El momento magnético de la conciencia


Cree el ladrón que todos son de su misma condición

(Proverbio castellano)

Este refrán tan castizo me va a venir bien para apuntalar el tema que quiero abordar en este post. Ya prometí a mis lectores que respondería a las dos preguntas que alli hacía y que les recordaré ahora, eran estas dos:

1.-¿Por qué unas personas hacen enfermedades mentales mientras que otras hacen enfermedades fisicas ante un mismo conflicto?

2.- ¿Protegen las enfermedades mentales de las enfermedades fisicas?

Para hacer una enfermedad mental hacen falta dos conflictos, uno en cada uno de los hemisferios cerebrales, estos dos conflictos pueden ser o bien en espejo (el mismo conflicto especulado) o dos conflictos bien distintos. Para hacer una enfermedad fisica es sólo necesario uno de ellos. Después de esta información ya les puedo adelantar que efectivamente los enfermos mentales tienen una cierta protección contra las enfermedades fisicas, en tanto que la energía corporal ha sido reclutada para manifestar trastornos psíquicos.

Pero ahora viene la mala noticia: ¿qué sucede si uno de esos conflictos se resuelve o se encuentra en vias de solución?

Lo que sucede evidentemente es que pueden coexistir ambas enfermedades, la mental y la física. De manera que la pregunta que me hacía en mis años de formación en Psiquiatría era una pregunta sesgada pues no contemplaba la posibilidad de que un conflicto psíquico pudiera resolverse de forma invisible para el observador y al mismo tiempo explicaba el por qué los enfermos mentales más graves: aquellos que presentaban patologías mas severas estaban a salvo -si bien no eran inmunes – a ninguna enfermedad.

Las dos cosas eran verdad.

En el post anterior ya les conté qué es un conflicto, pero quiero ahora insistir sobre un aspecto del mismo: me refiero a la variable de la subjetividad, ¿qué es un conflicto para cada cual?

Ya apunté en el post anterior que para que exista un conflicto es necesario que el individuo habite la región del conflicto, su momento de conciencia. Esta región no es sino un momento magnético, o dicho de otra manera una topologia (un lugar) preciso de su estado de conciencia. Para que una persona enferme a traves de un conflicto de rivalidad es necesario que esta persona sea a su vez una persona competitiva, de lo contrario es imposible enfermar a causa de un conflicto no vivido como tal. De ahi viene precisamente la sentencia que preside este post: la mejor forma de detectar a un ladrón es ser un ladrón, ambos están sintonizados, en la misma onda. Es dificil que un individuo cuya conciencia habite el estado de “ladrón” se vea sorprendido por otro ladrón: ambos van a computar y codificar el mundo y las posibilidades de ser descubiertos en los mismos términos, por lo que es muy complicado que lo que uno piensa no pueda ser anticipado por el otro. Es difícil (aunque no imposible) que un ladrón robe a otro ladrón, lo más frecuente es que los ladrones roben a personas inocentes o sea a los que no son ladrones y no habitan en ese momento de conciencia.

Si pasara algo así: que un ladrón lograra robarle algo a otro ladrón lo que sucedería es que la victima enfermaría de rabia o bien se pondría en marcha uno de los programas filogenéticos que habitan en nuesto tallo cerebral y que se llama así: ojo por ojo y diente por diente, más conocido como venganza. Ahi podemos esperarnos cualquier cosa, ya sabemos los códigos de “honor” que se manejan entre ladrones.

Es por eso que las venganzas entre ladrones y criminales son más crueles que las venganzas entre personas comunes y no es de extrañar: al fin y al cabo un sujeto antisocial no es más que un tallo cerebral cosido a una amigdala y a un circuito reverberante: algo muy parecido a un primate por más que la inteligencia cortical ponga algo de talento para sofistificar la venganza y creamos que estamos frente a un ser humano. Pero en realidad estamos ante una inteligencia humana desaferentizada de sentimientos y donde los programas filogenéticos del tallo cerebral se ponen a trabajar en ausencia de ética alguna.

Pero no era de ladrones o de personas antisociales de lo que queria hablar sino de enfermedades comunes. Es por eso que les pondré un ejemplo corriente en la práctica clínica.

