Doble cuerpo


He tomado prestado el título de una pelicula de Brian de Palma para este post sobre la corporalidad y el esquema corporal. Y no me ha guiado tan sólo el titulo sino tambien el contenido de esa pelicula que es en realidad un homenaje a dos peliculas de Hitchcock: “La ventana indiscreta” y “Vértigo” de la que escribi un post aqui. De Palma , discípulo de Hitchcock no es un simple copista del mago del suspense sino un refundidor de su estética y de sus fetiches, poniéndolos al dia y refundiéndolos en una pelicula nueva que es el “alter ego” de las obras anteriors de su maestro.

Los que leyeron el post que antecede ya sabrán a estas horas que cuerpo y corporalidad son cosas distintas. No voy a insistir en ellas sino decir tan sólo que la corporalidad es una abstracción tal y como dije en aquel lugar pero una abstraccion algo especial. No es una idea como la idea de la “libertad”, la “belleza” o la “pureza”, sino una idea que además de sentido -significación- tiene forma, es un objeto, una cosa. Una forma que suele coincidir con la idea del cuerpo propio que cada uno tengamos, es decir se trata de una idea pegoteada al cuerpo, un duplicado o sosias que lo envuelve como un papel de celofán, algo que lo empaqueta y lo zurce duplicando su anatomia, aunque -por ser virtual- se trata de una anatomia especial como más abajo explicaré.

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Una anatomia, la del espectro o esquema que más que esquema es un borrador casi siempre en forma de tapiz o de velo que oculta pues en realidad este alter ego está constantemente haciéndose y deshaciéndose y no es ajeno a los inventos humanos que han incidido sobre su modelado. Desde el invento del espejo -quizá por los egipcios- hasta el cine o la televisión que nos han acercado ese constructo a nuestro consumo e imaginario diario, es evidente que el esquema corporal ha sufrido intensos cambios y vaivenes en su delimitación conceptual: de tal manera que hoy ya no hablamos más de esquema corporal (un término antiguo de la neurología clásica) sino de simulacro: de un cuerpo que es simulado por nuestra actividad cerebral y que tal y como dice Victor Stoichita:

El simulacro es un objeto hecho, un artefacto, capaz de producir un efecto de semejanza y de enmascarar la ausencia de modelo con la exageración de su propia hiperrealidad.

Lo que viene a decir lo anteriomente explicitado: que eso que llamamos esquema corporal es un artificio que tiene la misma existencia que este post, algo que no puede perseguirse en la pantalla del ordenador pues no se encuentra ahi aunque podamos leerlo precisamente ahi, algo que está sin estar, que existe sin tener más existencia que la virtualidad de nuestra atención, algo que ni podemos negar ni apresar en una estructura anatómica, quizá lo mas cercano a la verdad sea decir que el esquema corporal es una construcción virtual dirigida por nuestra intencionalidad y que tienden a simular un modelo original.

Pero dice algo más: que el simulacro puede enmascarar el modelo original que le sirve de referencia es decir el cuerpo anatómico, el cuerpo fisico.

¿Se refería Freud  a esto precisamente cuando escribia….?

En las parálisis y las anestesias histéricas la concepción popular de los órganos es la que entra en juego, esta concepción no se basa en ningún conocimiento profundo de la anatomia nerviosa sino en nuestras percepciones tactiles y sobre todo visuales. Las disfunciones histéricas se muestran ajenas a toda noción anatómica del sistema nervioso y es independiente de ella. La lesión de la parálisis histérica será pues una alteración de la concepción o de la idea del brazo.


