El barón Munchhaussen y los niños


Es tan dificil decir la verdad como ocultarla

Baltasar Gracián

Todos los médicos que hemos hecho guardias de puertas en un Hospital conocemos casos de esos que ahora se llaman sindrome de Munchhausen pero que toda la vida se llamaron fingidores. Es difícil de entender pero algunas personas simulan tener enfermedades con tal de ser ingresados en un Hospital, lo que viene a decir que estar enfermo es para algunas personas provechoso y más allá de eso algo deseable. Efectivamente, estar enfermo es para algunas personas la única forma que aprendieron para conseguir ser cuidados, obtener prebendas u obtener algun tipo de comprensión o compasión de su entorno.

Claro que no es lo mismo calificar a estos sujetos de simuladores que clasificarlos como un “Sindrome de Munchhausen“, que suena como algo serio, algo solemne que remite a una etiqueta psiquiátrica, a un diagnóstico consensuado, a algo cientifico.

En realidad el barón de Munchhausen no pretendia ser ingresado en parte alguna, era mas bien un embaucador, un impostor, un mitómano, de esos que inventan historias y llegan a creerselas, viajes, guerras, batallas y aventuras eróticas. El barón de Munchhaussen era en realidad un comunicador, un contador de cuentos muy similar a esos contemporáneos nuestros que ahora salen en la tele y cuentan sus historias de abducciones extraterrestres o viajes cósmicos en el tiempo.

munchausen

De manera que darle el nombre del barón a estos simuladores de enfermedades no me gusta nada pero como yo no tengo influencia en las clasificaciones internacionales lo dejaremos asi.

Sin embargo hay algo en estos enfermos que los distingue del resto de simuladores. Usualmente el que finge una enfermedad lo hace para conseguir algo que está incluido entre las prestaciones de la propia enfermedad: eludir el combate si aparece en el frente, obtener una pensión si es en tiempo de paz, ganar mayor control y poder en la conducta de otros, vengarse de supuestas ofensas, etc. Pero los Munchhausinos en realidad no buscan nada de eso sino las ventajas derivadas del propio hecho de estar enfermo, ser sometido a exploraciones, hospitalizaciones y tratamientos médicos, podriamos decir que el munchhausino es un simulador más profundo y primario que aquel que busca obtener ventajas sociales, personales, judiciales o económicas de sus padecimientos: un jugador fuerte que goza por aquello que los demás sufren.

Tan profunda es su simulación que logra engañar a médicos, cirujanos, radiólogos y a múltiples especialistas que terminan por someterlo a pruebas e intervenciones quirurgicas innecesarias y a veces peligrosas o cruentas. El munchhausino sabe mucho de medicina y llega a autoprovocarse trastornos objetivos que tienden a identificarse como enfermedades genuinas, nada de eso sucede con los simuladores simples que se conforman con exagerar, reclamar y cobrar.

De manera que podriamos decir que hay dos clases de simulación: una donde el sujeto sabe (por más que no lo diga) que está simulando y otra donde el sujeto no sabe que está simulando. Lo que nos lleva de cabeza a la paradoja del mentiroso:

“Yo soy un mentiroso”

Si alguien se define de este modo ¿cómo saber cuando miente y cuando dice la verdad? Lo cierto es que podria darse el caso de que cuando miente está diciendo la verdad y cuando es veraz está mintiendo.

munchausenproxy1

Fue un pediatra llamado Roy Meadow quien en 1977 dio una nueva vuelta de tuerca al concepto al aplicarlo a determinadas madres que fingian y en ocasiones inducian una enfermedad en su hijo con el fin de que fuera objeto de cuidados médicos, cuidados que por otra parte ellas mismas contribuian a hacer emerger activamente con el supuesto fin de estar hospitalizadas a través de la sintomatologia del hijo a su cuidado. El concepto de Munchhausen quedó del siguiente modo: no sólo implicaba a aquellos que fingian tener determinadas enfermedades con el fin de obtener cuidados médicos sino que con el nombre “Sindrome de Munchhausen por poderes” se extendía a aquellas personas cuidadoras, usualmente madres pero tambien abuelas, hermanas o nurses que abusaban de niños y les provocaban daños con el fin de aparecer como madres o cuidadoras abnegadas y competentes.

Aqui hay un buen artículo sobre el asunto para aquellos que quieran saber más sobre este truculento asunto.

El caso es que esta semana ha aparecido publicado un articulo en European Psychiatry que es precisamente el objeto de este post. Los autores (Spence, Kaylor-Hugues, Brook, Lankappa y Wilkinson) presentan el caso de la Sra X condenada a prisión por un delito de abusos sobre su hijo afecto de una enfermedad congénita. En el articulo no comentan los detalles ni las pruebas judiciales que llevaron al tribunal a condenar a la Sra X, pero proponen la resonancia magnética nuclear como una especie de prueba para determinar si un paciente miente o dice la verdad. No les cuento la metodologia -demasiado compleja de su método- pero les adelantaré sus conclusiones: segun los autores la Sra X, dice la verdad cuando afirma que es inocente o cuando afirma que es cierta la versión de sus defensores.

