Tiempo, espacio, sueño.


El tiempo no existe en el inconsciente

Sigmund Freud

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Jean Pierre Luminet

Ayer dia 10 de Febrero tuvo lugar en Castellón de la Plana y organizado por el aula Isabel Ferrer un encuentro interdisciplinario propiciado por el profesor de la Sorbona y asesor cultural de dicha asociación Helios Jaime, unos encuentros interdisciplinarios donde en una misma mesa debatieron un astrofisico, Jean Pierre Luminet, un neurocientifico -yo mismo- y un lingüista y epistemólogo el propio Helios Jaime.

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Francisco Traver y Helios Jaime

Cuando Helios me propuso la realización de estos encuentros confieso que me sorprendí y al mismo tiempo me inquieté. ¿Cual podria ser en enlace entre tan lejanas disciplinas? El propio Helios Jaime me sacó inmediatamente de dudas, el hilo conductor seria la dimensión espacio-tiempo, algo que tiene correspondencias tanto en el universo, como en la literatura o en el sueño.

Me vino inmediatamente a la cabeza la idea clásica enunciada por Freud acerca de la atemporalidad del proceso primario, de los procesos inconscientes y la extraña manera en que se mezclan imágenes y contenidos oniricos, los que soñamos y retenemos en nuestra conciencia una vez despiertos. Comencé a hilar un discurso alrededor de esta idea de arruga, de contracción, de torsión espacio-temporal y caí más tarde en la cuenta de que los cosmólogos tambien manejan este concepto desde Einstein para acá. El propio Luminet en su libro L´universe chifoné (el universo arrugado) habla precisamente de ello. Efectivamente existe una correspondencia entre el arriba y el abajo, entre el universo y los sueños al menos en el manejo que hacemos de la dimensión espacio-temporal.

De esta reflexión nació ya un post que publiqué aqui y que seria el embrión de mi exposición de ayer. La idea-fuerza que mantuve es que los sueños son producciones creativas que enactuan con la realidad no tanto para acoplarse a ella de un forma pasiva sino para modificarla y recrearla. Lo realmente curioso es que sin saber de qué ibamos a hablar los tres ponentes defendimos la misma idea: Luminet, un hombre sabio y erudito donde los haya y que combina en su persona saberes diversos de los campos de la fisica, música, artes plasticas y literatura (este tipo de personas poliedricas que solo existen en Europa) dispuso su presentación haciendo un recorrido a través del mundo del conocimiento y escarbando en la producción onirica de varios personajes famosos: desde el sueño de Escipión de Cicerón, pasó revista a Dante y a su obra iluminada “La Divina Comedia”, tambien en Pascal, Richter, Descartes, Kepler y se detuvo un poco más en el caso de Edgar Allan Poe uno de los autores mas conocidos en cuanto a su capacidad de anticipar ideas -producciones oniricas- antes de que estas ideas fueran demostradas por la ciencia. Luminet centró su exposición en detallar cómo los sueños de algunas personas ilustres anticipaban tecnologías o inventos que estaban por llegar como los viajes en el espacio y cómo no tambien para hablar de la inspiración y cómo los sueños son a veces propuestas de ficción que más tarde sirven como apoyo a la construcción tanto de una obra literaria o artistica como de un modelo cientifico: toda la quimica orgánica se la debemos a Kekulé y a un sueño realmente premonitorio muy conocido donde el uroboros sirvió de idea para el anillo de benceno.

Arte y ciencia proceden de un mismo filón humano: la capacidad de imaginar, de construir ficciones.

Mi aportación se centró en explicar como se construye y como se administra un sueño en las personas comunes. Hablé de los restos diurnos, esas pequeñas preocupaciones que nos llevamos a la cama y como representan los andamiajes del ensueño. Este hecho es bien conocido por todo el mundo, en realidad nuestros sueños retoman actividades de la vida diurna reciente cuando no del dia sin embargo el sueño es algo más que una repetición de aquello que nos preocupa o aquello que deseamos obtener. Y más allá de eso el sueño se construye desde una mecánica no lineal algo que reproduce seguramente algunos sucesos en el universo. Pues nadie soñariamos nada si el sueño no se enlazara con algo que prestara la sufciente energia para la construcción del sueño y efectivamente esa energia no puede estar en otro sitio sino en el inconsciente, alli donde habitan los programas filogenéticos de la especie en compañia de nuestros rastros mnésticos mas antiguos. Conté un sueño personal que ya habia publicado aqui, precisamente para apuntalar la idea de que en los sueños no impera la lógica, ni las leyes fisicas newtonianas como la gravedad: el sueño es en este sentido una singularidad tal y como interpretan los fisicos esta palabra, como el universo antes del big bang.

Un sueño precisa pues al menos de dos elementos para poderse establecer: un estimulo de la realidad vivida recientemente (o de la imaginación) y un recuerdo con todas las imágenes y sus redes semánticas asociadas que se presentan barajadas de forma caótica, dado al soñante -mientras sueña- una sensación de dramatismo realistico y que cuando despertamos deja una atmósfera de absurdidad risible. Pero hay un dato que habla por si mismo: la actividad REM a 40 Hz es la misma actividad que mantenemos en estado de vigilia lo que indica que mientras dormimos no estamos todo el tiempo descansando sino que en determinados segmentos estamos “como si” estuvieramos despiertos, al menos nuestro cerebro trabaja en esta banda de frecuencias: el sueño puede ser considerado como un estado inusual de conciencia inducido por la inmovilidad y el acto de dormir, el ensueño emerge del dormir y reproduce en otras coordenadas la actividad vigil como sucede también en el trance, el éxtasis o la intoxicación por substancias. También sabemos que la privación del sueño desencadena una psicosis alucinatoria lo que viene a darle la razón al viejo Freud cuando acuñó aquella vieja máxima: Dormimos para soñar y por pasiva El soñar es el guardian del dormir.

