Los hallazgos del 2012 (I)

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Este año que ya pasó ha sido un año dificil, lleno de luces y sombras, supongo que para todos. Un año de descubrimientos y de perdidas, un año de desesperanza y de nuevas luces. Para mi ha sido un año muy potente en cuanto a descubrir, redescubrir y reinterpretar lo conocido con una iluminacion nueva.

La psicología evolucionista ha sido mi descubrimiento, de manera que les contaré el por qué de mi pasión con ella.

La psicología evolucionista es el eslabón perdido entre la psicología y la biología. Anduvimos mucho tiempo huérfanos, navegando entre las reduccionistas aguas de la biología y las aguas de la psicología, el psicoanálisis o las diversas psicologías que no encontraban su fundamento. Y el fundamento estaba ahi, era Darwin, lo teniamos ahi y no lo vimos hasta que ciertas personas nos lo reinterpretaron y lo divulgaron para que pudiéramos verlo y entendiéramos que gran parte de las creencias que habian sustentado en el pasado eran falsas.

Eran antibiológicas, como si estuvieran pensadas para una especie bien distinta de la que somos tal y como cuenta Steven Pinker en su “La tabla rasa”. No tenian en cuenta ni nuestra herencia ancestral, ni la selección natural, ni la seleccion sexual, ni las adaptaciones que habiamos desarrollado mientras medrábamos en climas y entornos inciertos, era como si al estudiar al hombre, nos hubieramos olvidado de la historia del hombre, nuestra especie, lo que nos llevó a promover los discursos ideales sin tener en cuenta la filogenia de nuestro linaje.

La gracia que para mi tiene la psicologia evolucionista, no es si sirve o no para el tratamiento, ahora y aqui de las enfermedades mentales o los sufrimientos del hombre, sino para que entendamos qué es verdad y qué es falso de todos los discursos que mantenemos y que se han constituido en ejes de nuestra vida. La psicología evolucionista (PE) ha removido todas nuestras creencias “políticamente correctas” y nos ha hecho, a algunos de nosotros, correr los velos de algo que “siempre” habiamos sospechado. Las cosas no son como aprendimos que eran.

Es el fin de los discursos politicos sobre la naturaleza humana. A partir de ahora nadie podrá sostener ciertos discursos contra la neurociencia. se terminó la guasa y los politicos y los jueces tendrán en el futuro que empaparse de las verdades que la neurociencia moderna les aporta sobre nuestra naturaleza.

Empezaré por E. O. Wilson en honor a su edad, aqui en este post que tiulé “El señor de las hormigas” hablé de quién es y que representa este hombre para la PE. Es el padre de nuestra disciplina y seguidor de la teoria del parentesco que W. Hamilton promulgó y demostró para explicar el altruismo. Sobre Wilson escribí otro post a propósito de su último libro (¿el último?), y que se llama “La conquista de la tierra”. Nunca es tarde para cambiar de opinión y en él Wilson nos enseña a cambiar de opinión respecto  de lo que antaño fue su idea-fuerte, la kin-selection o la selección por el parentesco que habia puesto a punto a través de ciertos modelos matemáticos W: Hamilton del que ya hablé aqui; ahora cree Wilson que es menos importante que la selección basada en el grupo. En realidad no deben preocuparse demasiado por estos debates de alto nivel porque ambas no son excluyentes.

SIn duda el mejor hallazgo y más directamente relacionado con mi especialidad de este año ha sido mi reencuentro con las ideas de John Price y su teoria de la competencia social que aunque ya conocía no había tenido ni el tiempo ni la motivación para leer detenidamete. El post donde subí su articulo traducido al español ha sido para mi fuente de inspiración para conocer las teorias “fuertes” -remotas- sobre la depresión y aunque la depresión no es un síndrome unitario es muy probable que la mayor parte de las depresiones puedan explicarse con la teorización de Price. Del mismo modo su sinergia con la teoria del cerebro triuno de Paul McLean ha sido para mi una fuente de placer al abrirme la mente para interpretar en terminos de escalada/desecalada tanto los cambios de humor como las emociones que se ponen en juego y que explicité en un seminario acerca de la depresión que titulé ¿Por qué nos deprimimos? usando precisamente un caso clinico de John Price.

Como complemento a la teoría de la competencia social de Price traje a colación otra hipótesis evolucionista interesante: la de Edward Hagen y su “teoria de la negociación” que parece explicar mejor las depresiones post-parto en relación con la teoria del parental investement, o inversión parental de Robert Trivers.

Aqui hice algunas divagaciones de cómo funciona nuestro cerebro reptiliano y tambíen aqui puse un ejemplo de un dilema reptiliano de la vida corriente donde el mantenimiento del territorio, el rango y la pertenencia parecen tener más peso que la razón o el sentido común.

Otra teoria que me interesó desde el principio fue la labor de Randolph Nesse intentando construir una nueva taxonomía de las emociones (y de los trastornos psiquiátricos) desde el punto de vista evolucionista. Las emociones humanas son artefactos diseñados por la evolución para escalar y desecalar en nuestras confrontaciones con aquellos otros más fuertes o que ostentan más rango, tambien para defendernos de los depredadores y los peligros que poblaron nuestro ambiente ancestral. Así hable de la teoria del detector de humos y la explicación de por qué funcionamos con un sesgo de alerta (arousal alto)lo que podria explicar por qué nos sentimos enfermos sin enfermedad alguna.

Siguiendo con el tema de las emociones me ha interesado mucho los temas rlacionados con la emoción menos investigada de todas: el asco y su relación con la psicopatología y los vómitos de las embarazadas (un verdadero misterio para la medicina). Aqui hable de Margie Profet, la cientifica evanescente y de sus investigaciones en esta cuestión. Aqui hablé del asco y de sus relaciones con la psicopatología y tambien de sus relaciones con la moral.

Jung y Sabina

El seminario de metaformación llevado a cabo ayer dia 13 de Diciembre del 2012 en el Consorcio Hospitalario de Castellón, corrió a cargo del Dr Andres Roig Traver y versó sobre la tempestuosa relación entre Carl Gustav Jung y su paciente y amante Sabina Spielrein. La historia de ambos personajes refleja en realidad la historia del psicoanálisis y de las vicisitudes de la relación entre Freud y Jung.

Video 1.-

Video 2.-

La hipótesis de la competencia social en la depresión

En este blog he citado un buen número de veces a John Price y sobre todo un artículo concreto: “La hipótesis de la competencia social en la depresión”, una teoría de la psicología evolucionista que explica por qué nos deprimimos. De manera que no me resisto a traducirlo al español una vez encontrado el artículo entero en inglés, concretamente aqui en una página con papers de Price y colaboradores cercanos.

Este es el trabajo traducido, sui generis.

Resumen.-

Personalidad depresiva y trastorno depresivo se examinan desde una perspectiva evolutiva, un punto de vista adaptativo.  Se postula que el estado depresivo ha evolucionado en relación con la competencia social, como una estrategia inconsciente e involuntaria de sometimiento que permite a la persona eludir la derrota en encuentros agonísticos y rituales para dar cabida a lo que de otro modo sería una percepción inaceptable de bajo rango social.   Algunas implicaciones para la investigación y el tratamiento se discuten.

El articulo.-

Hay cierto acuerdo en que los estados depresivos representan “un patrón psicobiológico  de respuesta”, que es parte del repertorio heredado del comportamiento del organismo humano (Lewis, 1934; Hill, 1968; Beck, 1987; Nesse, 1990; Gilbert, 1992; Powles , 1992).   Esto significa que la depresión ha realizado alguna función en el transcurso de nuestra evolución y que aquellos de nuestros antepasados ​​que tenían la capacidad de deprimirse sobrevivieron a expensas de los que no lo hicieron. Sin embargo, es más fácil estar de acuerdo en que deprimirse cumplía una función adaptativa que ponerse de acuerdo sobre la naturaleza de esta función. Ignorar el problema sería limitar nuestra comprensión de la biología de la depresión y posiblemente renunciar a la investigación de la etiología, clasificación y tratamiento.

El rendimiento psicobiológico está limitado en la depresión. No hay deterioro de la percepción, de la ejecución y de los procesos centrales que median entre la percepción y la ejecución, experimentada como dificultad en la toma de decisiones (Radford et al., 1986).   Incluso en las depresiones leves existe algún deterioro, sobre todo para las tareas que requieren iniciativa.

Alteración del rendimiento no es incompatible con una función biológica. El rendimiento se altera en el sueño y la hibernación; visto fuera del contexto del cambio circadiano y circanual podemos ser escépticos de su valor adaptativo.

En relación a la competencia social , la depresión puede ser vista con un propósito evolutivo (Price, 1967; Sloman, 1976; Gardner, 1982; Sloman, Gardner & Price, 1989; Gilbert, 1992).   El resultado de la competencia es que los ganadores y perdedores se comportan de forma diferente, y puede ser que el cambio del estado de ánimo sea el mecanismo que media en esta variación en el comportamiento.

La identificación de la depresión como un componente de un sistema de comportamiento que compartimos con otros animales ancla a nuestro sujeto firmemente a las disciplinas básicas de la etología comparada (el estudio de la conducta, como ocurre en la naturaleza) y la ecología del comportamiento (el análisis de la conducta en términos de función ), con lo que se completa el trabajo pionero de John Bowlby sobre la conducta de apego (Goldberg, 1991).

Un trabajo reciente en ecología del comportamiento se ha preocupado con situaciones en las que un animal utiliza solamente una de un conjunto de dos o más estrategias alternativas de comportamiento (Krebs y Davies, 1987).   La depresión puede ser identificada como una estrategia de sometimiento y la elevación del estado de ánimo como una estrategia ganadora o de escalada.

La adopción de una estrategia perdedora a menudo implica recursos anteriores que pueden contribuir a la reproducción, la depresión también pueden caer en la categoría de comportamiento altruista que ha sido de interés en teoría de la evolución reciente (Hamilton, 1963;   Krebs, 1987).

