El Tao del placebo


Existen al menos dos acepciones sobre el efecto placebo, una de ellas, las más conocida y de la que hablé en el post anterior se refiere a su acepción débil. Hoy voy a centrarme en la acepción fuerte del susodicho efecto.

En su versión débil el efecto placebo depende de las creencias del paciente, de la fe del médico en su teoría, de la enfermedad del paciente, de la administración del fármaco, de la expectativa curativa por parte del paciente y de la interacción medico-paciente en esa conceptualización que conocemos con el nombre de sugestión.

Sin embargo damos demasiado pronto por sabida qué significa la palabra sugestión. Y no caemos en la cuenta de que la versión fuerte del efecto placebo se encuentra plegada en esa palabra. ¿Qué entendemos por sugestión?

Psicológicamente hablando podemos definir esta palabra como el grado de influencia que una persona tiene sobre otra para conseguir que esa persona haga, piense o sienta algo concreto sugerido directa o indirectamente por ella. Naturalmente no se trata de cualquier persona sino de alguien muy especial que frecuentemente tiene más poder y saber que el influenciado. Es impensable que el influyente sea una persona sin poder o sin un saber especial real o imaginario que el otro le atribuye, somos influidos por aquellos que nos superan en poder o en saber, o en las dos cosas, eso es lo que sucede en la interacción entre médico y enfermo pero no sólo en ella. Quizá el ejemplo más importante y potente de sugestión es el que ejercen padres sobre sus hijos, se trata de una interacción constante, repetida y no sólo basada en las sugerencias u ordenes directas sino mediada sobre todo por la imitación, la suplantación o la identificación. La sugestión en este sentido es algo muy parecido al aprendizaje y que se desarrolla simultáneamente con él: aprendemos mejor aquellas cosas que forman parte de la sugestión que esas figuras significativas nos imponen y en oposición nos resultan difíciles de aprender aquellas cosas que no han formado parte precoz de esas sugestiones parentales, bien entendido que los seres humanos podemos autosugestionarnos a no ser sugestionados (sobre lo que volveré más abajo) y a hacer todo lo contrario de lo que se espera de nosotros.

Sin embargo no nos debemos dar por satisfechos con esa explicación, si ésta fuera siempre cierta todos los médicos resultarían eficaces como curadores y expertos en el manejo del efecto-placebo y esto ya sabemos que no es verdad. La estadística está de la siguiente manera: de todos los pacientes que trata un terapeuta (el 33%) obtienen mejorias considerables, otro 33% algun tipo de mejoría, mientras que un 33% se muestran refractarios o incluso empeoran con la terapia (sea cual esta sea). Esta regla de los tres tercios parece que es universal con independencia de la tecnología empleada, me estoy refiriendo a lo que sucede en una psicoterapia sin fármacos.

Si las estadisticas son como son debemos de buscar otras explicaciones a la teoria de la influencia de unos sobre otros. Y debemos buscarla precisamente en la esencia de la palabra influencia. ¿Como influimos unos sobre otros? ¿A través de qué leyes? ¿Pueden modalizarse leyes fisicas para explicar este fenómeno de la sugestión?

Para responder esta pregunta es hora de decir que el efecto placebo no es sólo un efecto pseudofarmacológico que se obtiene con un fármaco que simula ser un fármaco verdadero cuando sólo es un sucedáneo. El efecto placebo es el efecto del cambio espontáneo que tiene lugar en nuestro cerebro y en nuestra mente a través de algo que hace de catalizador, de algún tipo de impresión inespecífica e indeterminada. Así podemos hablar de un libro-placebo, una amante-placebo, un amigo-placebo o una experiencia-placebo. ¿No es cierto que algunas de esas experiencias nos cambiaron la vida, a veces de forma lisa y otras veces de forma rugosa?

Hasta algunas enfermedades pueden operar como placebos de otras. ¿No es cierto que algunas personas solo se curan sus neurosis o sus migrañas cuando son diagnosticadas de un cáncer? ¿No es sólo entonces cuando algunas personas introducen cambios en su vision del mundo que les permiten mejorar emocionalmente y hasta encontrar sentido a lo que les queda de vida?

Hay un viejo axioma médico que dice: “La enfermedad grande se come a la pequeña”, ¿No es este fenómeno el resultado de un efecto placebo determinado por la enfermedad grave?