Pero nuestro conocimiento de los sueños ha puesto en entredicho algunas cosas que creiamos verdades hasta hace muy poco tiempo: me refiero tanto a nuestro concepto de realidad como al concepto determinista de la representación mental.

Efectivamente hoy consideramos que la realidad no es algo objetivo y pre-dado que se encuentra ahi afuera esperando que algun cerebro la perciba. Por otra parte los modelos cognitivistas que se soportaban en la metáfora del ordenador tambien han demostrado su ineficacia para explicar el funcionamiento del cerebro humano. No existen “ficheros” guardados en ningún disco duro sino que los recuerdos se hallan en toda la red neuronal, recuperar recuerdos o evocar algo es un fenómeno de reclutamiento neuronal, son estas neuronas -estimuladas  a la vez- y no otras las responsables de tal recuerdo o pensamiento. Las neuronas operan como nosotros: se buscan unas a otras para salir de juerga juntas, algo asi como decir que tres neuronas que salieron de copas un par de veces tienen tendencia a repetir la salida: significa que han aprendido a estimularse a la vez, en esto precisamente consiste el aprendizaje.

Pero nuestro cerebro además de aprender -establecer conexiones de significado, semánticas y por proximidad- mantiene una actividad intrinseca es decir una actividad que no depende del medio ambiente. Los sueños son el principal ejemplo para escarbar en esta idea, durante el sueño nos encontramos desconectados del medio ambiente y asi y  todo tenemos una actividad cerebral muy similar a la que tenemos en estado de vigilia en salvas o periodos REM (3 o 4 por noche). ¿Para qué nos sirve esta actividad, para qué soñamos?

El registro onírico tiene mucho que ver con la homeotermia (la capacidad de autoregular nuestra temperatura) en clave evolutiva, pero tambien tiene que ver con la capacidad de algunos mamiferos  (y aves) en recomponer nuestro sentido de la realidad. En este sentido el sueño podria considerarse como una revisión periodica de la realidad, algo que hacemos no mediante su representación exacta sino con una aproximación entre nuestras necesidades internas y la realidad-real que en cualquier caso opera como un modulador de la actividad intrínseca del cerebro y no con la determinación que los respresentacionistas imaginaron. Los sueños son demasiado absurdos para que resulten un buen mapa de la realidad sin embargo si resultan un buen mapa de la subjetividad.

A Helios Jaime le tocó ejercer de hilandera entre el mundo de arriba y el mundo de abajo y lo hizo con un relato ejemplar entresacado de la historia de la literatura de la que es experto, se trata de “Mefistofeles”  probablemente la primera novela fantástica escrita en castellano por un romántico argentino Esteban Echevarria. Su relato lleno de humor y de situaciones casi surrealistas fue un verdadero avance de lo que significa aquel nuestro encuentro interdisciplinar: un músico profesional acaba convirtiéndose en un inventor de un telescopio a través del cual escruta psicológicamente a las personas descubriendo en ellos aspectos que no pueden verse a simple vista, después escribe una novela sobre este asunto y acaba siendo famoso por su descubrimiento a pesar de que sigue siendo concertista de piano, aunque nadie acude ya a sus conciertos. Echeverria mezcla elementos de su propia realidad en sus personajes y nos describe a un hombre renacentista, a un hombre que más allá de su profesión ejerce un dominio sobre esos dos mundos que se llaman humanidades y ciencia, solo para darse cuenta de que son esa clase de personas las únicas que pueden entender los hallazgos de la ciencia o hacer compatible la intuición del artista con el rigor del cientifico.

Pues ambos han de trabajar duro para construir ficciones y mientras uno ha de demostrar lo que dice, sin el otro, ese que imagina y sueña es imposible construir hipótesis.

La ciencia avanzaria más si los cientificos leyeran más literatura, oyeran más musica y admirarán más cuadros y más allá de eso: si se atrevieran  a construir mundos habitables por ellos mismos.

Y se atrevieran a soñar y a apoyarse en sus construcciones oníricas como hizo Otto Loewi para descubrir que la acetilcolina era la sustancia quimica mediante la que las celulas se comunicaban entre si en el sistema nervioso parasimpático. Vale la pena visitar su experimento -producto de un sueño-  en este vinculo.


6 pensamientos en “Tiempo, espacio, sueño.

  1. ¿Hubo público en vuestra mesa redonda? Me hubiese encantado ir.
    En relación al artículo me ha parecido tremendamente interesante. Creo que los sueños permiten llegar a ideas geniales precisamente por esa desactivación de la lógica (que creo que viene dada por una baja actividad prefrontal), ya que esto hace posible que se vean cosas que de alguna manera desafíen lo que está establecido. Probablemente tengan alguna función evolutiva aunque no esté del todo claro qué es lo que hace nuestro cerebro cuando sueña o para qué lo hace.

    !Un saludo¡

  2. Paco, el anteùltimo pàrrafo de este artìculo excelente (“La ciencia avanzarìa màs . . . “) deberìa figurar entre nuestros paradigmas a la hora de pensar al otro, y a nosotros mismos. Poco vive quien poco sueña.

  3. De acuerdo con todo y también con Maria Inés (¡hola!): el verbo atreverse encaja muy bien con la ruta del sapiens hacia sí mismo. No sólo leer y escuchar música, sino conjugar la teoría con la práctica, los yins con los yangs (yo siempre igual…:D)
    Delicioso informe sobre una muestra de esa multidisciplinariedad que ya está aquí aunque sea tímidamente.

  4. Pingback: ¿Qué es el tiempo? « La nodriza de las hadas y el rey carmesí

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