El karma de Althusser


En este post me propongo poner un ejemplo de causalidad kármica basada en un caso real, concretamente al caso de Louis Althusser y basada en un libro autobiográfico titulado “El porvenir es largo” y sobre el que ya hablé en este post. Sin embargo entonces me ocupé básicamente de las razones que Althusser esgrimió para que la justicia le considerara imputable por el crimen de su esposa Hélene: no lo logró y terminó sus días ingresado en un manicomio, la justicia siempre le consideró un alienado.

Para aquellos que quieran saber más sobre este caso pueden visitar este enlace donde se hace un análisis psicoanalítico del caso bastante bueno. O en este otro.

En el post anterior di una serie de definiciones sobre el karma que recuerdo al lector para que pueda seguir mi argumentación en el caso concreto de Althusser:

  • Karma es repetición de algo que vuelve de forma aparentemente inevitable y que está relacionado con el concepto freudiano de la compulsión repetitiva.
  • La acepción blanda y la más popular de karma se relaciona con el destino y la predestinación.
  • El karma es el balance de nuestros actos, el premio o castigo segun que ese balance haya sido positivo o negativo: hay una rueda de la fortuna y de la maravilla y una rueda de la desgracia y de la calamidad segun el “karma” que derramamos en cada uno de nuestros actos y elecciones.
  • No hay karma sin acción, sin conducta concreta, no hay karma sin intencionalidad, ni hay karma sin elección aunque se trate de una elección lejana o compulsiva . A veces puede parecer que estas elecciones están enajenadas pero esto siempre es por la disociación entre aquello que se eligió y las posibilidades que el individuo dejó escapar, el aspecto de alienación es siempre un subterfugio moral para eludir las responsabilidades de los propios actos realizadas “a posteriori”, una forma de pretexto racional. Aquello que acontece por fuera de la intencionalidad del sujeto no es karma ni deja rastros para la repetición

El caso de Louis Altusser contiene una novedad acerca del karma como entidad individual, parece que existe en este caso y otros muchos una compulsión repetitiva que es transgeneracional, que atraviesa las generaciones y que nos acerca bastante a esa idea del karma como maldición familiar como sucede en los mitos, donde los pecados o faltas de los abuelos parece que son purgados por los nietos, probablemente los terapeutas de familia y los que abrazan teorias sistémicas estarán de acuerdo en que existe un modelo repetitivo que atraviesa de parte a parte las generaciones y que trasmiten los “pecados” de una estirpe entera hasta que se encarnan en un individuo cualquiera que se ofrece al “sacrificio” y que es entonces llamado “paciente designado“, como si hubiera en las familias una especie de karma que va repitiéndose hasta que alguien rompe con la maldición usualmente en forma de locura, maldad o tragedia. Este aspecto del karma entronca con la tradición budista de la reencarnación, en este sentido no seria tanto el alma la que vaga de cuerpo en cuerpo buscando su purificación sino un determinado espíritu familiar el que se transmite a través de las relaciones de dominio y apego entre padres e hijos. En el caso de Althusser puede observarse precisamente como el karma individual del propio pensador es el mismo karma de su madre, es precisamente el “pecado” (la falta) de la madre lo que Althusser asume como propio de forma “espontánea”, lo que nos lleva a plantearnos el problema del libre albedrio y de la intencionalidad, pues no existe acto volitivo sin intencionalidad.

De su biografía solo rescataré aquellos elementos que me sirven para ilustrar qué es lo que se repite y por qué. En este sentido no quiero ser exhaustivo dándole al lector todos los elementos de análisis y le remito a su libro autobiográfico citado más arriba o a cualquiera de los artículos publicados en Internet que hablan tanto de su infancia como de su obra intelectual. Para mi los hitos más importantes de la biografia de Althusser son los siguientes:

  • Su familia tanto materna como paterna eran franceses pied noirs que vivían en Argelia y que eran algo así como funcionarios de la metrópoli que se relacionaban entre sí y que de alguna forma estaban destinados a emparentar, naturalmente estamos hablando de familias conservadoras y católicas.
  • Su madre perdió al amor de su vida -precisamente llamado Louis- en un accidente de aviación durante la primera guerra mundial.
  • Su madre se casó entonces con el hermano del fallecido y cuando nació Althusser decidieron darle el nombre del aviador desaparecido.
  • La relación entre Louis y su madre fue siempre muy estrecha, ya que Louis era en cierto modo -y a pesar de que tenia una hermana menor- el consuelo de su madre. Louis entendió desde su más temprana infancia que su madre le utilizaba para compensarse de su desgracia y de un matrimonio mal avenido con su padre al que describe con un carácter impulsivo y algo violento.

