¿Es la anorexia mental una adaptación ?(y II)

No cabe duda de que el retraso de la pubertad junto con la supresión de la ovulación constituyen dos alternativas biológicamente estables de modos con los que las hembras se aseguran el control de sus nidadas y su inversión parental y que han sido descritas en multitud de especies.

De manera que es posible especular que la anorexia mental sea una estrategia relacionada con la reproducción. El estrés psíquico -o lo que consideramos como tal- podria ser un equivalente de los cambios arcaicos que en entorno ancestral dieron como resultado la posibilidad de modular la ovulación, la regla y el acceso a la reproducción. Más concretamente la ventaja evolutiva de la anorexia mental podria estar relacionada con la subfertilidad (Volland y Volland, 1989)

Es necesario pues hablar de la menarquia de las hembras humanas para recordar que aunque hoy las niñas suelen presentar su primera regla hacia los 12 años, esto no ha sido siempre asi, más concretamente sabemos que en el 1800 la primera regla era mucho mas tardía, observándose una tendencia a la estabilidad en la época actual. En el siguiente cuadro podemos observar las diferencias entre menarquia, numero de abortos e hijos que tiene usted en comparación con su abuela.

menarquiaEs imposible saber (pues no hay registros de ningun tipo) a qué edad tenian su primera regla las niñas en el Pleistoceno pero es posible inferir que la mayor precocidad en la menarquía de las niñas de hoy está relacionada con una mejor alimentación y unas mejores condiciones en la calidad de vida.

Y tampoco cabe ninguna duda de que esta mejoría de las condiciones de la calidad de vida supone un atraso en tener el primer hijo, un menor número total de hijos por mujer y una mayor cantidad de divorcios. Todo lo cual no explica pero correlaciona con la prevalencia de trastornos alimentarios.

En el post anterior señalaba la paradoja de que la conducta alimentaria restrictiva desafiaba la psicopatología en el sentido de que no podia considerarse una fobia, ni una obsesión-compulsión, ni una forma de suicidio, ni una psicosis o una neurosis vulgar y corriente sino una enfermedad en la que lo psíquico y lo físico se anudaban en una extraña combinación que recordaba en cierto modo a nuestra vieja conceptualización de las enfermedades psicosomáticas -por más que la anorexia mental recuerde más bien a una enfermedad puramente mental- debido a la imperturbabilidad y la resistencia del paciente a renunciar a sus prácticas restrictivas por encima de cualquier consideración bienintencionada. O que aun contando con la voluntad decidida del paciente resulte tan dificil recuperar el peso perdido.

Y lo peor, no parece encontrarse ninguna razón para considerarla una adaptación dado que es profundamente perturbadora y aun letal para quien la sufre. ¿Qué ventajas podria aportar la anorexia a quien la sufriera?.

Lo cierto es que no es necesario encontrar hoy (causa próxima) esas ventajas para que un trastorno mental tenga una base evolutiva (causa remota), pues siendo cierto que el que padece la enfermedad se encuentra menoscabado en su rendimiento y en su salud, no hay ninguna prueba de que los genes responsables de su enfermedad -a su vez- no resulten provechosos en otro lugar. Siendo como es la anorexia mental un trastorno heredable (56-76%) es posible sospechar que si bien resulta inadaptada la conducta anorexica , estos genes “anoréxicos” pueden representar alguna ventaja para algunos de sus portadores.

Veamos algunos de los sintomas anoréxicos y de sus condiciones relacionales:

  • la anorexia supone un retraso en la edad reproductiva y una esterilidad factual.
  • La inanición correlaciona con un sensorio despierto y con la hiperactividad.
  • la anorexia se combina con rasgos de hiperresponsabilidad, perfeccionismo, altas autoexigencias y baja autoestima.
  • la anorexia está relacionada con la ansiedad social y el miedo a la exclusión social.
  • las relaciones de la anoréxica con su madre han sido estudiadas hasta la saciedad, constatándose una relación de intensa rivalidad con descalificaciones y victimización, cuando no de negligencia o de abandono emocional.
  • Las familias de las anoréxicas presentan una tendencia hacia la ocultación de sus conflictos evocando una imagen de cohesión familiar que se enreda con relaciones viscosas tendentes a la negación.

Al menos en un grupo determinado de pacientes es posible establecer que la anorexia forma parte de una interacción continua y viciada de rivalidad. No me refiero a una forma de rivalidad sexual, sino de una forma de rivalidad que tiende a ocupar espacios de poder inexistentes. Así se han descrito multitud de familias con padres ausentes, o padres de escaso atractivo e involucración con la familia, sin embargo esta variable no me parece demasiado específica de la anorexia mental. Es común en la anorexia que la madre ostente un mayor rango que el padre lo que puede inducir a la niña a aliarse con el padre supliendo su función o bien a establecer alianzas transgeneracionales, donde el síntoma preserve de una forma u otra la estabilidad familiar (Haley 1963).

Frecuentemente la anoréxica hiperesponsable asume voluntariamente la función paterna de la propia madre, otra de las posibilidades en las que es posible observar un conflicto agonístico, la ruptura de la relación asimétrica es desplazada por una relación entre iguales donde la niña frecuentemente asume el rol de conciencia social de la madre. La implicación clínica que tiene la aceptación de la anterior premisa es que las interpretaciones terapéuticas deben ser no agonísticas, implicando si es necesario un lenguaje de madre-niño o en clave paradojal (Selvini-Palazzoli et alt 1986).

De Giacomo ha sugerido como forma terapéutica un mes de vacaciones entre la hija y el padre. Según este autor la intimidad entre la niña y su padre es necesaria para elevar la autoestima de la paciente, la variable critica de una terapia, incluso más allá de la ganancia de peso. Es evidente que en todas las pacientes donde sus programas de yielding (rendición) se han activado es predecible encontrar bajos índices de autoestima tal y como describí en este post sobre “A prueba de fallos”. Sin embargo es necesario señalar que en ocasiones el índice más bajo de autoestima no se encuentra en la paciente identificada sino en algunos de sus padres.

Personalmente creo que para rescatar a estas niñas de la parentización a la que se ven sometidas por la negligencia o insuficiencia paternas, no basta con utilizar el recurso de mantenerla a solas con el padre, ya que este puede ser quizá aun más negligente que la propia madre y obligar a la niña a una doble parentización (*). El lugar desde el que es posible esperar una ventaja terapéutica para la anoréxica es aquel donde ambas -hija y madre- tengan la oportunidad de reencontrar una estrategia donde no haya vencedores ni vencidos, es decir escapar del conflicto agonístico.

Charles Lasègue fue un psiquiatra francés que en 1876 describió por primera vez la anorexia nerviosa. Si traigo aqui su memoria es para recordar una de sus múltiples y más interesantes -para mi gusto -observaciones sobre la anorexia mental. Se trata de una observación que llevó a cabo en una de las multiples asonadas que tuvieron lugar en el Pairs post revolucionario, un periodo de intensa inestabilidad que llevó a la villa a una situación de sitio. Y de carestía y hambrunas especialmente para los Hospitales.

Fue precisamente en uno de esos sitios cuando Lasègue observó que los pabellones de anoréxicas tenian menos bajas que el resto de pabellones. Concluyó que las anoréxicas resistían mejor la inanición que el resto de personas asiladas.

Lo que nos lleva a la siguiente consideración. ¿Qué papel evolutivo han tenido las hambrunas en las adaptaciones de nuestro organismo? ¿Estas hambrunas afectaron del mismo modo a hombres y mujeres?

La comorbilidad entre anorexia humana e hiperactividad ha llevado a algunos investigadores a proponer una teoria evolucionista conocida como “huida de la hambruna” y que se caracterizaría por una combinación entre negación de las necesidades alimentarias, supresión del apetito, actividad incesante, aumento del autoconcepto, emaciación y amenorrea, es decir un sindrome compatible con lo que hoy entendemos como anorexia nerviosa y que Casper (Casper 2003) describió como “activity and restlesness drive” (modo actividad-inquietud).

Dicho módulo se dispararia a partir de una dieta hipocalórica (algo que se ha comprobado en ratas), lo que explicaría que muchas veces la anorexia comience tras una dieta restrictiva severa para adelgazar. En entornos ancestrales la ausencia de alimento debida a condiciones extremas de frio, o escasez seria la señal para ponerse en marcha, suprimir la ovulación y prepararse para buscar nuevos recursos.

De manera que la hipótesis de la subfertilidad y la hipótesis de la hambruna parecen complementarse la una a la otra y explicaría porque la inanición en los hombres no resulta tan ventajosa como en las mujeres a la vez que explicaría el por qué las mujeres resisten mejor la inanición que los hombres tal y como observó Lasègue.

Si añadimos a esto que hoy la delgadez se considera un elemento de estatus podremos entender mejor la razón por la que socialmente esta enfermedad recluta a las mas responsables (overdrive moral) de entre las muchachas al tiempo que pueden eludirse las consecuencias de la exclusión social, uno de los temores fundacionales de este perfil de mujeres.

Nota liminar.-

(*) Parentizar es una palabra que no encontrarás en castellano sino para describir algo que se encuentra entre paréntesis. En teoría de sistemas y más concretamente en terapia de familia, parentizar significa “situar a un miembro de la familia en el lugar que le correspondería a otro,usualmente a un adulto”. La forma más común de parentización es colocar a un hijo como “padre” o “madre”, debido a la ausencia o negligencia del progenitor concreto, pero tambien a un hijo como proveedor mientras el resto son explotadores o descuideros.

Bibliografía.-

Francisco Traver: Conflictos agonisticos madre-hijo (2004).

Volland F, Volland R: Evolutionary biology and psychiatry: The case of anorexia nervosa. Ethology and sociobiology 1989, 10. 223-240.

PRICE J.S: (1967) “The dominance hierarchy and the evolution of mental illness”. The Lancet, 1967 II,243-246

Casper R: The drive for activity and restlesness in anorexia nervosa. Pshicol rev 2003. 110:745-761

Elogio del engaño

magritte

¿Si usted tuviera un cáncer inoperable preferiría saber toda la verdad o quizá preferiría que su familia le diera falsas esperanzas o le engañara?

¿Si su mujer o marido le pusiera los cuernos preferiria saberlo o ignorarlo?

Lo políticamente correcto, es decir que al enfermo de cáncer hay que decirle la verdad, pues es precisamente a través de la verdad como el paciente podrá “luchar” mejor contra su enfermedad. Con respecto a la segunda opción hay una atmósfera social a favor de “la sinceridad” de las relaciones entre las parejas, de modo que es muy posible que en los dos casos se alcen muchas voces a favor de lo que en otro lugar llamé la sinceridad radical. La sinceridad se ha vuelto a poner de moda al menos en lo parejil.

Recientemente he tenido ocasión de asistir -en un corto periodo de tiempo- a dos pacientes que habian abandonado a sus esposas (o pareja de hecho en un caso) en dos momentos delicados, uno la abandonó al poco de habersele extirpado una mama a causa de un cáncer y el otro habia “tomado las de San Diego” al enterarse de que su mujer habia quedado embarazada por tercera vez. Lo interesante de estos dos casos es que ambos abandonos no se habian producido en el vacío sino que existía una tercera persona, naturalmente una mujer mas jóven, dispuesta y sana que sus “santas esposas”. Hasta aquí los hechos.

Lo interesante de estos dos casos -vulgares por otra parte y dónde es posible reconocer los motivos profundos que les habian llevado a tal abandono- fueron los argumentos esgrimidos. Son estos:

  • La tercera persona en cuestión no habia tenido nada que ver en el abandono según su declaración.
  • El abandono se habia producido por faltar el amor. Y esta falta de amor no tenia ninguna explicación racional, simplemente se había producido asi, de golpe, de la noche a la mañana sin que mediara conflicto alguno.
  • El abandono era una muestra de sinceridad radical: simplemente el abandonador creía que estaba operando de un modo honesto al no disimular o fingir un interés que ya no existía.

Más curiosa aun, es la respuesta que algunos profesionales me dieron ante este dilema tan humano, más que humano.

La mayoría se adhirieron a la consigna radical: si una persona ha dejado de amar a su pareja lo mejor es romper y cuanto antes mejor. Casi todos estuvieron de acuerdo en que el abandono era mejor que el engaño y que era un acto de nobleza el optar por esta opción a pesar de valorar la extrema vulnerabilidad de ambas mujeres cuando fueron abandonadas.

Era para ellas el peor momento, y sin embargo hubo una mayoria aplastante (más aplastante entre las mujeres jóvenes) en el sentido de poner por delante la sinceridad del abandonador a la vulnerabilidad de la víctima. O quizá estaban emitiendo un juicio sobre la infidelidad.

Y apelaron al sentido moral de los perpetradores. Y es de moral precisamente de lo que va este post. Mas concretamente hablaré de un mode de conciencia que ya tiene nombre en inglés: se llama overdrive (sobrecarga) moral. Precisamente de este tema hablé aqui en este post.

Para que el lector se haga una idea respecto a este tema del overdrive moral volveré a la metáfora del ordenador. Precisamente aqui hablé del mode “a prueba de fallos” diciendo que a veces el cerebro se guarda un as en la manga para hacer frente a situaciones de estrés. Consiste en no cargar todos los controladores -grandes consumidores de energía-, y con esta estrategia el cerebro se desprende del gasto excesivo cuando vienen malos tiempos y funciona a medio gas. Tambien dije en otra ocasión que la depresión representaba ese funcionamiento a medio gas donde, a cambio, se conserva la prueba de la realidad ( Price, 1994).

El otro mode de la mente humana descrito en este caso por O´Connor en 1999, es “la sobrecarga moral”. En este caso sucede lo contrario de lo que sucede en el mode “a prueba de fallos”. El individuo carga todos sus controladores cuando se enfrenta a un dilema o estrés de cualquier clase. Aparece de este modo exquisitamente racional y funcionando de un modo “cartesiano” o como se dice ahora en overshift.

Overshift significa impulsar hacia arriba un conflicto a fin de resolverlo del modo más racional posible, es decir a través de nuestro cerebro más moderno: la corteza cerebral. Aquellos que leyeron este post sobre la depresión de la Sra Turvey ya saben que en ocasiones una depresión se establece precisamente por haber desdeñado las opciones más racionales de resolución de un conflicto y empeñarse en “ganar” una confrontación cuya derrota es más que probable. El conflicto de la Sra Turvey fue descrito en términos de escaladas y desescaladas en un conflicto agonístico que la citada señora mantenia con su nuera y el “modo a prueba de fallos”, es el resultado de conflctos donde el perdedor no se da por vencido y no puede admitir su derrota. Hablamos precisamente alli de que la “sumisión voluntaria” era la solución correcta a un problema de rivalidad con resultados de perdida de todas las opciones.

De manera que en este caso nos fue posible observar como las emociones (la rabia, la envidia, los celos o el orgullo) impidieron la desescalada en el nivel racional.

Una de las prestaciones más racionales de nuestra mente es el criterio moral, es decir la capacidad de los humanos para formarnos patrones adaptativos acerca de lo que es bueno y malo, conveniente o inadmisible y que generalmente viene determinado por el medio cultural. Es el grupo el que presiona para que el individuo se adapte a lo colectivo y es el grupo el que impone una moral determinada a sus participantes muchas veces cargada de contradicciones.

El homicidio es por ejemplo una conducta intolerable en una comunidad, no porque sea inmoral por sí mismo sino porque provoca desgracias encadenadas y aun mayores en el seno de la convivencia de esa comunidad, por ejemplo a través de venganzas y aflicciones que puedes atravesar mas de una generación. De manera que aunque puede ser entendido o explicado en clave individual y egoísta todo homicido es profundamente perturbador para el grupo. Cabria decir que el homicidio rompe la cohesión intragrupal, algo que en entornos ancestrales resultó clave para sobrevivir.

De manera que el sentimiento moral evolucionó desde la necesidad de los grupos de detectar, prohibir y sancionar las conductas egoístas y tramposas de sus miembros concretos. La moral en este sentido evolucionó a través de la selección grupal y no individual, pues la moral siempre es un obstáculo para el placer o el deseo del individuo, solo es beneficiosa para el grupo, pero nunca para el individuo (Aqui hay un post donde hablo precisamente de la selección grupal).

Pero para nuestros interés vamosa recordar esta idea:

El modo en que un rasgo localmente desventajoso pueda expandirse a toda la población es que sea ventajoso a un nivel evolutivo superior, es lo que ocurre con el altruismo: a nivel intergrupal, los grupos altruistas tienen ventaja sobre los no altruistas porque su capacidad reproductiva es mayor.

Volvamos ahora al caso del abandonador de su pareja embarazada o al abandonador de la paciente con cáncer y planteémonos la siguiente pregunta: ¿Es moral o inmoral la conducta del paciente?

Para unos es moral porque sigue su propio deseo y es por tanto “auténtica”, “valiente” y “honesta”. Para otros es inmoral porque abandona a su esposa de repente e indefensa, sin darle tiempo a elaborar una conclusión o planificar una estrategia de retención de su pareja, la abandona a su suerte en el momento es que sus recursos psicológicos no se encuentran del todo disponibles. Es una conducta “cobarde” y reprobable.

En realidad tanto unos como otros están persuadidos de que la moral es un órgano del cerebro, simplemente creen que hay personas morales e inmorales y no caen en la cuenta de que la moral es algo impuesto, algo que nos viene de fuera. Con ello no quiero decir que las personas no nos distingamos unos de otros por la calidad de nuestros preceptos morales, pero en cualquier caso no hay personas morales y personas degeneradas sino personas que se han adaptado a una estrategia egoísta o altruista en función de sus preferencias, sus habilidades y su capacidad o no de identificarse con unas normas y no con otras, incluso hoy se habla de personas que son capaces de practicar el poliamor mientras que otras son fuertemente monógamas y posesivas. Cada uno es tan moral o tan inmoral como sus rasgos de personalidad le permiten y algunos son tan morales que son capaces de anteponer el ídolo mamífero de un amor que se contrapone a otro o la “autenticidad” (ser fiel a uno mismo) por delante del “no dañarás”.

