Estructuras psíquicas y dolor neuropático


Los que hayan leido mi anterior post ya sabrán que lo terminé prometiendo una clarificación del cómo y el por qué el dolor neuropático se enroscaba en determinadas estructuras psiquicas. Pero antes de comenzar mi exposición quisiera proponer al lector una relectura de este post donde precisamente intentaba discriminar y diferenciar lo psíquico de lo psicológico.

Es curioso que algunas especialidades médicas tengan “logos” (como la dermatología, la neurología o la neumología) y otras carezcan de él, como todas las quirúrgicas y la psiquiatría. Llama la atención que la psiquiatria carezca de logos mientras que la psicologia contenga esta partícula.

¿Qué significa esto?

Significa que la psiquiatría se ocupa de lo psíquico es decir de aquello que se niega a ser psicologizado, mientras que la psicología se ocupa de los derivados psicológicos, esos que pueden ser traducidos en palabras, en una narrativa y desde ellos suponer un origen psíquico o cualquier otro, pero en cualquier caso la psicologia es el arte de traducir en palabras y negociar con sus significados para intentar provocar cambios mentales. Hay que recordar ahora que “Logos” significa, palabra, razón o sentido de la proporción. Dicho de otra forma, el Logos es lo que todos hacemos cuando nos explicamos con palabras, tratamos de hacernos comprender, improvisamos una narrativa que sea comprensible para nuestro interlocutor, pero tambien es un ejercicio de la razón, del sentido común, del raciocinio; mediante el Logos y gracias a él tratamos de entendernos a nosotros mismos y de comunicar nuestra experiencia a otros, algo que solemos hacer a través de la simple conversación que aníma a cualquier psicoterapia o a cualquier diálogo interior.

Pero existen hechos psíquicos de los que no podemos hablar, hechos que no son psicológicos y que dificilmente pueden ser trasmitidos con palabras. Intente usted curarse una diarrea crónica hablando con un psicólogo, o una psoriasis, o un dolor torácico, intente usted curarse de su hipertensión, de su jaqueca o de su alergia a los ácaros hablando o de una alucinación auditiva. Intente usted explicarse porque ama a esa persona y no a otra, o porque se siente culpable por esto o por lo otro, por qué se pone colorado con tanta facilidad o porque no puede dejar de atracarse de dulces. Inténtelo y observará como ese sintoma es inabordable para el Logos, se dará cuenta de que por más que hable y revise su pasado o sus tramas familiares y conflictivas no notará mejoria en su malestar, su dolor, su alucinación o su deseo de atracarse.

Lo que no significa linealmente que estas enfermedades sean independientes de nuestro cerebro, simplemente no están a disposición del Logos.

¿Por qué sucede esto?

Pues porque hay sintomas que son hechos psíquicos pero no psicológicos: son inabordables para el lenguaje porque existen más acá del lenguaje, son preverbales y no comunican nada psicológico. No hay un por qué o un cómo traducible al lenguaje consensuado.

La linea entre lo psíquico y lo psicológico, sin embargo, no es algo tan nitido como pretendo explicar aqui, es verdad que existen factores mantenedores de un sufrimiento cualquiera y es verdad que un conflicto conyugal o familiar pueden cronificar cualquiera de las enfermedades a las que antes me referí. Pero todas tienen un denominador común: los factores psicológicos pueden mantenerlas pero no son causales.

¿Pero entonces cómo interactua lo psicológico con lo somático? ¿Por qué algunas estructuras psíquicas tienen más boletos que otras para “fabricar” determinados malestares como el dolor neuropático?

La comorbilidad de la fibromialgia -un tipo de dolor neuropático- con determinados trastornos psiquiátricos ha sido señalada con tozuda insistencia apuntando hacia un hecho, que más que resolver, añade un dilema más puesto que hace difícil la discriminación entre aquellos que sostienen que los trastornos psiquiátricos o psicológicos de la FM son reactivos al dolor crónico o los que piensan que les preceden y aun: que forman parte de la plasticidad de la enfermedad. Para mi, la coexistencia de síntomas psíquicos y orgánicos no es sino la demostración de que ambos registros se encuentran enlazados en lo que en este post he denominado lo psiquico o estructura psiquica de soporte: si los síntomas mentales son secundarios o primarios a la enfermedad en sí no es su aspecto relevante sino el efecto de “arrastre” mutuo que psique y soma en su continua homeostasis circular propician en el organismo vivo.