Finalmente, el análisis matemático del comportamiento competitivo animal requiere una variable para expresar el conocimiento de los animales de su propia capacidad de lucha.   Este animal concepto de sí mismo que se ha denominado “recurso de retención potencial” (RHP) y puede ser el “embrión” de la autoestima humana (Parker, 1974; Wenegrat, 1984; Archer, 1988).   RHP determina si un animal intensificará la confrontación y los ataques, o de escalada o si adoptará la “estrategia involuntario subordinado”, que creemos puede ser el antecedente de los estados depresivos.   Por lo tanto estamos en condiciones de utilizar las herramientas de la ecología del comportamiento en el análisis de la interacción mutua de la autoestima y cambio de humor, que impregna gran parte de la práctica psiquiátrica.

Formulación de la hipótesis.-

La hipótesis de la competencia social de la depresión es que los seres humanos comparten con sus antepasados ​​más primitivos un mecanismo para la obtención de ventajas en situaciones competitivas.   Esta “estrategia involuntario subordinado” tiene tres funciones principales:   (1) una función ejecutiva, que impide que la persona tratando de hacer un “come-back” por el comportamiento agresivo inhibir a los rivales y superiores  y creando una sensación subjetiva de incapacidad;   (2) una función comunicativa que indica “ninguna amenaza” a los rivales y “fuera de combate” a cualquier pariente o aficionados que deseen para empujar al individuo a la arena para luchar en su nombre;   y (3) una función de facilitación que pone al individuo en un “abandono”que anima a la aceptación de los resultados de la competencia y promueve la conducta que expresa  entrega o sumisión voluntaria.   Esto conduce a la reconciliación y la terminación de cualquier conflicto a través de la “estrategia involuntario subordinado” destinada a inhibir la agresión.   Pero si la estrategia sumisión-voluntaria está bloqueada por cualquier motivo, la estrategia “subordinado involuntario” puede ser intensa y prolongada y puede ser reconocida como una enfermedad depresiva.

Competencia social puede ser descrita en un número de diferentes niveles y la hipótesis que relaciona la depresión a la competencia social puede ser expresado en términos de cada nivel, como sigue.

La selección sexual.-

Darwin (1871) señaló que, además de la selección natural, un proceso social opera en las especies animales para determinar qué individuos en cada generación se reproducen (Ryan, 1985; Harvey & Bradbury, 1991).   Él llamó a este fenómeno la selección sexual y (se sub-divide en inter-sexual de selección (en la que se elige otro sexo para el apareamiento), y la selección intra-sexual en la que cada sexo compite con miembros del mismo sexo para el acceso al otro sexo (Sloman y Sloman, 1988).   La implicación de esta hipótesis es que en cada generación uno o más procesos sociales dividen la población en los que tienen éxito y los que han fracasado o no puede mantener el éxito que han logrado.   Es evidente que el éxito y el fracaso debe mostrar una gran diferencia en el comportamiento, por ejemplo, el éxito tiene que sufrir una inhibición relativa de la conducta reproductiva.   Estados reconocidas de inhibición incluyen:

a) la muerte, rara en los vertebrados, común en invertebrados (por ejemplo, arañas Huntingford y Turner, 1987).

b) supresión fisiológica del desarrollo sexual, como ocurre, por ejemplo, en la rata topo desnuda y en algunos Nuevo Mundo monos (Abbott et al., 1989).

c) inhibición de cambio de sexo, de forma que el individuo subordinado se mantiene en el sexo opuesto por las señales del individuo dominante, como ocurre en algunos peces (Keenleyside, 1979).

d) algunos síndromes psiquiátricos, incluyendo los fenómenos que reconocemos como la depresión clínica.   Esta depresión puede ocurrir como un fenómeno permanente, en forma de personalidad depresiva, en el caso de los que nunca tienen éxito, o como un episodio de depresión “enfermedad” en los que alcanzar el éxito y luego lo pierden.

La jerarquía social.-

Los roles sociales de los animales exitosos y no exitosos se representan de dos maneras diferentes, pero relacionados.   En algunas especies los dos roles contrastantes son “territorio-propietario” y “no-propietario territorio”.   En otras especies que son de alto nivel y de bajo rango dentro de la jerarquía social.

Se sugiere que la depresión es un componente de la estrategia de comportamiento desarrollado para el papel de propietario y no-territorio.

Nosotros esperaríamos encontrar la depresión se manifiesta en la forma de la enfermedad o la personalidad que refleja el hecho de que algunos individuos logran la propiedad y / o alto rango y luego la pierden, mientras que otros no han logrado estos objetivos en el primer lugar.

Una jerarquía social realiza dos funciones diferentes.   En primer lugar, se regula la transferencia de poder y de las oportunidades de mejoramiento de una generación a la siguiente.   En segundo lugar, se estratifica cada generación en términos de potencia y oportunidades de cría, y es esta segunda función que media la selección sexual.

La más simple es la jerarquía asimétrica relación de dos personas.   Hay muchas maneras de negociación de la posición inferior en una relación (Price, 1988, 1992a) y éstos pueden estar asociados con la distorsión perceptual y cognitiva en el miembro subordinado.  Puede haber adulación en la que se amplía el estado del miembro de un plano, y no es la depresión en la que se disminuye el estado del miembro subordinado.   Tanto asegurar una complementariedad estable de la relación y evitar la perjudicial “carrera armamentista” de esquismogénesis simétrico (Bateson, 1972).   A diferencia de adulación, el mecanismo depresivo permite un interruptor en uno-upness, cuando la depresión crónica en el miembro subordinado puede ser sustituido por una depresión aguda en el miembro anteriormente uno-up (Price, 1991).   La asociación de la depresión con la pérdida de la posición social en animales se ha discutido para las aves (Precio y Sloman, 1987), monos (Price, 1989) y lagartijas (Price, 1992b).

Ritual de comportamiento agonístico.-

El comportamiento agonístico es la interacción social que producen estas asimetrías en la mayoría de las especies de vertebrados.   Un encuentro entre competidores es seguido por la lucha ritualizada.   La ritualización reduce el riesgo físico para ambas partes.   El comportamiento es como un perder ritualizado por los combates.   La depresión puede ser vista como una forma ritual de  producir incapacidad temporal psicológico que indica sumisión al ganador, pero conserva al perdedor sin daño físico.   Se lleva a cabo la función que desempeña la muerte en combate desritualizado, y que el árbitro realiza en competencia cultural ritualizado.

Recurso de retención de potencial (RHP).-

Comportamiento agonista puede ser descrito en términos de un concepto llamado auto recurso de retención de potencial (RHP) (Parker 1974, 1984).   RHP es una estimación de la capacidad de luchar por el individuo y otros.   El tamaño, la fuerza, la destreza, el éxito anterior, las armas y aliados, todos indican una mayor capacidad de lucha.   La salida de una alta auto-percepción de la RHP es una amenaza o ataque.

Todos los fenómenos de comportamiento ritual agonista puede ser descrito en términos de señales de cualquiera de RHP absoluta o relativa (Price, 1988).   Comportamiento agonístico Ritual entonces se puede conceptualizar como un sistema de gestión RHP que produce un orden de clasificación de los individuos de acuerdo a las diferencias de RHP.

La autoestima es lo más cercano que podemos llegar a RHP en términos humanos, y nuestra hipótesis es que la autoestima se desarrolló fuera de RHP.   Esto explicaría por dos aspectos de la autoestima que parecerían ser desconcertantes:   su naturaleza global y la gran variación en la autoestima de la población (Lancet, 1988);   estas dos características son esenciales para la función de RHP.   Refraseo nuestra hipótesis en términos de RHP, se puede afirmar que la depresión en su forma crónica es una función de la RHP bajo, y en su forma aguda en función de la RHP un descenso.  Si ahora sustituimos la autoestima de RHP, y también adoptar la práctica actual con respecto a la variación etológico de comportamiento, estrategias alternativas, podemos formular la depresión como una estrategia de baja autoestima.

Se podría preguntar cómo un sistema puede evolucionar, cuando toda la ventaja parece estar en el lado de la estrategia de alta autoestima.  De hecho, las ventajas de las dos estrategias pueden ser igualados por negativa dependiente de la frecuencia de selección, como se ha demostrado por Maynard Smith (1982) utilizando lo que se conoce como la teoría de juegos evolutiva.   Él llama a la alta autoestima estrategia de un “halcón” La estrategia que se caracteriza por la progresividad de los encuentros agonísticos, y la baja autoestima de la estrategia de una “paloma” la estrategia que se caracteriza por la distensión.   Él ha demostrado en su modelo evolutivo que, dadas ciertas condiciones, una estrategia halcón puro no es “evolutivamente estable”, ya que puede ser infiltrada por una mezcla de halcón / paloma estrategia.   En este modelo se supone que en los encuentros entre halcón y la paloma del halcón tiene el mayor pago inicial, en términos de supervivencia y reproducción, pero cuando se reúne halcón-halcón, el pago es menor, debido al riesgo de una escalada de combate desritualizado con la consiguientes lesiones graves o la muerte.   Cediendo se asegura que el perdedor sobreviva.

La estrategia de baja autoestima puede ser vista como una forma de comportamiento altruista que promueve la supervivencia y reproducción de los familiares cercanos, lo que da “aptitud inclusiva” (Hamilton, 1963; Krebs, 1987).   De hecho, un término alternativo para la estrategia de baja auto-estima podría ser una forma de ayudar a los familiares “kin-helper” en contraste con la “auto-ayuda”  que representaría una estrategia de alta autoestima.

