¿Hacia dónde va la Psiquiatría?


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Henri Laborit.

Hoy termina en Madrid el Congreso nacional de las dos sociedades psiquiátricas de mayor implantación en nuestro pais: la Sociedad nacional de Psiquiatría y la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica. El Congreso ha tenido pocas novedades aunque he notado ciertos vientos de cambio en algunos planteamientos y posiciones individuales que pasaré a comentar en este post.

1.- La decepción de los psicofármacos.

Una de las ponencias que mas llamaron mi atención tenia que ver con la psicofarmacologia, el Dr Julio Sanjuan profesor de psiquiatría de la universidad de Valencia hizo un recorrido histórico por los hitos más importantes en los tratamientos psiquiátricos y tambien hurgó entre los paradigmas fisiopatológicos y sus correlatos genéticos. Sanjuan nos puso al dia sobre la investigación genética en el laberinto de la esquizofrenia y las psicosis en general. El panorama es más que lamentable: todos los genes que se presumían candidatos para la esquizofrenia han dado resultado negativo, lo que significa que las hipótesis fisopatológicas: la teoria dopaminérgico-glutamitérgica que hasta el momento actual resumia uno de los grandes dogmas de la Psiquiatria comienza a flaquear.

El susodicho dogma puede resumirse del siguiente modo: la actividad antipsicótica de los psicofármacos está relacionada con el bloqueo de los receptores D2 para la dopamina.

Este dogma tiene una curiosa y contradictoria historia que pasaré brevemente a comentar.

Como es bien sabido fue Henri Laborit -cuya curiosa biografia está aqui– el primero en identificar una molécula, (el famoso Largactil) que tenia actividad -como se llamaba entonces- neuroléptica y que comenzó a usarse en Anestesia antes que en Psiquiatria. El caso es que el Largactil permitió avances muy importantes en Psiquiatria, entre otras cosas el mejor manejo de síntomas psicóticos y el predominio de los tratamiento ambulatorios sobre los manicomiales. Lo curioso es que comenzó a usarse antes de saber cual era su mecanismo de acción, dicho de otra forma: el Largactil se impuso empíricamente, funcionaba en la psicosis aunque no supiéramos por qué e inauguró, sin pretenderlo, una carrera farmacológica en busca de sus dianas terapéuticas. Esas dianas resultaron ser los celebres receptores D2 para la dopamina, una vez descubiertas estas dianas, los laboratorios sintetizaron múltiples versiones del Largactil a partir de su familia quimica: las fenotiazinas.

Después de esta carrera armamentística que los laboratorios emprendieron en busca de nuevos antagonistas de los D2, los laboratorios Janssen descubrieron otra familia química (las butirofenonas) que tambien cumplian este requisito de antagonismo de los D2, asi nació el Haloperidol, el Droperidol y más recientemente el Pimozide.

Todo parecia marchar bien hasta que llego la Clozapina, un antipsicótico que no cumplía el dogma de antagonizar los D2, en realidad tenia acciones muy raras: sobre los D4 y en los receptores muscarínicos (colinérgicos). El asunto fue que -aunque bastante eficaz- la Clozapina tenia algunos problemas de toxicidad sanguínea (habia provocado ciertos efectos adversos de agranulocitosis en alguna comunidad etnica) y fue retirada del mercado durante más de una década, pero su perfil bioquimico dejó una profunda huella pues habia conmovido los cimientos del dogma: desde entonces se conocen sus efectos antipsicóticos como “la paradoja de la clozapina”.

JohnCade

John Cade

El litio volvió a añadir otra duda más que razonable sobre el asunto, pues su descubridor John Cade -un médico australiano que buscaba un fármaco contra la gota fue el que describió-, por casualidad, los efectos antimaníacos del urato de litio. El problema de Cade fue que publicó sus hallazgos en una revista sin “impacto bibliográfico” alguno por lo que su descubrimiento pasó inadvertido hasta que otro psiquiatra, esta vez el danés Schou demostró que Cade tenia razón y que el litio era eficaz para prevenir las fases de la psicosis maniaco-depresiva, hoy trastorno bipolar, una forma de psicosis parecida pero no igual que la esquizofrenia.

Aqui hay una buena historia sobre este descubrimiento.