Los autores del articulo proponen una tecnología cognitiva para reconocer las respuestas verdaderas de las falsas, asi dicen que:

  • La mentira es mas cara de mantener cognitivamente que la verdad.
  • La mentira implica mayores tiempos de respuesta que la verdad.
  • La mentira involucra mayor actividad prefrontal, corteza ventrolateral prerfontal y cingular anterior.

rmmunchausen

A la izquierda imagen del cerebro diciendo la verdad, a la derecha las zonas activadas diciendo mentira.

Basándose en estos hallazgos experimentales los autores contradicen la versión del tribunal que juzgó a la Sra X que en todo momento ha mantenido su inocencia de los cargos por los que fue procesada y echando más leña al fuego en la campaña que en el Reino Unido se sigue para rehabilitar el buen nombre de la Sra X aunque los propios autores son cautos a la hora de valorar sus hallazgos o de elevar esta prueba a la categoria de un método objetivo e irrefutable. De momento los cognitivistas no se ponen de acuerdo en proponer a la Resonancia magnética como una “máquina de la verdad”. ¿Pero qué sucederá en el futuro?¿Sustituirá la neuroimagen a las pruebas fácticas obtenidas por un tribunal?

El citado articulo da para muchas reflexiones filosóficas sobre la mente. ¿Es una creencia falsa una mentira? ¿Puede uno estar equivocado sin mentir?¿Como se mantiene el error en la mente y qué traducción tiene en el cerebro?

Personalmente lo que creo es que la capacidad de los seres humanos para el engaño y el autoengaño es ilimitada y que parece ser que la función que tiene el autoengaño es eludir la responsabilidad por los propios actos. Las ideas delirantes, la negación y la amnesia selectiva son buenas pruebas de ello. En algun otro post ya hablé precisamente de la negación de la enfermedad y como se puede saber sin saber.

Otra manera de decir que la neuroimagen prueba que el sujeto puede estar mintiendo sin saber que está mintiendo puesto que la creencia en algo no supone que ese algo sea verdadero. Esta mujer podria perfectamente haber dado estas respuestas porque subjetivamente no se siente concernida por las pruebas que la acusan ni por la realidad vivida (en el caso de que fuera culpable). En este sentido es verosimil pensar que la resonancia recoge la verdad como si fuera mentira y la mentira como si fuera verdad, lo cual nos vuelve a dejar en el punto de partida: no podemos saber a ciencia cierta cuando un sujeto miente o es veraz puesto que el mentiroso -y ahora volvemos a la paradoja- ha creado previamente una contradicción insalvable a través de un mecanismo mental descrito por Freud y que conocemos con el nombre de negación.

La negación es una forma de ignorancia que tiende a preservar la irresponsabilidad del sujeto en sus elecciones intencionales, lo asombroso de la negación es que puede llevar a una persona a desconocer amplios territorios de su experiencia vivida o a plantearse como un desconocimiento de su propia patología. En este post precisamente abordé el tema de la conciencia de enfermedad. Con eso no quiero decir que la Sra X pueda negar su enfermedad porque la gran contradicción es pensar que la simulación es en si misma una enfermedad. Llegados a este punto o bien la Sra X está loca o bien es una criminal.

Ni que decir tiene que la Sra X no padecia ninguna enfermedad mental cuando fue reconocida por los psiquiatras forenses designados para el caso, es decir era una persona normal.

La simulación no es una enfermedad sino la esencia fundacional de lo humano, y lo humano al parecer no aparece en la resonancia magnética nuclear: la mente tiene razones que el cerebro desconoce.

Anuncios

8 pensamientos en “El barón Munchhaussen y los niños

  1. El autor de su cita me induce a ser breve 🙂
    Paul Ekman es un estudioso de la expresión facial con varios trabajos interesantes sobre cómo detectar al mentiroso. Más info donde ya saben.
    Fantástica su disertación, inteligente como siempre, y enriquecedora.

  2. En los trastornos facticios, a diferencias de lo que ocurre con la simulaciòn, se dan conjuntamentes trastornos severos de la personalidad, del tìpo del trastorno lìmite. No obstante, los pacientes son legalmente imputables, porque no hay alteraciones del juicio.
    Muy buen artìculo.

  3. Acabo de conocer su blog, a través de la reciente creación de Cultura 3.0, y me ha sido muy grata la lectura de diferentes post, que sin duda seguiré leyendo poco a poco. Un placer leerle, gracias por su capacidad divulgativa.

  4. Com diría House: “Todos mienten!”. By the way: la novel·la de les aventures del baró de Munchausen és divertidíssima. És un enfilall d’animalades que, com a teràpia hilarant li la recomane a tothom, tota dona, xiquet o xiqueta… Sí, sí, definitivament, sí!

  5. Pingback: Maridos hambrientos « La nodriza de las hadas y el rey carmesí

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s