La trinidad taoísta

El Tao que puede nombrarse no es el Tao verdadero

Lao Tsé

Lao tsé fue bibliotecario imperial durante el reinado el Emperador Amarillo, una especie de reyezuelo que gobernaba sobre distintas tribus chinas a fuego y espada. Unos le dibujan como un gran unificador politico y administrativo pero Lao Tsé que era en aquella época (500 o 600 años antes de Cristo) una especie de intelectual no debería estar muy de acuerdo con esa visión porque abandonó su cómodo trabajo y se fue a lomos de un búfalo a vivir solo en las montañas. Dicen que Lao tsé no tenia intención de publicar su saber y que lo hizo a demanda de alguien que escribió ese libro que ha pasado a la historia de la filosofia perpetua llamado Tao Te King, más conocido como el libro del Tao (en este enlace se encuentra el citado texto en linea).

En esencia el Tao es el camino, o sea el camino de transformación que realizan los hombres y que consiste en transformar-se y transformar algo del entorno antes de morir que es de lo que se trata y no tanto de alcanzar el Edén o la inmortalidad como nosotros pensamos la muerte. Sin embargo el taoismo no es una religión, o al menos -del mismo modo que el budismo que apareció casi simultáneamente en la India- es una religión no teista. Se trata en esencia de la forma de pensar en clave oriental, de lo absoluto nace lo Uno y de lo uno nace el dos y del dos los diez mil seres o sea la variabilidad.

El taoísmo influyó sin embargo no sólo en la forma de pensar sino tambien en la medicina china, en la dieta, en la filosofía, en el arte, en la arquitectura, en la cocina y en las actividades sexuales (sexo tántrico). El concepto filosófico de Tao es muy parecido al concepto kantiano del noumeno, es decir ese algo de la realidad que es inaprensible a través de los sentidos, la cosa en sí, aquello que sabemos que está ahi y que sin embargo no podemos nombrar, lo incognoscible, lo inefable, lo absoluto.

El asunto es que el Tao, se desdobla en dos principios elementales el Yin y el Yang que son algo asi como los polos eléctricos, el negativo y el positivo. La novedad que tiene esta polaridad sobre nuestro concepto de opuestos es que el Yin y el Yang se mueven, están en una continua y perpetua movilidad y además cada uno de ellos engendra al otro, como puede verse en este dibujo, el punto negro es embrionario en el trozo blanco y viceversa, además ambos trozos están separados por una curva en forma de S, no es simplemente un pastel partido por la mitad sino que sus fronteras se mueven tambien, son impermanentes, mutables y variables. De manera bastante distinta nos imaginamos nosotros los occidentales los opuestos: nosotros -debido a nuestro pensamiento categorial-nos los imaginamos como entidades estancas, o algo está vacío o algo está lleno, o hay luz o hay oscuridad, el pensamiento taoista es sin embargo dinámico y ciclico y proclama que vacio y forma están relacionados entre ellos de tal modo que no se puede concebir el vacio sin forma ni la forma sin vacio.

La medicina tradicional china se basa sobre todo en estos principios taoistas de la ciclicidad, el perpetuo cambio, etc. Sin embargo a mi lo que me parece más interesante de esta medicina milenaria es cómo conceptualiza la salud y la enfermedad y sobre todo como es posible que una tradición como la china superara el dualismo que aun nos acongoja a los occidentales actuales considerando un modelo que aunque aparentemente es trinitario acaba con la idea orgánico-psicógeno, funcional-estructural, endógeno-exógeno que nos ha mantenido ocupados durante tanto tiempo a los medicos occidentales.

En este post precisamente voy a ocuparme de este aspecto conceptual de la medicina china por su interés para las neurociencias, para la psicología y para la psiquiatría en particular.

Los medicos chinos no tienen ningun nombre para las enfermedades mentales y no lo tienen porque para ellos lo mental no tiene un estatuto separado de lo corpóreo o lo material, para ellos las manifestaciones mentales (lo que hoy entendemos como trastornos o enfermedades mentales) no se originan en la mente, sino en el cuerpo, en lo que ellos llaman jing, que identifican con la sangre pero que equivale a lo que nosotros entendemos como materia. Si se manifiesta en lo mental es simplemente porque la energia caliente asciende y eso es precisamente una manifestación mental: una energia que sube, se sube a la cabeza por asi decir.

Ahora bien los médicos chinos no piensan en humores o en moléculas que ascienden al cerebro para enfermarlo sino que operan en un plano energético, es decir todas sus terapias inciden en ese nivel de definición que llamamos energia y sobre la que deberé extenderme un poco porque para nosotros los médicos occidentales acostumbrados a utilizar fármacos que operan en el nivel material, esta palabra “energia” siempre nos suena como algo esóterico. Bien, desde ahora definiré que la palabra energia es sinónimo de electricidad y asi nos entenderemos mejor. Nuestro cuerpo es un acumulador de energia eléctrica y magnética, ese es el nivel de definición donde inciden tanto las terapias chinas como su conceptualización de las enfermedades.

Los medicos chinos consideran que en los seres vivos coexisten estos tres planos que se conoce con el nombre de “Los tres tesoros” y tambien con el nombre de la trinidad taoista.

  • Un plano material o jing.
  • Un plano energético o Qi, para nosotros el aire, el Oxígeno.
  • Un plano espiritual o Shen, para nosotros la mente.

Pero su medicina esencial: la acupuntura trata en todo caso de redistribuir sus cargas energéticas. La medicina china opera en el plano energético, en el plano del Qi. Prácticamente la cirugia y la medicina material en china no se encuentran desarrolladas, más allá de las importaciones que hayan recibido de occidente, su contribución más importante es pues la medicina que puso el énfasis en lo energético.

Un manera de definir el Qi es decirlo en nuestras propias palabras: el Qi es el oxigeno de aire y los procesos a los que la respiración alimenta: los procesos aerobios de nuestro organismo que extraen además suplementos de energia a través de la alimentación. Alimentación y respiración son como la gasolina y la energia que hace que estemos y permanezcamos vivos. De eso no cabe ninguna duda.

Un ser vivo es aquél que respira y se nutre, (con algunas excepciones que incluyen plantas y anaerobios).

De célula a célula circula una información sobre un soporte eléctrico, este flujo celular de energia se realiza a través de dos elementos: los electrones y los iones. La polarización y la despolarización celular son la base de la comunicación de célula a célula. De eso tampoco cabe ninguna duda.

La novedad que aporta la conceptualización china es que esta electricidad, el Qi no circula sólo por los nervios o de célula a célula sino por unos canales o meridianos invisibles que la medicina académica no ha podido en ningún momento objetivar y sin embargo esos meridianos (a pesar de no ser nervios) existen como se deduce de la medida de diferencias de potencial que pueden evidenciarse entre punto y punto. En términos comprensibles significa que la energia (el Qi) circula por una especie de cuerpo sutil que nada tiene que ver con el cuerpo real material.