La acepción fuerte del efecto-placebo es aquella versión que identifica placebo con cambio. Lo que es lo mismo que decir que la permanencia es lo que se opone al placebo o consigue resultados contrarios (efecto nocebo). Dicen los teóricos de la teoría de sistemas que sobre los sistemas vivos operan dos tipos de fuerzas unas que tienden a la homeostasis o permanencia y otras que tienden al cambio, del equilibrio entre ambas se supone que depende la salud de una persona. Lo curioso de esta formulación es que se parece mucho a las leyes que gobiernan nuestro universo: efectivamente nuestro universo se encuentra en expansión desde el momento del big bang original que inauguró el espacio-tiempo tal y como lo observamos, pero si el universo se encuentra en expansión es porque la velocidad de esta expansión es superior a la velocidad critica necesaria para que no se colapse debido a la gravedad. Es decir la velocidad de expansión del universo es algo mayor que la gravedad de toda la materia del universo, es por eso que aun sigue expandiéndose y esperemos que por mucho tiempo.

Pongo este ejemplo de la física para rotular que la vida se basa en una supremacía de los mecanismos expansivos sobre los constrictivos: una ganancia de desorden, del mismo modo que los mecanismos termodinámicos señalan hacia el futuro (ganando entropia) y también los psicológicos y por eso recordamos el pasado y no el futuro: la flecha del tiempo señala hacia el futuro en la dirección de la expansión y la perdida de orden del universo . Lo que en fisica llamamos inercia de la explosión del big bang o constante cosmológica en psicologia recibe el nombre de cambio mientras que lo que en Fisica es gravedad de la materia en psicología se llama homeostasis.

Conciencia y cosmos se expanden d euna forma parecida, asi:

Cambio y homeostasis son estados de la materia que se alternan continuamente buscando la mejor relevancia de contexto, una especie de danza de retroalimentación que hace que cualquier ser vivo se autoregule a si mismo. En el nivel mental sucede lo mismo y si el efecto placebo fuerte según mi definición anterior es equivalente a cambio, para aprender algo más de él tendremos que observar qué sucede en aquellas personas que tienen enfermedades susceptibles de ser tratadas con placebos (banalmente psicosomáticas) y que sin embargo no responden o se muestran refractarias y que son las mismas que cambian poco a pesar de la edad y que solemos conocer como personas tercas o inflexibles. ¿Qué les sucede a este tipo de personas?

¿Qué hacen para resultar invulnerables a la sugestión inducida o espontánea?

¿Por qué no les cura la vida o el cariño o la simpatía ajenas?

¿Por qué siempre parecen estar detenidos en una especie de impasse?

Lo que hacen es parar, detener la danza de su mente por lo que se hacen impermeables a cualquier aprendizaje que entre en conflicto con sus áreas erróneas, por decirlo así. Lo que hacen es hacerse rígidos e inflexibles, inválidos para lo nuevo y temerosos del cambio, de la sorpresa o de la improvisación. Y es algo que hicieron precozmente: en un momento determinado de su vida “decidieron” que no podían ser sugestionadas o dirigidas por otros, con independencia de que esa decisión fuera bien porque sintieron esa “sugestión” como intromisiones o exigencias intolerables o bien porque no sufrieron ningún intento de sugestión por parte de otros, estas personas construyeron un esquema -una matriz- mental que consiste en haberse sugestionado a si mismos sobre determinadas certezas que incluyen su autoconcepto. Serían estas personas las que resultarían resistentes a la influencia ajena.

Este paradigma comportamental que acabo de describir se llama “control” , prefiero llamarlo así en lugar de llamarle perfeccionismo u obsesividad porque me parece más cercano a lo que estos individuos hacen con su mente y no prejuzgan otras categorías caracterológicas o patología determinada. Y eso es lo que hacen esta clase de personas hipercontrolan sus vidas (y las ajenas) y por eso son invulnerables a la sugestión y al aprendizaje.

Lo que entendemos como normalidad mental es difícil de definir pero es un concepto intuitivo: se trata de mantener abiertas las ventanas de la mente y someterla de vez en cuando a una refrigeración y ventilación adecuadas, así nos desprendemos de los viejos esquemas mentales y los reemplazamos por otros nuevos, así aprendemos sobre nosotros mismos: algo trascendental par adaptarnos un mundo cambiante, es esto precisamente lo que no pueden hacer estas personas enjauladas en su deseo de control. Pero además de no aprender nada nuevo estas personas sufren otras consecuencias directamente derivadas de su estrategia magna: se fatigan y también se contracturan en exceso. Lo que cuesta mantener la mente parada o al menos detenida en determinados aspectos locales -los que afectan a los que la autosugestión alcanzó- es un monto de energía colosal, mucho más elevado que lo que costaría mantener la represión que es un mecanismo mucho más ahorrativo y que solo afecta a determinados impulsos y no a otros (afecta sobre todo a aquellos impulsos que entran en litigio con nuestra parte moral), pero el “controlador” no reprime sus impulsos puesto que esos impulsos no entran en conflicto con nada moral, antes al contrario son rasgos o impulsos bien considerados por el medio ambiente (suele decirse de los tercos que son personas con criterio y personalidad)

