Lo viejo y lo nuevo


jt-thick-as-a-brick.jpgExtraordinaria versión en directo en el Madison Square Garden de “Thick as a brick” (Duro como un ladrillo), un tema con una puesta en escena provocadora y con una letra para leer dos veces: en ella se explora la sempiterna tensión entre lo nuevo y lo viejo.

Para ver.

Realmente no me importa si pasas de esto.

Mis palabras no son sino un susurro —
tu sordera un GRITO.
Puedo hacerte sentir pero no puedo hacerte pensar.
Tu esperma está en el sumidero –
tu amor en la alcantarilla.
Así pues os lanzáis a través de los campos y
hacéis negocios con el ganado y
vuestros hombres sabios no saben lo que se siente
cuando se es duro como un ladrillo.
Y las virtudes se desploman como castillos de arena
con la destructiva marea
la confusión moral.
La elástica retirada indica el final del juego
Al igual que la última ola descubre
comportamientos de última moda.
Pero tus zapatos nuevos tienen los tacones gastados
y tu bronceada piel se pela rápidamente y
vuestros hombres sabios no saben lo que se siente
cuando se es duro como un ladrillo.

Y el amor que siento está cada vez más lejos:
Soy un mal sueño como el que tuve hoy
y mueves tu cabeza y dices que es una lástima.

Hazme volver a los años
Y los días de mi juventud.
Descorre las cortinas de encaje negro
y suelta toda la verdad.
Llévame a los tiempos pasados:
déjales cantar la canción

¡Mira! Ha nacido un niño
y le declaramos apto para luchar.
Tiene espinillas en los hombros
y se mea por la noche.
Haremos de él un hombre
metiéndole en el negocio,
le enseñaremos a jugar al Monopolio
y a cantar bajo la lluvia.

El poeta y el pintor
proyectando sombras en el agua
mientras el sol juega con la infantería
a su regreso del mar.
El mercenario y el pensador sin concesiones mutuas
como la luz del ocaso ilumina
la creencia del mercenario
El fuego del hogar encendido:
la tetera a punto de hervir
pero el amo de la casa está lejos.
Los caballos patean – su cálido aliento empaña
el desabrido amanecer del día.

Y el poeta levanta su pluma
y el soldado envaina su espada.
Y el más joven de la familia
actúa con autoridad.
Construyendo castillos a la orilla del mar,
se arriesga a que la tardía marea
los arrastre por completo.

El ganado pasta tranquilo en la pradera
junto al río por donde el agua de la escarpada
montaña se dirige al mar:
el constructor de castillos
renueva los propósitos de antaño
y contempla a la muchacha que ordeña
cuya propuesta es la que él necesita.
Los jóvenes de la casa
se han marchado a la mili
y no volverán hasta dentro de un año.
El cándido señorito —
cuyos pensamientos van más rápidos —
ha ideado un plan para cambiar de apariencia.
Y el poeta envaina su pluma
mientras el soldado desenvaina su espada.

Y el más viejo de la familia se mueve con autoridad.
Viene allende el mar,
Desafía al hijo que le obligó a huir.

¿Qué harás cuando el viejo se haya ido?
¿Te gustaría ser él?
Y tu verdadero yo canta la canción.
¿Te gustaría liberarle?
Nadie se arriesga a echarte una mano –
y el torbellino te despista.

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