¿Nerviosas, orgánicas o mentales?


Uno de los capitulos más confusos de la nosotaxia de las enfermedades y que tiene que ver con el histórico batacazo de la medicina psicosomática es la desubicación de aquellas que ni son orgánicas ni son mentales pero que participan de ambos registros. No es de extrañar puesto que las nosologias optaron en un momento dado por la dualidad cartesiana, asi fue que las enfermedades se adaptaron a la conceptualización que se hizo de ellas modificando su patoplastia y ocultando su verdadera faz a fin de confundirse con el terreno: un terreno que funcionaba asi: lo que no es fisico es mental.

Asi fue que desaparecieron las enfermedades “nerviosas” de antaño y adoptaron mascaradas fisicas o definitivamente alienadas. Y desaparecieron también determinadas etiquetas como aquella tan socorrida de “distonia neurovegetativa” que en mis años jóvenes era un recurso muy utilizado por los medicos internistas, una especie de cajón de sastre donde meter aquellas enfermedades que no encajaban en parte alguna y de las que se sospechaba su origen “nervioso”.

Lo cierto es que esta catalogación de “nervioso” nunca quedó del todo clara cuando apareció con fuerza la neurologia paralela a la emergencia de las tecnologías de radioimagen, una neurología ya escindida de la psiquiatría que tuvo que vérselas con los agotados psiquiatras de antaño que  se dejaron arrebatar parte de sus saberes tradicionales al tratar de delimitar los campos de estudio de ambas disciplinas, asi mientras la neurologia se ocupaba de las enfermedades neurológicas -cerebrales-, la psiquiatría se quedaba con los trastornos mentales sin llegar a aclarar nunca la diferencia entre una enfermedad mental y una enfermedad cerebral pues en el modelo cartesiano que nos apresa desde el siglo XVIII todavia no sabemos ni poseemos una epistemología clara sobre qué es la mente y qué le pertenece a ella y qué es el cerebro y qué le pertenece a él. A efectos prácticos -tautológicos- los neurólogos se ocupan de enfermedades neurológicas como el Alzheimer, la epilepsia y el grupo de las demencias aunque la verdad es que en estas enfermedades aparecen con frecuencia episodios psiquiátricos por no hablar de las enfermedades neurodegenerativas, otro de los nudos entre la psiquiatria y la neurologia, un nudo ya desatado y cuya abrazadera ya se soltó del todo sepultando nuestra ignorancia. En esa ambigüedad nos movemos pues la mayor parte de los clínicos tanto los de un bando como los de otro han sucumbido a la ambiguedad de lo dual, no es raro pues que el público tambien haya sucumbido a esta marea de escisiones y que las enfermedades verdaderas, las que presentan los enfermos reales sean en su mayor parte atípicas, es decir inclasificables.

En ese reparto por órganos que se hizo de la medicina clinica, sin embargo, quedaron algunos flecos por encajar. ¿Qué se hizo de las enfermedades nerviosas que afectan al sistema nervioso autónomo o vegetativo?

Probablemente este sistema tan importante se ha quedado huérfano de especialistas, los psiquiatras lo asimilaron a lo mental y los neurólogos terminaron por olvidarse de ese fino cableado que regula todo nuestro organismo volcándose en el estudio del Gran Emperador, el cerebro.

Pero lo cierto es que los desórdenes del sistema nervioso vegetativo existen si bien no constituyen en sí mismos enfermedades sino sintomas aislados más o menos molestos y que hay ahora un cierto interés en rescatarles a través de una nueva etiqueta que vuelve a incidir en el mismo error de antaño, una exclusión o mejor negación de lo mental, una especie de descarte cartesiano. Aquellos malestares que quedaron huérfanos se les ha rebautizado hoy con el nombre de disautonomias, el nombre moderno de aquel viejo concepto romántico, la distonia neurovegetativa que constituye el nucleo central de lo psicosomático. Aqui hay una buena web sobre el tema de la disautonomia.

Pongo por caso el colón irritable que es una enfermedad “nerviosa”, una disfunción del sistema nervioso vegetativo que tratan los digestólogos (con escaso éxito y peor interés), por aquello de que el colon es un órgano digestivo aunque en puridad deberia ser tratada por los neurólogos si fuéramos estrictos con nuestras propias nosologías.