Hoy sabemos que el litio es muy eficaz contra las fases de la psicosis maniaco-depresiva y que tiene ciertos efectos antidepresivos combinado con los antidepresivos convencionales, el caso es que ni Cade, ni Schou supieron cómo funcionaba el litio y aun hoy desconocemos su mecanismo de acción a pesar de que sabemos que es eficaz.

2.-Malestares en la nosografía.

El problema parece residir en el método científico en sí mismo, es decir en la convicción que tienen los psiquiatras de que las enfermedades mentales son como las fisicas y que cuando decimos “esquizofrenia” o “depresión” estamos hablando de una enfermedad homogénea que agrupa a pacientes iguales.

Algo que es una suposición: no tenemos ninguna evidencia de que la esquizofrenia sea una especie natural y que bajo su rúbrica agrupe a pacientes similares. Lo que de alguna manera desmiente casi todos los trabajos científicos que tratan -de forma estadistica- a una serie de pacientes como si fueran iguales. Los sesgos en una investigación psiquiátrica proceden no tanto del método sino de la suposición de que el método científico natural es aplicable a los malestares y enfermedades del hombre.

Es cierto que el método científico ha aportado grandes beneficios a la humanidad pero sin duda se encuentra sobrevalorado en nuestra especialidad: no es posible esperar que aquello que nos hizo prosperar de un modo tan veloz con los antibióticos por ejemplo proporcione beneficios similares a la Psiquiatria.

Y todo parece indicar que los descubrimientos mas importantes en Psiquiatria al menos proceden de hechos aislados y casuales y que más que adaptarse al metodo cientifico lo cuestionan.

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Julio Sanjuan y el autor de este blog

Algunos proponen un cambio metodológico y centrarse más en los síntomas que en los síndromes. Por ejemplo Sanjuan y Berrios proponen un “retorno” al síntoma recortado a fin de homogeneizar las muestras de pacientes sometidos al escrutinio estadístico. En lugar de centrarse en pacientes diagnosticados de “esquizofrenia” lo que habria que hacer es centrarse en pacientes afectos de alucinaciones auditivas -que se suponen patognomónicas de la esquizofrenia- y centrarse fisiopatológicamente en esa muestra.

Pero en mi opinión -aunque este método disminuiría el indice de incertidumbre sobre la muestra a estudiar- no resolvería el hecho de que no sabemos si esas alucinaciones son un indicador biológico de algo o un epifenómeno de múltiples trastornos y disfunciones cerebrales inespecificas. El problema -en mi manera de entender las cosas- está relacionada más con el método cientifico natural que en otra cosa: si consideramos  y reducimos al hombre a un microcosmos de hechos biológicos estamos restringiendo las variables criticas de lo humano a un puñado de neurotransmisores y circuitos neurobiologicos lo que deja escapar la esencia de lo humano. El método científico que tan buenos resultados nos ha ha dado para explorar antibióticos  puede que sea un obstáculo para entender las enfermedades mentales  y el sufrimiento de las personas concretas.

¿Hay otro método para estudiar lo humano?

Si, lo hay pero no sería cientifico porque consideraria la totalidad y sin fragmentación de la experiencia humana no puede accederse al conocimiento cientifico.

Esta es la paradoja que he venido en denominar neurosis epistemológica de nuestro tiempo tomándo prestado el término  de Mario Berta en su libro “El Dios vivo”.

3.-La psiquiatria evolucionista toca fondo.

La psiquiatria evolucionista -o darwiniana al decir de otros- fue una disciplina que emergió a partir de los hallagos de la etología, la psiquiatría comparada o transcultural, la emergencia del paradigma neodarwinista y como reacción a un estado de cosas profundamente conductual y postmoderno que venia a suponer que el hombre y las enfermedades humanas seguían un proceso de selección natural similar a los ragos genéticos.

La psiquiatria evolucionista no nació para explicar nada sino para ocuparse de las razones remotas de la persistencia de un malestar concreto y en mi opinión nació para neutralizar la influencia del conductismo y la creencia de que los humanos eramos una especie de seres pasivos sometidos a las influencias del ambiente. Al poner el énfasis en lo instintivo la psiquiatria evolucionista -sin pretenderlo- volvió a alinearse con Freud y con el psicoanálisis y nos retrotrajo a la evidencia evolutiva de que los hombres somos simios, no solamente simios, pero que en nosotros hay algo de simios que merece la pena reconsiderar y no ocultar. Lo que viene a significar que si algo existe es porque hay algo que lo favorece y que existe una facilitación para ser como somos.

