Valoración crítica de la medicina antropológica y antropofósica

MARINA ALARCÓN IRANZO

A lo largo de la historia han sido muchos los movimientos psicológicos emergentes y se han desarrollado gran cantidad de teorías y modelos explicativos diversos. Incluso en la psicología contemporánea existen diversas corrientes que plasman estas diferencias conceptuales derivadas de todos estos movimientos. Podemos diferenciar, sin embargo, las doctrinas más relevantes, que han constituido de alguna manera la base para el desarrollo de todas las demás.

El modelo orgánico o biológico fue planteado por Hipócrates, quien hace más de 2000 años introdujo el concepto de “patología de los humores” básicos, y afianzado por Kraepelin (a finales del s.XIX) en su sistema de clasificación de enfermedades mentales, que sigue la consideración del criterio médico de enfermedad (la enfermedad tiene una etiología orgánica que produce una serie de síntomas, que llevan a un diagnostico).

Contemporáneo de Kraepelin, Freud desarrolla la doctrina psicoanalítica, con la cual se posibilita una comprensión más completa de la enfermedad y se centra la atención en el hombre en sí. Este enfoque psicodinámico permite además nuevas técnicas terapéuticas que se han ido desarrollando posteriormente.

A principios de siglo XX, se publican dos obras de gran importancia para la psiquiatría contemporánea, que  surgen como un intento de romper con los rígidos patrones de la psiquiatría de Kraepelin. Una de estas obras es la de Karl Jaspers, la cual tuvo y todavía tiene una gran repercusión en la investigación psicopatológica posterior. Con esta obra se desarrolló el rigor metodológico en psiquiatría. Jaspers describe dos métodos de estudio: explicativo (correlaciona fenómenos físicos con su base estructural somática), y comprensivo (intenta entender las conexiones de sentido entre hechos histórico- biográfico personales).

Durante este primer tercio de siglo se produce un desarrollo de estas tendencias (iniciadas a principios de siglo) y se intenta de nuevo la aproximación al enfermo y a la enfermedad; pero la incomunicación entre las distintas escuelas es un obstáculo importante.

En Alemania (uno de los núcleos principales de la psiquiatría académica en esta época), existen dos escuelas importantes de saber psiquiátrico. Por una parte, la Escuela de Frankfurt (sigue una orientación clínica), y por otra parte, la Escuela de Heidelberg, que sigue la orientación fenomenológica de Jaspers (clínico-descriptiva).

La Escuela alemana de Heidelberg (o de medicina antropológica) comienza su actividad científica alrededor de 1925. Esta escuela desarrolla la “patología biográfica”, en la cual el nacimiento y la configuración de la patología son comprendidos desde el punto de vista de su “sentido” en la biografía del enfermo. El médico se propone según el método de la “comprensión” (de Jaspers), conocer el sentido de la enfermedad dentro del sujeto humano que la padece. Fueron figuras destacadas de esta escuela Viktor von Weizsäcker, Paul Christian, Von Bergman, Hollman, Hantel, etc.

Viktor von Weizsäcker es la figura más representativa de la Medicina Antropológica. Su pensamiento es de inspiración biológica y filosófica (traslada a la medicina ciertas doctrinas neokantianas). En el enfermo, distingue un aspecto cognoscitivo (fenoménico) y otro misterioso. Para él, la salud y la enfermedad no deben ser entendidas en términos de normalidad- anormalidad, sino de verdad- no verdad (la salud correspondería a la realización de verdad de cada persona). Por esto, entiende que la enfermedad tiene un sentido vital y ya que el hombre es un sujeto afectado por ella, ha de expresarse biográficamente.

La medicina antropológica “introduce al sujeto” en la ciencia médica comprendiendo las relaciones de causa-efecto entre lo que constituye al ser humano (sus pasiones, su vida emocional e instintiva, sus conflictos internos, sus tensiones, etc.) y la forma de enfermar.

Este enfoque de la medicina clínica supone una escucha del enfermo minuciosa y prolongada, entrando en su intimidad mediante una anamnesis profunda. Ante un enfermo, el médico tiene que resolver 3 cuestiones: ¿por qué aquí? (localización orgánica), ¿Por qué ahora? (puntualización biográfica) y ¿Qué verdad tiende a evidenciar la no verdad de su proceso morboso? (esclarecimiento existencial). El adecuado conocimiento del cuadro de enfermedad exige una relación médico-paciente muy estrecha (de “compañerismo itinerante”); no puede ser una simple relación sujeto-objeto. La misma relación se aplica a lo somático y lo psíquico.

