La sociogénesis de la enfermedad mental


En este post me propongo analizar los cambios sociales que a mi parecer más influyen en la patoplastia de las enfermedades mentales, sobre todo de cara a lo que hemos llamado desordenes narcisistas, bien definidos por Lipovetsky en su obra “La era del vacío“como estrategias individuales relacionadas con el vacío, en oposición con las estrategias anteriores que le precedieron y que pivotaron alrededor de la prohibición sexual, el autoritarismo y la explotación del capital sobre el trabajo asalariado.

Es necesario recordar ahora que el sufrimiento mental siempre ha ido enroscado a la transgresión, a la prohibición o a la disidencia. Decir narcisismo es nombrar la caducidad de todas las oportunidades de discrepar de algo puesto que ya no hay nada sobre lo que discrepar, pero es tambien abandonar a los sujetos a su propia suerte, fiándolo todo a sus recursos mentales, algo que ya pronosticó Freud en “El malestar en la cultura“.

Estos han sido los cambios que hemos vivido en los ultimos 50 años aproximadamente:

  • Sobrevaloración del cuerpo, indefinición de sus limites, facilitación de la exhibición del cuerpo en perfomance, desaparición de los tabúes sobre el desnudo, el adulterio o la sexualidad exótica.
  • Sobrecarga ideológica y publicitaria sobre las dietas, logros deportivos y hazañas corporales de todo tipo.
  • Sobreestimación del “darse cuenta”, de la autoobservación, del insight y del autoconocimiento, culto a la asertividad, la autonomia y a la autoestima. Cuanto más se hipertrofian estos valores mayor cantidad de gente sufre por sus opuestos: incapacidad para ser autónomos, pobreza del autoconcepto o incapacidades personales para afirmarse.
  • Culto al individualismo radical y a la autonomia e independencia con respecto a las figuras ancestralmente protectoras. Paradójicamente los hijos son incapaces de independizarse de sus padres, los enfermos de sus médicos, las esposas o maridos de sus cónyuges, todo pareciera señalar que la prescripción social en sí misma genera el fracaso en acercarse al ideal que propugna.
  • Reedición de cultos espirituales sin Dios, desvinculados del precepto o la moral con sentido colectivo. Invención de una moral individual que no acepta otra condición sino el propio juicio moral sobre las conductas. El kantianismo del imperativo categórico ha muerto definitivamente y nos hemos instalado en un relativismo moral que tiene su correspondencia en la tolerancia individual hacia la transgresión ajena, una pseudotolerancia que oculta el desinterés por el prójimo.
  • Reificación de la economia no productiva y virtual: inversiones en bolsa, encarecimiento ad infinitum del suelo urbanizable, abaratamiento de las materias primas en origen, desprecio por el talento empresarial productivo, abominación del trabajo bien hecho e instalación en una economia globalizada y volátil y que alarga hasta el paroxismo la deuda contraida con bancos y entidades de crédito, una deuda que se renegocia constantemente y cuyos excedentes no sirven más que para seguir endeudándose.
  • El viaje y trasiego continuo de personas en perpetuo movimiento viene a ocultar otro drama individual de nuestro tiempo: el escaso sentido de pertenencia. La gente no viaja por interés etnografico sino para encontrarse a si mismo, pues solo en el viaje es posible encontrar una identidad fugitiva. Tránsitos rapidos y acelerados de personas que sestean en impersonales aeropuertos y esperan horas para trasladarse a un lugar seguramente exótico en un ejercicio de paciencia infinita mientras son tratados como ganado consumidor de duty frees. Viajar es para algunos la única forma de estar en alguna parte puesto que los individuos han sido despojados de sus señas de identidad. El abaratamiento del viaje es una forma de asegurar su inconsistencia y la liquidez de las relaciones que en otro momento llamamos “echar raices”, establecerse o implantarse.
  • Despolitización, desmovilización ciudadana, vecinal, laboral y estudiantil e indiferencia absoluta frente a lo público. Lo privado le ha ganado la batalla a la res publica y ha tomado el relevo al ágora, al mismo tiempo lo público ha llegado a penetrar con cámaras, luces y taquígrafos sobre el espacio privado levantando acta de todas nuestras atrocidades y convirtiéndolas en espectáculo: el morbo por lo real ha sustituido al interés por las causas comunes y los individuos se refugian cada vez más en esos cotos privados que llamamos hogares precisamente en el momento en que los hogares han dejado de existir para convertirse en lugares de paso o simples dormitorios.
  • La vida se ha transformado en una playa de vacaciones donde el consumidor despliega un menú de recomendaciones y elige su opción como en un restaurante. Todos tienen su opción y esperan además que el estado del bienestar la satisfaga, no importa lo bizarra que resulte su opción pues está persuadido de todas las opciones son derechos inalienables y legitimos del sujeto. La desacralización de lo sexual y la imposición del orgasmo como reclamo sanitario han multiplicado y legitimado todas las opciones de goce diseminando sexualidades inéditas y fugitivas antes condenadas a los manuales de psiquiatria.