Que algunos tipos de dolor neuropático como la fibromialgia están emparentadas con algunas estructuras psiquiátricas es algo suficientemente establecido, si bien –como siempre sucede en psiquiatría- pareciera como si las entidades psiquiátricas abandonaran su carácter de entidades discretas y se diluyeran a favor de una “macedonia” de síntomas que parecen cada vez más proceder de un fondo timopático común  descrito por Lopez Ibor en 1966 y 1972 como “equivalentes depresivos” o por el constructo más reciente de “ansiedad subumbral”. Ansiedad y depresión tendrían pues un origen común: un magma esencial de donde procederían diversos síntomas, así la ansiedad se asociaría de forma más usual con el dolor y la depresión con la fatiga.

Con todo, los investigadores que se han molestado en curiosear entre las relaciones entre los diferentes tipos de personalidad y la FM o el dolor neuropático genérico, no han llegado a establecer una conclusión definitiva, salvo ésta: no existe una personalidad dolorida o fibromiálgica. Dicho de otro modo el grupo de personas que padecen esta enfermedad es un grupo heterogéneo.

Lo que viene  aseñalar en la dirección siguiente:

  • La ansiedad y la depresión comórbida en el dolor neuropático es un factor mantenedor pero no parece que tenga el mismo origen que el dolor en si mismo salvo de una forma indirecta.
  • No disponemos de marcadores de personalidad sutiles que nos permitan capturar los rasgos de personalidad -si los hubiera- que predispongan a las personas hacia un trastorno por dolor neuropático.
  • La ansiedad y la depresión cuando aparecen como complicación del dolor neuropático agravan y cronifican la situación.
  • El dolor neuropático es pues un hecho psíquico que carece de explicación psicológica.
  • El dolor neuropático no es una simulación sino algo genuino.

Cuando digo que el dolor neuropático es un hecho psíquico me refiero a que el dolor no es algo pasivo que simplemente se siente sino que requiere una elaboración mental, una legitimación social, algo que se inserta en una determinada cultura que tiene algunas hipótesis sobre el dolor, que es atendido por médicos y que está sujeto a exploraciones que intenten explicarlo y que siempre recoje un fruto: un diagnóstico y un tratamiento, una prescripción que intenta hacerlo desaparecer o aliviar. Y aun: que es en la sociedad, en nuestro medio ambiente donde se encuentran los gatillos que encienden las alarmas del dolor que duermevelan en la amigdala, una especie de detector de humos de nuestro cerebro, una detección que ejerce anticipando hipotesis sobre lo que va a encontrarse ahi afuera: la amigdala trabaja sobre todo rastreando el medio ambiente y nuestro medio interno, adelantando teorías sobre donde va a encontrarse con una alarma.

El dolor neuropático no es un sintoma neutral sino un sintoma encajado en un determinado contexto u entorno, algo que se puede utilizar tanto para extraer prebendas o exenciones, complicidades, solidaridad, rechazo y también apoyos sociales y más allá de eso: el dolor es un constructo social, las expectativas que rodean a su expresión, su legitimación y su alivio proceden de un entorno social, alli donde ese dolor adquiere y se llena de sentido. Es por eso que no es sólo una sensación pasiva sin más -como el dolor de una quemadura- sino un hecho psíquico.

Un hecho psiquico deberá tener pues una correspondencia psíquica y es seguro que esta correspondencia tiene que ver con la ansiedad o por decirlo en términos mas conocidos por todos con el miedo al daño.

Arturo Goicoechea tiene una hipótesis acerca de este constructo psiquico, le ha llamado personalidad fóbica-adictiva y quizá sea oportuno señalar que para Goicoechea el dolor neuropático es una respuesta exagerada del sistema nociceptivo ante una señal neutral que desencadena la cascada del dolor, un error de reconocimiento del sistema. En este sentido el dolor seria la puesta en marcha de un programa filogenético destinado a la autolimitación del daño y que no se debería a una inflamación o daño muscular real sino a la activación de los nociceptores “durmientes o silenciosos” a través de un señal equivocada de puesta en marcha de un programa llamado “necrosis” que activa otro sistema paralelo llamado “inflamación”.

El problema es que no existe ninguna personalidad asi, me refiero en los manuales diagnósticos oficiales (DSM-CIE-10) y por tanto no puede haber investigación sobre esos constructos. No tenemos más remedio que tratar de rastrearlos a través de la tradición psicoanalitica y psiquiátrica.

