El narcisismo en la anorexia


minigaleria-389-karen_oxman_galeria.jpgTal y como adelanté en el último post a propósito de la filiación psicopatológica de los trastornos del esquema corporal la psicopatología de los trastornos alimentarios excede en complejidad a las enfermedades mentales clásicas y a pesar de que estas enfermedades no son nuevas, lo cierto es que es imposible negar que algo debe existir en la manera de vivir, en la manera de pensar o no pensar, en las creencias compartidas por nuestros contemporáneos opulentos y en los cambios psicológicos que han inducido estas mutaciones ambientales a las que me referí más abajo para explicar y entender la casuística de este tipo de enfermedades que se han convertido en nuestro entorno en las enfermedades más prevalentes entre los adolescentes, me refiero a la anorexia y la bulimia juntas.

El hecho de que estas enfermedades se conozcan desde la antiguedad no contradice la idea de que estamos frente a un problema epidemiológico nuevo ligado al hiperconsumo, la presión mediática, el imperio de la imagen y la hipertrofia de la corporalidad. Personalmente me inclino a pensar -como explicación a la emergencia de casos aislados en la antigüedad- que la anorexia mental probablemente representa un fenotipo latente ligado al sexo, quiero decir que tal y como adelantó Laségue que las mujeres tienen una enorme resistencia a la inanición lo que explicaría el predominio de esta enfermedad en el sexo femenino al margen de otras consideraciones psicológicas.

Pero es imposible entender nada de la anorexia sin abordar el problema del narcisismo.

Todo el mundo sabe quien fue Narciso, y todo el mundo conoce al menos fragmentariamente el mito ligado a su nombre y que es inseparable del mito de la ninfa Eco, pero en este post no voy a volver sobre el mito y voy a esforzarme en hacer entender el concepto freudiano de narcisismo.

Para Freud el narcisismo no es una enfermedad sino una posición libidinal, es decir una etapa del desarrollo psicosexual. Casi todos los autores actuales están de acuerdo en que el proceso de maduración en el niño pasa por tres etapas fundamentales, una fase autística (o autoerótica según Freud) donde el niño depende absolutamente de los aportes exteriores para su supervivencia, durante esta etapa el niño carece de Yo y tiene un sistema perceptivo embrionario, no reconoce a su madre aunque es capaz de reconocer las sensaciones de su cuerpo y sus necesidades al menos en el sentido de placer-displacer.

La siguiente fase es la fase narcisista: en ella el niño ya ha logrado entender que la madre existe separadamente de él sin embargo aun no sabe que la madre tiene necesidades propias y le adjudica (proyecta en ella) sus propias necesidades, durante esta fase el niño no existe afectivamente separado de la madre en tanto que aun no ha sido capaz de establecer un objeto externo e independiente a sí mismo, la madre es percibida como una prolongación de su propio cuerpo y de sus propios estados emocionales.

La ultima fase de maduración psicobiológica es la fase de objeto, en ella el niño ya ha aprendido a reconocer los estados internos de la madre como alguien separado de él y por tanto es capaz tambien de diversificar las fuentes de gratificación de su propia madre, es la época en la que los niños se socializan y pasan a establecer relaciones objetales con sus iguales.

Este resumen, no exhaustivo y sobre todo corto y comprensible quiere hacer entender que el narcisismo no es un rasgo de personalidad en si mismo –aunque también existe esta acepción– sino una constelación o paquete de información sobre la relación que un sujeto determinado mantiene con sus objetos, es decir con su prójimo entendiendo que lo contrario de objeto es el propio sujeto, lo que quiere decir que lo contrario a un objeto externo es el propio cuerpo. En este sentido decir narcisista es equivalente a señalar a una persona preocupada por lo suyo, desinteresada en los demás, interesada en sus propias necesidades, pero también es necesario hacer ahora una aclaración.

Si el narcisismo no es un rasgo de personalidad sino una fase o etapa de la maduración, la supervivencia de esta estructura en un ser humano adulto significa que durante su evolución aparecieron factores que desestabilizaron su tendencia natural  que tiende a recorrer las tres etapas sucesivamente. Sin embargo estas etapas suelen ser resueltas de manera no-ideal, significa que todas las personas que llamamos normales presentamos decisiones, conductas o cogniciones donde prevalecen las elecciones narcisistas sobre las objetales, todos en este sentido tendemos a un cierto egoísmo sobre todo cuando se trata de salvaguardar nuestros genes, nuestra vida, o nuestros intereses, eso es normal y adaptativo.