Uno de los simposiums del congreso que mas me interesó fue precisamente el que se titulaba: “Darwin y la psiquiatria evolucionista” que convocó a un antropólogo Camilo Cela Conde, al propio Julio Sanjuan y a dos popes de la disciplina Martin  Brune y Jonathan Burns.

Lo que más interesante me pareció fue un reciente articulo que Cela Conde ha publicado con respecto a las diferencias de percepcion estética entre hombres y mujeres, aunque mas abajo volveré sobre el asunto cuando hable de las diferencias entre sexos pero lo cierto es que en el arrebato estético parece que ambos sexos se comportan de forma muy diferente. Por ejemplo las mujeres ponen en juego aspectos semánticos de su hemisferio izquierdo (parieto-frontal) y los hombres aspectos espaciales de su hemisferio derecho. Tanto el juicio estético como el juicio moral poseen diferencias entre los sexos pero tambien individuales: las decisiones personales y las impersonales parece que involucran distintas regiones del cerebro y queda demostrado que no es lo mismo apretar un botón para iniciar una guerra que acometer a los enemigos a bayoneta calada.

Martin Brune nos habló de la teoria de la mente (ToM) y de las similitudes entre simios y niños recordándonos a todos que la “teoria de la mente” (ToM) fue una conceptualización propuesta por dos primatólogos (Fremack y Woodruf, 1978) recalcando que las diferencias entre niños y simios estarian más relacionadas con nuestro cerebro social y con la complejidad de las redes sociales que en los aspectos puramente cognitivos mientras que Jonathan Burns nos recordó que no hay ningun gen o genes específicos de la esquizofrenia sino que todo parece señalar en la dirección de que los genes relacionados con la enfermedad mental son los mismos que están implicados en la hominización y en las ventajas de la conciencia humana. Lo que significa que nuestra fitness como especie tiene un techo cuya cruz de la moneda es precisamente la enfermedad mental.

Lo que en mi opinión tiene enormes consecuencias para la comprensión de la enfermedad mental: no podemos separar las ventajas de nuestra especie con sus hándicaps. Significa que separar lo presuntamente averiado de lo eficaz es un error epistemológico. El hombre enferma mentalmente precisamente porque tiene enormes prestaciones mentales: la simbolización y la abstracción,  la teoria de la mente y la atribución, la intuición, la imaginación , la posibilidad de anticipar, la enorme inteligencia, su potencial de engaño y autoengaño, las falacias del recuerdo, su adherencia a su propia perspectiva fragmentada, la capacidad de repudiar y denegar algo que sabe, la posibilidad de cargar energéticamente o de abolir determinadas estructuras le hacen capaz tanto de lo sublime como de lo ignominioso y tambien de la capacidad de enfermar mentalmente.

Algo que tambien tiene implicaciones para la salud mental: no puede haber salud mental sin resolver individualmente lo que la ciencia parece que está padeciendo duante años, una neurosis epistemológica que la situa en uno de los polos de la dualidad. Sabemos que el conocimiento y que todo lo humano fluctua entre bipolaridades y que algunas de ellas han sido depositadas en los infiernos de la cautividad. El hombre ha de redefinir el Mal y comprender que el Mal y el Bien deben sentarse de vez en cuando a dialogar, del mismo modo la ciencia y la experiencia deben dialogar, las ciencias y las humanidades o si quiere decirse de esta manera la ciencia y la pseudociencia.

No podemos olvidar que de grandes mentiras pueden surgir verdades útiles, como sucedió con el litio.

4.-Otra decepción esta vez para las feministas.-

La Sociedad de psiquiatria española tiene desde hace poco tiempo una subsección de género y no es nada raro porque la Psiquiatria del futuro estará en manos de las mujeres pero lo cierto es que han tardado mucho en hacerse de notar.

Acudí a una mesa redonda de psiquiatria de género que en cierto modo me decepcionó quizá porque esperaba algo más de lo que alli se dijo. Por ejemplo no se abordó una reivindicación que creo está latente en la sociedad y que estaria relacionada con esta pregunta ¿hace falta desarrollar fármacos distintos para hombres y mujeres?

Sabemos desde hace algun tiempo que las mujeres responden mejor a ciertas moléculas, por ejemplo los inhibidores de la recaptación de serotonina tipo Prozac son mucho mas eficaces en las mujeres que en los hombres, mientras que -por el contrario- los antidepresivos tricíclicos son mas eficaces en los hombres.

