Masculino, femenino y sus interfases


La conciencia no es un órgano de síntesis sino de desintegración, separa lo que anteriormente estuvo unido.

C. G. Jung

En un post anterior ya expliqué quien era Maynard Smith y tambie hablé de su manía por preguntar a sus alumnos primerizos cosas como éstas: ¿qué es el sexo? ¿para qué sirve el sexo? y ¿por qué dos sexos?. Tambien hablé de que para el profesor Smith sólo hay una respuesta correcta a la primera cuestión: la reproducción sexual es un hito evolutivo -descrito en su obra magna “Ocho hitos de la evolución“- y lo es porque es la forma reproductiva que asegura una mayor variabilidad genética en los hijos  a partir del barajado de los genes de ambos progenitores. Las probabilidades se acercan asi al infinito, es imposible que existan genéticamente dos personas iguales de no ser que sean gemelos.

A la evolución lo que le interesa, es desde luego, asegurar ese barajado, esa diversidad y es evidente que la reproducción sexual asegura esta variabilidad casi infinita a cambio de un peaje evolutivo: nos reproducimos de mitad en mitad, es decir mis hijos (cada uno de ellos) sólo portan una mitad mia, un 50% de mis genes, mi Yo entero no puede transmitirse sexualmente y seguro que muchos de ustedes han pensado alguna vez que es una lástima para la Humanidad no tener dobles. El lector sagaz deberá recordar este argumento para unirlo con otros más abajo.

Pero no hablé en aquel post de la parte negativa del asunto, es decir de las desventajas de este tipo de reproducción, que evidentemente las tiene.

La primera de ellas es que necesitamos dos individuos de distinto sexo, que se encuentren y que formalicen entre ellos algún tipo de vinculo, uno de ellos -el especialista ahorrador en gametos únicos, grandes y nutritivos- y el otro el especialista despilfarrador en gametos móviles, exploradores y múltiples. En el primer caso hablaremos de una hembra y en el segundo caso de un macho, algo bien conocido por todos mis lectores: ponerlos de acuerdo aunque sea un par de veces al año para copular no crean que fue tarea fácil y es necesario además recordar que el acoplamiento sexual se hace en una posición anatómica especial y forzada, no es de extrañar que algunos filósofos como Georges Bataille hayan hablado de “la siniestra pesadez de los cuerpos” para referirse al coito, en realidad es cierto que el sexo debe realizarse en posturas incómodas, cuando no antianatómicas por no hablar del detalle escatológico de la proximidad con otros orificios poco recomendables.

La evolución no puede operar hacia atrás y no tiene más remedio que aprovechar los diseños anteriores, no puede desdeñarlos, asi entendemos que aunque fuera más cómodo copular dándose la mano (como dicen que hacen los extraterretres) lo cierto es que no tenemos más remedio -por pulcros que seamos- que copular de esa forma que todos ustedes ya saben. Es lo que hay.

Lo cierto es que lo mejor y más barato hubiera sido optar por un individuo único que se las arreglara solo, algo que la evolución ya ensayó con los hermafroditas hasta que  cayó en la cuenta de que hasta ellos se hacian vagos y copulaban consigo mismos la mayor parte de las veces rompiendo asi la baraja de la diversidad que tanto preocupa a nuestra Santa Madre Evolución.

Pero he aqui el primer problema, el que se les plantea a las hembras de los seres sexuados y que los etólogos llaman “la cruel atadura”, se trata del conocido y apabullante compromiso que ata a las madres con sus hijos, algo que se agravó cuando la evolución decidió prescindir de los huevos y  utilizar el vientre de la madre para anidar a sus vástagos. La madre ovípara sólo tenia que depositar sus huevos en algun lugar para que resultaran fecundados (si la fecundación se hacia fuera del cuerpo), pero aun si la fecundación era intracorporal, las madres se deshacian pronto de los huevos abandonándolos a su suerte o enterrándolos en la arena, es por eso que los reptiles perdieron la batalla evolutiva frente a los mamíferos, madres más abnegadas que ellos.

Es evidente que las ponedoras de huevos no soportaban tanta carga biológica -compromisos- como las hembras vivíparas. Debió ser por eso que las hembras de estas especies vivíparas siempre se quejaron de un agravio comparativo a la Evolución, presentaron quejas y no lograron ser oídas lo que generó muchos desencuentros entre machos y hembras.

