sigue? ¿O quieres decir que su enfermedad les hace acercarse algo a la zombidad, aunque no del todo? Incluso cuando uno tiene experiencias que le hacen creer que sale de su cuerpo, o cuando se siente alienado de su cuerpo o de una parte de él, sigue habiendo consciencia. Divago, pero es porque no te sigo.

  4. Opino, desde el respeto, que la premisa en la que se fundamenta esta entrada no me parece correcta. Se dice en el artículo que uno sabe que el otro le ama cuando su certeza está en torno al 60 % . Hasta aquí correcto. Pero se dice también que no pretendemos ir más allá y que si aceptamos la certeza de este amor es por un “plus” que se debe a la autoconciencia.

    Sinceramente yo este plus no lo veo necesario en absoluto. No es que “no pretendamos ir más allá” del 60%, es que no podemos ir más allá.

    Supongamos el escenario en el que un experto artificiero está a punto de desactivar una bomba y que debe decidir si corta el cable amarillo o el negro. y supongamos que su certeza sobre que uno de los cables es el “correcto” es del 60% . Será ese el cable que cortará. Se jugará la vida incluso de una manera más radical de la que se la juega aquel que ama a alguien. No parece necesario pluses de ningún tipo. Cortar el cable, al igual que aceptar el amor es una decisión que se toma en función de la información de la que se dispone.

    Partiendo de aquí, el resto del razonamiento no parece correcto.

    Saludos cordiales.

  5. Agustin, me ha gustado mucho el dilema del artificiero porque eso es lo que le pasa a mi paciente obsesivo. El artificiero no puede tener un 60% de certeza, trabaja en la incertidumbre absoluta (el 50%) puesto que si supierta que cable es el que ha de cortar operaría con un 100% de certeza (absoluta).
    Sin embargo en el amor sí se puede operar con esa probabilidad: la razón es porque el que ama introduce una variable en la realidad que a su vez modifica la realidad y su percepción, el enamorado opera en ese rango del 50-60% de probabilidad de saber si es además amado. Estoy de acuerdo contigo en que no podemos superar esa “seguridad” pero ese plus de certidumbre no procede de las matemáticas bayesianas, sino de la enacción, es decir de algo que ponemos nosotros en la realidad y que la modifica.
    Mi paciente se movia precisamente en ese cómputo de probabilidad del 50% como tu artificiero, ¿cómo saberlo? arriesgando, en su caso dudando eternamente.

  6. Hola sr. Traver:

    Su artículo me parece interesante y coherente hasta que menciona la esquizofrenia. Le explico por qué.
    Según el principio de incertidumbre sobre la mismidad del otro, y dado que las certezas sobre ella no pueden alcanzar mucho más allá de porcentajes poco concluyentes, eso sería válido tanto para un individuo esquizofrénico como para uno sin diagnóstico, y funciona tanto para el paciente como para el clínico observador. Es decir, que ese principio de incertidumbre parece que se pasa por alto a la hora de emitir opiniones(ya que no pueden ser mucho más que eso) sobre la “mismidad esquizofrénica”.
    Le comento por experiencia propia que las personas con diagnóstico de esquizofrenia tendemos a ser esquivas en la comunicación con los psiquiatras, ya que de alguna forma no los reconocem0s como interlocutores válidos en plano de igualdad. Pero más allá de eso, también le comento que de todas las personas que conozco con tal diagnóstico, ninguna (incluyéndome a mí misma) me ha comentado jamás esa ausencia de corporeidad, y mi comunicación con ellas posee, quizá, más elementos de igualdad y sinceridad que la que se puede dar entre muchos psiquiatras y sus respectivos pacientes.
    Me disculpo por las alusiones que se puedan desprender de mi comentario a su persona, obviamente es un comentario que no pretende en absoluto hacerle ninguna crítica a usted personalmente sino a su argumentación.
    También me hago cargo de que su referencia a la esquizofrenia aludía a los casos más graves, y aunque desconozco los ítems que se utilizan para computar tal gravedad, sí tengo la sensación de que las descripciones genéricas sobre la esquizofrenia se acercan más a los casos extremadamente incapacitantes que a la media, y me da la sensación de que eso hace mucho daño y contribuye a la propagación y perpetuación del estigma. Le agradezco, por tanto, la puntualización en relación a ese detalle y también le animo a que algún día escriba algo sobre los criterios de tales gradaciones. Me interesaría mucho leerlo, y le prometo que lo haría con toda la objetividad de la que soy capaz. Por lo demás, me gusta mucho su página.
    Un saludo

