¿Qué es la muerte?



El misterio de la muerte, con la conservación temporal del cuerpo “al que falta algo” movió a la conciencia humana a buscar una explicación y esa explicación se basó en lo más evidente: el cadáver ha perdido la respiración en relación al vivo, luego ese algo que perdió tiene que ver con la respiración, con el aliento. Pero ese algo perdido debe estar en algún lugar y ese lugar no puede estar en otro sitio sino en aquellos otros seres que presentan similitudes con los vivos: los seres animados que parecen estar vivos igual que los hombres y a diferencia de las rocas o de lo inerte: los ríos, los animales, los árboles y hasta la misma tierra y el cielo parecen estar vivos y allí debe estar ese principio que abandonó el cuerpo de nuestro semejante ya cadáver.

Lo primero fue pues el principio animado (el alma), lo segundo fue encontrarle un lugar que compartia con el resto de seres vivos. La siguiente suposición procedía de las dos anteriores: el alma que habita ese león, esa serpiente o ese abeto, es la misma que habitó a mi antepasado, luego esa alma es inmortal y es además venerable en tanto que contiene elementos de los míos. Nació así el tótem una especie de culto a algún animal o fuerza natural que prestaba sus atributos a un determinado clan. Un animal era la deidad concreta que se adoraba en un clan cualquiera, se trataba del pensamiento concreto y animista. El hombre permaneció en ese tipo de culto durante eones de tiempo. Primero fue el alma la que se inventó pero luego esa alma precisaba un aposento sagrado, el tótem, la forma primigenia de Dios. La segunda opción e intercalada con aquella es la esperanza de una próxima reunión: si el alma era inmortal en su trasiego eterno por distintos seres vivos era esperable la reunión con el cuerpo al que perteneció, de ahí el culto a los muertos, hay algo en los cadáveres que es inmortal y que es necesario preservar en espera de aquella unificación, por eso, los cadáveres merecen una ceremonia, el enterramiento para protegerlos de la acción de la intemperie y las alimañas.

La secuencia de estos eventos es pues la siguiente:

1.- Un principio animado. el alma.

2.- La suposición de que un cadáver debe preservarse, puesto que solo parece haber dejado de respirar.

3.- Un lugar donde moran estos principios animados.

4.- Un proto dios que protege al clan y que tiene que ver con el espíritu guía donde moran los atributos de la tribu.

No obstante en los entornos en los que se desarrollaba la vida de los hombres primitivos era poco probable que estuvieran todo el tiempo pensando en estos temas, más probablemente estaban ocupados en el “ahí afuera” es decir lo que ocurria en su inmediato entorno: las amenazas de las fieras, las hambrunas y la necesidad de proporcionarse proteinas animales, al frio ,los animales ponzoñosos, etc. De manera que la disociación entre afuera y adentro fue probablemente la primera escisión que se produjo en la conciencia humana .

Los dioses fueron evolucionando desde lo concreto (animales, vegetales o matronas preñadas) a otros más abstractos como los que conocemos a través de la mitología griega o hebrea, babilonica, asiria o hindú. Este paso tuvo lugar en algún momento de la era axial (entre el siglo VIII y el siglo IV) antes de Cristo ya en plena revolución agrícola. Ahí aparecen los escritos de la Biblia, la teogonia de Hesiodo, los poemas épicos de Homero, Confucio, Lao-tsé y Buda. Algo sucedió en esa epoca para que se acumulara tanto saber. En conjunto podemos afirmar que en ese tiempo dioses y hombres compartieron escenario, esperanzas y aventuras con dos clases de creencias fundamentales:

1.- El hombre ha sido creado por Dios.

2.- El hombre es portador de una naturaleza semejante a la divina (panteísmo)

Existen sin embargo dos excepciones: la religión helénica y el budismo. En la primera el hombre no es creado por Dios sino que es su coetáneo, en la segunda Dios simplemente no existe, ni tiene ninguna intervención en la vida humana. En este momento pues podemos observar como la evolución de la subjetividad humana existe una bifurcación: por una parte los que consideran que el alma, aquel principio animado que los hombres inventaran para explicar la diferencia entre la vida y la muerte es parte de Dios o su creación y en otra aquellas religiones donde el alma es intrínseca al humano y no pertenece a Dios, aunque los dioses tienen frente al “eidolon” alguna jurisdicción, sin embargo en el budismo solo las buenas obras de la vida tienen interés para alcanzar el Nirvana que es aquel estado donde el alma por fin se disuelve agotada en su lento tránsito de cuerpo en cuerpo.

