Dos teorías sobre la consciencia


Los investigadores sobre la consciencia pueden dividirse en dos grupos: aquellos que piensan que la consciencia humana puede ser descrita en terminos de computación clásica y los que creen que en la consciencia humana hay algo que va más allá de ella.

Computación clásica es lo mismo que decir que la enorme capacidad de computación de la consciencia procedería de la complejidad de la conectividad de su cerebro.

Los que creen que hay algo más alla de ella invocan cuestiones cuánticas en el procesamiento de la información, a la teoria del caos o a ambas.

Entre los primeros destaca Gerald Edelman por haber construido una teoría de la que ya he hablado en este blog, me refiero a la teoría del núcleo dinámico y básicamente al concepto de la reentrada. Entre los segundos nombraré a Amit Goswami que propone una teoría de niveles anidados de la consciencia quíntuple de la que hablé en este post.

Existe otra especie de neurocientíficos que simplemente niegan de entrada la existencia de la consciencia -en clave adaptacionista radical muy similar a las ideas de Dawkins- como Daniel Dennet, en este post voy a referirme pues a aquellas dos teorías.

En realidad ambas teorías sobre la conciencia se encuentran más cercanas la una de la otra de la que sus autores creen, la teoria de Edelman con su “hallazgo fuerte”, la reentrada no puede estar muy lejos de las “jerarquias entrelazadas” de Goswsami a menos que Edelman quiera referise a la retroalimentación cuando habla de reentrada (y el mismo Edelman afirma que no está hablando de retroalimentación) para Edelman reentrada es la comunicación transversal de unas neuronas con otras y una comunicación de arriba-abajo simultánea con una conectividad abajo-arriba, y aunque Edelman no habla en su libro ni una palabra de reentrada social, todo parece indicar que nuestro cerebro es un órgano que recibe reentradas de estímulos procedentes del entorno, del ahi afuera y que estos estímulos son básicamente información, la pregunta ¿cómo transforma nuestro cerebro dichos estímulos en electricidad o química? sigue planteándonos el dilema duro de las neurociencias, el que Chalmers llamó el problema difícil.

Lo que Goswami propone para entender este problema es que la consciencia seria un nivel de energía (energía no fisica) omnipresente en el cosmos y que tendría a la mente y a la materia como epígonos coagulados siguiendo distintos órdenes de densidad o sutilidad. Tal y como se puede contemplar en esta pirámide, la consciencia fisica se encontraria anidada en un orden energético superior (el cuerpo vital) que a su vez estaria anidado en una energia de tipo mental aun más sutil. La consciencia seria el ultimo escalón que los abarcaria todos y a todo. De manera que podria ser contemplado como un holón.

Visto de esta manera el error de las neurociencias consistiria en entender que la mente es un epifenomeno del cerebro, algo que emerge, procede o deriva de lo material. Es como decir que el rojo procede del verde o el azul de amarillo. Sabemos que esto no es verdad, lo que seria más correcto seria decir que el verde es el colapso de una función de posibilidades del rojo. Un colapso de la función de onda.

Dicho de otra forma, no es posible hablar de la mente ni de la consciencia sin entender que su funcionamiento no puede explicarse a través de la mecánica clasica y que hay que recurrir al menos a las funciones o conceptualizaciones cuánticas, al menos a éstas:

Colapso de probabilidad.– La consciencia opera como un decodificador de opciones probabilisticas, y cuando elige una opción opera colapsando al menos otra u otras opciones. Aplicado a la psicología práctica esta ley de la cuántica se traduce del siguiente modo: no existe un observador independiente de lo observado pues cualquier observación introduce una variable critica en lo observado que modifica la observación, no tanto porque modifique la subjetividad del observador sino porque cambia la realidad, se trata de un problema bien conocido por la psicologia y los psicólogos: la imposibilidad de ser objetivos cuando tratamos a un paciente y menos cuando tenemos razones para ser subjetivos, algo que es aplicable a la teorización que seguimos al explorar a un paciente: nuestro prejuicios doctrinarios se infiltran constantemente en la evaluación que pretende ser objetiva.