En realidad ser auténtico u “honesto consigo mismo” es una abstracción bastante reciente y que no tiene parangón evolutivo ni circuito neurobiologico que lo regule. No hay que fiarlo todo a la autoconciencia, ese registro tan sobornable y mucho menos cuando uno está en overdrive moral y se le plantea un dilema donde va a ganar una pareja mas atractiva que la que ya tiene. Dicho de otra manera, las personas más perfeccionistas son paradójicamente las que pueden cometer estos errores poniendo por delante de forma egocéntrica una pasión moral (la autenticidad) o una emoción racionalizada (“ya no la quiero o yo quiero a otra”)  del criterio del daño-causado-a-otro que es precisamente el único criterio que puede servirnos de guía en nuestras relaciones interpersonales.

Estoy convencido de que si mi paciente hubiera sido capaz de engañar a su mujer (serle infiel) no hubiera necesitado engañarse a sí mismo con todos esos constructos hipermoralistas y se hubieran por tanto minimizado los daños.

Ser algo “inmoral” o discontinuamente inmoral es la solución para no ser del todo inmoral.

Si tienes que obedecer en tu vida alguna instancia moral, recuerda esta máxima de los médicos “Primum non nocere”.

Y una nota liminar.-

Lo que sí sabemos es que los excesos de autoestima y los idealismos morales proporcionan no pocos pretextos para ejercer de “psicópatas” u “obsesivos”, precisamente los valores con los que más nos identificamos y en los que educamos a nuestros hijos.

¿Físico o poeta?

brain

Los que sean lectores habituales de este blog ya conocerán a estas horas la idea de Baron-Cohen y otros de que los cerebros humanos contienen talentos especiales según el sexo. Si son masculinos es muy probable que tengan cerebro sistematizadores y si son femeninos es predecible que sean más empáticos que sistematizadores.

El lector que aun no sepa nada de esto es mejor que se explore a si mismo haciendo el test que se recomienda en este post.

Una vez llevado a cabo el mismo y obtenidos los puntajes en sistematización y empatía ya sabe usted cual es el cerebro que le predomina. Pero le haré una advertencia: si es usted mujer y puntúa muy alto en sistematización no debe sentirse en absoluto indispuesta por la idea de que tiene un cerebro de hombre viviendo en un cuerpo de mujer. El test no mide masculinidad o femineidad, como tampoco mide patología o normalidad ni orientación sexual. El test está midiendo la cualidad de su inteligencia,de modo que habrá muchos hombres con altas puntuaciones en empatía y muchas mujeres que puntuarán alto en sistematización.

Lo que es verdad es que los hombres puntuan (como promedio) más alto en sistematización y las mujeres más alto en empatía. Eso es todo.

Lo cierto es que los términos sistematización y empatía han sido criticados por otros autores que han ido un poco más lejos en esta conceptualziación. En esta linea se encuentran Badcock y Crespi que han ahondado en la hipótesis de Baron-Cohen conocida como hipotesis del cerebro masculino extremo. Para Baron-Cohen el autismo seria una enfermedad provocada por la hegemonia de ciertos genes destinados a preservar estos talentos sistematizadores, y que suele suceder cuando se emparejan selectivamente personas con genotipos parecidos en relación a estos genes que regulan el “talento masculino” o bien cuando los genes de uno de los progenitores silencian a los del otro.

La primera critica que puede hacersele a esta conceptualización es que la utilización de los terminos masculino y femenino que efectivamente confunden talentos con otras prestaciones de la orientación e identidad sexuales. Pero lo mas criticado es el hecho de que Baron-Cohen no haya encontrado un nicho clinico para el cerebro femenino extremo, es decir ¿Como se manifiesta clinicamente este exceso de empatía?

Badcock y Crespi hacen algunas correcciones al modelo baron-coheniano a través de la hipótesis del espectro. Vendría a decir que en un polo se hallarian los talentos mecanicos (sistematizadores en Baron-Cohen) y en el otro los hipermentalizadores, un concepto que viene a sustituir al de empatía y que tiene que ver con la esquizotipia.

Para Badcock y Crespi el hipermentalismo es el talento oculto y no tanto la empatía, es el talento que se cae en las psicosis por su extremo pero que es untalento tan adaptativo para nuestra especie como el otro. En este post hablé del hipermentalismo.

En este momento baste recordar que, el autismo y las psicosis serian los polos de este continuo. Que los hombres -efectivamente- serian poseedores de talentos sistematizadores (o mecánicos) tal como supuso Baron-Cohen pero que el otro extremo se encontraria ocupado por los hipermentalistas, la mayor parte de los cuales son mujeres u hombres con talentos hipermentalistas.

El hipermentalismo podria ser definido como una tendencia a encontrar sentidos y significados excesivos, a despreciar el azar y a la pandeterminación o high inclusiveness, asi mismo se manifestaria por una casi ausencia de talentos mecanicistas, prácticos, o de interés en cómo funcionan las cosas. Por contra la tendencia del hipermentalista se encontraria en la facilidad para encontrar relaciones de significado entre objetos sin conexión entre sí, en construir errores tipo I.

El cerebro femenino extremo estaría relacionado con la psicosis asi como el cerebro masculino extremo lo estaría con el autismo. Aportan el siguiente dato:

  • Las mujeres puntuan mas alto en todas las escalas de esquizotipia, mientras que los hombres lo hacen en las escalas de autismo.
  • Las mujeres adoptan creencias irracionales y/o bizarras con más frecuencia que los hombres.
  • Las mujeres son más religiosas que los hombres.
  • Las mujeres creen más en la telepatia, la reencarnación, los sueños premonitorios, la influencia de entidades abstractas, la astrología o las medicinas complementarias que los hombres.

A su vez existirian condiciones innatas que estarian apuntando hacia un determinado polo, asi:

El alto peso al nacer, el cerebro más grande y mas lateralizado, expuesto a más testosterona en epoca fetal (medida en digit ratio), y mas sustancia blanca correlacionan con el autismo y también con un mayor riesgo de cáncer mientras que los cerebros más pequeños, menos lateralizados, el predominio de la sustancia gris, el bajo peso al nacer y una menor exposición fetal a la testosterona correlacionarían con el espectro psicótico y una mayor resistencia al cáncer.

El cerebro del feto seria pues segun Badcock y Crespi el campo de batalla que tendria lugar no entre genes paternos y maternos sino en la expresión de esos mismos genes.

Según la teoría de la impronta genética en el cerebro (que se explica en el libro), los genes que subyacen en los trastornos autistas y psicóticos permanecen en el genoma humano porqué dan soporte a las dos adaptaciones cognitivas fundamentales de nuestra especie. La cognición mentalística —o mentalismo (también llamada teoría de la mente/empatía/psicología popular/sentido común)— evolucionó para facilitar la interacción social y constituyó la base de la cultura mental: religión, política, comercio, arte y literatura. La cognición mecanicista (también llamada sistematización/física popular/pensamiento cosificado o orientado a los objetos) que evolucionó para facilitar la interacción física con el mundo material de los objetos no humanos y constituyó la base de la ciencia, la tecnología y de la cultura material. Los dos sistemas de cognición están generalmente más o menos equilibrados en los individuos. Sin embargo, debido a los mecanismos de expresión genética involucrados, este equilibrio puede verse fácilmente alterado. Un déficit en mentalismo (a veces con un exceso de cognición mecanicista en el llamado savantismo autista) explica los trastornos del espectro autista, mientras que lo opuesto —la mentalización excesiva— explica la mayoría de los síntomas de los trastornos del espectro psicótico.

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Las actividades que se encuentran bajo la campana estarian orientadas según nuestra tendencia mental predominante, como el lector puede ver en el gráfico ciertas profesiones o actividades se encuentran más cerca de lo autistico (ingenieros, fisicos, matemáticos) mientras otras estarian mas cerca de lo mentalisitico (historia, humanidades, psicologia, politica, misticismo, poesia) y todas aquellas que están destinada a construir narrativas explicativas inter, transpersonales o subjetivas,como sucede en el psicoanálisis.

Los extremos que se salen de la campana son los extremos donde se halla la psicopatología.

Pero qué sucede con la medicina. ¿Es la medicina una tecnologia o un arte? ¿Se encuentra más cerca del polo autistico o del polo mentalistico?

¿Y la música?

Bibliografía.-

Christopher Badcock: The Imprinted Brain; how genes set the balance between autism and psychosis.

El articulo original de Badcock y Crespi en pdf

El detector de humos

humos

La teoria o hipótesis del detector de humos es un constructo teórico propuesto por Randolph Nesse (Nesse 2001) para explicar como funcionan nuestras alarmas neurobiológicas a fin de defendernos de ataques bien diversos, como tóxinas alimentarias, ataques de microorganismos, ataques de depredadores, peligros procedentes de fenómenos naturales y diversos siempre entendidos en clave ancestral. Lo interesante de este planteamiento es que aunque estas amenazas hayan desaparecido de nuestro entorno inmediato dichos detectores de humos siguen funcionando “como si” aquellos peligros se encontraran aun en nuestro medio ambiente y aún: funcionan siempre optimizando sus resultados, es decir “más vale que la alarma salte sin fundamento que salte demasiado tarde, tal y como conté en este post.

Vivimos pues alarmados.

Nombraré ahora algunas de las alarmas más conocidas, como la tos (que sirve para despejar nuestras vias respiratorias de cuerpos extraños), la fiebre que es una buena defensa contra las invasiones microbianas, la ferropenia (que tiene la misma función de defensa frente a infecciones), el vómito o las nauseas que nos defienden a nosotros o a los fetos de toxinas alimentarias, la fatiga que nos invita a no consumir energias en malos tiempos, el pánico que desata una reacción de huida, el estornudo que expulsa de las fosas nasales irritantes o tóxicos, etc.

Como el lector habrá observado las alarmas que acabo de nombrar tienen una característica especial: son  bastante toscas, si por toscas entendemos la gruesa forma en que se manfiestan. Son por asi decir domésticas, y todos las hemos experimentado alguna vez e incluso hemos ido al médico para suprimir algunos de sus efectos perniciosos. Efectivamente la tos es una adaptación pero tambien puede estar señalando una neumonía, el vómito lo es sin duda pero tambien puede ser el síntoma de una pancreatitis y la fiebre cuando se da en un niño pequeño nos obliga casi siempre a acudir alarmados a urgencias porque aunque la fiebre sea un mecanismo ancestral para defendernos de las infecciones, ella por sí misma puede provocar crisis epilépticas.

Dicho de otra manera el mecanismo (la alarma) que se enciende en nuestro organismo para defendernos de cualquier cosa puede devenir en un problema por sí mismo, si la fiebre es demasiado alta o prolongada, si la tos es demasiado intensa o el vomito demasiado profuso, ellos por si mismos pueden provocar o ser sintomas de enfermedades.

Pero nuestro sistema de defensa no termina en estos mecanismos toscos y macroscópicos sino que mas allá de eso se integran en un cluster psico-neuro-endocrino-inmunológico. Para conocer más sobre la jerarquización de las alarmas neurobiológicas dirijo al lector a este enlace donde podrá leer un articulo mio sobre este asunto. Francisco Traver: bulimia, somatización, conversión. O bien este post que es una versión resumida del articulo susodicho.

Suponga usted que esta plácidamente viendo su programa favorito y un ratón aparece en la habitación. ¿Cual será su reacción? Bueno, lo lógico (y más si es usted mujer) es que tenga una crisis de pánico y salga huyendo dando instrucciones a su marido para que busque la escoba. Nótese que la alarma activada es mental (psíquica) y la reacción es conductual y está destinada a huir del ratón. Una vez el ratón ha desaparecido o ha sido muerto por el valiente caballero que comparte sofá con usted, la alarma enmudece y usted ya no vuelve a tener miedo, aunque este miedo podrá ser activado la próxima vez, pues su cerebro guarda copia de la acción eferente.

Seria absurdo -ustedes estarán de acuerdo conmigo- en que en una situación asi usted tuviera diarrea, o tos, pues la diarrea o la tos en ese momento no le permitiria correr que es de lo que se trata cuando se huye de un depredador. tampoco seria de recibo que usted tuviera dolor en una pierna o una fatiga extraordinaria o se pusiera a estornudar. Existe una relación causal entre la amenaza y la alarma activada. En este caso el miedo pone en marcha la reacción de huida.

Pero las cosas no siempre funcionan asi, sino que en ocasiones al disparar una respuesta de pánico, el pánico se queda a vivir con nosotros. Es como si, nuestro cerebro no pudiera desprenderse de la alarma que se disparó sin depredador alguno y que ahora parece que se ha pasado de rosca saltando sin motivo. Esta es precisamente la frontera que existe entre las emociones adaptadas y la disadaptación que acaece en la patología. Tener una respuesta de pánico al tener como conterturlio un ratón es comprensible y supone una adaptación pero tener pánico cuando uno va por la calle sin peligro alguno que enfrentar es patológico, hablamos entonces de un trastorno por pánico.

Es como si la mente se hubiera reconfigurado de forma autónoma en torno al miedo y toda ella respondiera automáticamente en ausencia de amenaza alguna o bien que respondiera ante amenazas simbólicas. Un mecanismo seleccionado para evitar los peligros (el daño) se convierte a su vez en un problema.

Es por eso que algunos autores hablan de un sistema inmunitario conductual (Shaller y Duncan 2007) como equivalente de las alarmas que suenan en otros niveles de definición.

Un ejemplo de una alarma mas sutil, es el dolor llamado neuropatico. El dolor es mitad sensación y mitad emoción y en realidad se configura en el cerebro. No cabe duda de que tiene una enorme importancia adaptativa, no tanto para evitar los peligros sino para que una vez recibidos los daños el organismo tome algunas decisiones sobre su cuerpo a fin de evitar males mayores. El dolor provoca ciertas reacciones conductuales la mas importante de las cuales es la inmovilidad, ganar tiempo para que las cosas mejores y evitar daños peores. El problema es que puede haber dolor en ausencia de daño, del mismo modo que puede haber pánico en ausencia de amenaza o vómito en ausencia de tóxico.

En estos casos es posible especular que nuestro detector de humos se ha estropeado y es necesario reconfigurarlo a fin de que deje de sonar. ¿Pero como se las arregla nuestro detector de humos para saltar en ausencia de peligro?

Hablaremos en un proximo post de esta cuestión a propósito del extraño caso de la fibromialgia y su prima hermana: el sindrome de fatiga crónica.

Bibliografía.-

Nesse RM. The smoke detector principle – Natural selection and the regulation of defensive responses. Ann N Y Acad Sci 2001; 935: 75-85.

La hipótesis de la competencia sexual en los trastornos alimentarios

Riadh T. Abed, es un psiquiatra inglés que pertenece al Departamento de Psiquiatría del Hospital General de Distrito Rotherham,  y es profesor clínico de Honor de la Universidad de Sheffield. Ha sido citado por mí en innumerables ocasiones en este blog, al menos en este post.

Su concepto de “competencia desbocada” (runaway) es clave para entender como los extremos de esta estrategia dan lugar a los trastornos alimentarios.

El objeto de este post es dar a conocer el artículo que le hizo famoso, muy citado por todos los que nos dedicamos a los trastornos alimentarios, se trata de una hipótesis evolutiva sobre el origen de los mismos y que he traducido del inglés de la mejor forma que he podido para dar a conocer su trabajo.

Resumen.-

Se presenta una hipótesis  para los trastornos de la alimentación, basada en la teoría darwiniana, que afirma que estos síndromes, junto con el fenómeno de la búsqueda de la delgadez son manifestaciones de la competencia intrasexual femenina. Se sugiere que los trastornos alimentarios derivan de la adaptación psicológica de la hembra humana de preocupaciónes acerca de su atractivo físico, un componente importante a fin  de “atraer a una pareja” y también para retenerla. Se argumenta que el entorno actual de los países occidentales presentan una serie de condiciones que han dado lugar a la activación excesiva o la interrupción de la arcaica estrategia femenina sexual de maximizar el “valor de la pareja”. La hipótesis actual ocupa el último nivel de la causalidad y por lo tanto es compatible con una amplia gama de teorías de la causalidad próxima. Aunque la hipótesis actual no es directamente verificable, hace predicciones que sean comprobables y refutables. Por último, se sugiere que la hipótesis de competencia sexual tiene más poder explicativo que las actuales teorías de la evolución de los trastornos alimentarios.

El articulo.-

La ciencia evolutiva ha hecho pocas incursiones en la psiquiatría a pesar de que más de 130 años han pasado desde que el Origen de Darwin apareció. Mientras que se han hecho un sinnúmero de intentos en la reformulación del concepto de enfermedad mental utilizando la teoría de la evolución (véase Price, 1967; Demaret, 1991a &b; Wakefield, 1993; Nesse y Williams, 1995; Stevens & Price, 1996; Baron-Cohen, 1997 ), y algunas hipótesis interesantes se han sugerido en el área de los trastornos afectivos (véase Gilbert, 1992; Price, Sloman & Gardner et al 1994), la esquizofrenia (ver Crow, 1995) y los trastornos de ansiedad (véase Beck, Emery y Greenberg, 1985 ; Marks, 1987) éstas permanecen fuera de la corriente principal del pensamiento psiquiátrico actual.

La teoría de la evolución ofrece a estas cuestiones una explicación de la causa remota, de la causalidad última, es decir la función de adaptación de un determinado rasgo o un órgano en el ambiente ancestral. Sin embargo, las hipótesis evolutivas son compatibles y coherentes con distintos niveles de de causalidad próxima. Tales explicaciones inmediatas se centrarán en las causas bioquímicas, fisiológicas inmediatas, de desarrollo, sociales y de otra índole para la expresión de una característica particular (Symons, 1987; Thornhill y Thornhill, 1987).