Es sorprendente que la medicina occidental haya prestado hasta el momento tan poca atención a los aspectos energéticos del cuerpo vivo y se haya especializado sin embargo de manera notable en el cuerpo material y sus procesos bioquimicos. A pesar de que nosotros los occidentales estamos acostumbrados a saber qué es el radar, la radio, los ultrasonidos, las microondas, las radiaciones ionizantes o la electricidad somos reticentes a comprender lo vivo como resultante de campos energéticos y a hacer un esfuerzo por sintetizar los antiguos saberes taoistas e incrustarlos en nuestra medicina.

Los medicos chinos (y de ahi la confusión) cuando hablan del riñón no están hablando de la anatomofisiologia del riñon, para ellos desconocida en aquella época, de lo que están hablando cuando hablan del riñon es de una viscera Yin que tiene su complemento en una entraña Yang (la vejiga de la orina) que operan como dipolos eléctricos en función de una evidencia sensible: la excreción y el metabolismo del agua. Antes de que se supiera como funcionaba el riñon, los medicos tradicionales chinos ya habian conceptualizado que riñón, prostata, cápsulas suprarenales, huesos, vejiga de la orina y genitales compartian una fisiología comun con un correlato psiquico: el miedo, otro correlato atmosférico (invierno), un color, un alimento (cerdo), un sonido (gemido), un organo sensorial (oido), o un sabor (salado)

Para los médicos chinos el dipolo viscera-entraña es la base Yin-Yang por donde circula el Qi, en la siguiente tabla se organizan los pares energéticos que se establecen en el cuerpo humano:

  • Corazón (yin) duodeno (yang). Fuego.
  • Higado (yin) Vesicula biliar (yang) Madera.
  • Riñon (yin) Vejiga de la orina (yang). Agua.
  • Páncreas (yin) Estómago (yang). Tierra.
  • Pulmones (yin) Colón (yang). Metal.

En esta figura podemos ver las relaciones que existen entre elementos, y polaridades, asi como la ley de la nutrición (madre-hijo) y la ley de la inhibición (abuelo-nieto).

Como puede observarse en el esquema la pena es nutrida (no es causa) por el exceso de reflexión, pero la pena inhibe la cólera que a su vez inhibe la reflexión que a su vez inhibe el miedo que a su vez inhibe la alegria que nutre a la reflexión. Lo interesante es señalar que los bipolos clásicos en clave occidental alegria-pena que nos imaginamos como contrarios en realidad no lo son, la alegria inhibe la pena pero la pena no inhibe a la alegria como seria de esperar sino a la cólera, tal y como Freud intuyó (la depresión es cólera reprimida). Además al contemplar la nutrición-inhibición como una causalidad circular y cíclica la medicina china hace énfasis en la estacionalidad otro de los aspectos para los que la medicina occidental no ha encontrado respuestas y más aún: en los cambios psicopatológicos que podemos encontrar en la distinta evolución de los malestares mentales que seguirían la dirección de la rueda y siempre en función de los desequilibrios del Qi al transitar por sus meridianos.

Lo yin va hacia abajo como el agua, lo Yang sube hacia arriba como el Fuego, pero para mi la regla fundamental que regula este modelo explicativo es ésta contenida precisamente en “El clásico del Emperador amarillo”:

La cólera (Higado) hace ascender el qi, la alegria (Corazón) hace que el qi se enlentezca, la tristeza (pulmón) hace que el qi se disipe, el miedo (riñón) hace descender el qi, la sorpresa hace que el qi se disperse, el agotamiento hace que el qi se consuma, el pensar en exceso hace que el qi se concentre.

Estos infinitivos: descender, ascender, disipar, dispersar, consumir y concentrar son a mi juicio la clave de una nueva psicopatologia energética que está por escribir. Una especie de neomecanismos de defensa con los que el individuo en función de sus posibilidades trata de controlar el flujo de sus circuitos de energía.

Los médicos chinos lograron asi de una forma empírica correlacionar energéticamente las emociones tóxicas con sus correlatos anatómicos y patofisiológicos. Asi aunque la medicina china parezca no ya dualista sino trinitaria en realidad lo que está definiendo son los tres pasos o la triple ecuación que de alguna manera hoy consideramos como cierta, lo que nosotros llamamos emergencia la medicina tradicional china lo conceptualizó del siguiente modo:

La esencia (el ying) se transforma en energia (el Qi) y la energia se transforma en espitiru (shen).

Lo que viene a decir que los procesos de transformación desde lo material hasta lo mental sufren una doble modificación donde el puente que opera entre ellos es ese nivel de definición energético que los occidentales hemos ninguneado. Pero este nivel energético no solo crea lo mental sino que es el soporte comunicacional entre todo el cuerpo, en realidad la mente sólo seria una parte superior -una mente con conciencia propia- de esas otras mentes que habría creado la energia fluyente de órgano a órgano, una especie de cuerpo sutil que correría paralelo al cuerpo físico y que tantas pruebas nos ha dado a los médicos sobre su existencia a partir sobre todo de esos sintomas inexplicables que no siguen correlatos anatómicos y que llamamos psicógenos a falta de algo mejor con qué definirlos.

¿Será por eso que nos resulta tan dificil entender como la materia se tranforma en mente y la mente a su vez puede actuar sobre la materia? ¿Será por eso que precisamos refugiarnos en el dualismo y en la existencia de un principio externo, en una especie de espuma que anime el cuerpo y que siempre hemos llamado alma?. ¿Será por eso que nos resulta tan dificil renunciar tanto a Dios como a la serotonina?

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Fármacos anticaos: los normotímicos

Llamaré drogas anticaos a aquellas que son capaces de disminuir el rango de oscilación de un sistema cerebral cualquiera. En este articulo me referiré sobre todo a la regulación del humor y a las oscilaciones del mismo que conocemos con el nombre de trastorno bipolar y más genericamente a los trastornos del espectro afectivo. Definiré tambien el fenómeno del kindling, un modelo que nos permitirá teorizar acerca de las relaciones entre los umbrales convulsivos y la regulación de los sistemas hacia la estabilidad, más tarde analizaré aquellas drogas que han demostrado actividad como reguladoras de la estabilidad del ánimo y más concretamente a aquellas que pueden resultar de utilidad en las pequeñas variaciones del mismo como las que obervamos en la ciclotimia o los desordenes de la personalidad.

La aplicación del modelo categorial a la clasificación de las enfermedades mentales encierra no pocas contradicciones que han sido señaladas por diversos autores. Me voy a ceñir a las dificultades y solapamientos de los trastornos afectivos y los trastornos de personalidad del eje 2 para mi exposición.

Diagnosticar una ciclotimia, una entidad que se considera del eje 1 suele solaparse con distintos diagnósticos en el eje 2, lo que implica de entrada precisamente una cierta ambigüedad. La ciclotimia, suele convivir en los diagnósticos con el trastorno histriónico, limite, narcisista y antisocial, es decir con los diagnósticos del cluster B de la personalidad, lo que es lo mismo que decir que pueden estar justificados los dos diagnósticos. En mi opinión esta es precisamente una de las debilidades del diagnostico operativo que considera a las entidades del eje 1 como discretas, esto es que cada una de ellas es independiente de las demás. Los diagnósticos dimensionales que se basan en espectros por otra parte no parecen superar el problema de los solapamientos entre ejes aunque pueden arrojar cierta luz sobre los solapamientos del eje 1.