  • El sistema educativo es el campo de experimentación de toda esa variedad de simulacros impulsados por los modernos y desestimados por los postmodernos: el fracaso y sobre todo el desinterés de los escolares por el saber presiden las actitudes de burn out de un sistema que no puede redimirse a si mismo y que tampoco puede ser redimido por los estudiantes que parecen haberse recluido en un nihilismo apático o antisocial como única medida de integración en un mundo desolado. El pasado y el futuro ya no interesan a nadie: vivimos en un aqui y ahora sin sentido y además sin ninguna esperanza de modificación precisamente por el deterioro d elo público.
  • Los héroes trágicos como Edipo han sido sustituidos por héroes de comic o por heroinas glotonas o pornográficas. El pecado y la culpa han sido barridos por decreto del horizonte social: todo está permitido y ningún tabú es hoy acatado, la angustia aparece por tanto ante el vacio frente a la transgresión y el vacio se instala como precursor de las drogadicciones, los trastornos de identidad, los trastornos alimentarios y la impulsividad. Al desaparecer las prohibiciones ancestrales que pivotaron sobre lo sexual los humanos han quedado incrustados en el vacio de su cuerpo y en el sin sentido de una vida sin historicidad.
  • El predominio y hegemonía de la imágen omnipresente sobre las ideas impone tambien el predominio del espectáculo sobre la reflexión, de la improvisación sobre el debate. La politica ha sido capturada por el lobby todopoderoso de la comunicación y es hoy su principal cliente: la patética dependencia de los políticos de los medios es tal que los espectadores terminan por desconfiar tanto de los políticos como de los medios sobre todo de la televisión, esa empresa de imágenes que los politicos tanto desean pues es su ultima oportunidad de supervivencia, al fin y al cabo siempre gana aquel que mejor imagen vende en televisión, dicho de otro modo, el simulacro ha impuesto una nueva lógica sobre nuestras vidas y nuestros destinos politicos son forjados por productores de programas mediáticos. La desconfianza en ellos refuerza a su vez el individualismo nihilista que retroalimenta el sistema haciéndolo más fuerte e invulnerable, hasta las instituciones democráticas han sido erosionadas por esta desconfianza de los ciudadanos y sólo el cinismo, la mentira o la falacia parece resultar algo subversivos o convincentes.
  • La apatía social, la desidia, el desinterés y la falta de compromiso son los principales cánceres colectivos de nuestro tiempo, no sólo porque expanden y replican como clones o celulas cancerosas o de seres iguales fieles a un modelo “politicamente correcto” sino por aquello que ocultan y enmudecen: la indignación, la rebeldia, el inconformismo, la creatividad, el talento, el honor, el trabajo productivo, la lealtad, la fidelidad y el compromiso por cualquier valor o proyecto restan puntos en esa carrera desenfrenada hacia una caida libre en la propia “mismidad” en que se han convertido nuestras opulentas vidas.
  • Las soluciones no parecen contener los problemas, una de las dificultades que tenemos los gestores del sufrimiento ajeno procede del hecho de que incrementar los recursos, mejorar las redes asistenciales. inventariar los males o invertir en programas sociales no resuelve ningún problema sino que los empeora, cuanto más se intenta poner remedio a un problema tanto más parece hacerse insoluble, las antiguas soluciones rebotan en una pared que parece devolvernos todas las pelotas en nuestro propio trasero, como si se reflejaran en un espejo autista, peor si intervienen además los medios de comunicación. Las soluciones se convierten en nuevos problemas que generan contrariedades no inventariadas aún y los politicos inventan pseudosoluciones que disfrazadas de engaños “cuelan” durante un cierto tiempo hasta que son desveladas de nuevo y confrontadas por sus propios votantes, pero para entonces el problema ha envejecido y ya ha sido desplazado por otro nuevo.
  • Las relaciones humanas han sido vapuleadas por una demanda doble: autenticidad y reciprocidad que en realidad está ocultando la caducidad a plazo fijo de toda relación: algo que se experimenta como efímero u ocasional debido en parte a la plétora de oportunidades. El sujeto en cada elección siente que se está perdiendo algo en otro lugar y ha quedado enjaulado en la sensación de que su deseo -cualquier deseo- puede ser satisfecho en otra parte a pesar de que cada vez se encuentra más alienado con respecto a cual es en realidad su deseo “auténtico”.
  • La legitimación y autorización administrativa de todos los goces ha hecho más daño en una generación que la prohibición sexual en toda la historia de la humanidad, al liberar todas las oportunidades de goce cada vez hay mas personas que se preguntan sobre él y que prueban más y más variaciones sobre el mismo instalándose al final en cualquier parafilia no filiada aun por la psiquiatría. Las elecciones sexuales, profesionales, vitales, laborales o de pareja llevan al sujeto a una encrucijada que se manifiesta en una debilidad estructural: una falta de voluntad o debilidad del yo, una erosión de la fe en si mismo que tienen muchas secuelas particulares y subjetivas, sobre todo la inconsistencia y la difusión de la identidad.

