Darwin, el vago y el trauma


ascoHace cierto tiempo me dió por leer esos libros que todo el mundo cita en las bibliografias pero que nadie ha leido aunque quedan bien al final de los articulos y le dan al autor cierto pedigree. Uno de ellos fue un texto de Darwin titulado “La expresión de las emociones en los animales y en el hombre“. Cuando lo leí quedé asombrado de que Darwin en el siglo XIX ya supiera sólo a través de la observación lo que ahora dicen todos los neurocientificos de peso:

  • Que las emociones de los animales y los hombres son equivalentes y que tienen que ver con reacciones de miedo, disgusto, rabia, miedo, etc. (¿Puede usted identificar la emoción de la muchacha de la fotografia de arriba?. ¡Premio! es la repugnancia o el asco (disgust en inglés).
  • Que estas emociones tienen un correlato visceral y que ese correlato visceral se realiza a través del nervio vago o neumogástrico. ¿Pueden ustedes asociar un sintoma fisico con aquella emoción? ¡Premio! es la nausea o el vómito.
  • Que las emociones proceden y se manifiestan a través de movimientos musculares pues tal y como sabemos hoy las emociones han evolucionado para ser mostradas, para ser conducta. ¿De qué le serviria a un perro la rabia si no pudiera mostrarla como amenaza a sus congéneres a fin de proteger su comida? Un perro timido y miedoso que no supiera mostrar su enfado moriria pronto de inanición por no haber obtenido la suficiente competencia para mostrar sus dientes y resultar creible.

Dicho en términos más claros: las emociones nacieron para ser mostradas a los otros, para amenazar, pedir ayuda, rechazar o acercarse, evitar venenos, mostrar el júbilo o la pena, etc. Las emociones tal y como dice Rodolfo Llinás evolucionaron desde el movimiento, son movimientos internalizados. Pero hay más: las emociones tienen correlatos somáticos y aunque fue Antonio Damasio el que vendió más ejemplares de “El error de Descartes” que el propio Darwin, hay que decir que la idea de Damasio del marcador somático ya está expuesta por Darwin en la obra más arriba citada, y es que no hay nada nuevo bajo el sol, los autores modernos deberian ser más caballerosos y citar a sus fuentes.

Porque la idea del marcador somático de Damasio es la misma idea que Darwin describió cuando hablaba de que las emociones tienen un correlato somático, es decir una molestia visceral que era además vehiculizada de arriba abajo y de abajo-arriba a través del nervio vago.

El nervio vago es un nervio muy curioso, se trata de un par craneal (nace en el cerebro) que es mixto, es decir tiene fibras motoras y fibras sensitivas, es además parasimpático. Inerva la lengua posterior, la faringe, la laringe, el esófago, el estómago, el corazón, los pulmones y el intestino. La fibras motoras van hacia abajo , es decir llevan la corriente desde el cerebro a las vísceras (hasta el ombligo) y las fibras sensitivas llevan las impresiones sensoriales viscerales de abajo hacia arriba. Este doble flujo arriba (sensorial) y abajo (motor) tiene una traducción inmediata, el impulso que viaja hacia abajo (eferente) tiene una función motriz y secretora para todas las visceras que dependen de él mientras que la función aferente tiene como objetivo informar al cerebro como andan las cosas por allá abajo, de manera que nuestro cerebro limbico o visceral tiene información constante de las visceras alejadas del cerebro y al mismo tiempo es capaz de influir en ellas ralentizando el corazón y la digestión, cerrando el cardias y contrayendo la luz bronquial que para eso es parasimpático, es un nervio muy yin por decirlo en la terminología china.

Lo que es lo mismo que decir que el asco de aquella chica de allá arriba puede proceder tanto de un malestar de abajo (estomacal por ejemplo) como de arriba (psicológico) y que no hay manera de saber qué es primero porque la función aferente y la eferente han de pasar por el tálamo (la olla a presion de nuestro cerebro) y convertirse en una cognición en la corteza, es decir ha de hacerse palabra, de manera que esa chica podria querer decir estas dos cosas:

  • “Algo me ha sentado mal” y vomitar.
  • “Eres repugnante”. Y vomitar.

Y la mueca sirve tanto para un roto como para un descosido. Muestra la emoción a los otros.

En realidad no hay mucha diferencia entre nuestro cerebro visceral y el de los animales, tanto es asi que podriamos decir que el hombre no es un animal pero se le parece mucho por tanto que gran parte de su cerebro se ocupa de procesar esas emociones tan necesarias para conservar la vida y transmitir nuestros genes a la generación siguiente: en realidad un animal inacapz de sentir repugnancia tambien moriria joven intoxicado por algun alimento venenoso, de modo que el asco es tan adaptativo en los animales como en el hombre. Todo en nuestro cerebro está dedicado a eso a través de un detector de humos que se conoce con el nombre de amigdala cuya función no es otra sino decidir qué cosas son amenazantes, qué cosas son neutras y qué cosas aseguran placer. O sea que nosotros en eso somos como los monos.

De no ser por la corteza cerebral seriamos un mono más, pero héte aqui que tenemos ese tercer cerebro del que hablaba Mc Lean y eso es precisamente lo que nos humaniza, lo que no hace tan listos y lo que nos identifica como una especie privilegiada, porque esa corteza cerebral no opera independientemente del resto del cerebro sino que coopera con él para ponerle nombre a las cosas, inhibir determinadas respuestas y procesar cognitivamente la información de forma que es capaz de provocar y de inhibir por si misma determinadas respuestas viscerales que aisladas de ese colchón de seguridad que es el raciocinio y la capacidad de simbolización nos acercarian a esa condición animal donde la amigdala gobernaria nuestra conducta.

