Dos padres mejor que uno

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Recientemente se ha abierto uno de los melones más controvertidos de la neurociencia social. Una controversia que no es ajena a la normalización de gays y lesbianas y que aun tenemos presente en las manifestaciones de la sociedad francesa, muy dividida en este tema ,tanto que incluso parecían españoles y no franceses pues los franceses al menos tienen un himno nacional con letra.

Lo cierto es que el matrimonio homosexual despierta toda clase de demonios allá y aqui, alzándose voces que claman contra la unión “contranatura” de individuos del mismo sexo. Y que tiene ciertamente muchisimos oponentes, que suelen refugiarse en esta idea: “Ahora quieren casarse y luego querrán adoptar” o los que optan por la disputa semántica y proclaman “que no le llamen matrimonio si quieren estar juntos basta con una unión de hecho con todas las tutelas juridicas”. O la más bíblica: “matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer”.

Es precisamente en este contexto de escisión social cuando aparecen estudios bien hechos, llevados a cabo -probablemente por razones de oportunidad política- y que tratan de averiguar si la crianza de niños por parte de parejas homosexuales tiene o no tiene efectos a largo plazo sobre la personalidad del niño y la patologia mental o social.

A los que estén interesados en el tema les remito a este post donde el autor aporta buenos trabajos llevados a cabo para demostrar que: los niños criados por padres homosexuales, sean gays o lesbianas no tienen más problemas que aquellos que son criados por familias tradicionales (padres heterosexuales).

Más concretamente – y la realidad es tozuda- los autores (Lamb 2012) destacan que los recursos socioeconómicos y la fortaleza de las relaciones entre los miembros de la familia son variables más importantes que el género de los padres o su orientación sexual en el impacto en el desarrollo de los niños y su bienestar.

Pero lo cierto es que las causas del malestar en la crianza proceden de dos hechos bien conocidos y otro aun mal conocido. Los dos primeros son la pobreza, y la desestructuración familiar. El tercero aun mal conocido es la familia monoparental que algunos consideran una forma de desestructración. Aqui en esta monografia podeis leer la definición que da el autor a este concepto.

Personalmente me gusta decir que las familias destructuradas son aquellas en las que existe una alta conflictividad pero que desde un punto de vista sistemico podemos afirmar que una familia está desestructurada cuando el poder se encuentra repartido de una forma disfuncional. En este post ya abordé en que consiste una familia funcional, de modo que no voy a insistir en estas ideas sino para referirme a la forma más frecuente de desestructuración: los hogares monoparentales a cargo de una madre.

Lo que nos lleva a plantearnos ¿qué es un padre? Nótese que no planteo la pregunta de qué es una madre porque una madre es un axioma, algo literal que no precisa ser explicado. Sin embargo la función paterna es simbólica, tal y como ya conté aqui.

La función paterna es pues metafórica, lo cual no significa que los hombres no puedan cuidar, alimentar o enseñar a sus hijos, pero eso no es función paterna sino función materna asistida. Seria comotener dos madres, sin duda dos mejor que una.

En USA 1 de cada 3 niños viven sin padre y uno de cada 5 sin madre, bien por fallecimiento, por ausencia, defección o desconocimiento de la paternidad. ¿Qué influencia tiene esta ausencia paterna en el futuro de esos niños deprivados?

Todo parece indicar que “el padre ausente” es una epidemia que solo ahora comienza a preocupar a los cientificos sociales, asi hay quien piensa que siempre será mejor tener dos padres (aun del mismo sexo) que solo uno, deprivado de recursos y sin apoyo.

El padre ausente tiene dos efectos sobre la crianza de los hijos, el primero es que sustrae recursos que ofrecer a sus hijos en su condición de “padre no disponible o segunda madre asistente de la titular” pero el más importante y el más simbólico es el que amputa el concepto de autoridad. ¿Significa eso que la madre no puede ejercer su autoridad en ausencia de una pareja?

Puede, pero no es lo más frecuente. En nuestro orden cultural la madre tambien necesita un padre interno y esa función la lleva a cabo su pareja. Una mujer sin un padre-pareja interna tenderá a ser benevolente, compasiva, fascinada por sus hijos (en el mejor de los casos), lo que significa alienada en esa diada viscosa que forman madre e hijo sin la necesaria presencia masculina.

De manera que la función paterna propiamente dicha no es asistencial sino presencial y simbólica.