Antes de eso ya sabiamos algo: que las mujeres resisten el alcohol peor que los hombres y aunque esta evidencia era algo empíricamente conocido nadie se habia metido a explorar ese campo de la tolerancia no solo a drogas ilegales sino tambien a las legales. Las mujeres, por lo general necesitan menos dosis de antidepresivos y de antipsicóticos que los hombres y seguramente son mas susceptibles a los efectos adversos. Si todo esto es verdad ¿por qué se sesgan las muestras con hombres y mujeres en las investigaciones sobre nuevos fármacos?

Pues porque hasta ahora lo políticamente correcto era hacerlo asi, pero quizá vayan ya acumulándose las suficientes evidencias como para empezar a creernos aquello que todo el mundo sostuvo en privado y negaba en público: que los hombres y las mujeres pensamos, sentimos, nos relacionamos, evaluamos, decidimos, hablamos, especulamos, enfermamos o nos curamos de forma y por motivos distintos.

Es quizá una mala noticia para las feministas o para la ministra Aido pero seguramente una buena noticia para las mujeres: existe una condición psicobiológica en lo femenino que discrimina entre géneros, lo que hace que nuestra mirada vuele hacia atrás y que volvamos a ocuparnos de la histeria.

5.-La histeria que nos vuelve.

En la misma mesa que he citado anteriormente la Profesora Carmen Leal de la Universidad de Valencia abordó de forma somera el estado actual de nuestros conocimientos sobre la histeria. Son pocos y no están muy lejos de los estudios clásicos que adolecen, sin embargo, de un sesgo opuesto: todas las muestras están compuestas solamente de mujeres.

A la histeria le sucedió lo mismo que a la psiquiatria o al hecho mental:, en cuanto se fragmentó del cuerpo o de la medicina o se la trató de conceptualizar a través de sus recortes (de sus sintomas recortados) y se perdió así la esencia de una enfermedad que se conocia desde la antigüedad y que a partir de un determinado momento dejó de convocar el interés de los investigadores. Hoy la histeria clásica se encuentra fragmentada en sintomas diversos: depresivo-ansiosos, somatoformes, disociativos, conversivos y  psicóticos. De esta forma la histeria ha terminado siendo un conjunto de sintomas dispersos sin relación entre si y perdiendo la unicidad de su causalidad que no es otra sino el sesgo de la condicion femenina a la hora de sufrir.

La histeria es la consecuencia clinica de una inhibición frontal en favor de una activación emocional, límbica o de la amigdala. No es de extrañar que nos encontremos este tipo de imagineria de neuroimagen en múltiples enfermedades de naturaleza histérica y que han perdido con el tiempo su verdadera alma en favor de otras entidades -artificiosas- de manual.

Los trastornos alimentarios (anorexia y bulimia) son -tal y como he repetido tantas veces en este blog- trastornos histéricos del siglo XX y las pruebas de neuroimagen nos devuelven un patrón de sobreactivación emocional en estas pacientes junto con una inhibición cortico-frontal indistingible de la histeria. La plasticidad de la histeria representa y es la plasticidad del cerebro femenino y parte de su condición.

En este congreso conocí a un psiquiatra de Ciudad Real, el Dr Beato que curiosamente realizó una tesis con una idea que creí era mia original – a pesar de saber que las ideas no tienen copyright– me refiero a su trabajo “¿Es la bulimia la histeria del siglo XX?”.

Una de las razones para alegrarme de haber estado alli a pesar de sentir que hubiera sido absolutamente prescindible.


22 pensamientos en “¿Hacia dónde va la Psiquiatría?

  1. Por lo que dice, parece que hay un vacío de ideas geniales en lo que va de siglo y parte del otro, una ponencia que ponga los conocimientos tradicionales de la mente patas arriba o un descubrimiento por el que redoblen los tambores. No sé, un vacío de algo, ¿no?

  2. Muchas gracias, Paco, por el reporte de tan magro encuentro psiquiatrico – español (como vienen siendo habitual).

    Me voy a permitir un comentario sobre dos cosas: la situación general de la Psiquiatría y una, en particular, sobre la Histeria (yo siempre la escribo con mayúscula) y tu definición en el blog: “La histeria es la consecuencia clinica de una inhibición frontal en favor de una activación emocional, límbica o de la amigdala”.

