Psicofarmacología ecológica


Al principio fue el caos

Hesíodo

hongos

Arthur Koestler fue un intelectual austríaco que en su juventud fue un ferviente comunista y más tarde -decepcionado del comunismo real- fue un feroz anticomunista que escribió un libro de culto titulado “The ghost and the machine” (El fantasma y la máquina) donde defendió sus puntos de vista antimaterialistas.

En ese libro escrito desde su posición política de ese momento Koestler propugnaba la idea de que la humanidad sólo tenia una solución: alguien que inventara un psicofármaco antiterritorial.

Algo de razón tenia Koestler porque la mayor parte de desencuentros entre los humanos proceden del invento del posesivo (mi, mio, conmigo, me, etc) y desde un punto de vista psicológico es obvio que la mayor parte de desórdenes mentales asi como la mayor parte de problemas entre humanos proceden de la defensa de lo que consideramos nuestro territorio entendido como algo que se posee, algo que se cree o en lo que se está.

Territorio o nido, los conflictos de los humanos efectivamente proceden de esa posición, donde uno parece comportarse como un animal y considera su territorio como si fuera parte de su patrimonio, su valor o su identidad.

Es asi como unos tienen infartos de miocardio cuando descienden de  rango social, pierden algo que consideraban suyo (como su esposa o propiedades), y otras desarrollan un cáncer de mama (izquierda) cuando los hijos se van de casa y sienten asi perder su propio nido y con él su función. Puesto que en realidad territorio y nido son las dos versiones que según el género afectan a unos u otras en sus formas más graves.

Pero hay trastornos del territorio que son algo más banales y por eso quiero referirme ahora a las cistitis por su vecindad semántica.

¿Para qué tenemos una vejiga de la orina?

Algunos de ustedes contestarán que la vejiga es un gran invento para coleccionar la orina y no andar manchándose los pantalones. Pero si lo piensan un poco caerán en la cuenta de que la evolución tiene poco interés en sus pantalones. La vejiga no existe para la limpieza de la ropa sino para marcar su territorio con ferormonas.

Algunas personas (mujeres sobre todo) reaccionan con cistitis cuando ven peligrar su propio territorio, entendiendo como territorio a algo más que una casa o una habitación. El territorio extendido en los humanos actuales tiene mucho que ver con la privacidad o la intimidad.

Y es por eso que las mujeres suelen reaccionar con cistitis postcoitales antes conocida con el nombre de cistitis de la luna de miel: no se trata de una infección sino de una intrusión.

Y cuando surge una amenaza a este nivel algunas personas suelen reaccionar con una cistitis (no confundir con infección de orina). Y no hay que olvidar que la penetración sexual es siempre una intrusión territorial.

En realidad la cistitis surge de una disfunción evaluativa del cerebro con respecto a las necesidades de marcar el territorio, la vejiga no puede estar resfriada como suponen algunos médicos sino que se limita a ejecutar las órdenes cerebrales que por alguna razón han dado el visto bueno a la necesidad de mear más de lo normal (menos pero mas frecuentemente, un sintoma que en medicina se llama polaquiuria) a fin de asegurarse el marcaje de ese territorio virtual.

No quiero extenderme en ejemplos de las enfermedades que desarrollamos los humanos cuando sentimos amenazas en lo que consideramos nuestro territorio por no hablar de las enfermedades que desarrollamos cuando sentimos que hemos perdido algo pero quiero aprovechar para darle la razón a Koestler en el sentido de que si existiera un psicofármaco asi no existirían ni la mitad de las enfermedades que padecemos incluyendo las mentales.

Porque hablar de un medicamento asi es hablar de un medicamento antinarcisista, un medicamento de afiliación, de asociación y altruista. ¿es posible soñar con un psicofármaco asi, ahora que tenemos psicofármacos que “curan” la eyaculación precoz o la hiperactividad?

En realidad la industria farmacéutica investiga aquello que da dinero y es obvio que un fármaco que resuelva el problema de la eyaculación precoz siempre será exitoso desde el punto de vista comercial, aunque la eyaculación precoz no sea una enfermedad sino sólo un subproducto del miedo atávico que los hombres sentimos hacia las mujeres y sobre lo que volveré más abajo.

