La anorexia mental y sus metáforas


susan sontag

Una metáfora es una figura retórica, una figura lingüistica que transforma una expresión y le confiere un significado distinto al habitual.

Esa es la noción que tenemos hoy sobre esa palabra, pero es bueno recordar su origen:

  1. “Meta” es en griego un prefijo que indica “mas allá de”.
  2. Y Phoros (phorein) es en griego actual un verbo que significa trasladar , no es extraño que los camiones que se dedican a mudanzas en Grecia lleven en sus logotipos ese verbo.
  3. Pero en griego clásico phoros aludía a otro tipo de mudanzas: a las fases de la luna.

De manera que la palabra metáfora señala en la dirección de algún tipo de cambio, de un viraje de sentido, de una traslación, modificación o añadido de un significado nuevo. Una palabra adquiere a través de la metafora un sentido distinto al habitual.

El primero en caer en la cuenta de que una enfermedad mental podía ser la metáfora psíquica de un conflicto biológico fue Freud, si bien lo que el descubrió fue el proceso inverso: que un conflicto psicológico podía expresarse a nivel biológico, ser su metáfora. En sus estudios sobre la histeria Freud nos aporta decenas de ejemplos de como determinados dilemas acababan por expresarse a nivel físico.

Freud descubrió que los síntomas histéricos -expresados en el cuerpo- eran metáforas (aparecían en lugar de) un conflicto mental que se encontraba oculto. A este ocultamiento Freud le llamó represión y supuso que se trataba de un mecanismo inconsciente destinado a alejar de la conciencia algún contenido inmoral, algo intolerable. El tratamiento que propuso fue el de hacer consciente dicho conflicto, el resultado fue que levantando la represión, el conflicto podía hacerse consciente y era desde allí que se podía resolver confrontándolo con un terapeuta entrenado para esta cuestión.

Susan Sontag es una escritora norteamericana que escribió un libro de culto sobre este asunto: “La enfermedad y sus metáforas“. La tesis de su libro que fue escrito durante la epidemia de SIDA de los años 80 venía a señalar que el SIDA – como su antecesora la sífilis- no era sólo una enfermedad venérea: era sobre todo un estigma, algo que se vivencia como una lacra moral, algo que promueve actitudes de exclusión , sermones moralistas y discriminación, persecución y vigilancia epidemiológica.

Una enfermedad física puede contener pues metáforas psíquicas y hasta sociales promoviendo actitudes en el grupo social donde se expresa de rechazo y de exclusión: algo así sucedió y sucede con las enfermedades mentales y con la tuberculosis, la lepra o los embarazos en solteras, condiciones que había que ocultar, esconder y tutelar por los poderes públicos o sus remedos inquisitoriales: metáforas de la depravación, el vicio o la violencia.

De manera que un conflicto biológico puede tener sus correspondencias metafóricas en la mente y al contrario, un conflicto psicológico puede tener correspondencias biológicas.

Pero la cosa no es tan fácil porque en muchas ocasiones las somatizaciones físicas no están expresando un conflicto psicológico individual. Dicho de otra manera: no siempre una enfermedad física se corresponde con un conflicto psicológico consciente o inconsciente, no todas las somatizaciones son histéricas. Lo que es seguro es que cualquier conflicto tiende a ascender es decir a concienciarse y si no lo hace este conflicto está destinado a descender: a hacerse biológico, a expresarse en el polo físico.

Lo importante a retener en este momento es que entre un conflicto y su correspondencia biológica no existe una lógica lineal, no hay una correspondencia sencilla y en dos pasos, sino un tránsito, una traslación metafórica en varios pasos. Y que en numerosas ocasiones el conflicto sólo es vivido en términos de conflicto si operamos con la lógica individuo-organismo pero no en términos de conflicto psicológico individual.

No todos los conflictos son vividos en la mente, aunque todos son computados por el cerebro: casi siempre en forma de disfunciones evaluativas cerebrales: son ejemplos de estas disfunciónes evaluativas el dolor, el prurito,el pánico o la diarrea.

