Sensibilidad, insensibilidad y enfermedad mental


arboriforme

Efectos arboriformes (efecto Lichtemberg) de la  electrocucion por rayo

Un organismo vivo puede definirse por ser un organismo sensible y contemplado como un sistema que intercambia información y energía con su medio ambiente. Un organismo vivo es sensible a su medio ambiente se trate de células, de tejidos o de organismos enteros: se trata de sistemas abiertos con un continuo flujo y reflujo con ese medio ambiente que en unos casos – el caso de la célula viva- es el liquido – o la matriz- extracelular por ejemplo.

De manera que la sensibilidad puede ser definida como una membrana que separa lo externo de lo interno y cuyo trasiego viene definido por porosidades que regulan el tránsito de elementos hacia afuera y hacia adentro. En el caso de la célula estas porosidades vendrian definidas por los canales del calcio. Como es sabido nuestras células (las células de los mamiferos) han desarrollado un sistema de depuración del calcio necesario para evitar la excitoxicidad de este ión, quizá un recuerdo de nuestro pasado marino. Los iones de sodio y potasio tambien tienen una importante función en la regulacion de estos flujos entre el afuera y el adentro dado que la membrana funciona en gran parte como un condensador eléctrico guiado por cargas iónicas.

Pero más allá de estas consideraciones lo que nos interesa son las aplicaciones psicológicas de esta propiedad biológica que es la sensibilidad y conocer como funciona ¿A qué somos sensibles? ¿Que hacemos para insensibilizarnos? ¿Es acumulativa la sensibilización? ¿Qué efectos tiene sensibilizarnos a algo? ¿Funciona nuestra mente con una membrana parecida a la de las células?

No cabe ninguna duda de que la palabra sensibilidad es una de esas palabras intuitivas que damos por sabidas pero hagamos una visita al diccionario (RAE):

sensibilidad.

(Del lat. sensibilĭtas, -ātis).

1. f. Facultad de sentir, propia de los seres animados.

2. f. Propensión natural del hombre a dejarse llevar de los afectos de compasión, humanidad y ternura.

3. f. Cualidad de las cosas sensibles.

4. f. Grado o medida de la eficacia de ciertos aparatos científicos, ópticos, etc.

5. f. Capacidad de respuesta a muy pequeñas excitaciones, estímulos o causas.

Si observamos la ultima definición de la palabra caeremos en la cuenta de que hasta la Real Academia le da a la palabra un sentido caótico que tiene que ver con el “efecto mariposa“, algo que está mas cerca de un modelo no-lineal que de los modelos deterministas causa-efecto. Hay algo en la sensibilidad pues que conecta con la no linealidad, con el caos y con perturbaciones impredecibles como sucede con el clima.

En la mente hay algo así como una membrana cuyos poros son muy grandes cuando uno es un niño: por eso decimos que las impresiones que recibimos de niño son vitales, las palizas, violaciones, desprecios, humillaciones, déficits, falta de amor o de límites, muertes de parientes cercanos, etc acaecidos antes de los 11 años son perturbadoras y traumáticas para casi todos porque inducen una configuración del mundo sobre la que se montará el despliegue futuro, operará como un atractor.

Pero para entender este concepto de atractor hay que decir algo previo ¿cómo hacen los sucesos lineales causa-efecto para organizar un revuelo caótico?¿Por qué los acontecimientos de la vida se transforman y dan como resultado constelaciones impredecibles más allá del tiempo en que sucedieron? ¿Por qué los mismos acontecimientos dan lugar a constelaciones diferentes entre si?

Manuel Almendros en su libro “Psicologia del caos” expone un modelo causal basado en el caos y en las ideas de Prigogyne acerca de las estructuras disipativas. Para Almendros es precisamente la sensibilidad la que transforma lo lineal en no-lineal. La sensibilidad es la puerta de entrada por donde se cuela lo determinado y se convierte en ese turmix que es la mente en una sopa cuántica, en algo imprevisible que no obstante guardará siempre una extraña dependencia de las condiciones iniciales como este arbol cuyas ramas más altas guardan una extraña similitud con el tronco del que nacieron:

arbolfractal

Pero no es preciso haber sufrido grandes traumas en la infancia para configurar una estructura disipativa pues cualquier impresión que traspase ese umbral membranoso que antes llamamos sensibilidad va a constituirse en una turbulencia caótica.