La hipótesis sobre los trastornos alimentarios que se presentan aquí se deriva de la teoría de la evolución de la sexualidad humana. La hipótesis actual se basa en la suposición de que, además de dar forma a los sistemas anatómicos, la selección también diseña las adaptaciones psicológicas y de comportamiento que son tan importantes para la supervivencia y el éxito reproductivo de los organismos (Lorenz, 1937, Dawkins, 1982).

Hipótesis:

La presente hipótesis se basa en las siguientes suposiciones:

1. En el ambiente ancestral, la forma femenina es un indicador fiable de la historia reproductiva de la hembra y por lo tanto su potencial reproductivo futuro.

2. La hembra núbil de formas delicadas es el producto de la selección sexual y representa la señal visual más deseable para los hombres. Además de la apariencia de “reloj de arena” el sello distintivo de la forma núbil es su delgadez relativa en comparación con las mujeres mayores.

3. Por primera vez en la historia de la conducta humana el apareamiento se ha disociado de la reproducción. Esto se ha asociado con una disminución progresiva de la fertilidad en los países industrializados. Por lo tanto, las mujeres cada vez más mayores han sido capaces de mantener o recrear la forma núbil.

4. Una serie de factores en el entorno de los países occidentales desarrollados presentan condiciones que aumentan la competencia femenina intrasexual.

Por lo tanto, la hipótesis de que:

a) La búsqueda de la (relativa) delgadez entre las mujeres de los países desarrollados es una manifestación del proceso de competencia femenina intrasexual en un entorno que contiene un gran número de mujeres pseudo-núbiles.

b) El trastorno de aparición tardía del comer (bulimia nerviosa) representa un proceso de competencia femenina intrasexual ‘fuera de control’. Se afirma que el trastorno de aparición tardía surge a través de la reactivación del programa “núbil” más allá de la edad de nubilidad como estrategia de “valor de pareja” cada vez mayor.

c) Las formas de aparición temprana de los trastornos de la alimentación (anorexia nerviosa) es un trastorno del desarrollo que se origina en la competencia femenina intrasexual por el que se establece la forma núbil a un nivel anormalmente delgado en respuesta al estímulo novedoso de mujeres pseudo-núbiles en el entorno de la mujer joven en un etapa crítica de su desarrollo (además de otros, en la actualidad, factores desconocidos).

En los apartados siguientes de este artículo se presentan los argumentos y pruebas en apoyo de los supuestos anteriores e hipótesis. Otras teorías evolutivas para trastornos de la alimentación se revisan brevemente y se contrastará con la hipótesis actual, del mismo modo se llevarán a cabo un número de predicciones en base a esta hipótesis..

La teoría evolucionista de la sexualidad humana y la estrategia sexual humana:

La selección natural y la selección sexual son los dos principales procesos que impulsan la evolución (Darwin, 1871). El proceso de selección sexual se produce a través de la competencia intra e inter-sexual.

Trivers (1972) ha demostrado que las estrategias sexuales masculinas y femeninas se pueden predecir a partir de la inversión mínima que cada sexo puede hacer en la descendencia resultante. Él predijo que el la inversión superior de la mujer la llevaba a demostrar cautela y alta selectividad en las estrategias de apareamiento, mientras que el sexo que invierte menos demostrará estrategias sexuales que son menos exigentes.

En los mamíferos, incluyendo los humanos, la inversión del macho es trivial en comparación con la de la hembra la que produce los -biologicamente caros- óvulos y se somete a un largo período de gestación y lactancia y en el caso de los seres humanos un período prolongado de cuidado durante la infancia y la niñez. Por lo tanto, las mujeres son un recurso limitado y escaso.

Sin embargo, la inversión parental masculina es alta en comparación con otros primates y mamíferos en general. Esto toma la forma de inversión a largo plazo en una hembra y su descendencia a través de la provisión de recursos y la protección, por lo tanto, han existido presiones selectivas que favorecen un cierto grado de discriminación en el comportamiento de apareamiento con estrategias a largo plazo sexuales  (Buss y Schmitt, 1993 ).

Sin embargo, es verdad que copular con muchas hembras pueden aumentar la aptitud reproductiva de un varón, mientras que lo contrario no es necesariamente cierto para las mujeres. Esto significa que una estrategia de apareamiento dual de la fidelidad y merodeo puede maximizar la aptitud de un varón humano (véase Dawkins, 1989).

La teoría sugiere que la competencia de esperma a la hembra humana también puede mejorar su estado físico a través de perseguir una combinación cuidadosamente equilibrada de estrategias de apareamiento de corto y largo plazo (ver Baker y Bellis, 1995; Baker, 1996). Esta estrategia mixta puede servir el doble objetivo de obtener,  ‘genes buenos “, al mismo tiempo asegurar la inversión continua de los padres de una pareja a largo plazo. Sin embargo, como la hembra hace que un nivel elevado de inversión asimétricamente en cualquier concepción posible, permanece en su interés de mostrar una mayor selectividad en la elección de la pareja en comparación con los varones.

De ello se desprende que los hombres tendrán que gastar mucha energía para competir con otros machos por el acceso sexual a las hembras reproductivamente activas. Las hembras humanas por otra parte no es necesario gastar mucho tiempo ni energía compiten por el acceso sexual a los varones debido al coste trivial que una cópula solo representa a cualquier hombre dado. Sin embargo, las hembras entran en competencia activa y vigorosamente con otras hembras por macho-compromiso (es decir, a largo plazo)  que, por su naturaleza, es limitada. Por lo tanto, la selección ha favorecido en las mujeres estrategias diseñadas para evaluar y obtener el compromiso a largo plazo, la fiabilidad y habilidades como padres en los hombres, además de una sensibilidad a las características relacionadas con el alto nivel socio-económico (Buss, 1989).

Estas distintas presiones de selección que hombres y mujeres han sufrido a lo largo de incontables generaciones, explica por qué la teoría evolutiva predice que los machos y las hembras han desarrollado diferentes estrategias sexuales. Por otra parte, la predicción de las diferencias de sexo en los ámbitos estrechamente relacionados con el sexo y el apareamiento se han apoyado por los hallazgos empíricos, por ejemplo, las diferencias sexuales en los celos (véase Archer, 1996; Buss, 1995; Buss, Larson, Westen y Semmelroth, 1992).

Nuestra comprensión de los procesos de atracción y elección de pareja han avanzado significativamente con la introducción del concepto de “valor de pareja” (véase Symons, 1987; Ellis, 1992). Este concepto se basa en la suposición de que los miembros individuales de una especie dada no tienen el mismo valor que los miembros del sexo opuesto como pareja. De ello se desprende que a medida que los hombres y las mujeres difieren en los rasgos que aumentan su valor de pareja, se hacen atractivos para el sexo opuesto, los sexos deberían divergir en sus gustos por elección de pareja y asi sucede en la realidad..

De acuerdo con este “valor de pareja” en el caso femenino está altamente correlacionada con su potencial reproductivo y por lo tanto los machos serán sensiblen a la evidencia visual de la juventud y buena salud ambos de los cuales son altamente relevantes para la fertilidad femenina (Buss, 1987).

En el caso masculino, sin embargo, depende más de la capacidad intuida y la voluntad de proporcionar recursos de protección y materiales. Sin embargo, los atributos como la situación económica, la dominación y la voluntad de invertir en la descendencia,aumenta “el valor de pareja ‘ en el hombre pero se trata de rasgos que no se prestan a una evaluación rápida y fiable a través de señales visuales y por tanto, la selección ha favorecido la selección de pareja de forma diferente y estrategias de atracción distintas para los hombres y las mujeres que están en el “mercado” sexual.

Por lo tanto, se supone que los machos y hembras no sólo muestran estrategias diferentes para atraer a una pareja,sino también muestran un patrón de género específico de respuesta a señales sexualmente significativas. Las diferencias de género en los patrones de excitación sexual se han demostrado en experimentos en los que hombres y mujeres fueron expuestos a estímulos eróticos visuales. Por ejemplo, cuando los hombres y las mujeres se mostraron películas de hombres o mujeres masturbándose, los hombres fueron excitados por las mujeres, pero no por los hombres. Los sujetos femeninos resultaron menos excitadas que los sujetos varones, pero mostraron una activación similar en las escenas “lésbicas” que en las heterosexuales” (Mosher y Abramson, 1977; Abramson y Mosher, 1979). Steinman, Wincze, Sakheim, Barlow y Mavissakalian (1981) llevó a cabo un experimento más elaborado que implica películas que representan la actividad heterosexual, la actividad homosexual masculina, el lesbianismo y sexo en grupo. Se obtuvieron ambos datos psicológicos y fisiológicos de todos los sujetos masculinos y femeninos. Los varones fueron excitados en orden decreciente por sexo en grupo, lesbianas y escenas heterosexuales. Los sujetos femeninos se excitaron en orden decreciente por las películas de lesbianas heterosexuales, y el grupo. Pero hubo menos acuerdo en las mujeres entre los datos fisiológicos y de auto-informe. Ni los hombres ni las mujeres fueron excitados por la película homosexual masculina. Así, mientras los hombres se excitaban constantemente por la desnudez femenina y la actividad sexual de las hembras ,no mostraron una respuesta similar a la desnudez masculina y la actividad sexual (discusión detallada de estos y otros datos relacionados se pueden encontrar en Symons, 1987).

Más datos sobre las diferencias de género en la estrategia sexual se puede encontrar en las encuestas sobre las preferencias de pareja en hombres y mujeres. En una revisión de Buss (1987) de 7 estudios más importantes que se han realizado entre 1945 y 1986 en los Estados Unidos, se encontró de forma consistente que el atractivo físico sigue siendo el atributo más valorado en una pareja de hombres, mientras que una combinación de la condición social, ganando la capacidad, la riqueza material y la ambición son los atributos más deseados por las mujeres de sus compañeros. Esta coherencia en los criterios de selección de la pareja durante los 40 años en cuestión está en marcado contraste con el considerable cambio en las normas sociales en muchas otras áreas de la vida en la mayoría de los países occidentales.

El concepto de Medio Ambiente de la capacidad de adaptación evolutiva:

Los diseños naturales son adaptaciones que se acoplan a ambientes específicos. Por lo tanto, las estructuras anatómicas, psicológicas y de comportamiento se desarrollaron para resolver el conjunto particular de problemas planteados por un entorno particular y será adaptativo para un tipo concreto de ambiente pero no para otro.

Por supuesto, el ambiente ancestral nunca fue una entidad única y constituyó una multitud de ambientes, cada uno con sus propias características distintivas. Por otra parte, las presiones selectivas que formaron la psique humana puede haber sido influenciado tanto por factores culturales en el Pleistoceno como por los problemas de la caza y la recolección (ver Turke, 1990).

Sin embargo, es ampliamente aceptado que los homínidos y los humanos evolucionaron durante el Pleistoceno en un ambiente que ha desaparecido hace mucho tiempo.

La mayoría de las sociedades de cazadores y recolectores tienen ciertas características en común. Los seres humanos vivían en pequeños grupos de individuos relacionados en gran medida. Ellos subsistían mediante la caza y la recolección y se organizaron en una clara división del trabajo por sexo. La caza y la lucha se reconocieron los roles masculinos, mientras que la recolección y cuidado de los niños eran del dominio exclusivo de las mujeres. Aunque es probable que la mayoría de parejas fueran monógamas, los estudios de cazadores-recolectores en tiempos recientes muestran que la poligamia estaba permitida en la mayoría de esas sociedades y de hecho en la mayoría de sociedades agrícolas. El registro etnográfico, por ejemplo, muestra que 708 de 849 sociedades humanas han permitido matrimonios polígamos, mientras que sólo el 4 permite la poliandria (Murdock, 1967). Sin embargo, la poligamia fue practicada por relativamente pocos hombres, de gran integridad, que hicieron una contribución desproporcionada a la reserva de genes a través de tener hijos varias veces más que la media de los hombres (ver Chagnon, 1969).

La actual megalopolis en los países industrializados proporciona tanto un medio físico y social muy alejado tanto del entorno ancestra como de las adaptaciones psicológicas que se desarrollaron durante el Pleistoceno de manera que los rasgos que eran adaptativos entonces pueden no serlo ahora. Por ejemplo, las estrategias de comportamiento que habrían sido altamente adaptativas en el entorno ancestral, como la agresividad masculina y la violencia, pueden llegar a ser muy mala adaptación y finalmente autodestructivo en las actuales sociedades estatales día (Symons, 1990). Estábamos  genéticamente adaptados al pasado, pero no estamos necesariamente adaptado bien al presente o al futuro (Tooby y Cosmides, 1990).

La evolución de la forma femenina:

Los machos humanos y las hembras tienen formas distintivas del cuerpo. El macho adulto es normalmente un 8% más alto y más pesado que un 20% de mujeres de edad similar y ambos sexos muestran diferentes patrones de distribución de grasa (Brown y Konner, 1987).

La hembra humana desarrolla un distintivo a partir de la pubertad que tiene que ver con la distribución de grasa que produce la conocida forma “de reloj de arena” o la denominada cintura de avispa, la forma típica de las mujeres núbiles.

Se argumenta que en la mayoría de las mujeres del Pleistoceno en edad reproductiva estaban embarazadas o en período de lactancia y por lo tanto estériles temporalmente. Por lo tanto, se ha sugerido que, para evitar la cría de los hombres de otro hombre descendiente debe haber desarrollado una aversión a incluso un ligero engrosamiento de la cintura (Ridley, 1993). Aversión tal se espera que sea dirigida hacia las hembras nuevas (es decir, una hembra que no es ya consorte del macho) y debe ser particularmente relevante para el macho en la elección de una compañera a largo plazo.

Los experimentos utilizando dibujos de figuras femeninas donde fue alterada la proporción de las caderas a la cintura sutilmente mostró una preferencia infalible para las imágenes mas delgadas de talle. Sin embargo, los mismos experimentos demostraron que una mujer pesada con una cintura a cadera baja se prefiere una mujer delgada con una elevada relación (Singh, 1993 y 1994a). La más atractiva mujer de cintura a cadera (WHR) se consideró 0.7-0.8 tanto por hombres y mujeres (Singh, 1994b). Valores similares para el WHR atractivo en las mujeres se registraron en hombres jóvenes estadounidenses negros y las mujeres, contradiciendo afirmaciones de que los jóvenes c negros encontraran figuras femeninas con sobrepeso deseables y atractivas (Singh, 1994c). Es de interés que, aunque las más delgados con el WHR dentro de la gama hembra (0,7-0,8) no se considera la más atractiva, las figuras delgadas fueron considerados consistentemente como las más jovenes.

El estudio de atractivo físico masculino mostró que los machos con un WHR bajo se consideraba indeseable, tanto a corto como a largo plazo (Singh, 1995). Así, la especificidad de género y la consistencia de la RCC idealmente atractivo sugiere que tal preferencia es un ser humano con unas medidas específicas que son fundamentales para atraer a una pareja.

Por lo tanto, sostienen que la mujer núbil con “forma de reloj de arena” fue diseñado por la selección sexual mediante el éxito reproductivo diferencial de mujeres que poseen este rasgo en comparación con aquellas que no lo hicieron.

El caso de la hembra competencia intrasexual ‘fuera de control’:

La hipótesis sugiere que por lo que ahora llamamos trastornos de la alimentación son una manifestación de la competencia femenina intrasexual ‘Runaway’. Este proceso no debe ser confundido con el fenómeno de la “selección sexual desbocada” (Fisher, 1930) que implica la supervivencia preferente de ciertos rasgos (genes), debido a su atractivo para el sexo opuesto.

El proceso de “embalamiento-competencia hembra intrasexual ‘por otro lado es un fenómeno que implica cambios fenotípicos como consecuencia de factores ambientales.

Potencial reproductivo (RP) en las mujeres es principalmente una función de la edad y RP disminuye progresivamente a medida que avanza año a año y queda a cero en la menopausia. Una hembra RP máximo se produce 3-4 años después de la pubertad y esto coincide con el momento en que el cuerpo de la mujer núbil toma su forma completa. Así, la hembra recién núbil tendrá un RP mayores que en cualquier otro momento durante su vida y se seguiría que los hombres serían seleccionados para ser particularmente atraídos por las hembras que exhiben la forma núbil. Se ha sugerido que en todas las culturas la forma femenina encontrada que más atractivo sexualmente atesora es el de la hembra núbil (Brown y Konner, 1987).

Es interesante que las chicas anoréxicas en el momento en que lleguen a la clínica interpreten su destino totalmente en términos de su forma (Crisp, 1980). Además Crisp (1980) ha señalado que las anorexicas muy a menudo se vuelven hipersensibles a la grasa alrededor de su cintura y que aventuras sexuales o comentarios tales como ‘Parece que estés embarazada” son desencadenantes comunes.

Sugiero que el sello de la figura femenina núbil en el entorno ancestral era su pariente “delgadez” en comparación con el de las mujeres mayores que se han sometido a una serie de cambios en su apariencia física, que incluyen estiramientos de los músculos abdominales y la piel y la acumulación de grasa como resultado de los inevitables ciclos de procrear, el parto y la lactancia. Por lo tanto, se sostiene que, en el ambiente ancestral, la forma de la hembra proporciona un indicador general precisa de su historia reproductiva.

Así, se argumenta que en el ambiente ancestral la efímera núbil relativamente delgada “reloj de arena” era la señal visual más fiable para máximo potencial reproductivo de la mujer (es decir, el máximo número posible de años en el futuro de la vida reproductiva activa).

De ahí que la señal visual que representa esta forma núbil relativamente delgada se convirtió en una parte importante y muy eficaz de la estrategia de la hembra humana como atractivo físico. Los varones que desarrollaron un “gusto” por la señal visual de la mujer núbil en el ambiente ancestral (es decir, buscar mujeres núbiles para el largo plazo) habrían tenido una ventaja reproductiva a través de la adquisición de los derechos de reproducción “para el período más largo posible”.