Y esto es precisamente lo que sucede en algunas enfermedades mentales y sobre todo en las de causa psicotraumática: que el cerebro cortical se desconecta de nuestro sistema límbico y este toma el mando del psiquismo provocando en los pacientes que han sufrido un TEPT (trastorno de estrés postraumático) una serie de curiosos sintomas presididos por el gobierno dictatorial del sistema límbico. Son estos:

  • Un estado constante de miedo, sensación de amenaza o ansiedad.
  • Hiperactivacion autonómica visceral.
  • Sueños repetitivos sobre el trauma (pesadillas).
  • Presencia de flashbacks, es decir reminiscencias en estado de vigilia de aspectos perceptuales de la escena traumática.

Pero tambien de estos otros que son menos conocidos y frecuentes:

  • Dificultades en la sociabilización, en el contacto con los semejantes.
  • Amnesia total del episodio.
  • Paranoidización de la vida cotidiana y rechazo de la intimidad.
  • Trastornos de la identidad.
  • Incapacidad para mantener el interés en las cuestiones cotidianas, trabajo, familia, etc.
  • El individuo vive en el pasado, es decir se muestra como si el suceso estuviera aun activo “aqui y ahora”, es por eso que evita en lo posible hablar del episodio y si lo hace es a través de un enorme dolor y perturbación emocional.
  • Congelación emocional: el individuo es incapaz de mostrar afectos positivos de cohesión con los demás.
  • El individuo minimiza o niega el impacto del trauma original en su conducta actual.
  • Falta de curiosidad.
  • Incapacidad para modular las emociones y uso de drogas o alcohol para hacerlo.

Algunos de estos síntomas del TEPT traducen de una manera u otra la desconexión entre la corteza cerebral frontal y el sistema límbico. El individuo que ha sufrido un TEPT se comporta como si un trozo de su cerebro hubiera sido arrancado con todo su cableado de su lugar de origen y funcionara de un modo autónomo a través de ciertos automatismos procedentes de su cerebro profundo. Su corteza cerebral frontal ha sido desaferentizada.

Yo no sé si ustedes saben qué es lo que sucede cuando un nervio se desaferentiza, por ejemplo después de un accidente, ¿qué sucede si nos cortamos un brazo y nos seccionamos el nervio cubital o radial?

Pues lo que sucede es una causalgia es decir un dolor quemante por desaferentización. Dicho de otra manera la desaferentización duele por el mismo hecho de la desaferentización más allá de la lesión del brazo. La lesión nerviosa duele por que los cabos del nervio no pueden descargar en su lugar anatómico. Es como si el nervio gritara socorro.

Eso mismo gritan los que han sufrido traumas graves, solo que ellos disimulan su dolor o trajinan con él para defenderse de la atrocidad del dolor mental o moral, un tipo de dolor del que es dificil librarse tanto en la vigilia como en el sueño, se trata de algo insoportable, infernal y atroz.

Los que hayan leido el post anterior donde hablé de la sensibilidad y la insensibilidad podrán a estas horas entender que en realidad el concepto de sensibilidad tiene que ver con la corteza frontal: no podia ser de otra manera, se trata de un filtro, de una membrana que opera como un colchón de seguridad entre el afuera y el adentro (y entre el adentro y el adentro) filtrando los contenidos de la realidad minimizando su impacto sobre el cerebro profundo.

No es de extrañar pues que aquellos que han sido sometido a abusos, maltrato o hayan presenciado escenas violentas en esa edad donde los poros de la sensibilidad están abiertos y permeables a todas las experiencias  sean las victimas más visibles de entre todos los que sufren algun tipo de estrés post traumático.

“Pero no todos los que presentan sufrimiento mental han sufrido estos antecedentes”. Esa es una afirmación que suele oirse mucho en los ambientes psiquiátricos. En mi opinión esta idea procede de un prejuicio sobre el concepto de trauma. Creo que practicamente todas las enfermedades mentales tienen un origen traumático, es decir se deben al sufrimiento mental. O al menos: es la unica causa de enfermedad mental bien conocida y demostrada y que curiosamente ha sido ninguneada por la ciencia bajo el nombre atroz de vulnerabilidad.

Aquellos que hayan leido este post sobre el concepto de trauma en Freud entenderán que el estrés post traumático es sólo la punta del iceberg visible de otros sufrimientos que se vivieron en aislamiento, en silencio o que formaban parte de una expectativa de vida de tal modo que nunca fueron vivenciados como traumáticos, pero el resultado va a ser el mismo.

Una desaferentización o repliegue de la corteza cerebral frontal con hipofunción de la misma y disminución por tanto de la posibilidad de manejar cognitivamente las adversidades.

Naturalmente esto que acabo de decir más arriba puede ser debatido y criticado, pero volviendo a la metáfora cibernetico-caotica que empleé en el anterior post sobre la sensibilidad, mi opinión es que trauma es toda aquella impresión que bien procedente de un daño objetivo acaecido desde el ambiente o bien el concepto más blando de Freud acerca de la interacción con la subjetividad provoca -en todo caso- un colapso emocional que será diferente si es vivenciado por sorpresa o si forma parte de una expectativa de vida. Pero que en cualquier caso se trata de algo que descontextualiza y descorticaliza la experiencia cognitiva y traslada ese montante de excitación hacia abajo donde es tratado por el sistema límbico como una amenaza real y actual.