  7. Pepa, hace algunos dias estuve en una mesa sobre “estigma psiquiátrico” y uno de los ponentes era un enfermero que tuvo un episodio psicótico en su juventud e incluso estuvo ingresado en Paris en una manicomio por orden judicial. Probablemente es la persona que más sabe sobre la locura de todas las que he tenido oportunidad de oir. Mientras le oia pensaba que esa persona no tenia una esquizofrenia y mientras lo pensaba él mismo apuntó su propia teoria: una boufée delirante, un término de la psiquiatria francesa que ha sido sacado a empujones de la nomenclatura psiquiátrica por no hablar de un “estado no ordinario de conciencia” del que aqui en este blog he hablado en ocasiones. Le diré algo sobre mi posición en este asunto y se lo resumiré con una sola frase: “mira al cielo y abandona el eden”, el arriba y el abajo (la falacia pre-trans de Wilber se confunden). Significa que si usted aun lleva consigo la etiqueta de esquizofrenia es que algo anda mal en este mundo, nunca conocí (nunca) a ningun esquizofrénico con su ternura, talento y discriminación.
    Y estoy de acuerdo con algo de lo que usted ha dicho: a todos nos llega esa “spaltung” esa dualidad con la que dividimos el mundo ¿no hay quiene es del barça mientras otros son del madrid? La dualidad está desparramada por todos los cerebros y ¿sabe por qué? Pues porque es muy facil de aprender: el malo siempre es el otro.
    Los esquizofrénicos serian aquellos que no son duales sino radicalmente duales.
    Un beso desestigmatizador.

  8. Sr. Traver.

    Muchas gracias por su sensible respuesta, y gracias también por el enlace que me invita a visitar, me ha gustado mucho y le pido permiso para referenciarlo en mi blog, al que a mi vez le invito a usted a visitar. Se llama ¿esquizoqué? y lo encontrará en google sin problema (creo)
    Un beso a usted también.

  9. Incertidumbre. Los enfermos mentales sabemos muy bien el alcance de esa palabra. Cuando uno debe luchar cada día, y digo cada día, para que su Yo no se desintegre, a pesar de las interrupciones continuas que las fobias y obsesiones provocan en la línea del pensamiento o de las sensaciones; entonces es consciente del grado de probabilidad que tiene su existencia.

    Quizás nuestra mente anhele la plenitud, o la completud, es decir reconocer como tuyo todo lo que te acontece. Pero el confiar en la incertidumbre es la estrategia que más me ha ayudado a recomponer mi vida personal y mental. Apostar por lo que uno no ve, es psicológicamente un gran sufrimiento, en principio. Parece que siempre quisiéramos todo o no quisiéramos nada, y que de otra manera no supiéramos deliberar. Pero no es así.

    Dando por hecho la cronicidad de mis desvaríos, ya que lo son; la manera de mantener el progreso en mis relaciones, en mi trabajo o en mis deseos; es la confianza en la incertidumbre. No es que uno la quiera. Es que no hay otra. Pero, ahí, uno se puede hacer también fuerte.

    Quizás sea cierto lo que decía usted, que lo insoportable para la mente sea el vacío.

    Saber que algo en ti no funciona en determinados momentos, y asumirlo, es una manera de anestesiarlo, de diluirlo, o mejor, de integrarlo. Saber que uno es siempre, tanto cuando está bien, como cuando está bajo una crisis, momentánea o larga, es de las cosas más costosas y a su vez más beneficiosas para resolverse el problema de la enfermedad mental.