Es realmente extraordinario que hace más de 100 años alguien hubiera tenido tal intuición tan sólo a través de la preciosa herramienta de la observación, un conocimiento desdibujado por el aluvión de datos y de información que llueve sobre nosotros de forma constante y de alguna manera obscena sepultando tantas y tantas observaciones clásicas. Para mí lo extraordinario de esta formulación es ese párrafo donde Freud adelanta que las parálisis histéricas se “muestran ajenas a toda noción del sistema nervioso y son independientes de ella”. Esta frase tiene una parte comprensible: los sujetos histéricos construyen sintomas antianatómicos porque no saben anatomía, lo que es una parte de la verdad porque hasta un anatomista, un forense o un neurólogo pueden presentar sintomas histéricos antianatómicos. No es sólo la ignorancia lo que permite recurrir a parálisis inexplicables sino algo más.

Ese algo más en mi opinión está oculto en la segunda parte de la frase: “es independiente de ella”. ¿Qué significa que es independiente de ella? ¿Como puede un síntoma nervioso ser independiente de la inervación?

El mismo Freud nos lo adelanta en la ultima frase de la cita anterior:  es una alteración de la idea del brazo la que está enferma y no el brazo en sí mismo. Es la abstracción del brazo la enfermedad. Ahora bien, ¿por qué una persona puede enfermarse a partir de la idea que construye sobre su brazo?

Naturalmente no es la idea del brazo en sí misma la causante de la parálisis sino la función que el brazo realiza o puede realizar que va adosada a la idea-imagen del mismo ,más que eso es la intencionalidad de la acción del brazo la enfermedad.

¿Para qué sirve un brazo?

Pues depende de sí es usted un obrero manual, un cirujano, un maestro de escuela o un boxeador. La función de cada brazo es distinta según el uso que le de cada cual a esa extremidad. En cualquier caso un brazo sirve para determinado tipo de movimientos, para una acción determinada, las intenciones son sin embargo infinitas aunque usualmente lo qué se puede hacer con un brazo se limita a dos supuestos: trabajar o matar. Es por eso que existen las parálisis histéricas, porque existen funciones-intenciones inseparables del brazo y el brazo es sobre todo una herramienta para hacer algo. Algo que no se quiere hacer pero que se quisiera llevar a cabo.

¿Contradicción?

La siguiente pregunta está relacionada con ese “no querer hacer”. ¿No sería mejor si no queremos hacer algo no hacerlo y en paz? Si, claro, la pregunta tiene mucho sentido pero los seres humanos nos movemos en las arenas movedizas de los conflictos y los antagonismos: a veces queremos hacer y no hacer algo al mismo tiempo y otras veces disimulamos nuestras intenciones, hasta aqui lo consciente, pero otras veces no queremos hacer algo sin que sepamos -conscientemente- qué es lo que queremos llevar a cabo o creyendo que queremos algo que en realidad rechazamos. Entonces hay un “no” en el movimiento que es una oposición, un antagonismo y aparece la parálisis o la anestesia o un “si” y aparece el temblor o la contractura, sin contar con que a veces decimos “si” y decimos “no” al mismo tiempo. El sintoma histérico además reniega de lo que representa cualquier tipo de acción: la intencionalidad, el sintoma histérico aparece como algo que sucede, algo inintencional que paradójicamente revela en esa inintencionalidad su verdadera intención.

Lo que significa que los sintomas histéricos pueden dividirse en dos clases: aquellos que traducen una no-acción una imposibilidad  y aquellos que traducen lo contrario: una imposibilidad de dejar de hacer algo, unos son acinéticos y otros hipercinéticos igual que en las enfermedades orgánicas como la enfermedad de Parkinson, una curiosa mezcla de sintomas acinéticos e hipercinéticos, de noes y síes. Y es precisamente a través del sistema nervioso voluntario que está en relación con lo muscular la mejor manera de negar una intención que en cualquier caso se realiza a través de los músculos.

Pierre Janet y Pierre Briquet se preguntaban en los albores del siglo pasado acerca de una singularidad de los síntomas histéricos, las parálisis y todos los déficits sensorio-motores eran más frecuentes en la mitad izquierda del cuerpo mientras que los temblores y los sintomas hipercinéticos eran mas frecuentes en la mitad derecha.

