Las perlas del psicoanálisis


Mas de 100 años hace que Sigmund Freud puso a punto una – la única por el momento- teoria sobre la mente humana. Una teoria que ha sido rechazada por la ciencia oficial como el mismo Freud previó en “El porvenir de una ilusión”. ¿La razón? El psicoanalisis opera en sentido contrario a la religión, no provee de certidumbres sino de dudas sobre la naturaleza humanas y su porvenir. Pesimista por naturaleza el psicoanálisis al pensar lo humano nos muestra la otra cara de la realidad, esa que todos ocultamos pero a cambio nos provee de un instrumento teórico a través de la palabra, desde los siguientes axiomas:

  • Todos los seres hablantes estamos escindidos por el lenguaje, no tenemos mas remedio que dividirnos en sujeto y objeto, entre significante y significado, algo que se opone al principio del placer y que se opone a la omnipotencia narcisista de nuestros primeros años de vida donde creimos ser dioses.
  • El sintoma tiene un sentido y tiene ademas un saber que nos habla y piensa desde otro lugar. “Je est un autre” . No existe para el psicoanálisis una concepción unitaria de lo humano. Es función del psicoanalista el descifrar ese jeroglífico que es el síntoma, una construcción de cada individuo que se manifiesta además en los sueños y en el arte.
  • El síntoma es un envoltorio de goce. El goce no es equivalente al placer. Placer es todo aquello que se añade a la vida y el goce es todo aquello que se sustrae a la muerte. Por lo tanto un síntoma es una condensación de goce en el que la muerte está siempre ocupando un espacio simultáneamente con la libido. Son inseparables.
  • El sintoma es un mecanismo autoreparativo que puede ser eficaz o ineficaz dependiendo del trabajo creador del paciente. El sintoma puede cambiar y desplazarse de un lado a otro, pero siempre tiene una función de busqueda de equilibrio. No es un déficit o la expresión de una psicopatologia sin más, el sintoma mas allá de esa concepción positivista es una manera de autocura. El sintoma sabe más de lo que el sujeto reconoce.
  • Somos prisioneros del lenguaje y el inconsciente es lenguaje, entendido como aquel desfiladero por donde pasa obligatoriamente la cadena, el despliegue de los significantes a través de dos operacioens fundamentales: la metafora (desplazamiento) y la metonimia (condensación). El lenguaje no sólo tiene la función de articular el deseo “yo quiero”, o la razón “yo conozco” sino sobre todo la función simbolica, “yo atrapo, yo abstraigo a la cosa en si”.
  • La “cosa en si”, kantiana no es un ente que existe independientemente de la mirada hablante del humano, antes al contrario, “la cosa en sí”, lo real necesita ser procesado y envuelto por el barniz de lo simbólico, lo que percibimos del mundo no es el mundo sino su representación.
  • Si el registro simbolico se desata o desanuda del registro imaginario, lo real rebota y se manifiesta como un ente con vida propia como sucede en los esquizofrénicos, donde el lenguaje, lo real retorna en forma alucinatoria. Todo aquello que no se encuentra simbolizado vuelve a aparecer en lo real.
  • El significante Amo, es decir el significante primordial es aquel que introduce la noción de diferencia, cuando el niño renuncia a ser uno con la madre y tiene que elaborar la primera diferencia: la diferencia sexual que es la carretera por la que discurre el desplazamiento de la cadena significante. El descubrimiento del otro con sus diferencias y distinta subjetividad es el hito más importante en los humanos después del nacimiento y el autoerotismo narcisista. Es entonces cuando el lenguaje adquiere su función simbolica propiamente dicha: la articulación de la diferencia. Yo- no Yo, pene-ausencia de pene, dentro-fuera, ausencia-presencia, perdida-reencuentro, etc.
  • A través de la palabra pueden repararse las cadenas significantes que quedaron estropeadas en el crecimiento y a través de las operaciones simbolicas que el niño construyó para dar sentido a su experiencia. Todo Yo es una metáfora que extrae su sentido desde la narrativa, a través de la narrativa es posible descubir y comprender la experiencia primordial que está velada detrás de los sintomas o las quejas, del sufrimiento o el goce. El lenguaje no tiene representación neurobiológica alguna, el lenguaje no está en el cerebro, ni es una enfermedad neurológica o material, aunque las enfermedades orgánicas del cerebro impidan el desarrollo del lenguaje (afasias, retraso mental, etc). Las enfermedades mentales no son orgánicas sino enfermedades o despliegues fallidos de la cadena de los significantes, y más allá de eso representan las maniobras creativas del individuo para dotar de sentido a su experiencia.
  • El psicoanalisis se situa enfrente de la religión, enfrente de la ciencia positivista y carece de un mensaje optimista para los sufrimientos humanos. Esta es la razón de su exclusión: es politicamente incorrecto y espiritualmente inconveniente. A cambio se ocupa de la verdad aun sabiendo que si descorremos todos los velos la verdad se resiente.
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