Competencia Social Humana.-

Hemos presentado la hipótesis de rendimiento en términos de comportamiento ritual agonístico, lo que sugiere que los mecanismos de la depresión se desarrolló cuando el comportamiento agonístico ritual era la principal forma de competencia social subyacente en la selección sexual, como lo es en la mayoría de las especies de vertebrados en la actualidad.   Sin embargo, el comportamiento agonístico ritual no es la forma principal de la competencia social humana.   Como ha señalado Barkow (1990) y Gilbert (1992), la competencia por el atractivo ha sustituido en gran medida la competencia por la intimidación, y es la principal forma de competencia que se observa en las tribus primitivas por los antropólogos.  Con el fin de alcanzar el prestigio que garantiza el éxito reproductivo (normalmente la posesión de más de una esposa en el caso de los varones, y el matrimonio de los niños con hombres de alto estatus por parte de las mujeres), las personas tienen que hacerse atractivos a los demás, ya sea con sus compañeros o clientes particulares, y son estos últimos los que toman las decisiones que determinan la asignación diferencial de rango.

Si no fuera por los resultados de la etología, sería dudoso que queramos reconocer el comportamiento agonístico ritual como algo que ocurre en los seres humanos.   Comportamiento agonístico y asimetrías sociales se han atribuido a factores culturales, o para el traspaso a la vida adulta de la asimetría entre padres e hijos y el castigo, que es un componente común de la crianza de los hijos.   Tal era la opinión de Freud, que no tiene el beneficio de las descripciones etológicos del comportamiento agonístico y la asimetría social en una amplia variedad de especies de vertebrados, entre ellos muchos reptiles que no tienen contacto entre padres e hijos en absoluto.   Por lo tanto, era natural para él conceptualizar las neurosis asociadas con el poder adulto y que se debatiera en términos de conflictos infantiles no resueltos, opinión que fue corregida por los neo-freudianos, como Sullivan y Horney (Birnbach, 1962), pero incluso éste vio conflictos de los adultos en términos culturales, y no conciben que la humanidad podría compartir con los animales un mecanismo filogenéticamente antiguo para la creación de la asimetría social entre adultos previamente iguales.

Contabilización de las características de la depresión.-

Nuestra hipótesis tiene que ver con “causas remotas” de la depresión (la función de la “estrategia involuntario subordinado” durante la evolución) y, por tanto, en cierta medida independiente de las causas proximales.   Sin embargo, es compatible con lo que se sabe sobre los orígenes sociales de la depresión (Brown et al, 1986;. Powles, 1992;. Kendler et al, 1993), y es sólo la restricción de espacio que nos impide seguir en longitud este interesante tema.

Los defensores de la hipótesis evolutiva de cualquier condición psiquiátrica también tienen la obligación de demostrar que es consistente con las características conocidas de la enfermedad y que estas características pueden realizar la función postulada.   De hecho, la hipótesis de la competencia social es la única hipótesis evolutiva que explica la incapacidad de la depresión y, de hecho, vemos la incapacidad como la principal característica funcional de la depresión, que es la hipótesis de sustituir el daño fisico por un un ritual (psicológico)  que seria inevitablemente  sufrido por el perdedor de un competencia desritualizado.

La hipótesis de la competencia social también da cuenta de las distorsiones cognitivas de la depresión. Beck (1967) describe una tríada de las distorsiones en las que hay puntos de vista negativos de uno mismo, del mundo y del futuro.    Estas distorsiones son compatibles con una “de-escalada” del estado de ánimo.   El yo deprimido no es un “favorito” para competir con éxito, el mundo de la depresión no es un escenario favorable para la competencia, y el pesimismo de la depresión está en marcado contraste con el optimismo que parece ser necesaria para competir con éxito. El depresivo no sólo es pesimista sobre el futuro,sino que tiene una visión distorsionada del pasado en el  sentido de rango-propiedad, y el éxito en la consecucion de este rango-propiedad parece al paciente como una farsa, que no podrá por tanto ser recuperada.

Aparte de propiedad y RHP, la única variable que es importante en el análisis matemático de comportamiento agonístico es el “valor de los recursos” que expresa el valor de lo que se está librando  (Parker, 1984).   Cuanto más bajo sea el valor del recurso a un concursante, más probable es que se producen (huir o presentar) en lugar de atacar.   En la depresión hay una reducción generalizada en la percepción del valor y la importancia de todos los objetivos e incentivos, que suele ser descrito como una pérdida de interés.   La pérdida depresivo de interés favorece la distensión del conflicto.   Si el recurso que se examina es el general de rango social y el éxito, entonces la reducción en el valor de los recursos es sinónimo de pérdida de orgullo y ambición.

Creemos que nuestra hipótesis representa la mayor parte de las características de los estados depresivos.   En particular, se da cuenta de la incapacidad sufrida por los pacientes deprimidos y las distorsiones en su pensamiento, funciones que no se explican por las teorías que consideran que la función de la depresión es la conservación de los recursos (Beck, 1987; Powles, 1992), el la gestión de las inversiones en el medio ambiente (Nesse, 1990), el abandono de las metas irrealizables (Klinger, 1975, Hamburgo et al., 1975) o la reparación de desequilibrio en el intercambio recíproco (Glantz y Pearce, 1989).

Nuestra hipótesis es consistente con la heterogeneidad subjetiva en la depresión.   No importa si yielders abstenerse de luchar de nuevo porque son demasiado cansado o demasiado miedo, o se siente muy mal físicamente, o creen que no va a ganar, o que no merece ganar, o que sus aliados no se llega a su apoyo.

Observaciones etológicas de los pacientes deprimidos muestran que la sumisión activa (espontáneo, orientado a la persona), como la adulación se reduce, pero la sumisión pasiva, como mirando hacia abajo se incrementa (T. Escalda, comunicación personal, 1993);   que pone de relieve la diferencia entre la “estrategia involuntario subordinado” depresión subyacente y el comportamiento voluntario subordinado que puede adelantarse o reemplazarlo.

Características epidemiológicas.-

Nuestra hipótesis es consistente con el hecho de que la depresión es más común, más grave y más prolongado en la vida más tarde, para los actos más importantes de rendimiento son necesarios cuando una generación está dando paso a la siguiente.   Nos hemos ocupado en otra parte con el hecho de que la depresión tiende a seguir “salida” eventos como el duelo, mientras que se podría esperar que se cediendo más a menudo se requiere después de la entrada de nuevos miembros al grupo (Price, 1988).   Sostenemos que el rango social es tan dependiente de la ayuda de otros que la pérdida de seres queridos se ha convertido en el principal predictor de pérdida de rango.   La dependencia del grado de apoyo de los aliados de parentesco y el otro es una característica generalizada de los primates no humanos (De Waal y Harcourt, 1992), sugiriendo que podría haber solicitado al antepasado común de simio y humano unos 40 millones de años, lo que permite suficiente evolución en el tiempo para las interconexiones cercanas a desarrollar entre los mecanismos cerebrales subserving comportamiento agonístico y afiliativo.

Tenemos también (Price, 1988) se refirió al problema de que la depresión es más común en mujeres que en hombres, mientras que el comportamiento agonístico se piensa que es más común en los hombres.   Nuestro argumento es que el comportamiento agonístico es más visible, pero no más común en los hombres, y, en cualquier caso, no hay evidencia de que cuando las mujeres tienen igualdad de oportunidades, el exceso femenino de la depresión desaparece (Wilhelm y Parker, 1989).

  Implicaciones para la investigación.-

Animales

Nuestra hipótesis sugiere una amplia variedad de modelos animales para la investigación de la depresión.   Rango bajo y el rango que cae en animales han sido utilizados como modelos para la enfermedad física humana, tales como enfermedades del corazón (Henry y Stevens, 1986) y la enfermedad renal (Holst, 1986) y sería sorprendente si la tensión social lo suficientemente intensa como para producir estos física patologías era inocente de inducir psicopatologías.   En su trabajo sobre la tensión social en las musarañas de árbol, Holst (1986) ha observado dos formas distintas de reacción a una subyugación, asociado con un aumento de la actividad suprarrenal y uno con actividad adrenocortical, este último mostrando retirada social extremo que termina en la muerte;   estas reacciones en las musarañas arbóreas tienen un parecido a los síndromes contrastantes lucha / huida y la conservación / retiro clínicos descritos por Powles (1992).

En un trabajo igualmente prometedor en cobayas, y Sachser Lick (1991) han demostrado que el ser criado en una colonia (en oposición a una sola hembra) elimina la agresión que se produce cuando dos hombres extraños se unen en presencia de una hembra .   Esto sugiere que la experiencia de vivir con otros hombres durante la adolescencia puede crear la variación en el potencial de los recursos de retención (RHP) que se requiere para evitar los concursos por parejas entre los adultos.   También se hizo la observación de que el perdedor de un combate puede ser predicha a partir de los cambios en el estado de sus hormonas suprarrenales y otro antes de que hubiera ningún cambio detectable en su comportamiento combates;   esto apoya (1983) Leshner la hipótesis de que el interruptor de escalada a la distensión implica un bucle de realimentación positiva que incluye la corteza suprarrenal.

Algunos animales son prometedores para la investigación debido a que muestran los efectos físicos del cambio de rango.   Algunos reptiles y peces y al menos un cambio mono cambio de color fila siguiente (Price, 1989), algunas de cambio de sexo pescado (Keenleyside, 1979).   Estos podrían no sólo ser posibles marcadores para el cambio del estado de ánimo, pero ofrecen un camino por el cual el mecanismo responsable de los cambios físicos que podrían llevar al mecanismo central.   Tanto bajo rango y la depresión están asociados con una mayor actividad del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, y hay una interesante asociación entre el rango y el metabolismo indoleamine en los dos monos (McGuire, 1988) y peces (Winberg y Nilsson, 1993).   Un proyecto que se está llevando a cabo en el Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Tasmania está utilizando bajo rango en un marsupial llamado Sugar Glider como modelo para la depresión (IH Jones y Mallick J., comunicación personal, 1992).

Los seres humanos

Nuestra hipótesis de que la depresión se desarrolló fuera de los mecanismos que median la conducta clasificación arroja una nueva luz sobre la amplia labor que se ha llevado a cabo en la expresión de hostilidad en la depresión, y que ha producido resultados muy contradictorios (Riley et al., 1989).   Algunos investigadores han encontrado que los pacientes deprimidos expresan más ira que los controles (Fava et al., 1993), y esto puede parecer estar en conflicto con nuestra idea de que las funciones de la depresión para inhibir la agresión.