El sistema límbico tratará por todos los medios de devolver hacia arriba el montante de excitación tratando que nuestro cerebro cortical procese y reprocese la experiencia una y otra vez: eso es lo que hacen los sueños traumáticos, se repiten porque nuestro cerebro trata de desembarazarse de ellos con poco éxito porque dificilmente una corteza frontal dañada puede resolver el estropicio.

Lo dicho anteriormente significa que no basta con hablar del trauma para que se reestructure cognitivamente puesto que existe una dificultad estructural para que asi sea.

Y es aqui donde aparece como providencial la idea de Darwin, repetida por Damasio acerca del marcador somático. Nos acordaremos ahora del vago porque la curación de un trauma no es necesariamente un proceso logorreico. Los traumas graves no se curan hablando de ellos: se trata de uno de los errores persistentes de la psicoterapia, sobre todo de aquella de orientación psicoanalitica. Se curan…..bailando con ellos como Kevin Costner pero eso será en el próximo post.

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43 pensamientos en “Darwin, el vago y el trauma

  1. Es usted tan original que por su cumpleaños nos regala usted algo a los demás (independientemente-de, más que en-vez-de a la inversa), algo de eso que no le impele a una a llamarle, una vez más, un zahorí de la verdad, un taumaturgo de las explicaciones.
    Un gran día y un inmejorable remate para este día inolvidable.
    El del 3.
    😀

  2. De nuevo mis alabanzas generales para esta anotación pero con diversas apreciaciones, matices y reconducciones.

    1) Probablemente todos los autores del siglo XX y XXI deberían leer, releer y citar a Nietzsche en sus artículos.

    2)Percibo de nuevo cierto desconocimiento (lógico) por lo que yo llamo en términos genéricos inconsciente, pues muchos de esos llamados síntomas no son sino respuestas del mismo que, bien “encauzadas”, pueden ayudar al consciente a cambiar de equilibrio dinámico. Como ejemplo, el “paralizante” influjo de la “memoria” en cualquier episodio traumático, realmente difícil de superar por cualquier individuo con alguna experiencia traumática en “cualquier” etapa de su vida y, posiblemente, mucho más difícil de superar si la misma se da en la infancia o cuando la sensibilidad está a “flor de piel”. Esa “amnesia” por ejemplo o la tendencia del inconsciente de “borrar” influjos traumáticos para el individuo es sumamente positiva si el individuo logra de forma clara superarlo. El simple paso del tiempo y la llegada de nuevas experiencias, estímulos o resortes son de gran ayuda para “relativizar”, “aceptar” y encaucar el desarrollo hacia un nuevo equilibrio dinámico que progresivamente y de forma no forzada permiten “modular” la sensibilidad del individuo.

    3) El tema de la sociabilidad o “apariencia” emocional es realmente complejo en todo el desarrollo “temporal” caótico o de la sensibilidad. Hay niños más “afectivos” o más “expresivos” que otros sin que hayan vivido ninguna experiencia traumática, simplemente por naturaleza. Qué tremendo rollazo si todos fueramos iguales sea en el plano que sea. La “timidez”, una característica a mi juicio sumamente interesante desde un punto de vista psicológico y social, estoy convencido de que es sumamente desconocida y valorada con la atención que se merece, tomándola como una carencia de cualquier tipo o algo malo, cuando (siempre en sus justos términos obviamente) puede ser precisamente o puede reflejar todo lo contrario en la sensibilidad de un individuo: prudencia, respeto hacia el otro, no irrumpir en la “libertad” del otro. Pero, de nuevo, reiterando lo que dije en un comentario anterior en otra anotación, puede confundirse con una falta de sensibilidad o carencia de algún tipo. Y, aquí viene el problema o la complejidad del temita, y es que el propio tratamiento “social” de la timidez, que no es ni mucho menos mala, puede llevar en el desarrollo caótico a cierta carencia afectiva que puede “aislar” al individuo. Aquí , como en la bidireccionalidad que destacas en la anotación, hay o puede haber cierta retroalimentación negativa, salvo que sea el propio individuo (lo tiene difícil el pobre) el que logre aceptarse, conocerse y no resignarse a esa “injusticia social”. El “raro”, o la “rara”, en no pocas ocasiones posiblemente deberían ser tratadas como pequeños tesoros depositados por la Naturaleza en la sociedad, para enriquecerla y “encauzarla” hacia un equilibrio dinámico que la separe de ese enquistamiento y parálisis consciente y de memoria que tiende a la “homogeneización” y los “pensamientos únicos”, en lugar de la diversidad y riqueza.
    3) Negar o minimizar el impacto así dicho es obvio que no resulta positivo, pero es todavía más negativo que un “terapeuta” pueda con su actualización, incisión o continua actualización darle más importancia de la que se merece en un desarrollo temporal caótico. Es fundamental “relativizarlo” por todos los medios posibles y “encauzarlo”, dando tiempo al tiempo y “resortes” al inconsciente para proceda al “olvido positivo o superador” de la experiencia. Darle la vuelta a la experiencia, bajarle los pantalones, darle una patada en el culo y “pa lante”. (Ya he citado a Nietzsche).

    Muchas gracias de nuevo, y de nuevo seguro que me dejo muchísimas cosas en la “memoria”. Por el comentario anterior creo que es su cumpleaños, le felicito por su cumpleaños y de nuevo por esta anotación.