Así por ejemplo es muy común que un mismo paciente reciba diagnósticos variados como los siguientes:

-Trastorno histriónico de la personalidad

-Trastorno limite de la personalidad

-Ciclotimia

-Depresión recurrente

-Trastorno bipolar tipo 2

-Trastorno por abuso o dependencia de sustancias

Dicho de otra manera no solamente existe un solapamiento entre ejes sino también un solapamiento en el eje 1 entre distintas entidades del espectro afectivo. En mi opinión el eje central de este solapamiento está relacionado con un síntoma especifico: la disregulación del humor.

Esta disregulación o inestabilidad del humor está relacionada y es síntoma nuclear del trastorno limite de la personalidad, pero podemos encontrarle tanto en el histriónico, como en el narcisista o en el antisocial aunque no sean condición para un diagnóstico operativo. Naturalmente esta disregulación está presente en todos los trastornos periódicos (ahora llamados bipolares) desde los más leves hasta los más graves. La periodicidad o alternancia de fases depresivas de otras maniacas o hipomaniacas es sin duda la condición clínica que diferencia una evolución fásica o episódica de una evolución procesual como sucede con la esquizofrenia. Sin embargo se precisa en este momento responder algunas preguntas: ¿Es siempre fásica la evolución de los trastornos bipolares? ¿Es siempre claramente diferenciable la evolución de la esquizofrenia procesual de las psicosis fásicas o episódicas?

Es evidente que estas preguntas deben contestarse negativamente, ni todos los trastornos bipolares son bipolares ni todos los trastornos procesuales carecen de elementos fásicos. Estas dos evidencias sirvieron para incluir en las clasificaciones dos entidades nuevas el trastorno bipolar 2 ( donde existen recurrencias depresivas pero no maniacas), la mania unipolar y naturalmente la ya clásica depresión unipolar. En la otra serie se incluyó el trastorno esquizoafectivo, una especie de híbrido entre la esquizofrenia y los síntomas afectivos, lo que sin duda representa una nueva vuelta a la tuerca de las contradicciones a las que nos llevan las clasificaciones categoriales.

La ciclotimia, la hipertimia y la distimia se mantienen entre el bagaje teórico de los psiquiatras actuales pero no suelen diagnosticarse casi nunca (con excepción de la distimia) y no suelen diagnosticarse porque resultaría redundante un diagnóstico de cliclotimia junto a otro de trastorno bipolar 2. Así el diagnostico de ciclotimia por ejemplo se reserva para aquellas disfunciones leves y fásicas del humor que representan además estilos reactivos específicos de una cierta personalidad. Del mismo modo la hipertimia es considerada por un gran numero de psiquiatras más como un rasgo de personalidad sin ubicación nosográfica alguna que un trastorno del eje 1. Las discusiones acerca de si la distimia representa un trastorno de personalidad (personalidad depresiva) o un trastorno del eje 1 continúan abiertas sin que se haya llegado a ninguna decisión consensuada.

En este bosque de ideas y contradicciones continúo pensando que en términos de espectros sintomáticos desde un modelo dimensional podríamos imaginar un cluster de trastornos donde la hipertimia representara el estadío más leve del espectro afectivo y quizá el trastorno bipolar clásico la forma más grave del mismo y que todos ellos estarían presididos por un grado más o menos intenso de disregulación endógena del humor que no siempre se manifiesta por oscilaciones de alegria-pena sino también de otros polos afectivos como son la expansividad-éxtasis, felicidad-ansiedad o la más frecuente bipolaridad disforia-miedo, es decir lo que Kleist llamó psicosis marginales y que hoy en día carecen de ubicación nosográfica. En suma cualquier afecto puede encontrarse disregulado más allá del continuo alegria-pena.

El humor o tonalidad afectiva es uno de los parámetros psiquiátricos que mejor pueden estudiarse a través de la teoría del caos, en tanto que emergen de las condiciones de un sistema no lineal: el humor puede considerarse que es una variable (como los niveles de glucosa) que deben permanecer en una cierta homeostasis donde son permisibles variaciones individuales que oscilan en un determinado rango y sobre todo relacionadas con los eventos de la vida. Así, la alegría y la pena son condiciones adaptativas que representan modos adaptados de reacción en función de las circunstancias o vivencias individuales. La patología del humor sin embargo procede de una caotización de este sistema. El paso de un sistema homeostático a un sistema caótico (aperiódico) procede casi siempre de la superación de un número o masa critica que hace derivar al sistema fuera o lejos de las condiciones del equilibrio y una vez caotizado el sistema se hace impredecible.

Esta perdida del equilibrio de la regulación del humor en mi opinión tiene mucho que ver con el inacabado de nuestro sistema dopaminérgico. Todo parece señalar a que la evolución propició un sistema dopaminérgico abierto para el Sapiens producto de sus condiciones de vida nomádicas y donde los recursos alimentarios y la autopreservación de la integridad física se encontraban en relación directa con las amenazas y presiones del medio ambiente. Significa que la evolución dejó abierto el sistema de recompensas, búsqueda y gratificación pero también la autoestimulación (arousal) y la autotranquilización en una especie – la nuestra- que necesariamente debía desplazarse y salir a buscar alimentos y recursos constantemente. Este inacabado del sistema dopaminérgico es condición para un aprendizaje adaptativo en un entorno basado en recursos dispersos en el sistema y en amenazas inesperadas y casi constantes. Los isomorfismos del gen DRD4 descritos en el Sapiens (casi 11 variaciones del mismo gen) que codifican al receptor D4 para la dopamina hacen pensar que la especie humana diseminó múltiples estrategias relacionadas con esta cualidad de búsqueda a diferencia de otras especies como la mosca de la fruta que tiene este mismo gen pero sólo con dos isomorfismos: uno que marca salida (a por alimentos cuando escasean) y otro que señala quedarse (con los alimentos, cuando hay excedentes).

Es precisamente esta cualidad de inacabado del sistema dopaminérgico lo que explica que el Sapiens tenga la posibilidad de establecer y consolidar hábitos que contradigan el principio del placer así como también que vayan en contra de la autopreservación. El sistema dopaminérgico humano es tan plástico que puede adaptarse incluso a una conducta disadaptada, aun sabiendo que es inadaptada, es decir con conciencia de disadaptación, es más, determinadas conductas pudieron evolucionar precisamente porque resultaban inadaptadas pero posiblemente fueran seleccionadas por otro tipo de mecanismos relacionados con la selección sexual. En este sentido el vómito bulímico, la conducta de riesgo del buscador de sensaciones o el consumo de sustancias serian ejemplos de conductas disadaptadas que aunque a veces son incompatibles con la autopreservación o que se sitúan más allá del principio del placer pudieran engrandecer el autoconcepto o la percepción de eficacia o atractivo. Una vez constituidas en hábito pasarían a formar parte de la configuración dopaminérgica inicial de la personalidad y se independizarian como alarmas o gatillos específicos para esa persona determinada, parasitando las alarmas o gatillos evolutivos preformados.