Dicho de otra manera, entre Dios y el alma existe una enorme tensión, no son la misma cosa, y además inducen una practica diferente, una virtud bastante distinta, por ejemplo si ponemos el énfasis en el alma estamos poniendo el acento sobre nuestra búsqueda interior, pero si lo ponemos en Dios estamos poniendo el énfasis en el rito, el precepto y la ceremonia, a través del designio. Los griegos por ejemplo se relacionaban con Dios a través de los sacrificios, que eran además privados y por así decir domésticos, no precisaban ningún tipo de mediación, por eso los sacerdotes griegos no fueron nunca tan poderosos como los hebreos y qué decir de los monjes tibetanos que ensayan una y otra vez la vía interior sin jerarquías ni mediadores entre ellos y el alma.

A la vía interior se la conoce como via esotérica y a la via del precepto se la conoce como vía exóterica y se hallan en guerra desde el principio de la humanidad, porque como puedes imaginar aquellos que priman la vía exterior tienen mucho interés en seguir acumulando poder gracias a sus labores de mediación.

Pero había otra guerra en marcha simultáneamente a la anterior, una guerra que es posible rastrear en las diferencias filosóficas entre Platón y Aristóteles su discípulo. Platón estaba interesado en cuestiones diriamos hoy esotéricas, el perfeccionamiento individual y político del hombre a través del autoconocimiento, pero Aristóteles estaba sobre todo interesado en saber cómo funcionaba el mundo: la primera catalogación de las especies animales es debida precisamente a Aristóteles,al que se considera animado de lo que hoy llamaríamos un principio de observación científica, por ejemplo Aristóteles estaba muy interesado en saber cual era el mejor modo de funcionamiento político para lo que mandó emisarios a múltiples ciudades de todo el mediterráneo para que exploraran todos y cada uno de estos regímenes. Concluyó que ninguno era perfecto, pero lo que interesa recordar es que Aristóteles instituyó el método científico, la observación ,experimentación del mundo de ahi afuera.

Desde entonces pues las tensiones entre afuera-adentro y las tensiones entre Dios-alma presiden el pensamiento y la subjetividad humanas. Los partidarios de Dios (que son mayoria) son personas que dudan, obstruyen y reniegan de la ciencia y que por supuesto desconfían de la via esotérica tremendamente individual. Son en realidad y han sido a través de la historia los principales enemigos del progreso y señalo a las religiones monoteistas entre las principales obstructoras, hoy lo vemos en el Islam pero en la Edad media eran los cristianos los principales obstructores, aunque las tres religiones se encargaron en el siglo XII de cargarse a los sufís que representaban la vía esoterica en clave ecuménica puesto que había sufíes que eran cristianos, musulmanes o hebreos. Por no hablar de la declaración de herejía que la Iglesia católica hizo de los gnósticos ya en el siglo I de nuestra era. Desde entonces el gnosticismo se refugió en la poesía, en el arte y en la literatura.

Pero a trancas y barrancas en un lugar llamado Europa la ciencia siguió avanzando y lo hizo precisamente en aquel lugar donde el cristianismo había logrado ser la religión hegemónica. ¿La razón? Pues porque además de sus defectos obstructores sobre la razón, el cristianismo tenía un imponente legado político y religioso: tenía un imperio heredado de Roma con unidad administrativa y jurídica, con buenas comunicaciones y cohesionado sobre el que se levantó la Europa política que conocemos hoy, sede del progreso, del bienestar y de la riqueza. Por otra parte el cristianismo inventó la individualidad, precursora de la competitividad, eliminó la fatalidad (que mantienen los musulmanes y los calvinistas) y proyectó al hombre hacia dentro, haciéndole responsable de si mismo. Mantuvo hasta donde pudo la censura sobre las ideas, y las supersticiones pero poco a poco fue debilitándose, primero con la Reforma y secundariamente con las guerras de religión y la Inquisición que desmembró a la Iglesia dejándola en el punto en que la conocemos hoy, aunque aun siguen habiendo tentativas de una vuelta atrás sobre todo en USA (creacionismo versus darwinismo).