  3. Supongo que muchos “psis” coincidiréis con eso de “darle la vuelta a la experiencia” (torsionarla como a la cinta de Moebius, que diría el autor), nada de enterrarla en la sombra para que desde ahí nos vaya cercenando la actuación en los momentos en que más equilibrados deberíamos estar/actuar/decidir, etc.
    Personalmente, me entra la duda de si prudencia y timidez no serían acaso primas hermanas, reacciones o modos de ser pero en dos puntos distantes entre sí pero ubicados en la misma familia (algo como dos caras de la misma moneda, la una la adaptativa y la otra la no-adaptativa). Efectivamente la timidez es popularmente considerada como una carencia o algo “malo” que habría que superar. Para mí la frontera que diferencia una y otra es esto: ¿nos hace sentir mal o no? (después de todo, eso es, imagino, lo que importa al que acude a un “psi” por timidez). Si una persona tímida desearía no serlo, ¿por qué? Según lo veo desde mi condición de no profesional del sufrimiento humano pero después de preguntármelo un ratito, me autorespondo que es porque la timidez responde siempre a un temor de fondo (a quedar en ridículo, a que nos quieran menos por hacer o decir algo, a quedar marginado para siempre como “bicho raro”, etc), la entiendo como un azoramiento o “freno” que, en todo caso, sospechosamente no ocurre nunca en solitario sino siempre versus los demás y la cual, en definitiva, parecería más bien no-adaptativa que adaptativa por cuanto -no sé si estamos de acuerdo en esto-, si realmente existe un temor, freno, o bloqueo de fondo, entonces sí es en en el fondo algo a superar (el temor de fondo, lo demás ya vendrá por sí solo), dado que, en definitiva, un freno a la expresividad total a la hora de actuar/hacer algo/decir algo suele ser algo molesto internamente (más teniendo en cuenta que no siempre ese “algo” produciría ningún mal ni a uno mismo ni al entorno). La prudencia, en cambio, la cual junto con la paciencia es la madre de la ciencia, diría que es sumamente adaptativa, ventajosa, y que además no le deja a uno con sensación de carencia. Quizá haya dos tendencias innatas: una hacia lo “extro” (manifestarse sin ningún temor) y otra “intro” (prudencia, reserva… y en su grado extremo timidez). Por otro, en Latinoamérica dicen “quien no se arriesga, no cruza el charco”.
    Mis disculpas por opinar como siempre “diletantemente” pero es que –al menos en esto- una no es tímida 🙂

  4. Muy buen comentario Ana,

    No dudo que hay “mucho” de lo que apuntas. Tampoco dudo que en no pocos casos sino en todos puede incluso tener un origen en la tierna infancia. Tampoco dudo que puede o es en muchos casos paralizante como la propia memoria en una esfera social. Pero tampoco dudo (cuanta duda) que esa esfera social puede no ser todo lo enriquecedora que un individuo espera y que un cierto “aislamiento” más que no adaptativo, sea más que inteligente e incluso higiénico. Quiero decir, que la cara individual de la moneda social que es el individuo puede tener un precio si se rinde sin más al influjo social reduccionista o empobrecedor. Lo que obviamente depende de como sea esa esfera social en la que se desenvuelve el individuo.

    Pero me cuesta “entender” que haya niños, pongamos 2-3 años, que ya son tímidos, pero claro, el problema como siempre es el lenguaje. Ni siquiera se sabe de lo que hablamos cuando hacemos referencia a la timidez y probablemente se confunden en esa palabra muchísimas cosas que posiblemente beben de la misma fuente: sensibilidad, desarrollo temporal, máscaras.

    La timidez en el sentido que tu señalas probablemente siempre sea mala. La que yo apunto, más allá de lo poco que he señalado de prudencia y demás, puede ser un “síntoma” de inteligencia, en el mejor sentido adaptativo del término.

  5. Como acabo de venir a oir a Minuchin me gustaria hacer una pregunta al niño o mejor dos, una es esta ¿Qué edad tienes? y otra esta ¿Eres psicólogo, psicoanalista o algo relacionado con esas profesiones?

  6. Cumplo 33 años en breve y no soy nada relacionado con esas profesiones o con ninguna ciertamente porque estoy en paro 🙂

    No soy experto en nada aunque siento curiosidad por todo.

  7. Pues eres muy listo para estar en paro, ¿puede este pais permitirse ese lujo? ¿Cual es tu profesión entonces?
    Minuchin es el pope de la terapia sistémica y del pensamiento sistémico, de lo que se conoce con el mombre de terapia familiar que toma al sistema familiar como objeto del cambio y no al individuo. O sea una especie de psicoanalisis sin objeto individual. Naturalmente ellos -al contrario que tu- no creen en el inconsciente o si creen no lo toman en cuenta.
    Yo he sido las dos cosas: psicoanalista y terapeuta sistemico y no creo tampoco en ninguno de los dos paradigmas aunque me identifico con una cosa que vende poco: con el eclecticismo. Tomar y picar de aqui y de allá….

  8. No debería permitirse ese lujo, pero a día de hoy hay más de un 25% de paro entre la gente joven (la tasa oficial es una media como es obvio), aunque yo ya quedo probablemente fuera de esa “juventud” que debería ser la que da marcha a la economía, productividad y todos esos males sistémicos que acechan a nuestra economía, otro sistema tremendamente complejo o incluso caótico. Yo estudié leyes y empresa, y se supone que mi profesión debería ir por esos tiros pero de momento está por fraguar aunque ya he tenido alguna experiencia profesional no decisiva. No le doy demasiada importancia a la profesión, se la doy a la persona.

    En el inconsciente no se cree, negar su existencia como todo aquello que no abarca lo consciente y que puede ser y ya ha sido más que identificado científicamente es un completo absurdo y todo un lastre para el avance de la ciencia. No concibo una ciencia basada únicamente en el consciente, porque estaría no ya coja sino herida de muerte.