Una mujer en la cuarentena consulta por un problema de hipertiroidismo. Se trata de una persona responsable, eficaz y trabajadora que ha ido adquiriendo en su empresa el prestigio de una buena comercial. Con el tiempo llegan otras personas más jóvenes que en cierto modo usurpan su hegemonía o la ponen a prueba, unos meses antes de que recibiera este diagnóstico de hipertiroidismo, la vendedora ideal sufrió en su entorno laboral una “intrusión”, lo que la obliga a ser más eficaz y desempeñar su trabajo con más ahinco aun si cabe.

Esta enferma en realidad ha sentido la llegada de esa otra joven rival como una amenaza: su detector de humos -la amigdala cerebral- le ha señalado el peligro y ella precisamente por habitar ese lugar de hegemonía en el que tan a gusto se sentía ha terminado conflictuando la situación con un colorido determinado. El colorido con que esta mujer ha teñido el conflicto es un colorido naranja-amarillo, el color del territorio.

La paciente ha sentido el advenimiento de aquella rival como un conflicto de territorio, la amenaza se refiere a su hegemonía personal en la empresa lograda no se sabe en relación a cuantos sacrificios. Su tallo cerebral va a codificar la amenaza en términos de apego, de pérdida de su “tener”, de su posesividad, en términos de pérdida de poder.

Y va a actuar en consecuencia disparando un relé muy concreto: la activación de sus reservas de energía. La orden que su tallo cerebral manda a su tiroides es ésta: “corre más o no alcanzarás la presa”. Es eso lo que hace su organismo: obligar a su tiroides a que sintetice mas tiroxina a fin de aumentar su reserva energética con tal de perseguir y alcanzar presas.

Pero los dias están contados para aquellos que operan en términos de territorio.

Como el lector podrá observar nuestro tallo cerebral es el lugar donde anidan las energias ancestrales y los programas que hemos heredado de nuestros ancestros, pero no sólo de nuestros padres o abuelos sino los programas que han servido a algun fin en la conservación de la vida, más allá de los individuos e incluso de la especie.

La paciente arriba rivaliza con la recien llegada no por maldad o por alguna otra consideración psicoanalitica sino porque su momento de conciencia se encuentra instalado en un determinado nivel: alli donde la responsabilidad-eficacia la determina para ubicarse segun sus aprendizajes y tambien sus elecciones, el lugar de la generatividad, de la creatividad en el trabajo, en ese nivel de misión vinculada a los logros que tantas energias consumen en los humanos responsables.

No es lo mismo vivir este conflicto desde la eficacia-responsabilidad que desde la ineficacia-irresponsabilidad o desde el altruismo cooperativo, los que se encuentran instalados en ese modo no sentirían el advenimiento de la muchacha joven como un conflicto de territorio sino como una ayuda o un alivio.

Asi sabemos pues que el colorido del conflicto va a determinar un rail conflictual y que depende de una columna mientras que el colorido de la fila va a determinar el órgano afectado. ¿Por qué el tiroides?

Es precisamente el tiroides porque estamos hablando de un conflicto en el 5º chacra, alli donde se encuentran las energias generativas y creativas. La paciente se siente amenazada en su territorio laboral, alli donde expande esa energia que ahora ha quedado bloqueada a causa de ese conflicto energético que al final se ha traducido en un conflicto glandular. Pero es además en el tiroides porque esa es la glándula que se encarga de los sobreesfuerzos y de la autoexigencia y que en clave de tallo cerebral responde a ese miedo ancestral titulado: “no podrás alcanzarlo” y que se traduce en una mayor exigencia de energía a fin de correr más.

En realidad el conflicto de esta muchacha es un conflicto entre energias del 5º chacra y energias del 3º. Una intrusión de una energia en la otra, un conflicto 5.3. Es tambien un conflicto del 3er chacra porque ese es el chacra del apego y de la posesividad: ella trata de defender su territorio -su entorno laboral- para seguir siendo la “vendedora ideal”, para llegar a serlo sacrificó su vida familiar y de pareja pero ahora parece que le ha llegado su turno, es precisamente ahora cuando la edad va dejando sus huellas en su prestigio cuando ella lo vive realmente como un conflicto, es ahora cuando enferma.