Con estos datos podemos reconstruir el karma que a través de la madre se trasmite hasta Louis: su destino es ser el sustituto del amor perdido de su madre en su corazón -al que bautiza con el mismo nombre- y la compensación de los sinsabores y decepciones de su matrimonio. Los chicos que son admitidos en el seno del deseo compensatorio de sus madres suelen ser perfectos y dóciles hijos a la vez que buenos estudiantes y eso fue lo que sucedió precisamente con Louis, comenzó a destacar precozmente en el colegio prometiendo una larga y fecunda carrera. El problema para Louis comenzaría a plantearse cuando alcanzó la madurez sexual, es entonces cuando comienzan sus problemas, primero con las poluciones nocturnas que trata de ocultar llenándose de vergüenza. Con el despertar de su libido comienzan precisamente sus primeros conflictos con esa madre posesiva, perfeccionista y amargada que le separa de sus iguales e interviene fácticamente negandole la sexualidad como más tarde se verá.

Es significativo que Althusser se masturbara por primera vez durante su cautiverio en la segunda guerra mundial en un campo de concentración nazi y que lo hiciera por indicación de uno de sus compañeros, lo insólito es que tenia 28 años y que precisara de asesoramiento, un dato que señala a una inhibición sexual muy importante de carácter culpógeno. En realidad pasó toda le guerra en ese campo de concentración dado que su regimiento entero se rindió sin combatir algo que más tarde sus enemigos en el partido comunista francés siempre le reprocharían . Lo asombroso de este cautiverio es que probablemente y descontando algunos episodios en la casa de los abuelos en Alsacia fue su periodo más feliz y sosegado desde el punto de vista mental , en realidad su primer episodio depresivo tuvo lugar tras la liberación: Althusser se deprimió al ser liberado, un dato que merece la pena retener para entender el karma de Althusser que estaba ligado precisamente a la cautividad.

Esta reacción frente a la liberación puede resultar chocante a aquellas personas no profesionales que siempre se imaginan los episodios depresivos como reacción vivencial a adversidades o a calamidades de la vida. No, en ocasiones el episodio depresivo tiene que ver con una ganancia y no con una pérdida, aunque en realidad Althusser no sintió la liberación como una ganancia sino que le enfrentaba con muchas de las posibilidades de la libertad -siempre incierta- y con la responsabilidad de tener que asumir una orientación profesional desligada de su familia. Señalaré que este primer episodio depresivo fue tan grave que precisó un ingreso hospitalario y la primera tanda de electrochoques y de inhibidores de la monoaminooxidasa, primeros antidepresivos que se sintetizaron y cuyos efectos secundarios eran difícilmente soportables, no sería la única vez que los recibiera en su su vida. Probablemente Althusser era un enfermo afecto de un trastorno bipolar aunque su diagnóstico en este contexto importa muy poco: lo que importa realmente es el destino del personaje, algo que él mismo comenzó a labrarse en este episodio que relataré a continuación fiándolo a mi memoria.

Cuenta en sus memorias un episodio acaecido en sus años puberales, andaba entonces Althusser enamoriscado de una muchachita de su misma edad a la que había conocido en la playa. El asunto es que aquel encuentro generó algunas citas más y la alarma de su madre que le regañaba por esa amistad. El recuerdo -que al parecer contó a su psicoanalista- era poco más o menos asi: se habia citado con ella y iba a dirigirse a la playa en su bicicleta, cuando su madre se dio cuenta de hacia donde iba y simplemente se le quedó mirando. Entonces Altusser que ya iba en dirección a la playa cambió bruscamente de sentido para apaciguar a su madre que ya estaba al parecer al acecho y sabedora de a dónde iba su hijo.

Este cambio de sentido en la dirección de su carrera tiene en mi opinión una lectura karmática concreta. Althusser ya habia sido designado por el destino (por su madre) como el sustituto del amor de su vida, al parecer este se habia acoplado bastante bien a las exigencias de su madre, pero su despertar sexual le impulsaba en otra dirección: la de su propio deseo. ¿Qué hizo entonces Althusser? Como puede verse en ese recuerdo de la playa, lo que hizo fue renunciar a si mismo y plegarse al deseo de su madre. En este episodio Althusser reconstruye los primeros carriles de su karma, su destino en ese momento quedó sellado a partir de su propia elección de erigirse en la prótesis materna. Althusser no seria ya Althusser sino la prolongación de la vida que su madre no había podido vivir por sí misma. La misión de Althusser seria desde entonces seguir ese rastro que su madre le propuso y hacer de su vida un ejercicio de simulación, apenas visible en las bambalinas de su talento filosófico e intelectual aunque no tanto político.

No es de extrañar que su segundo ataque melancólico fuera poco después de tener su primera experiencia sexual completa, es cuando conoce a Hélene la que seria su esposa con la que ejerce una especie de redentorismo social puesto que Hélene era una mujer sin demasiada formación y por supuesto sin fortuna, una especie de paria social que como él militaba en el partido comunista francés que seria otro de los escenarios donde Althusser escenificaria su karma de cautividad pues los ortodoxos comunistas de aquel entonces le coartaron continuamente su libertad filosófica e intelectual.