De hecho, nuestra hipótesis afirma que la hostilidad de los deprimidos va de arriba-abajo y afecta a aquellos con un estatus inferior mientras que se inhibe de abajo-arriba,  y es nuestra impresión clínica de que la hostilidad en la depresión por lo general no es expresada o cuando lo es trata de subordinar cónyuges o hijos.   Ningún estudio publicado hasta la fecha se ha planteado si la hostilidad que se siente o expresa con la clasificación más alta o una persona de rango inferior. Sin embargo, desde una perspectiva etológica, la expresión de la hostilidad de una jerarquía es un asunto muy diferente de expresar hacia abajo.   Nuestra hipótesis predice que, si la depresión se produce en una pareja en una relación complementaria, la hostilidad expresada por el paciente para el otro se incrementará si es el socio dominante que se deprime, pero se reducirá si es el socio subordinado que se deprime .

Implicaciones para el tratamiento.-

El análisis de la situación del paciente

La hipótesis de rendimiento ayuda al médico a explorar la situación del paciente, se determinarán las relaciones de conflicto y evaluar las razones de la no resolución de cualquier interacción agonística.   Hay cinco opciones:

1.    El conflicto puede ser resuelto mediante la negociación y el compromiso.   Aquí estamos hablando en términos de reconciliación, lo que implica penitencia, expiación, perdón y otras formas de negociación.

2.    El paciente puede recibir ayuda para ganar el conflicto.   Esto se aplica especialmente a los pacientes que no se sienten lo suficientemente seguro de sí mismos.

3.    El paciente puede recibir ayuda para mejorar su estrategia de sumisión haciendola  voluntaria y obturando asi su sumisión inconsciente.

4.    El paciente puede tener la posibilidad de salir de la arena (abandonar el campo).   Esto puede implicar la separación física de la persona adversaria y ciertamente implica desprendimiento mental.

5.   La ayuda puede provenir de la reducción de la evaluación del paciente del valor del recurso que el que se compitió. Las aspiraciones pueden ser excesivos o demasiado estrechas, el paciente tiene “todos sus huevos en una sola canasta”.   Estas son preocupaciones comunes a la psicoterapia, la filosofía y la religión.

Compartir con el paciente.-

Puede o no puede ser deseable compartir la hipótesis del rendimiento con el paciente;   por ejemplo, el terapeuta puede decir: “Su depresión está cumpliendo una función importante en su matrimonio, le está permitiendo a someterse a las demandas de su marido sin la rebelión, y por lo tanto salvar su relación de ruptura probable”.   Esta es una forma de “connotación positiva” del síntoma, una técnica ampliamente utilizada en la terapia familiar, y es también una reformulación de las formulaciones anteriores del paciente que pueden haber sido en términos de hormonas o enfermedad física.   También es una especie de desafío, lo que sugiere a ella que ella no tiene por qué someterse a las demandas de su marido, y lo pone en su mente la idea de que puede haber formas alternativas de hacer frente a las demandas de los de su marido que ella encuentra inaceptable.

Para los pacientes con un marco más científico de la mente, puede ser útil simplemente  explicar lo que está pasando, ya que la falta de sentido añade otra dimensión morbosa a la experiencia de la depresión.   A veces utilizamos la analogía de la hibernación, y explicó que, si bien la hibernación es la manera natural de ayudar a algunos animales para sobrevivir en condiciones climáticas desfavorables, la depresión es la manera natural de ayudar a ciertos seres humanos para sobrevivir las condiciones sociales desfavorables. Esto a menudo es aceptable para los pacientes con depresión, que pueden ellos mismos se sienten como acurrucarse en una pelota en un agujero en el suelo y permanecer allí durante mucho tiempo.   Y la recuperación de temporada de hibernación ayuda al paciente a creer en la posibilidad de remisión.

Por otra parte, a menudo la situación puede resolverse sin que el paciente sea consciente de conflicto.   Haley (1963), por ejemplo, aboga por la resolución de situaciones agonísticas en el matrimonio por medio de interpretaciones no-agonistas, como la interacción padre / hijo, y nos respalda esta opinión.

Relación con otras psicoterapias.-

Nuestra perspectiva evolutiva apoya las terapias destinadas a resolver conflictos interpersonales (Karasu, 1990; Stravynski y Greenberg, 1992) y las diversas escuelas de terapia familiar que son sensibles a las desviaciones de la jerarquía, como intergeneracionales y coaliciones (Haley, 1963).

La terapia cognitivo-conductual se nos aparece como un medio para elevar los componentes RHP y de otra índole de la autoestima y de hacer que la base de estas evaluaciones auto-realista.   Ambos objetivos están apoyados por nuestro enfoque.   Creemos que nuestra principal contribución es la conceptualización de la depresión como una estrategia a prueba de fallos a los que hay alternativas en los niveles superiores de la organización mental.   Considerando que el psicoanálisis tiene como objetivo hacer que los pensamientos inconscientes se hagan conscientes, la terapia basada en principios evolutivos pretende sustituir las estrategias de comportamiento inconscientes con las más conscientes, elaboradas y sutiles.

El articulo orginal de J. Price.

Abusos infantiles en niños y niñas: ¿distintos efectos?

¿Tienen los abusos infantiles distintos efectos (a largo plazo) según los sufran niños o niñas?

Se trata de un tema poco estudiado, pero la evidencia clinica y la observación práctica sostiene que los niños (varones) que han sufrido abusos infantiles en su infancia se convierten a su vez, en abusadores en la edad adulta. Más concretamente se convierten en pederastas. Sin embargo esta “reconversión” es dificil que suceda entre las mujeres. ¿Por qué sucede esto?

La razón hay que ir a buscarla entre ciertos conceptos como el que Baumeister ha llamado “impresión o impronta sexual”. Parece que los hombres son en conjunto más rígidos en sus respuestas sexuales y mucho mas dependientes de la situación original, mientras que las mujeres son más plásticas y sus gustos sexuales son más dependientes del contexto. Dicho de otra manera, cuando un hombre aprende algo sobre sus “gustos” sexuales mantiene una conducta estereotipada de por vida en relación con ese gusto, mientras que las mujeres cambian más de gustos -fundamentalmente acoplándose a los de su pareja- y aprenden durante toda su vida.

En este articulo de Baumeister puede el lector ponerse al dia sobre la teoria de plasticidad erótica de la mujer.

De ser cierta esta teoria se podría explicar por qué los hombres dependen más que las mujeres de la situación orginal traumática (por ejemplo haber sido seducido por un adulto durante su infancia), la persistencia de esta conducta en los hombres adultos vendría a darle la razón a Baumeister sobre este asunto. Las mujeres abusadas tambien sufren perturbaciones que afectan al desarrollo de sus emociones y pueden desembocar en rasgos límites, impulsividad o trastronos alimentarios, por no hablar del destino hacia la prostitución, también trastornos psicosomáticos pero no suelen convertirse ellas mismas en abusadoras.

Pero hay más, se trata del destino de las pulsiones sexuales desde el punto de vista de las parafilias. Segun Hanna Aronson cuenta en el libro “Maladapting Minds” cuyos editores son Adriaens y deBlock, el fetichismo tiene tambien este mismo recorrido pulsional distinto en hombres y mujeres.

Lo que nos lleva a un viejo concepto freudiano que ha sido sofocado por la prevalencia del término “trauma”. Freud habló de escena primordial y la vinculó a una excitación, una impresión sensorial, no a un trauma, a un goce no a un dolor. Contemplar algo profundamente excitante en la infancia puede ser- para los hombres- igualmente favorecedor del gusto posterior. Es como si una determinada escena atrapara una enorme excitación que buscara replicarse a sí misma mediante la repetición.

De manera que no sólo los abusos infantiles tienen distintos efectos en niños y niñas sino que también lo tiene la exposición a ciertas escenas sensorialmente excitantes.

El lector interesado en la relación que existe entre practicas sexuales y nivel educativo junto a las diferencias sexuales puede leer este post donde hablé precisamente de esta cuestión. Del mismo modo podrá observar lo que las parafilias tienen de aprendizaje y de imprinting.

Asi nos recuerda Baumeister que:

La evidencia experimental del proceso de impronta sexual en las ovejas y las cabras (Kendrick et al., 1998) es consistente con la idea de que los varones son sexualmente maleables durante la infancia e inflexibles durante la adultez. Los efectos tempranos de la impronta fueron fuertes e irreversibles para los machos, pero débiles y reversibles para las hembras, lo que indicaba que la sexualidad de la hembra quedaba sujeta a la influencia ambiental durante la adultez en un grado mucho mayor que la sexualidad del varón, incluso aunque los machos fueran más fuertemente afectados por el ambiente de aprendizaje en la infancia.  La influencia ambiental durante la infancia fue inconfundible porque las ovejas machos que habían sido criadas por cabras no se apareaban con su propia especie, sino solamente con su especie adoptiva.

De manera que hoy creemos que: las parafilias se originan en la infancia y son muy dificiles de remover en la edad adulta y que la sexualidad del varón es relativamente indiferente  a las influencias sociales y culturales durante la adultez. Y yo añadiria: a los castigos.

Tenemos ejemplos de primera mano para ilustrar esta “fijación” a las impresiones sensoriales infantiles. Se trata del caso de Rousseau que en sus “Confesiones” nos legó su propia experiencia y de la que hablé en este post.

En las palabras de Rousseau podemos aprender algo de su fetichismo, en este caso masoquista.:

“La srta Lambercier tenía para con nosotros el afecto de una madre, pero también tenia su autoridad y nos castigaba cuando lo merecíamos. Mucho tiempo se mantuvo con las amenazas y esta amenaza de un castigo nuevo me parecía muy terrible, pero después de la ejecución lo encontré menos terrible en la prueba que en la espera y lo más extraño es que este castigo me hizo amar más a quien me lo había impuesto (…) un castigo en el que había encontrado una sensualidad que me había dejado más deseo que temor por experimentarlo otra vez por la misma mano.”