¿Existe un mapeo del cuerpo que elude o desafía la inervación contralateral normal de la anatomia?

Mapas de mitades: hemisferio izquierdo y hemisferio derecho.-

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Tal y como podemos ver en estas fotografias referidas al mito del andrógino, la mitad derecha es masculina mientras la mitad izquierda es femenina. ¿Qué hay de verdad en esto? ¿Tiene algo que ver con el hecho de que los hombres abotonen de izquierda a derecha y las mujeres de derecha a izquierda o se trata solo de una convención?

Lo cierto es que las mujeres somatizan más en la mitad izquierda del cuerpo y los hombres al revés, siempre que sean diestros, porque en lo zurdos la tendencia es opuesta. Y aun más: los síntomas de la parte derecha del cuerpo -tal y como observaron Janet y Briquet- se caracterizan por la hiperactividad mientras que los de la parte izquierda por el déficit: anestesia o  parálisis, dicho de otra manera pareciera como si la actividad se tradujera mejor en la parte derecha mientras que la pasividad -la entrega- se escribiera en la parte izquierda del cuerpo. Más claro: la derecha es masculina y la izquierda es femenina desde el punto de vista del esquema corporal.

Sin embargo este mapeo del cuerpo es genérico y tiene excepciones, ¿qué sucede con una mujer, trabajadora manual que presenta una contractura de su mano derecha?

El mapeo en este caso no tiene tanto que ver con el sexo sino con la acción y los beneficios secundarios que esa mujer extrae de su incapacidad, la incapacidad le impide trabajar, pero no hay una enfermedad en un nivel distinto al brazo, la incapacidad es la enfermedad y por tanto se corporeiza en el hemicuerpo derecho donde se halla la acción de trabajar. Hay algo que está por encima del arquetipo mítico y ese algo es la intencionalidad individual, en este caso el deseo -por la causa que sea- de no ir a trabajar. Sin embargo es útil recordar otra vez las observaciones de Briquet y Janet, en este caso si bien la enferma desmiente el predominio izquierdo de lo femenino está señalando hacia el predominio masculino de su quehacer, simplemente la contractura es un sintoma activo que se manifestará más frecuentemente en el hemicuerpo derecho. Y lo hará paradójicamente con una imposibilidad, la incapacidad para realizar acciones de su vida laboral concreta: una vez más la imposibilidad se realizará a través del oposicionismo, de un antagonismo muscular.

En territorio del vago: sondas vegetativas.-

En un post anterior ya hablé de ese curioso, potente e intenso nervio que comunica nuestro cerebro con las visceras abdominales y torácicas, con ese nervio que no es sólo un nervio sino un canal de transmisión de información entre el hipotálamo, el sistema limbico, y que va y vuelve de arriba a abajo y de abajo arriba a través de fibras sensitivas (que suben) y motoras (que bajan). Significa que el nervio vago es el canal eferente de las impresiones mentales y/o hipotalámicas, mientras que es aferente (de abajo-arriba) llevando mensajes de las vísceras hacia el cerebro. Otra curiosidad del vago es que es un nervio parasimpático que se comunica a través de la acetilcolina pero que se activa sobre todo a través de cambios viscerales (por ejemplo cambios en la mucosa gástrica) y la acción de la serotonina, un neurotransmisor omnipresente en el sistema digestivo y que tienen mucho que decir tambien en la conducta y respuesta sexual. Pero ahora me voy a ocupar de los diferentes acciones que tiene el vago en dos sistemas concretos, el aparato digestivo y el cardiocirculatorio.