Lo más seguro es afirmar que estas personas son temerarias y temerosas simultáneamente, no son personas que presenten fobias clínicas pero mantienen una multitud de temores racionalizados tras una máscara de evitación e hipercontrol. Un enfermo de estas características no diría nunca que teme a los perros sino todo lo más que no le gustan o que no le gusta tocarlos o que le toquen. No diría nunca que teme a  los deportes porque teme el daño fisico sino que no le gusta practicar deporte, no diría que tiene miedo a conducir sino que tiene mala suerte en los exámenes, etc. Y probablemente la emoción que se encuentra en juego además del miedo podria ser la repugnancia o el asco (disgust), aunque este fenómeno es más observable en pacientes con colón irritable o vómitos de repetición que en pacientes con dolor.

El carácter fóbico es pues una atmósfera de negación o racionalización de temores o repugnancias que es muy similar al constructo ”ansiedad subumbral” que remite del mismo modo a una ansiedad no clínica que permanece así ajena a la consciencia pero que se manifiesta sobre todo a través de una fácil activación adrenérgica: se trata de personas que aparecen siempre como apuradas o hiperactivas sin que presenten signos de ansiedad clínica aunque si trastornos del sueño, el otro lugar donde se manifiesta la ansiedad.

Del mismo modo tampoco presentan –los mas adaptados de entre ellos- evitación fóbica, como si representaran nosológicamente una transición entre lo obsesivo y la fobia en sí, una especie de terreno de nadie donde quedan instalados de por vida sin ser casi nunca detectados debido a lo intangible del término aunque este equilibrio está destinado al deterioro progresivo por la continua fricción entre la realidad y los rasgos de la personalidad.

Naturalmente este tipo de personalidades son adherentes y pegajosas, perseverantes, repetitivas, insistentes,concienzudas, tozudas, a veces toscas, materialistas, hipercriticas, querulantes u hostiles pero siempre rígidas o hipercontroladoras y con una escotomización de su campo de intereses que resulta del ejercicio constante de la evitación como tipo de afrontamiento, aunque otro grupo podria corresponderse mejor con la cooperación, abnegación, baja autoestima, compasividad e incluso perfeccionismo.

Dos posibilidades de despliegue para el carácter o estructura fóbico –adictivo de la personalidad es algo muy parecido a los clásicos constructos temperamentales de Kretchsmer y Sheldon: “enequético” o “ictafín” y me parece más adecuados que el termino “adictivo” propuesto por Goicoechea que parece prejuzgar una adicción o toxicomania o una tendencia adictiva cualquiera, si bien es cierto que el dolor crónico pone sobre el tapete un bucle de realimentación que parece calcado de las adicciones (algo que tambien se ha señalado en la anorexia mental y la bulimia).

Tampoco es asimilable al término “dependencia” por más que “adictivo” señale una rutinificación, un cierto gusto por la repetición y la monotonía que está representando en realidad la adherencia a entornos de seguridad como mecanismo de defensa, algo muy parecido a lo que hacen los hipocondríacos. Más próximo sin embargo me parece el rasgo border-line “sentimiento crónico de vacío” que parece se adapta mejor a ese sentimiento permanente de evaluación del sí mismo característico de algunos pacientes que –efectivamente- construyen relaciones de dependencia o codependencia con los suyos como mecanismo de oponerse a cualquier cambio que implique entradas o salidas en el campo social, novedades en suma. La restricción emocional y la alexitimia ha sido también señalada por Sifneos en toda la patología psicosomática, una incapacidad de resultar asertivo al definir o comunicar las propias emociones.

El constructo de Cloninger “evitación del daño”, es un endofenotipo, es decir algo que se encontraría a medio camino del genotipo y del fenotipo y es probablemente el rasgo temperamental que mejor se acoplaría para medir este rasgo a través de la escala TCI-R (1996). Para Cloninger las personas que puntuan alto en este rasgo  se caracterizarían por :
•    Preocupación y pesimismo
•    Temor a la incertidumbre
•    Timidez social
•    Fatigabilidad fácil.
Como puede observarse esta tipología no equivale linealmente al “trastorno de personalidad por evitación” pero se solapa con él. El constructo clásico que propone Goicoechea en este sentido está cargado de pruebas empíricas que lo avalan y que participaría de un suelo común con todo el cluster C, la hipersensibilidad social y la evaluación temerosa del mundo junto con la desconfianza –que en algunos casos podría rayar lo paranoide- podrían ser rasgos comunes en todos los pacientes afectos de dolor neuropático. Como puede observarse el carácter fóbico es un trastorno más adaptado que el trastorno por evitación y seguramente interfiere menos en la vida diaria, personal o laboral de los sujetos que lo sufren.
Pongo aqui abajo los criterios para el diagnóstico de trastorno evitativo de la personalidad para que el lector compare entre el constructo estadístico oficial y el constructo fóbico-adictivo descrito arriba:
1.    Evita trabajos o actividades que impliquen un contacto interpersonal importante debido al miedo a las criticas, la desaprobación o el rechazo.
2.    Es reacio a implicarse con la gente si no está seguro de que va agradar.
3.    Demuestra represión de las relaciones íntimas debido al miedo a ser avergonzado o rechazado en las situaciones sociales.
4.    Se muestra inhibido en las situaciones interpersonales nuevas a causa de sentimientos de inferioridad.
5.    Se ve a si mismo socialmente inepto, personalmente poco interesante o inferior a los demás.
6.    Es extremadamente reacio a correr riesgos personales o a implicarse en nuevas actividades debido a que pueden ser comprometedoras.