En este sentido, el humor, entendido en su versión mas extendida, sería una tonalidad de la conciencia que tiñe o destiñe el colorido de la iluminación que la conciencia hace acerca de si misma, este color incluye en su paleta no sólo la alegría o la pena, sino también, la ira, el miedo, el placer, la repugnancia y la sorpresa. Si bien la alegría y la pena son por sus condiciones semánticas opuestas y es difícil establecer opuestos para la ira (¿la dulzura?), es evidente que desde el punto de vista del instinto la ira y el miedo se oponen al placer (aunque a veces puedan formar parte de cócteles específicos que se refuerzan mutuamente (como sucede en algunas parafilias). Hablando en términos psiquiátricos es posible suponer que la bipolaridad, la evolución fásica o las oscilaciones del humor no sólo afectan a la alegría y la pena sino también a estas emociones si bien su identificación como bipolos es difícil desde nuestra concepción de opuestos semánticos. Quizá por esta razón las psicosis de Kleist o Leonard no se encuentran entre las clasificaciones americanas tipo DSM y quizá también por esta razón, -no ser conceptualizadas- no son tampoco diagnosticadas.

Sea como fuere el humor caótico tiene como característica esencial la impredictibilidad de sus fases y al mismo tiempo -como el clima- la “casi evidencia” de su evolución fásica, en brotes y fases que se suceden alternándose entre periodos asintomáticos. La caotización del sistema regulador del humor puede explicarse ciberneticamente por el acoplamiento entre los módulos del sistema y biológicamente a través del efecto kindling (encendido), el mismo mecanismo que se encuentra en los ataques epilépticos (un mecanismo eléctrico), pero que a diferencia de estos se produciría por acumulación de pequeñas crisis comiciales límbicas que incapaces por si mismas de provocar un ataque epiléptico podrían sin embargo acumular sus potenciales de acción hasta que superado un cierto numero critico dieran lugar no a una crisis comicial sino a una caotización del humor desplazando la homeostasis.

QUÉ ES EL KINDLING

Kindling puede ser traducido como encendido o más bien como sensibilización o sea lo contrario de la habituación. Se trata de una hallazgo de Goddard que buscaba un modelo animal de epilepsia para el laboratorio, trabajando con ratas y varias especies animales descubrió que las repetidas señales electricas subconvulsivas podian operar a medio y largo plazo de forma acumulativa y disparar una convulsión. Una vez establecida este nuevo umbral ya no era necesario seguir estimulando al animal que quedaba asi convertido en epiléptico, es decir tenia convulsiones en ausencia de los estimulos.

El kindling puede establecerse mediantes descargas subconvulsivas electricas pero tambien con sustancias quimicas (picrotoxina, lidocaina, etc) y tambien – y de ahi su interés en la patologia humana- mediante experiencias ansiógenas o eventos estresantes. Un evento estresante cualquiera (en una personalidad vulnerable) puede encender el mecanismo que después irá incrementándose en la evolución del individuo y más tarde independizándose del sistema haciendose automático (caótico en cuanto a desordenado pero previsible). El kindling se estableció como un modelo explicativo de muchas enfermedades mentales sobre todo para el trastorno de pánico, la dependencia al alcohol, y la cocaina, asi como un modelo perfecto para estudiar las oscilaciones del humor del trastorno bipolar y tambien los trastornos de personalidad interictales de la epilepsia, o la adicción al alcohol.

Si bien no se ha podido demostrar que el kindling animal (que siempre es posible objetivar por sus huellas en el EEG) sea el mismo fenómeno que se encuentra implicito en la evolución de un trastorno afectivo, es coherente desde el punto de vista explicativo invocar un modelo kindling-like para explicar las oscilaciones del humor. Sabemos sin embargo que los medicamentos antiepilépticos tienen propiedades como normotimicos pero tambien sabemos que aunque algunos de esta familia los tienen, el efecto anticonvulsivo es distinto al efecto normotimico. Tambien sabemos que algunos medicamentos, como los barbituricos, el diazepan, el clonacepan o las hidantoinas que son anticonvulsivantes carecen de efecto normotimico alguno, mientras que otros como se comportan como anticonvulsivantes y normotimicos. Otros por fin son normotimicos pero carecen de toda acción anticonvulsivante como el litio.

Por otra parte el agente inductor del kindling no es siempre el agente quimico o electrico sino muchas veces la ausencia del mismo. Por ejemplo en el alcoholismo es la abstinencia la que genera el kindling y tambien las convulsiones, mientras que en la dependencia a la cocaina es la cocaina misma la que provoca el efecto kindling pero no por sus efectos psicoestimulantes sino por sus efectos anestésicos. En las oscilaciones del humor lo que tiene importancia es la frecuencia de la ciclación, asi en los cicladores rapidos podemos afirmar que tienen más riesgo de hacer más fases, brotes y hospitalizaciones que aquellos que tienen pocos brotes lo que es coherente con la masa critica que es necesaria para convertir un sistema predecible y causal en otro aperiódico o caótico.

El tratamiento de estas disregulaciones del humor por tanto vendría de la mano de aquellos medicamentos que tratan de llevar al sistema a sus condiciones iniciales, es decir de aquellos que tratan de reducir las oscilaciones del humor y que probablemente también tuvieran acción en la epilepsia verdadera, una enfermedad que desde el orden natural produce nuevos equilibrios en los sistemas desacoplados, como tambien lo hace el ECT (electrochoque). Esto es realmente algo paradójico porque sabemos que la ECT eleva el umbral anticonvulsivo y es además una opción terapeutica nada desdeñable para desacoplar un sistema oscilante. Los fármacos antikindling, que poseen efecto normotimico tienen también propiedades anticonvulsivantes. El primero que se estudió fue la carbamazepina que demostró no solo su efecto antimaníaco sino también su efecto protector en las recurrencias maniacas y disfóricas del trastorno bipolar pero que carece de acción en la prevención de la depresión, sin embargo posee indicaciones en la epilepsia temporal y en los trastornos de personalidad interictales tanto de las personalidades epilépticas como en otras, además es de elección en los sindromes de abstienencia alcoholica porque previene las complicaciones psiquiatricas de la misma. Una acción que volvió a repetirse con el valproato (antimaniaco y preventivo de las recurrencias maniacas sin acción en las recurrencias depresivas). Más tarde el Topiramato otro fármaco antikindling demostró su acción sobre las ingestas compulsivas y el comportamiento del peso (otro parámetro caótico en ciertas enfermedades) al tiempo que demostraba eficacia en el tratamiento de la epilepsia, no fue, sin embargo, capaz de demostrar ninguna eficacia en el tratamiento de las fases maníacas, ni preventivo en las fases depresivas o maniacas. Por último la lamotrigina tiene el efecto inverso a los anteriormente citados, es un buen antidepresivo por si mismo y previene por tanto las fases depresivas de los ciclos afectivos, pero carece de acción antimaníaca y de acción preventiva en las oscilaciones maníacas del trastorno bipolar.