El asunto está de la siguiente manera: hoy ya no llamamos alma al alma, sino que le llamamos mente, inconsciente, capacidad de introspección, conciencia, amigdala, autoestima y otras metáforas que remiten a la misma realidad: un principio que anima la materia y que tiene sus propias leyes. La historia del alma es una historia de progresos y retrocesos porque cuesta creer que en pleno siglo de la Razón, me refiero al XVII Descartes mantuviera aun la separación entre cuerpo y alma y renegara del todo de lo que no se ve, del alma, ahí comienza precisamente el desvario de la ciencia que ha dejado todo el espacio a los reformistas de la fé. Porque claro la gente en el fondo lo que quiere es tener certezas y cada vez hay menos en las que creer, por eso la gente se refugia en las contradicciones del progreso y de la ciencia. El temor a las ondas electromagnéticas, a los pesticidas o a los transgénicos con la sensación de que estamos siendo envenenados con productos industriales, fármacos tóxicos peligrosos o alimentos adulterados, tiene lugar en todo el mundo opulento. Hay parte de verdad en esta suposición pero tambien es verdad que es precisamente en Europa donde se practican los controles más eficaces para que estas cosas no sucedan. Pero a la gente no le importa el estado, lo que le importa son sus creencias, y la gente necesita Dios, a un Dios y si no lo puede alcanzar por la via exoterica porque ya nadie cree en los rituales o en las liturgias cristianas lo busca por la via esóterica y ahí creo yo que está el error. Mirar hacia dentro, expande la conciencia pero ahí no hay tampoco ningún Dios salvo que pactemos que el hombre es un Dios en si mismo lo que nos devuelve al panteísmo original de algunas religiones primitivas.

“Si quiere usted saber algo sobre si mismo visite el zoológico y abandone el convento, hay más verdad sobre la naturaleza humana en el Serengetti que en la biblia”.

Es decir la gran paradoja es que el hombre contemporáneo ha profundizado ya demasiado en si mismo y se ha perdido la oportunidad de vivir la vida: talleres de autoestima y de danza del vientre, relajación, yoga, tai-chi, Batukas y respiración holotropica, drogas de síntesis y setas alucinógenas, todo esto es de una manera u otra el nacimiento de una nueva religión (la new age), una vuelta atrás, porque en el fondo de todo esto hay una búsqueda de alguien que proporciones las sincronias que la ciencia nunca podrá proporcionar, porque una vez conocido todo el genoma humano ¿qué haremos para protegernos de las enfermedades sin base orgánica o con aquellas adquiridas en el curso de la vida sin origen genético? ¿dónde colgaremos el sufrimiento individual? ¿qué haremos con los fardos que nos coloquen nuestros antepasados?

O sea que la new age es una nueva religión emergente que reniega de Dios pero esconde la ilusión de que existe un Dios arquitecto que coordina todo lo viviente, tiene la ventaja de que no tiene liturgias compartidas y que cada uno puede inventarse a su medida una secta para si mismo y reclutar unos pocos seguidores. Su peligro es que además de renemgar de un Dios formal reniega también y desconfía de la ciencia, aquella que se basa en los pricipios aristotélicos de la observación y la experimentación que es a find e cuentas la unica que permite todo aquel progreso que hace que tengamos internet y escribir post tan largos como este.

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Un pensamiento en “¿Qué es la muerte?

  1. Y además, salvo error u omisión, helenismo, budismo y sufismo curiosamente comparten una visión muy particular sobre lo sexual (v.g. Shiva-Shakti se lo pasaban tan bien como Zeus-Hera y las demás) en contraposición a todas las demás religiones que catapultaron ese tipo de actividades al cuarto oscuro. Creo.

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