Sin embargo nuestra percepción subjetiva es que estamos separados del mundo y de nuestros congéneres, como si fueramos cosas distintas, percibimos además como una membrana que divide nuestro cuerpo y mente del resto, más abajo veremos que segun Goswami esta percepción es ilusoria.

La no-localidad y no-linealidad.- La transmisión de información del estado cuántico en particulas entrelazadas tal y como fueron señaladas por el celebre experimento de Aspect y la paradoja EPR einsteniana, usualmente los científicos asumen que estos comportamientos de las particulas elementales carecen de paralelismos en nuestra vida cotidiana. Para Goswami estos fenómenos son los responsables de la curación a distancia, la telepatia, las curaciones espontáneas o la sincronicidad jungiana, naturalmente no se trata de fenómenos facilmente inducibles a voluntad pero son fenómenos fisicos que precisamente por su aleatoriedad han sido apartados por la ciencia convencional. Materialmente hablando podemos afirmar que estos fenómenos son posibles y explicables cientificamente si bien son raros quizá porque la consciencia humana normal -presidida por el condicionamiento- opera en un nivel donde tal prestación es poco menos que imposible.

En un nivel más práctico significa que las zonas que vemos estimularse en una resonancia magnetica funcional cuando estamos epxlorando cualquier función cognitiva del cerebro se encuentran relacionadas precisamente por relaciones no-locales: ninguna función mental en la mente tiene una correspondencia unívoca en el cerebro ni se encuentran relacionadas por una causalidad simple. Por ejemplo la memoria se encuentra diseminada por gran parte de la conectividad neuronal y el mismo concepto de “nucleo dinámico” de Edelman es un ejemplo de no-localidad, el mismo Edelman aunque gusta de referirse al sistema tálamo-cortical como soporte fisico de su conceptualización acerca de las reentradas admite que tal nucleo dinámico es una red neuronal difusa que segun mi propia lectura remite a una constelación de eventos no-locales

La jerarquia entrelazada y la autoreferencia.- La mejor manera de entender estos conceptos de jeraquias entrelazadas (holoarquías) que se oponen a la jerarquía clásica o simple es a través de este ejemplo. Imagine que usted se encuentra con este letrero:

“Prohibido mirar este letrero”

Usted se sentiria impelido a seguir mirándolo capturado por la paradoja, del mismo modo le sucederá cuando contemple este cuadro de Escher tratando de averiguar quién dibuja a quién:

La mano izquierda dibuja a la mano derecha que a su vez dibuja a la izquierda, la fascinación de estas imágenes procede de su recursividad y del hecho de que usted puede ser capturado en una infinita oscilación que le da la impresión ahora de que su mano izquierda es la que dibuja y poco después la derecha, hasta que cae en la cuenta de que en realidad es Escher quien pinta a ambas. Este “caer en la cuenta” (salirse afuera del sistema oscilatorio) supone tres opciones bien diferenciadas:

1.-Que es el sujeto es que hace colapsar al objeto y ver una cosa o la otra.

2.- Que es el objeto quien hace colapsar al sujeto, algo que en otro lugar llamé “captura icónica” y describí como una patología de la identificación y relacioné con el sindrome de Stendhal.

3.-Que la consciencia a través de una jerarquia entrelazada se convierte en ambos: sujeto y objeto.

Dicho de otra forma: la única manera de resolver el dilema de la escisión entre sujeto-objeto (la primera herida abierta) del humano,  es ascender en el nivel de comprensión y fundir ambos disminuyendo la consciencia de separatividad o autoreferencia.

El entrelazamiento solo puede verse y resolverse si no nos identificamos con el sistema pues al hacerlo quedaremos atascados y nos veremos a nostros mismos como algo separado del mundo.