Además, la selección sexual favorecería hembras que poseían no sólo la forma núbil sino que estaban dotadas también con una adaptación psicológica para reaccionar con ansiedad o alarma si tales señales fenotípicas son perturbadas o amenazadas por ejemplo, a través de la obesidad prematura. Tal obesidad prematura habría tenido el potencial de reducir el valor de la hembra como pareja a largo plazo a través de un mayor parecido en su forma a la de más edad (es decir mujeres con indices inferiores RP)  Por lo tanto, se sugiere que una adaptación que implica una estrategia conductual que tiene como objetivo la conservación o la restauración de la forma núbil (el impulso hacia la delgadez) habría dado a las mujeres que lo poseen (que estaban tratando de atraer a largo plazo compañeros) una ventaja reproductora en el ambiente ancestral.

Mientras que el valor de pareja femenina está afectado fundamentalmente por el aspecto físico, éste no fue el único factor determinante del valor de pareja en las mujeres en las sociedades preindustriales. Otras cualidades femeninas como la fidelidad hubiera sido muy apreciado en potenciales parejas a largo plazo,  ya que habría aumentado la confianza de los hombres en la paternidad. Además, el grupo familiar o de parentesco a través de la inversión de los recursos energéticos con frecuencia aumentó significativamente el valor de una mujer determinada como pareja en las sociedades preindustriales (ver más adelante).

Por otra parte, los parientes mayores y las mujeres han tenido una voz importante en el arreglo de los matrimonios en la mayoría de las sociedades preindustriales (Daly y Wilson, 1992; Symons, 1990).

Como la forma núbil fue relativamente de corta duración debido a los efectos de dar a luz, la mujer núbil sólo habría tenido que pagar una cantidad moderada de atención a su figura a sí misma para lograr diferenciarse de las mujeres que mayores que la rodean. La adaptación de la preocupación de los signos de nubilidad puede por lo tanto, ser más exacto describirlo como el impulso hacia la delgadez es decir, en relación con relación a las otras hembras en las inmediaciones. Esta estrategia de “preocupación por los signos de nubilidad ‘es una forma de competencia femenina intrasexual diseñada por la selección para asegurar la mejor pareja posible a largo plazo a través de la señalización de RP altas.La competencia intrasexual puede estar en el origen de atraer o retener a una pareja.

Por lo tanto,los trastornos de la alimentación pueden describirse como un estado de  competencia intrasexual ‘Runaway’ por el que las espirales de estrategia adaptativa originalmente devienen en fuera de control en respuesta a una serie de factores ambientales llegando a convertirse en algo auto-destructivo.

Es probable que las características humanas del lenguaje y el procesamiento cognitivo consciente ha facilitado en gran medida el proceso de comparación social mejorando así el potencial destructivo de “circuito de retroalimentación” está fuera de control.

Por lo tanto los estudios han demostrado que el temor a engordar y la búsqueda de la delgadez sigue en los pacientes anoréxicos, incluso después de que se conviertan claramente en desnutridos y demacrados (Muuss, 1985). Además, los pacientes bulímicos muestran un potente esfuerzo igualmente por la delgadez que es una de las variables más fuertes que mostraron una correlación directa con la gravedad del trastorno (Vanderheyden y Boland, 1987; Kerr, Skok y McLoughlin, 1991).

La sugerencia de que los trastornos alimentarios son la consecuencia de la competencia intrasexual entre las hembras sería coherente con la observación clínica de que los síntomas de la enfermedad puede ser muy reactivos con el contexto social y puede mostrar una remisión completa con un cambio de las configuraciónes socio-culturales (Raphael y Lacey, 1992).

Además, se reconoce que la observación de que los trastornos alimentarios están relacionados con la preocupación acerca de la forma del cuerpo y el atractivo físico  no es nuevo y ha sido observado por varios autores desde el siglo XIX (véase Parry-Jones & Parry-Jones, 1995).

Es evidente, sin embargo que sólo una pequeña minoría de mujeres en una población determinada mostrará todas las características de los trastornos alimentarios aunque la preocupación por el fisico sea constante en las mujeres. Esto puede explicarse de dos maneras. La primera sería a través de atribuir las diferencias a la variabilidad genética para el carácter de la preocupación acerca de los signos de nubilidad “dentro de la población femenina o, alternativamente, las diferencias pueden ser explicadas por completo en la base de la” plasticidad fenotípica “(Wilson, 1994) que permite a un solo genotipo para lograr múltiples formas en respuesta a factores ambientales. Existe alguna evidencia para sugerir que los factores genéticos pueden ser importantes en el caso de la anorexia nerviosa como una tasa de concordancia del 50% que se encontró entre gemelos monocigóticos en comparación con el 10% en gemelos dicigóticos (Garfinkel y Garner, 1982; Holanda, Sicotte & Treasure, 1988 ).

El impulso hacia la delgadez: una manifestación de la competencia intrasexual entre mujeres?

El nuevo entorno de la ciudad moderna en los países industrializados avanzados ha producido una serie de cambios sociales y culturales que han afectado a las estrategias sexuales adoptadas tanto por hombres y mujeres.

El cambio cultural en las sociedades europeas hacia una preferencia por una forma más delgada del cuerpo femenino ha sido señalado por varios autores, pero no hay acuerdo en cuanto a por qué esto ha ocurrido (Littlewood, 1995). La pregunta es: ¿es éste un fenómeno peculiarmente occidental o es una tendencia común potencial en cualquier sociedad una vez una serie de condiciones ambientales identificables prevalecen?

Cualquier hipótesis para explicar este fenómeno tendrá que dar cuenta de lo siguiente: ¿por qué la delgadez? por qué las mujeres? y por qué ahora?

Tanto la tendencia a la delgadez entre las mujeres y los trastornos de la alimentación son un fenómeno relativamente reciente. Aunque es posible que tanto la anorexia y la bulimia pueden haber existido mucho antes del siglo XIX (ver Van Deth y Vandereycken, 1995), existe un amplio acuerdo en que sus tasas han mostrado un marcado aumento en las últimas décadas (véase Gordon, 1990) . Es probable, pues, que los factores causales de estas enfermedades se encuentran dentro del rango de los cambios ambientales que han ocurrido en los últimos tiempos dentro de las sociedades industrializadas avanzadas (social, económico, cultural y material). Sin embargo, se afirma que tales factores ambientales producen sus efectos a través de una compleja interacción con pre-existentes tendencias biológicas innatas en los seres humanos que viven dentro de estas sociedades.

Un factor importante en la cadena de la causalidad de este fenómeno es la disminución de la fertilidad en las sociedades occidentales. La fecundidad ha estado en un estado de deterioro en algunos países europeos desde el siglo 18. A principios del siglo XX, la tendencia fue evidente en los países occidentales más importantes (Vining, 1986).

La baja fecundidad parece haber comenzado entre las mujeres de alto rango y gradualmente se extendió a las mujeres en las clases medias. La tendencia se hizo particularmente evidente con el advenimiento de la anticoncepción fiable.

Casi al mismo tiempo una serie de otros cambios sociales más importantes tuvieron lugar en las sociedades occidentales. Estos incluyen el estado en aumento y el creciente poder económico y político de las mujeres, el debilitamiento progresivo de los lazos de parentesco tradicionales (véase van den Berghe, 1979) y el aumento de los ideales de la autonomía individual y la autosuficiencia.

La disminución de la fertilidad fue alcanzada por las mujeres a través de la reproducción tardía y mayor espaciamiento de los nacimientos. Esto ha llevado a la preservación de la forma núbil en números cada vez mayores de mujeres post-núbiles que han sido capaces de conservar o recrear la forma núbil más allá de la edad de nubilidad.

El aumento del fenómeno de la hembra pseudo-núbil es una novedad ecológica que ha llegado a ser ampliamente prevalente con el advenimiento de la anticoncepción.

Por lo tanto, en las modernas sociedades industrializadas, tal vez por primera vez en el comportamiento de la historia del apareamiento humano se ha desconectado de la reproducción. Por otra parte, la hembra humana ha alcanzado una posición en la que ella es capaz de regular sus propias estrategias de corto y largo plazo de apareamiento con un mínimo de impedimentos legales o sociales (es decir, control mínimo por parientes masculinos).

Es interesante que tanto la competencia femenina intrasexual de los ayudantes de alta calidad en las sociedades preindustriales se hizo cargo de los familiares de la mujer (Dickemann, 1981). Por lo tanto prácticas como la dote (Dickemann, 1979), enjaulamiento femenino (Weisfeld, 1990), hija de guardia (Flinn, 1988) fueron procesos que sólo podrían llevarse a cabo por el grupo de parientes de la mujer y algunos habrían requerido un esfuerzo colectivo. Este esfuerzo del grupo familiar se ha demostrado en estudios para mejorar el valor de la hembra como pareja y mejorar la calidad del estatus que finalmente alcanza (Flinn, 1988). Esta participación en el juego de la seducción competitivo por el grupo de parentesco en nombre de la pareja de apareamiento ha disminuido significativamente en la sociedad moderna, principalmente como resultado de la ruptura de los lazos de parentesco extenso y el auge de la cultura del individualismo.

Por lo tanto, mientras que las mujeres (y los hombres) en las modernas sociedades industriales pueden ejercer libre elección en las decisiones de apareamiento, que también están teniendo que competir por parejas a largo plazo en gran parte a través de su esfuerzo individual. Así, la carga de la competencia en el juego de la seducción en las sociedades modernas, a diferencia de la mayoría de las sociedades preindustriales, ha tenido que ser cada vez más asumida por los sujetos individuales con poca o ninguna ayuda de sus parientes.

Por lo tanto, la disociación de la actividad de apareamiento y reproducción, aumentó el estatus económico y social de las mujeres en las sociedades occidentales y consiguientemente la degradación en los lazos de parentesco extendidas ha aumentado enormemente la oportunidad para ambos sexos a adoptar estrategias a corto plazo de apareamiento. Una consecuencia de esto puede haber sido una disminución de la confianza en la paternidad y una probable reducción en la disponibilidad de la inversión parental masculina.

Clark (1988), por ejemplo, en su estudio de los hombres en el África occidental, encontró que la pérdida de control económico de las mujeres comerciantes equivale a la pérdida de control sexual; así presta su apoyo a la afirmación de Smuts (1995)  de que “la reducción de la  dependencia económica de la mujer con respecto a los hombres puede ser entendida por los hombres como pérdida de control sobre el comportamiento sexual de las mujeres.

Se ha demostrado que la inversión parental masculina se relaciona positivamente con la confianza en los sistemas de paternidad matrimonial humanos (véase Van den Berghe, 1979). Por lo tanto, los estudios de sistemas de matrimonio pre-industriales han demostrado que cuando la confianza de paternidad desciende por debajo de un cierto umbral el macho cambia su inversión a los hijos de su hermana, que le garanticen una mayor relación genética como es el caso en las sociedades matrilineales (van den Berghe, 1979) .

Estos factores pueden haber contribuido a la disminución de la estabilidad de las parejas a largo plazo como lo demuestra el aumento espectacular de las tasas de divorcio en la mayoría del mundo occidental en las últimas décadas (ver Stone, 1990).

A pesar de la ruptura matrimonial frecuente fue común en algunas sociedades pre-industriales (véase Fisher, 1992), esto parece haber sido particularmente el caso en las sociedades matrilineales, donde la inversión paternal era mínima o insignificante (véase van den Berghe, 1979).

El aflojamiento de los lazos matrimoniales en las sociedades modernas no se ha acentuado como consecuencia de un mayor número de hombres superiores en rango que participan en la monogamia serial (Wright, 1995), una estrategia que tiende a mejorar la aptitud masculina a medida que más hombres que mujeres tienden a casarse de nuevo y son más propensos a engendrar hijos de una segunda esposa que una mujer es de un segundo marido (Daly y Wilson, 1983).

Un efecto importante de la disminución de la estabilidad de largo plazo mateships en las sociedades occidentales, es que un número significativo de hombres y mujeres que regresar varias veces de nuevo en el “mercado sexual” y por lo tanto necesidad de mantener o reconstruir los rasgos y características que aumentan su compañero de valor para maximizar su potencial de atracción de pareja.

Por lo tanto las mujeres que regresan al mercado sexual en el ambiente moderno (al contrario que en el ambiente ancestral) tendrán que competir en un entorno que contiene un gran número de mujeres pseudo-núbiles. Sin embargo, mientras que la juventud y buena salud son atributos femeninos que afectan en gran medida el valor de pareja femenina (ver Buss, 1987 y 1989), confina tambien a las hembras a depender de aquellas con las que están compitiendo. Así, en un ambiente donde hay un gran número de mujeres pseudo-núbiles, la competencia femenina intrasexual consistirá en la presentación del último signo de la juventud. Y como nubilidad lleva las RP más alta posible para una mujer, representa el arma definitiva en el proceso de competencia intrasexual hembra.

Por otra parte, la competenciapor parejas a largo plazo tiene que llevarse a cabo principalmente a través de los propios esfuerzos de la mujer.

Otro factor que es probable que aumente la competencia intrasexual femenino es el de la monogamia socialmente impuesta asociado con la estratificación social que caracteriza a todas las sociedades occidentales. La poligamia tiende a reducir la competencia intrasexual femenina en las sociedades estratificadas por tener “más espacio en la parte superior” (véase Weisfeld, 1990).

La vida urbana además, a diferencia del entorno ancestral, supone vivir en estrecha proximidad a los extraños genéticos. Si bien el entorno ancestral consistía principalmente en una familia extensa donde la competencia intrasexual habría sido amortiguada por el comportamiento altruista afiliativo, esto no es probable que sea el caso en el entorno urbano actual.

Sugiero que el proceso de competencia intrasexual femenino (atracción y retención de pareja) en tales condiciones ecológicas está en la raíz del fenómeno de la tendencia hacia la delgadez evidente en las mujeres en las sociedades occidentales. La intensidad cada vez mayor de la competencia intrasexual entre hembras explicaría el hecho de que la norma de la figura femenina deseable se ha vuelto progresivamente más delgada en las últimas décadas (Polivy, Garner y Garfinkle, 1986).

La competencia intrasexual entre las mujeres también puede explicar el hallazgo en una muestra americana, de la relación entre la delgadez de las mujeres en situación educativa similar(medido a través del espesor de la grasa subcutánea) y estar casada con hombres de alto nivel socio-económico (Garn, Sullivan & Hawthorne , 1989). Esto sugiere que las mujeres que siguen esta estrategia han tenido un mayor éxito en atraer a una pareja y/o retenerla.

Se afirma que la variante extrema de este proceso es el runaway es decir la competencia desbocada femenina intrasexual que se manifiesta en forma de trastornos de la alimentación. En otras palabras, el hecho de que un gran número de mujeres post-núbiles  en el mercado sexual muestren formas núbiles (el último signo de la juventud) aumenta el riesgo de que ciertas hembras piensen que “les irá mejor” entrando así en una mala adaptación y un estado auto-destructivo  de “super-nubilidad ‘que llamamos trastornos de la alimentación.

En resumen, por lo tanto, se afirma que la disminución de la fertilidad en las sociedades occidentales ha llevado a la preservación de la forma núbil relativamente delgada entre un número creciente de mujeres post-núbiles que conducen al surgimiento del fenómeno novedoso de la hembra pseudo-núbil. Este proceso se ha asociado a un proceso de creciente estatus y de poder de las mujeres en estas sociedades, el aumento a corto plazo de las estrategias de apareamiento, así como un debilitamiento de los vínculos conyugales y la ruptura de los lazos de parentesco extendidas. Los factores anteriores han dado lugar a un aumento de la competencia femenina intrasexual para deseables a largo plazo compañeros que se ha traducido en el camino hacia la delgadez. La variante extrema de esto es lo que llamamos trastornos de la alimentación.

Por lo tanto, la formulación darwiniana presente que afirma ser capaz de explicar las razones de la prevalencia de los ideales de delgadez en las sociedades industrializadas, da cuenta de por qué el ideal se refiere casi exclusivamente a las mujeres y se identifican los principales factores que explican el surgimiento de este fenómeno.

Temprano y Tardío Trastornos de inicio:

Los factores discutidos hasta ahora en conexión con la tendencia hacia la delgadez y el retraso en la reproducción, asi como la inestabilidad de las parejas a largo plazo es probable que sean factores significativos en la aparición tardía de trastornos de la alimentación (bulimia la mayor parte) pero no en el tipo de aparición temprana (principalmente la anorexia) .

Se sugiere que el inicio temprano de los trastornos alimentarios se podría definir como los que se producen durante o antes de la hora de máximo potencial reproductivo femenino. Esto significa, en términos generales, que el inicio temprano trastornos de la alimentación tienen su inicio antes de los 20 años, mientras que los trastornos de inicio tardío serían los que tienen su inicio después de esta edad.

La aparición de los “trastornos de aparición temprana” de acuerdo con la presente definición también coincide a grandes rasgos con la edad de mayor riesgo para la anorexia nerviosa, la cual, de acuerdo a Alford y Boyle (1982) está entre las edades de 12-18.

La anorexia nerviosa ha sido considerada por algunos como un trastorno del desarrollo (Gordon, 1990). Tal punto de vista sería coherente con la hipótesis actual, lo que sostienen que la forma de aparición temprana de trastorno de la alimentación es un trastorno específico del desarrollo sexual femenino que resulta en la interrupción de la estrategia de atracción de un compañero.

Se sugiere que la función de la adaptación innata  de la conservación de características de la forma núbil dentro del entorno ancestral era doble. Fue en primer lugar para asegurar que la hembra núbil claramente diferenciada de la misma edad (menores RP) hembras y en segundo lugar para facilitar la competición eficaz con otras hembras núbiles en la zona para los mejores disponibles para formar parejas a largo plazo  (a través de la exhibición prominente de los signos de nubilidad).