Como puede observarse existe un solapamiento y algunas coincidencias pero en absoluto una identificación entre ambos, efectivamente los pacientes con dolor crónico pueden presentar caracteristicas de personalidad diversas distribuidas entre los distintos tipos oficiales admitidos por las clasificaciones internacionales pero parecen encajar empíricamente con el constructo un poco más amplio que hemos denominado “personalidad fóbica”.

No cabe duda de que vivimos en un mundo muy seguro si lo comparamos con el mundo en el que evolucionaron las señales de alarma de nuestro cerebro. Esta es precisamente la paradoja, ¿como es posible que en un entorno seguro emerjan de nuestro cerebro tantas señales de alarma como hambre, dolor, pánico o diarrea?

colesterol4Les pondré un ejemplo para que piensen sobre ello, les diré una palabra, sólo piensen en esta palabra, “colesterol”. Hagan un pequeña encuesta entre sus amigos, familiares, vecinos o compañeros de trabajo y cuenten en un dia cuantas veces la oyen en la oficina, en la televisión o en su casa. Hagan una lista con las palabras que le evoque “colesterol”, tendrá ante si una red semántica de horrores médicos y de alarmas neurobiologicas que influirán de forma impredicible en sus sistema inmune.

No cabe duda de que el miedo al colesterol, es decir la fobificación -el amedrantamiento- de la población procede de vivir en un entorno donde esa palabra se repite hasta el paroxismo vinculada a dietas, exploraciones, ataques cardiacos, diabetes y un sin fin de males que está en su mano evitar haciendo lo que prescriben determinados discursos: hacer ejercicio, dejar de fumar, cuidar su alimentación, eludir el estrés, etc (cuestión nada fácil por otra parte). Dicho de otra forma es el discurso social quien sostiene el miedo al colesterol y es el miedo al colesterol el que consigue que usted enferme a causa del colesterol, peor si usted tiene una estructura fóbica del carácter o si tiene antecedentes familiares de infarto.

Y dicho aun más claro: aunque enfermar a causa del colesterol parece una consecuencia biológica en realidad es un hecho psíquico intraducible al lenguaje psicológico. Hará usted mal en acudir a un psicólogo si quiere rebajarlo, tan mal como hacer caso a esos temores que se difunden e impregnan esta sociedad que Goicoechea ha llamado migrañosa pero que se puede traducir con una vieja palabra médica: yatrogenia social.

Yo, simplemente no creo en el colesterol, es por eso que la mejor campaña sanitaria es la que no existe:

cartelcardiobis

Lo que nos lleva a otra cuestión, la de las creencias, algo que se deduce de todo este post, para curarse del dolor neuropático, – y de otra mutitud de males- hay que cambiar las creencias si queremos sobrevivir a un mundo tan seguro como el que disfrutamos.

Será sin duda en el próximo post.

Bibliografia:

Arturo Goicoechea: Cerebro y dolor: esquemas en dolor neuropático.