    Mi impresión es que antes de nada hay que hacer una reflexión muy profunda sobre la estructura de los dispositivos asistenciales actuales, su interrelación y sobre los dispositivos de coordinación intra e intercentros (casi inexistentes). Esta situación es, salvando honrrosas excepciones, causa del desbarajuste psiquiatrico actual.

    Por otro lado, está la cuestión de los agrupamientos nosográficos y nosológicos: aqui la presión de los DSM y CIE debe disminuir y dejar paso a los diagnosticos descriptivos basados en claras y detalladas descripciones psicopatológicas actuales y, sobre todo, de evolución. Hay que impedir como sea el nefasto “arrastre diagnóstico”, auténtico cancer de la practica psiquiatrica.

    Finalmente: habría que prohibir, en su beneficio, el uso de los psicofarmacos en solitario por psiquiatras en formación durante el primer año. Estos deberán estar siempre supervisados por un senior que debe ayudarles a explorar y medicar y no quedarse en casa o dejar que las urgencias sean vistas por R1 ó 2 sin experiencia alguna. Esta inmoral práctica es motivo de una largisima lista de enfermos con dependencias y efectos secundarios indeseables.

    y ahora, sobre la Histeria y tu definición en el blog: “La histeria es la consecuencia clinica de una inhibición frontal en favor de una activación emocional, límbica o de la amigdala”.

    Creo que las Histerias (siempre mejor en plural dadas sus diversas formas clínicas) serían, más bien, la consecuencia de una perdida de la capacidad de inhibición que desde el lóbulo frontal dorsomedial se ejerce habitualmente, modulandolos, sobre amigdala, hipocampo y ganglios de la base. Es decir, sobre nuestro cerebro “emocional”.
    La razón sería el daño que la traumatización severa precoz produce sobre dicho lóbulo fronto dorsomedial (incapaz de recibir aferecias minimamente elaboradas) impidiendole modular “de arriba a abajo”.

    so far.

  3. Gracias por tu aporte Paco, me gusta que insistas sobre el aspecto traumático de la histeria porque precisamente en este congreso ha habido algunas voces que han vuelto sobre el aspecto traumatico de determinadas enfermedades mentales por ejemplo los trastornos alimentarios, lo que yo creo que está por redefinir es el concepto de trauma que como sabes lleva un arrastre histórico con el abuso sexual o el maltrato fisico. Por ejemplo no sabemos casi nada sobre el efecto a largo plazo que tienen las burlas en el colegio de esos niños diferentes por gordos, tontos o quiza superdotados y poco sociables.

  4. Mas que un vacio de algo Ana a mi lo que me parece es que hay una supremacia, una hegemonia de la Psiquiatria pragmática americana donde se priorizan -para la investigacion- los diagnosticos operativos en lugar de los clásicos descriptivos. Está por estudiar el efecto que sobre la salud y sobre la enfermedades han causado estas conceptualizaciones sobre las formas de enfermar. Como sabes la enfermedad mental es patoplástica y se adapta a las conceptualizaciones que se hacen sobre ella, de manera que es posible pensar que “el medio es el mensaje” como decia Mc Luhan,

  5. No creo que la bulimia, ni la depresón , ni la ansiedad, ni la psicosis sea “la Histeria de hoy” ni que “Hoy la histeria clásica se encuentra fragmentada en sintomas diversos: depresivo-ansiosos, somatoformes, disociativos, conversivos y psicóticos”. No es que se encuentre fragmentada, es que se encuentra “ex-presada” es decir sacando afuera (ex) su presión, ante la incapacidad para encontrar una salida honrosa a su desastrosas situación- crisis vital. ¿Donde están ahora los histerícos de antes?. Desde luego, con las clasificaciones de DSM y CIE, están diagnosticados de trastonos diversos ansiosos, deprresivos, obsesivos etc.. Si no conocemos el intramundo psiquico del paciente, mal conoceremos su ex-presión sintomatológica. Cada persona “hace su mundo, hace su propia cosmovision” y solo conociendo la estructura personal de su vivencias, podemos conocer el sentido de las manifestaciones de su enfermedad.