Este mismo conflicto es el que abruma a muchas mujeres anoréxicas: también un conflicto en el 5º chacra del que toma prestado su colorido. las anoréxicas son enfermas mentales y no fisicas, por lo habremos de buscar dos conflictos en lugar de uno. O el mismo conflicto reflejado a traves de ambos hemisferios.

Es bien sabido que la mayor parte de las anoréxicas se encuentran instaladas tambien en ese modo de conciencia que antes he llamado “eficacia-responsabilidad” como nuestra paciente anterior. Las personas eficaces y responsables construyen este andamiaje de personalidad tratando de asegurarse el amor incondicional de sus parientes, pocas veces lo consiguen pues el amor incondicional ha pasado a ser una rareza. Supongamos un problema que podriamos llegar a considerar banal para un observador: una adolescente inicia una dieta restrictiva después de una traición por parte de una amiga.

Este evento “traición de una amiga” es un relé que dispara una enfermedad mental, ¿como puede hacerlo?¿como puede llegar a ser tan destructivo?

Para nosotros los adultos la traición de un amigo es desde nuestra posición algo trivial, todos las hemos sufrido, no llegamos a comprender que provoque enfermedades tan graves en nuestras hijas y sin embargo asi es. La razón de esta virulencia está precisamente en que esa persona ya andaba previamente lidiando con otro conflicto que podria ser el rencor hacia el padre, la madre o ambos, un conflicto de separación o un conflicto del parto.

No es infrecuente encontrar en la constelación familiar de las anoréxicas, hijas que se crian en entornos donde el padre es un depredador o un abusador de su esposa y que la niña no encuentre ni en su madre el amor incondicional ni la suficiente complicidad femenina para hacer un frente común: la paciente está sola frente a una madre incapaz y sola frente a un padre intolerante, la solución que encuentra es bloquear uno de sus hemisferios en tratar de resolver ese dilema, si mientras tanto llega otro conflicto en forma de decepción con una amiga sus dos hemisferios se han bloqueado y sustraen las energias corporales en generar una enfermedad mental. El conflicto que en la paciente hipertiroidea era una conflicto de territorio simple vinculado a una rival, en la anoréxica es un conflicto múltiple: de pérdida, de territorio y quizá también de desvalorización, siempre relativas al apego (al yo, mi, me, conmigo), su topografia sigue siendo una 5.3.

A nivel del tallo cerebral el conflicto de la anorexia es éste: ojo por ojo diente por diente, algo que la anoréxica consigue “cerrando la boca” es decir bloqueando la energia de su quinto chacra. Es este programa el que desencadena la cascada energética que conocemos por el nombre de anorexia mental y que tanto se parece a un plan de venganza contra los padres a pesar de poner en riesgo la propia vida a través de un miedo ancestral: morir de hambre.

La consecuencia es que un hemisferio cerebral solo puede atender un conflicto por vez. Si un hemisferio ya está ocupado por un conflicto será el otro el que acuda al rescate la próxima vez. Las enfermedades mentales precisan pues de dos conflictos, un trauma en dos tiempos del que tanto habló Freud. (en este post puede observarse como ya Freud creia que un trauma necesita dos velocidades o tiempos).

La conciencia es pues un campo de oportunidades totipotencial en el que podemos estar o no estar, es precisamente a nivel de la intención como podemos escapar de ese influjo del mismo modo en que la intención nos hizo llegar a él.

No hay que olvidar que los patrones activados en el tallo cerebral por los conflictos psiquicos se comportan como patrones ambulantes y que ninguna enfermedad puede curarse sin un descenso previo para desactivar estos patrones, por fin hemos de tener en cuenta que la mejoria en un paciente mental supone un riesgo de enfermar somáticamente y que hemos de prever que los pacientes mentales existan dos conflictos: más concretamente la pareja de conflictos más frecuente en los pacientes mentales son estos dos:

  • Un conflicto de territorio y un conflicto de desvalorización sexual
  • Un conflicto depredador-presa y un conflicto de pérdida.

Es seguro que seguiré hablando de ello.

