Luz y visión


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De todas las funciones neurobiológicas seguramente la visión es la más estudiada sobre todo gracias a dos investigadores cuyos nombres van siempre unidos en la bibliografía especializada, me refiero a Huber y Wiesel.

Aqui hay un buen video de divulgación sobre la percepción visual y de los hallazgos de esa pareja de científicos cuya referencia es obligada para aquellos que se entrometen en el mundo de la visión y a cuyo visionado remito al lector que no conozca sus hallazgos neurofisiológicos trascendentales.

Pero en este post me propongo ir un poco más lejos en la extraña relación que mantienen luz y visión y sobre todo en lo que entendemos por las acciones de ver o mirar: dos aspectos de la misma función que parecen adoptar direcciones opuestas y que en cierta forma abordé en este post que titulé “Oir y escuchar”.

El caso es que tenemos dos verbos para la misma función, ver y mirar para la visión y oir y escuchar para la audición, todo parece indicar que existe una posición pasiva hacia dentro que recibe fotones del medio ambiente y los procesa a través de la via óptica hasta llegar a la corteza visual (occipital) y otra via -virtual y activa- que parece ir en sentido opuesto: del ojo hacia afuera.

¿Existe realmente este proceso o la visión puede ser explicada con el simple procesamiento pasivo de los haces de luz por nuestro cerebro?

Para contestar esta pregunta haré de entrada una objección al sentido común:

¿Si las imágenes visuales se procesan a trávés de toda la via óptica y se configuran definitivamente en la corteza occipital, por qué las vemos proyectadas en el medio ambiente, en el ahi afuera?

Lo cierto es que esta idea es en sí algo inquietante porque parece divorciar nuestra experiencia consciente de lo que sucede en el interior de nuestro cerebro. ¿Cómo es posible que las imágenes formadas en mi nuca aparezcan delante de mis ojos y además en tres dimensiones?

Una explicación a este fenómeno seria invocar a la antipartícula de un fotón que seguiría un proceso inverso a la trayectoria del fotón que efectivamente penetra en nuestro ojo. En ese sentido la antipartícula seria la visión en sí misma y explicaría porque nuestra experiencia visual esta proyectada en el exterior y  también porque nuestra percepción visual es inmediata y simultánea con el estimulo externo que puede estar incluso en movimiento.

Simplemente estaría sucediendo en dos lugares en el mismo tiempo, un fotón regresaria al objeto luminoso y otro fotón estaria haciendo su trabajo en el lóbulo occipital.

Sea como fuere existe una antiquísima tradición que supone que el ojo no es sólo un receptor de luz sino tambien un emisor de algo, a veces incluso de malas intenciones tal y como sucede en el mal de ojo.

El mal de ojo es una creencia supersticiosa que supone que podemos causar daño a alguien a través de la mirada, una idea de la tradición folclórica de nuestro entorno que podemos asociar con la idea de que la mirada es algo distinto a lo que se ve. Mirar es algo que sale -centrífugo- y que tiene la condición subjetiva del que mira -lleva una intención adherida- mientras que la visión en su sentido estricto es un hecho objetivo que no admite subjetividades intermedias. A este hecho en psicoanálisis se le llama pulsión escópica de la cual ya hablé en anteriores posts relacionados con el sindrome de Stendhal, a saber:

Cerebro y belleza (1)

Cerebro y nelleza (2)

¿Sobredosis de belleza?

Pero el mal de ojo tiene su correspondencia teológica y mítica “Dios todo ve” y no sólo porque tiene un ojo que todo lo abarca sino también porque tiene un ojo, que es a su vez, luminoso. La idea de un ojo que mira y que a su vez emite luz se encuentra no sólo en nuestra tradición cristiana sino hasta en las efigies de los dólares.