  6. Genial poder contactar con un evento sin acudir a él gracias a una genialidad como este blog… veo que la psiquiatría está en crisis en algunos ámbitos lo cual no me extraña pues considero (y por primera vez lo expreso por escrito) que la sociedad no tardará en pedir una nueva reforma… creo que la clase psiquiátrica se está aburguesando y que la fragmentación sólo ayudará más a desencadenar un: “como no podéis tratar a los enfermos mentales más graves sois prescindibles”… y no sabemos hacerlo porque cambian más rápidamente de lo que aprendemos a abordarlos y ayudarlos (en este sentido discrepo con Framcisco Orengo pues retrasar el aprendizaje un año no creo que sea bueno… en USA los enfermeros ya prescriben).

  7. ¿Qué tal Paco?

    Es interesante leer tus post para quienes no somos psiquiatras, me haces tener una visión más actual y fresca de la psiquiatría, de hecho puedo coincidir contigo en muchas de tus ideas.

    Por cierto, en cuanto a tu idea de la bulimia como histeria del siglo XX, bueno, en el psicoanálisis contemporáneo es algo muy sabido, quizá suena escandaloso o diferente porque los psiquiatras (como mencionas) están más interesados en el humano como cuerpo que en el hombre como unidad (bastaría danos una vuelta por la metafísica aristotélica para comprender que el estudio desde las partes y no desde el Ser [unidad] simplemente no me dan conocimiento sobre el mismo, sino sobre sus propias partes unicamente), retomando, el psicoanalista Paul Verhaeghe propone exactamente preguntas parecidas, pues en psicoanálisis la nosografía se reduce a neurosis, psicosis y perversiones, entonces ¿en qué lugar entran las nuevas patologías?, propone entenderlas como una histeria, pero más cerca de la llamada neurosis actual que mencioaba Freud, quizá me alejo de lo que comentas, pero quería decirte que así sea por explicaciones de la histeria como “inhibición frontal en favor de una activación emocional, límbica o de la amigdala” o como una estructura psíquica que me posibilita ciertas manifestaciones sintomáticas más que otras, así como una cierta manera de posicionarme en el lugar frente al Otro, ambas explicaciones pueden mostrar luz sobre esa compleja “patología” llamada histeria que afecta a la unidad del hombre.

    Saludos

  8. Genial análisis y reflexiones. Sobre el tema de los psiquiatras en formación, no creo que el quid de la cuestión sea si pueden o no prescribir solos (que no lo hacen habitualmente, de hecho con el último decreto de formación no pueden ni firmar informes sin supervisión directa, tema muy debatible que no ocuparía muchas líneas y nos desviaría del tema), si no más bien considero primordial que se les incite desde el principio de su formación a tener una visión crítica sobre la especialidad y los manuales diagnósticos, la vida en general, el enfermar y todos los temas que actualmente se asumen como dogmas y en realidad son modelos explicativos, válidos o no por su utilidad pero no VERDADEROS en sí mismos. Asumo, que al principio es bueno no cuestionárselo todo, pues quizá una elevada incertidumbre no ayude a tener una base sólida, pero considero que la figura del “tutor” o adjunto responsable e interesado en la formación pasa por facilitar ese aprendizaje inicial sin caer en el dogmatismo. Esto me lleva a pensar, que no solo la Psiquiatría actual es víctima de esos dogmatismos, pues me parece que la Psicología y los diversos Modelos o Escuelas, lo son más si cabe se sus propias posturas.

  9. ¿Hacia dónde va la Psiquiatría? Buena pregunta. A mi entender hacia un callejón sin salida si se insiste en interpretarla desde el punto de vista biológico o material. Me da igual que hablemos de bioquímica o genética porque siempre estaremos como dando vueltas a un televisión queriendo encontrar a la persona que se ve y habla en él. Creo que la medicina está anclada en el modelo newtoniano cuando la física moderna ya habla sin pudor de multiples dimensiones y de la relatividad del tiempo. Es decir, hay que dar el salto de lo material a lo energético. Pero ¿quíen tiene el valor de hablar de la energía psíquica?

  10. Estimados Paco Traver y Juan Rojo, en relación al tema que nos ocupa y concretamente a las afirmaciones siguientes:

    1. “…si consideramos y reducimos al hombre a un microcosmos de hechos biológicos estamos restringiendo las variables criticas de lo humano a un puñado de neurotransmisores y circuitos neurobiologicos lo que deja escapar la esencia de lo humano.”