Así, la adaptación se ha diseñado para trabajar a través de la exploración de otras hembras en el entorno inmediato y el ajuste de la forma deseada en un nivel que es más delgado que las hembras mayores, pero en general similares a las hembras núbiles. Se afirma que en un momento crítico en el desarrollo de la hembra esta forma deseada se establece en un “modelo mental” a través de la evidencia disponible visual de las formas corporales de otras mujeres vecinas. El período crítico probable para tal evento sería probablemente justo antes o durante las primeras etapas de la pubertad. Así, el desarrollo de la estrategia “busqueda de pareja” en las mujeres en el entorno moderno está influenciado fundamentalmente por un proceso de comparación social (ver Festinger, 1954; Gilbert, Price & Allan, 1995), por lo que la estrategia elegida, como en todos los estados competitivos, depende de lo que sus rivales están haciendo (ver Maynard Smith, 1988).

En el entorno actual de los países industrializados avanzados del entorno inmediato de las hembras púberes puede incluir una serie de “pseudo-núbiles” es decir, las hembras núbiles que han conservado o recreado la forma núbil. Esto tendría el potencial de crear la forma deseada en la pubertad a un nivel que está muy por debajo de lo que habría sido el caso en el ambiente ancestral. Así, esta adaptación está diseñada para asegurar que la hembra núbil ‘va a ir mejor’ que las mujeres mayores con el fin de marcar sí misma por tener un RP mayores. También es claro que tal proceso de “desbocamiento” de la competencia intrasexual tiene el potencial de escalada o fuera de control en el tiempo y determinadas hembras estarían actuando como ‘plantillas’ para las hembras púberes que pueda conducir a un aumento en la prevalencia de las condiciones que llamamos trastornos de la alimentación. Este proceso de “competencia desbocada intrasexual” dentro de las hembras también podría dar lugar a una divergencia entre los ideales del atractivo femenino en hombres y mujeres. En efecto, existe cierta evidencia que sugiere que la percepción del macho y hembra medios no coinciden en la forma del cuerpo femenino ideal. De hecho, los machos prefieren ​​figuras con más formas (Fallon y Rozin, 1984).

Vale la pena añadir aquí que los medios de comunicación es probable que hayan tenido un efecto significativo en la escalada de este fenómeno. En el entorno actual, los estímulos visuales existentes incluyen no sólo a las mujeres que se ven en la vida real, sino también los que aparecen en las pantallas de televisión, películas y revistas que aunque nunca se sabe o se ve en “carne y hueso” y se puede confundir con «competidores» . El hallazgo de que el impulso hacia la delgadez correlacionó positivamente con la cantidad de tiempo dedicado a ver mujeres jóvenes, cosmética, moda y vídeos musicales en la televisión (Tiggemann & Pickering, 1996) estaría en consonancia con la presente formulación.

Es importante observar aquí que si la competencia intrasexual es la causa última de tanto el inicio temprano y tardío de los trastornos de la alimentación como esta hipótesis sostiene la consecuencia sería que en ambas condiciones la evaluación subjetiva de su valor de pareja debe ser juzgado a ser bajas en comparación con sus compañeros y con necesidad de “mejora”, de ahí la drástica acción tomada para “mejorar” su forma.

Poco se sabe de cómo los individuos desarrollan una apreciación subjetiva de su valor propio como pareja. Sin embargo, el proceso puede verse afectada por una serie de experiencias positivas y negativas en las etapas críticas del desarrollo de una persona. Así, puede ser que esas experiencias traumáticas como el abuso sexual durante la infancia podría conducir a, entre otras cosas, un daño permanente a la evaluación subjetiva de la víctima de su valor. Esto puede ofrecer una hipótesis potencialmente comprobable por el hallazgo por parte de algunos investigadores de que los pacientes anoréxicos tienen una incidencia más alta de sufrir abusos en la infancia (por ejemplo, Palmer, Oppenheimer, Dignon et al, 1990).

Por lo tanto, según esta hipótesis, el inicio temprano de trastorno de la alimentación es un trastorno en la “plantilla” mental que la hembra adquiere en un momento crítico en su desarrollo y que define la forma que su cuerpo debe tener, mientras que los trastornos de inicio tardío representa una reactivación de la estrategia más allá de la edad núbil.

Se ha sugerido que los síntomas de trastornos de la alimentación existen en un continuo de gravedad (Nylander, 1971; Botón y Whitehouse, 1981). Tal punto de vista sería coherente con la presente hipótesis que sugiere que los fenómenos de la unidad hacia la delgadez y los síndromes de trastornos alimenticios tienen sus orígenes en el proceso de la competencia femenina intrasexual en el entorno especial de los países industrializados avanzados.

El poder explicativo del modelo:

La hipótesis de la competencia sexual tiene los siguientes poderes explicativos:

La hipótesis que puede dar cuenta de los hechos que los trastornos alimenticios afectan principalmente a las mujeres jóvenes, y que disminuye con la edad. También explica por qué estas enfermedades han surgido dentro de las modernas sociedades industrializadas.

La hipótesis actual también puede explicar satisfactoriamente que los trastornos alimentarios que tienen el índice de casos en hombres más abultado conocido a la psiquiatría (Gordon, 1990), aunque la mayor prevalencia corresponde a las mujeres..

Por ejemplo, hasta el 95% de los casos de la anorexia nerviosa son mujeres (Furnham y Hume-Wright, 1992; Woodside y Kennedy, 1995). La preponderancia femenina en la bulimia es aún más pronunciada. Algunos estudios, por ejemplo, no han logrado encontrar ninguno de los sujetos masculinos (Cullberg y Engstrom Lindberg, 1988), mientras que en un estudio reciente diez años en las mujeres Minnesota mostraron una incidencia anual de 33 veces más altos que sus homólogos masculinos (Soundy, Lucas, Suman y Melton, 1995).

Por otra parte, la presente hipótesis dará cuenta de la constatación de que las adolescentes y las mujeres jóvenes están en mayor riesgo (Alford y Boyle, 1982), es decir, las mujeres que todavía tienen que tener hijos.

La hipótesis de la competición sexual se basa en la afirmación de que las normas cambiantes para la atracción física de la hembra en la moderna industrializada han surgido a partir de la interacción de una estrategia biológica antigua y un ambiente nuevo.

Hay una serie de teorías existentes que tratan de explicar los fenómenos de los trastornos alimentarios. Una evaluación detallada de las teorías que se ocupan de la causalidad próxima está más allá del alcance de este artículo, sin embargo, algunas de las teorías evolutivas principales se discuten brevemente.

Teorías evolutivas de trastornos alimenticios:

Las teorías sobre los trastornos alimentarios que tienen que ver con la causalidad próxima se pueden clasificar a grandes rasgos en los enfoques biológicos, psicológicos y socioculturales (ver Condit, 1990).

Los métodos biológicos se han centrado en la herencia genética (Holanda, Sicotte & Treasure, 1988), y los mecanismos neuroquímicos (Copeland, 1985; Kaye, Gwirtsman, George & Ebert, 1991). Las teorías psicológicas incluyen formulaciones psicoanalíticas de Freud, Janet, Bruch y otros (véase Bruch, 1973), formulaciones psicobiológicos (Ploog y Pirke, 1987) y los enfoques cognitivo-conductuales (por ejemplo, Fairburn, 1985; Garner y Bemis, 1985). Además, hay por lo menos cinco diferentes teorías socio-culturales que ubican la causa de los trastornos alimentarios en el ámbito familiar o social (ver Furham y Hume-Wright, 1992; Orbach, 1979; Orbach, 1986; Hsu, 1989).

Además hay formulaciones multifactoriales que considera factores de un número de diferentes dominios de ser etiológicamente significativo en la producción de trastornos de la alimentación (véase Garner, 1993).

Ninguna de las teorías anteriores o mecanismos que se ocupan de la causalidad próxima debería, en principio ser incompatible con la presente formulación que propone una hipótesis en el nivel de la causalidad remota.

Hay también un número de las actuales teorías de la evolución que tienen que ver con la causalidad última de los trastornos alimentarios.

Las teorías evolutivas existentes para trastornos alimenticios son variantes de la teoría de la supresión reproductiva (ver Surbey, 1987; Voland y Voland, 1989). De acuerdo con este punto de vista hembras de los mamíferos poseen una adaptación que les permite posponer la reproducción durante la época desfavorable, con la esperanza de que vendrán tiempos mejores (Wasser y Barash, 1983; Wasser, 1990). En los seres humanos, se sugiere que una gama de tensiones que afectan a las mujeres, tales como la depresión o la falta de apoyo social han limitado la capacidad de la hembra para reproducirse y tener descendencia en un entorno ancestral (Wasser, 1990).  Estos autores, sugirien que las mujeres que han desarrollado una sensibilidad a tales tensiones desarrollarono adaptaciones que restringen la reproducción cuando prevalecen esas condiciones.

Voland y Voland (1989) sugieren que la anorexia nerviosa es una estrategia de emergencia que ha evolucionado a través de la selección y que entra en juego para suprimir la reproducción cuando los controles fallan. Esto se consigue a través de la reducción de la masa crítica de grasa por debajo del umbral para la ovulación. Se sugiere que ciertas características dentro del entorno actual han conducido al aumento en el uso de esta estrategia de emergencia.

No hay razón para dudar de que se produce la supresión reproductiva en la hembra humana como lo hace en la mayoría de las especies de mamíferos. Además, es totalmente plausible que mecanismos como la selección de parentesco y la manipulación de los padres estarían implicados en la adaptación de la supresión de la reproducción (Voland y Voland, 1989). La participación del mecanismo de la selección de parentesco implica que la supresión reproductiva puede ocurrir como una forma de altruismo hacia parientes. Esto es similar a la propuesta de Demaret (1991b) quien sugirió que la anorexia puede ser un análogo a “el ayudante en el nido” encontrado en un número de especies. Sin embargo, mientras que los estudios realizados en algunas sociedades pre-industriales, han encontrado que las hijas nacidos antes de tiempo tienden a aumentar el éxito reproductivo de los padres (ver Turke, 1988), no existe ningún estudio que yo sepa que haya demostrado una mayor fertilidad en los padres de los pacientes anoréxicos.

Además, si bien la supresión reproductiva y las hipótesis reproductivas de filtrado serían relevantes para la anorexia nerviosa, donde se suprime la ovulación, puede no ser relevante para otros trastornos de la alimentación o con el fenómeno general de la búsqueda de la delgadez.

La presente hipótesis, por otra parte, proporciona una explicación parsimoniosa de la búsqueda de la delgadez y para trastornos de la alimentación a través de lo que sugiere que estas son manifestaciones de la competencia intrasexual entre mujeres. La hipótesis de la competencia sexual afirma que la búsqueda de la delgadez puede ser (hasta cierto punto) una estrategia adaptativa para la atracción / retención de parejas dados los factores ecológicos predominantes dentro de las sociedades occidentales. Sin embargo, la presente hipótesis afirmaría que a medida que se intensifica la competencia sexual respuesta de la mujer deviene cada vez más en una mala adaptación.

De acuerdo con el modelo de competencia sexual la anorexia nerviosa se considera que es un trastorno del desarrollo que conduce a la configuración de la forma núbil a un nivel anormalmente delgado, principalmente como resultado de la prevalencia de estímulos pseudo-núbiles dentro del entorno. Otros factores de vulnerabilidad se espera que jueguen un papel importante en la etiología de este trastorno, pero estos factores no han sido identificados. Sin embargo, un posible candidato es la evaluación de “bajo valor de pareja” subjetivo que puede ser causada por una serie de experiencias adversas en la infancia.

Por lo tanto, de acuerdo con la hipótesis de competencia sexual para los trastornos alimentarios la supresión reproductiva que ocurre en la anorexia nerviosa es un subproducto accidental de la mala adaptación intrasexual runaway o “competencia desbocada”.

Es posible, por supuesto, que la anorexia nerviosa sea totalmente independiente de otros trastornos alimentarios y de los fenómenos de la búsqueda de la delgadez como las clasificaciones médicas actuales sugieren y como estaría implícita de la teoría de la supresión reproductiva.

Sin embargo, hay una serie de características que la mayoría de los trastornos alimentarios tienen en común. Estos incluyen el hecho de que son más comunes en las mujeres, hay una similitud en su núcleo psicopatologíco (imagen alterada del cuerpo y la búsqueda de la delgadez), que se cree que ha surgido hace relativamente poco, han aumentado su prevalencia en los últimos años y se se cree que tienen una distribución geográfica casi idénticos.

Estas características comunes apuntan a la probabilidad de que estos trastornos pueden compartir una etiología subyacente.

Sin embargo, como ambas formulaciones teóricas hacer predicciones comprobables que en última instancia deben ser aceptadas o rechazados o modificado en función de los hallazgos empíricos.

Por último, cabe señalar que estas dos hipótesis no pueden ser mutuamente excluyentes como el proceso de supresión reproductiva puede involucrarse competencia intrasexual hembra (o viceversa) (ver Wasser & Barash, 1983) y por lo tanto es posible que ambos mecanismos pueden operar juntos en ciertos casos.

Se afirma que la hipótesis de competencia sexual ha identificado el mecanismo que finalmente da lugar a los síndromes de los trastornos alimentarios.

Se sostuvo además que dicha identificación debe facilitar la comprensión de estos fenómenos y abriría el camino a una serie de hipótesis adicionales sobre los factores causales inmediatos. Se sugiere que sería imposible tener una comprensión adecuada de la disfunción de cualquier sistema biológico dado hasta el funcionamiento normal de dicho sistema (es decir, el propósito que sirve para el organismo) es identificado correctamente (Bolton & Hill, 1996).

Por lo tanto, al ofrecer la idea de que estos trastornos se derivan en última instancia de la competencia sexual femenino abriría el camino para que las áreas de investigación que antes no considerados relevantes. Por ejemplo, en lugar de limitar la investigación de las áreas de apetito, ansiedad y perturbaciones en la imagen corporal, la atención también se puede dirigir hacia los diversos factores ambientales, de desarrollo y neurobiológicos que juegan un papel en la formación o la interrupción de la evaluación subjetiva de la hembra ” valor de pareja “y los factores que intervienen en el desarrollo de atracción compañero femenino y las estrategias de retención de pareja.

Las predicciones basadas en el modelo actual:

1: Sociedades mostrando altas tasas de fecundidad tendrá escasa incidencia de trastornos de la alimentación, debido a la baja incidencia de pseudo-núbiles mujeres.

2: Mayor participación directa de los grupos de parentesco en las decisiones de compañerismo y en competencia intrasexual en nombre de sus parientes dentro de una sociedad se asoció con una menor prevalencia de trastornos de la alimentación.

3: El corolario de predicción número 2 es que la prevalencia de trastornos de la alimentación debería estar positivamente correlacionado con una alta autonomía femenina y altos niveles de estatus femenino económico y político dentro de la sociedad y una correlación negativa con las normas sociales caracterizados por la dominación masculina y el control masculino institucionalizados de la sexualidad femenina.

4: Factores que la evaluación subjetiva de una mujer menor de su valor de pareja (durante los años reproductivos) deben estar asociados con un mayor riesgo de trastornos alimentarios.

5: Alta estabilidad de largo plazo ( bajas tasas de divorcio) deben predecir la baja prevalencia de los trastornos alimentarios.

6: Como es que la hipótesis de que los trastornos alimentarios son una manifestación de la competencia intrasexual por parejas a largo plazo, se debe seguir que los pacientes con trastornos de la alimentación debe estar menos interesados ​​en el apareamiento de corto plazo en comparación con sus pares.

7: Se predice que las mujeres lesbianas exclusivas tendría una incidencia significativamente menor de trastornos de la alimentación en comparación con las mujeres heterosexuales dado que sus estrategias de atracción de pareja son muy distintas (Symons, 1979).

8: Se prevé que los homosexuales exclusivos tendría una mayor incidencia de trastornos de la alimentación que los hombres heterosexuales ya que están sujetos a similares estrategias de selección de parejas que las mujeres heterosexuales (Symons, 1979). Aunque la adaptación específica de la preocupación por signos de nubilidad ‘no se aplicará a los machos, se ha sugerido que la dependencia de la evidencia visual para atraer a una pareja es similar a la estrategia usada en las mujeres heterosexuales. Esta predicción es consistente con el hallazgo de alguna de las series publicadas de los hombres con trastornos de la alimentación que informan tasas de la homosexualidad de un 25% en comparación con una tasa estimada de 10.6% en la población general (ver Woodside & Kennedy, 1995). También es coherente con la idea de que muchos varones anoréxicos muestran explícitos los conflictos homosexuales (Herzog, Norman, Gordon & Pepose, 1984) y que los estudiantes homosexuales masculinos tienen mayores puntuaciones en el Inventario de Desórdenes Alimentarios (Yager, Kurtzman, Landsverk y Weismeier, 1988) . Además, hay un número de relatos clínicos de anorexícos que sugieren que tienden a tener graves problemas de “identidad de género” (Romeo, 1994).

9: Los factores que mantienen a la mujer en la “búsqueda de pareja”, “compañero a atraer” o tal vez “compañero de retención” debe estar asociado a una mayor incidencia de estos trastornos (por ejemplo, problemas matrimoniales y de relaciones, ruptura matrimonial, celibato no electivo, etc). Esta predicción es consistente con la evidencia que indica que los pacientes con trastornos de la alimentación tienen una mayor tasa de problemas con la intimidad y la satisfacción de la experiencia bajo el marco de sus relaciones matrimoniales (Van den Broucke, Vandereycken y Vertommen, 1995). Sin embargo, puede argumentarse que los trastornos de la alimentación son las causas y no los efectos de las dificultades en las relaciones.

Las debilidades del modelo:

1. Se puede argumentar que la hipótesis se han tratado de explicar el enigma de la búsqueda de la delgadez entre las mujeres en las sociedades occidentales desplazando la causalidad a un nuevo fenómeno social, de causa desconocida, es decir, la disminución de la fertilidad en las sociedades occidentales. Esto es un desafío legítimo al que no se puede responder satisfactoriamente en la actualidad.

