Mito, narrativa y sufrimiento mental


Un mito es una historia, una narración, pero no se trata de una narración cualquiera, y es bastante distinta al relato o historiografia que cada persona construye para dotar de sentido su experiencia. No hay que olvidar que el Yo no es un órgano, ni siquiera una función cerebral específica sino una metáfora que dota al individuo humano de historicidad, el Yo es equivalente a la memoria autobiográfica sumada al cuerpo; en este sentido el Yo primitivo contiene algunas diferencias con el Yo de nuestros ciudadanos actuales, probablemente el Yo surgió de una necesidad administrativa: dotar a las transacciones de una confianza en las intenciones del otro, “Yo soy el que tengo las ovejas y las vendo a …”, o bien de una necesidad de filiación: “Yo soy el hijo de tal”; posteriormente el Yo derivó hacia una instancia podríamos decir de un cierto conocimiento, de una necesidad ontológica: “Yo soy ese que estuvo en las costas de Groenlandia”, hasta los desarrollos más complejos de la identidad que recurren tanto al relato íntimo como a la narración de una secuencia de hechos que se conforman en vivencias y que por tanto adscriben al Yo un sentido autobiográfico teñido por la representación que cada individuo se hace de lo vivido, un sentido que se adhiere a un inevitable conocimiento; todo Yo es un constructo epistemológico que nos indica cómo y de qué manera aprendemos a aprender. En este sentido el sufrimiento mental puede considerarse un error epistemológico, un error en la manera en que se procesó determinada información vital, dicho en las palabras de Deleuze: “para que exista un problema de la razón, un problema relativo a su dominio, es menester que haya un dominio que escape a la razón y la ponga en cuestión”. O, dicho de otra manera, el ser humano nace impulsado hacia algo pero también tiene la necesidad de representarse ese algo; esa frecuente disonancia entre caminar y representarse el camino que se anda está en la base del sufrimiento mental.

Un pensamiento en “Mito, narrativa y sufrimiento mental

  1. Administrar ese sufrimiento es de vital importancia en la relación con los otros congéneres, pues la sed conocimiento sobre éste yo, que desde el principio es una ilusión, se puede tornar obsesiva.

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