    2. “Si no conocemos el intramundo psiquico del paciente, mal conoceremos su ex-presión sintomatológica. Cada persona “hace su mundo, hace su propia cosmovision” y solo conociendo la estructura personal de su vivencias, podemos conocer el sentido de las manifestaciones de su enfermedad.”

    he de deciros que coincido plenamente con vosotros. Por ello, me permito remitiros, a vosotros y a todos los participantes a un pequeño texto que escribí en el 2005 en relación a la salud mental y que podéis encontrar en:
    http://www.vidaonirica.com/LaSaludMental_archivos/SMPdf/EnfoquePersonalSM100905.pdf

    Un saludo.

  11. Quisiera felicitar a M.A. Quiñones por su escrito y por la moraleja de fondo, que me atrevo a resumir con, de entre todas, esta idea: “podemos vanagloriarnos de lo que sabemos pero nunca de lo que aún nos queda por saber.” Tengo la impresión de que en la humildad que citas está la verdadera clave u obstáculo para no haber adelantado más los últimos 150 años (los ejemplos ocuparían aquí mucho y hasta aburrirían, de tantos). Tu ejemplo del tv (incluida la alusión a esa genial viñeta de Guille), me recuerda que “confundir las imágenes del televisor con el televisor mismo” vendría a ser lo que pensaba Platón con sus sombras y cavernas. También estoy de acuerdo contigo en la idea de que conocemos los efectos biológicos pero no los de fondo. Mens sana in corpore sano pero también corpore sano in mens sana, diría yo, pues se trata de un círculo vicioso, holístico, esa globalidad de la que ya llevamos hablando hace unos decenios (o sea, cuatro días en términos de evolución).

  12. Gracias Ana por tus comentarios y gracias Paco por tu sugerencia. Estoy intentando ponerme al día con lo ya expuesto en este blog pero, mientras tantos, me gustaría hacer los siguientes comentarios:

    En realidad el mito de la caverna de Platón, al igual de la idea de que la vida es “malla” (creo que se escribe así) o “ilusión” según la cultura india; se ha puesto muy de moda con películas como “Matrix”, que dan mucho que pensar. Un ejemplo clásico es el siguiente: Imaginemos que una persona está conectada a un aparato tipo video sofisticado que manda señales a todos sus sistemas sensoriales y que, a través de el, está viviendo lo que cree que es una experiencia completamente real. Y sólo cuando lo desconeztan y lo despiertan se da cuenta que “su realidad” era “una película de video”. Mi pregunta es: ¿Sabríamos decir si en estos momentos estamos conectados o no a ese sofisticado aparato de video?

    Cuando uso el termino de energía psíquica intento hablar de algo completamente independiente de lo neurofisiológico, aunque complementario a ello. Sería algo como el software con respecto al hardware. Los que se dedican a programación utilizan un lenguaje propio, tienen sus propios instrumentos para analizar sus problemas y desarrollan nuevas posibilidades independientemente de cual sea el substrato material-físico del ordenador. Así, el programador sabe que muchas explicaciones de lo que pasa con el ordenador se deben al software y no hace falta recurrir al hardware. Sé que tengo mucho por leer y por aprender pero aún no he encontrado en paso revolucionario en este sentido. Los psicólogos parecen querer adentrase en este tema pero, al final, muchos de ellos en seguida se refugian en lo biológico para hablar de la explicación última, y más aún los psiquiatras ¿Llegará un momento en que podamos hablar de una energía psíquica independiente con sus propias formulaciones, sus propias unidades de medida y sus propias capacidades de explicar las cosas sin recurrir a la biología? ¿Podremos llegar a hablar de energía psíquica sin tener que hablar de energía física, sin tener que hablar de calor, de ondas, de luces, de partículas, de impulsos neuronales o de genomas?

  13. Miguel Angel: quizá el error está en aspirar a una energía “con una formulación propia”. El concepto que deslizas de “depender” una de la otra no creo que sea algo que haya que contemplar como nefasto. El mal no está en la dependencia, pues en vez de así lo puedes llamar interconexión, interrelación: de hecho el holismo viene a ser la perspectiva de ver que todas esas “energías” o “fórmulas” son la misma pero en distinta escala. Hay que empezar por ver esto, creo. Lo demás es fragmentación, la raiz de toda confusión. Fíjate: las figuras que provocaban las sombras de la caverna y la sombra ERAN lo mismo (sin una no existía la otra, en este sentido eran lo mismo).
    Un saludo y ánimo.