El sistema nervioso periférico tiene dos subunidades funcionales, uno es el sistema nervioso voluntario que se ocupa del movimiento y otro es el sistema autónomo o vegetativo llamado asi porque no depende de la voluntad y es el medio de comunicación entre las visceras y el cerebro, prácticamente todo lo que existe en nuestro torax y nuestro abdomen son órganos dependientes del sistema vegetativo, asi como las glándulas sudoriparas y el tejido intersticial o conectivo y cómo no el balance global energético. El asunto es que el sistema nervioso vegetativo tiene a su vez dos vias con distintas funciones, la via simpática (adrenérgica) encargada del gasto de energia y la via parasimpática (vagal) que se encarga de almacenar y del ahorro de energia. Y cada una de estas funciones vienen definidas químicamente pues cada uno de estos sistemas opera con un neurotransmisor diferente, el simpático mediante la noradrenalina y el parasimpático con la acetilcolina.

Y cada órgano a su vez dispone de receptores tanto para un neurotrasmisor como para el otro que dinámicamente adquieren funciones diferentes y complementarias, asi en el corazón por ejemplo la noradrenalina tiene como efecto el aumento de la frecuencia y el gasto cardiaco y la acetilcolina la disminución de la frecuencia y del gasto cardiaco. Lo importante es recordar que ambos sistemas se encuentran en un permanente desequilibrio o inestabilidad  oscilando entre fluctuaciones de sus ritmos que dependen sobre todo del tipo de actividad que estemos desempeñando, la más conocida de las cuales es el ritmo vigilia-sueño. Asi durante la vigilia hay un predominio del simpático mientras que en el sueño predomina el parasimpático.

sistema-nervioso

Inervación simpática y parasimpática por organos y sistemas

Pero en realidad no se trata exactamente de “predominio” sino de oscilación: un sistema nervioso sano es aquel que muestra fluctuaciones entre ambos sistemas balanceando los gastos con los ahorros, un poco del mismo modo que hacemos en nuestra economía doméstica, guardamos, ganamos dinero y al mismo tiempo nos permitimos algun dispendio dentro de nuestras posibilidades. No hay que guardarlo todo ni gastarlo todo, esa parece ser la conducta más inteligente

De manera que el predominio permanente de uno de estos sistemas influye en la inhibición del otro, asi la hipersimpaticotonia lleva consigo una disminución de la parasimpaticotonia y viceversa. Lo patógeno desde el punto de vista del equilibrio entre gastos y ahorros es pues la rigidez del sistema es decir, la suspensión de la oscilación, todo lo vivo está continuamente oscilando, todo lo vivo es -debe ser- vibratorio.

Entre los malestares o sufrimientos que se han relacionado con este equilibrio desequilibrado están las siguientes:

  • La fibromialgia y el sindrome de fatiga crónica.
  • La intolerancia ortostática con mareos o lipotimias. Si sucede al pararse de repente es un sintoma patognomónico.
  • Vertigos y mareos.
  • Sindrome de hiperlaxitud ligamentosa.
  • Algunos casos de hipotensión.
  • Algunos casos de hipoglucemia.
  • Hiperhidrosis.
  • El colon irritable con su fluctuación entre estreñimiento y diarrea.
  • El prolapso de la mitral.
  • El sincope neurogénico.
  • Algunos tipos de insomnio.
  • Algunos tipos de crisis de pánico que son secundarias a taquicardias paroxísticas.
  • Algunos tipos de reacciones fóbicas como los desmayos de personas que sufren un sincope vagal ante la visión de una aguja o sangre.
  • Dispepsias y vomitos ciclicos.
  • Jaquecas y cefaleas.
  • Cistitis.
  • Faringitis.
  • Sindromes de “boca seca” y “boca ardiente”.

Como puede observarse las disautonomias representan condiciones patógenas mas que enfermedades “per se”, aunque pueden evolucionar hacia formas nosográficas establecidas y afectan a todos los órganos inervados por el sistema nervioso neurovegetativo, se trata de condiciones crónicas que se caracterizan por provocar sintomas aislados que remiten y recidivan o intercambian caprichosamente y que suelen orientar hacia una disfunción del sistema nervioso vegetativo que se caracterizaría por un umbral bajo de oscilación, es decir el equilibrio se habría decantado hacia un estilo predominantemente hiperadrenérgico con dificultades para realizar tareas de relevo a cargo del parasimpático y por esta misma razón en una reacción hipoactiva frente al estrés aunque a veces podemos encontrarnos las dos condiciones: la hiperreactividad al mismo (en sobredemanda) conviviendo en la misma persona. Preguntar cómo se duerme es una buena forma de conocer este disbalance, se trata de insomnios de conciliación, los pacientes tardan en lograr dormirse porque tardan en deshacerse de sus excesivas excitaciones simpáticas que suelen presentarse como fenómenos de preocupación o rumiaciones.