Esto es precisamente la autoreferencia: la capacidad para vernos como un “yo” aparte que experimenta el mundo como algo separado de sí mismo. No nos damos cuenta de que nuestra separatividad es ilusoria pues surge de una jerarquia entrelazada, en el colapso cuántico. O estamos en el cuadro o estamos contemplando el cuadro, salvo si la pintura puede llegar a agrupar como Absoluto a ambos.

Naturalmente la jerarquia entrelazada, el colapso cuántico y su consecuencia: la autoreferencia son para mi el mismo fenómeno que Edelman rotula con el nombre de reentrada, lo que reentra en el cerebro es información colapsada, la consciencia en cierto modo es pues un interruptor, un selector de onda o dial que no tiene más remedio que colapsar determinada información a fin de hacer coherente -máxima relevancia de contexto- la percepción, un ejemplo muy frecuentado por los teóricos de la gestalt es precisamente este dibujo donde podemos ver, una señorita o a una bruja secuencialmente, en distintos momentos de consciencia: lo mismo puede ser percibido de múltiples formas pero una después de otra.

El salto cuántico.- Determinadas prestaciones de la consciencia pueden ser entendidas y explicadas en términos de mecánica clásica, es suficiente apelar a una enorme y colosal conectividad para entenderla. Algo asi como si nuestro cerebro fuera un superordenador de millones de bits, sin embargo algunas de estas prestaciones van más allá de lo que llamamos inteligencia aunque algunos investigadores exigen que para denominar algo como inteligente debería aproximarse a las prestaciones de los humanos. Un ordenador que juegue al ajedrez puede vencerle en una partida pero no sabe nada del ajedrez, dicho de otro modo carece de comprensión. Roger Penrose fue uno de los neurocientificos que apostaron por una computacion cuántica en el cerebro simultánea o superponible a la computacion clasica que trata con algoritmos, decía Penrose que la comprensión de algo era una función mental que no dependía del procedimiento de cómputo sino que estaba más allá de él. La intuición, el sentido común, el sentido del humor y la creatividad son ejemplos de funciones mentales que están más allá de los procedimientos habituales de cómputo.

Goswami apela a la idea de salto cuántico para entender este fenómeno que es un fenómeno de discontinuidad.

Cuando un electrón pasa de una órbita superior a otra inferior emite un fotón, la pregunta es a través de que caminos discurre este electrón? Podriamos pensar que atraviesa esa zona de nadie que hay entre órbita y órbita pero las cosas no suceden asi, lo que sucede es que desaparece de una órbita y aparece en la otra como en un truco de ilusionismo. Hay un tránsito de discontinuidad entre orbitas del mismo modo que parece suceder en esas prestaciones mentales que conocemos con el nombre de Eureka o “ya lo tengo” o “si, esto es”.

Un fenómeno, el de la comprensión súbita que tiene mucho que ver con la discontinuidad cuántica y que fue estudiado por Von Neumann en 1955. Puesto que los objetos cuánticos se describen como superposiciones de facetas posibles u ondas de posibilidad que se desarrollan en el tiempo de dos modos claramente definidos: entre observaciones su movimiento es continuo, se expanden como ondas pero cuando los observamos durante una medida cuántica las ondas colapsan de forma discontinua y pasan de ondas de expansión a particulas localizadas y todo ello a través de un tránsito espontáneo guiado por la voluntad del que observa que sin saberlo colapsaria aquello que está contemplando pero que es sin embargo acausal y presidido por una incertidumbre alta (del 50%).

Para mi la aportación fundamental de Goswami es la categorización de la consciencia como un magma que todo lo preside y coordina y de la que la mente y la materia son sus dos coagulos más importantes, el dilema mente-cuerpo halla a través de esta teorización una solución, la forma en que ambas esencia se comunicarian sería a través de un procesamiento en paralelo anidado en la propia consciencia como modulo superior, una consciencia que es todo y que lo contiene todo tal y como ya conté en este post.