Sin embargo me interesa recalcar de acuerdo con la idea de este articulo un efecto sutil de este grupo de medicamentos que va más allá del efecto antimaníaco o antidepresivo o de la prevención de las grandes oscilaciones afectivas: me refiero a su efecto neuroprotector que en términos biológicos tiene que ver con la estructura antes mencionada de nuestro sistema dopaminérgico diseñado para ir haciéndose de acuerdo con los estímulos del medio ambiente, se trata de fármacos que reducen “la condición de búsqueda”, dicho de otro modo que operan sobre la tendencia a las conductas de autoestimulación que proceden de los gatillos dopaminérgicos preestablecidos a partir de hábitos mórbidos y debidos a aprendizajes anómalos y lo hacen desde la inhibición del sistema glutaminérgico y el receptor NMDA, un sistema excitador. En este sentido se trata de fármacos anticraving de primera generación (estoy convencido de que pronto tendremos fármacos anticraving más potentes y específicos), es decir de fármacos que operan sobre las conductas de aprovisionamiento de tóxicos, en el caso de las toxicomanias, pero también de laxantes, en el caso de bulímicas o de búsqueda de estímulos en un sentido más genérico. Operan por tanto frente a la repetición autoestimuladora procedente de un gatillo o hábito.

Volviendo al caso de la ciclotimia y de sus solapamientos nosográficos y también de su convivencia con estilos de vida presididos por las vivencias aniquiladoras, las relaciones tormentosas, la vivencia residual de vacío, la necesidad de “hacerse notar”, etc que presiden los desordenes tipo B de la personalidad, he de señalar que estos fármacos y con dosis menores a las recomendadas en el tratamiento de las grandes oscilaciones del trastorno bipolar son capaces de aportar estabilidad bioeléctrica al sistema que se traduce en una mejoría de conductas y de la sensación subjetiva de bienestar derivada de la misma. He observado este efecto sobre todo con la lamotrigina en aquellos casos donde la depresión recidivaba en un estilo de vida presidido por la impredictibilidad. Es muy probable que el Topiramato también presente este efecto que no he podido observar en la gabapentina ni tampoco con los antipsicóticos atipicos tipo olanzapina.

Dicho de un modo más claro: este tipo de medicamentos llamados normotímicos son capaces de amortiguar la excitación del sistema glutaminérgico y evitar las pequeñas o grandes oscilaciones o disregulaciones del humor que observamos en los trastornos de personalidad, sobre todo del cluster B, algo que los antidepresivos tipo IRSS (Prozac) por si mismos son incapaces de asegurar en ausencia de una depresión clínicamente establecida.

 

Oir y escuchar

Esta madrugada ha llovido, lo se porque me ha despertado la lluvia, ya con los ojos como platos he pensado: “llueve”, oia la lluvia. Al poco he dejado de oirla y me he puesto a escucharla. ¿Han escuchado ustedes alguna vez la lluvia? Es como un instrumento percusivo, un traqueteo constante, cadencioso y en cierto modo mágico. ¿Pero hay alguna diferencia entre oir llover y escuchar la lluvia?

Si.

Oir es como pensar la lluvia, es una percepción distinta a la que sucede cuando el pensamiento no interviene, en su primera acepción “oir” ocurre a través de un filtro cuya función es identificar el sonido y darle un nombre, discriminar el sonido de la lluvia con el sonido de una manguera por ejemplo. Oir con el pensamiento es algo bien distinto a escuchar, ¿qué sucede cuando simplemente escuhamos la lluvia?

Lo que sucede es que lo que percibimos al escuchar es una percepción directa entre la conciencia y la lluvia.

Oir es identificar con el pensamiento y escuchar es oir sin pensar.

Conciencia y pensamiento son segun David Bohm los dos modos en que funciona nuestra mente.

Yo me lo imagino como las nubes en el telón de fondo del cielo. El cielo seria ese trasfondo no-conceptual sobre el que se van formando nubes u otros fenómenos meteorológicos. Lo interesante de esta manera de contemplar lo mental es que fondo y forma tienen distintas connotaciones:

  • La conciencia solo puede estar iluminada o a oscuras, contando con todas las tonalidades de transición, claroscuros y sombras.
  • Los contenidos de la conciencia (los pensamientos) son erráticos e impermanentes, mudables y cambiantes.

Lo que sugeria David Bohm es que sólo la conciencia representaria lo que en biología se conoce con el nombre de emergencia mientras que los pensamientos representarian la actividad cerebral propiamente dicha. Personalmente esta idea me parece elegante aunque confieso que me perturba por su carácter dualista: la idea de que en la mente existan dos salsas, dos principios nos vuelve a retrotraer a una especie de cerebro con alma si bien esta vez el alma no procedería tanto de Dios sino de una emergencia biológica. ¿Pero por qué hacer esa separación entre fondo y forma, entre continente y contenido?

Si leen ustedes este post entenderán la razón: algunos añoran a Dios y lo han sustituido por un Dios a escala biofisica, Bohm le llama “orden implicado” en su libro ya clásico “La totalidad y el orden implicado”

Lo cierto es que Bohm y los espiritualistas necesitan recurrir a estos conceptos trascendentales porque en el fondo son creyentes (o desean serlo), en realidad el concepto de orden implicado se refiere a un orden cósmico que sugiere que existe una interconexión entre todo lo vivo y que lo sujeta a algo que no podemos ver, ni tocar, ni medir. Una especie de superestructura o matriz inteligente que atraviesa galaxias y agujeros negros y que a nuestra escala se manifiestaría en eso que llamamos conciencia y que se hallaría -a su vez- atravesada por una especie de nebulosa celeste donde todas las conciencias pasadas, presentes y futuras se hallarían conectadas entre sí. Esta idea es desde luego muy poética pero necesita fracturar los planos de definición entre los que transcurre lo vivo y la materia. A nuestra escala de definición las leyes de la gravedad y la fotosíntesis son reales, pero en un nivel einsteniano de definición el espacio es curvo y los protones -en lo diminuto- no siguen las mismas leyes que siguen los planetas en sus circunvoluciones. La idea de mezclar los tres niveles de definición: el humano, el cósmico y el cuántico es una idea muy extendida entre los profetas de la new age. El problema es que lejos de superar el dualismo cartesiano y después de suprimir el alma hay algo espiritual que nos retorna, esta vez con nuevos nombres que llevan encima el marchamo de la ciencia, su legitimidad.

Yo no niego que en el hombre exista una dimensión espiritual pero no necesitamos inventarnos algo fuera de nosotros que nos sirva de sostén porque en cierto modo somos enteogénicos (tenemos un Dios interior en forma de potencialidades emergentes) y ahora vuelvo a la idea que ha dado origen a este post: la diferencia entre oir y escuchar.

Todos tenemos la experiencia que más atrás relataba, existen dos maneras de oir algo: una es a través de los filtros del pensamiento y otra la mirada ingenua de un niño que aun no ha codificado la realidad y carece por tanto de una estructura que haga de dique entre su percepcion y la misma. El resultado de esta forma de mirar (o de escuchar) es el asombro, a veces, la perplejidad en otras. ¿No es precisamente eso lo que les sucede a los esquizofrénicos? Ellos oyen sus propios pensamientos, o les rebotan en forma de eco, o los sienten como impuestos o que alguien se los está robando, es como si todo en ellos careciera de esa conciencia que ilumina, ese trasfondo que engloba y encuadra toda percepción, es como si ellos solo fueran cuerpo. Un cuerpo sin horizontes, sin trasfondo.