    Yo no es que sea ecléctico es que la clave es la integración de todos esas “tendencias” y algunas cuantas más, porque no son para nada excluyentes desde una perspectiva global que es la que debería tener la ciencia que tiende a la clasificación, etiquetado y dispersión (lo consciente), en lugar de a la integración del todo sin perjuicio de las partes. El sistema familiar tiene su importancia indudable en el desarrollo temporal pero tampoco es esencial si se queda ahí y no va más lejos, a todo el entorno social, es de perogrullo. Pero es fundamental partir del individuo como ente complejo con todos los influjos internos y externos de diversa índole y de su propia voluntad.

    Y, el psicoanálisis tal y como lo entendía o creo que lo entendía Freud al que supongo debe su nombre, también está o creo que está lastrado por “sus” teorías a mi juicio demasiado reduccionistas y cuya aplicación puede o podría tener efectos perjudiciales.

    Obviamente la dificultad estriba en dar un “enfoque” científico al inconsciente, lo que, por otra parte, no se si podría hacerse, pero ello no significa que se pueda mirar a otro lado, desviar la mirada como si fuera algo inexistente y sin ninguna relevancia, porque no es una cuestión de creencia, es negar la propia evidencia de que soñamos y que incluso cuando soñamos la cabezita sigue en marcha, algo demostrado científicamente. Que a día de hoy sigamos con un “racionalismo” enfermizo sólo puede deberse a un “error sistémico” inducido por nuestra propia conciencia.

  9. Un apunte adicional, la memoria colectiva que se vive recientemente en este país, es una “enfermedad social” tan paralizante como su equivalente en el plano individual, vivir en el pasado, reiteraciones y no superación del mismo. Los mismos síntomas, los mismos efectos, la misma parálisis (un ejemplo de enfoque global o integrador que debería tener la ciencia y que como ve no se queda ni mucho menos en la familia)

  10. Pensaba leyendo ese último comentario lo lindo que es ver que el concepto de “integración” está más extendido de lo que pensamos. Cuando yo era aún menor de edad soñaba (despierta) en una especie de mesa redonda que incluiría neurocientíficos, informáticos, filósofos… y que ellos, ese conjunto heterogéneo, serían quienes lograran el mayor de los avances…
    Recordaba leyendo eso que un día dije “la solución al cáncer no la hallará un médico sino un físico”. Muchos años después, saltaba a los medios aquella noticia de Antonio Brú (matemático). Ahora a esa conjunción de fuerzas se le llama sincretismo, globalidad, sistémica… Da igual el nombre (pienso yo) porque se trata de lo mismo.
    Lo que más lindo me parece es que esa idea borrosa ha ido tomando forma y que ahora ya parece casi normal que un físico cuántico de renombre escriba sobre los paralelismos cuántica-budismo, o congresos internacionales donde desde distintas disciplinas se habla de una “nueva humanidad”. Somos ya muchos, dispersos y de procedencias diversas. El eclecticismo en buenas manos (buenas mentes) llevaría finalmente a eso que ya está aquí y se huele. Ojalá dé un sabroso fruto y que lo veamos…
    La esperanza, y blogs como estos de cemento.
    Potito, sí.

  11. Qué razón tienes Ana, con que los políticos escucharan, un poquito siquiera, a los que saben de verdad de la materia que sea, pero no por pensamientos únicos e ideológicos sino con pensamiento crítico y muy pegado al suelo y la realidad.

    Con que los políticos se dieran cuenta de que saben muy poquito de otro poquito y que ese poquito además lo desmenuzan con el patrón de “su” ideología reduccionista, y bajaran de la parra en la que suelen instalarse.

    Con que los políticos superaran la esquizofrenia de su ideología y volvieran a ser humanos, un rayo de esperanza y de sueño podría traernos algo de humanidad.

    Entretanto, potitos 🙂

  12. Que los sistémicos no crean en el insconciente es tan solo una verdad a medias, Paco. Esa bandera de negación del incosnciente la izaron, sobre todo, en los primeros tiempos, más que nada para diferenciarse de los psicoanalistas y para poder sentir así que estaban superando una teoría de la que ellos también habían bebido. Y es verdad que la siguen izando algunos popes cachondos para reírse un rato de los psicoanalistas que basan todo su tratamiento en el trabajo con el inconsciente. Algunos, los conozco, delante de un dibujo infantil tan solo ven penes erectos y eyaculaciones. Algunas veces me he preguntado -al ver los dibujos- si son los niños realmente los que proyectan esos contenidos sexuales o si son esos psicoanalistas que solo saben ver eso (¿obsesionados?). Esa fue una de las razones por las que acabé abandonando un curso de terapia familiar psicoanalítica hace ya muchos años. Hasta el hartazgo de penes acabé!!

    Los sistémicos piensan que somos la suma de lo que fuimos, aunque el producto de la suma en sistémica (desde la teoría de la información) ya sabes que no equivale a la resultante matemática. Sencillamente, los sistémicos piensan que no hace falta ir hacia atrás en el tiempo o hurgar en el inconsciente… para poder llegar a la reconstrucción del problema que desató los síntomas actuales. Pero eso, en verdad, es la pura teoría, ya que la mayoría de sistémicos, incluidos los popes, tienen en cuenta el inconsciente.

    Mi profesor de la Escuela de Roma, por ejemplo, lo primero que nos preguntaba al comenzar la clase por la mañana era por los sueños que habíamos tenido esa noche. Fantástica manera de iniciar una clase y, sobre todo, de despertarnos de golpe. Lo que a él le interesaba básicamente de nuestros sueños era conocer si alguien del grupo había soñado lo mismo o parecido que otro. Un día resultó que tres personas de un grupo de ocho, habíamos soñado prácticamente lo mismo. Y ahí, justo en ese momento en el que tomábamos consciencia de esa sincronicidad, empezaba lo interesante de la clase.