21 pensamientos en “Dos teorías sobre la consciencia

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  2. Su post más excelso, diría yo, aunque es difícil decir esto.
    “una consciencia que es todo y que lo contiene todo”. Palabras suyas que inevitablemente me recuerdan a esas otras ya conocidas por usted:
    “Los seres que tienen una forma / en cualquier matriz que se produzcan / el gran Brahmán es su matriz común.” (Bhagavad Gita)
    “ascender en el nivel de comprensión y fundir ambos disminuyendo la consciencia de separatividad” La membrana que nos separa (?) del todo, de la matrix…?
    “lo que reentra en el cerebro es información colapsada” o “la consciencia en cierto modo es pues un interruptor, un selector de onda o dial que no tiene más remedio que colapsar determinada información”… me recuerdan al filtro, el color del cristal (lo que yo suelo llamar gafas de color).
    “lo que sucede es que desaparece de una órbita y aparece en la otra como en un truco de ilusionismo.” Cuánto entanglement, cuánto encadenamiento más o menos sincrónico con otras ideas! 🙂 Qué cocktail embriagador en definitiva! Me costará recuperarme de esta…
    PS: El ejemplo de la chica-bruja está muy bien, es muy ilustrativo 🙂

  3. Me gusta la entrada.
    La referencia que tengo de este tema es el libro “La nueva mente del Emperador” de Penrose. Sin embargo no veo ninguna razón por la cual deba haber algo “más allá”. Creo que no es necesario y vulnera el principio de la Navaja de Occam.
    Sí parece claro que un ordenador “clásico” de los que se fabrican hoy en día, no podrá llegar nunca a tener consciencia, por muy complejo que sea, y aunque pase el test de Turing infinitas veces; pero hay que tener en cuenta que la informática tiene tan solo unos pocos años de vida. Nadie es capaz de predecir como serán los ordenadores dentro de solo un siglo.
    El usar la física cuántica para explicar la consciencia, es querer explicar un fenómeno desconocido, la consciencia, con otro que tampoco conocemos apenas, la física cuántica aplicada al procesamiento de la información. El equivalente moderno a decir que el Sol es un dios. El problema no es tanto que sea falsa sino que no estamos diciendo nada. No sabemos que significa “un dios” y tampoco tenemos ni idea de lo que es” la física o la computación cuántica.”
    Personalmente creo que estas explicaciones surgen como un intento de rechazar la posibilidad de que no exista libre albedrío en el ser humano; surgen por tanto del miedo (o de la necesidad de explicar prematuramente lo que aun no sabemos) al igual que los antiguos dioses; pero con el refinamiento de la terminología y conceptos actuales

  4. Algo de razón no te falta en algunas de las cosas que dices Agustin, comparto contigo algunos de tus temores newageros, pero lo que no entiendo es cuando dices “un intento de rechazar el libre albedrio humano” y digo que no lo entiendo porque la “elección y el colapso de posibilidad” es uno de los principios de la cuantica aplicada a la psicologia.
    En cuanto a la profecia de los ordenadores decirte que ya estan empezando a investigarse ordenadores cuanticos y a encontrar las primeras aplicaciones, por ejemplo los mensajes encriptados. ¿Te imaginas que sólo tu pudieras leer un email destinado a ti? Eso ya puede hacerse a través de tecnologias cuánticas (encriptación cuántica). Estoy seguro de que en el futuro emergerán ordenadores que combinarán la computacion estandard con la cuantica, al menos para algunas prestaciones. Otra cosa es que esos ordenadores lleguen a tener coniciencia, pero si la tuvieran ¿podriamos llamarles ordenadores?

  5. Paco, puede que no haya sido claro. De todas formas la frase que digo en el texto es:
    “un intento de rechazar la posibilidad de que no exista libre albedrío en el ser humano”
    y no “un intento de rechazar el libre albedrio humano”.
    Me explicaré un poco mejor.