Por otra parte, encontramos la medicina antroposófica. Ésta también se fundamenta en la concepción integral del ser humano. Sus fundadores, Rudolf  Steiner e Ita Wegman, destacaron siempre que esta medicina  constituye una ampliación de la medicina convencional. Funciona de acuerdo a un pensamiento vivo (que tiene en cuenta los procesos, la dimensión “tiempo”), como extensión de una concepción analítica (relacionada con el objeto, “espacio”). El ser humano está constituido por cuerpo, alma y espíritu. Para su diagnóstico y terapia es necesario tener en cuenta estos tres componentes. La medicina antropológica considera la enfermedad como un intento de trasformación, y compara “el proceso de enfermar” con la evolución de los fenómenos naturales; reconoce una analogía entre el desarrollo de patologías  y los procesos que las plantas desarrollan de manera particular (crecimiento de flor, interacción con el medio, preferencia por terrenos concretos, evolución anual, etc.).  Los tratamientos que se usan se dirigen al ser humano en su conjunto,  al entorno orgánico como a los propios órganos, con el fin de ayudar al paciente a que sea capaz de restablecer su propio equilibrio.

La aparición de este tipo de medicinas ha sido fundamental para el avance de la medicina en general.

Aceptar que la causa de las patologías no es puramente orgánica, que la biografía del enfermo influye tanto como la genética, que existen otros factores sociales, culturales, que también intervienen, etc. es imprescindible para poder tener una visión holística del enfermo, que permitirá al médico profundizar más en la producción y el progreso de la enfermedad y por tanto, preparar una terapia más adecuada para cada caso personal.

Otro aspecto muy positivo de la medicina antropológica es la anamnesis exhaustiva. Una buena anamnesis aportará datos clave sobre el enfermo, que pueden ser extremadamente relevantes para el estudio de su patología. Además, para hacer una buena anamnesis es necesaria una estrecha relación médico-paciente, y esto también me parece fundamental, porque desgraciadamente todavía hay médicos que olvidan que tratan con personas, con vidas que sienten y sufren, y no con simples objetos. El trato a un paciente influye de manera importante en la respuesta de éste (cuando el paciente confía en el médico, simplemente por su positividad, puede favorecerse su proceso de curación…).

En general, este tipo de medicinas (psicodinámica, antropológica, etc.), pretenden conseguir una atención más personalizada. Siguiendo un poco la cita “no hay enfermedades sino enfermos”, es importante recordar que el trabajo de un médico es ayudar a recuperar a un enfermo su estado de máxima salud, y que si para esto es útil (y está demostrado que sí), obtener información acerca del paciente (sus antecedentes previos, su forma de enfermar, los problemas externos que puedan estar condicionando que empeore, etc.), los obtendremos, e intentaremos analizar cada caso de una forma particular, intentando así buscar la mejor solución para cada uno.

Cabría destacar que en los planteamientos de la medicina antropológica y antroposófica, encontramos ciertos tintes místico-filosóficos que pueden confundir un poco, pero que creo que se resumen en lo que he comentado, en conseguir una visión más global del enfermo, en todos sus aspectos, para descubrir qué causa su patología y poder resolverla.

Como conclusión, me parece un muy buen enfoque clínico, aunque complicado actualmente, primero por la falta de tiempo, y segundo, por la incredulidad y estancamiento de muchos, aunque esto a estas alturas parezca mentira.

BIBLIOGRAFÍA:

-       Vallejo Ruiloba, J. (1998) Introducción a la psicopatología y a la psiquiatría. Barcelona. Masson S.A.

-       López-Ibor, Juan José; Ortiz, Tomás; López- Ibor, María Inés. (1999) Lecciones de psicología médica. Barcelona, Masson S.A.

Páginas web:

- http://www.archivosdepsiquiatria.es

- dialnet.unirioja.es/servlet

-       escuela.med.puc.cl/publ/ArsMedica

-       http://www.monografias.comAntropologia

-       www.weizsaecker.com

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