Y de postre les dirijo a un blog donde están las las famosas tablas de Hammer ideales para seguirles la pista a los conflictos y sus relaciones con los órganos.

Aqui os las podeis descargar.

Anuncios

9 pensamientos en “El momento magnético de la conciencia

  1. No entiendo nada esta anotación. Me llama especialmente la atención el tema del colorido (¿documentación?) pues “yo” tengo otra interpretación mucho más “natural”, animal si queréis, de los colores. Más “inocente” podríamos decir.

    Yo, sin embargo, les voy a poner otro ejemplo, sin necesidad de proverbio castellano.

    Un individuo entra en una empresa, está sobrepreparado para el desempeño de un puesto y a nivel personal por una serie de prejuicios (un aspecto psicológico realmente interesante) y demás circunstancias que rodean su ingreso en la compañía sufre un trato por el entorno laboral que casi podría rozar eso que se suele llamar “mobbing”. Un desprecio o trato incluso por los RRHH de la compañía “inhumano”. Ese individuo parece que incluso se “crece” ante la adversidad o la dificultad y no ceja en su “perseverancia” (“El libro de las mutaciones” no deja de citar esta gran palabra). Tiene paciencia, demasiada paciencia y no sólo no la toma con nadie sino que aguanta, porque llega un punto en el que se trata de aguantar lo que muchos individuos hace tiempo que no habrían aguantado. Efectivamente, ya hace tiempo que vive un conflicto. Un conflicto que se ha “objetivado” se mire como se mire. Un conflicto que cualquier individuo, cualquier ser humano con independencia de su “aguante” o grado de aversión a la presión (otro aspecto interesante), desde su punto de vista asimilaría o interiorizaría como un conflicto.

    Ese aguante tiene un “fin”, desde un punto de vista “externo”, ese fin puede parecer una “locura” quijotesca (algo muy “castellano”), una temeridad o un absurdo heroismo en pleno siglo XXI. Pero es demasiado humano. Cualquier ser humano que percibe que se merece otro trato, desde cualquier punto de vista o cierto, aunque sea pequeño, reconocimiento. Que percibe y siente en todos los poros de su ser que está sufirendo una injusticia, se mire como se mire, va a querer y desear consciente e inconscientemente hacer frente a ese “entuerto”.

    Una solucion poco “ética” sería el “ojo por ojo”, pero ese individuo no hace eso. Simplemente se deja llevar o se “confunde” con la injusticia. Deja que se “ceben” con él. Se pone a “su” nivel de injusticia pero sin utilizar las mismas armas. Simplemente deja que el absurdo que no ha generado él, sino que lo ha sufrido él, siga su curso hasta que se haga la luz y se objetivice no para el individuo, que hace tiempo que lo ha objetivizado, sino para el grupo que le ha ocasionado directa o indirectamente esa injusticia. Cuando comprueba que tras esa objetivación el grupo no tiene ningún sentimiento “humano” hacia él, ese individuo que ya ha tenido mucha paciencia y ha dado muchas oportunidades, algo nada relacionado con el ojo por ojo, deja de ser un dragón adormecido y hace justicia, de un modo mucho más noble y directo, con la verdad por delante, poniendo a cada cual en su sitio, bajándole los pantalones hasta al felpudo.

    El poder o voluntad de poder, algo muy Nietzscheano, es o tiene mucho de “conciencia” y de “yo” Paco, pero me encantaría, en línea con Presi, que dieras un poco más de documentación a tan “colorida” anotación. No he terminado de leerla porque no he podido con tanta historia. Pero intentaré con otra lectura sosegada prestar o intentar sacar algo en claro de esta anotación que dista mucho de otras anotaciones, ignoro por qué.

    Saludos

  2. Lo que insinuo en la anotación anterior, por si no he sido claro, porque creo que compartimos muchos “círculos”, es que esa “rivalidad” tiene mucho que ver con el “yo” y ese “yo” tiene mucho de “conciencia”. Quiero decir, como ya he apuntado y veo que apunta en su anotación, que todas las enfermedades son o tienen su origen en la conciencia y el “yo” y el “inconsciente” no tiene ni pajolera idea de qué demonios es eso del yo.