Y por lo que llevo visto en la vida esa función simbólica la puede llevar tanto un hombre como una mujer (con la condición de que exista una pareja). Al fin y al cabo hasta en las parejas homosexuales habrá individuos que se sientan mejor en uno de los roles (materno o paterno).

Una viñeta etológica y una conclusión provisional.-

Konrad Lorenz describió en su libro “Sobre la agresión: el pretendido mal” la circunstancia de que un emparejamiento entre dos gansos machos tenia un valor suplementario en la defensa de un territorio de caza. Y que dado que los gansos no son homosexuales absolutos, esta alianza no intefería en su fitness particular. Aun más: describió tríos de dos gansos machos y una hembra gansa, al parecer los gansos no son celosos y se encuentran motivados a compartir hembras y las hembras son propicias a dejarse “mantener” por dos machos aun que tengan la etiqueta de “homosexuales” a fin de obtener más recursos para su prole.

Dicho de otra manera siempre será mejor tener dos madres (o dos padres) que uno/a.

Pero todo parece indicar que el socavamiento de la masculinidad por parte de los discursos feministas y también debido a factores como la independización económica de la mujer juegan en contra tanto del rearme simbólico de la autoridad como de la “desparición” de los hombres de sus hogares.

¿Por qué comemos?

Videos del seminario de metaformación llevado a cabo el pasado viernes en el Consorcio Hospitalario de Castellón  a cargo de la Dra Sonia Carratalá junto a la discusión final y donde se hace una revisión psicoevolutiva de la teoria del instinto, los 4 grandes y de la neurobiologia del hambre, de la ingesta y de la saciedad.

Video 1.-

Video 2.-

Video 3.-

Post relacionados.-

¿Por qué comemos?

El dilema del omnívoro.

El nuevo desorden alimentario.

¿Es la homosexualidad una adaptación?

En el post anterior ya revelé la idea de que es poco probable que la homosexualidad constituyera una estrategia evolutivamente estable, es decir una adaptación. En este post me propongo demostrarlo y para ello tomaré como referencia la teoria de los juegos aplicada a la evolución.

La teoria de los juegos es es un área de la matemática aplicada que utiliza modelos para estudiar interacciones en estructuras formalizadas de incentivos (los llamados «juegos») y llevar a cabo procesos de decisión. Fue John Forbes Nash (del que hablé aqui) el primero en formalizar uno de estos “juegos” y que más tarde se utilizó para llevar a cabo las estrategias de disuasión entre las grandes potencias. Nash describió como “equilibrio de Nash” a este tipo de estrategias de disuasión que logran detener el avance de hostilidades ante amenazas procedentes de otros individuos o paises.

Pero quizá el caso más conocido de “juego” es lo que se conoce como “dilema del prisionero”, que viene bien explicado aqui y que no voy a repetir salvo para señalar que en ciertas ocasiones cooperar puede ser mejor que rivalizar o traicionar, en cierto tipo de situaciones la mayor parte de incentivos se consiguen cooperando. Asi hay juegos de suma cero, donde lo que uno gana lo pierde el otro y otros juegos de suma no cero, donde todos ganan. El dilema del prisionero es el paradigma de los juegos de suma no cero.

Otras veces lo mejor no es cooperar sino no ayudar al enemigo a deshacerse de un posible aliado.

Aqui en este post hablé precisamente de esta cuestión ¿qué sucede cuando se encuentran un pulpo, un congrio y un bogavante?: a veces la mejor estrategia es no hacer nada. Y todos salvan la vida.

Maynard Smith en 1982 escribió su obra maestra donde aplicaba la teoria de los juegos a la biología, es decir a la evolución para explicar las “decisiones” que se toman y que de alguna forma permanecen en la naturaleza porque dan premio evolutivo (es decir descendencia y supervivencia) siendo las otras opciones descartadas. Por eso habló de estrategias evolutivamente estables. Nosotros los humanos tenemos tres estrategias evolutivamente estables en cuanto a la reproducción: son la monogamia, la promiscuidad y la poligamia. Efectivamente la homosexualidad no puede ser una estrategia evolutivamente estable porque no da premio evolutivo y es por eso que es minoritaria y no es adaptativa sino quizá un subproducto de otra cosa.

Ahora bien, una de las caracteristicas de la homosexualidad humana si la comparamos con la animal de la que hablé aqui, es que pivota alrededor de otra cosa ajena a la orientación sexual misma: lo hace en torno a la identidad sexual. Los animales pueden presentar conductas homosexuales pero no tienen identidad sexual ni necesitan construirsela, es por eso que la homosexualidad humana no sólo es comportamental sino que implica a todo el Ser, uno no “hace de” homosexual sino que es homosexual, es decir hay una involucración de algo más profundo: la identidad, lo que lleva a la característica más importante: la homosexualidad puede ser absoluta, no sólo contingente lo que precisa además desarrollar una cierta aversión sexual al sexo opuesto.

