¿Extasis o agonía?


Si la sexualidad no contuviera en sí misma un germen de violencia, sería impensable que estuviera reprimida de forma universal: una prohibición que se acata en nombre de las conveniencias o de la religión, de la ideología o del compromiso social, porque en el fondo, la sexualidad es engorrosa de administrar por parte del ser individual. La sexualidad genera pasiones y locura, pendencias, vergüenza y culpa, es abyecta o sublime, fuente de inspiración o desasosiego, pero en su naturaleza se encuentra contenida la clave de su prohibición, por una instancia informe y prehumana, una prohibición que se soslaya mediante la transgresión de sus artículos, a esta transgresión le podemos llamar erotismo.

Erotismo, que es indivisible del sacrificio del cuerpo y de la sumisión aceptada en nombre de una instancia supraindividual, conectada a través de estados emocionales como la agonía y del éxtasis, con el ser humano individual.

Para entender mejor esta relación entre el erotismo y la muerte vease este poema de Baudelaire:

Y así yo vendré una noche

cuando la hora del placer suene,

hacia los tesoros de tu persona,

como un ladrón, caminando de puntillas.

Para castigar tu carne jubilosa,

para macerar tu seno intacto

y hacer en tu flanco estremecido

una herida ancha y profunda.

Y vertiginosa dulzurasantateresa1.jpg

infundirte, hermana, mi veneno

a través de esos labios renovados,

más abiertos y más bellos

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s