Los vómitos de Messi

vomitos

El síndrome de vómitos cíclicos se conoce desde finales del siglo pasado y fue descrito por un pediatra llamado Gee en 1882 que consideró que su prevalencia estaba alrededor de un 2% de niños. Hoy este curioso síndrome se ha extendido a los adultos y- sin dejar de ser una patologia predominantemente pediátrica- forma ya parte de la rutina de las consultas de gastroenterologia. Aqui hay un buen articulo sobre el tema su diagnóstico y tratamiento.

Sigue leyendo

Llamar la atención

culo

Hace unos días al llegar a casa me encontré con que el ascensor de mi edificio estaba bloqueado y no había tocado suelo: Me di cuenta enseguida de que había una persona encerrada en el ascensor que estaba en el garaje. Se trataba de Merche un vecina adolescente que situé como la del sexto.

Hablé con ella y enseguida se nos unió otro vecino que decidió llamar a los del ascensor para que rescataran a Merche de su confinamiento. Y añadió:

Sigue leyendo

Verdad, ficción y narrativa

ficciones

Escribo este post después de leer la novela de Lionel Shriver “Tenemos que hablar de Kevin” de la que hablé aqui y aqui donde monté una narrativa personal a propósito de la misma. Este post debe considerarse como una enmienda intelectual, una especie de penitencia psicológica que me ha venido después de leer esa magnifica novela y que aun siendo una obra de ficción no es ajena a la realidad de casos similares. Esos casos en los que un escolar irrumpe con armas en su propio colegio y la emprende a tiros con todo lo que se mueve indiscriminadamente.

Sigue leyendo

Esencia y personalidad (y II)

imitación

Si usted tiene hijos ya sabe a estas horas en qué consiste la esencia. Y si no los tiene es seguro que ha podido hacer esta misma observación en sus mascotas. No hay dos individuos iguales.

Los niños traen en origen un temperamento especial, no son una tabla rasa, cuando venimos al mundo ya damos muestras de por donde anda nuestra esencia, asi hay niños plácidosy dormilones, otros demandantes y llorones, los hay agresivos y los hay que tienen miedo a hacer daño. Hay niños que no paran quietos y niños que prefieren jugar solos e “ir a su bola”. Hay niños que prefieren los juegos violentos, que exploran su entorno, que corren riesgos y que son temerarios y los hay miedosos, cobardes o pusilánimes.

 

Sigue leyendo