Es por eso que la homosexualidad humana es inadaptativa desde el punto de vista reproductivo y no tiene premio evolutivo.Pero la persistencia de la misma hace pensar en que puede haber alguna ventaja en algun otro lugar del psiquismo.

Las desventajas de los machos.-

Antes de construir una simulacion de teoria de los juegos y las matrices pertinentes hemos de adjudicar puntajes arbitrarios a ciertos incentivos que identifican a los machos, en este caso de nuestra especie. Ser macho tiene ciertos costes, y ciertas ventajas. Lo que voy a puntuar son solo 4 parametros:

  • El premio reproductivo, es decir el trasplante de nuestro genoma a la siguiente generacion, puntuaremos con 10 puntos si lo conseguimos y con -10 puntos si no lo conseguimos.
  • La aceptación de los otros congéneres es muy importante en nuestra especie fundamentalmente social, asi daremos 5 puntos a la aceptación de nuestra conducta por parte de los demás y con -5 a la censura.
  • Las cargas reproductivas son la consecuencia indeseable de nuestra mania copulatoria, e spor eso que daremos 5 puntos a tener prole y -5 si no se tienen hijos o cargas.
  • Y luego está el tema de la rivalidad sexual, feroz entre los machos de nuestra especie que compiten contra todos los machos y por todas las hembras. Daremos 5 y -5 puntos a aquellos que compiten y a aquellos que logran evitarla.

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Esta es la matriz -segun la teoria de los juegos- que saldria comparando a los heterosexuales y los homosexuales.

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Como puede verse gana la estrategia heterosexual. Pero ahora vamos a comparar la estrategia heterosexual con la bisexual.

Definiremos a la estrategia bisexual como aquella que consigue convencer a las hembras que se es “hetero” y a los machos que se es “homo”. Lo que conseguiría es eludir los costes de la rivalidad sexual y las ventajas de la aceptación social, quedando los puntajes del siguiente modo.

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Como puede verse la estrategia bisexual gana sobre la heterosexual pura y dura.

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En conclusión: la bisexualidad podria ser la conducta concreta sobre la que la evolución ha ejercido presión selectiva positiva. Es probable que la adaptación sea en realidad una conducta que logre conjugar estartegias masculinas y femeninas e integrarlas de una forma creativa.

Siendo por tanto la homosexualidad absoluta una conducta-identidad extrema que estaria representando un subproducto de la bisexualidad.

Claro que en estos momentos alguien podria hacer la siguiente advertencia ¿Si la bisexualidad es tan ventajosa por qué no somos todos bisexuales?

Lo somos, solo que no ejercemos. La bisexualidad que habita en nosotros como disposición está invertida en lograr conjugar lo masculino y lo femenino llevando a la conciencia humana más allá del designio puramente animal. En mi cerebro hay genes de mi padre y de mi madre expresados alli en una especie de convivencia bien avenida, tengo gustos de mujer y gustos y preferencias de hombre, me gusta el fútbol y la musica, se escuchar y se imponerme, tengo talentos específicos de hombre (literales) y talentos empáticos de mujer (simbólicos), me gusta la literatura y por eso ejerzo muchas veces de “hipermental” y me gusta construir narrativas que expliquen lo humano. Tengo un cerebro equilibrado y del mismo modo que un diestro es siempre más diestro que el zurdo zurdo, es posible que el heterosexual sea más heterosexual que el bisexual bisexual.

O lo que e slo mismo que resulte mas dificil para un heterosexual ser ambisexual que para un ambisexual convertirse en homo o heterosexual.

Bibliografía.-

Maynard Smith, J. (1982d). Evolution and the Theory of Games. Cambridge University Press.

La homosexualidad en la naturaleza

Lorenz

Los seguidores de este blog y que hayan leido las ultimas entradas ya se habrán percatado de que el tema del origen de la homosexualidad lleva colgando intensos disensos sobre el tema. No se trata pues de un conocimiento neutral, existen lobbyes, intereses, identidades fugitivas, ideologías y dogmas religiosos que pugnan por llevarse el “gato al agua”.