Se trata pues de un arquetipo que está señalando sobre una potencialidad humana fundamental, la capacidad de poder desdoblar la acción de ver entre ver y mirar.

ojo-de-horus-t9848

El ojo de Horus es un amuleto mágico muy usado en el antiguo Egipto -precisamente contra el mal de ojo- y del que proceden aquellas iconografías que todos recordamos de nuestros libros de texto infantiles, el ojo de Dios inscrito en un triángulo y del que emergía luz. De Horus viene nuestra voz “horóscopo” y señala el lugar por donde sale el sol y que significa “el que está completo”. Dios, el Sol y Horus serian pues la misma cosa: una fuente de luz.

De manera que la relación entre luz y visión parece bien establecida con la pequeña diferencia de que a veces podemos ver sin luz y no me estoy refiriendo a ver en la oscuridad sino a ver cuando tenemos los ojos cerrados, estamos incosncientes o durmiendo. A veces -cuando alucinamos- tambien despiertos.

Otro misterio relacionado que tiene que ver con esta pregunta  ¿existe otra forma de ver que no dependa de la luz recibida desde el exterior?

No me estoy recibiendo a la capacidad de mirar hacia adentro, del insight o la capacidad de explorarse internamente o de darse cuenta de algo sino literalmente a la capacidad de ver sin ver. Ni tampoco al fenómeno del visionario que se adelanta a su época para configurar una idea estética, ética, política o científica.

Algo que sucede en los sueños, donde siempre hay iluminación, también en las experiencias extáticas, en las experiencias cercanas a la muerte, en las experiencias psicodélicas, en las alucinaciones y en las experiencias de desdoblamiento y heautoscópicas.

En este video podemos observar precisamente las experiencias visuales de un sujeto mientras estuvo en coma; probablemente en todas las situaciones que he señalado con anterioridad participan distintos factores pero la idea que quiero transmitir es que existe una visión intrínseca del propio cerebro que no es fotodependiente.

¿Pero si no es fotodependiente de dónde sale esa capacidad de ver?

Para eso tenemos que revisar el concepto de campo biocognitivo, una idea que procede de Mario Martinez a la que yo he dado una nueva interpretación. Un campo en fisica significa cualquier magnitud fisica que presenta cierta variación en el espacio. Otra forma de entender este concepto es  un entorno determinado donde se cumplen ciertas leyes pero no otras. Y la idea final de que un campo puede ser la inteface de otro y que probablemente se solapan.

5circulos-bEl campo biocognitivo

No cabe duda de que nosotros los humanos, y en realidad todos los seres vivientes estamos rodeados de un océano de campos que intervienen en nuestro campo biocognitivo.

El más importante de los cuales -a escala animal- es el campo electromagnético y tambien el químico, aunque no son los únicos como puede verse en el esquema de arriba.

Un fenómeno químico (como los olores) puede transducirse en estimulos electromágneticos pero también puede suceder al revés: determinados estímulos químicos pueden sustituir a fenómenos electromágneticos en su ausencia o en situación de deprivación.

Uno de estos fenómenos es la trasducción de la luz que se da fisologicamente en la glándula pineal, la luz se transforma en una eferencia hormonal.

Es absolutamente posible pensar que en ausencia de vibración electromagnética el cerebro pueda suplir esta función para iluminar determinados estados de conciencia, pero para ello necesitamos un responsable. ¿Cual podria ser?.

La melatonina es un neurotransmisor poco conocido aun que es el último metabolito del metabolismo de la serotonina, su producto final. Al parecer este metabolito que tiene sus mayores concentraciones en la glandula pineal se comporta como un neurotrasmisor precisamente alli (epifisis) una de las glándulas endocrinas peor conocidas del organismo. Alli existen receptores, al menos dos, para la función neurotransmisora de la melatonina.

La melatonina es uno de los antioxidantes más potentes que se conocen e interviene en los ritmos circadianos señalándole al cerebro cuando es de noche. Interviene pues en los procesos del sueño y en la capacidad adaptativa del organismo, ayuda a mantener el sueño y a propiciar la sensación de un descanso reparador. La melatonina es un potente reparador gracias a su capacidad de absorber electrones o quizá a alguna otra propiedad desconocida.