Efectivamente hay dos formas de oir algo, una al menos nos las enseñaron estos enfermos a través de sus experiencias y fenómenos elementales (las alucinaciones de voces) y otra nos la contó Freud con aquella conceptualización sobre la escucha flotante.

Es por eso que existen profesionales de la escucha pues no todo el mundo tiene adiestrada esta facultad, la mayor parte de la gente solo quiere hablar (aunque no tengan nada que decir) y muy pocos son los que prefieren escuchar a hablar, pero aun en esta franca minoria de personas hay pocos que sepan escuchar en su dimensión mas dura: pues escuchar en realidad es oir sin pensar y sobre todo oir desde la ingenuidad no desde un sistema de creencias en donde encajar lo que el interlocutor nos dice. Es eso precisamente lo que hacen muchos profesionales sin seguir aquella máxima inventada por Freud y reformulada por Bion, en aquella famosa (y hermosa) frase de “escuchar sin tiempo y sin deseo”.

Escuchar no implica comprender, escuchar es contener, sostener y validar. La escucha es la medicina más barata que existe.

Fíjese en usted mismo como se comporta cuando alguien le cuenta un problema. ¿No está pensando enseguida en minimizar, en aconsejar, en reestructurar, en hacerle ver a su interlocutor que está exagerando, que no hay para tanto o en el peor de los casos: que usted tiene la solución?

Todos operamos asi en nuestra vida privada, es decir oímos a nuestro interlocutor pero no le escuchamos. Si lo hiciéramos caeríamos en la cuenta de que nuestros pensamientos, nuestras hipótesis, nuestra formación o nuestros condicionamientos nos impiden escuchar realmente al otro y caeriamos además en la cuenta de que nuestra conciencia se encuentra permanentemente atravesada por nubarrones de todo tipo, es muy difícil despejar todos esos intrusos que pueblan nuestra mente, hace falta un entrenamiento que conocemos con el nombre de “presencia plena” o mindfulness.

Con este entrenamiento somos capaces de -al profundizar en su práctica- controlar el flujo de los subproductos de nuestra mente, y lo hacemos a través de nuestra propia mente, de su recursividad. Precisamente porque nuestra mente es recursiva (puede referirse a sí misma y puede autoobservarse) podemos planear en ese cielo despejando pensamientos y nubes. En realidad todos estos subproductos de la mente sólo aparecen porque somos muy distraídos por naturaleza y tenemos un enorme tendencia a distraernos mirando el panorama. De lo que se trata es de impedir de que los árboles no nos dejen ver el bosque.

Pero el bosque y los árboles son la misma cosa o al menos se encuentran acoplados del mismo modo que las abejas y las flores lo están tal y como comenté en este post. Es verdad que el bosque no es sólo una población de árboles sino algo más con su propio microclima, su fauna y su flora, su humedad y sus constantes biológicas, el bosque es un nicho ecológico, una emergencia de los árboles que ni existe ni no existe, es como la mente de los árboles. El bosque no podría existir sin los árboles pero los árboles pueden existir sin ser bosque.

Eso les sucede a los pensamientos de los esquizofrénicos, son como árboles sin bosque y esa es la idea que quiero reiterar aqui, no necesitamos creer que existe una trascendencia del bosque o una conciencia cósmica de los bosques para explicar su existencia real, porque el bosque es algo más que una idea sin dejar de ser una abstracción, una palabra de seis letras que no podemos despejar diciendo que no existe (pues todos tenemos una representación mental de qué cosa es un bosque) sin embargo el bosque no existe del mismo modo que el árbol, se trata de dos planos diferentes de la palabra “existir”. Al bosque no se le puede meter el dedo, al árbol si.

Eso le sucede a la mente, no puede verse ni tocarse y sin embargo todos tenemos la experiencia directa de que no sólo nosotros sino que nuestros semejantes poseen a su vez una mente, es algo que no precisa demostración, se trata de un axioma. Sin embargo en la mente no sólo hay pensamientos, hay otra cosa que seguramente coevolucionó con ellos me refiero al lenguaje.

Y ahora me gustaria autocitarme: procede de un antiguo post titulado “Mente y lenguaje

Decía esto:

“Efectivamente las cosas mismas no hablan, están mudas, porque es el ser consciente quien habla, quien recrea, quien entona o declama, el depositario del énfasis, de la silaba desde donde emanan el resto de sonidos que encadenados entre si tejen una trama con sentido, con sentido semántico, Fuera de la forma, fuera de la literatura no existe sino conversaciónes banales, pero tambien existe el aksara, la vibración sagrada, matriz de todas las formas, un silencio que opera como pantalla de los significados, de todos los significados, es por eso que el silencio es tan intolerable y es por eso que el silencio en ocasiones es mortifero como una arma cargada de infinitas intenciones, aquel que sólo habla y nunca escribió o calló, nunca terminó por meterse en el yugo que encadena los bueyes a las formas, y es prisionero de la ilusión de la normalidad”.

Lo que viene a decir que hay algo en el lenguaje que nos parte en dos que nos escinde y que Freud llamó la Spaltung: efectivamente ser bosque o ser árbol no es la misma cosa, oir o escuchar no son el mismo fenomeno perceptivo, hablar o escuchar no son la misma conducta, ver y mirar no son la misma opción, una palabra es una palabra pero significa cosas bien distintas a la palabra en sí.

Y no lo son porque hay algo en la estructura de lo humano que nos obliga a representarnos la realidad y algo que nos obliga a generarla y en esa interacción o acoplamiento habitamos. Y ese algo sólo puede ser el lenguaje que nos escinde entre significante y significado, es decir entre una palabra y lo que evoca en la realidad. La palabra “árbol” no está evocando la misma realidad que la palabra “bosque”, observe usted que el árbol existe, puede verse y tocarse y todos tenemos la experiencia sensible de haber visto alguno, pero la palabra “bosque” pertenece a un nivel distinto de jerarquia, no apela a una realidad tangible, al menos no del mismo modo que la palabra “árbol”.

¿Como se las agencia nuestra mente para diferenciar ambas realidades?

Lo hace a través de una larga evolución filogenética que dio como resultado el nacimiento de un tercer cerebro: la corteza cerebral, allí donde anida nuestra inteligencia. Las neuronas tiene que hacer una gran caminata desde su lugar de origen hasta su destino final allende la corteza: se trata de un camino lleno de dificultades -la migración neuronal- y como siempre les sucede a los inmigrantes que viajan en patera, unos llegan y otros perecen: cualquier migración presenta una extrema vulnerabilidad a las averías tal y como conté en este post.