Hacia una taxonomía de las emociones (V)

De manera que podriamos concluir diciendo que el amor es un absoluto, un universal humano como la felicidad o la verdad. Existe y no existe tal y como nos cuentan en este post sobre la monografia de Donald Brown que fue el autor que describió y listó los universales en nuestra especie.

Existe en tanto en cuanto experiencia individual y no existe en tanto que no es algo externo o reglamentado desde alguna lejana instancia. No existe un manual de instrucciones para el amor lo que es lo mismo que decir que cada cual ha de inventarse el suyo a fin de dotar de sentido su experiencia indivual y hacerlo además a ciegas.

Aunque el amor no es del todo ciego -tal y como nos lo pintan a través de ciertos iconos de arqueros con ojos vendados- pues todo amor remite a un amor primordial, al que mantuvimos en nuestra primera infancia con nuestra madre o primer objeto de dependencia. Ahi se enrosca y desde ahi se despliega el amor adulto. Es por eso que existen amores y males de amores y es por eso que existen personas enamoradas del amor que nunca han amado ni amarán a nadie pues el amor puede operar como mito,  y como ideologia además de como sentimiento.

Una vez convertido en un universal el amor se comporta como un ídolo y apresa a un gran número de fieles que eligen la idolatría al amor de carne y hueso que naturalmente se tiene y mantiene con las personas y no con ideales.

Es por eso que el amor universal (amor a todo el género humano) no es más que una falacia espirtualista. El amor universal es la forma de huida que tienen algunas personas que son incapaces de tolerar y mantener o retener a una pareja.

Amor y apego.-

John Bowlby fue un psicólogo inglés con formación psicoanalitica que contribuyó a reformular la “fase oral” y narcisista freudiana a través de su teoria del apego. La idea es que los niños al nacer se vinculan a su madre o cuidadores por necesidad (miedo) y establecen con ella un vínculo, que no es sólo alimentario como creia Freud, sino tranquilizador, contenedor, estimulador y modulador de las primeras emociones. Dependiendo del estilo de ese vinculo el niño desarrollará lo que se conoce como “base segura” o “confianza básica” que dejará un resto de por vida de optimismo y de que a pesar de las contrariedades “las cosas se arreglarán”. Por contra si aparecen enlaces patológicos en ese vinculo a la larga provocarán diferentes estilos de malestar.

Asi describió 4 tipos de apego:

Apego seguro.-

Es un tipo de relación con la figura de apego que se caracteriza porque en la situación experimental los niños lloraban poco y se mostraban contentos cuando exploraban en presencia de la madre. Inmediatamente después de entrar en la sala de juego, estos niños usaban a su madre como una base a partir de la que comenzaban a explorar. Cuando la madre salía de la habitación, su conducta exploratoria disminuía y se mostraban claramente afectados. Su regreso les alegraba claramente y se acercaban a ella buscando el contacto físico durante unos instantes para luego continuar su conducta exploratoria. Al mismo tiempo en observaciones naturalistas llevadas a cabo en el hogar de estas familias se encontró que las madres se habían comportado en la casa como muy sensibles y responsivas a las llamadas del bebé, mostrándose disponibles cuando sus hijos las necesitaban.

El apego ansioso.-

Se da cuando el cuidador está física y emocionalmente disponible sólo en ciertas ocasiones, lo que hace al individuo más propenso a la ansiedad de separación y al temor de explorar el mundo. No tienen expectativas de confianza respecto al acceso y respuesta de sus cuidadores, debido a la inconsistencia en las habilidades emocionales. Es evidente un fuerte deseo de intimidad, pero a la vez una sensación de inseguridad respecto a los demás. Puede ser de dos tipos:

 Apego inseguro-evitativo:

Es un tipo de relación con la figura de apego que se caracteriza porque los niños se mostraban bastante independientes en la Situación del Extraño. Desde el primer momento comenzaban a explorar e inspeccionar los juguetes, aunque sin utilizar a su madre como base segura, ya que no la miraban para comprobar su presencia, por el contrario la ignoraban. Cuando la madre abandonaba la habitación no parecían verse afectados y tampoco buscaban acercarse y contactar físicamente con ella a su regreso. Incluso si su madre buscaba el contacto, ellos rechazaban el acercamiento. Su desapego era semejante al mostrado por los niños que habían experimentado separaciones dolorosas. En la observación en el hogar las madres de estos niños se habían mostrado relativamente insensibles a las peticiones del niño y/o  rechazantes. Los niños se mostraban inseguros, y en algunos casos muy preocupados por la proximidad de la madre, lloraban incluso en sus brazos.

La interpretación global de Ainsworth en este caso era que cuando estos niños entraban en la Situación del Extraño comprendían que no podían contar con el apoyo de su madre y reaccionaban de forma defensiva, adoptando una postura de indiferencia. Como habían sufrido muchos rechazos en el pasado, intentaban negar la necesidad que tenían de su madre para evitar frustraciones. Así, cuando la madre regresaba a la habitación, ellos renunciaban a mirarla, negando cualquier tipo de sentimientos hacia ella

Apego inseguro-ambivalente:

Estos niños se mostraban muy preocupados por el paradero de sus madres y apenas exploraban en la Situación del Extraño. La pasaban mal cuando ésta salía de la habitación, y ante su regreso se mostraban ambivalentes. Estos niños vacilaban entre la irritación, la resistencia al contacto, el acercamiento y las conductas de mantenimiento de contacto. En el hogar, las madres de estos niños habían procedido de forma inconsistente, se habían mostrado sensibles y cálidas en algunas ocasiones y frías e insensibles en otras. Estas pautas de comportamiento habían llevado al niño a la inseguridad sobre la disponibilidad de su madre cuando la necesitasen

Además de los datos de Ainsworth, diversos estudios realizados en distintas culturas han encontrado relación entre el apego inseguro-ambivalente y la escasa disponibilidad de la madre. Frente a las madres de los niños de apego seguro que se muestran disponibles y responsivas, y las de apego inseguro-evitativo que se muestran rechazantes, el rasgo que mejor define a estas madres es el no estar siempre disponibles para atender las llamadas del niño. Son poco sensibles y atienden menos al niño, iniciando menos interacciones.

De manera que estos tres estilos de maternaje descritos: disponibles, rechazantes y no- siempre-disponibles suponen tres configuraciones en la crianza que determinarán en buen grado (aunque de una forma no lineal) los afectos a largo plazo del niño que adoptará un vinculo confiado, desconfiado o evitativo segun haya aprendido en su infancia.

Lo cual es lo mismo que decir que en el amor no se puede ir más lejos de lo que fue nuestra primera experiencia de dependencia.

Amor y narcisismo.-

Otro constructo teórico de indudable interés es el constructo freudiano de narcisismo, sobre el que no voy a extenderme sino para señalar que el infante ha de conseguir separarse de la madre, al tiempo que construye un Yo propio separado de ella y admite la existencia de un Yo separado de la madre, naturalmente la madre repetirá en el parto y la crianza de su hijo la misma secuencia que siguió en su infancia. El narcisismo seria una constelación que hablaría de este enmarañamiento y sus posteriores salidas que siempre dejan rastros en los adultos: la autoimportancia en el caso mas común de un exceso de narcisismo o la sensación de escasa importancia, un defecto que hoy conocemos como defectos en la autoestima, pues efectivamente el narcisismo está relacionado con la autoimagen y la autoestima, es decir el montante de amor inmovilizado y destinado a querernos a nosotros mismos y a poner nuestras necesidades por encima de las de los demás. Naturalmente el equilibrio entre realidad, autosatisfacción y principio de realidad es un equilibrio complicado.

Salir de la posición narcisista (Narciso en el mito) supone en definitiva el reconocimiento del otro y de sus necesidades. El amor de un adulto siempre recorrerá esta misma autovía y de alguna manera reproducirá los vericuetos con los que resolvió su narcisismo primario (separacion de la madre) y su narcisismo secundario (interés por otro objetos).

Esta es la razón por la que el amor puede operar no como dación de un bien que se regala sino tambien como un tributo que se exige a los demás. El amor es seguramente la emoción que más patologias convoca en nosotros los humanos, pues sus déficits o toxicidades nos acompañarán toda la vida y de su vecindad con otras emociones peor vistas como el odio o los celos no voy a hablar sino para volver a señalar su vecindad. El amor y el odio representan el haz y el envés de un anhelo y su decepción.

La principal patología de amor tiene pues un origen narcisista: es la madre que no puede separarse de su hijo. No me refiero a las madres hiperprotectoras sino a algo más profundo que M. Mahler describió con el nombre de vínculo simbiótico. La madre siente a su hijo como una prolongación de sí misma y trata a su hijo como un apéndice de su propia corporalidad. Mahler describió este tipo de vínculos en personas que presentaban cuadros psicoticos atipicos que no podian encuadrarse en las psicosis conocidas. Los pacientes “simbiotizados” carecían de individualidad o iniciativa, y aparecian como psicóticos crónicos sin serlo.

No cabe ninguna duda de que la simbiosis es una patologia del amor y que se trata de una patología narcisista aunque el termino narcisismo impregna a todos y cada uno de los fenomenos mentales y emocionales y por supuesto el amor no puede quedar fuera de este influjo.

En el próximo post hablaremos de patologías más graves del amor y de la serie psicótica, hablaremos de la erotomanía.

Bibliografía.-

S. Freud: Introducción al narcisismo (1914) Obras completas. Madrid. Biblioteca nueva.

J. Bowlby: “Attachment and loss” (1969)

M. Mahler: “La simbiosis humana: vicitudes de la individuación. Manuel Furer 1972.

¿Por qué la opulencia le sienta tan mal a nuestro cerebro? (I)

El poder ya no reprime para obtener el control sobre los individuos desde que encontró que la diseminación de las oportunidades de ser era un mejor mecanismo que el rigor de la prohibición (M. Foucault)

Hace unos dias una chica de origen sudamericano a quien atendía en una consulta de nuestra unidad de trastornos alimentarios me comentaba que comenzó a darse atracones y a vomitar en el momento en que pisó nuestro pais. Por alguna extraña – aunque acertada- razón enlazaba el comienzo de su enfermedad con su mudanza de pais, de cultura y de oportunidades.