  14. Estoy de acuerdo con lo que ha dicho Ana, Miguel Angel, de energia solo existe el espectro electromagnetico, no existe una energia psiquica que no pueda ser medida en estas magnitudes. Otra cosa es la información que es energía potencial, una especie de energia estatica y no renovable.

  15. Estimados compañeros: Gracias, como siempre, por vuestros comentarios. Sin embargo, me gustaría remitiros a un texto que sobre “La Energía psíquica y física” escribí en mi tesis doctoral de 1996. Podéis encontrarlo en el capítulo 1, página 62.

    http://www.vidaonirica.com/TesisDoctoral.htm

    De ello quisiera resaltar lo siguiente:

    1. Ya veis desde cuando se habla de energía psíquica (1928).
    2. La energía psíquica y física como caras de una misma moneda.
    3. La estrecha relación de Jung con premios Nobel de física, padres de la física moderna, (los campos electrómagnéticos pertenecen a la física newtoniana) le permitieron establecer teorías que iban más allá de su época.

    En relación con este último punto, me permito sugeriros el libro: “Wolfgang Pauli y Carl Gustav Jung. Un intercambio epistolar 1932-1958” de Carl A. Meier (Alianza Editorial) y de él extraer el siguiente comentario de Jung: “… Por aquel entonces el profesor Einstein estuvo varias veces invitado a cenar en mi casa… Fué Einstein quien me indujo a pensar por primera vez en una posible relatividad del tiempo y del espacio, así como en su condicionamiento psíquico. A resultas de estas sugerencias se ha desarrollado treinta años má tarde mi relación con el físico prof. W. Pauli, así como mi tesis sobre la sincronicidad psíquica…”

    Por ello, insisto en afianzarme en la pregunta que hice en mi primer comentario: ¿quíen tiene el valor de hablar de la energía psíquica? A lo que añadiría: ¿…hoy en día?

    Un saludo.

  16. Miguel Angel: acabo de leer ese texto que recomendabas y creo que alli dices lo contrario de lo que defiendes aqui: la energia psiquica es la otra cara de la moneda de la energia fisica dices. Luego si es la otra cara de la misma moneda estamos hablando de la misma moneda. Que la energia es dual, sin duda, no me cabe ninguna duda sobre eso, para empezar es muy probable que en elc erebro existan dos tipos de procesamiento, uno neuronal y otro glial, uno magnetico y otro electrico, uno newtoniano y otro cuantico, pero al energia seguirá procediendo del mismo lugar, sea acustica, calorifica, luminosa, infraroja o ionizante, hay un amplio rango en todo el espectro, no veo para qué necesitamos apelar a otro tipo de energia.

  17. Paco: Entiendo la dificultad de que nos pongamos de acuerdo ya que partimos de principios diferentes: yo pongo lo neuronal, lo glial, lo eléctrico y lo magnético en el mismo lado de la caras de la moneda (es decir, en el la do de la Energía física) y tu no. Entiendo que el concepto de energía es válido para todo (para toda la moneda) y que un lado, el de la energía física, está llena de ricos contenidos mientras que el otro está por explorar. Me apoyo en lo que ya Jung o el premio Nobel de física Pauli apuntaron en su día. Es una posibilidad que merece la pena a tener en cuenta. Dices que “para qué necesitamos apelar a otro tipo de energía”. Bueno, tal vez tengas razón. Pero yo no la descartaría todavía. Me permito recordate una carta que te envie en el 2004 resumiendo un poco mis andadura por el plano de lo físico y lo psicológico desde que acabé la carrera (1979) y que puedes encontrar en

    http://www.vidaonirica.com/TrabajosDeInteres.htm

    dentro de Trabajos propios en “Carta dirigida al Dr. Francisco Traver” (acabo de colgarla de la red). Así que, como ves, no desdeño para nada el plano de la energía física y todo lo que está aportando y puede aportar referente a la mente humana. Sólo me permito ir un poco más allá y dejar la puerta abierta a nuevas posibilidades. Es una sugerencia en la que ya veo que no estás de acuerdo pero creí interesante apuntarla en este foro por el título que tenía. En cualquier caso en lo que se seguro que estamos de acuerdo es en que aún falta mucho por hacer. Un abrazo, Miguel.

  18. Si no hay inconveniente, me gustaría felicitar a M. Angel porque hay comentarios en que, más allá de si hay acuerdo o no, da gusto leerlos pues lo importante no creo que sea la razón particular, sino la actitud con que se expone.

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