    Mi reconocimiento también a Ana y a el niño por todas sus aportaciones, siempre tan interesantes.

  13. Por tu comentario Cristina percibo lo que ya intuía desde hace tiempo, aunque pensaba o esperaba que la cosa con el tiempo se hubiera ido encauzando en lo referente al psicoanálisis tal y como posiblemente se entiende hoy y cuyo nombre sin más a mi ya me provoca recelos. Los casos de “proyección” del terapeuta o de falta de empatía seguro que son o siguen siendo clamorosos y sus efectos pues imagino que pueden ser cuanto menos desastrosos y dignos de toda la mofa y repulsa posibles.

  14. Fue un sistémico llamado Don Jackson el que lo dijo Cristina: “El individuo no existe”. ya sé que hay sistémicos que si creen en el individuo y que en los comienzos de una nueva ciencia son comunes las exageraciones. Lo cierto es que los sistémicos cuando hacen terapia no tienen en cuenta lo intrapsiquico sino lo interpersonal y eso es logico porque uno solo puede mirar a un sitio a la vez.

  15. La Ciencia es una o debería ser una, sin comienzo, o si queremos ponerle comienzo un buen comienzo sería el origen evolutivo del ser humano y ese desarrollo caótico que también es la evolución, que traería mucha luz a los psi- sobre la importancia del inconsciente y la “relativa” “niñez” de la conciencia.

    Uno debe mirar a muchos sitios a la vez si quiere llegar a un tratamiento medianamente decente en tratamientos mentales, porque la mente es asombrosamente compleja.

    Discúlpeme pero es que por los comentarios, a pesar de mi ignorancia, percibo una “disonancia” entre lo que debería ser la práctica terapeutica y la o las teorías. Las teorías lo admiten todo, se llamen como se llamen, pero lo práctica terapeútica no debería admitirlo todo. Y eso de que los sistémicos (que ya le digo que no se exactamente qué son) sólo tengan en cuenta lo interpersonal sin más y se queden tan anchos, sinceramente, me parece una aberración si se trata de tratar o ayudar a un paciente que pide o necesita ayuda.

  16. Una previsible o probable crítica al psicoanálisis freudiano:

    Mire señor igual resulta que en su época era “socialmente común” cierta “represión sexual” y por ello relativamente común que sus pacientes tuvieran cierta carencia afectiva en ese sentido, incluido la de usted mismo. Si usted tira de ese hilo igual lía una madeja terapeútica sin aliviar la madeja que traía su paciente y que era la que realmente le aquejaba. Porque resulta señor que el sexo no es sino una variable más con mucha menos importancia de la que usted posiblemente le está otorgando.

  17. Los que solo pueden mirar a un sitio a la vez son los que se inician en una teoría o en una doctrina. Y eso les pasa precisamente a los alumnos de los primeros años de formación sistémica, lo mismo que a psicoanalistas, conductistas… Pero el tiempo, la curiosidad, la apertura de mente, la investigación, la práctica clínica y, sobre todo, la humildad, te abren otros caminos que llevan sin remedio al eclecticismo. Y de eso, Paco, creo que aquí todos sabemos mucho. Si tú te hubieras quedado anclado en el psicoanálisis y yo en la sistémica, no estaríamos ahora mismo aquí dialogando.

    En dicho sentido, Niño, no son las teorías las que lo admiten todo, pues las teorías son cerradas, rígidas, excluyentes… sino que es el terapeuta que con el tiempo puede comenzar a mirar en otras direcciones y puede llegar a darse cuenta que en lo previamente excluido también existen trocitos de verdad que le pueden resultar tan útiles para la práctica clínica como para el propio crecimiento personal.

    Efectivamente, el individuo no existe como tal. Todo está relacionado en el Universo, a unos niveles tales que todavía nuestra mente no puede comprender; imaginar sí, pero comprender ya es otra cosa.. Y por eso debatimos y debatimos, entre todos, aportándonos unos a otros ‘trocitos de nada’, como diría Ana.

    Nada se forma en la psique de la persona que no haya estado relacionado con alguna de las circunstancias que le rodean, como ser interdependiente que es; ya desde la concepción (quizás incluso antes) existe esa unión con el cosmos y que perdurará más allá incluso de la muerte.

    La ciencia quizás llegue a ser ‘una’ en algún momento todavía muy lejano para la Humanidad, pero de momento no puede serlo, Niño, ya que no disponemos de los recursos intelectuales y espirituales suficientes. En dicho sentido, transcribo aquí algo que dejé anotado en otro blog de P. Traver ya hace un tiempo:

    Y es que ‘lo humano’ se le escapa a la ciencia porque la ciencia no pudo todavía ser diseñada para lo humano. La ciencia estudia ‘lo humano’ de similar forma que estudia ‘lo animal’, o sea, lo que se supone que no está provisto de emociones, de lenguaje, de función simbólica, de recuerdos, de pasiones, de sueños, de deseos.. ¿cómo medir lo inmensurable? ¿cómo comprender lo que no puede ser observado en un microscopio o aislado para su estudio?. Efectivamente, el psicoanálisis no es una ciencia como no lo son tampoco la mayoría de teorías psicológicas. Las que lo pretenden ser, que las hay, se alejan más de lo humano cuanto más científicas pretenden ser. Sencillamente, lo humano no encaja en la ciencia aunque la ciencia tenga origen humano. Y es que lo humano siempre estará mucho más allá de la ciencia. Pretender conocer lo humano tan solo a través de la ciencia es dejarse en el tintero la esencia de la vida. Lo humano está sujeto a cambios constantemente; imposible pues proponer hipótesis falsables. Imposible la objetividad. Por dicha razón, cuando hablamos de lo humano -y hasta que no tengamos algo mejor- sería mejor utilizar los métodos cualitativos además de los cuantitativos. Personalmente, no me es imprescindible el método científico para seguir investigando sobre lo humano, aunque muchas de las premisas en las que me apoyo estén formuladas desde la ciencia. Pero ceñirme tan solo a ellas sería renunciar a mucho del saber que ha generado hasta el momento la Humanidad.
    (http://mitonarrativa.blogspot.com/2007/11/el-ombligo-del-sueo.html)

