Esencia y personalidad (I)

ouspensky

Ando leyendo un libro de Ouspensky que me ha parecido muy interesante a pesar de que muchos puedan pensar que Ouspensky es un místico y no un científico digno de mencionar en un blog como éste. Pero los que así piensan se equivocan puesto que la psicología no es exactamente una ciencia, más que eso;: el viraje que llevó a cabo la psicología allá por principios del siglo XX, no hizo más que ensombrecer y ocultar una serie de conocimientos empíricos que han sido lanzados por la borda.

Una psicología despojada de la metafísica, la filosofía o el mito se convierte en una medicina de baja resolución. En este sentido la psicología actual es un mal remedo de la medicina.

 

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Mente y materia ( y II)

tiempo

En realidad a este binomio Mente-materia que preside estos dos post sobre las ideas de Schrodinger y otros autores enfrentados por su concepción de lo mental, le falta algo: le falta la palabra Vida.

Seria mejor hablar pues de Mente-Materia-Vida, pero ¿no sería una redundancia hablar de Vida cuando estamos hablando de mente? Pues lo cierto es que no puede haber mente sin Vida, más que eso: Vida y mente son  la misma cosa.

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Mente y materia (I)

Mente y materia

Erwing Schrodinger fue un físico austríaco que es más conocido por su experimento mental conocido como el “gato de Schrodinger” que por haber recibido el Nobel por su aportación -la ecuación de Schodinger- que relaciona materia y energía de las partículas.

Menos conocidas aun son sus incursiones por el evolucionismo y la filosofía de la mente, es por eso que traigo aquí esta obra suya -Mente y materia- de 1959 que en mi opinión se encuentra plenamente vigente.

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Spitz y los organizadores

niño

René Spitz fue un psiquiatra austriaco de orientación psicoanalítica muy poco conocido a pesar de sus importantes hallazgos relativos a la crianza y al desarrollo psíquico de los niños de corta edad.

Fue discípulo de Sigmund Freud y su actividad asistencial se desarrolló en orfanatos o en Hospitales donde había niños que o bien habían sido abandonados por sus madres o bien eran huérfanos, si bien algunos de ellos se reencontraban con sus objetos de cuidado y amor puntualmente. Fue así como Spitz desarrolló sus trabajos, esta vez observacionales sobre la conducta de estos niños institucionalizados y casi todos ellos deprivados de afecto.

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