De su relación con Hélene interesa destacar que se trataba sobre todo de una relación tormentosa, pasional y canibalistica, de ese tipo de relaciones donde uno termina por devorar al otro. Muy probablemente en la evolución de su enfermedad Althusser intercaló múltiples episodios hipomaníacos que le llevaban a situaciones de exhibicionismo, escenas truculentas, desafíos, conductas bizarras, peticiones sexuales indiscretas a otras mujeres en presencia de Hélene, etc. Es muy probable que Hélene estuviera harta de él y que intentara varias veces divorciarse, el caso es que no lo consiguió y segun relata el propio Althusser en su biografia, Hélene le confesó que no podia vivir sin él pero tampoco con él, le rogó por tanto que la matara puesto que tampoco tenia valor para hacerlo por si misma.

Y eso fue lo que sucedió, Althusser no podia decirle que no a Hélene (como tampoco pudo hacer con su madre) y fue por eso que un día en un estado que hoy definiriamos como disociativo la estranguló. Lo cierto es que ni él mismo supo nunca por qué lo hizo aunque siempre defendió que era absolutamente responsable por ese crimen y que debería ser juzgado y castigado por él.

Pero no lo consiguió y fue declarado inimputable por causa de enfermedad mental, Althusser no volvería a salir de su ultimo cautiverio, el Hospital de St Anne.

Si Althusser mató a su mujer porque Hélene era la personificación de su madre o la mató porque ella se lo pidió y no pudo negarse no lo sabremos nunca y en mi opinión solo tiene un interés medico-legal. Lo importante es que su vida fue una prolongación de la tragedia de su madre que él aceptó llevar a cuestas de forma espontánea plegándose al karma de aquella. Tuvo una oportunidad de liberarse de aquel legado pero decidió no hacerlo, prefirió seguir los carriles de seguridad que le proporcionaba aquel fundamento familiar del que él era una parte muy importante quizá un mito.

Lo que le volvió durante toda su vida fue su decisión de vivir enjaulado, prisionero en la vida de otro, como un recuerdo sin corporalidad alguna, un fotograma desteñido y eso es lo que logró hasta que murió cautivo en este caso de la psiquiatría por prescripción judicial.

¿Qué hemos aprendido de esta historia?

El karma es sobre todo la sucesión de decisiones, cogniciones y sendas que vamos abriendo y transitando en la vida presididos siempre por algo que nos vino legado por nuestros progenitores. El buen karma es aquel que desde ese lugar logra transformarse en algo nuevo si es necesario saliéndose del destino que para nosotros planearon otros.

¿Mala suerte o karma?

Este blues precisamente habla de eso, se trata de un tema muy conocido de Albert King y que tambien fue grabado por Cream, vale la pena oirlo, se trata de “Born under a bad sign”(Nacido bajo una mala estrella):

6 pensamientos en “El karma de Althusser

  1. Un caso asombroso desarrollado desde una perspectiva tan peculiar como siempre son las suyas, no podía ser de otra manera 😉
    Es interesante esa encrucijada donde Althusser decidió girar la bicicleta en el sentido contrario, queda brillantemente ilustrado cómo encaja el libre albedrío dentro de lo kármico. Excelente, professeur.

  2. Si, para mi esa intencionalidad de la que hablaban Brentano y Merleau-Ponty es fundamental, sin intención no hay karma, si yo te piso sin querer no hay karma, pero si yo de doy un pisotón a propósito, hay intencionalidad y por tanto karma. No obstante hay un segmento de nuestra conducta que sucede alienada es decir sin presencia del Yo o de la mente, pero que sigue dejando rastros de karma puesto que esa alienación es un subproducto defensivo de un “no querer darse cuenta” pero contiene intencionalidad. Por ejemplo para matar a su esposa Althusser precisó de la intención de darle muerte de lo contrario es imposible matar a nadie. Se trata de un tema apasionante de filosofía de la mente ¿Hasta qué punto somos responsables de nuestros actos, por ejemplo en los accidentes de tráfico? Temas que invocan el libre albedrio y la intencionalidad.

  3. Què interesante, paco. Sì, en mi experiencia he tenido contacto con dos pacientes que repetìan situaciones transgeneracionales, uno era nieto de un homicida, y la otra era hija de una suicida. Ambos “ignoraban” los hechos.
    Con respecto a la mejorìa durante la cautividad, me recuerda tambièn a Dostoievski, que se aliviò cuando estuvo en el presidio.
    Un abrazo, y tambièn a Ana.

  4. Gracias, María Inés, otro saludo para tí! Efectivamente esto de la transgeneracionalidad es interesantísimo, yo he estado en sesiones de Jodoroswky donde se repiten siniestramente nombres propios de tíos muertos, hijos muertos, u otros familiares curiosamente con un elemento de violencia, “como si” hubiera que encarnarlos como sea, aunque sea mediante un nombre bautismal (¿he dicho bautismal?)…

Deja un comentario

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s