Para diferenciar entre pensamiento pensado y pensamiento hablado nuestro cerebro tiene que disponer al menos de cuatro módulos:

  • Un módulo que le permita saber reconocer que es un árbol (frontal izquierdo)
  • Un módulo que le permita comparar lo que ve con algo, un matorral por ejemplo y extraer sus consecuencias nominales (frontal derecho)
  • Un módulo que nos permita nombrar al “árbol”. Temporal izquierdo, area de Broca).
  • Otro módulo que nos permita saber qué significantes se hallan adheridos a la palabra “árbol” (temporal derecho)

Si todos estos módulos cerebrales funcionan adecuadamente y se encuentran permeables, todo sucede casi en un santiamén; vemos un árbol, lo comparamos con otros, sabemos que es un pino, lo nombramos y sabemos que lo que estamos nombrando es una verbalización, una palabra. Además asociamos otras caracteristicas de los pinos, sabemos que hay piñas, ardillas, etc, vinculados con esta idea. Sabemos que un “pino” es una palabra y que el “árbol pino” es un vegetal, una cosa que está ahi afuera. Si no hubiera permeabilidad, veriamos un pino y creeriamos que es un gigante, pues los significados personales de la palabra pino estarian averiados y saldrían otras significaciones, lo veriamos como algo amenazante o quizá como algo que existe en si mismo (la palabra “pino”) , etc. Esto les sucede a los esquizofrénicos y por eso sabemos que este tipo de pacientes sufren una avería de los sistemas que codifican el lenguaje, por eso la esquizofrenia se ha vinculado a accidentes que proceden de esta capacidad del ser humano de construir símbolos, decodificarlos, nombralos, asociarlos y crear un mapa del mundo comparable con la realidad. De ello hable en este post.

Efectivamente los humanos estamos disociados, tal y como Freud adelantó, esta disociación procede de la necesidad de codificar un sistema puramente simbólico como es el lenguaje de la realidad-real. Esta disociación contiene ganancias y averías como la esquizofrenia. La ganancia es que nuestra mente es capaz de observarse a sí misma -conocerse a si misma- y supone en la práctica la experiencia de división entre observador y observado, esta disociación lejos de ser perjudicial es enormemente ventajosa para nosotros los humanos que podemos modificar los contenidos de la mente con un poco de entrenamiento y la ventaja adicional de influir de arriba-abajo en nuestro cuerpo.

De estas posibilidades aun poco exploradas y que conocemos con el nombre de causación descendente tenemos mucho que hablar. No necesitamos apelar a trascendencias externas para compartir la idea de que la espiritualidad (el manejo de la mente influyendo sobre el cuerpo o sobre la realidad) es una experiencia que debemos fortalecer, sin embargo y en mi opinión la creencia en ese algo externo, omnipotente y misterioso no hará sino retrasar el necesario desarrollo de una tecnologia para alcanzar aquellos fines.

Menos trascendencia y más corporalidad.

La proteina Tau y el ovillo de Ariadna

Alois Alzheimer fue un medico alemán que acuñó por primera vez el termino demencia y que de paso describió la enfermedad que lleva su nombre, una enfermedad degenerativa que se caracteriza por la incapacidad de aprender nada nuevo y simultáneamente con ello la perdida de habilidades neurológicas y mentales que se manifiesta clínicamente como una apraxia-agnosia-afasia: una incapacidad generalizada para reconocer y conocer algo nuevo, llevar a cabo automatismos aprendidos o nombrar los objetos y conocer su significado social. Con todo lo más llamativo es el rápido deterioro psico-fisico que acompaña a la enfermedad al menos en sus ultimas fases o estadíos y tambien el rápido deterioro de la memoria, aunque sigue conservándose la memoria de acontecimientos pasados fuertemente asociados por causas emocionales. La EA afecta a todo el cerebro tanto a las regiones corticales como subcorticales y afecta por tanto del mismo modo a la conducta como a la inteligencia.

La mayor parte de enfermedades suceden porque vivimos demasiado, es así de crudo y sin embargo muy fácil de entender puesto que el ser humano no está adaptado, ni diseñado para vivir más allá de los 60 años. Para algunos autores y algunos profetas de la “nueva era” el proceso de envejecimiento no es algo naturalmente fatal, sino una especie de enfermedad que se debe al estrés oxidativo y que por supuesto se puede tratar como si fuera una enfermedad. Personalmente no me adhiero a esta teoría por una razón que procede del campo de la física: los sistemas abiertos tienden a la entropía positiva es decir hacia su destrucción, vivir cien años o doscientos no añadiría nada a este problema que es la vida, sino que representaría un problema añadido: depender de la medicina para sobrevivir de un modo permanente. Mi opinión va en la dirección de asegurar una buena calidad de vida y de muerte a las personas una vez que sus capacidades físicas y mentales ya no resulten dignas, algo que sucede inevitable, pero también gradualmente después del periodo reproductivo.

De todas las enfermedades mentales la enfermedad de Alzheimer (EA) representa a la más frecuente de todas las demencias y está relacionada con el proceso de envejecimiento. El proceso de envejecimiento acumula no sólo estrés oxidativo o insuficiencia en el flujo de sangre hacia el cerebro, sino también malformaciones genéticas sobreañadidas provocadas o no por el proceso de oxidación, se trata en cualquier caso de mutaciones no transmisibles porque suceden en un individuo que ya no puede reproducirse y no puede por tanto transmitir sus genes averiados a la siguiente generación. Estas malformaciones genéticas confluyen en una serie de elementos anatomopatológicos que se supone están en la base de dicha enfermedad, se trata de elementos relacionados con la insuficiencia del cerebro para regenerarse a si mismo: aparecen sobre todo unas estructuras llamadas ovillos neurofibrilares constituidos por agregados de proteínas Tau hiperfosforiladas que provocan una distorsión en el citoesqueleto neuronal sobre el que van creando una especie de alambrada que entorpece el normal flujo entre neuronas. Además de alambradas hay tambien una especie de cemento o depósito de una sustancia llamada beta-amiloide constituida también por fragmentos de una proteína atípica y que son la expresión de los mecanismos reparadores del cerebro cuando existe demasiada basura acumulada en el interior de las células.

Estos elementos aparecen en todas las culturas y en todas las personas por encima de una determinada edad, con independencia de su alimentación y el grado de estrés ¿Es entonces inevitable la presencia del Alzheimer en la edad avanzada? ¿Existe alguna medida protectora?

Para empezar la EA es sin duda una enfermedad típicamente humana, ningún primate la puede sufrir, lo que resulta al menos sorprendente. A partir de esta evidencia los investigadores -otra vez- se han planteado si la EA es el precio a pagar por una vida demasiado larga y existen algunas evidencias de que así es. Aunque la EA es una enfermedad multifactorial, la clave parece estar en una lipoproteina llamada ApoA, cuya finalidad es el transporte del colesterol. Se conocen tres polimorfismos de esta proteína en el ser humano y parece que la forma ApoA4 es la que se relaciona con la aparición de la enfermedad sobre todo si se da en un homozigoto, que tiene diez veces más probabilidad de padecerla que los heterozigotos para el mismo polimorfismo que solo tienen cuatro veces más probabilidad que cualquier otro alelo de la ApoA ( (Mayeux 1995).