Algunos autores -que no son psiquiatras- piensan que esos medicamentos ya existen y son los psicodislépticos. Las drogas ilegales, para decirlo más claro, sobre todo aquellas que favorecen el contacto -contactógenas- o las que inducen estados inusuales de conciencia como el cannabis, la marihuana, la LSD y la psilobicina. En otro extremo quedarian la heroína o la cocaína que según algunos también podrian poseer ciertos efectos de este estilo.

Yo personalmente no lo creo, pero tampoco creo que todas las drogas citadas con anterioridad sumadas alcancen a igualar los males que proceden del consumo del alcohol.

Y la razón es algo que debemos buscar en el mito.

En realidad los psicodislépticos vegetales (hongos y cáñamo) y el alcohol son enemigos feroces desde la noche de los tiempos y es evidente que esa batalla la ganó el alcohol, droga masculina por excelencia que sometió a las fuerza femeninas y dionisíacas al infierno de la ilegalidad y al almacén del inconsciente.

El alcohol es el sucedáneo de la experiencia dionisíaca auténtica y aunque el mito de Dionisio está en la base del invento de la fermentación de la vid para algunos autores como Terence Mc Kenna se trata sólo de una degradación de otra práctica enteogénica que desapareció a causa de la hegemonía del alcohol.

En este sentido el alcohol seria la degradación báquica (latina) de un culto dionisiaco previo que incluiria el sexo libre y religioso, un culto sagrado que fue defenestrado por el poder patriarcal y cuyos rastros podemos seguir en los misterios eleusinos.

A mi me parece que esta idea es absolutamente probable. Me refiero a la suposición de que el poder masculino estuvo desde siempre más interesado en la filiación de los hijos -sobre todo desde la acumulación de excedentes agrícolas- que en el placer en sí mismo. Es evidente que el alcohol es un simulacro del poder patriarcal y que induce fenómenos bastante distintos a las drogas psicodislépticas.

El alcohol es cosa de hombres, no sólo un invento de los hombres sino una costumbre orgiástica de reemplazo de otros placeres ya casi desaparecidos.

El efecto del alcohol efectivamente estimula la violencia, la hipererosia y la ilusión de tener más territorio que en realidad se posse, es sin duda un veneno de la mente y del cerebro que no sólo induce dependencia e intoxicaciones agitadas sino verdaderas enfermedades psiquiátricas bien conocidas desde el delirium tremens hasta la demencia. El alcohol sólo es responsable de más muertes, violencia, accidentes, trastornos psiquiátricos y disfunción social y doméstica que todas las demás drogas ilegales juntas.

¿Por qué entonces el alcohol es legal mientras que el resto de las drogas no lo son?

Para entender esta ilógica cuestión necesitamos recorrer hacia atrás un largo periodo de tiempo y situarnos 6000 años atrás. En aquella época se produjo un repliegue de la conciencia humana que tiene mucho que ver con el nacimiento del inconsciente.

El inconsciente nació porque habia algo ilegal, algo prohibido, que se fundió con lo incognoscible o con lo imposible, el inconsciente es un almacén de  quimeras y de tabúes.

Y de desorden.

Pero en un orden de cosas mas antropológico coincidió con el sincretismo religioso que nació simultáneamente -a la conciencia por parte del varón- de que los embarazos no eran cosa del viento o de los insectos sino de su esperma. Probablemente la religiosidad fundada sobre deidades femeninas fue progresivamente desplazada y vencida por la mitologia patriarcal que sustituyó a la Madre Tierra por un Zeus ( o equivalente) celestial. Todas las cosmogonias que han llegado hasta nosotros poseen en su inicio una lucha descarnada de un principio masculino contra un principio femenino primario que es  aplastado y sometido en forma de dragón, serpiente  o luna, los tres simbolos universales de lo femenino.

Lo femenino no solamente fue vencido sino sepultado en una grieta que el hombre abrió para dejar alli a buen recaudo los poderes femeninos ancestrales que en adelante se llamarian “Mundo subterráneo” , poderes telúricos o infierno.