Si contemplamos este cuadro de Remedios Varó titulado “Locomoción capilar” nos daremos cuenta de la dificultad de levitar apoyándose solo en las barbas, las mujeres además tienen un problema añadido, al carecer de barba deben quedar suspendidas en las barbas ajenas. Remedios Varó nos da una visión surrealista de este dificil equilibrio donde la perdedora es la mujer.

 

locomocioncapilar.jpg

Decia Nietzsche que cualquier sentido era mejor que carecer de él, pero Nietzsche se equivocaba al menos en su predicción: es posible vivir en el sin sentido.
¿Hay alguien que aún puede dudar de las razones que han propiciado y facilitado la emergencia de las llamadas “nuevas enfermedades mentales”?

6 pensamientos en “La sociogénesis de la enfermedad mental

  1. Me ha dejado absolutamente engolfada este post, tus descripciones de los viajes actuales (“ganado consumidor de duty frees”, ¡genial!). “Lo privado le ha ganado la batalla a la res publica… (…)” Brillante, simplemente excelso, igual que la descripción del supuesto estado del bienestar, la educación, el vacío frente a la transgresión, el individualismo nihilista, las relaciones humanas vapuleadas por una “demanda de autenticidad y reciprocidad que en realidad está ocultando la caducidad a plazo fijo”… Estoy aún recuperándome de mi propia capacidad de asombro que nos renuevas constantemente.
    Por Zeus y por las musas que te dan esa energía prolífica.
    Y por el resto del Olimpo.

  2. La televisión y las noticias son un eterno lugar donde inspirarse, llevo varios dias tomando notas sobre este post mientras en la caja tonta Zapatero y Rajoy pugnan por ganar unas elecciones empatadas para siempre mientras sean ellos los que se presenten. El post nació entre el aburrimiento y la ira que me provocaron ambos contendientes el dia del “cara a cara” y los perceptivos comentarios de los periodistas pagados para decir lo que ya todos sabemos. Demasiado predecible todo.

  3. Locke con su “tabula rasa” habría estado encantado, imagino, si hubiera conocido a los cognitivistas. Entiendo que se les tenga en desuso porque la mente no es exactamente equiparable a un soporte magnético como un disco duro, pero creo que no deberíamos olvidar que hay ROMs (Read Only Memory) que también son no sólo EPROMs (Erasable Programmable Memory) sino REPROMs (Reprogrammable-Erasable Programmable). Es decir, que también, de algún modo, un PC se “reprograma” a sí mismo “como si” tuviera un aire autopoyético, una cierta capacidad para reaccionar con el entorno (tests de Turing y esas cosas).
    Sólo “como si”, supongo. Qué lío.

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