  18. TOTALMENTE! Eso sí que es un logro para celebrarlo. Gracias, Paco.
    Ni tú ni yo veremos el árbol crecido, adulto, pero de momento seguiremos cuidando, mimando, esas semillitas, esos trocitos de nada…

  19. Para el niño:
    A mí me gustaría (y creo que a los demás también) que nos dieras un nombre, el tuyo. Un nombre de pila tan solo. Eso de dirigirme a ti como ‘el niño’ me incomoda algo. Tus aportaciones no son las de un niño, por mucho que te consideres aprendiz de todo. Todos aquí somos aprendices del todo y de la nada:-)
    ¿Podría ser?

  20. Ya comienzo a “entender” eso de los sistémicos y me empieza a gustar porque yo mismo siempre he tenido la impresión, con Nietzsche, de que la Ciencia tal y como es concebida hoy no puede explicar todo lo humano, pues como ya he apuntado, esta coja o herida de muerte para ese cometido, porque parte de una premisa falsa, y es algo tan sencillo como que el inconsciente por definición escapa al consciente y por lo tanto no puede ser objeto de análisis o aislamiento como ocurre en todo lo humano. Efectivamente, Todo está interrelacionado. Pero Todo es Todo, no sólo un concreto sistema aislado como pueden ser la familia o las relaciones interpersonales. El clima, las estaciones, la biología, el tempo o proceso de desarrollo temporal (infancia, adolescencia) y tantas y tantas variables que hacen el complejo humano tremendamente difícil de un conocimiento o aislamiento científico a la antigua usanza, que no parece tan antigua.

    Pero si que estoy en desacuerdo con un punto que parecen sostener los sistémicos, esa negación del individuo. Vamos a ver, lo que quieren estudiar o tratar son temas mentales o humanos, y el ser humano que tratan es un individuo, un sistema en si complejo también en su interior y desarrollo temporal, y, precisamente en ese interior que es la mente, se da tanta complejidad como en el resto de suprasistema con retroalimentaciones, memoria, variable temporal, aislamiento del propio individuo del exterior, sueño-realidad, genética, caos, instinto, voluntad. En definitiva, yo defiendo el subjetivismo, entendido como esa diversidad que existe en todo el sistema complejo pero también en sus partes, a su vez complejas. Todo participa del mismo principio o es lo mismo, Ser, pero Todo maniene a su vez su “relativo” subjetivismo. Sino Cristina no podríamos siquiera hablar de lo humano, y es cierto que desde la perspectiva del Ser no se puede hablar propiamente de lo humano, pero nosotros somos algo menos (mucho menos) que el Ser y siempre y necesariamente tenemos que adoptar una visión antropocéntrica cuando hablamos o tratamos de lo humano o, cuando tratamos a un ser humano, una persona única, irrepetible….

    Disculpen el rollo y muchas gracias, Paco sus anotaciones están dando mucho juego 🙂

  21. Cristina, Todo está interrelacionado. A mi me es indiferente el “nombre” que la conciencia quiera ponerle a las cosas, el lenguaje es un producto de la conciencia. El símbolo es un producto mucho más elaborado y complejo fruto del inconsciente con infinidad de singinificados o sentidos condensados en el mismo objeto, incluso relaciones temporales…(Antiguo Testamento…., Nietzsche y todos sus discípulos, incluido el pobre Borges)

    La Peonza azul que ves en mi dibujito es a la vez un Juego (que importante el Juego y que poca importancia se le da, salvo en Nietzsche). Un juego a su vez presente en todas o muchas Civilizaciones, antigua China, Egipto, Roma..y actualidad. Un juego que a su vez gira sobre si mismo y a su vez realiza un movimiento circular sobre el entorno (¿le suena?). Un juego simbólico.

    Yo por supuesto que tengo un nombre que me dieron de pequeñito. Pero ¿si no creen en el individuo para que necesitan un nombre? Lamenme Niño (lleno a su vez de simbolismo, y también de mucho Nietzsche)

  22. “…y el ser humano que tratan es un individuo, un sistema en si complejo también en su interior y desarrollo temporal, y, precisamente en ese interior que es la mente, se da tanta complejidad como en el resto de suprasistema con retroalimentaciones..” (el niño)

    Efectivamente, así es, el individuo es tan complejo como los sistemas que le rodean y de los que depende. No es que desde la sistémica se desprecie o rechace al individuo, es que el individuo al ser un sistema (abierto) también está representado por esas leyes que se formularon desde la Teoría de los Sistemas y que abarcan a cualquier sistema, sea el individual, el social, el planetario, el político, el económico, el ecológico (quizás éste sea el más evidente para la mayoría de la gente, ya que se refiere al equilibrio de las partes en un todo) y se define como la rama de las ciencias biológicas que se ocupa de las interacciones entre los organismos y su ambiente. Quizás los ecologistas, sean los sistémicos por excelencia. La ecología es una ciencia multidisciplinaria que utiliza los conocimientos de otras ciencias para formularse a sí misma: la física, la química, la geografía, la geología, la climatología, la meteorología, la ética..