El descenso de la fecundidad en el Occidente ha precedido a la anticoncepción (véase Kaplan, 1993). La disminución en la fertilidad en los países ricos de Occidente y el hecho de que los ricos no parecen estar dispuestos a cambiar su bienestar por el éxito reproductivo sigue siendo un enigma evolutivo (véase Kaplan, 1993; Pérusee, 1993). Es de interés que Burley (1979) ha sugerido un poco especulativamente que la ocultación de la ovulación en hembras humanas pueden haber evolucionado para engañar a la misma hembra sobre el momento de la ovulación. Ocultamiento de la época de la ovulación podría contrarrestar la inclinación de la hembra humana de abstenerse de copular durante el período fértil evitando así el dolor y el peligro (incluida la mortalidad derivada de la maternidad) que se asociaron con el parto en el ambiente ancestral (Daly y Wilson, 1983 ). Así, se puede seguir que cuando las mujeres tienen el poder de determinar su propia estrategia reproductiva es muy posible que elijan calidad por cantidad.

2. El modelo no predice en detalle los factores inmediatos causales que conducen a una hembra individuo a desarrollar un trastorno alimentario.

3. Se ha sugerido que en las poblaciones no occidentales (árabes) el temor característico de la grasa y la imagen distorsionada del cuerpo está ausente (Lee, 1991; Khandelwal y Saxena, 1991). Sin embargo, otros estudios han argumentado que el síndrome es similar en diferentes culturas (Mumford, Whitehouse y Choudry, 1992). A medida que la presente hipótesis sostiene que los trastornos alimenticios se derivan de un rasgo universal femenino: la “preocupación por el atractivo físico”, la ausencia de preocupación por el aspecto físico plantearía un serio desafío para la presente hipótesis.

4. Se puede argumentar que la existencia de varones anoréxicos y bulímicos, independientemente de su baja proporción en la actualidad es difícil de acomodar en la presente hipótesis. Si se pudiera demostrar que la tasa de trastornos de la alimentación en los hombres es similar a la delas mujeres (en cualquier sociedad), esto podría representar un serio desafío a la hipótesis de competencia sexual.

Conclusión:

1. El atractivo físico es un componente importante en la estrategia de la hembra humana en la atracción de una pareja.

2. La preocupación y la ansiedad sobre el atractivo físico femenino es una adaptación psicológica que ha evolucionado a través de la selección y es un componente importante de competicon intrasexual femenina en la busqueda de parejas de larga duración.

3. Variación genética y / o fenotípica existe dentro de la población femenina para el rasgo psicológico de la preocupación acerca de los signos de nubilidad’.

4.Se argumenta que la reducción de la fertilidad en las sociedades occidentales ha dado lugar a la retención o la reconstrucción de la forma núbil por una proporción creciente de mujeres más allá de la edad de nubilidad dando origen al fenómeno de la novela hembra pseudo-nubile caracteriza por la forma de reloj de arena y su relativa delgadez. Además, ha habido una serie de factores ecológicos que han tendido a intensificar la competencia intrasexual femenino de larga duración compañeros y ha dado lugar a la tendencia progresiva hacia la delgadez.

5. La variante extrema de este estado es el resultado de la competencia desbocada intrasexual femenino y es lo que llamamos trastornos de la alimentación.

6. Una distinción se ha sugerido entre el trastorno de inicio temprano y tardío. La enfermedad de aparición temprana (anorexia) se considera un trastorno del desarrollo por el que se establece la forma núbil femenino en un nivel demasiado delgado en respuesta al estímulo novedoso de la hembra pseudo-núbil. El trastorno de aparición tardía (principalmente bulimia) surge de la activación de la estrategia nubil más allá de la edad de nubilidad.

7. Esta hipótesis da cuenta de la causalidad última de ambos trastornos de la alimentación y la búsqueda de la delgadez en las mujeres en las sociedades occidentales. A pesar de que no pueden ser directamente probado y refutado, las predicciones que la hipótesis hace son comprobables y refutables.

Bibliografía.-

ABED R T. :

“The sexual competition hypothesis for eating disorders” British Journal of Medical Psychology” 71:525-547 1998.

Empoderamiento, estrés e indefensión (III)

El pensamiento complejo es un tipo de pensamiento que relaciona, se opone al aislamiento de los objetos de su conocimiento, los restituye a su contexto y los reinserta en la globalidad a la que pertenecen.

Edgar Morin

El lector de los anteriores capítulos de esta serie que haya llegado hasta aquí, seguramente habrá compuesto una idea más o menos acertada acerca del concepto de somatización, que por otra parte es un concepto que tiene mucha base empírica  e incluso se trata de un sustantivo que usa la gente para explicar su tendencia a los padecimientos fisicos.

Y seguramente habrá llegado a la conclusión de que la paciente de las neumonías repetidas estaba somatizando algún tipo de malestar psíquico. La pregunta que viene a continuación sería la siguiente ¿Si alguien tiene un malestar psíquico porque no lo manifiesta a nivel psíquico?

¿Por qué esa derivación hacia lo somático?

Antes de contestar esta pregunta me gustaria disolver una idea muy new age que circula ampliamente por la red y que es en realidad una tabla (ilusoria) de equivalencias entre las cualidades de un estrés psicológico y una enfermedad somática con un órgano-diana predominante que manifiesta el malestar.

Antes de nada, me gustaria oponerme a esta idea: no hay una tabla de equivalencias entre los malestares psíquicos y las enfermedades somáticas, pues la caracteristica central de la no-linealidad es la incertidumbre. Dicho de otra manera: no es posible predecir ni dónde, ni cuando ni con qué intensidad va  a surgir una enfermedad fisica (somatización) ni qué sistema (endocrino, inmunitario o nervioso) se verá afectado, ni tampoco qué portal de manifiesto va a resultar estimulado. Las relaciones entre el estrés y sus órganos no son dosis-dependientes y carecen de localidad.

Pero lo que si podemos saber es que cuando una enfermedad es ciclica y se repite no cabe duda de que existe una  estructura disipativa (en adelante ED) pues precisamente las ED son islas de orden. El orden está implicito en la predicción de que hay algo que se repetirá, aunque no sabemos cuando, ni cómo ni qué gravedad tendrá. Algo asi sucede en un trastorno bipolar, una vez establecido que existe esta enfermedad sabemos que el individuo necesariamente recaerá, pero no sabemos si el próximo episodio será depresivo, maníaco o qué intensidad tendrá, hasta que la ED se bifurque de nuevo en cuyo caso puede incluso desaparecer..

Pero volviendo a la pregunta que mas arriba realicé, la primera opción que se presenta a una persona cuando sufre un estrés lo suficientemente intenso-significativo para conformar una ED es que el individuo ha de colapsar una opción: o se convierte en un sufrimiento psíquico o se deja pasar hacia abajo. Y aqui es donde aparece la causación descendente descrita por William Stern y que discurre por los circuitos nerviosos, endocrinos e inmunológicos (NEI).

Ahora bien, entre un estrés cualquiera y una neumonía hay varios pasos que recorrer. ¿Cómo se convierte un estrés cualquiera en una enfermedad infecciosa?

Para entender bien este fenómeno hemos de comprender antes qué es un fractal y algunos fenómenos de la matemática fractal como son los de autosemejanza y la iteración.

Un fractal es una forma que se repite en los distintos niveles de definición a través de una iteración (repetición en distintos niveles de escala) de un patrón determinado. Desde lo más grande hasta lo más diminuto, el fractal conserva su forma y se recobra sobre todo en aquellos portales que añaden una mayor relevancia de contexto, entiéndase como semántica: sentido y significado. El significado del pulmón como portal de manifiesto solo puede entenderse desde dentro de la medicina tradicional china (MTC) y está relacionada con la experiencia de la tristeza y la perdida, tal y como conté en este post.

El caso de la paciente con neumonias repetidas.-

En mi post anterior di algunas claves sobre las heridas arquetipicas que mi paciente habia sufrido durante su crianza, pero es ahora el momento de desvelar algunas cuestiones de su personalidad y otras de sus estresores.

La personalidad de mi paciente (en realidad cualquier personalidad) puede entenderse como un aprendizaje de creencias, conductas, actitudes y emociones que se solidifican con intención de oponerse a otras y resultar asi una especie de compensación de las heridas arquetípicas, Mi paciente optó por la solución del control que es un estado de la mente muy socorrido por personas que han sufrido privaciones en su infancia.

La personalidad (el rasgo de carácter) es en realidad una ES antiepistemofilica, algo que se opone al cambio y que favorece la homeostasis, en el sentido de que se opone a cualquier tipo de revisión de sí misma: lo que uno cree, siente o piensa es “para siempre” al menos porque ofrece un colchón de seguridad acerca de los nuevos aprendizajes que se opondrán o confirmarán casi siempre estas primigenias ES que llamamos carácter.

El problema que tienen estas ED precoces es que codifican el mundo en relación con ellas, todo lo nuevo ha de comparase con lo establecido, y sucede que a menudo cuando se crece y aumenta la complejidad de la vida y de los sucesos todo queda bajo el manto de un aprendizaje antiguo que probablemente ya ha perdido vigencia.

Mi paciente desarrolló un conjunto de rasgos de carácter destinados (como sucede con todo el mundo) para no sufrir, es decir para no vivenciar su indefensión original. Desarrolló una personalidad dominante, segura de si misma, competente, fría y en cierto modo interesada. Asi llegó al matrimonio y se empeñó en contraerlo con alguien que le pareció todo lo contrario, es decir alguien necesitado de amor, dirección y maternaje.

Naturalmente no se trataba de un matrimonio por amor sino tal y como sucede en la mayor parte de las ocasiones como un encaje de necesidades más o menos visibles y complementarias.

Pero lo que suele suceder con la complementariedad es que se rompe cuando uno de los miembros de la relación se cansa de ser el subordinado. Esto fue lo que le sucedió al marido de mi paciente.

El carácter se hace para enfrentar el dolor, para no saber,  de manera que es muy posible que el cuerpo somatice solo lo que el psiquismo no ha querido saber. Y lo que mi paciente no quiso saber fueron sus necesidades propias, lo que sabia era cuidar de otros como manifestación de su formación reactiva. Ese era su estrés crónico y esa era su ED, una estructura disipativa que se habia conformado alrededor del eje de la nagación de sus propias necesidades para acudir al rescate de otros. En  la medida que operaba como complementaria del otro su ED no superaba un nueva bifurcación, no podia crecer (aprender nada nuevo) sobre el asunto.

Y esa falta de crecimiento es lo que provocaba que se repitiera la somatización de sus neumonías. Dado que una ED no puede volver atrás (salvo al punto de la última bifurcación) mi paciente estaba presa de ese orden que se configura en los océanos de desorden y que llamamos ED.

Mi paciente no podía manifestar este dolor psíquico como un dolor psíquico porque ignoraba absolutamente las razones de su malestar. En este sentido, un estrés se comporta como lineal cuando es aceptado como genuino pero no lo es cuando se niega su naturaleza por ser contraría a las ED del carácter.

Y es entonces, cuando se colapsan las soluciones psíquicas, que entra en función el “fusible” del cuerpo (Ana Di Zacco, 2011).

Y enfermamos somáticamente.

Cómo resolvió mi paciente este asunto será la materia del próximo post.

Eros, Ananké y la psiquiatría

Como todo el mundo sabe la psiquiatría es una disciplina que se ocupa de las enfermedades mentales, mientras que la neurología se ocupa de las enfermedades del SN (sistema nervioso), sea central o periférico. Dicho de otra manera la psiquiatría se ocupa de las enfermedades de la mente y la neurología de las enfermedades del cerebro. ¿Podemos -no obstante- diferenciar amba epistemologías?

Lo cierto es que tenemos una epistemología algo arbitraria a la hora de deslindar el territorio de una u otra disciplina, por ejemplo la enfermedad de Alzheimer es una enfermedad que compete a la neurología aunque sin embargo los sintomas psiquiátricos de esta enfermedad son muy frecuentes, lo mismo sucede en otras enfermedades neurológicas como en la esclerosis en placas, los tumores cerebrales o la epilepsia: muchas veces estas enfermedades debutan con síntomas psiquiátricos aunque su origen sea orgánico.

La dificultad procede pues de una división arbitraria de los campos de conocimiento de nuestras especialidades, pero más allá de eso se encuentra plegada la pregunta dificil de las neurociencias: ¿cómo hace  lo material para transformase en mental?

De manera que ante la dificultad en contestar esta pregunta el conocimiento se ha fragmentado en al menos tres grandes áreas de conocimiento que coinciden con los mundos de Popper: el mundo uno, es el mundo de lo material, objeto en este caso de la neurología, el mundo dos es el mundo de lo mental y de ello de ocupa la psicologia y la psiquiatría y el mundo tres es el mundo de la cultura, el mundo de los artificios sociales humanos y de ello se ocupan la sociología, la antropología y la filosofía.

El problema que acecha en esta división de los saberes es que cada una de esas disciplinas no pueden escapar de sí mismas. Son inmanentes y solo atienden a sus propias propuestas y paradigmas. Asi es que por desgracia los hallazgos de cualquiera de esas disciplinas carece de interés para sus vecinas y no aportan nada para la práctica diaria de la medicna. Al menos eso parece.

Lo que nos faltaría, -si pudieramos pensarlo como una carencia- sería una metadisciplina que abarcara a todas ellas en una nueva teoría que diera cuenta de los hallazgos del mundo tres o dos para llevarlos a la práctica en el mundo uno poperiano.Si esto fuera posible y dado que nosotros vivimos en el mundo dos (el mundo de lo sensible) podriamos transformar cualquier suceso mental en un suceso biológico o material, algo que parece suceder espontáneamente aunque lejos de nuestra voluntad. El espíritu (lo mental o lo social) ejercerian presión sobre la materia y podria resultar en una fuente de salud y bienestar para nosotros los humanos.

Según la epistemología poperiana y tal y como podemos ver en el esquema de arriba esos tres mundos no son compartimentos estancos sino que existe una influencia de cada mundo en su predecesor que a su vez es evolutivamente un pariente circular. De tal modo que tal y como nos cuentan los neoplatónicos el mundo tres (mundo de las Ideas) puede influir en el mundo uno o mundo de lo material que a su vez da lugar e influye en el mundo mental que a su vez está “imaginando” un mundo desde las sombras que conocemos como mundo de Universales.

La mejor forma de contemplar esta idea es a través de este cuadro de Escher que se titula “Liberation”. Escher concibe que la forma de los pájaros (contingente) se libera de sí misma tendiendo a una forma universal (necesaria) en este caso un triángulo que es una forma euclidana ideal. Ideal en el sentido de que no existe en la naturaleza ningún triángulo perfecto sino que el triángulo pertenece al mundo de las Ideas, al mundo de las relaciones matemáticas y formales, algo que preexiste al propio pájaro real, algo atemporal e inmaterial que no puede verse y que no tiene existencia real en el mundo uno pero al que tienden todas las formas conocidas.

El mundo en este sentido seria un continuo devenir de las formas.

Un continuo devenir entre aquello que es necesario y aquello que es contingente.

En el mundo de las Ideas que en este momento nos compete como médicos y psiquiatras, no cabe ninguna duda de que La Necesidad (Ananké) es la forma ideal a la que tienden todas las proposiciones humanas que conocemos como afecto, Eros, amor o cualquier estrategia de acercamiento antre el Yo y lo Otro. En este sentido cualquier amor sería contingente aunque puede imaginarse un amor que contiene a todos los amores que el hombre puede pensar como un triángulo perfecto. El hombre no tiene más remedio que vincularse con alguien si quiere sobrevivir, en este sentido hay un amor que no es elección sino una necesidad que nos viene impuesta por la cualidad deficitaria de nuestra naturaleza, le llamamos vinculo, apego o como queramos pero es el principio del placer algo que nos viene de serie y sin cuyo concurso ninguna forma humana ni animal seria posible. Hay algo en lo vivo que procede y nos remite a la Necesidad.

Todo Eros es concreto y toda Necesidad (no me refiero a las necesidades reales de nuestro mundo imperfecto) abstracta. El amor necesita hacerse concreto para contribuir al despliegue de la vida, pero el amor en origen es abstracto o dicho de otra manera es dual.

Pues sólo lo abstracto puede ser dual, vida y muerte, Eros y Tanatos. Freud alcanzó a intuir este fenómeno en “Más allá del principio del placer”. Y es por eso que Necesidad preside la mente de las patologías mentales pues lo “anancástico” es decir la falta de libertad aqueja a todo enfermo mental de una forma fundacional: la enfermedad mental es la hegemonia tanática de Ananké en el psiquismo humano, pues no hay que olvidar que Ananké es al mismo tiempo nudo y al mismo tiempo beso.

El nudo de Isis

Todo Eros se encuentra penetrado pues de una forma u otra por Ananké, lo conocemos con los nombres de apego, dependencia o “amour fou” celos, destino, etc, una especie de infiltración del absoluto (en alguna de sus modalidades de nudo) en lo más intimo, lo concreto. De manera que entre Ananké y Eros existen miles de maneras de vinculación, unas de ellas destructivas y otras benéficas de tal manera que siendo cierto que Eros se deshace de la dualidad de Ananké, al hacerse demasiado concreto elimina los vinculos trascendentales que le ligan a la totalidad y ciega el túnel que el mundo dos estableceria con el mundo tres. Un Eros demasiado concreto es tan destructivo como una Ananké demasiado abstracta.

El túnel que nos lleva de cabeza más allá del espejo ,lo que es lo mismo que decir lo que nos aleja del Ego y sus necesidades póricas (vease la otra version de la necesidad) es precisamente lo que Freud llamó sublimación.

Pero eso es otro post.

Las leyes no lineales del atractivo (II)

Si una sociedad organiza mal el reparto de mujeres se siguen verdaderos desórdenes.

(George Bataille)

Para George Bataille son las mujeres el bien social a proteger y es el reparto de las mismas y las leyes que regulan estos intercambios los que definen a una civilización de la barbarie.

El problema es que estas leyes de acceso no están escritas en parte alguna y no vienen de serie entre nuestros conocimientos innatos sino que hay que aprenderlas “ex novo” para cada individuo, cada cultura y cada sociedad.