La Evolución -no obstante- contaba con una carta muy poderosa a su favor: el intenso placer que procuraban las relaciones sexuales, un placer que estaba asegurado para los machos y que era mas ambigüo para las hembras, pero que en cualquier caso aseguraba que machos y hembras estuvieran condenados a encontrarse y que repitieran la experiencia de cuando en cuando -entre parto y parto-, asegurándose de que los machos estuvieran siempre pensando en esa próxima vez que todos parecian llevar como expectativa en sus programas heredados.

Ser macho tampoco es para echar cohetes porque en la mayor parte de las especies solo se reproducen aquellos que son más fuertes  y son capaces de agenciarse -gracias a la intimidación- un buen harén de hembras para copular, asi algunos inventaron el rango social que siempre iba unido al tamaño y a la capacidad de atemorizar a otros machos que merodearán por lo que en adelante se llamó “el territorio”, algo que como todo el mundo sabe se marca con orina.

De manera que la vida de un macho alfa tampoco es muy envidiable porque aunque tienen las mejores raciones de comida y son rascados y lamidos en más ocasiones que sus adláteres, lo cierto es que sus dias transcurren con un estrés insoportable, entre meada y meada y pelea y aspavientos. Los pobres se la ven venir.

Pero ser macho periférico es aun peor, porque la mayor parte de ellos ni se estrenan, que se lo pregunten a los gorilas o a los elefantes segundones, seguramente las especies poligámicas donde los machos tienen menos oportunidad de estrenarse de todas. Será por eso que los chimpancés disolvieron la poligamia de sus mayores e inventaron una nueva estrategia sexual: la promiscuidad, todos con todas quiere decir, sabemos que los chimpancés son en este sentido muy parecidos a los humanos si contamos este parecido como hacen los etólogos: parejas/ parto. Parece que nosotros casi les igualamos.

De manera que la reproducción sexual tiene costos, tanto para ellas: la cruel atadura, como para ellos: la inversión en mantener el rango a base de agresividad o bien una conducta exploradora permanente en busca de sexo.

Y una vez llegados a este punto el profesor Smith solía preguntar a sus alumnos lo siguiente: Si sólo algunos machos van a reproducirse, como en el caso anteriormente mentado de los gorilas y los elefantes, ¿por qué la evolución se preocupó de que el número de machos y hembras fuera mitad y mitad (50 % de individuos de distinto sexo)?. Otra vez aparece el tema de las mitades que más arriba les recordé que iba a salir: el número de hembras y de machos es similar, más similar cuanto mayor es la muestra y aunque muchos de estos machos no se reproducirán la Evolución los guarda como un almacén de posibilidades génicas, están ahi para que haya de todo, porque tiene que haber de todo por si acaso.

La mayor parte de los individuos de una especie son redundantes y prescindibles pero aun asi la Evolución prefirió optar por 50 2y 50, mitad y mitad, del mismo modo optó por dos sexos y no cuatro, ni seis, ¿por qué?

Pues porque el numero 2 contiene ciertas propiedades mágicas que ahora mismo vamos a contemplar.

Y lo primero es visitar la wikipedia y saber algo más del número dos. Una vez cumplido este trámite hay que citar a Platón que como todo el mundo sabe tenía una teoría sobre el amor (sobre ese vinculo torturante que ata a los hombres y a las mujeres y que tantas energias consume), se trata del conocido mito del Andrógino del que habló en el Banquete.

androgino

Según Platón en el origen de todo no habia dos individuos, organismos o sexos sino un sólo ser que reunia en si mismo los dos sexos, a este señor o señora se le conoce con el nombre de andrógino, pero llegó un dia en que este señor/a por alguna razón se partió en dos mitades (otra vez el tema de las mitades, recuerde el lector) y desde entonces esas medias naranjas pululan por el mundo en busca de la mitad que les falta.

Como supongo que el lector no ha seguido mi recomendación de visitar la wikipedia dando por sabido que conoce qué es el numero dos, rescataré este parrafito de la misma en la suposición de que hizo caso omiso a mi advertencia.

“El dos representa el enfrentamiento de los opuestos en busca de la Unidad”. Eso dice la wiki.

Y para saber qué es un opuesto contrario haria usted ahora bien en visitar este post donde hablé precisamente de ello. Diré no obstante que un opuesto concreto es el dia-noche y otro opuesto en la linea de lo que estamos hablando es hombre-mujer. Hasta aqui es comprensible, el problema es que en nuestra cultura tratamos a los opuestos de una forma bastante distinta como hacen los chinos por ejemplo, ellos se los imaginan como entidades ciclicas y nosotros como cosas antagónicas: nuestra forma de pensar es asi: se que soy un hombre porque hay mujeres, sé que es de dia porque hay luz. Dicho de otra manera nos imaginamos los opuestos como mutuamente excluyentes como si fueran entidades discontinuas.