Pues los niños no son vulnerables sólo a aquellos acontecimientos traumáticos extraordinarios sino a aquellos otros más bien sutiles o neutros que penetran en esos poros e inducen turbulencias y cambios no lineales, es decir la formacion de estructuras disipativas si usamos la terminologia de Prigogyne. Y que puede definirse en los siguientes términos:

  • Es una estructura que depende de las condiciones iniciales.
  • Que es inestable y se aleja por tanto de la predictibilidad y la periodicidad.
  • Que esa inestabilidad la aleja cada vez más de su punto de equilibrio.
  • Y que precisamente cuando alcanza su maxima inestabilidad y se encuentra más alejada de su estabilidad se bifurca.
  • Una bifurcación supone el nacimiento de una nueva estructura, llamese creencia, rasgo de carácter o llámese sintoma.
  • Toda bifurcación es una senda hacia la diferenciación: la forma en que crecen las estructuras energéticas siempre gravitando hacia su atractor.
  • Esa creencia, rasgo de carácter o ese síntoma remite siempre a las condiciones iniciales a pesar de que emergió en el punto de maxima diferenciación de ellas.
  • Esa emergencia de lo nuevo es condición para crecer, madurar, aprender, cambiar y tambien enfermar. Pues la enfermedad es un subproducto de la inestabilidad que la naturaleza previó para asegurar el cambio y la diversidad.

La enfermedad y el cambio psicológico proceden pues de un mismo origen: la tendencia psicológica a disipar la energia procedente de acontecimientos que entraron por la puerta de la sensibilidad y que llegado a un punto máximo de inestabilidad se bifurcaron.

De manera que una forma de definir la bifurcación, es ésta: la bifurcación es como una mitosis, la forma en que se reproducen las estructuras energéticas. La psique humana crece (cambia) mediante una progresiva diferenciación, es decir mediante la aposición de estructuras nuevas (aprendizajes) sobre lo viejo y la constante división (bifurcación) de estas estructuras hasta alcanzar un nuevo orden de estabilidad desde el que es previsible predecir una nueva descompensación después de un tiempo presidido por la estabilidad.

bifurcacion1

Aqui puede verse un clásico diagrama de bifurcación (arboles de Feigembaum) aplicable a poblaciones, por ejemplo depredadores-presas, o crecimiento de poblaciones de bacterias o cualquier otro ser vivo.

La sensibilidad es pues inseparable de la inestabilidad y de la bifurcación, que en términos psicológicos equivale a lo que conocemos con el nombre de crisis, pues es a través de las crisis como el sujeto cambia es decir obtiene una nueva posición que suponen una ganacia de jerárquia (diferenciación) sobre el nivel alcanzado con anterioridad.

Nadie cambia sin crisis es decir sin sufrimiento.

Este planteamiento tiene consecuencias psicológicas importantes: la primera consecuencia es que las crisis derivan de lo procesual en los seres humanos, del movimiento de la vida, no están limitadas determinísticamente por averias neurobiológicas sino que pueden ser vistas como formas de deshacerse de lo viejo. La enfermedad desde este punto de vista no es aquello degradante que haya que suprimir necesariamente sino que puede ser contemplada como los intentos del ser vivo de alcanzar un nivel distinto de organización. O dicho de otra manera:

La enfermedad es o puede ser una forma natural de curarse puesto que la bifurcación y la disipación están entre la naturaleza de lo vivo.

La enfermedad es una forma de exoneración, una forma de purgarse energéticamente.

Ahora bien, no todas las enfermedades discurren entre crisis y reorganizaciones sino que muchas veces la enfermedad representa una estabilidad dentro de la inestabilidad-estable que es el no cambio, es entonces cuando aparece de forma insidiosa y en su evolución no parecen seguir la flecha del tiempo, algunas enfermedades, sobre todo esas que llamamos crónicas (estoy pensando ahora en la esquizofrenia) no parecen contener en si mismas el germen de la curación o del cambio, sino que todo parece indicar que algunas enfermedades suponen un cierre, una obturación de la sensibilidad.

Sucede porque algunas personas quizá debido a una sensibilidad extrema pudieron taponar esos porosidades de su sensibilidad para evitarse el sufrimiento derivado de la inestabilidad. Podriamos decir que la insensibilización podria ser una estrategia psicológica destinada a modular el cambio, una forma de instalarse en un mundo predecible y lineal. Como lo vivo está sometido a lo procesual y al cambio una estrategia de esta naturaleza no puede sino ser mantenida de una forma muy gravosa para la adaptabilidad. Insensibilizarse gasta más energia que bifurcarse: su objetivo es obtener control sobre el sufrimiento psicológico.