    Y ese “plus” de que hablaba, yo lo relaciono con el impulso y la voluntad con la que seguimos y queremos seguir incrustados en la realidad, a pesar de los pesares.

    Perdón por la “mismidad” del comentario y gracias por todo.

    Saludos. Josemari

  10. Gracias a ti por tu comentario de primera mano, aunque yo no hablaria de mismidad sino de autoreferencia. Me refiero a que tu testimonio es tan importante como cualquier teorización, solo deberias de hacerlo más comprensible para aquellos a los que le spudiera servir de guia, 🙂

  11. Quiza la idea de lo que nosotros llamamos mundo sea solo una imagen en nuestro cerebro.
    En un planeta en el que gobierna el dinero, ¿cómo podemos saber que todo lo que ocurre alrededor de nuestras vidas es real? Creo nos merecemos saber la verdad sobre todo. Quiza la vida extraterrestre exista y nos lo intentan ocultar.
    La raza humana no esta destinada a la extinción, si no al lujo de unos y a la pobreza de otros.
    Hay tantas cosas que me quedan por aprender en esta vida a mis 16 años, pero si algo se es que soy distinto al resto de gente que conozco.
    Desde pequeño he mantenido unos ideales y unas creencias que a lo largo de mi “madurez´´ mental se ha ido evaporando. Siento un odio tremendo cuando se habla de gente que no es de mi nacionalidad (a pesar de que muchos de mis amigos no sean de España) y no soy racista, pero no lo puedo evitar. Creo que me estoy acercando cada dia mas a la locura… hay veces que pienso cosas y segundos mas tarde ocurren, o sueños que no tienen ninguna logica en los que parece que permanezco años para mas tarde despertarme totalmente confuso. No se la razon pero una vez me dieron un puñetazo en la cara, y a partir de ahi hasta el momento en que llegue a mi cama no recuerdo nada de lo que paso. Es mas, cuando me desperte me alegre porque tenia en mi mesa el videojuego que habia querido semanas antes y no era consciente de que llevaba semanas jugandolo.

    He aqui la experiencia que marco mi vida cuando yo tendria 8 años.

    Me acababa de despertar, y como siempre hacia al despertarme me quedaba en la cama 10 minutos para vaguear. Pero esa mañana algo agarro mi almohada y la intento llevar debajo de la cama. Era una mano blanca y huesuda y lo recuerdo como si fuese ayer. No me atrevi a mirar debajo de la cama y sali corriendo atemorizado… pero eso no era lo peor…
    En mi casa solo estaba yo esa mañana lo que hizo que no pisase mi habitacion durante 5 meses.
    Si escribo esto no es por incitar a otra gente a creer en cosas que para otros serian motivo de risa.
    Lo hago para comentar sobre el tema puesto que nunca me he abierto como lo estoy haciendo ahora… si hay alguien que este interesado en hablar conmigo lo haré encantado. No os lo tomeis en broma por favor, busco gente que use el cerebro.

  12. Tal vez no comprendí bien cuando se refiere a dualidad, porque el ejemplo zombie lo traspola al dilema mente cerebro, pero después interpreto que se refiere a certeza e incertidumbre me puede explicar por favor..

  13. La propuesta filosofica del Chalmers consiste en preguntarse si es posible que exista un cuerpo que parezca humano sin serlo. El zombie seria una apariencia de humanidad pero al carecer de subjetividad seria algo asi como un robot. Lo que plantea Chalmer es que no seria posible distinguir quien seria zombie de quien no seria zombie (Y seria por tanto humano). Chalmers concluye que si no podemos discriminar al zombie del humano hemos de admitir que existe una separación entre cuerpo y mente y que por tanto es posible imaginar cuerpos sin mente (subjetividad) o mentes sin cuerpo (espiritus desencarnados).

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