Pero la magia del 2 está precisamente en que apunta hacia la Unidad, pues la Unidad esta constituida por dos mitades. Y además de dos mitades de opuestos.

¿Pero si hombre y mujer son opuestos por qué esa mania de estar juntos?

Por que somos opuestos y reciprocos, es decir en cada uno de nosotros hay algo del otro que en nosotros está oculto.

Observen el 2:

  • El opuesto del 2 (inverso de 2 es 1/2=0,5)
  • Y la mitad de dos es 1 (la Unidad)
  • Ergo, 2 y 1/2 son opuestos (inversos) pero no cualquier tipo de opuestos sino opuestos reciprocos (cada uno de ellos apunta al otro, 2 y 1/2 son opuestos reciprocos). Y son además los unicos numeros que completan estas posibilidades.
  • Y de la serie 0, 1/2 1, podemos extraer la dialéctica entre esas dos mitades, observen.

Es evidente que usted o yo somos ese 0,5, ese 1/2, esa mitad de dos mitades que andan por el mundo pululando en busca de su otra mitad. Pero si yo soy 0,5, es decir 1/2. ¿Donde está la otra mitad?

La otra mitad está oculta en la Unidad (Cornelio Gonzalez Valdenebro), puesto que 0,5, carece de par diferente a si mismo.

Una vez sabido esto ya podemos contestar a la pregunta que el Profesor Smith hacia al principio de este post: ¿Por qué dos sexos?

Porque en el otro está la mitad que le falta a mi mitad para recobrar la Unidad.

Dicho en términos más prosaicos:

Porque sólo son necesarios y además sólo con dos sexos podriamos garantizar la reproducción y que esas mitades se encuentren movidos por el impulso de cada mitad faltante. Ahora más filosóficamente: porque tratamos de conseguir la fusión movidos por esa nostalgia por la Unidad perdida que tienen todas las mitades, algo que si fueramos cuatro, seis o tres sexos, no podriamos asegurar. Nuestra Santa Madre Evolución notó que en el 2 habia un mensaje de discontinuidad (o macho o hembra) y de asimetria (Tu-Yo) y  al mismo tiempo habia implicita una dialéctica a desarrollar por una conciencia emergente -la de la continuidad (macho y hembra) y la simetria (nosotros)- que más adelante llamamos hombre: la superación del determinismo sexual.

Pero ahora tenemos que volver a Freud para rescatar una de sus originales ideas sobre esa energia, ese impulso, ese drang (ciego afán) que nos lleva a machos y hembras a amargarnos la vida constantemente buscándonos las cosquillas.

Todo el mundo sabe que Freud pensaba que la energia que movia al hombre era sexual, a esa energia la llamó libido y además planteó algo muy osado para su tiempo: que esa libido es bisexual, lo que significa que corporalmente somos hombres o mujeres, -aqui vuelve el dos haciendo de las suyas y la conjunción “o” operando su discontinuidad- pero la mente no parece funcionar asi y es posible que un hombre piense y sienta como una mujer, posea una orientación homosexual o incluso piense que su sexo real no coincide con su sexo aparente. El determinismo del 2 parece operar en el cuerpo pero en la mente parece que se abren algunas posibilidades más, al menos estas 8 (y pongo sólo las 8 del hombre que incluyen a las 8 maneras de ser sexual para la mujer):

  • Soy un hombre, pienso como un hombre y me gustan las mujeres, adopto un papel activo.
  • Soy un hombre, pienso como un hombre y me gustan las mujeres, adopto un papel pasivo.
  • Soy un hombre, pienso como una mujer y me gustan las mujeres, adopto un papel activo.
  • Soy un hombre, pienso como una mujer y me gustan las mujeres, adopto un papel pasivo
  • Soy un hombre, pienso como como un hombre y me gustan los hombres, adopto un papel activo.
  • Soy un hombre, pienso como un hombre y me gustan los hombres, adopto un papel pasivo.
  • Soy un hombre, pienso como una mujer y me gustan los hombres, adopto un papel activo.
  • Soy un hombre, pienso como una mujer y me gustan los hombres, adopto un papel pasivo.

Como puede verse la sexuación al alcanzar cierto nivel de conciencia se hace indeterminada y ya no parece acoplarse a los planes del determinismo sexual del 2. Parece que ahora el número mágico es el 7, puesto que la primera opción (la heterosexualidad convencional) queda incluida en el orden de la discontinuidad. La sexualidad se ha convertido en un continuo, en algo analógico donde cada identidad no se contradice con ninguna otra.