En mi opinión la melatonina es un dador de luz y es seguramente el soporte quimico de la iluminación de los sueños y otros estados alterados de conciencia de la que no son ajenas sus parientes: serotonina y la triptamina (una potente molécula psicodélica).

La hipótesis de que existe una luz que procede del interior del cerebro y que viaja en sentido opuesto a la estimulación electromagnética de la luz propiamente dicha es pues muy verosímil y  podria explicar ciertos fenómenos que se encuentran en la oscuridad por nuestra mania de identificar luz con visión.

17 pensamientos en “Luz y visión

  1. Lástima que el fotón no tenga antipartícula (también se puede decir que el fotón es su propia antipartícula). De ser cierto esto de las antipartículas que viajan al exterior para “ver las cosas en el exterior y no en el interior de la cabeza” no veríamos las estrellas en el cielo, que están a años luz de distancia. De hecho, ni siquiera veríamos el sol sino con ocho minutos de retraso desde el momento que miramos.

    No sé por qué hay que postular estas cosas tan raras y contradictorias con todo lo que sabemos para explicar nuestra sensación de ver, es decir, que el mapa mental sobre cómo se distribuyen los objetos de los que nos llegan fotones se nos antoja exterior. Esto no es distinto de que las distintas frecuencias de los fotones se nos antojen colores. Evolutivamente el mapa que nos ofrece la visión está mucho mejor elaborado y es más útil si lo percibimos de esa manera.

  2. ¿Luz viajando por el cerebro? ¿Antifotones? Suspenso en neurología y suspenso en física 😛

    “¿Si las imágenes visuales se procesan a trávés de toda la via óptica y se configuran definitivamente en la corteza occipital, por qué las vemos proyectadas en el medio ambiente, en el ahi afuera?”

    Si la imagen que vemos del mundo llega invertida a la retina a causa de su trayecto a través de la lente del ojo, ¿por que vemos el mundo derecho y no al revés? Plantearse estas cuestiones es de no tener mucha idea de como trabaja el cerebro. La respuesta a ambas cuestiones es simplemente que el cerebro a aprendido a interpretar que las manchas “luminosas” invertidas que le entran por la nuca se refieren a lo que tiene delante.

    Y entrecomillo luminosas porque todo lo luminoso se queda en los ojos, a partir de ahi se convierte en impulsos electricos. ¿O acaso cuando te martillean la mano el dolor que sientes es un golpe en el cerebro?

  3. Encuentro interesante y realmente provocativa la propuesta, aunque entiendo que pasa por encima de unos cuantos principios. Sabemos por ejemplo de la existencia de determinados mecanismos neurofisiológicos que provocan “cruce” de percepciones, la sinestesia. Se puede oler la música por ejemplo, medicante el consumo de determinadas sustancias. El cerebro, cuando recibe incoherencias, le apreta las tuercas, las retuerce y las convierte en algo coherente. Somos máquinas de ordenar. Te dejo un link sobre un clásico experimento sobre la percepción.

    Un saludo.

  4. Simon Newcomb, un astrónomo y matemático del s. XIX, quiso demostrar la imposibilidad matemática de vuelo por parte de una máquina más pesada que el aire. Menos mal que está considerado como un buen científico, pero digo yo que eso sería porque lo creía, y suelo recordar ese ejemplo siempre que se habla de asuntos científicos porque yo diría que la ciencia se divide en dos tipos: (a) aquella que permanece abierta a la posibilidad de que, después de todo, quizá, sólo quizá, aún no lo sepa todo, y (b) aquella que se agarra a lo ya sabido hasta el momento a pesar de que los logros de los del tipo (a) parezcan ir demostrando gradualmente que donde dije “digo” digo “Diego”. No entiendo mucho de física pero imagino que el anti-muón tampoco *existía* antes de que se lo descubriera, igual que hace cuatro días nos habríamos jugado la cabeza a que el átomo era lo más indivisible, etc.
    Mi parecer personal es que dar algo por absolutamente fiable fiándonos de la inductiva (si esto y lo otro es así, esto otro también lo será) es olvidar que para el señor Popper y su método científico falsable, nada es válido si no está abierto a que pueda demostrarse lo contrario.
    Y, como va demostrando la historia del estudio de la naturaleza, que no se haya demostrado aún no significa que ello no pueda ocurrir pasado mañana.
    Un tipo de científicos mantienen su mente abierta a una posibilidad, aunque sea remota, a casi todo, y otros se aferran como a una tabla ardiendo a los conocimientos del momento, convencidos de que ya nada los alterará, olvidando que si la ciencia ha avanzado últimamente “que es una barbaridad” es más gracias a la actitud abierta que a la híbrica.