No se trataba, sin embargo, de un problema de nostalgia o aculturación que presentan algunos inmigrantes sino de algo tan sencillo como esto:

- “Es que aqui hay de todo”.

Este “aqui hay de todo” es lo que nosotros hemos identificado genéricamente como “la opulencia”, y del mismo modo que existen enfermedades ligadas a la miseria y a la pobreza existen otras emparentadas con la opulencia, con el exceso o como gustan decir algunos: con el capitalismo.

Lo cierto es que la opulencia por sí misma no causa -como es lógico- enfermedad alguna de forma directa o lineal, pero tampoco sería cierto si zanjáramos el asunto diciendo que no tiene nada que ver con la abundancia de sufrimiento mental en nuestro entorno. Las epidemias de trastornos alimentarios o de trastornos de la personalidad, los malvivires familiares, la explosión de casos de TDAH y de otras patologias del acto señalan en la dirección de que hay algo en la opulencia, sea alimentaria, de oportunidades de ser, tecnocientifica o social que es insoportable para nosotros los humanos, del mismo modo que se estableció hace ya algun tiempo que la urbanicidad era un factor de mal pronóstico para algunas enfermedades mentales.

Las ciudades son poco saludables y del mismo modo -aunque por otras razones- los entornos opulentos son muy insalubres.

Entonces la opulencia tiene algo que ver y al mismo tiempo no es la causa de la bulimia de nuestras adolescentes. ¿Cómo podemos explicar esta contradicción?

Naturalmente tenemos que modificar nuestra vieja idea de la causalidad que era un poco asi:

E= f(C)

Que significa que el efecto E estaba en función de una causa C.

Esta ecuación ha sufrido sin embargo muchas modificaciones y voy a referirme a un concepto que trata de explicar este extraño comportamiento de causas y efectos: la multicausalidad. ¿Es o no es la bulimia un efecto de la opulencia?

Si, lo es siempre que consideremos que no se trata de un efecto lineal como el que postula la ecuación anterior. El asunto quedaria asi:

E=f( S, S1, S2, S3, C)

Lo que significa que un efecto E tendria lugar a través de una causa C pero que se encontraria dependiendo de varios tipos de sustratos, S1, S2, etc, lo que llevaria a la consecuencia de que a un efecto E podria llegarse a través de multiples causas (C) dependientes del “sustrato”.

Dicho de otra forma es necesario proponer otra variable en esa ecuación, una variable multiusos que hemos llamado sustrato, es decir el lugar desde donde la causa C puede llegar a provocar un efecto E.

Multicausalidad es una palabra poco acertada para definir las relaciones causales no lineales, enredadas o caóticas, que son las que están en juego para provocar estos efectos paradójicos tales como el que nos ocupa: “a mayor bienestar mayor riesgo para determinadas enfermedades (y menos riesgo para otras)”.

Poco acertada porque pareciera que para provocar este efecto E sean necesarias varias causas que sumadas entre sí puedan dar lugar al efecto buscado. Una cuestión muy importante a entender de la causalidad no-lineal es que las causas no pueden ser sumadas (entia non sunt multiplicanda), lo que una causa no explique por sí misma dificilmente lo vamos a encontrar en el resultado de una suma.

La variable critica es pues el sustrato o mejor dicho los sustratos.

De manera que vamos a explorar los caminos que llevan a la opulencia (C) a causar enfermedades (E) y seguiremos con el ejemplo de la bulimia de mi paciente anterior, aunque dicho proceso es extensible a otro tipo de enfermedades o de enfermos, esos que hemos llamado en otros lugares los pacientes de la postmodernidad, de las sociedades clinicas como dice Marino Perez Alvarez o del bienestar al que todos rendimos pleitesía por sus servicios pero del que nos ocultamos sus efectos secundarios.

Llamaremos pues sustrato a una conceptualización que abarca el cerebro y toda su complejidad, un cerebro que posee una mente que a su vez está sometida a los embates del medio ambiente.

Lo cierto es que el cerebro humano es mucho mas vulnerable de lo que creemos, somos muy vulnerables y lo somos por la misma razón que somos tan inteligentes y tan adaptativos. La razón de nuestra vulnerabilidad procede del hecho de tener un cerebro a medio hacer, un cerebro plástico.

Un cerebro plástico es lo mismo que decir un cerebro que es capaz de aprender cualquier cosa, al tiempo que es capaz de averiarse casi por cualquier cosa. El sufrimiento mental es la condición de nuestra humanidad, pues nuestro cerebro no sólo está expuesto a variaciones hormonales o quimicas: aquellas procedentes del medio interno sino tambien de la influencia del medio ambiente y además de eso, la mayor parte de los enredos en los que se atasca su funcionalidad proceden del propio lenguaje que es el que nos capacita para pensar, para hablar y para relacionarnos con el medio ambiente.

El cerebro es un órgano bastante distinto a los demás, por ejemplo el riñón tiene una estructura cerrada, pensada para su función: filtrar la orina (entre otras) y que mantiene a lo largo de la vida de su portador una anatomia completa (si está sano). Sin embargo el cerebro va haciéndose y deshaciéndose a través de conexiones y de podas sucesivas, aprendizajes nuevos y cableados singulares de tal forma que no termina de configurarse del todo (completamente) jamás. Siempre estamos aprendiendo y siempre estamos desaprendiendo, configurando una nueva matriz casi cada dia, a eso nos referimos cuando decimos que es plástico.

De manera que podemos asegurar que si la opulencia tiene efectos perniciosos en ciertas personas, lo más probable es porque afecta a ese sustrato que antes nombraba y que lo podemos pensar desde el punto de vista de mecanismos intermedios, como escalones o pasos que van desde la opulencia (C) misma hasta el efecto (bulimia en este caso o efecto E).

Como el lector habrá ya intuido es inútil buscar la causa (lineal) de la bulimia pues seria tan dificil como encontrar una aguja en un pajar y que probablemente se encuentra demasiado alejada de su efecto para que podamos encontrarla. Lo más cómodo es pensarlo desde una estructura escalonada de esos pasos intermedios que hacen que desde una situación de opulencia se llegue a un infierno como es el vómito o el atracón compulsivo.

Dicho de otro modo: la opulencia genera distintos tipos de sustratos que hacen que causas banales o sufrimientos universales o inespecíficos conformen enfermedades concretas.

La causalidad lineal ha muerto.

¿Cómo afecta la opulencia a estos sustratos?

En un post anterior que titulé “La rebelión de las identidades” ya dibujé un listado inespecífico -tomado de Antonio Colina- para observar como ciertos cambios sociales se encarnaban en los cerebros humanos en forma de enfermedades, me referí a estos:

  • La dinámica social del deseo.
  • las formulas educativas.
  • la administración y expresión de los duelos y las pérdidas.
  • los estilos de crianza.
  • la intensidad de los apegos y la adhesión a ego y etnocetrismos.
  • los hábitos de consumo y el deseo de tener.
  • la relación con el cuerpo y la subjetividad e incorporeidad del esquema corporal.
  • la relación con la obediencia y el poder.
  • la idea y la relación con Dios y lo divino, asi como la creencia o descreencia en los espiritus mediadores (psicopompos) entre lo divino y lo humano.
  • el concepto de salvación y perduración.
  • la imagen del pecado y del Mal, y sobre todo:
  • en el trato con la palabra.

¿Cómo se afecta el deseo individual en una sociedad opulenta, ¿cómo se afecta el sustrato?

1.-El sustrato del deseo.

Una forma de definirlo es decir que deseo es aquello que necesitamos, o creemos necesitar, en cualquier caso en una primera aproximación el deseo es sinónimo de necesidad, deseamos porque tenemos necesidades, porque estamos o nos encontramos en falta, el deseo es la condición deficitaria de lo humano. Lo que sucede es que una vez cubiertas las necesidades de la parte baja de la piramide de Maslow van apareciendo nuevas necesidades y el deseo se hace más y más complejo al ocuparse cada vez más de abstracciones, intangibles, de futuribles y de aplazamientos que van haciendo cada vez más y más complicado el acceso a las satisfacciones del mismo.

Pues una de las caracteristicas del deseo es la temporalidad, ningun deseo puede satisfacerse de inmediato. Mi paciente la bulímica arriba reseñada tenia el deseo de ser enfermera, pero no se trataba de un deseo que pudiera obtener de inmediato, tenia que compatibilizar su titulación de su pais con la española. matricularse, obtener dinero, etc. Esperar. La condición del deseo es la espera.

Otra caracteristica del deseo es la localización, no es conveniente aunque si muy frecuente confundir los propios deseos con los intereses, las conveniencias o lo que es peor: con los deseos de otros. La confusión entre deseo e Ideal (el deseo del otro) es muy frecuente entre los adolescentes que manifiestan muy claramente la idea de que “no saben lo que quieren”. Un deseo deslocalizado o no desplegado es una de las condiciones que hacen vulnerable cualquier sustrato, no se puede vivir sin deseos propios, pues otra de las caracteristicas del despliegue del deseo es la voluntad de vivir, llamada tambien ímpetu o drang, es decir acción.

Los deseos son por definición inalcanzables, no en el sentido práctico de la palabra sino porque apenas se alcanza un hito sobre algo, un logro, aparece otro para relevarlo, los deseos son insaciables en el sentido de que operan como modelos o guias de la voluntad,  son por asi decir la gasolina, la energía que precisamos para movernos o dirigirnos a algun objetivo.

Ahora bien, el deseo es por varias razones algo muy vulnerable, ya he nombrado algunas de las confusiones que pueden acaecer con respecto a la identificación del mismo, pero existe al menos otra contrariedad: los deseos suelen ser inconscientes o sólo muy parcial o indirectamente conscientes. Es por eso que cuando un deseo se hace consciente se transforma en Consciencia, es decir en un saber sobre el deseo propio que eleva la plataforma de lanzamiento un peldaño más.