    Creo que estamos en un momento en el que la neurociencia está comenzando a llegar a conclusiones que indican que el ser humano tiene muy poca capacidad de decisión. Podría llegarse incluso a la conclusión de que el libre albedrío no existe. Antes era solo una cuestión filosófica, pero ahora comenzamos a tener herramientas que pudieran demostrar esto. El experimento de Libet (Univ. de California) en 1970, fue un primer aviso. El efectuado en el Instituto Max Planck en 2008 por Wolf Singer está hecho ya con más medios, y publicado en revistas especializadas. Aun cuando, al menos para mi no es concluyente, el cerco como poco, se está estrechando. La sociedad no puede digerir una noticia así. El ser humano tampoco. Y creo que se está usando indebidamente lo poco que sabemos de física cuántica para mezclar conceptos que parezcan creíbles (más en la forma que en el fondo) con objeto de desviar el misil que se nos viene encima.

    A mi particularmente me parece surrealista que la psicología pretenda aplicar conceptos de la física cuántica, cuando ni siquiera ha sido capaz de resolver cuestiones tan aparentemente básicas y extendidas como la depresión. Como recuerdo que decía el Rodriguez Delgado, urge una revolución humanística.

    En cuanto a la computación cuántica, sigo un poco el tema, debido a mi profesión. Es posible que nos ofrezca prestaciones impensables, pero de momento tenemos poca cosa. Puede que estemos a solo una o dos décadas de alguna implementación útil o puede que estemos mucho más lejos. Yo intuyo, desde mi ignorancia de la física, que habrá nuevos descubrimientos importantes sobre física cuántica que harán que todo sea más coherente.

    Por último, sobre lo que comentas, ¿Puede llamarse “ordenador” a algo que tenga consciencia?. No tengo clara la respuesta. En cambio lo que sí tengo claro es que no podemos llamar ordenador a algo que tenga la capacidad de sufrir. Si la consciencia implica sufrimiento entonces la respuesta a la prímera pregunta sería también negativa.

  6. Paco, un animal puede sufrir y no es humano. Cabe la posibilidad de teorizar sobre algo que ni sea humano ni sea animal pero que tenga capacidad de sufrimiento. Al igual que cabe teorizar sobre algo que sin ser humano ni animal tenga conciencia. Lo que no sabemos es si esta teoría podría materializarse.

    Estoy de acuerdo en lo que dices sobre la depresión.

    Pido disculpas por no haber leído comentarios anteriores de este blog, como el que me citas (llevo poco tiempo por aquí). Veo que está muy interesante tanto la entrada como el debate que se da en los comentarios. Iré leyendo hacia atrás 🙂

  7. Hola,

    Hay una cosa que no acabo de entender, bueno, supongo que entre otras muchas :S. Cuando dices lo del colapso de la función de onda…Si pensamos en un estado (o función de onda) cuántico relativamente sencillo, como es la superposición de dos estados clásicos, entonces, no entiendo lo del colapso, porque yo entiendo que se proyecta a un estado o a otro cuando realizas la medida. Por ejemplo si pensamos en una medida sobre un Qbit, a ver si lo digo bien, que esto tiene tela, el resultado de la medida es la proyección a un estado, pero el Qbit sigue siendo un Qbit, lo que pasa que en el proceso de medida, lo que puedes pensar es que la medida se entrelaza con él.

    Entonces, si sigo lo que escribes que la consciencia cuando elige una opción colapsa a las otras, ¿se podría pensar que no es que colapse, si no que se proyecta?

    Felicidades por el post

  8. El funcionamiento de la conciencia es tan complejo, que ni siquiera la también compleja teoría cuántica es suficiente para explicarlo. Estoy empezando a pensar que el problema de la conciencia es un problema límite que nos desborda conceptualmente desde postulados positivistas (es decir, solo podremos encontrar verdades racionales pero que serán siempre negativas), y es que continuamente se recae en la autocontradicción gödeliana. Es decir, creo que es parecido al problema de la materia (porqué lo que es, es) o al problema de la verdad como conocimiento objetivo (porque lo que debe de ser así, es así), y que son problemas filosóficos que la ciencia no puede tratar. El problema de la conciencia sería plantearlo como el porque de como es, lo que es. También creo que sería mas ”correcto” hablar ”de autoconciencia de fulanito” y no de ”la conciencia” en abstracto. A mi juicio (y aquí me pongo de la parte materialista) la conciencia no existe operativamente, existen mecanismos fisiológicos, atómicos o cuánticos que la hacen posible. Abordar este tipo de problemas bajo el (poca veces justificado) manto de la multidisciplinariedad es bastante problemático y paradójico. Que existan problemas como estos me parece que es la prueba irrefutable de que existamos en este lugar llamado universo, la discontinuidad es manifiesta por tanto.