Bifurcarse no gasta energia sino que la disipa y supone una renuncia al control impulsado por la pasión por lo nuevo.

Una forma de insensibilizarse es a través del consumo de drogas, otra a través de una retirada autistica del mundo como sucede en la esquizofrenia, la rigidificación del carácter ha sido tambien señalada como una estrategia destinada a obtener predictibilidad y control tal y como sucede en los TOC, otra bastante radical consiste en instalarse en el cambio, en el vacío y en la inestabilidad como hacen algunos trastornos de personalidad tipo border-line o limites. En realidad todas estas estrategias están destinadas a detener el flujo de inestabilidad psiquica y a detener la diferenciación y no pueden contemplarse como oportunidades de cambio: sus crisis están destinadas – si las tienen- a modificar sus estados basales perforando los sintomas gruesos y adquirir mayor estabilidad dentro de un sistema perturbado que paradójicamente carece de la suficiente perturbación para provocar cambios bifurcativos.

No todas las enfermedades son pues emergencias críticas destinadas al cambio, sino que algunas -quizá la mayoria- operan desde el lado de la degradación del propio sistema anclado en una posición de no-cambio o de homeostasis.

La pregunta en este momento sería esta ¿Hay que tratar siempre las perturbaciones mentales? ¿O a veces es mejor no tratar y dejar que el sujeto consuma su energia tratando de encontrar una salida bifurcativa a su sufrimiento?

Existen ejemplos de evoluciones para los dos casos y la psicopatologia clásica ya enunció algunas caracteristicas para distinguir estas dos formas de evolución.

Basta recordar las caracteristicas de una evolución benigna con independencia del diagnóstico:

  • Antecedente claro de un estresor ambiental.
  • Dependencia de la sintomatologia de este acontecimiento.
  • Inicio agudo, tormentoso y multisintomático.
  • Resolución sin defecto.

Dicho de otra forma la explosión -emergencia- de una crisis con síntomas relacionados con los anteriores items hablaria de un buen pronóstico a largo plazo quizá porque el individuo podria integrar su experiencia en su propia biografia. En este sentido es muy probable que las psicosis reactivas breves, algunas paranoias o depresiones agudas o algunas experiencias inusuales de conciencia representen por sí mismas una oportunidad de clausurar lo viejo y de emerger -a través de la bifurcación que representa la crisis- a una nueva organización compatible con lo que entendemos como salud mental o una modificación de la conciencia que nos remita a una sensibilidad nueva.



18 pensamientos en “Sensibilidad, insensibilidad y enfermedad mental

  1. Es, efectivamente, sino su mejor post de todos los tiempos, uno de los mejores…
    Sus ideas sobre la enfermedad me hacen pensar en lo holográfico, pero me pregunto si esa repetición germinada ad infinitum no podría aplicarse sólo a la mente sino a cualquier entidad autorecursiva, lo mismo que sobre la idea de que es de la crisis de donde, o se muere, o se renace con fuerza aumentada, cual Ave Fénix 🙂
    Arrobador, sencillamente arrobador :DDD

  2. ¡Estoy anonadada!
    ¡La idea de la sensibilidad como una bomba de Na-K, como una buena regulación de qué nos “entra por la membrana”, es apasionante!
    Me hace pensar también en lo importante que es no sólamente qué cosa “entra por la membrana” sino también qué efectos tiene en nuestro interior una vez ha “entrado” el estímulo, pues dos personas ante los mismos microbios no quedan afectadas de la misma manera (perdona Paco este ignorante paralelismo de mi cosecha) ,quiero decir que me pregunto si no será verdad, como leí una vez, que “lo importante no son los acontecimientos sino cómo los vivenciamos nosotros”. O, como me dijo una vez un oriental, “si tu casa está perfectamente limpia y desinfectada y entra un gusano, se irá enseguida porque no tendrá nada a hacer, mientras que si está sucia se quedará y criará más gusanos”
    ¿No podría ser algo similar con la “membrana”? si sustituimos suciedad por vulnerabilidad? Hay quien se queda igual si le cosen a insultos mientras que otros se sienten (interiormente) insultados a la más mínima (y afectados). Claro que aquí entraría aquello de que lo único que hiere es lo verdadero, lo que “resuena” como dirías tú.
    ¿No es muy importante, pues, la predisposición previa, algo que va más allá de la permeabilidad de la membrana itself? Eso naturalmente sin tener en cuenta el hecho de que, a igual estímulo distinta reacción, pero también -ahí iba- que, a misma reacción o sensación, distintas exteriorizaciones, como ocurre por ejemplo con el dolor físico (a uno le pinchan y da alaridos mientras que otro es azotado y ni abre la boca).
    No sé pero como siempre haces preguntarse muchísimas cosas, es un tema tan rico y complejo que opino que podrías escribir todo un libro, tus posts siempre dejan con ganas de más, y más y más…… 🙂