Ahora veamos porque la Santa Evolución propició este lío de tantas identidades sexuales,¿es que no era suficiente con dos sexos que hubo que inventar además el género, la orientación sexual y el rol? En este post que titulé “Sexo cuántico”hablé precisamente de este asunto, pues cuántica fue al fin y al cabo la solución inventada por la Evolución.

Imaginemos que existen solo hombres muy machos, absolutamente machos por asi decir, y mujeres muy femeninas, hembras totales, ¿que sucedería en un mundo asi?

Sucedería que los machos se ocuparian sólo de sí mismos, no compartirían sus proteinas animales con las hembras, ni ayudarian en casa a sus parejas, se desimplicarian del cuidado de sus hijos, harian incursiones sexuales para cohabitar con una tras otra y no existiria una sociedad humana tal y como la entendemos hoy, no se habrian desarrollado ni al compromiso, ni la cooperación más allá de lo que vemos en algunos simios. No habríamos pasado de un nivel simiesco de funcionamiento, muy probablemente nos pareceríamos más a los orangutanes que a los chimpancés, seriamos seres solitarios y las sociedades serian seguramente campamentos de hembras donde los machos entrarian y saldrian constantemente para sus escarceos.

Dicho de otra forma no seria posible que el Sapiens hubiera evolucionado en un mundo así con sólo dos posibilidades de ser, los planes de la vida seguirían adelante pero no asi los planes de la cultura humana, de la conciencia humana.

La conciencia humana emergió precisamente porque tuvo que combinar la continuidad con la discontinuidad, el 2 con el 7, la pulsión sexual con la pulsion cooperativa, la enemistad con la identificación, el egoísmo con el altruísmo, la caza con el arte hasta que la asistencia se hizo recíproca y la paleta de posibilidades de “ser sexual” se abrió a las interfases del indeterminismo sexual.

Lo cual nos llevará a explicar un concepto evolutivo muy importante que es la sensibilidad fenotipica dependiente del contexto, algo que viene a sustituir al viejo concepto de vulnerabilidad, pero será en un proximo post.

4 pensamientos en “Masculino, femenino y sus interfases

  1. Leyéndole he tenido como un déja-vu…
    Pero entendiendo esto y habiendo entendido hace poco qué es exactamente la antimateria se comprende ya casi todo, porque fíjese que la mística del 2 incluye también en su vorágine a las partículas subatómicas (de las que, al fin y al cabo, estamos hechos).
    Es curioso que una partícula podemos retratarla con tres elementos: su carga (+ o -), su paridad (sus coordenadas X e Y) y su tiempo (que afecta a cómo se mueve en él). Las posibilidades serán 2 elevado a 3 que creo que también da 8 posibilidades. Lo más curioso es que una partícula y una antipartícula son prácticamente imposibles de distinguir y es fácil comprenderlo:
    Si a la antipartícula la cambiamos la carga, una será positiva y la otra negativa. Hasta aquí serían como un hombre y una mujer casi parecidos pero con gustos opuestos.
    Si le cambiamos los ejes X e Y, además de cargas opuestas estarían situadas al otro lado del espejo (la antipartícula se mueve en coordenadas -X y -Y, en un espacio digamos simétrico). Pero (esto es lo inaudito) cuando cambiamos de signo también el tiempo de la antipartícula, entonces es como rebobinarle su película; es decir, cuando se aleja de un punto, al ser su tiempo opuesto al de la partícula, parece que se acerca (alejarse de un punto o acercarse a él, en términos de tiempo son cosas opuestas).
    De modo que para las partículas subatómicas también existe una media naranja, pero les es difícil -imagino- encontrarlas como a los humanos, porque ocho, según se mire, son muchas posibilidades para que el azar sea benévolo y nos conceda el Don.
    Esperaremos con ansia esa sensibilidad fenotípica…

  2. Me ha dado un poco de pena que en tu disertación, donde has querido señalar los lugares multiples de colocarse en la trayectoria vital no te has colocado ni una vez con “el soy una mujer”…
    “Soy una mujer, pienso como una mujer, y me gustan los hombres. tomo un papel activo.Soy una mujer, pienso como una mujer… etc, etc…..”
    He sentido que te olvidastes de una mitad.
    Un saludo

  3. Pingback: ¿Vulnerabilidad o sensibilidad? « neurociencia-neurocultura

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