20 pensamientos en “Estructuras psíquicas y dolor neuropático

  1. Me encanta.
    En los dos últimos posts hace alusión a lo que Hamer puso como ley (el discurso médico como desencadenante) lo que, escarbando, nos llevaría a una creencia no declarada de ese dios de la nueva era que es la Medicina (y el médico su apostol). “Es que me lo ha dicho el médico!…” etc. Ya lo dijo usted hace tiempo, que esa sería la nueva religión… y como tal actúa en tantos y tantos casos. Qué no hará la fe…
    Yo creo que, en general, nada de esto puede tomarse como verdad si no se alude al poder de la mente (creencias), un tema delicado en el que la ciencia husmea sin declararse de modo demasiado comprometido, o al menos (¿Descartes again?) sin mirar mente y cuerpo como dos caras de la misma moneda.
    Bueno, algunos sí, por suerte 🙂

  2. PS: En La Biología de la Creencia (no lo encontraba antes), Lipton cita un estudio publicado en el New England Journal of Medicine en el 2002 en el cual quedó patente que el “efecto de las creencias” (como llama Lipton al efecto placebo) era aplicable también en cirugía. Se trataba de grupos de los cuales unos se sometían a una intervención de rodilla y otros sólo simulada, y el grupo que no fué operado mejoró en el mismo grado que los que sí lo fueron.

  3. Del mismo modo que en la Edad Media los nobles tenian un confesor particular, en nuestro mundo lo mejor es tener un medico en quien confiar, alguien que pueda discriminar que hay que hacer y en que orden, alguin que ponga un poco de sentido común a la orgia de exploraciones, tratamientos y dietas, pero tambien que ejerza como inquisidor de otras actividades que tratan de curar algo desde el otro lado: desde la charlataneria.
    Es dicifil llegar a un equilibrio, lo sé pues integrar siempre es más difiicl que escotomizar aquello que ignoramos o nos gusta.
    Para mi la creencia clave es esta:
    Vivimos en un mundo excesivamente seguro y opulento que como efectos secundarios presenta horror ante lo nuevo y lo inesperado, pero que además esa “seguridad” hace saltar las alarmas neurobiológicas de forma extemporánea y paradójica, del mismo modo que la opulencia alimentaria tiene el inconveniente de la anorexia mental (o la obesidad).
    Lo vamos a ver las proximas semanas con el asunto de la gripe porcina, algo que obturará la principal preocupación de la población : la crisis económica.
    No hay pues que exigir a los gobiernos más seguridad sino incertidumbres, es endureciendo nuestro sistema de detección de humos como obtendremos una mejor salud.
    Hay otra forma más peligrosa en el largo plazo: que es no creerse nada de lo que dicen las campañas sanitarias (que alguna razón tendrán). Lo que está por valorar es si el tabaco es más perjudicial que el miedo a morir de cancer a causa del tabaco.

  4. Dssde mi posición de neurólogo sólo pretendo analizar lo que hace el organismo con fines homeostáticos. El dolor pertenece a ese mundo. Nunca me he planteado describir una “personalidad” fóbico-adictiva. Si hablo de estructura fóbica y adictiva es refiriéndome al cerebro y no al individuo. Eso no quiere decir que no se dé también en el individuo esa circunstancia (personalidad fóbicoadictiva). Puede que así sea pero no entro en esa cuestión. Creo que es un tema que no me corresponde. La aportación de Psiquiatras y Psicólogos puede ser necesaria en este caso.

    Desde el punto de vista oficial actual, es decir, vigente, “dolor neuropático” es aquél que aparece por una lesión o disfunción del Sistema Nervioso. Mis reflexiones encajan en el caso de la disfunción. Por tanto la migraña y la fibromialgia corresponderían a dolores neuropáticos, mientras no cambien la definición de la IASP (Asociación Internacional para el Estudio del Dolor). Sin embargo, independientemente de lo que diga la definición hay un estado de opinión por parte de los neurólogos que piden modificar el concepto y limitarlo a los casos en los que existe “lesión” del Sistema Somatosensorial.

    Creo que hablando se puede y debe abordar la resolución de una migraña. Eso es lo que hago habitualmente en la consulta, con resultados variables.

    En mi opinión, cada uno vemos la realidad clínica desde nuestro punto de vista profesional y a veces utilizamos los términos con significados distintos. Eso hace necesaria una integración o, al menos, una clarificación de posturas y roles.

  5. Hola
    Mi nombre es Francisco, y trabajo de médico de AP en una población de Barcelona (El Prat). Junto a unos compañeros, hemos hecho un blog donde hemos colgado consejos médicos homologados por la Sociedad Española de Medicina Familiar (SEMFYC) y por la Societat Catalana de Medicina Familiar (Camfic). Los consejos están en formato audio, para poderlos escuchar en el equipo, y en formato escrito. Los de audio los hemos grabado en Radio Sant Boi.
    El link en cuestión es: http://www.medicinaenlaradio.blogspot.com
    No sé si quereis linkearlo en vuestra página o en vuestro diario.
    Espero que os guste.
    Gracias por anticipado

  6. Tenemos mucha tela para cortar. Probablemente sea cuestión de clarificar los significados de las palabras. De entrada la discusión se presenta apasionante porque creo que existe bastante desacuerdo. Todo se andará

  7. Me encantan las palabras pero tenemos que ponernos de acuerdo en lo que queremos transmitir con ellas. Yo apenas hablo del dolor con los pacientes, pero dedico todo el tiempo que haga falta a explicarles el Sistema Nociceptivo. Si consigo transferir la información correctamente, créeme, una migraña y, más difícil, una fibromialgia, se disuelven como un terrón de azúcar.