  3. Comparto con los anteriores comentarios mis alabanzas por esta anotación, muy bien labrada.
    Me gustaría, sin embargo, aportar unas apreciaciones o complementos:
    1) El papel de la genética o “raíz” enterrada y en principio indisponible en ese desarrollo caótico y que podría provocar una mayor predisposición a que el desarrollo temporal se desenvuelva de modo natural por determinados cauces con mayor probabilidad que por otros. Esta “hipótesis” no implicaría necesariamente que otros estímulos o “abonos” puedan modificar o alterar esos equilibrios dinámicos y sus “crisis”
    2) El papel del inconsciente de ese “desarrollo caótico”. Probablemente (otra hipótesis) ese desarrollo caótico es en un grado supremo un desarrollo fundamentalmente inconsciente en todos los planos. La “voluntad” del individuo desde “su” punto de vista no es ni mucho menos consciente y por tanto “disponible”. O, dicho de otro modo, la intención consciente del propio individuo con o sin ayuda externa o de un profesional no sólo puede tener efectos contrarios a los que se pretenden desde una óptica lineal o estrictamente determinista causa-efecto sino que pueden producir incluso una retroalimentación. Cualquier aproximación profesional (estímulo externo o social) debe partir de un minucioso y escrupuloso análisis del desarrollo temporal y posibles o probables desenlaces para cualquier intento biológico-psicológico de implementación de un determinado “tempo”, reconducción, congelación, ramificación…
    3) De lo anterior se deduce que, en algunos casos, no puede ni mucho menos descartarse que la propia respuesta del individuo o “equilibrio” al que llega el propio individuo pueda ser la menos mala de las respuestas dada “sus” condiciones o condicionantes de desarrollo caótico. Si, por ejemplo, se verifica de forma clara que el individuo es plenamente “consciente” o mucho más consciente de lo que podría serlo cualquier profesional externo con cualquier tipo de aproximación consciente, de su situación, no debe olvidarse que en muchos casos o todos siempre dependerá del propio individuo o su “voluntad” la variación o movimiento hacia otro cierto equilibrio dinámico.
    4) La sensibilidad, obviamente dinámica, subjetiva y por definición porosa y flexible, no es nada “fácil” de determinar o apreciar desde una óptica externa al individuo. Lo que desde un punto de vista externo puede “parecer” una falta de sensibilidad puede ser todo lo contrario, una gran sensibilidad, permeabilidad, flexibilidad y, en suma, “inteligencia” del individuo.

    “Probablemente” me dejo muchísimas cosas en la “memoria” pero reitero mi enhorabuena por esta anotación muy “afinada” y sumamente interesante.

    Muchas gracias.

    El niño

  4. Estoy totalmente de acuerdo con lo que dice mi amiga Arg. y en gran parte con lo que dice el Niño.
    Parece evidente que el grado de sensibilidad -sobre todo debido a que la exteriorización también es variable entre individuos- no puede ser juzgada ni siquiera por un terapeuta (ni por nadie, diría yo). Y también es muy probable (acertado calificativo y sensato!) que, en efecto, lo que parece falta de sensibilidad sea precisamente una tendencia a la hipérbole en sentido contrario (alguien dijo que lo hiperbólico es el primer síntoma de lo fingido), en lenguaje popular sería “irse al otro extremo”, una tendencia por lo que sé sumamente humana.
    También parecería “probable” que la regulación de la “membrana de la sensibilidad” en el fondo la regula uno mismo (o su inconsciente) según su instinto, o sea, según lo que intuimos de nosotros mismos que nos va a llevar por ese derrotero fractal de sufrimientos. Quizá algunos sabemos que sabemos, como dice el autor en otro post.
    Apabullante tema desde luego, es para relamerse…