Parar la mente es caro desde el punto de vista energético y lo es por una razón:

Imagínese que usted ha decidido hoy hacer limpieza general de su casa. Naturalmente usted se pone manos a la obra pues la basura, el desorden y la suciedad se acumulan en ella y le hace ya imposible vivir con comodidad. Usted hace un trabajo que tiene un costo energético X pero que a cambio consigue aumentar el orden (o reducir el desorden) de su casa. La energía que usted quema en forma de calor se desprende al universo y aumenta así el desorden del mismo. Lo que es orden en su casa, es desorden para su cuerpo y para el universo. La entropía ha aumentado aunque su piso se librara hoy de las ratas. Lo mismo sucede con el trabajo intelectual o con el trabajo mental de nuestro “controlador”, dedique usted solo una hora al día a detener su mente a impedir su burbujeo y observará usted como queda agotado. Esa fatiga o astenia acompaña siempre a los controladores crónicos junto con aquella incapacidad para aprender nada nuevo o sus rasgos de terquedad o perfeccionismo y una tendencia paradójica e incomprensible de mantenerse activos o hiperactivos.

Esta paradoja surge porque el orden obtenido con el control en una cierta localidad se manifiesta como desorden en otra. Es como si usted tuviera no una sino 10 casas que limpiar, cuando la ultima estaría lista la primera ya volvería a estar sucia.

La energía consumida es enorme si la comparamos con alguien sugestionable pero a cambio no consigue ninguna de las recompensas que si consigue otro tipo de persona que no utilice el control como paradigma conductual. No consigue aliviarse con las pequeñas sugestiones cotidianas, ni es respondedor al placebo ni cambia casi nada que tenga que ver con su complejo original y que suele ser este: “hay que mantenerse firme con las convicciones propias”.

La mente de una persona así parece la mente de un autómata y lo parece por lo siguiente:

Mente y cerebro no son la misma cosa pero una y otro se comunican ¿como lo hacen? Evidentemente para entender las relaciones entre mente y cuerpo (no vale con decir que son la misma cosa como hacen algunos, la mayoria) hay que recurrir a los modelos cuánticos de la fisica. La mente no tiene forma, ni materia, procede de la materia pero no es la materia, ¿entonces como hace para comunicarse con la materia, en este caso con el cerebro?

Pues lo hace de una manera muy parecida a cómo se comunica usted con su casa cuando anda de limpieza general, usted sigue siendo el mismo tanto cuando limpia como cuando descansa pero el orden/desorden se ha invertido termodinámicamente: cuando limpia el desorden está en usted y cuando descansa el desorden está en la casa. El orden que introduce usted en su hogar es desorden que aumenta su entropía y la del universo. Usted se cansa y tiene que parar, tomar fuerzas y continuar hasta quedar contento con su obra.

No cabe ninguna duda de que esa comunicación tiene que hacerse -físicamente hablando- a nivel de partículas elementales y no de moléculas grandes, pues son las partículas los únicos elementos de la materia que pueden estar en dos sitios a la vez. La serotonina no tiene ningún influjo sobre la mente pero algún electrón de algún átomo de carbono de alguna de estas moleculas si que tienen esta función. Es posible imaginarse la mente como un burbujeto caótico de particulas compartidas por mente y cerebro al mismo tiempo, que ahora son particula y después onda, que ahora están y después no están, no hay manera de saber si el gato de Schrodinger está vivo o muerto salvo abriendo la ventana.

Lo que es caos para la mente es orden en el cerebro o en otro lugar de la mente gracias a ese colapso de determinadas funciones de onda en lugar de otras, parece que el modelo de expansión-contracción es algo muy parecido a lo que sucede en la mente de este tipo de personas que priorizan este estado de cosas de “parada” en el movimiento de sus deseos y cuyo balance vital podría ser este: ganar afuera para perder dentro.