Por ejemplo mi paciente declaraba que queria ser enfermera pero ignoraba totalmente las razones que le habian llevado a esa predilección y que no eran otras sino sus motivaciones, en realidad sus habilidades forzadas de cuidado. En realidad ella ya era la cuidadora universal de su familia y ser enfermera no seria otra cosa sino objetivizar desde lo simbólico tal actividad. Otra cosa es si en el despliegue de su deseo pudieramos encontrarnos en que renunciara a tal cosa una vez averiguada su procedencia. En realidad mi paciente era la mayor de sus 4 hermanas y en cierta forma habia sido obligada a esa función de cuidado por el Ideal familiar, de forma que el deseo de ser enfermera ha de ponerse entre interrogantes a largo plazo.

Las satisfacciones fáciles y atemporales son el principal enemigo del deseo. Todo aquello que puede alcanzarse aqui y ahora, sin esperar y sin esfuerzo y que llamaremos goce, es el principal enemigo del deseo.

El goce socava el deseo individual pues brinda al sujeto el anzuelo de que cualquier cosa que pueda “desear” puede ser conseguida de inmediato. Las sociedades de consumo  privilegian el goce sobre el deseo a través de muchos mecanismos, el pricipal de ellos es el crédito (disfrutelo hoy y page mañana), que permite que no sea necesario esperar para conseguir aquello que se desea. La subjetividad humana inventa continuamente nuevos goces que a la postre caen sobre el sujeto con un coste adicional de sufrimiento ¿soy hombre o mujer?¿puedo agenciarme el cuerpo que desee?

El goce es pues siempre superfluo  a diferencia del deseo que es permanente y pesado de soportar, la inmediatez de las satisfacciones gozosas socavan en los humanos la capacidad de desear y el individuo queda vacío de aquello que le identifica como humano: la facultad de anticipar, prolongar y postergar el placer y le transforma en un cuerpo de goce que puede maltratarse a si mismo a través de dietas, vómitos o intervenciones quirúgicas si el individuo cede en su deseo transmutándolo en satisfacciones inmediatas..

La opulencia tiene tambien acciones perversas sobre otros sustratos, el más estudiado es probablemente la sexualidad, del que hablaré en el proximo post.


Anorexia y femineidad

Graciela Sobral es una psicoanalista que pertenece al “Campo freudiano” -de inspiración lacaniana- y que ayer dia 15 de Junio estuvo en el recinto de nuestro Hospital (Consorcio Hospitalario de Castellón) para dar una conferencia sobre mujer, maternidad y anorexia mental, a propósito de su ultimo libro, cuya carátula preside este post.

No cabe ninguna duda de que la anorexia mental (y los trastornos alimentarios en general) guardan una estrecha relación con la “femineidad”, sea lo que esto sea, pues una definición de este concepto nos llevaría casi tan lejos (como todas las palabras terminadas en “dad”)  a esos callejones sin salida como cuando intentamos definir la “felicidad” o la “libertad”. La verdad es que no sabemos en qué consiste la femineidad aunque si sabemos de múltiples femineidades, tantas como mujeres (y hombres) existen.

Y la verdad es que la “femineidad” no existe (tal y como le gustaria decir a Lacan), pues se trata de un invento, un hecho creativo que cada mujer tiene que llevar a cabo en sí misma, un trabajo de modelado que usualmente toma como base -imita- a los personajes próximos, madres, hermanas o iguales, al propio deseo o incluso al deseo de algún otro que inscribe su propia letra en el despliegue de potencialidades de cada sujeto. En cualquier caso no deja de ser una construcción que cada niña -en un momento determinado de su vida- tiene que inventar para sí misma.

Todas las niñas tienen que llevar a cabo esta metamorfosis de niña a mujer. La anorexia es una solución aberrante -la solución del problema es en este caso el problema- a conflictos en esta fase de la vida, conflictos por otra parte inespecíficos y universales que tienen que ver naturalmente con la sexualidad adulta y con el atractivo.

Lo que sucede en la anorexia es que el placer que se obtiene por la dieta es superior al placer que pudiera obtenerse a través del atractivo o el éxito sexual. Hay algo en la deprivación alimentaria que favorece una especie de adicción al hambre.

Paradójicamente la anorexia mental es una enfermedad de la femineidad que rechaza la femineidad tal y como dejó Freud señalado.

A diferencia de la bulimia que es un trastorno reciente y vinculado al exceso capitalista, la anorexia es una enfermedad conocida desde antiguo. Lo nuevo es la epidemia de casos que se declararon en el siglo XX en las sociedades opulentas.

Tanto como a la femineidad la anorexia apela al goce de la restricción, es decir al placer que se adelanta al deseo mismo y le deja vacio de sentido. No cabe ninguna duda de que las sociedades opulentas se caracterizan por ese vaciamiento que se ha efectuado en el imaginario de cada cual y su sustitución por placeres y goces faciles de obtener, al alcance de todos, sin prohibiciones culturales que desafiar y un deblitamiento de lo simbólico que se caracteriza por una psicopatología afásica, que ya no dice nada, no comunica nada más allá de un sintoma que aparece como “prótesis”o sustitución de algun proceso que no pudo llevarse a cabo.

A pesar de esta carencia de sentido, los sintomas modernos de la psicopatología de los trastornos alimentarios remedan la epidemia de histeria del siglo XIX que tambien afectaron a los modelos de femineidad y representaban -segun ha sido señalado por numerosos autores- la protesta femenina a través de la enfermedad. La diferencia entre aquellos síntomas y estos de hoy es que aquellos aparecian cosidos al deseo, un deseo en cierta forma reprimido, algo que desveló Freud a través de su conceptualización de lo inconsciente. Sin embargo los síntomas actuales más que síntomas del deseo representan síntomas del acto y aparecen alienados del deseo, sin ninguna historia que contarnos, los síntomas modernos (en realidad postmodernos) son síntomas sin semántica que no comunican nada salvo un horror primordial (en este caso a comer) y una decidida voluntad desafiante o coactiva.

En este sentido dejo aqui una serie de post acerca de las relaciones entre la enfermedad mental y el poder.

Dejo aqui colgados los videos de la conferencia de Graciela Sobral junto con los comentarios a que dio lugar la interesante charla de nuestra compañera.

Una tarea entre varios

Fruto de la colaboración entre varios amigos on line surgió esta idea del GMS (Global Mind Squeezing) que dio sus frutos con un trabajo colaborativo transdisciplinar que titulamos “Cerebro y códigos” que he resumido en este pdf que abajo cuelgo y que es el resultado de múltiples y saltigrados post que fueron publicándose en este blog durante 2011 y 2012.

Los autores que han participado en esta fórmula “entre varios” son: Agustin Morales, Antonio Grandío, Patricia Cantú, Ana di Zacco, Antonio Rodriguez Sellés, Belen Nieto, Gonzalo Haro, Rosana Peris, Cristina Bernard y yo mismo.

A todos ellos les doy las gracias por su dedicación y entusiasmo por lo nuevo.

Para ser la primera vez que se intenta ir más allá de la multidisciplinariedad el resultado es bastante provechoso, pero debemos seguir investigando las posibilidades de un enfoque entre varios.

GMS (Cerebro y códigos)

El espiritu y la carne

San Mateo 26: 41 “Velad y orad, para que no entréis en tentación;
el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil”.

Lo cierto es que esta máxima del evangelio no puede ser más correcta aunque no tanto su interpretación. Según la doctrina oficial de la Iglesia lo de velar y orar es un método para evitar el pecado pero en realidad se trata de un método de meditación, tal y como aquel que describí en “El poder del ahora”. El tuiteo de Jesucristo (si es que lo dijo realmente asi) lo que quiere significar es que tenemos que escapar de nosotros mismos de nuestro Yo e instalarnos en el Ser y la mejor forma de lograrlo (o al menos la mas barata) es a través de la mortificación del cuerpo: una via de autocuración que llamaremos la via ascética.

Más adelante volveré sobre esta via de restricción y su capacidad de sanación, pero en este post voy a referirme a la via del exceso, a la via dionisiaca.

Pasamos demasiado tiempo en compañia de nosotros mismos, nos autoevaluamos constantemente y nos intoxicamos con nuestro parloteo autoreferencial. De manera que tan beneficioso es orar como coser, de lo que se trata es de no pensar.

La via dionisiaca.-

Pero hay otra mentira en la interpretación canónica del evangelio y es que orar y velar son una solución para la evitación del pecado -caer en la tentación-, porque en realidad de lo que se trata es de pecar de vez en cuando. Sólo los pusilánimes y los puritanos se creen que es posible vivir en una continua virtud. Pues en realidad no es posible la virtud sin el vicio o sin el pecado -si queremos llamarlo asi- o con el más civil apelativo de transgresión.

Dioniso es la otra cara de Apolo.

La mejor forma de quedar anegado en los territorios del pecado es precisamente la de no pecar jamás de modo voluntario y consciente y hacerlo compulsivamente como si uno no tuviera nada que ver. Seguir siempre las reglas es la mejor forma de morir aplastado por ellas, casi tanto o más que transgredirlas constantemente. Lo que no es consciente acaba siendo compulsivo-adictivo o irremediable y alienado.

Tanto es asi que hoy sabemos que las experiencias de felicidad de tipo espiritual se computan en el mismo lugar donde lo hace el goce sexual, tal y como podeis leer en este post. Una vieja idea sufí que antes de que las religiónes oficiales nos la raptaran ya sabían que lo espiritual y la carne eran el haz y el envés de la misma experiencia, asi para Rumi, “la trenza de la amada era la cuerda que ataba lo espiritual o divino con el placer del sexo”.

De esta misma opinión es Roy Baumeister que en este libro  titulado “Escapando del Self: alcoholismo, masoquismo y otros vuelos en el limite de la autoevaluación” ,nos recuerda el valor de ciertas conductas de escape como el alcoholismo, la bulimia, el atracón, las autolesiones o ciertas actividades masoquistas de las que hablé en este post y en éste..