Una de las curiosidades mas importantes de este nervio es que cuando actua en el aparato digestivo estimula su acción, me refiero al tránsito de los alimentos a través del tubo digestivo, sin embargo cuando actua en el corazón, lo que hace es disminuir su frecuencia. Una acción como puede observarse paradójica que con mucho fundamento biológico. Mientras hacemos la digestión no es bueno ponerse a correr, es por eso que en la digestión predomina el parasimpático y el corazón se enlentece asi como la luz bronquial se hace mas estrecha. Sin embargo el simpático a través de la adrenalina tiene una función opuesta: cierra el estomago y aumenta tanto la frecuencia cardiaca como dilata la luz bronquial, es lógico, al fin y al cabo de lo que se trata cuando huimos de una fiera es de sobrevivir, la digestión puede esperar (y tambien la actividad sexual)

En nuestro organismo existen pues dos sistemas, uno simpático que gasta energia y otro parasimpático que reduce el gasto de energia y ahorra. Del equilibrio entre ambos sistemas depende nuestra salud y eso que ahora se llama estrés.

Cuento todo esto porque curiosamente esta fluctuacion entre simpático y parasimpático tambien puede mapearse a través de los hemisferios: el derecho es simpático (acción) y el izquierdo es parasimpático (entrega).

La actividad vegetativa no sólo se dispone en nuestros dos hemicuerpos, sino que existe una relación entre determinadas emociones y las sondas vegetativas del territorio del vago en cortes transversales como sucede en la elección de somatizaciones digestivas y cardiacas bien distintas entre sí.

Pues lo que parece es que esta distribución anatómica y vegetativa es desmentida por nuestro cuerpo sutil, cuerpo virtual, esquema o experiencia corporal, no importa como le llamemos, lo que importa ahora es recordar que ese doble cuerpo que es en realidad una emergencia propiciada por la tecnología y que nos permite imaginarnos desde nuestro propio cerebro no sigue las vias de la inervación, no tiene nervios, ni piel, ni musculos, aunque probablemente sí dermatomos y correpondencias con el cuerpo real ofreciéndole un blanco a la acupuntura y a algunas tecnologias que parecen desmentir la anatomía. Es y se comporta como un espejo: lo de arriba sigue estando arriba, pero derecha e izquierda están cambiadas. Una forma a veces fragmentada como este cuerpo que nos legó Magritte, probablemente el cuerpo de un esquizofrénico:

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O el cuerpo invertido, torsionado y proyectado de la heautoscopia, esa experiencia inquietante de observarse desde fuera y usualmente desde arriba.

magritte02

O este otro cuerpo todo espalda, uno de las partes del cuerpo mayormente vulnerables en nuestro esquema corporal que parece vivir de espaldas a la espalda, pues lo que está detrás sigue -en ese fenomeno especular que es el esquema corporal- estando detrás.

magritte

Una espalda que parece que sólo puede manifestarse a través del dolor, pero eso es seguramente material para otro post.

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6 pensamientos en “Doble cuerpo

  1. Leyendo que la idea que tenemos del brazo es más importante que el brazo-en-sí no puedo evitar recordar a Epícteto (“lo importante no son las cosas, sino la idea que tenemos de las cosas”).
    Se le felicita -una vez más- por esta magnífica lección sobre corporalidad (¿la conciencia del cuerpo? ¿la suma de cuerpo más conciencia?) y sobre los mapeados y los hemicuerpos.
    Por cierto -a propósito del epílogo de este otro extraordinario post- según la MTC la espalda es yang y según norecuerdoquién, las patologías de espalda concuerdan, literalmente, con “lo que nos ponemos a la espalda”. Esperaremos ansiosos mientras digerimos este prodigio 🙂
    PS: espléndido Magritte.

  2. Hola, me ha gustado mucho este post. Las imágenes femeninas más, así como la única parte que muestra,linda por cierto. Un saludo. Le sigo leyendo aunque no comente siempre. Saludos

  3. Si Ana la idea de Freud es tan antigua como la humanidad y puede rastrearse en los clásicos, con respecto a la espalda tendrás que esperar al proximo post donde hablaré seguramente del dolor neuropático.

  4. Pingback: Avatares « La nodriza de las hadas y el rey carmesí

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