  5. Ana di Zacco:

    Esa es la excusa de todo el que propone disparates: máquinas de movimiento continuo, pulsera magnéticas que curan, … La ciencia avanza y, efectivamente, cambia de opinión sobre muchos temas. A la vez que hace eso, asienta conocimientos. Es posible que la Tierra no sea redonda y que todo sea un engaño de los sentidos, claro que sí. Pero quien proponga una teoría de la mente (o una especulación) basada en que es cúbica mejor si tiene algo que mostrar acerca de la forma de la Tierra.

    La especulación de Paco, en esta ocasión, está muy, pero que muy alejada de lo que está bien asentado como conocimiento. No existen los antifotones (o son los propios fotones). El ojo recoge fotones que activan células que están conectadas con nervios que transforman el impacto de los fotones en impulsos nerviosos. En ese momento toda la información visual ha pasado a ser una señal nerviosa que no tiene nada que ver con la realidad, excepto que contiene información que puede ser interpretada por el cerebro. No hay que suponer de ninguna manera una versión plástica de todo este asunto (que haya un modelo a escala de la realidad hecho como de plastilina o de lo que sea que va de aquí para allá en el cerebro).

    Esos hipotéticos antifotones que se emitieran desde el cerebro, para llegar a todos los sitios desde los que nos llegan fotones, tendrían que ser tantos como los que emiten (o reflejan) todos los objetos que vemos. Es decir, que el cerebro debería estar emitiendo una cantidad colosal de energía. Y luego está el retraso con el que veríamos todo, dado el límite de la velocidad de la luz.

    Absurdo sobre absurdo para explicar algo que no hay que explicar (no en ese nivel) como bien decía Garred.

  6. Ferreira:
    La antiparticula de un fotón es él mismo como sucede en todos los bosones, por tanto es evidente que has actuado de mala fe cuando has dicho que los fotones no tienen antiparticulas con el fin de desprestigiar mi entrada.
    Observo desde hace algun tiempo en ti tu adherencia al pequeño detalle para descalificar todo un argumetario de donde supongo que estas jugando el juego descrito por Erick Berne como “aqui te he pillado desgraciado”. Hace tiempo que vengo observando esa tendencia en ti.
    Y aunque podria refutar con argumentos todo lo que has vertido en estos comentarios, no lo voy a hacer , solo que te conmino a abandonar ese estilo de Torquemada inquisitorial que te identifica, sino te gusta lo que digo abstente de leerme y asunto concluido. En eso consiste la libertad que no pienso cederte a ningun precio.

  7. pacotraver:

    Cada vez que he escrito que el fotón no tiene antipartícula he añadido a continuación que se puede considerar como su antipartícula. Ambas son dos formas de expresar lo mismo. Creo haber escrito con respeto en este blog y haber expresado opiniones fundamentadas. No soy inquisidor y respeto profundamente a todas las personas. No hago lo mismo con las ideas, que las hay buenas y malas. Siento haberte pillado en alguna mala, pero no he insultado a nadie.

    Respecto a la refutación, mi opinión es que no hay manera de refutar lo que he dicho sin saltarse a la torera toda la física. Si crees que puedes hacerlo, no hace falta que trates conmigo. Hazlo en una revista científica y te ganarás varios premios Nobel.