Lo cierto es que es dificil contemplar conductas como las anteriores en una perspectiva positiva, estamos acostumbrados a pensar el alcoholismo como una adicción, al suicidio como una enfermedad, la bulimia como un trastorno alimentario pero no estamos entrenados para ver todas esas conductas como un modo de escapar de uno mismo y de refugiarse en un placer estereotipado que a la larga se confunde con una enfermedad o con la misma muerte. Abusamos demasiado de la psicologización y con ello nos perdemos el valor antropológico, filosofico e incluso metafisico del dolor o el placer y de las operaciones que hacemos a fin de disociarlos de ciertas funciones corporales (ascetismo) o de erotizarlos (masoquismo).

En el placer hay algo que desborda nuestra capacidad para el mismo. Situarse más allá del principio del placer es el destino seguro cuando se ha rebasado la capacidad de goce del Yo y es entonces cuando Eros y Tanatos se encuentran.

Dioniso es un mito por sustantivación, es decir se trata de un divino personaje que representa  el exceso, la locura, la embriaguez, el éxtasis y la transgresión, el mito fue retomado por los romanos que le dieron el nombre de Baco aunque siguió con la misma función: recordarnos que de vez en cuando necesitamos todos echar una “canita al aire” a fin de mantenernos en equilibrio en un mundo presidido basicamente por recomendaciones, controles, obligaciones y renuncias.

Pero lo dionisíaco no es solo una escapatoria puntual de las personas con sentido común sino una estrategia psicológica que se encuentra -tal y como sugiere Baumeister- en las entretelas de muchas de las patologías psiquiátricas que se encuentran presididas por una busqueda del placer y que muchas veces se caen -al cruzar el borde- en patologias o adicciones precisamente por haberse situado más allá del principio del placer.

En realidad, nosotros los humanos tenemos un cerebro diseñado para buscar y encontrar comida y sexo. Todo pareciera indicar que nuestros sistema dopaminérgico y tambien otros sistemas excitatorios como el glutamitérgico se encuentran diseñados (a medio hacer) a fin de encontrar satisfacciones en nuestro medio ambiente relativas a esos dos grandes que llamamos sexo y comida.

Seria interesante preguntarnos a nosotros mismos ¿por qué comemos?. Es natural que a esta pregunta la gente respondiera que comemos para vivir, es decir apelando a la necesidad de supervivencia y que además de esta necesidad de alimentarse obtuviéramos alguna información adicional si investigáramos el hambre, cómo se regula y para qué sirve. Casi todo el mundo supondrá que nos alimentamos porque somos capaces de sentir hambre. Pero tal y como apunto Lorentz lo cierto es que ” la causa del hambre no es la necesidad de alimentarse sin embargo el propósito del hambre es la alimentación”.

Causa y propósito son pues conceptos distintos.

La pregunta  tiene una dificil contestación: no comemos para vivir, ni comemos por instinto o porque tengamos hambre sino que comemos porque alimentarse forma parte de un programa participado y compartido con otras redes neuronales que tienen que ver con el precepto: creced y multplicaos y que seguramente mantienen entre si una relación de complicidad y amistad evolutivamente estable, es decir se trata de redes neuronales acostumbradas a salir de copas juntas y que cuando están de fiesta se invitan mutuamente.

Dicho de otra manera: no es posible hablar de alimentación sin hablar de placer ( o recompensa), comemos porque obtenemos placer en la comida bien por ella misma bien por los rituales que la acompañan, y además de eso: se trata de un emparejamiento fácil, siempre será más facil -en nuestro entorno- encontrar comida que encontrar sexo. Es por eso que la adicción a la comida es más frecuente que la adicción al sexo. Y es por eso que la obesidad es más prevalente que todas las enfermedades de transmision sexual juntas.

Pero además sucede otro fenómeno. Me refiero a que la obesidad se encuentra demonizada- estigmatizada- social, psicologica y médicamente. Estar gordo, no solo es algo de mal gusto que hace al individuo menos atractivo sino que además existe siempre la sospecha estigmatizante de que el obeso es una persona descontrolada,  indisciplinada o ineficaz. Para acabar de enunciar los refuerzos negativos de la publicidad, todo el mundo sabe ya del colesterol y los riesgos cardiovasculares y metabólicos de la obesidad. ¿Hay alguien que ignore eso?

Estar gordo (comer en exceso) tiene pues efectos secundarios pero si existe una compulsión a la comida es por el hecho de que comer es placentero, sobre todo para aquellos que han aprendido a que la comida les guste. O dicho de otra forma a aquellos que han emparejado la comida con el placer y que más allá de eso: abusan del exceso dionísiaco del placer que la comida les procura o lo que es lo mismo, han desbordado su capacidad de asimilación del placer, hablamos entonces de bulimia, trastorno por atracón (binge eating) u obesidad por cebamiento.

En este post hablé precisamente de la bulimia y su relación con la gula, un pecado capital. Nótese que a diferencia del pecado que se comete contra alguien, la bulimia (el constructo clinico) es una instancia alienada, sin sentido, algo que uno comete contra sí mismo de un modo incomprensible para sí mismo. Sucede asi precisamente por la naturalización de aquella conducta pecaminosa. Al quedarnos sin pecado y sin posibilidad de pecar nos hemos situado en un territorio biologico, donde se buscan genes y neurotransmisores pero el sujeto queda despoblado y alienado con respecto a sus propias dinámicas y recursos naturales. Ni que decir tiene que para tratar una bulimia hay que hablar del placer y sobre todo: qué otros placeres han sido obturados por la comida.

En el otro extremo nos encontramos con otro tipo de conductas que buscan precisamente lo contrario: disociar o desemparejar el placer y la comida, las podemos englobar en el rubro “operaciones ascéticas” cuya representante psicológica mas relevante es la anorexia mental.

Pero ese es otro post.

¿Qué es el sexo?: el punto de vista psicoanalítico

La sexualidad no equivale a la reproducción, hay algo más, no hay sexo sin fechoría. Sexo es algo que va más allá de un contrato reproductivo.

George Bataille

Fotografia de Helmut Newton

Todos los que hayan visto el video que colgué aqui en este post -donde hablé del sexo y su relación con la reproducción- ya habrán oido una pregunta que quedó sin contestar al final de mi exposición y que procedía de uno de mis psiquiatras- el Dr Adolfo Santamaria- cuya orientación lacaniana dejó impresa en aquella cuestión que no respondí en aquel momento. Preguntaba el Dr Santamaria , ¿si, pero qué es el sexo?. Aquel no era el momento para contestar aquella pregunta, el momento es aqui y ahora.

Efectivamente el sexo no es sólo la reproducción, tal y como sostiene Bataille en el aforismo que preside este post. No me refiero sólo al hecho de que existe un sexo divertido, lúdico. una experiencia de placer al alcance de casi todos y que escapa a lo reproductivo y mucho más desde que existen los metodos anticonceptivos. El sexo es todo eso y mucho más porque el sexo -en su cualidad más metafisica- es imposible.

Y lo es porque la barrera de discontinuidad entre unos seres humanos y otros, es insalvable a través del acto y es por eso que se inventó lo numénico, el amor es un numen muy común y al alcance de todos. El objeto se nos muestra en una dimensión de discontinuidad, ahi afuera, aparentemente a nuestro alcance pero en realidad no es más que un misterio, inabarcable, imposeible, inaccesible. Y mucho más desde el hombre hacia la mujer que al revés, el deseo femenino es en esencia el gran misterio de la sexualidad, es por eso que algunos psicoanalistas como Lacan se preguntan con insistencia ¿qué es una mujer? ¿de qué está hecho su deseo?. Y es por eso que hablan del empuje a la mujer (la pusissance a la femme), es decir de ese poder de fascinación que lo femenino ejerce sobre el hombre y sobre la misma mujer. Todo tiende hacia la mujer y todo tiende a parcializar ese objeto por la imposibilidad fáctica de contenerla entera.

Para contestar estas preguntas me apoyaré en algunos videos que he encontrado en Internet sobre las perversiones en el cine del ensayista Slavoj Zizec y del que ya hablé aqui a propósito del film de Hitchcock “Vértigo”, uno de los tratados más interesantes sobre el fetichismo. Un fetichismo que va más allá de la muerte del objeto.

Hablar del sexo, más allá de la reproducción es hablar de eso que los antiguos llamaban “perversiones”. El cine nos ha aportado una visión de las mismas que -más allá de la clinica decimonónica en que se promulgaron- nos descubren las imbricaciones que la realidad obtiene de la ficción y el goce individual del placer. La ficción es el andamiaje simbólico sobre el que la realidad se mantiene y se construye. El goce es aquello que nos separa de la muerte, de lo tanático.

El enigma del deseo femenino.-

La pulsión parcial.-

Lo fantasmagórico en el sexo.-

El soporte de la fantasía.-

La ficción es el soporte de la realidad.-

El entrelazamiento de fantasmas en el sado-masoquismo.

En Blue Velvet.

En conclusión: la sexualidad tal y como podemos explorar en estas peliculas elegidas por Zizec, nos muestra algunas verdades que van más allá de la sexualidad como evento reproductivo. La situan en el terreno de la imaginación, alli donde todo es posible y también en el territorio de la magia, de lo sagrado, de lo numénico, a veces a través de la desintegración del objeto y de la parcialización del goce sexual siguiendo las peripecias de la evolución de la libido a través de las zonas erógenas. La sexualidad es eminentemente una transgresión y es por eso que el término perversión ha quedado totalmente vacio de sentido cuando hemos aceptado que no hay un solo deseo sino múltiples, tanto como seres humanos y operaciones libidinales diversas.

El sexo, ni ha sido, ni es ni será nunca libre pues representa el limite de nuestras posibilidades de acceder al otro por medio de un acto puramente fisico y donde muchas veces ni siquiera el amor es capaz de penetrar.