Y ese principio femenino que sepultó era lo contrario del orden masculino: representaba el caos de donde todo procede, el Gran Utero que es la causa de todas las cosas y que contiene todas las cosas sin ser ninguna de ellas en sí. El caos o desorden era una potencialidad creadora y fue desplazada al incosnciente, no de cualquier forma, sino añadiéndole un plus de maldad, lascivia, ferocidad o de inquietante incomprensibilidad.

Allí permanecen desde entonces esas pulsiones encadenadas; para nosotros caos es sinónimo de desorden y de algo cargado de negatividad que precisamos tutelar para que nada de allí escape a la conciencia racional masculina. Temor y hostilidad son los sentimientos que nos provocan esos arquetipos cautivos.

Es por eso que en un orden masculino determinados valores, como el orden, la jerarquia o el alcohol siempre serán preeminentes sobre el placer, la solidaridad o el hecho de compartir.

El Yo predomina sobre el nosotros en nuestro orden cultural.

Y si lo queremos llamar de una manera desgenerizada, compartir, unir o asociar siempre ha estado en guerra con separar, dividir o acumular.

Y cada sujeto individual sea hombre o mujer son un correlato individual de este fenómeno histórico y cultural, somos hijos de la cultura y del mito. Estamos todos pues intoxicados de testosterona.

El Yo necesita cierres y separación, y de ahi procede la dualidad. Una cremallera impermeable separa lo consciente y lo inconsciente y es el Yo precisamente el cancerbero guardián del proceso. El Yo es una instancia de separación primordial. Una separación que podemos observar en la normalidad y también en la neurosis obsesiva, esa forma de hiperrigidez y de repetición destinada a mantener ambos compartimentos estancos, una instancia destinada a preservar la dualidad.

No es de extrañar que en los años 60  mientras la LSD era legal (laboratorios Sandoz) se hicieran ensayos para perforar esa cremallera que separa consciente e inconsciente mediante un tratamiento que llevara al paciente hacia estados de tolerancia progresiva frente a sus propios demonios internos. Aquellos tratamientos fueron interrumpidos cuando la LSD se retiró del mercado y terapias como la psicoanábasis (Miguel Rojo) pasaron al museo de los intentos psiquiátricos por mejorar la salud mental desde una posición antropológica.

Seguramente la LSD induce episodios psicóticos breves y controlados que pudieran ser beneficiosos en pacientes fuertemente impermeabilizados por su propio horror al caos. Lo que es lo mismo que admitir que el caos es tan necesario para la vida y los procesos vitales que encerrarlo en la cueva del Minotauro no parece ser una buena estrategia pues el caos desde alli siempre vuelve, y si no lo integramos en nuestra vida retornará de una forma u otra a cobrarse su tributo en forma de sacrificios humanos.

En este post puede usted observar como el aborto electivo ha modificado las vias de expresión del caos y como la disminución de la incidencia del sindrome de Down ha aumentado la incidencia de enfermedades más graves.

Caos es pues equivalente al concepto freudiano de repetición o de retorno de lo reprimido.

¿Es la locura el precio que paga la humanidad por haber sacrificado el caos a la cueva del inconsciente?

Si es asi, es evidente que la salud mental de la población está relacionada con una buena gestión personal y colectiva de los fenómenos caóticos: disponer de cauces para que el caos resbale y se manifieste.

creodo

Y siempre lo hace a través de caminos construidos por los hábitos, a través de esos valles, esas guias o railes llamados creodos.

Es inutil intentar bloquear esos caminos o empujar el rio como dicen algunos terapeutas de gestalt.

Pero para eso habria que cambiar totalmente los valores de nuestra cultura y permutar Lucro por solidaridad, placer por control, Yo por nosotros, vida por muerte, razón por magia, separación por unión, significado por anomia, sacralidad por laicidad.

¿Existiria la locura en un mundo asi?

Y ya no precisaríamos de psicofármacos apaciguadores como los que usamos en la actualidad.

En su lugar apareceran los psicofármacos ecológicos que no se opondrán al caos sino que modularán su expresión y disolverán los efectos secundarios de algunos arquetipos acostumbrados durante eones de tiempo a convivir con la ignominia.