    Un saludo.

  8. pacotraver:

    Como paréntesis a la discusión y para ser un poco justo contigo debo decir que, aunque me haya presentado de forma criticona, me gusta la temática del blog y la forma en que la abordas. Así que no me consideres un troll o algo así 😉

    • Pues no sabia lo que era un troll pero ya lo he buscado en la wiki. Efectivamente este es un medio que por democrático favorece la discusión entre personas con distitas formaciones y niveles de conocimientos, cosa que no sucede en la vida real, yo no se cual es tu formación porque Garred es un nick, sin embargo mi curriculum está en internet y créeme que se bien de lo que hablo y que conozco la via óptica como el camino que va de mi casa a mi Hospital.
      Creo que estas cosas podrian evitarse si nos identificaramos con nuestros nombres y supiéramos con quein estamos hablando.

  9. Hola.

    Acabo de descubrir este blog pinchando en el enlace del comentario dejado en la última entrada del blog de José Luis y…, me parece muy interesante, tanto las entradas, como los comentarios a las mismas.

    Felicidades y…, ya volvere.

    Un saludo.

  10. Pingback: La mente extendida « neurociencia-neurocultura

  11. ¿Qué es el color?

    ¿El color es una sensación o una realidad?

    ¿Por qué? el color es una sensación creada y producida única y exclusivamente por el cerebro, cuando en la naturaleza, la evolución natural no admite ningún tipo de creaciones ni exclusividades.

    Es decir, la evolución admite elementos nuevos, siempre que estos sean consecuencia de otros elementos.
    Dos elementos antiguos se mezclan y forman otro nuevo, si descomponemos el elemento nuevo nos saldrán otra vez los elementos antiguos.

    Toda producción o creación natural no deja ser una mezcla o re-combinación que construye un elemento nuevo, por ello en la naturaleza nada es exclusivo de nadie, ya que todos los elementos van relacionados, uno es consecuencia del otro, nadie es exclusivo del otro.

    ¿Entonces el color es una excepción? ¿Se puede equiparar el cerebro a los dioses del Olimpo y crear el color de la nada?

    Creo que la función del cerebro más que crear es percibir la realidad que le envuelve, creo que no sobreviviría si creara un entorno totalmente distinto a su propia realidad. Se dice que la naturaleza es incolora ¿cómo lo podemos saber si nadie lo ha visto todavía de esta manera?

    El color es el estado más relativo que existe en el universo, nunca se ve un color como realmente es, sino en el momento en que se ve. La luz, la distancia y la evolución visual de cada observador influyen en que un mismo color, se vea de distinta manera. Que nosotros veamos un color es un problema nuestro, no del color en sí. Una cosa es el observador y otra es el color aunque van relacionados son dos situaciones y estados totalmente distintos. El cerebro desarrolla la percepción visual para poder ver los colores, no para inventárselos.

    El color no es materia ni energía, no es luz ni oscuridad, el color es cromatismo, es decir se caracteriza porque conlleva su propio metabolismo natural. Es decir, se identifica mediante tonos mas o menos concretos, influenciados por matices de intensidad debido a la claridad y a la oscuridad, además de poder caer en una posible saturación debido a circunstancias extremas de máxima luminosidad o de máxima oscuridad.

    El color si se liberará de ser una mera sensación exclusiva del cerebro, podría como estado cromático independiente influir en la naturaleza, incluído el mismo universo.

    El color no es una partícula cuántica aunque se relaciona con la materia, ya que inter-acciona con ella pero cada uno se manifiesta por lo que es, uno material y el otro cromático. Por ello el color se puede mostrar de una manera relativa en la realidad, como una sensación o como un efecto óptico.

    Vemos el color pero no tocamos el color en sí, en todo caso tocaremos el material de que está compuesto el pigmento que conlleva. Se trataría del estado más fantasmal que pervive en la naturaleza. Un estado relativo, que incluso podría tener su propio principio de incertidumbre, ya que aunque veamos un color concreto, nunca se ve tal como es, ya que este color variará si lo ponemos en la sombra o bajo la luz.