Aqui se introduce pues una primera distinción, hay un narcisismo que es guardián de la vida, que es benigno por asi decir y que solemos identificar con la autoestima y no me voy a volver a referir a él sino para señalar que el narcisismo en cualquier caso  y por ser una etapa del desarrollo deja rastros en nuestra memoria y que estos rastros se pueden rescatar a través del recuerdo o a través de ciertas decisiones o conductas. Esto explica algo muy importante: no es necesario ser patológicamente narcisista para en determinadas situaciones “regresar” a un estado de cosas donde ignoremos a los objetos incluso a los amados. Un ejemplo de lo que acabo de decir es el “sálvese quien pueda” en una situación de accidente o peligro.

Quedar instalado en el narcisismo tiene muchos peligros y hay que pagar un peaje costoso para poder sufragar sus gastos. No se trata en cualquier caso d euna decisión ventajosa: la realidad con sus continuas querencias nos pone en nuestro sitio constantemente. Significa que una personalidad narcisista deberá crear una serie de irrealidades a su alrededor si quiere mantener su concepto del mundo intacto, grandioso e hipertrófico en cuanto a su propia valía a poco que las contrariedades vayan acumulándose.

Estas irrealidades que crea el narcisista patológico incluyen sobre todo el manejo de determinados mecanismos de defensa para poder eludir la angustia. Se trata de mecanismos de defensa de bajo nivel, no tan elaborados como la represión, la formación reactiva o la sublimación, sino otros como el aislamiento, la transformación en lo contrario y la regresión.

Naturalmente la regresión que observamos en la anorexia no es una regresión puntual y adaptativa sino quee s muy parecida a la que aparece en las neurosis obsesivas o TOCs. Se trata de un mecanismo casi obligado de un viaje al narcisismo idílico que permanece en nuestra memoria como un opción cuando las cosas se ponen feas, a esa infancia donde creimos ser dioses cuando aún no nos encontrábamos del todo separados de nuestra madre y nuestros deseos -omnipotentemente- podian ser satisfechos con sólo enunciarlos. Las anoréxicas en cambio no saben que ese viaje hacia atrás regresivo en busca de un estadío “donde fuimos dioses” es un viaje con peajes complementarios. Para empezar implica la aparición de pulsiones bien distintas a las pulsiones de las personas que andamos instalados en un estadío objetal: se trata de pulsiones parciales, destructivas, anales en la jerga de Freud, pero que podemos traducir como pulsiones muy primitivas y poco diferenciadas. Naturalmente la persona que está sometida -debido a su regresión- a este tipo de compañeros de viaje pulsionales tiene que defenderse y lo va a hacer sobre todo con “contrainvestimentos” caracteriales, del tipo de la “transformación en su contrario”, asi invertirá toda su vida pulsional a fin de hacerla irreconocible transformando la agresión en amor o el amor en agresión. El resultado es la entrada en una rigidez o inflexibilidad caracterológica que hace que la anoréxica instalada en esta versión obsesiva de la anorexia mental aparezca como perfeccionista, autoexigente, disciplinada e irreductible en sus convicciones que casi siempre incluyen una distorsión de su esquema corporal, asi como ideas irracionales sobre la alimentación, la ganancia de peso y la convicción de no estar enferma.

¿Pero de qué necesita defenderse la anoréxica, por qué construye un sistema tan rígido de defensa y sobre todo tan poco adaptativo?

La defensa empleada siempre es proporcional a la pulsión que se pretende “defender”, no es lo mismo luchar contra una pulsión sexual prohibida que contra una pulsión regresiva, por ejemplo contra la pulsión incorporativa que pretende a través de la comida restituir parte de lo que no se recibió en atención o interés. Creo que las anoréxicas -al menos las más obsesivas de entre ellas- son personas que han aprendido que la comida es un equivalente pulsional de intercambio entre sujetos y objetos y pretenden a través de la glotonería en proporcionarse el afecto que les faltó, en un momento determinado aprendieron que esta glotonería las convertía en individuos descontrolados y dependientes por lo que desistieron y decidieron enfrentarse al impulso poniendo limites ascéticos al mismo. Aprendieron después que la dieta y el ayuno aumentaba su sentimiento de autoeficacia y de control del medio ambiente y sucumbieron por tanto a la enfermedad al asegurarse este refuerzo cognitivo, para mantener esa decisión hace falta una enorme inversión de recursos psicológicos individuales, en forma de defensas obsesivas y de conductas restrictivas con la comida.