Personalmente si yo fuera homosexual me interesaria saber cual es el origen de mis preferencias con independencia de si encajan o no con mis prejuicios pero esta no parece ser la norma entre la mayor parte de los que defienden posiciones más o menos convencionales sobre el tema y que pueden dividirse en dos grupos:

  • Aquellos que piensan que la homosexualidad es ambiental, una especie de error emocional, una patología, una “mala influencia” o algo inmoral.
  • Y aquellos que creen que la homosexualidad es una “libre eleccion”, algo que se elige a la carta como cuando uno va a comer a un restaurante.

Lo cierto es que ambos niegan la mayor: la condición biológica subyacente a toda conducta humana sea la homosexual o cualquier otra.

De todos los comentarios que he recopilado hasta el momento me gustaria hacer una síntesis provisional, es esta:

1.- Que la homosexualidad es una condición heredable, si bien la heredabilidad de la misma es baja. La concordancia entre gemelos monozigóticos es del 57%.
2.- Que probablemente esta baja heredabilidad esté relacionada con la epigenética, es decir en las primeras experiencias fetales de exposición/deprivación de la testosterona.
3.- Que no se trata de una enfermedad sino de una estrategia de diseminación de variabilidad entre los humanos. A menos que consideremos que la zurdera es tambien un trastorno mental. En mi opinión la zurdera y la homosexualidad tienen muchos puntos en común en su heredabilidad y tambien en su aparente “inutilidad”. En los homosexuales se han descrito, sin embargo, ciertos “signos menores” que señalan en la dirección de algo biológico: la mayor incidencia del “ceceo” (una forma de dislalia), una forma extraña de deambulación (sin bracear) y una mayor incidencia de “neurosis” relacionadas con problemas de pareja y estilos de vida. Sin embargo, se sabe que no existe entre los homosexuales una mayor incidencia de enfermedades mentales y que sus rendimientos intelectuales están por encima de la media o son francamente superiores en tareas artisticas y su desempeño es similar al de los heterosexuales en todas las áreas.
4.- Que el conflicto nature-culture está resuelto en favor de la nature: la homosexualidad se da en múltiples especies animales lo que señala en la dirección de un menor peso de la carga ambiental de lo que supusimos durante la larga influencia del psicoanalisis en la psicologia.
5.- Que la homosexualidad humana se enrosca en la identidad sexual, cosa que no sucede entre los animales que carecen de identidad y que presta a su variante humana de sesgos perceptivos ideológicos, politicos y religiosos que tienden a oscurecer o a poner arena en los engranajes -no ya de los avances de la ciencia- sino la simple elaboración de hipótesis alternativas.
6.- No parece que la homosexualidad, al menos la masculina sea o represente una adaptación sino un subproducto de algo que es beneficioso en otro lugar.

Me gustaria referirme en este post a la homosexualidad entre los animales, no para nombrar las casi 500 especies que practican alguna forma de cortejo, monta, penetración o emparejamiento entre individuos del mismo sexo, sino para decir que efectivamente la homosexualidad de los animales no es ni parecida a lo que sucede entre humanos. En primer lugar porque en los animales no disminuye el fitness, es decir las conductas homosexuales no implican aversión alguna frente al otro sexo y los individuos pueden emparejarse simultáneamente a sus escarceos amorosos con miembros de su propio sexo. La segunda cuestión es que entre los humanos la homosexualidad no es solo una conducta observable sino una subjetividad. Algo que implica gustos, preferencias, modos de estar en el mundo, sensibilidad especial, ternura, amabilidad, gusto artistico, presentes a veces desde la más temprana infancia donde se revela quizá su aspecto mas innato.

En los animales la conducta homosexual tiene una interpretación más simple que lo que vemos en humanos, las conductas homosexuales puede ser:

  • Gestos para señalar la jerarquía.
  • Rituales de dominación/sumisión. es decir una forma de resolver conflictos agonísticos y desactivar la agresión en los dominantes.
  • Juego y socialización.
  • Deprivación o dificultades de acceso a las hembras.
  • Errores de reconocimiento sexual.
  • Alianza entre dos individuos para una determinada tarea.

Konrad Lorenz describió entre sus gansos, una conducta especial donde dos machos se aliaban para obtener mayores beneficios en el reparto de recursos en las orillas de un rio. Es evidente que una pareja de machos tendrá siempre más potencia  de intimidación frente a sus rivales que una pareja convencional. Los gansos que son animales muy territoriales y muy agresivos suelen echar mano de este tipo de alianzas homosexuales que son más guerreras que sexuales, de hecho no es infrecuente que nuestra pareja de gansos echen mano de alguna hembra solitaria a la que comparten como buenos amigos.