Los desórdenes a los que se refiere Bataille no son solamente la rivalidad de los machos por conseguir al menos una de ellas, sino que existen otros desórdenes cuyas causas parecen no gaardar relación con este régimen velado de leyes de acceso, al menos se me ocurren los siguientes:

  • La violencia sexual
  • Los crimenes llamados machistas (uxoricidios o crimenes domésticos)
  • El abandono de la crianza de los hijos en manos ajenas,estatales o mercantiles.
  • El maltrato infantil
  • El abandono del cuidado de los ancianos
  • El abandono del cuidado conyugal.
  • Mujeres y hombres viviendo solos con o sin cargas familiares.
  • La deprivacion sexual de una mayoria de hombres.

Lo cierto es que de ser cierta la cifra que apunta Baumeister (2000) acerca de la posibilidad reproductiva entre hombres y mujeres, es obvio que las mujeres salen ganando en cuanto a puntaje de posibilidades. Un 80 % de mujeres logrará reproducirse mientras que en los hombres esta cifra solo alcanza un 40%.

De todas las personas que alguna vez alcanzó la edad adulta, tal vez el 80 % eran mujeres pero sólo el 40% de los hombres se reprodujo. O quizás los números eran del 60 % contra el 30 %. Pero de una u otra forma, las probabilidades de que una mujer tuviera una línea de descendientes hasta el presente era doble frente a los hombres… La mayoría de las mujeres que vivieron hasta la edad adulta probablemente tuvieron al menos un bebé y de hecho, un descendiente vivo hoy. La mayor parte de los hombres no lo hicieron. La mayor parte de hombres que alguna vez vivió… no dejó ningún rastro genético tras ellos.(Baumeister)

Lo que sugiere que existe una clara diferencia en cuanto a  oportunidades sexuales y reproductivas que nos permite predecir un importante grado de deprivación sexual en los hombres. En este artículo de Baumeister (sistemático, amplio y profundo) podemos averiguar más datos sobre lo que el llama la plasticidad erótica de la mujer, y la rigidez erótica de los hombres cuya sexualidad no es casi nunca contextual sino -por decirlo en palabras médicas- endógena.

La independencia económica y la valencia de cuidado

Los que leyeron el post anterior ya habrán adivinado que la variable critica que asomaba el hocico era sin duda la independencia económica de la mujer.

Sin duda este es el factor más novedoso y de más peso de todos los que nombré en mi anterior post sobre cómo funcionan las leyes del atractivo. La independencia económica de la mujer no es -sin embargo- una variable homogénea que sirva para todas las mujeres pues el trabajo no significa lo mismo según quién. Aunque es cierto que hoy la mayor parte de las mujeres trabajan fuera de casa, las que aportan alguna novedad no son las mujeres trabajadoras sin más, sino aquellas inteligentes, preparadas y competentes que desarrollan una carrera profesional.

Pues el desarrollo de una carrera profesional no es un trabajo cualquiera de 8 a 3 sino que precisa de muchos recursos disponibles para viajar, formarse continuamente y sobre todo competir en un mundo -de hombres- donde todos aspiramos a ascender en nuestras competencias a fin de ponernos a prueba con nuevas habilidades, desafíos para los que la mujer no se encuentra bien dotada. Dicho de otra forma, una carrera profesional es un trabajo con mayor desgaste que el trabajo convencional por cuenta ajena.

La mujer siempre ha trabajado, bien en el campo, o en las fábricas, talleres, limipeza y en otros ámbitos, no voy a referirme pues a ellas sino a aquellas mujeres que han logrado éxitos, logros en el mundo de la empresa, la medicina, la ciencia, o en cualquier otro ámbito hasta hace poco tiempo destinado sólo a los hombres.

El trabajo tradicional de la mujer era un trabajo de alguna forma “forzado” por las circunstancias, complementario a las tareas masculinas y no incompatible con las labores de crianza.

La característica fundamental del trabajo actual de las mujeres, es sin duda la masculinización inducida, una especie de conversión a los valores masculinos (la función hace el órgano) por ejercer funciones masculinas y desligarse obligatoria o electivamente de las funciones de cuidado que son innatas en la mujer. Es obvio que lo que más se resiente en el tejido social es la retribución de cuidados por parte de estas mujeres que a su vez precisan y exigen de cuidados, como antes hacian los niños o los hombres.

La ganancia de estatus en las mujeres correlaciona con el abandono o el desprecio de sus habilidades de cuidado, quizá a consecuencia de una desvalorización de esta cuestión o simplemente porque no tienen tiempo y delegan esta actividad en mucamas, abuelas o guarderias. Otras, sin embargo logran compatibilizar ambas actividades con una gran inversión de esfuerzo que se cobra su impuesto en la deseabilidad y en el atractivo.

La característica más importante de las mujeres beta es su valencia de cuidado. Las mujeres beta son grandes cuidadoras, probablemente peores amantes y peores profesionales que las mujeres con mayor estatus, ganan menos dinero y son menos deseables que sus contrincantes. A cambio son el refugio de muchos hombres deprivados, tanto de sexo como de cuidados.

Por tanto es de prever que muchos hombres de alto estatus abandonen o sean abandonados por sus “competentes” mujeres y se refugien en brazos de otras , menos atractivas o competentes pero quizá más preparadas para la tarea de cuidar de su pareja.

Al fin y al cabo la mano que mece la cuna es la mano que mece el mundo, entediendo la cuna como símbolo del cuidado.

Consecuencias de la feminización de las profesiones

Voy a centrarme en la profesión médica que es sin duda la profesión que más atrae a las mujeres y donde es posible observar las ventajas de la mujer en el acceso a esa profesión, otra seria el sistema judicial que tiene en mi opinión otras consecuencias y otros efectos secundarios sobre el éxito de ciertas politicas feministas ginecocéntricas.

En mi Hospital el 70% de los psiquiatras son hombres y solo el 30 % son mujeres, algo que se invierte en el caso de los psicólogos y las enfermeras. Lo curioso es que si nos ceñimos a los residentes (médicos o psicólogos en formación) la cifra es insólita: el 100% de las residentes de psiquiatria son mujeres y el 80% de los psicólogos clinicos son del género femenino. Estos datos sugieren que las mujeres han ido escalando posiciones en la jerarquía social y permite predecir que en el futuro nuestra especialidad estará dominada fundamentalmente por mujeres y es probable que el resto de especialidades médicas también (si descontamos la cirugía).

¿Qué consecuencias asistenciales tendrá este fenómeno?

En mi opinión tendrá un bajo impacto asistencial: las mujeres son mejores conversadoras, son más amables, compasivas, empáticas y es seguro que habrá una elevación de la mediocridad.

Y si hablo de la mediocridad es porque la mayor parte de los hombres no somos de hecho lumbreras, somos también mediocres aunque menos amables, empáticos y compasivos que ellas. No es necesario señalar que los hombres estamos más orientados a resolver problemas que a conversar sobre ellos. Sin embargo una vez dicho esto es necesario señalar que todos los genios sean médicos, cientificos o de cualquier profesión, los innovadores o aquellos que crean o descubren algo nuevo son hombres.

¿Cómo compatibilizar ambas verdades?

La dispersión estadística de los hombres en cuanto a valor, inteligencia y saber es muy heterogénea, asi los hombres ocupan toda la campana de Gauss incluyendo sus extremos: hay mas estúpidos y más genios entre los hombres que entre las mujeres. la población femenina es mas homogénea y similar en cuanto a formación, habilidades y conocimientos en cualquier especialidad médica, tambien en expectativas. Es por eso por lo que los popes de la medicina seguirán siendo hombres.

Es lógico, pues el carisma de conocimientos no añade nada al atractivo femenino pero es una buena estrategia de ganancia de atractivo masculino. la mujer sigue siendo deseable por otras razones al carisma masculino.

¿Que sucederá con estas mujeres competentes en el tema del emparejamiento?

Algunas encontrarán compañeros igual de competentes que ellas (isosexuales) con los que se emparejarán, con o sin cargas familiares, otras no tendrán más remedio que emparejarse con hombres con una menor formación e instruccion que ellas mismas. Otras optarán por ser madres solteras, pero en cualquier caso no podrán competir con una mujer beta cuidadora: la mano que mece la cuna que cada vez ocupará en la escala social un lugar más bajo, hasta que la rareza las rescate de su aislamiento y vuelvan a ponerse de moda.

Es bien sabido que las relaciones que regulan estos mecanismos se encuentran formalizadas matemáticamente. A menos mujeres cuidadoras más prestigio adquirirán y menos valor tendrán las mujeres “competentes”, de modo que son de esperar grandes cambios sociales con respecto a este tema del atractivo.

Y muchos desórdenes.

¿Por qué la opulencia le sienta tan mal a nuestro cerebro? (I)

El poder ya no reprime para obtener el control sobre los individuos desde que encontró que la diseminación de las oportunidades de ser era un mejor mecanismo que el rigor de la prohibición (M. Foucault)

Hace unos dias una chica de origen sudamericano a quien atendía en una consulta de nuestra unidad de trastornos alimentarios me comentaba que comenzó a darse atracones y a vomitar en el momento en que pisó nuestro pais. Por alguna extraña – aunque acertada- razón enlazaba el comienzo de su enfermedad con su mudanza de pais, de cultura y de oportunidades.

No se trataba, sin embargo, de un problema de nostalgia o aculturación que presentan algunos inmigrantes sino de algo tan sencillo como esto:

- “Es que aqui hay de todo”.

Este “aqui hay de todo” es lo que nosotros hemos identificado genéricamente como “la opulencia”, y del mismo modo que existen enfermedades ligadas a la miseria y a la pobreza existen otras emparentadas con la opulencia, con el exceso o como gustan decir algunos: con el capitalismo.

Lo cierto es que la opulencia por sí misma no causa -como es lógico- enfermedad alguna de forma directa o lineal, pero tampoco sería cierto si zanjáramos el asunto diciendo que no tiene nada que ver con la abundancia de sufrimiento mental en nuestro entorno. Las epidemias de trastornos alimentarios o de trastornos de la personalidad, los malvivires familiares, la explosión de casos de TDAH y de otras patologias del acto señalan en la dirección de que hay algo en la opulencia, sea alimentaria, de oportunidades de ser, tecnocientifica o social que es insoportable para nosotros los humanos, del mismo modo que se estableció hace ya algun tiempo que la urbanicidad era un factor de mal pronóstico para algunas enfermedades mentales.

Las ciudades son poco saludables y del mismo modo -aunque por otras razones- los entornos opulentos son muy insalubres.

Entonces la opulencia tiene algo que ver y al mismo tiempo no es la causa de la bulimia de nuestras adolescentes. ¿Cómo podemos explicar esta contradicción?

Naturalmente tenemos que modificar nuestra vieja idea de la causalidad que era un poco asi:

E= f(C)

Que significa que el efecto E estaba en función de una causa C.

Esta ecuación ha sufrido sin embargo muchas modificaciones y voy a referirme a un concepto que trata de explicar este extraño comportamiento de causas y efectos: la multicausalidad. ¿Es o no es la bulimia un efecto de la opulencia?

Si, lo es siempre que consideremos que no se trata de un efecto lineal como el que postula la ecuación anterior. El asunto quedaria asi:

E=f( S, S1, S2, S3, C)

Lo que significa que un efecto E tendria lugar a través de una causa C pero que se encontraria dependiendo de varios tipos de sustratos, S1, S2, etc, lo que llevaria a la consecuencia de que a un efecto E podria llegarse a través de multiples causas (C) dependientes del “sustrato”.

Dicho de otra forma es necesario proponer otra variable en esa ecuación, una variable multiusos que hemos llamado sustrato, es decir el lugar desde donde la causa C puede llegar a provocar un efecto E.

Multicausalidad es una palabra poco acertada para definir las relaciones causales no lineales, enredadas o caóticas, que son las que están en juego para provocar estos efectos paradójicos tales como el que nos ocupa: “a mayor bienestar mayor riesgo para determinadas enfermedades (y menos riesgo para otras)”.

Poco acertada porque pareciera que para provocar este efecto E sean necesarias varias causas que sumadas entre sí puedan dar lugar al efecto buscado. Una cuestión muy importante a entender de la causalidad no-lineal es que las causas no pueden ser sumadas (entia non sunt multiplicanda), lo que una causa no explique por sí misma dificilmente lo vamos a encontrar en el resultado de una suma.

La variable critica es pues el sustrato o mejor dicho los sustratos.

De manera que vamos a explorar los caminos que llevan a la opulencia (C) a causar enfermedades (E) y seguiremos con el ejemplo de la bulimia de mi paciente anterior, aunque dicho proceso es extensible a otro tipo de enfermedades o de enfermos, esos que hemos llamado en otros lugares los pacientes de la postmodernidad, de las sociedades clinicas como dice Marino Perez Alvarez o del bienestar al que todos rendimos pleitesía por sus servicios pero del que nos ocultamos sus efectos secundarios.

Llamaremos pues sustrato a una conceptualización que abarca el cerebro y toda su complejidad, un cerebro que posee una mente que a su vez está sometida a los embates del medio ambiente.

Lo cierto es que el cerebro humano es mucho mas vulnerable de lo que creemos, somos muy vulnerables y lo somos por la misma razón que somos tan inteligentes y tan adaptativos. La razón de nuestra vulnerabilidad procede del hecho de tener un cerebro a medio hacer, un cerebro plástico.

Un cerebro plástico es lo mismo que decir un cerebro que es capaz de aprender cualquier cosa, al tiempo que es capaz de averiarse casi por cualquier cosa. El sufrimiento mental es la condición de nuestra humanidad, pues nuestro cerebro no sólo está expuesto a variaciones hormonales o quimicas: aquellas procedentes del medio interno sino tambien de la influencia del medio ambiente y además de eso, la mayor parte de los enredos en los que se atasca su funcionalidad proceden del propio lenguaje que es el que nos capacita para pensar, para hablar y para relacionarnos con el medio ambiente.

El cerebro es un órgano bastante distinto a los demás, por ejemplo el riñón tiene una estructura cerrada, pensada para su función: filtrar la orina (entre otras) y que mantiene a lo largo de la vida de su portador una anatomia completa (si está sano). Sin embargo el cerebro va haciéndose y deshaciéndose a través de conexiones y de podas sucesivas, aprendizajes nuevos y cableados singulares de tal forma que no termina de configurarse del todo (completamente) jamás. Siempre estamos aprendiendo y siempre estamos desaprendiendo, configurando una nueva matriz casi cada dia, a eso nos referimos cuando decimos que es plástico.

De manera que podemos asegurar que si la opulencia tiene efectos perniciosos en ciertas personas, lo más probable es porque afecta a ese sustrato que antes nombraba y que lo podemos pensar desde el punto de vista de mecanismos intermedios, como escalones o pasos que van desde la opulencia (C) misma hasta el efecto (bulimia en este caso o efecto E).

Como el lector habrá ya intuido es inútil buscar la causa (lineal) de la bulimia pues seria tan dificil como encontrar una aguja en un pajar y que probablemente se encuentra demasiado alejada de su efecto para que podamos encontrarla. Lo más cómodo es pensarlo desde una estructura escalonada de esos pasos intermedios que hacen que desde una situación de opulencia se llegue a un infierno como es el vómito o el atracón compulsivo.

Dicho de otro modo: la opulencia genera distintos tipos de sustratos que hacen que causas banales o sufrimientos universales o inespecíficos conformen enfermedades concretas.

La causalidad lineal ha muerto.

¿Cómo afecta la opulencia a estos sustratos?

En un post anterior que titulé “La rebelión de las identidades” ya dibujé un listado inespecífico -tomado de Antonio Colina- para observar como ciertos cambios sociales se encarnaban en los cerebros humanos en forma de enfermedades, me referí a estos:

  • La dinámica social del deseo.
  • las formulas educativas.
  • la administración y expresión de los duelos y las pérdidas.
  • los estilos de crianza.
  • la intensidad de los apegos y la adhesión a ego y etnocetrismos.
  • los hábitos de consumo y el deseo de tener.
  • la relación con el cuerpo y la subjetividad e incorporeidad del esquema corporal.
  • la relación con la obediencia y el poder.
  • la idea y la relación con Dios y lo divino, asi como la creencia o descreencia en los espiritus mediadores (psicopompos) entre lo divino y lo humano.
  • el concepto de salvación y perduración.
  • la imagen del pecado y del Mal, y sobre todo:
  • en el trato con la palabra.

¿Cómo se afecta el deseo individual en una sociedad opulenta, ¿cómo se afecta el sustrato?

1.-El sustrato del deseo.

Una forma de definirlo es decir que deseo es aquello que necesitamos, o creemos necesitar, en cualquier caso en una primera aproximación el deseo es sinónimo de necesidad, deseamos porque tenemos necesidades, porque estamos o nos encontramos en falta, el deseo es la condición deficitaria de lo humano. Lo que sucede es que una vez cubiertas las necesidades de la parte baja de la piramide de Maslow van apareciendo nuevas necesidades y el deseo se hace más y más complejo al ocuparse cada vez más de abstracciones, intangibles, de futuribles y de aplazamientos que van haciendo cada vez más y más complicado el acceso a las satisfacciones del mismo.

Pues una de las caracteristicas del deseo es la temporalidad, ningun deseo puede satisfacerse de inmediato. Mi paciente la bulímica arriba reseñada tenia el deseo de ser enfermera, pero no se trataba de un deseo que pudiera obtener de inmediato, tenia que compatibilizar su titulación de su pais con la española. matricularse, obtener dinero, etc. Esperar. La condición del deseo es la espera.

Otra caracteristica del deseo es la localización, no es conveniente aunque si muy frecuente confundir los propios deseos con los intereses, las conveniencias o lo que es peor: con los deseos de otros. La confusión entre deseo e Ideal (el deseo del otro) es muy frecuente entre los adolescentes que manifiestan muy claramente la idea de que “no saben lo que quieren”. Un deseo deslocalizado o no desplegado es una de las condiciones que hacen vulnerable cualquier sustrato, no se puede vivir sin deseos propios, pues otra de las caracteristicas del despliegue del deseo es la voluntad de vivir, llamada tambien ímpetu o drang, es decir acción.