    No quiero decir con esto que no podamos desarrollar estos problemas en la buena dirección, digo simplemente que la forma de plantearlos suponen la recaída en absurdos espiritualismos y la pérdida de rigor conceptual que llevan a más confusión todavía. El problema en este tipo de problemas es que se debe de tener más en cuenta la aproximación al como y no al qué del problema, y yo solo veo capaz de esto a los filósofos (a muy pocos dicho sea de paso).

    Un cordial saludo. (por cierto en el texto hay muchas faltas de ortografía)

  9. Sandra lo que dices sobre la proyección tiene mucho calado porque viene a decir que la proyección y el colpaso cuántico serian el mismo fenomeno, de modo que pensaré sobre eso. 🙂

  10. Supongo que en algún momento, que no sé cuando, me tendría que mirar bien el postulado de la proyección si quiero sacar algo en claro.

    Estoy pensando que para una ciencia que funcione, es necesario una ciencia que explique, aunque por supuesto, eso lleva mucho más tiempo y seguramente caídas en contradicciones, y mientras ir tirando. Pero no tengo ni idea, 😛

    Gracias Paco.

  11. En mi opinión, y después de años pensando acerca de la naturaleza de la consciencia humana y su comparación con robots humanoides y personales desde un punto de vista de la IA pienso que la consciencia es un fenómeno social y no introspectivo. Si transmites poder y seguridad para superar un imprevisto, recibes feedback = retroalimentación de tu entorno o ecosisistema = conocimiento del ser, de tu ser. Así pues la consciencia no sería otra cosa que la consecuencia lógica de la Teoría de la Evolución de las Especies por Selección Natural y por tanto tiene un fuerte componente genético. Por lo tanto es totalmente computable cómo un cambio de estado entre millones posibles (lógica borrosa) catalizado por la retroalimentación recibida ante cambios inesperados que han provocado reacciones mas o menos exitosas desde un punto de vista de la supervivencia tuya o de tu entorno. Los humanos, cómo los robots, no sómos mas que máquinas sin nada de “celestial” y dificilmente “cuántico”, por mucho que duela eso.

    Yo también me pregunto si el libre albedrío es una ilusión humana (la genética preDISPONE, y tu entorno, tu cultura, experiencia vivida, circusntancias, ecosistema, educación) DISPONEN.

  12. No es por nada, pero ni remotamente puedo estar de acuerdo con este artículo. Me parece una amalgama de conceptos inconexos, de saltos conceptuales injustificados, una sarta de ideas místicas sin coherencia ni sustento.

    ¿Del colapso de probabilidad a la imposibilidad de ser objetivos al tratar un paciente? ¿De la no-localidad a curaciones a distancia, o a la falta de un lugar único en el cerebro para la memoria? ¿Del salto cuántico a la “comprensión súbita”?

    ¡¿Pero qué maldita sea une causalmente unos conceptos con los otros?! ¡Nada! Solo el paralelismo conceptual que le quiere ver el autor.

    Es como decir que las relaciones sentimentales funcionan como los imanes porque “los opuestos se atraen”, y de ahí querer utilizar las ecuaciones de Maxwell para modelar las relaciones amorosas. ¡Pamplinas!

    Por lo menos Penrose intenta apelar a los microtúbulos celulares para tener “algo” que pueda estar en un estado de entrelazamiento cuántico, y tener un efecto cuántico metido en el proceso. Aquí no hay nada, solo fenómenos cuánticos ¡macroscópicos!, sin mecanismo alguno que los justifique (si acaso tienen sentido)

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