    Por tanto, es verdad que al principio esos estudiosos de lo sistémico se ciñeron al terreno familiar (sistema más fácil de abarcar por su reducido tamaño), lo cual ya era un primer paso para engrandecer ese pequeño sistema que era el individual que era con el que trabajaban todos los psicoterapeutas y médicos occidentales. No siendo así, no obstante, en otras cosmogonías no tan antropocéntricas como la nuestra, como las orientales o las de algunas culturas chamánicas.. El terapeuta sistémico actual tiene en cuenta no tal solo lo familiar sino también lo socio-económico, laboral, cultural (Importantísimo para hacer tanto un diagnóstico bien hecho como para aplicar el tratamiento adecuado).. y por supuesto lo individual que es un reflejo de cómo todo lo anterior interactúa en él.

    Por tanto, los terapeutas sistémicos no deberían llamarse ya más ‘terapeutas de familia’. Debería cambiarse esa denominación.

  23. Y, digo yo, ¿ la Ciencia con mayúsculas no podría “adoptar” esos derroteros integradores o interrelacionados para hacer justicia a lo que quiere estudiar y abandonar el etiquetado en cajoncitos separados y parcelados cuando es obvio que Todo está interrelacionado y que cualquier análisis parcial puede o va a partir de un error de base por aislar y dejar fuera de análisis y pensamiento crítico muchísimas variables?

  24. De no creerlo, lo intento una y mil veces y no hay manera de enviar un comentario que escribí. Este, en cambio, llegará, estoy segura, segurísima. Qué hacer?

  25. Lo voy a intentar de nuevo (enviar el comentario que escribí esta mañana).
    _____________________________________

    “¿la Ciencia con mayúsculas no podría “adoptar” esos derroteros integradores o interrelacionados…?”

    Eso requiere de un cambio de paradigma y, de hecho, lleva años gestándose. Pero cualquier gran cambio en el saber humano necesita de muchas generaciones. La vanidad humana está tan arraigada en nuestros genes y los intereses de los que promueven las parcelas del saber son tan grandes que la tarea deviene titánica. Por eso es que yo digo que nadie de los que aquí escribimos veremos ese cambio consolidado. Quizás Internet consiga ser una herramienta facilitadora para ese cambio, pero aún así, insisto, no creo que consigamos alcanzarlo en vida (en la nuestra, claro). Bueno, igual tú que eres más joven;-)

    Las ahora llamadas ciencias de la complejidad están dando pasitos en dicha dirección, pero lejos están todavía de ubicarse en las instituciones que forman a las generaciones actuales, sobre todo en las universidades que es de donde se supone que saldrán los pensadores futuros.

  26. Y bien, en el anterior comentario añadía al final unos enlaces a Wikipedia sobre la complejidad. Alguna cosa me decía que si los quitaba el comentario entonces llegaría.. y así ha sido. Intento añadirlos ahora en otro envío pero es imposible.

    Paco, ¿sabes si este sistema de blog tiene algún filtro que impida publicar dichos enlaces de wikipedia? La verdad, no lo entiendo.

  27. Me consuela (mal de muchos consuelo de tontos) que por lo menos haya pasitos y coincido en que Internet y la propia curiosidad de los profesionales como vosotros hará su función, incluida la Universidad donde quiero pensar habrá también profesionales que se salgan un poco de los planes de estudio y al menos estimulen esa curiosidad o dejen entrever (la sugerencia como estímulo) que la cosa no está ni mucho menos cerrada sino en continuo cambio y proceso de adaptación y que la ciencia va siempre a la zaga. Supongo que así los pensadores futuros darán más pasos.

    No entiendo yo tampoco que no te deje poner enlaces de la Wiki. Igual tienes que ponerlos con el código

  28. Pues yo en esos enlaces veo que el tema ya está bastante avanzadillo, aunque le faltan muchos pasitos. Es cuanto menos curioso que el propio Nietzsche se hiciera eco del proberbio chino citando a una mariposa (no se a qué se referiría el maestro :)). Lo que es más curioso es que haya pasado un siglo que no es poco y sólo ahora se empiecen a dar pasitos. Sigo pensando que la base de la ciencia es la Observación y Nietzsche era un observador de primer nivel.

  29. No, Paco, no solo eso. Como comprenderás, a lo largo del día, lo de copiar y pegar lo intenté una treintena de veces al menos, pero no funcionó.. y lógico, me quedaré con las ganas de saber el por qué. Gracias por mediar entre esta página y mi impotencia:-)

  30. Más simbolismo…

    La Peonza es una piramide invertida de base circular. Se apoya en la cúspide y no en la base. Valores de Nietzsche. Pirámide de Maslow…Parte de lo esencial para expandirse y nunca despega los “pies” de la Tierra 🙂

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  33. Dr Traver, Buenos días o buenas noches, En este párrafo (Lo cito) «Algunos de estos síntomas del TEPT traducen de una manera u otra la desconexión entre la corteza cerebral frontal y el sistema límbico. El individuo que ha sufrido un TEPT se comporta como si un trozo de su cerebro hubiera sido arrancado con todo su cableado de su lugar de origen y funcionara de un modo autónomo a través de ciertos automatismos procedentes de su cerebro profundo. Su corteza cerebral frontal ha sido desaferentizada» En este párrafo hace referencia al correlato neurofisiológico de la Disociación?

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