Pero hay un órgano que no he mencionado aún y que es el principal receptor de este disbalance neurovegetativo, me refiero al tejido conectivo, otro de los sistemas olvidados por la medicina cartesiana-newtoniana que nos impregna aunque mas que hablar de tejido conecativo habría que hablar de la matriz extracelular que es algo asi como el ecosistema de la celula: un lugar donde se dan cita iones y agua, pero tambien fibras nerviosas, fibroblastos y monocitos, vasos sanguineos y fibras conectivas. En mi opinión esta matriz extracelular que incluye el antiguo concepto de sistema reticulo endotelial (ahora llamado sistema basico de Pischinger) es el principal órgano donde se manifiesta este desequilibrio y que podemos encontrar en múltiples condiciones pero ahora voy a referirme a una de ellas por su interés: me refiero a ciertos tipos de inanición que traducen una rigidificación, una suspensión del movimiento del sistema. En esta web hay un buen resumen de las funciones del sistema de Pischinger. Y en esta otra un buen articulo en profundidad sobre el mismo tema.

Tal y como ya adelanté en este post en el que hablé sobre el PANDAS algunos autores se han preguntado acerca de si existiria alguna relación entre las infecciones estreptococicas y determinadas formas de inanición. Lo cierto es que no todas las inaniciones (o caquexias) son de causa mental, aunque la anorexia mental y los trastornos alimentarios sean muy prevalentes entre la población juvenil. Lo más curioso de estos casos que se manifiestan sobre todo por una incapacidad para volver al peso basal después de un rápido adelgazamiento, es que son conceptuados como una enfermedad mental y terminan siendo etiquetados como trastorno alimentario no especificado, un categoria residual que acoje a todas las formas de inanición sin motivos orgánicos que no pueden ser catalogadas como anorexias mentales. Este tipo de casos que no son en absoluto infrecuentes se caracterizan por los siguientes sintomas:

  • Perdida de peso significativa que puede llegar al 10 % de la masa corporal.
  • En niñas o niños de entre 13-16 años.
  • Sin cogniciones anoréxicas, ni pulsión hacia la delgadez.
  • Sin maniobras eméticas ni maniobras de compensación.
  • Conservación del apetito y dieta suficiente.
  • Rasgos de perfeccionismo y altos rendimientos escolares o bien rasgos de irresponsabilidad y bajos rendimientos.
  • Historia de infecciones repetidas que a veces requieren hospitalizaciones por la gravedad de sus sintomas. Otras veces las infecciones son subclinicas y no precisan tratamientos antibióticos ni hospitalizaciones.
  • Incapacidad para alcanzar el peso basal después de una enfermedad aguda, un viaje, un cambio de domicilio, un campamento estival  o el mantenimiento de una dieta aburrida.
  • Sin patologia orgánica que lo justifique, salvo discretas elevaciones de ASLO y de VSG. Los cultivos para el estreptococo suelen ser negativos.
  • Amenorrea primaria o secundaria.

La pregunta que habria que hacerse en este momento es ésta: ¿este tipo de pacientes presentan una enfermedad mental o fisica?

La pregunta desde luego tiene su punto provocador porque para nuestra medicina una enfermedad o es mental o es fisica, pues lo mental y lo fisico son las unicos elementos que se tienen en cuenta entre las enfermedades capaces de enfermar un cuerpo humano. Y lo cierto es que no es ni una cosa no otra sino algo de las dos cosas que se puede llamar asi: es una enfermedad psiconeuroendocrinoinmunológica. La clave está en la conceptualización de enfermedad energética , algo sobre lo que reflexioné en este post. Una enfermedad enérgetica es una enfermedad que aun no se ha manifestado en el nivel celular pero que ya está dando sintomas a nivel sutil en algun órgano y seguramente en todo el tejido conectivo a través de ese espacio o sistema que más atrás llamé matriz extracelular. Tampoco da manifestaciones mentales aunque lo mental es una de las dos puertas de entrada para que se manifieste un disbalance nervioso, energético o extracelular: por ejemplo si una persona se desmaya viendo una jeringilla no es posible negar el estimulo psicológico, la jeringilla, pero el miedo a la jeringilla no es suficiente para explicar el síncope subsiguiente, hace falta una condición de inestabilidad vegetativa para presentar ese cuadro, la jeringilla -su contemplación o aun su anticipación- disparan una reacción vagal, pero es previa la disfunción o disbalanceo nervioso para explicar este cuadro que es naturalmente algo aprendido segun las leyes del condicionamiento clásico.