l_ascension.jpg

La compulsión y la impulsividad son pues mecanismos opuestos que se parecen mucho lo que explica que existan casos de mutaciones desde al anorexia a la bulimia y al contrario, asi como formas evolutivas mixtas.

Después de hablar del narcisismo ya estamos en condiciones de entender parte de la psicopatología que presentan las pacientes anoréxicas y de adelantar algo sobre el trastorno del esquema corporal del que hablé en el post anterior.

Evidentemente el trastorno del esquema corporal de las anoréxicas es un tipo de distorsión perceptivo-cognitiva que procede de su regresión al estadío narcisista del desarrollo, del mismo modo que gran parte de sus defensas resumen la expresión de un modo de defensa acoplado a las pulsiones de esa fase.

En este sentido el esquema corporal de las anoréxicas haría referencia a una corporalidad distorsionada por la propia regresión narcisista, de ninguna manera habría un trastorno psicótico de la representación del cuerpo sino una sobrevaloración corporal de carácter psicológico sin representación orgánica o lesional.

Narcisismo -en esta lectura- es igual a cuerpo. A un cuerpo sin terminar, a un cuerpo sin defragmentar como en esta imagen-escultura de Bellmer. Narcisismo es sinónimo de vacío, pues todo cuerpo está vacío si se excluye de la mirada del otro.
bellmer1.jpg

La pregunta que sigue es ésta:

¿A qué se debe entonces que existan tantos casos de regresión narcisista?

Será en el proximo post.

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9 pensamientos en “El narcisismo en la anorexia

  1. Ultimamente parece usted la Historia Interminable, todo en el siguiente post será… Nos deja con una enorme emoción latiendo en las venas.
    Un pensamiento sólo sobre la presión mediática vs imperio de la imagen: no va quizá el uno contenido en el otro? (mass media como lavado de cerebro de la imagen = delgadez, etc)
    Las fases del niño me han traido a la memoria, como un rayo, la versión de Wilber (¿Psicología Integral? no me acuerdo del título)
    Y el artículo que cita sobre el narcicismo es interesantísimo a más no poder.
    Aplausos sobre otros aplausos y pedido para más babero.
    Y quedo/amos esperando… 😉

  2. Si, he decidido hacerlo asi para hacer lo complejo, comprensible. En el próximo post precisamente abordaré las condiciones culturales para el vacío y el narcisismo. A ver si se entiende como el entorno en que vivimos penetra como un meme en nuestroc erebro y lo cambia. A ver si lo consigo.
    Genetica y ambiente, si, pero explicado.
    Eso intento.

  3. Què bueno està esto. A ver si entiendo algo: La autoestima, ¿serìa , por asì decirlo, inversamente proporcional al narcisismo patològico? ¿Podrìa haber tambièn renegaciòn, como mecanismo de defensa, puesto que la paciente sabe y no sabe al mismo tiempo ? Yo digo: siempre hablamos “del” cuerpo, “con” el cuerpo. Tal vez tendrìamos que empezar a hablarle “al ” cuerpo. El nuestro, el de los pacientes . . .

  4. El narcisismo consiste en ser objeto y sujeto al mismo tiempo. La frase “quiero estar bien para mi misma” ya lo dice todo, uno no quiere estar bien para uno mismo sino para otro. La autoestima es el resultado de un equilibrio narcisista y la depreciación un artificio de estar instalado en el narcisismo. Da igual lo que uno crea acerca de si mismo, lo que importa es lo que crea el otro, y en la mujer lo que importa es lo que crea el amante pues en el amante está el deseo. Es el deseo. La mujer es el objeto del deseo del hombre y no, no hay reciprocidad. El hombre no es el deseo de la mujer, pues todo deseo es masculino. Eromenos y Erastes.
    Preguntale a la Zacco qué significa eso.

  5. Pingback: La construcción social del narcisismo « neurociencia-neurocultura

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