Y ahora responderé a la pregunta que más arriba hacía de cómo influimos unos sobre otros en la acepción fuerte del efecto-placebo:

Lo hacemos de inconsciente a inconsciente sin darnos apenas cuenta de ello, pero antes de influir en alguien tenemos que conseguir influir en nosotros mismos, de consciente a inconsciente: a través de eso que hemos llamado a veces causación descendente. No basta con convencerse de que algo es verdadero sino que tenemos que mandar ese mensaje a nuestro inconsciente para que sea útil para otros, donde podrá ser procesada como información que será tratada de forma cuántica: sin localidad ni linealidad: es así como podrá viajar de mente en mente e influir en otros. Pero no podrá ejercer esa función en cualquiera sino sólo en aquellos que hayan realizado un proceso simétrico consigo mismos y permitan al menos esa penetrancia o permeabilidad de su mente consciente y vigil.

11 pensamientos en “El Tao del placebo

  1. Simplemente maravillosa su explicación de las sincronicidades, entre ellas la telepatía. Y es cierto, el otro (u otra) ha de ser simétrico y permeable. Las mentes también serían como dos piezas de puzzle –simétricas y permeables entre sí- que encajan y se produce el milagro, entendiendo por milagro lo que la ciencia aún no explica tan inspiradamente como usted. Algo me dice que está en el camino acertado si en esa comunicación mente-mente damos relevancia no a las moléculas sino a lo infinitesimalmente pequeño, cargas eléctricas, energéticas, cuestiones de longitudes de onda en fín. Muy bello, y además los conceptos de no-linealidad y no-localidad de la TB encajan perfectamente también aquí.
    Su idea central de que el placebo-fuerte es, en definitiva, cambio, me recuerda a Planck. La idea de que tras acumular una determinada cantidad de energía es cuando se produce ese “salto de nivel” (no antes ni después), ese “clic” mental que transfigura, da mucho que pensar también en lo que atañe a los misterios del cambio operado en la subjetividad. O, si no le importa que le cite, como dijo usted en algún otro sitio:
    “las partículas que van en la misma dirección y a la misma velocidad van siempre juntas, por eso hablan de “paquetes de energia”, de paquetes cuánticos, como los coches de una autopista que suelen juntarse siempre cuando van a una misma velocidad y se disgregan a velocidades diferentes.”
    Un brindis –uno más- por tanta delicia de transdisciplinariedad condensada. Es un genio en pleno burbujeo 🙂
    PS: esa acertada imagen, como más la miro más me gusta…

  2. Desarróllelo, oh sí, desarróllelo pues. Sus acólitos lo leeremos gustosos.
    No se imagina usted cuánto me he exprimido los ventrículos para poder recordar dónde había leído sobre un experimento serio al respecto de esa comunicación mente-mente, pero, por suerte, por fín lo he recordado, y era precisamente en la TB de Martínez:
    “Uno de los primeros experimentos de las ciencias cognitivas que demostraron la no localidad fue realizado por los neurofisiólogos mejicanos Grinberg-Zylberbaum & Ramos (1987). En ese experimento, dos sujetos lograron coherencia encefálica instantánea (ej. sin localidad) cuando, después de establecer una comunicación de afiliación a distancia, el estímulo que se le presentó a un sujeto para cambiar su patrón de ondas encefálicas (evoked potential), se reflejó instantáneamente (sin localidad) ese cambio en las ondas encefálicas del otro sujeto sin el tener conocimiento que su compañero había recibido el estímulo.”
    Seguro que podrá hablar un día de estos tb de estas cositas, sí, aunque tiene una larga lista en espera, me consta 🙂

  3. Bueno, fijate en una cosa: de mi articulo no se desprende nada acerca de la telepatia, pero si de algo que tiene que ver con ella. Imaginate que grabaras en una cinta una conversación conmigo y luego hicieras cortes en ella sin respetar el tempo lineal de la conversación. Lo que quedaría serian fragmentos de la conversación ininteligibles para un observador pero perfectamente comprensibles para nosotros que intervinimos en ella. Yo creo que pensar la telepatia como la reproducción de una conversación es un error, nada cuántico puede trasmitirse así, todo lo más lo que podemos trasmitir es eso que Jung llamaba coincidencias significativas, es decir sincronicidades, algo asi como que el emisor y receptor se hallan en la misma onda como se dice vulgarmente. Pero si que es verdad que hay materia en el articulo para desarrollar ese tema.