En mi opinión algunas formas de inanición -sobre todo las que nombré más arriba- proceden de una inflamación crónica de esta matriz extracelular -con pérdida de elasticidad-, algo que anatómicamente se corresponderia con una paralización de la actividad extracelular, una especie de huelga de bomberos y de basureros como tambien una huelga de trasportes que dejan a la célula sin abastecimiento, considerando esta matriz como un órgano unificado y sin localidad especifica, en esas condiciones simplemente no llegan nutrientes a la célula individual y el sujeto aparece como desnutrido aun comiendo. Una enfermedad sistémica donde habrá que abordar tanto los patrones psicológicos implicados como iniciar labores de limpieza ecológica en todo ese conglomerado de trigales que llamamos matriz extracelular.

Y sin olvidar a las enfermedades energéticas -asi consideradas- que afectan al tiroides, ¿es posible hablar de un hipertiroidismo sin exceso de hormona tiroidea?. En realidad el ascenso de la hormona tiroidea estaría traduciendo un daño celular, pero antes de llegar a provocar ese daño, el tiroides -sus células- pasan muchos años malviviendo y sufriendo las consecuencias de la huelga del transporte. Aquel que comiendo lo suficente no gana peso está manifestando una disfunción energetica tiroidea aunque los análisis salgan bien.

El lector puede contemplar este precioso video donde es posible entender que el equilibrio nervioso procede del desequilibrio, es decir del movimiento. Como espigas en un campo de trigo ondean las estructuras extracelulares siempre en movimiento, en fluctuación.

Veanlo aqui:

Y aqui un video sobre el verdadero cerebro de la célula: la membrana.

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8 pensamientos en “¿Nerviosas, orgánicas o mentales?

  1. Como ya le dije una vez hace algunos años, tiene la virtud de que lo técnico llegue a resultar arrobador.
    Felicidades pues por esta nueva exposición tan digerible y creativa de a dónde nos ha dejado la diatriba -no sólo cartesiana sino maniqueista- cuerpo-mente (abajo y arriba), por esta reflexión sobre si los abismos que separan ambos quizá no sean realmente abismos materiales sino energéticos. Esta frase especialmente, “el equilibrio nervioso procede del desequilibrio” ¿no recuerda un poco a la teoría del caos-orden?…
    ¿para cuándo ese tertium inter partes en las ciencias de la mente y de la identidad, para cuándo la integración de los supuestos contrarios en una vorágine comprensible de niveles? Ay, cuánto nos acerca usted a esa vorágine!
    Vayan mis gracias por este derroche, por compartir los misterios más fascinantes de modo tan brillante.

  2. Estimado Paco, que interesante análisis sobre un tema fascinante. No has dejado interrogante sin plantear y como lo ha escrito Ana, que forma tan brillante de plantear temas que pueden resultar complejos. He subido a mi blog justamente hoy, una conferencia que Mario Martinez nos ofreció hace 3 meses durante el 1er congreso panamericano de psiconeuroinmunoendocrinología. Se que toda esa pléyade de voraces lectores de la neurociencia y la neurocultura, lo valorarán. Si quieres ponerla en tu blog puedes hacerlo, ya que lograrás mayor difusión de tan valioso material.
    Un saludo desde Montevideo
    Jorge de Paula

  3. Què buen post, Francisco. Muy interesante la relaciòn entre inaniciòn y alteraciones del tejido conectivo; entre los perìodos energèticos de las enfermedades, y los perìodos con alteraciòn de funciòn y/o de òrganos ya manifiesta. Muy bueno el aporte de Jorge de Paula

  4. Ese video es un video de you tube y alli está colgado. basta con que pinches en el letrero de youtube abajo a la derecha e irás directamente a la pagina donde podrás verlo. 🙂

  5. muy interesante.,me gusto mucho tu articulo,yo tengo disautonomia de la variedad vasodepresora y taquicardia sinusal inapropiada,hoy en dia vivo tratando de entender esta enfermedad tan compleja y mejorar mi calidad de vida.gracias.

  6. pues la verdad que si es muy interesante, hoy en dia me han detectado una distonia neurovegetativa y la verdad es que me parecio algo compleja y al principio no entendia bien de que se trataba pero ahora vivo tratando de entenderla y mejorar mi calidad de vida, un saludo y gracias por compartir la informacion.

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