La mayor parte de los conflictos son afásicos y dejan por tanto de ser conflictos psicológicos individuales, se trata de disfunciones entre la mente y su cerebro a la hora de ponerse acuerdo sobre algo:un conflicto de intereses.

Una anoréxica puede tener los mismos conflictos psicológicos que usted o que yo, pero no es anoréxica por esos conflictos inespecíficos o por tener unos genes especiales. Si enferma de anorexia es porque existe un conflicto individuo-organismo. Un conflicto vivido por su cerebro y del que su mente no tiene más noticia salvo las conductas y cogniciones que pone a punto a fin de conseguir llevar su plan de inanición adelante.

Una anoréxica es una persona cuyo cerebro ha decidido no comer y encuentra en la mente anoréxica el aliado perfecto para llevar a cabo este plan.

“No puedo comer”, “Es demasiado”,”Son demasiadas calorías”, “Esto engorda demasiado”, son los pretextos que la mente inventa para obedecer los planes del cerebro junto con otras conductas que pone a punto para conseguir ese plan de adelgazamiento que el cerebro propuso: moverse mucho, hacer abdominales, ir al gimnasio, purgarse, etc.

En realidad la mente anoréxica actúa de forma sinérgica con los planes del cerebro anoréxico que fue el que tomó la decisión de ayunar.

¿Toma decisiones el cerebro por nosotros? y ¿puede tomar nuestro cerebro decisiones contra nuestra propia integridad física?

Para entender esta contradicción o antagonismo mente-cerebro (organismo-individuo) es necesario entender como opera nuestro cerebro a la hora de tomar decisiones.

Lo hace siguiendo los rastros de lo que ha venido en llamarse el principio del placer o en la más moderna concepción placer-recompensa y lo hace evaluando continuamente el medio ambiente privilegiando aquellas decisiones que concuerdan con el principio general para el que este sistema está diseñado: construir conductas complejas que tiendan a conseguir recompensas cerebrales. Una vez conseguida esta recompensa el cerebro se hace “adicto” a ellas.

El principio del placer es otra de las grandes conceptualizaciones freudianas que poco a poco fueron desplazadas por la más políticamente aceptable -por menos sexualizada- teoría del placer-recompensa. Según esta idea el cerebro perseguiría hedonísticamente todo aquello que le proporcionara placer y renegaría de todo aquello aversivo que le alejara del mismo. La idea conductista era que la conducta humana buscaba aproximarse a todo aquello placentero y alejarse de todo aquello doloroso o displacentero.

El problema de esta idea es que dejaba sin explicar el por qué los humanos nos hacíamos adictos a cosas que en principio resultaban aversivas: es bien sabido que todas las drogas de abuso son al principio desagradables, ¿recuerda su primer cigarrillo o su primera borrachera?

¿Como es posible que los humanos nos hagamos adictos a sustancias que en principio resultan desagradables? ¿Por qué insistir?

No lo entendimos hasta que los etólogos modificaron su vieja idea del instinto y la sustituyeron por la más moderna idea de fitness.

Fitness para un etólogo es algo más que el instinto bruto, es aquello que dota a un organismo vivo de competencia, aptitud o atractivo. Se supone que fitness está destinado a preservar -evolutivamente hablando- una mayor cuota reproductiva y una mejor preservación de la vida propia o de nuestros hijos, pero el concepto de fitness choca frontalmente con nuestro viejo concepto de instinto como algo fijo, inmóvil y perfecto que induce conductas destinadas a preservar nuestro genes o los de nuestros descendientes.

Si los seres humanos tuviéramos un instinto así, simplemente no seriamos capaces de aprender nada. La incompletud de nuestro instinto es el peaje que pagamos por ser tan listos.

Lo que nos hace tan inteligentes en relación con los animales es que nuestro sistema de placer-recompensa cerebral está abierto a aprendizajes nuevos que incluyen conductas autodestructivas, adictivas o francamente desfavorables para nuestra integridad. Gran parte de las decisiones que toma nuestro cerebro son riesgosas para nuestra salud o exageradamente timoratas, es difícil que nuestro cerebro sea tan sensato como lo es nuestra mente que participa de alguna manera de la racionalidad que le presta su corteza cerebral.