    Y ese “yo”, en plena conciencia, se va forjando desde la infancia, con el “tú”, “él”, “ella”, “ellos”….¿He dicho “con”? ¿Por qué no he dicho “frente”? Y ese sentimiento de “posesión” o de lo “mío” también se va fraguando desde la infancia. El “status” social, la “conciencia colectiva” y otros “detalles” dan forma a esa “voluntad de poder” que tiene mucho de conciencia, de engaño o letargo consciente y muy poco de “humanidad”. No digo con esto que Nietzsche no diera en el clavo, claro que dio en el clavo, pero le faltó un pasito.

    Y esa “rivalidad” o “competitividad” también se va fraguando desde la infancia y tiene su retroalimentación en la propia sociedad y propio entorno laboral. Señor/a tiene usted que ser más competitivo. Pues no mire, una cosa es que los mercados sean competitivos y otra cosa es que las personas, seres humanos, siendo como es el grupo más que la suma de las partes (ya lo he apuntado) tengan que ser competitivos.

  3. Hablando de postres, ste post es como un menù de lujo. Voy a ponerme a repasar el tema de las neuronas espejo, creo que ya trataste el tema en un post anterior. Se me hace que algo tiene que ver. Superinteresante la correlaciòn entre el bloqueo hemisfèrico y el bloqueo de los chacras.

  4. Pingback: Medicina energética « neurociencia-neurocultura

  5. Siempre ha llamado mi atención vuestro especial interés en la anorexia mental? Creo es obvio tiene que ver con cosas personales. Sin embargo me animaré a hacer una pregunta sin ahondar en la obvia: ¿Conoce Ud a algún psiquiatra tan lúcido y competente como Ud pero que por azares de la vida se haya dedicado a prestar especial interés en las psicosis no desencadenadas? Insisto: No soy un narciso. Nunca en mi vida he sabido qué coj.. es vanidad, orgullo, perseverancia, obstinación, ambición, envidia o «fuerza de voluntad». Rara vez tengo la sensación de qué he entendido bien de qué van las tertulias entre borrachos, eso de hablar por hablar divirtiéndose. Y ya tengo un diagnóstico, por Dios; ¿Por qué sigue creyendo que soy un narciso? ¿Acaso hago ésto para regocijarme de que todos me compadezcan? ¿Acaso lo hago para acaparar el escenario? Perdone, Ud mi expresión, pero Joder ¿Ud ha oído del estadío del espejo, no? Pues desde que tengo consciencia adulta siempre he sentido que para que mi “verdad” sea VERDAD ha de ser reflejada desde la boca del otro. Lo vengo leyendo desde hace años, Dr Traver. Sinceramente me perturba que alguien a quien admiro y concuerdo en muchísimas cosas sostenga aún algo que sé (o «desearía creer» porque no tengo de otra) no soy. Me importa pepinos si estoy armando una escena. Yo necesito saber si aun con todo lo expuesto Ud acaso sigue pensando lo mismo.

    • Pues no veo que tiene que ver este comentario en este hilo. Y si conozco a un amigo compañero, que está interesado en las psicosis no desencadenadas. Mi interés por la anorexia fue forzado, nadie en mi servicio estaba interesado en ellas y tuve que hacerme cargo.

      • Gracias por su comprensión. Estoy pasando por momentos críticos en mi vida familiar, puntos por los que he de pasar y decidirme. Lamento que su interés por la anorexia haya sido fundamentalmente una cuestión forzada. Sin embargo Ud siguió con ese tema ¡Y hasta publicó recientemente un libro! Algo del componente «Deseo» (Lacan) ha de estar inscrito en ese campo o más bien en lo que significó adentrarse en él. Eso, hasta cierto punto, hace de su medianamente larga trayectoria alrededor de la anorexia una cuestión de elección personal pero sin duda, como Ud apuntala, con una génesis de naturaleza opuesta. Ahora mismo, me siento avergonzado, pero no puedo o me cuesta demasiado ocultar esa curiosidad ¿Quién es ese colega y amigo suyo que está interesado en las psicosis no desencadenadas? ¿Tiene un blog? ¿Alguna publicación?

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s