  5. “la intención consciente (…) puede tener efectos contrarios a los que se pretenden”
    Admito que he tenido que leerme esa parte del comentarista Niño más de una vez hasta captar su significado. Sólo tras haberlo “digerido” bien me reitero en el hecho (probable!) de que, efectivamente, tapamos un temor con la estrategia exactamente opuesta. Pues el temor es lo único que nos separa de la libertad (siempre existe un miedo tras el hacer algo que no deseamos, o no-hacer algo que deseamos genuinamente… y no hay más, sólo barreras hechos de algún temor u otro, ¡hay tantos en la sombra!).
    Como aprendí una vez de alguien, “nada es lo que parece” y en mi caso la vida me va demostrando que, con una sorprendente frecuencia, es justo lo contrario.
    Es que sigo con sialorrea, maestro, ya me conoce… 🙂

  6. Si, lo que dice el Niño es el tema de la “facilitación”. Significa que los acontecimientos mentales no están ni determinados ni son puro azar sino lo que Searles llamaba pseudoazar o lo que e slo mismo procesos estocásticos, bien procedan del inconsciente o bien procedam de la armadura genetica. Significa que uno solamente elige de entre aquellas elecciones que puede contemplar en su mapa del mundo, aquellas para las que se encuentra dotado a percinir o puede percibir. En este sentido el libre albedrio de lo humanos limita con la facilitación genetica y tambien la sensibilidad del adentro-adentro o sea la que procede del incosnciente.

  7. Ana, es más sencillo de lo que “parece”, de entender me refiero, no de digerir, eso es mucho más complejo 🙂

    Tendemos de modo natural a dar mucho peso o valor a lo consciente cuando lo cierto es que es una ínfima parte del desarrollo caótico y muchas veces o siempre las mejores “estrategias” no son labradas o tejidas en un plano consciente. Y, también por naturaleza, lo consciente tiende con más facilidad a la relación causa-efecto o determinista incluso en la concepción de la propia idea de libertad. Por eso, una alteración externa o terapeútica con las mejores intenciones del mundo puede no tener ni mucho menos los efectos deseados o perseguidos de modo consciente.

    A veces, sino siempre, el miedo no es tal miedo sino la intuición de que esa supuesta libertad con una determinada elección es más bien una limitación.

    Estoy deacuerdo contigo Ana, el temita es apabullante.

    Saludos.

  8. Gracias. Creo que te refieres a que lo “externo” no siempre es operativo o, como dicen algunos terapeutas (entre ellos el autor del blog) y también muchos sabios de distinta procedencia, “no puede curarse a quien no desea ser curado” (hablamos ahora de curar los efectos nefastos que tiene a veces la sensibilidad? creo que esto puede aplicarse a todo tipo de curación, no sé si exagero ahora, yo no soy terapeuta, o al menos no mental).
    En otras palabras, que las “mejores intenciones del mundo” (sobre todo las externas) nunca son suficientes. Last but not least…
    Saludos tb desde aquí, los blogs como encuentros y desencuentros tertulianos son estupendos cuando hay espíritu abierto!

  9. Cualquier medio de comunicación es estupendo cuando existe ese espíritu, ojalá se generalizase.

    Exacto, o dicho de otro modo, si se hace o se produce ese estímulo externo hay que tener o partir de esas premisas de asegurarse con mucha cautela de que se está haciendo lo correcto y de que no sea peor el remedio que la enfermedad. Yo también creo que se puede aplicar a cualquier tipo de “curación” o a la Medicina en general.

    Pero no lo veo necesariamente como que no desee ser curado, eso sí que lo veo mucho más complejo, es que posiblemente el individuo no percibe, siente y tiene en su desarrollo, sensibilidad, condicionantes (psicológicos, sociales y biológicos) y equilibrio dinámico los patrones y tempo que tiene el terapeuta o que desde un punto de vista muy consciente y lineal puede percibir o le puede “parecer” al terapeuta.

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  11. Continúen, please, continúen…. Siento que estoy frente a un magistral partido de ping pong… Y toda yo, intentando seguir el juego sin perderme nada…. MARAVILLOSO!!!

    …… Sólo unos pocos pueden generar tanto “movimiento” … Ahí está Usted…

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  16. Por favor Paco.Necesito contactar con uster.Estoy viviendo unos estados energeticos fortisimos.Mesube una inmensa energia por la espalda la nuca dentro de mi cabeza y ya no puedo ni hablar ni casi caminar.
    Por favor quisiera contactar con usted.Estoy desesperada.

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