A. Zahavi es un conocido etólogo hebreo que escribió en 1975 un articulo muy celebrado acerca del por qué los pavos desarrollaban plumajes tan ostentosos y cada vez mas largos hasta el punto de que les resultaba imposible remontar el vuelo. Concluyó que el plumaje de los pavos reales había evolucionado con el gusto de las pavas y que en cualquier caso estas  elegían a aquel pavo que tenia las plumas más bonitas con independencia de que fuera incapaz de volar o saltar. Zahavi  en su artículo describe por primera vez en esos animales una curiosa forma de selección sexual donde las hembras parecen preferir a las parejas más inadaptadas;  se preguntaba en su articulo si en los seres humanos no habría también un modelo de elección parecido, es decir si las hembras no elegirían a sus parejas basándose en criterios de inadaptación o de hándicap.

Dicho de otra forma el fitness puede ser contradictorio con nuestra idea de adaptación. Es lo que nos hace o nos hace sentir más atractivos con independencia de que sea poco saludable o mortal de necesidad, el fitness es lo que aumenta nuestra percepcion de atractivo aunque nos lleve a la tumba.

Nuestro cerebro toma decisiones basadas en el fitness y no en el sentido común, una persona puede elegir (decidir) ser escuálida precisamente porque la delgadez es compatible con su idea de atractivo.

Una anoréxica seria pues aquella persona cuyo cerebro ha decidido optar por la delgadez puesto que la inanición aumenta su percepción de atractivo y de eficacia, es decir aumenta su fitness. Usualmente la mente de estas personas colabora activamente con esta decisión pero podemos encontrarnos casos donde la mente no conoce esa decisión de su organismo y se encuentra con una delgadez inexplicable tal y como describí en el post anterior.

Pero aun existe otro enigma que elucidar, ¿por qué el cerebro anoréxico no aprende de las conductas que induce y les pone fin?

Para entender esta obstinación de nuestro cerebro hay que invocar otra idea freudiana: la compulsión repetitiva. Nuestro cerebro, más concretamente la via dopaminégica -sustrato de la motivación- está diseñada para que se adhiera a las decisiones cerebrales para que se haga adicta, por así decir a lo que encontró como placentero. Una vez que el cerebro tomó la decisión de que la delgadez aumenta el fitness, se dedicará toda su vida a colmar esta apetencia. Nos hacemos adictos a algo porque nuestro cerebro está diseñado para adherirse a las decisiones que son compatibles con nuestro sistema placer-recompensa.

La anorexia mental es pues la metáfora biológica extrema de una decisión cerebral de ser atractiva, bella, competente y eficaz.

Se trata, efectivamente, de una metáfora que se inscribe en el cuerpo y que significa dos cosas:

  • Una detención o enquistamiento del desarrollo y que representa un plan de ahorro del organismo frente a la caquexia: el organismo responde como si el individuo estuviera atravesando una hambruna. El parón metabolico incluye la incapacidad del organismo para restituir el peso anterior.
  • Una rebeldía que es explicitada a través de una conducta impositiva, obstinada y repetitiva que señala hacia la adicción con lo que esta conducta tiene de coacción y de desafío.

Estas metáforas psicobiológicas impulsarán nuestros esfuerzos terapéuticos pero será en el próximo post donde abordaré las contraestrategias que guían nuestros tratamientos, tan próximas a como la naturaleza hace para resolver conflictos biológicos.

Bibliografía:

Zahavi, A. (1975) Mate selection – a selection for a handicap. Journal of Theoretical Biology. 53: 205-214.

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16 pensamientos en “La anorexia mental y sus metáforas

  1. Le veo muy puesto hasta en griego… A propósito de metá-foras, la somatización (tanto si asciende como si desciende) ¿no vendría a ser también una mudanza de plano, de nivel, o sea una metáfora?
    (por cierto, se me ocurre ahora que las metáforas griegas -las mudanzas- son uno de los primeros motivos de estrés, o eso leí en alguna parte, y no es de extrañar porque siempre se pierde algo…).