Hay que señalar ahora que los homozigotos (aquellos que tienen la misma copia de un mismo gen) tienen todas las de perder en esta enfermedad y en casi todas las demás.

Estos alelos solo se manifiestan en edad avanzada, se trata pues de alelos cuya acción va a manifestarse de un modo retardado. Estos polimorfismos de la ApoA sólo se dan en el hombre y no están presentes en ningún simio, que como es sabido no llegan a sobrepasar los 60 años en ningún caso. Sin embargo en el hombre y por encima de 65 años ya pueden observarse ovillos neurofibrilares aislados y depósitos de beta-amiloide, incluso en un 10% de ellos podrán observarse antes de los 50 años, por contra solo un 10% de los sujetos mayores de 80 años no presentan las lesiones típicas de la EA (Ohm, 1995, Braak, 1997). Dicho de otro modo la EA es muy frecuente pero no un acompañante inexorable de la vejez y representa la reacción de la proteina Tau a la basura acumulada en el interior de las neuronas.

O sea que a las celulas cerebrales les pasa lo mismo que a los ancianos cuando viven solos: acumulan basura, trastos, cosas inservibles y además poco a poco van dejando de visitar estancias o habitaciones que quedan permanentemente cerradas y llenas de artefactos inservibles, eso parece ser que sucede en el nivel celular a las mitocondrias envejecidas: padecen una especie de síndrome de Diógenes, lo que da como resultado que la proteina Tau se ponga en marcha –pues esa es su función- para construir nuevos railes por donde debería circular la señal sináptica de neurona a neurona.

El problema es que a la proteina Tau le pasa algo muy parecido a los carretes de pesca y es que con frecuencia la línea se enreda y da lugar a líos que el pescador avezado debe disponerse a desenredar. La mejor manera de que una línea no se enrede consigo misma es mantenerla recta y en tensión y eso es lo que parece que nos protege mejor del Alzheimer, andar siempre aprendiendo algo nuevo y al mismo tiempo quitar la basura que se acumula en las mitocondrias de nuestras neuronas.

Otra manera es lo que hizo Teseo para no perderse en el laberinto: conseguir que Ariadna le sostenga el ovillo. Gracias a la inestimable ayuda de Ariadna Teseo consiguió llegar al centro del laberinto y dar muerte al Minotauro y lo más difícil: encontrar de nuevo el camino de retorno.

Los argumentos anteriores significan que las variaciones de la ApoA no son causa suficiente para el desarrollo de una EA, lo que nos lleva a nuevas búsquedas que puedan explicar todo el desarrollo anatomopatológico y fisiopatológico de la EA. Pero la pregunta que debemos hacernos en clave evolutiva es ¿Tiene la EA algo que ver con nuestra mayor capacidad de memoria y mayor capacidad de simbolización? ¿Es la EA un tributo que pagamos por nuestra mayor longevidad?

Williams en 1957 publicó una teoría muy interesante que conocemos con el nombre de teoria pleiotrópica y que fue retomada por Martin en 2002 para adaptarla a los conocimientos actuales en genética: ambos postulan que determinados genes pueden representar una ventaja en una edad y una desventaja en otra, por ejemplo tener altas cifras de testosterona es ventajoso para un macho joven pero muy desventajoso para un macho viejo que tendrá más riesgo de padecer un cáncer de próstata. El gen que regula la absorción de calcio hacia el hueso es muy ventajoso para los jóvenes que tendrán huesos fuertes pero desventajoso para el viejo que seguirá absorbiendo calcio y depositándolo en lugares atípicos y propiciando la arteriosclerosis. No es baladí hablar de arteriosclerosis porque se sabe que existe una relación entre esta enfermedad, los accidentes cerebro-vasculares, los traumatismos craneoencefálicos y la EA, dicho de otro modo determinadas enfermedades sistémicas aceleran la progresión de las lesiones típicas de la EA. Significa que también con toda probabilidad existe una relación entre nuestra alimentación y la EA, pero por desgracia los estudios comparativos entre sociedades tradicionales y nuestra cultura occidental no han arrojado ningún dato relevante o definitivo: sabemos que la EA es menos frecuente en aquellas sociedades tradicionales pero también sabemos que en ellas casi nadie alcanza la edad suficiente para poder establecer grupos de comparación.

La EA afecta a varios sistemas cerebrales de neurotransmisión. El que parece implicado de un modo más claro es el sistema del glutamato a través del receptor NMDA, se trata de un sistema excitatorio que aparece implicado en un sinnúmero de conductas de tipo búsqueda (comida y sexo) propiciadas por un exceso de pulso dopaminérgico y que forma parte de un cluster que aparece tanto en los trastornos de personalidad como en las enfermedades degenerativas, incluso en la esquizofrenia. Todo parece indicar que este sistema es el eslabón final de una cadena de fallos propiciados por un exceso de estímulos y señales que provocan un estrés en las sinapsis a causa de la entrada masiva del calcio en la célula, esta hipótesis de la neurodegeneración es común tanto a las enfermedades propiamente neurodegenerativas como en las llamadas enfermedades del desarrollo, lo que nos lleva a plantearnos si existe algún nexo de unión entre la esquizofrenia y la EA. Kraepelin que acuñó el nombre de demencia precoz para la esquizofrenia suponía que esta enfermedad era una forma precoz de la EA y a lo mejor no andaba demasiado desencaminado. Otro sistema que se encuentra implicado es el de la acetilcolina, es decir el sistema del que se nutren los ensueños, sin embargo los inhibidores de la colinesterasa tipo Donepezilo o Memantina no han resuelto el problema del la EA aunque es evidente que han mejorado la clínica de nuestros pacientes y probablemente retrasan la evolución maligna de la enfermedad.

En conclusión, existen algunas evidencias de que la enfermedad de Alzheimer está ligada al envejecimiento y es probablemente un tributo que paga la especie humana a la longevidad. Del mismo modo que la esquizofrenia es una enfermedad humana vinculada a la aparición del lenguaje a través de algunos genes que tienen que ver con el desarrollo cerebral y la neuroplasticidad, también la EA es una enfermedad ligada al proceso de hominización. La ventaja de ser portador de estos genes habría que ir a buscarla a las conductas que se vinculan con ella en una edad temprana dado que el Sapiens no está diseñado para sobrevivir más allá de los sesenta años y aunque esta ventaja aún no ha sido identificada es seguro que tiene que ver con la capacidad del cerebro para regenerarse a si mismo dado que las lesiones del EA ocupan el mismo lugar donde aquellas proteínas neurotróficas se expresan: en el citoesqueleto neuroglial, es decir en la matriz de sostén del cerebro.

Un neurólogo escocés llamado Claude Wischik anda detrás de un fármaco llamado Rember que parece que promete mucho sobre como deshacer los nudos de esta alambrada tejida por la proteina Tau. El citado fármaco aun está en fase 3 (experimentación clinica) y no se encontrará en las farmacias hasta 2010 (si todo va bien). Se trata de un fármaco prometedor, el propio Wischik asegura que en veinte años el Alzheimer será una enfermedad del pasado.