Los deseos son por definición inalcanzables, no en el sentido práctico de la palabra sino porque apenas se alcanza un hito sobre algo, un logro, aparece otro para relevarlo, los deseos son insaciables en el sentido de que operan como modelos o guias de la voluntad,  son por asi decir la gasolina, la energía que precisamos para movernos o dirigirnos a algun objetivo.

Ahora bien, el deseo es por varias razones algo muy vulnerable, ya he nombrado algunas de las confusiones que pueden acaecer con respecto a la identificación del mismo, pero existe al menos otra contrariedad: los deseos suelen ser inconscientes o sólo muy parcial o indirectamente conscientes. Es por eso que cuando un deseo se hace consciente se transforma en Consciencia, es decir en un saber sobre el deseo propio que eleva la plataforma de lanzamiento un peldaño más.

Por ejemplo mi paciente declaraba que queria ser enfermera pero ignoraba totalmente las razones que le habian llevado a esa predilección y que no eran otras sino sus motivaciones, en realidad sus habilidades forzadas de cuidado. En realidad ella ya era la cuidadora universal de su familia y ser enfermera no seria otra cosa sino objetivizar desde lo simbólico tal actividad. Otra cosa es si en el despliegue de su deseo pudieramos encontrarnos en que renunciara a tal cosa una vez averiguada su procedencia. En realidad mi paciente era la mayor de sus 4 hermanas y en cierta forma habia sido obligada a esa función de cuidado por el Ideal familiar, de forma que el deseo de ser enfermera ha de ponerse entre interrogantes a largo plazo.

Las satisfacciones fáciles y atemporales son el principal enemigo del deseo. Todo aquello que puede alcanzarse aqui y ahora, sin esperar y sin esfuerzo y que llamaremos goce, es el principal enemigo del deseo.

El goce socava el deseo individual pues brinda al sujeto el anzuelo de que cualquier cosa que pueda “desear” puede ser conseguida de inmediato. Las sociedades de consumo  privilegian el goce sobre el deseo a través de muchos mecanismos, el pricipal de ellos es el crédito (disfrutelo hoy y page mañana), que permite que no sea necesario esperar para conseguir aquello que se desea. La subjetividad humana inventa continuamente nuevos goces que a la postre caen sobre el sujeto con un coste adicional de sufrimiento ¿soy hombre o mujer?¿puedo agenciarme el cuerpo que desee?

El goce es pues siempre superfluo  a diferencia del deseo que es permanente y pesado de soportar, la inmediatez de las satisfacciones gozosas socavan en los humanos la capacidad de desear y el individuo queda vacío de aquello que le identifica como humano: la facultad de anticipar, prolongar y postergar el placer y le transforma en un cuerpo de goce que puede maltratarse a si mismo a través de dietas, vómitos o intervenciones quirúgicas si el individuo cede en su deseo transmutándolo en satisfacciones inmediatas..

La opulencia tiene tambien acciones perversas sobre otros sustratos, el más estudiado es probablemente la sexualidad, del que hablaré en el proximo post.


Psicofármacos: el estado de la cuestión (I)

«La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.» La cita procede del Preámbulo de la Constitución de la Organización Mundial de la Salud, que fue adoptada por la Conferencia Sanitaria Internacional, celebrada en Nueva York del 19 de junio al 22 de julio de 1946, firmada el 22 de julio de 1946 por los representantes de 61 Estados (Official Records of the World Health Organization, Nº 2, p. 100), y entró en vigor el 7 de abril de 1948. La definición no ha sido modificada desde 1948.

Como el lector podrá observar la definición que plantea la OMS sobre la salud se solapa y podria replicarse si trataramos de definir la felicidad.

No es de extrañar entonces que lo que entendemos como “estado del bienestar” sea algo asi como la garantia de nuestra felicidad y que la salud sea moneda de cambio de nuestra propensión -ahora derecho- a ser felices, como si alcanzar aquel fin -filosóficamente intangible- pudiera hacerse a través del bienestar y de la salud. Una definición que se ha interiorizado de tal modo en nuestro inconsciente que hoy nadie podria imaginarse un entorno felicitario que pudiera separarse de aquella definición de máximos que propició la OMS.

Estos posts tratarán de hablar precisamente de algunos de los efectos secundarios de esta creencia y de aquella definición, bien instalada en el imaginario de nuestros ciudadanos a través de las politicas estatalistas asistenciales.

Y de paso retomaré algunas ideas ya vertidas como replica al post anterior, a propósito de la conferencia de Marino Perez, -que sostiene la idea de una “sociedad clinica”- y que carga toda la responsabilidad en el “marketing farmacéutico” obviando la verdadera causa de este fenómeno de sobremedicación y medicalización que afrontamos las sociedades opulentas de cualquier malestar cotidiano y que no es otro sino la interiorización de la idea de bienestar-felicidad que nuestros Estados han propiciado. Y donde los psicofármacos parecen haber llegado a constituirse como los “malos de la pelicula” en esta marabunta de gasto en especímenes farmacéuticos que -efectivamente- pone al sistema sanitario contra las cuerdas y lo hacen insostenible.

Lo cierto es que existen fármacos con buena prensa (como los antibióticos) y otros que se encuentran en constante tela de juicio cuando no son demonizados y puestos en primera linea de fuego de cualquier teoria conspiranoica. No cabe duda de que los psicofármacos operan desde este lugar del imaginario colectivo: la mayor parte de la gente reniega de ellos, piensa que son potencialmente nocivos e identifican a la psiquiatría como una especie de cárcel mental que usa a los psicofármacos como agentes de control mental de una población que abandonada a su suerte podria incluso curarse a sí misma por otros medios no convencionales.

¿Qué hay de cierto en estas ideas?

El hito del descubrimiento de los psicofármacos.-

La verdad del asunto es que el descubrimiento (en realidad el invento) de los psicofármacos allá por los años 50 fue un verdadero hito en la historia asistencial de las enfermedades mentales, uno de los pocos hitos que pueden atribuirse a la psiquiatria. El primero de ellos, el Largactil (clorpromazina) se estaba investigando como anestésico y demostró cierta actividad antipsicótica, un poco por casualidad como siempre suele suceder en Medicina. Después de él llegaron el Anafranil (clorimipramina), y el Tofranil (imipramina).

Ni que decir que estos dos últimos fármacos demostraron efectividad en las depresiones y pasaron a conocerse como antidepresivos a pesar de que se desconocían sus dianas terapéuticas. Más tarde se demostró que operaban como antidepresivos por su afinidad en ocupar ciertos receptores serotoninérgicos o alfa-adrenérgicos y de ahi se desarrolló la teoria de las aminas biógenas de la depresión. Dicho de otra manera, aquellos fármacos funcionaban ya antes de que se supiera por qué lo hacian.

Del mismo modo los antipsicóticos, antes llamados neurolépticos, (porque causaban catalepsia o sedación) comenzaron a usarse empíricamente mucho antes de que se descubriera que operaban como antagonistas de los receptores D2 de la via dopaminérgica. Más tarde se estableció que ese bloqueo era el responsable de que mejorasen los sintomas psicóticos y es por eso que desde entonces fueron sintetizándose más y más antipsicóticos (derivados de una familia concreta, conocida como fenotiazinas) buscando siempre un perfil con menores efectos secundarios y similar actividad.

Pues efectivamente estos primitivos neurolépticos eran demasiado sedantes, llevaban a los pacientes hacia la hipotensión, la hipertrofia prostática, tenian efectos desagradables de tipo extrapiramidal, etc.

Asi y todo es necesario señalar que fue gracias a ellos lo que permitió cambiar la asistencia a los enfermos mentales desde un modelo custodial manicomial a un modelo ambulatorio. Un cambio que no hubiera podido llevarse a cabo sin la mediación de los psicofármacos.

Pero no fue sólo el modelo asistencial lo que cambiaron los psicofármacos sino también la patoplastia de las enfermedades mentales. Hoy es muy raro ver las formas malignas de la esquizofrenia (las formas hebefrénica y catatónica) y existen ciertas evidencias de que han sido los fármacos junto con los cuidados y la decidida no-institucionalización de los enfermos mentales la que ha logrado modificar aquel triste panorama de principios del siglo XX. Del mismo modo la psicosis maniaco-depresiva hoy conocida como trastorno bipolar ha mudado su presentación: no hay que olvidar que durante la época manicomial los pacientes maniaco-depresivos apenas tenian periodos libres de síntomas , pasando de la mania a la depresión en un ciclo continuo y desesperante. Hoy, los periodos libres de síntomas y la adaptación de los pacientes a una vida regularizada y normalizada es la regla. Si el litio y los normotímicos tienen algo que ver en la muda de esta patoplastia es discutible pero yo soy de los que creo que hay que responder afirmativamente a esta cuestión.

El abuso de los psicofármacos.-

El abuso de los psicofármacos no es algo aislado sino que ha de inscribirse en el abuso de fármacos en general, exploraciones, y prestaciones sanitarias no farmacológicas, como las ortopédicas, las rehabilitadoras, el trasporte sanitario, etc.

El consumo de antidepresivos y sedantes es desde luego exagerado como por cierto sucede con los bifosfonatos (que se usan en la osteoporosis) o los condroprotectores (que se usan en las artrosis) y lo es no tanto en el nivel de la asistencia especializada como en asistencia primaria. Ante este abuso hay que señalar una cuestión fundamental: los antidepresivos no solamente se prescriben a los pacientes depresivos a pesar de su nombre genérico. Por tanto no es válido decir que no pueden existir tantos depresivos en nuestro medio pues del consumo de antidepresivos no podemos inferir el numero de depresivos pues estos farmacos se usan para muchas otras patologías distintas a la depresión: por ejemplo se usan en la bulimia, en la fibromialgia, en la ansiedad y el pánico, en el dolor neuropático, en la impulsividad, en las adicciones, en las disregulaciones del humor de los pacientes límite y en una multitud de trastornos psicosomáticos poco claros desde el punto de vista médico.

Dicho de otro modo: los antidepresivos se usan como medicaciones antiestrés con más frecuencia que como verdaderos antidepresivos.

Asi y todo es cierto que existe un elevado consumo de psicofármacos peligrosos como por ejemplo las benzodiacepinas (el conocido y ubicuo alprazolam sobre todo), un fármaco muy adictivo que se usa con profusión en medicina primaria y que incluso tiene un mercado negro (similar a cualquier droga ilegal) y otro mercado oculto en aquellas personas que lo usan para dormir de forma crónica. Hoy sabemos que la mayor adicción a sustancias médicas legales está relacionada con una población potencial que consume tranquilizantes sin saber de su especial potencial adictivo o si lo saben no quieren o pueden renunciar a ellos.

Ni los antidepresivos, ni los antipsicóticos provocan adicción, antes al contrario provocan interrupciones y discontinuidades en los tratamientos prescritos por tener efectos desagradables en las primeras tomas sobre todo. Diriamos que pagan justos por pecadores y algunos fármacos pagan la factura que deberia pasarse a otros que se presentan a sí mismos como más lights o inocuos (como el diazepan, el clonacepan o el alprazolam nombrado anteriormente), siendo como son más peligrosos.

Los efectos secundarios más conocidos de los antidepresivos son los que afectan al ámbito de lo sexual, pueden provocar indiferencia, anorgasmia, eyaculacion precoz o frigidez. tambien pueden provocar dolores de cabeza o malestares digestivos inespecificos o excesiva somnolencia. Algunas personas creen que los antidepresivos engordan y los rechazan por esta razón pero esto no es cierto más que en el caso de la mirtazapina.

En cualquier caso la verdad de la cuestión es que los antidepresivos suelen ser bien tolerados por el 80% de la población que los consume y por qué no decirlo: se trata de fármacos muy útiles y resolutivos, mejoran o alivian patologías que abordadas desde otro punto de vista se oscurecería su pronóstico o llevarian al paciente a un sufrimiento superfluo. Naturalmente los antidepresivos no lo resuelven todo, por ejemplo no resuelven los problemas que han llevado a un determinado paciente hacia su depresión (en el caso de que los haya), pero el caso es que ayudan en todos los casos a aliviar ese estado de ánimo tan displacentero que es la depresión sea por la causa que sea.

Es verdad que algunos pacientes se muestran refractarios a los antidepresivos, pero se trata en cualquier caso de un perfil específico de pacientes donde hay que combinar distintas estrategias terapéuticas, algunos pacientes depresivos responden mejor a los antipsicóticos como por ejemplo la quetiapina o la olanzapina alumbrando la idea de que en la depresión no existe una única causa sino distintas vias de entrada a la misma.

Las enfermedades mentales y el tema de la causalidad.-

Una de las acusaciones que suelen hacerse a los psicofármacos es que “sedan a los pacientes sin abordar su verdadero problema o sin atacar las causas de su malestar”. De entre todas las objeciones que se ponen al tratamiento psicofarmacológico esta es una de las mas candorosas. Y lo es porque:

1.- Nadie sabe las causas de ninguna enfermedad mental y solo conocemos algunos de sus correlatos neurobiológicos y psicológicos. de modo que resulta imposible atacar la “verdadera causa” sin conocerla de antemano. Por otra parte esto no es propio de la psiquiatría, la medicina está llena de ejemplos de que una determinada dolencia de la que no se conoce su causa se trata con fármacos que tienen alguna actividad en algunos de sus pasos. Pongo el ejemplo de los antiinflamatorios y la artritis reumatoide. No son tratamientos resolutivos que curen la enfermedad sino parches destinados a disminuir el sufrimiento, algo parecido a lo que hacemos cuando nos tomamos un antihistaminico para el catarro.

La mayor parte de los tratamientos en medicina son sintomáticos y no etiológicos, solo la cirugia puede presumir de hacer un verdadero tratamiento etiológico, asi una apendicitis inflamada se extirpa y el asunto queda liquidado. En medicina estas soluciones drásticas no existen salvo en algunos casos excepcionales.

2.- Se confunden los efectos secundarios con los efectos que se buscan en la terapia. Cuando doy un antidepresivo no busco hacer dormir al paciente sino mejorar su humor y para hacerlo es necesario que pasen unos 15 dias, el tiempo necesario para modular sus receptores serotoninérgicos o noradrenérgicos. y mientras tanto ese periodo el paciente ha de tolerar los efectos secundarios ( si es que los tiene) sin percibir todavia los positivos.

Y aqui es donde se ubica otra de las falacias conspiranoicas que se enlazan con el consumo de antidepresivos: el supuesto riesgo de suicidio que pueden implicar.

La falacia se desmiente a si misma teniendo en cuenta que los antidepresivos se prescriben a personas que tienen un mayor riesgo de suicidio y si tenemos en cuenta que en esas primeras semanas no va a haber efecto antidepresivo alguno podemos concluir que el supuesto riesgo de suicidio (que tuvo que soportar el Prozac de Lilly como campaña de desprestigio) no es más que una falacia. Los depresivos se suicidan mucho más que la población general por tanto es lógico que aquellos a quienes se prescribió un antidepresivo se suiciden más que aquellos que consumen antihistaminicos.

El marketing farmaceutico.-

Es curioso que este tema del marketing farmacéutico se reduzca sólo a los psicofármacos y no tanto a los antibióticos o a cualquier otro medicamento sintético. Y lo es porque produce la sospecha de que en realidad las enfermedades mentales son inventos de los laboratorios que convencen o compran a los médicos para que receten remedios contra estos inventos. A ello han contribuido lecturas ingenuas de obras como ésta:

Un titulo que contribuye a difundir la idea de que en realidad las enfermedades mentales son “inventos de la industria” para vender medicamentos. Pero en realidad Marino Perez no es de esta opinión pero es esta opinión la que ha calado en la opinión publica. ¿Qué diferencias hay entre un invento y un descubrimiento?

Un descubrimiento es algo que existe por sí mismo, algo que está ahi, como el esqueleto enterrado de un mamut prehistórico. El mamut no pretende que nadie le encuentre, pero los exploradores paleontólogos si tienen interés en descubrirlo. es por eso que pronto o tarde el mamut será descubierto.

Un invento es algo artificial creado por el hombre, el automóvil o el teléfono son inventos y no descubrimientos. Señalo ahora que el hecho de que el teléfono sea un invento no significa que no sea real. Sucede porque la palabra invento viene de serie con una doble acepción, una es su aspecto de artificio y otra de simulacro. Alguien puede inventar una historia ficticia como sucede en los cuentos, pero puede tambien inventarse conceptos, es decir ideas que pretenden abarcar, delimitar o definir una realidad dada.

Las enfermedades médicas y sobre todo las mentales pertenecen a esta naturaleza de sucesos que son a su vez inventos: existen por sí mismos pero necesitan conceptualizarse. Es necesario definir, delimitar, reducir a elementos descriptivos, separar, disecar, observar como evoluciona una enfermedad para poder distinguirla. Sin conceptualización no hay diagnóstico: no podriamos reconocer una apendicitis si no hubiera una conceptualización de las apendicitis.

Las enfermedades mentales no sólo precisan conceptualizaciones sino una hermenéutica, es necesario interpretarlas (en su relación con el individuo y su mundo) y no solo reconocerlas.

Y en este sentido son inventos pues precisan de una conceptualización que las separe del magma de lo mismo o lo parecido. Y además existe otra cuestión: esta conceptualización depende del momento histórico en que se produzca tal conceptualización. La apendicitis ha cambiado poco desde la época antigua hasta hoy, pero nuestra concepción de la esquizofrenia si lo ha hecho -suponiendo que existiera siempre-, una cuestión que por cierto mereció un post como este.

¿Cual es la responsabilidad de la industria en este hiperconsumo de medicamentos? ¿Cuales son sus estrategias?¿Qué papel juega el marketing farmacéutico en la realidad clínica?

Será en el proximo post.