  8. Bueno yo lo que creo que un cerebro no puede ser ni fobico ni adictivo es la psique entera del sujeto -su mente- o personalidad la que puede serlo, de lo contrario seria una metáfora, como decir un cerebro hambriento o rabioso. Si hay o no una correspondencia entre cerebro y personalidad entera es un tema a investigar pero yo intuyo que por ahi hay una senda a seguir.
    Con respecto a tu propuesta de “hablar” con los pacientes, hay una cosa demostrada y es que nadie cambia sólo con la conversación, la influencia de parte racional a parte racional es seguramente menor que la que se obtiene con placebo, es decir “comprender” algo no basta para cambiar esquemas psicologicos. Es por eso que modificar las creencias se ha demostrado más util que la persuasión racional, claro que es necesario cierta motivación y flexibilidad como un cierto gusto por la aceptación de lo nuevo.
    En la interacción entre médico y paciente suceden -no obstante- cosas que no están en el guión de lo que el médico pretende enseñar, estoy hablando de la empatia o la alianza terapeutica por no hablar de la trasferencia, se trata de un vinculo sutil que cambia mas a las personas que la “nueva información” con que se provee al paciente, pero es que además el dolor es un hecho psiquico que se resiste a ser psicologizado, significa que el dolor es mas resistente a la conversación que cualquier evento mental puro como la ansiedad o la depresión porque no está informando al cerebro de nada psicologico sino de algo puramente corporal.

  9. ¡Oh no Arturo!, tu eres médico y yo tambien (lo de neurólogo o psiquiatra es algo añadido), utilizamos la misma jerga y nos entendemos perfectamente y tenemos ambos el culo “pelao” de ver enfermos. No hay que tener miedo a las palabras.

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  12. * Preocupación y pesimismo
    • Temor a la incertidumbre
    • Timidez social
    • Fatigabilidad fácil.

    Cómo se trata eso?. Psicofármacos o psicoterapia o ambos?. Parece cercano al nivel biológico.
    Gracias

  13. Bueno Eric, como he dicho en el post esas cuatro caracteristicas representan segun Cloninger al rasgo temperamental descrito por él como “evitación del daño”. Se trata de un endofenotipo, es decir un constructo teorico a medio camino entre el genotipo y el fenotipo y en principio no se trata de ningun modo puesto que el endofenotipo no prejuzga patologia sino una forma de ser.

  14. ¿porque te ha dado tantos digustos?
    Yo he sufro y he sufrido mucho por las connotaciones que conlleva mi dolor a nivel psicológico en toda su amplitud social,personal…, y tambien físico por el dolor en si.
    Tener un dolor continuo , te hace un desgaste que conlleva a un desanimo y esto a un a depresión,etc….Se puede tratar como yo me trato a nivel psicoanalítico,psiquiatrico, conjuntamente con la clinica del dolor de Barcelona(España) pero el dolor es prácticamente autónomo aunque ha veces se agrava por tensión y estrés, pero la vida tambien conlleva estas cosas… Mi dolor esta siempre presente incluso cuando estoy feliz..Estoy en la busqueda de formulas para no sentir o llevar mejor mi dolor…..

  15. los felicito soy de chile y me entretuve leyendo e imaginando un auditorio atento a sus discusiones o comentarios yo soy una de esas mujeres con fibromialgia

  16. Hola interesante aporte para todos los que padecemos fibromialgia,y dolor Neuropatico ..YO QUISIERA SABER QUIEN ME PODRIA RECETAR ALGO PARA EL DOLOR COMO LACOSAMIDA,ES UN PSIQUIATRA?EL MEDICO CLINICO?A QUE MEDICO DE QUE ESPECIALIDAD..DESDE YA MUCHAS GRACIAS!!E LEIDO QUE ESTE MEDICAMENTO FUNCIONA BIEN PARA EL DOLOR NEUROPATICO..MI NOMBRE ES SANDRA .DESDE ARGENTINA..SALUDOS CORDIALES!

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