  4. Esto es maravilloso. Me refiero al post, a los fenòmenos de sincronicidad, al comentario de Ana, a los encuentros ciberespaciales . . . ¿puede ser que hace un par dedècadas una colonia de monitos lavadores de Japòn haya descubierto que el sabor de las papas mejoraba con el lavado,y que la generaciòn siguiente lo haya aprendido? ¿Pero que la misma generaciòn joven de otra colonia, en Am. del Norte, haya “nacido” sabiendo que las papas debìan ser lavadas? Si mal no recuerdo, nos lo relatò un profesor de psicofarmacologìa.
    Los escritores de narrativa cuentan un fenòmeno muy habitual: cada vez que comienzan una novela, empiezan a ocurrirles una serie de “casualidades” relacionadas con la temàtica abordada. Quiero decir, ¿es posible que en el burbujeo no sòlo intercambiemos entre nuestros cerebro y mente, sino tambièn ( y ahì estarìa el aspecto fuerte del placebo) con los de otros?
    Y si pregunto demasiadas tonterìas, llàmenme a la cordura, por favor, que ùltimamente me he abusado de vuestros servicio de emergencias espìritu-culturo-psicològicas.

  5. Eso que describes Ines se llaman “campos mórficos” y fue descrito por Shelldrake. Lo que yo creo sobre este asunto es que existe una via de comunicación entre los humanos -un sexto sentido- que llamamos estar en la onda y que tiene que ver con haber seguido una evolución personal paralela. En cuanto el efecto fuerte del placebo creo que funciona mejor en ese tipo de parejas humanas que han recorrido un camino parecido y que yo creo que es algo parecido a pasar al inconsciente (allíi donde no existe el espacio-tiempo determinados) determinados contenidos que s epueden trasnmitir siempre y cuando entendamos que esa transmisión no es algo lineal como una conversación telefónica o una comunicación por email.
    Si, lee entre lineas.

  6. Muy encomiable colega hermano. Yo también gusto de desempeñar grandes labores sociales al desempeño de la comunidad desde sus individualismos trastornados. Somos el futuro primo, el futuro sobre el que la razón se abrirá siempre paso. Saludos cordiales. Y cuerdiales. JIjijijijiji!!!

  7. Pingback: La biologia de la creencia « neurociencia-neurocultura

  8. Muy interesante todo el blog, leo desde la sombra…

    Soy física teórica, y quería decir que los comentarios acerca del big bang, expansión del universo y constante cosmológica son un poco confusos… y no se ciñen a los datos y modelos actuales. Dices:

    “nuestro universo se encuentra en expansión desde el momento del big bang original que inauguró el espacio-tiempo tal y como lo observamos”
    Esto no es exactamente así. Para empezar, no sabemos si el espacio tiempo existía antes. Sí es cierto que espacio, tiempo y materia se generan con la expansión del universo.

    “pero si el universo se encuentra en expansión es porque la velocidad de esta expansión es superior a la velocidad critica necesaria para que no se colapse debido a la gravedad. Es decir la velocidad de expansión del universo es algo mayor que la gravedad de toda la materia del universo, es por eso que aun sigue expandiéndose y esperemos que por mucho tiempo.”
    Hay más razones detrás de la expansión del universo y parece que la constante cosmológica tiene que ver con ello, puesto que se trata de fuerzas repulsivas. No todo es atracción en el universo. Y sí, el universo seguirá expandiéndose -mucho tiempo-, la materia se irá dispersando y acabará todo como un frío paisaje con pequeñas partículas dispersas. Eso, siempre que no ocurra nada nuevo, claro, porque por ejemplo hay teorías inflacionarias que muestran un universo “esponja” con distintos subuniversos, cada uno con leyes físicas tal vez distintas…

    “Pongo este ejemplo de la física para rotular que la vida se basa en una supremacía de los mecanismos expansivos sobre los constrictivos: una ganancia de desorden, del mismo modo que los mecanismos termodinámicos señalan hacia el futuro (ganando entropia)”
    No todo en el mundo aumenta la entropía, y el contraejemplo más claro es el de los seres vivos: reducen la entropía. Sólo por apuntar el detalle.

  9. Gracias por tu comentario Marta, no acabo de entender cuales son las discrepancias respecto al tema de la expansión del universo. Si el tiempo y el espacio existian antes del big bang los fisicos hablan de singularidad, o dicho de otra forma : hubiera lo que hubiera entonces es evidente que no seguiria las leyes fisicas quen hoy conocemos.

    En tu ultimo punto dices: que los seres vivos reducen la entropia y eso no lo acabo de entender puesto que yo entiendo la entropia como tendencia de un sistema hacia su aniquilación, puede ser que esté confundido pero para mi que si nos morimos y nos convertimos en polvo es porque ganamos entropia (desorden). ¿Es asi?

  10. Pingback: Creencias de primer y segundo orden « neurociencia-neurocultura

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