    Durante años mezclando colores me he encontrado con una serie de incógnitas: juntaba madejas de distintos tonos y grosores para así calibrar los tonos de hilos que mezclaba para componer tejidos de tricot. El fondo de color que ponía de base para mezclar las madejas podía llegar a influenciarme en mis mezclas, a veces quería prescindir de dicho fondo porque me interfería, llegó un momento en que me di cuenta que cualquier fondo de color también se interfería en mis mezclas. Entonces me pregunté:

    ¿Sería posible hacer mis mezclas sin ningún fondo que se antepusiera y evitar así su contraste debido al color que llevara consigo? Por desgracia siempre estoy obligado a tener un color de fondo lo quiera o no.

    Ello me hace pensar que detrás de un color sino es el mismo siempre encuentro otro color. Incluso en un estado transparente siempre me encuentro con otro color de fondo, por ejemplo si cogemos un vaso y miramos a través de él estamos obligados a ver un color que lo traspasa, si enfocamos el vaso delante de una pared veremos el color de la misma, si lo enfocamos delante de una ventana veremos los colores del paisaje. Lo que la percepción no nos permite es ver el vaso transparente sin un color de fondo. Una transparencia indefinida, sin ningún color… ¿como la podemos visualizar?.

    Ello quiere decir ¿qué el color se antepone a la forma?

    Hay un experimento visual que se llama “Rivalidad o supresión binocular” el cual consiste en enfocar al mismo tiempo en cada ojo dos formas distintas, en uno rayas horizontales rojas, en el otro rayas verticales verdes, el cerebro no puede captar las dos imágenes al mismo tiempo, lo que hace es interpretarlo a su manera, es decir conserva una de las dos imágenes: las rayas verdes verticales tal como están en cambio desaparecen las razas horizontales, en cambio el color rojo lo continúa visualizando, lo que ocurre es que lo ve con la misma forma que el verde, es decir en forma de rayas verticales.

    Para el cerebro es más fácil prescindir de una forma que de un color, pierde las forma de las rayas horizontales, en cambio el color rojo lo continua visualizando en forma de rayas verticales similar al verde.

    Ello conllevaría que el cerebro antepone el color a la forma. Anteponer es sinónimo de anterior.

    Entonces si el color se antepone o es anterior a la forma, la forma podría ser consecuencia del color.

    Si los estados cromáticos fueran estados independientes del cerebro, las formas de la naturaleza ¿también podrían ser consecuencia del color?

    Entonces en el cosmos ¿también se podría dar dicha consecuencia? todas las formas materiales que pululan en él serían consecuencia del color que las rodea o las envuelve.

    Ver: ( Metabolismo cromático del cosmos.) “cromacosmos.wordpress.com​.”

    El punto del cerebro en donde se fusiona la parte subjetiva de este con los estímulos externos que percibe del exterior, el llamado “misterio de la Qualia”, continua siendo una incógnita similar a lo que pasa en el cosmos con la singularidad de un agujero negro, o el engranaje que puso en marcha el Big-bang.

    Allí donde la física relativista o la mecánica cuántica pierden sentido, tal vez sobreviva el color.

    Para mí el negro es un color como el resto de colores, la diferencia es que este es absorbente y los demás son luminosos o emanantes, el negro cumple los requisitos de tono, matiz, intensidad y saturación como cualquier otro color.

    Si el negro es ausencia de color, un coche pintado de color negro ¿de que color es?

    Cuando miro el cielo por la noche veo un fondo negro absorbente contra puntitos blancos contrastados, es como si uno fuera consecuencia del otro, es decir lo absorbente negro y lo emanativo blanco, se complementan por qué son opuestos y así dar una razón y una causa mediante el color a la existencia del fondo y la formas que componen nuestro universo. Incluídos nosotros mismos como formas que actuamos en un fondo que nos rodea constantemente.

    Cromacosmos.

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