  2. Si ,claro, la somatización tanto la histerica como la no histérica operaria a través de la metáfora, solo que en el caso de la histeria la relación es mas evidente y lineal, csuele relacionarse con algo que no se quiere hacer.
    Y si, es cierto que las mudanzas son motivo de depresiones a veces graves con independencia de que se gane en el cambio, pero no es por el estrés sino por lo que uno deja atrás, es decir por la significación que adquiere la casa que se abandona.
    Pero si que es curioso que el phoroi sea una mudanza, si.

  3. La dopamina promueve la repetición compulsiva de una conducta marcada como favorable. La realidad determina la permanencia de es pulsión. En los tiempos de la sabana las compulsiones estaban moduladas por la pequeña dimensión del grupo(reciprocidad, eficacia exigida) y las adversas y cambiantes circunstancias del entorno. En la sociedad actual el uniformismo y el garantismo facilitan la instalación de compulsiones en disco rallado.

  4. Es por eso que la anorexia mental y la fibromialgia por ejemplo solo pueden darse en entornos opulentos. Las dos enfermedades precisan de una saiencia significativa, la primera el atractivo y la segunda el miedo al daño.

  5. Efectivamente, los otros blogs de wordpress que acabo de mirar lo tienen, pero justo en éste, por más que cambio de navegador y activo flash y cosas así, no lo veo por ningún lado…en fin, seguiré probando; gracias.

  6. Hola Iñigo, bienvenido de nuevo. Si, estaba pensando que en realidad es un fenómeno de teletransportación cuántica: una estructura morfogenetica en la mente es una cosa pero en el cuerpo es otra.

  7. Gracias. A simple vista la vida esta llena de actividades, en principio un determinado estado psiquico tiene como correspondencia la realizaciones de un tipo de acciones. Estas acciones transforman y modelan el propio cuerpo, generando enfermedades o dandole salud, es aqui donde puede estar alguna explicacion de como el organismo se combierte en metafora de su mente, cuando lo hace. El fenomeno inverso, que la mente sea en parte metafora del cuerpo es mas facil de entender.

  8. Pingback: Sintomas médicos inexplicables « neurociencia-neurocultura

  9. Siempre ha sido para mí difusa la frontera entre el comportamiento o desempeño patológico y el que no lo es. Igual con la primacía en la interrelación entre soma y mente. Tal zona de incertidumbre se me hace más convincente desde el punto de vista evolutivo: los primitivos seres humanos debieron tener comportamientos muy apropiados para subsistir en su época, pero definitivamente inviables en la actualidad. Si volvemos al paralelo entre la evolución histórica o filogenética y la evolución de cada ser humano mientras es concebido y crece (ontogenética), encontramos que en los bebés y los niños hemos de identificar comportamientos de origen arcaico, apropiados para su edad pero no para los adultos.

    Qué tanto de esos comportamientos hemos realmente superado? La latencia propia de los procesos inconcientes harán que surjan de una u otra manera. El instinto de supervivencia opera aún en nosotros, pues no nos hemos dejar morir en medio de nuestra sociedad, sin luchar un poco por nuestra vida y la de nuestras familias. La manera en que enfrentamos la supervivencia ha cambiado pues una sociedad más grande nos facilita un poco más las cosas.

    PD. Darwin ya había hecho un estudio extenso y profundo de la selección sexual. Por favor mirar en El Origen del Hombre ese extenso capítulo y verán que las conclusiones del Dr. Zahavi no son novedosas en modo alguno, pues no es el pavo real la única especie que sacrifica “funcionalidad” por “belleza”. El caso del ser humano no me parece tan similar…

    http://juansaldar.wordpress.com/

  10. La explicación del p`lumaje de los pavos reales que he leído y me parece mejor es que con eso el animal muestra que le sobra energía para gastar en adornos. Contradice la que aquí se expresa. Saludos

  11. En absoluto es el mismo argumento, solo que desde el punto de vista evolutivo es o representa un handicap igual hacemos los varones con el alcohol.
    Soberano es cosa de hombres
    ¿Lo recuerdas?

  12. Pingback: Caquexias de origen inexplicable « neurociencia-neurocultura

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