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8 pensamientos en “Psicofarmacología ecológica

  1. Hombre Paco, me temo que lo que propones ya existe: las colonias de hormigas. Estas no tienen identidad, velan por el bien común y no creo que desarrollen episodios psicóticos (que sepamos). No creo, es mas, espero que no se pueda sacrificar el YO. Espero que se puedan coordinar los YOES. Respecto al alcohol y las drogas, disiento, no son ellos los que provocan nada. El alcohol en concreto, me parece que es mas bien un vehiculo, un catalizador de las relaciones sociales. ¿Que provoca problemas? por supuesto. ¿Conoces algo humano, o ideado por el humano que no los provoque?.

  2. ¿Asi que el alcohol por si mismo no provoca nada?
    vaya 🙂
    tendré que revisar mis conocimientos 🙂
    Muy bueno lo de las hormigas, pero veo que no has comprendido el argumento. las hormigas no pueden desarrollar psicosis porque carcen de dualidad, son solo instinto y sí ,velan por el bien comun a diferencia de lo que hacemos nosotros que vamos cada uno a la suya y por eso nosotros tenemos psicosis y ellas no.
    Pero me temo que ellas al no poseer coniciencia no podrian desarrollar nada ni tampoco aprender nada nuevo.

  3. ¿Quién dijo aquello de que “el vino vuelve pájaro al corazón”?…
    Arrobos aparte por la vinculación que hace de pérdidas y ciertas enfermedades, parece deducirse que los psicodislépticos serían ese medicamento antinarcicista que permitiría, acaso, desenterrar del Hades a lo femenino y perder el miedo atávico. Qué lindo…
    Sí, es evidente que lo reprimido siempre vuelve… hasta que se da el estocazo final al Minotauro (o la Minotaura) 🙂

  4. Si, debo de no entender nada, o recordar poco, o hacerme un lio…..en otro post juraría que discutiamos sobre la conciencia de la amebas, y tu defendias el SI (“.Jesus, un perro tiene una conciencia de perro y un calamar una coniciencia de calamar, sobre si saben que son conscientes, claro que no, su concieincia no es recursiva pero tenerla la tienen”). El que me estés negando la psicosis de la hormiga, con argumentos me hace pensar que realmente te he dado motivos para semejante menosprecio, pero bueno, supongo que me lo he ganado. Entoces y por tu contestación, olvidamos las conciencias de amebas, y acordamos por tanto, que para que exista conciencia y dualidad o autoconciencia, estar-en-el-mundo y saberlo, es imprescindible el L E N G U A J E.
    Por supuesto que el alcohol no provoca nada, eso seria atribuirle responsabilidad a algo inanimado. A mi, lo que es a mi, JAMAS me ha puesto violento, al contrario bacilón y dicharachero. Pero claro, debe de ser que lo cuantico y Heisemberg en estos terrenos se difuminan, ya que es objetiva, realmente y totalmente (de verdad absoluta) admitido que el alcohol genera VIOLENCIA y es veneno (claro, eso según tu planteamiento). Según yo, muy cuantico, eso sí, depende del uso que se le dé, usease, muy hesembergriano, depende del observador, que cambia el objeto observado. Si bebo a diario un litro de vodka, no es lo mismo que si me bebo una copita de vino. Si bebo frustrado y enfadado, no es lo mismo que si bebo, de buen humor y feliz, si bebo para olvidar, no es lo mismo que si bebo para divertirme.
    Un saludo.

  5. Festivamente………Uso, mal uso, y abuso, son cosas distintas.De las pocas cositas inteligentes y apropiadas que acompañan a la publicidad últimamente, está el letrerito ese que pasa a toda velocidad en las campañas de bebidas alcoholicas: “bebe moderadamente, es tu responsabilidad”. Es una pena que la población reciba continuamente el menaje contrario ya que raramente nadie se hace responsable de nada, y las cosas se convierten en responsables de todos los males siendo las pobrecitas, inanimadas y carentes de cualquier atisbo volitivo.

  6. Bueno, la cocaína y los estimulantes mayores son también ‘cosa de hombres’, y su producción, distribución y comercialización está igualmente prohibida o restringida.

    • En realidad todas las drogas de abuso son mas consumidas por hombres, pero en este post me referia al entorno cultural, el trasfondo que hace que el alcohol sea legal y no el resto de drogas.

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