Sin embargo todas estas condiciones no pueden trasplantarse sin mas a los humanos, aunque tampoco son de desdeñar estos antecedentes que señalan en la dirección de que la homosexualidad en la naturaleza está ampliamente representada lo que señala en dos direcciones: que ha de de haber algun mecanismo genético o epigenético implicado en ella y que muy probablemente este mecanismo se encuentre relacionado con la producción de diversidad.

La homosexualidad de los pingüinos:

La homosexualidad en los bonobos:

Una de las criticas más frecuentes que se hacen con la visualización de estas imagenes es la idea de que llamar homosexualidad a estas conductas es exagerado, es por ello que algunos autores (Denniston 1980) hablan de ambisexualidad o bisexualidad en estas conductas animales y sobre todo: que la conducta animal no es superponible a la del hombre. Es verdad, pero tambien es verdad que al menos estas conductas señalan en dos ideas: 1) que la homosexualidad es natural (se encuentra en la naturaleza) y 2) y que por tanto ha de haber algun mecanismo genético o epigenético regulador.

Lo que confiere a la homosexualidad humana su caracter específico son dos cuestiones 1) la aversión hacia las parejas del otro sexo, 2) la identidad enroscada en las preferencias sexuales y 3) la baja natalidad de los homosexuales en relacion con los heterosexuales y que llevan implicita una paradoja evolutiva. ¿Cómo se perpetua la homosexualidad?

Pero será en el próximo post.

Bibliografia.-

Denniston, R. H. (1980). Ambisexuality in animals. En J. Marmor (ed.), Homosexual behavior: a modern reappraisal: a modern reappraisal (pp. 25-40). New York: Basic Books, Inc.

La perfección improbable

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Es muy probable que Richard Dawkins sea uno de los mejores divulgadores de la biologia evolutiva, pero si tiene este mérito es como un subproducto de otras habilidades que le sirven de lanzadera de ideas: la primera es que sabe mucho de biología y etología (su profesión), la segunda es que escribe muy bien, casi mejor que el mejor divulgador que ha existido en el mundo de la ciencia, me refiero a Isaac Asimov. La tercera es que tiene una vertiente polemista que apunta hacia una habilidad que solo poseen unos pocos: sabe polemizar sobre argumentos y no entra en las descalificaciones ad hominem salvo en clave de humor inglés con sus principales adversarios: los creyentes.

Naturalmente sus adversarios son los creacionistas, aquellos que reniegan de la teoria de la selección darwiniana, bien porque la ven como una amenaza a su religiosidad y a la creencia de que Dios y su mano se encuentran detrás de los designios de la naturaleza, o bien porque el proceso de la selección natural no haya sido bien comprendido incluso por cientificos de talla.

Es por eso que Dawkins ha escrito este libro que ha titulado con el nombre de “Escalando el monte improbable”, una metáfora de esa perfección improbable que es la selección natural.

Algo tan simple y tan complicado a la vez que si usted cree que la comprende es que no ha comprendido nada.

Para empezar hay que señalar que los creacionistas tienen razón en una cosa: el azar por sí mismo no es capaz de construir un ojo, una rodilla o un enzima. Seria como esperar que tras el paso de un huracán por un hangar lleno de piezas de avión se montara un Boeing 707 a través de la aleatoriedad de las fuerzas del viento.

Es verdad, la selección natural no es aleatoria, como tampoco es aleatoria esta obra de arte colosal esculpida en el monte Rushmore y que representa a unos cuantos presidentes de los USA de America.

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Ahi, hay un diseño, una intención, diríamos, la mano del hombre; decimos que hay un designio artificial, una escultura esculpida en la roca. Sin embargo no debemos zanjar el asunto puesto que nuestra capacidad para encontrar patrones alli donde no los hay sino por azar (es decir sin la intención de alguien de mostrar un patrón determinado) es increíble.

Veamos este ejemplo del caballo en el acantilado:

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¿Como podemos estar seguros de que los presidentes de USA son designios (artificiales)  mientras que la cabeza del caballo es un accidente producto del azar de la erosión?

No contestaré a esta pregunta porque estoy seguro de que el lector conseguirá encontrar diferencias por sí solo. Pero me valdré de ella para plantear la siguiente: ¿la evolución natural es un designio?¿ es fruto de algun Diseñador o por el contrario es fruto del azar?

Lo cierto es que todo parece señalar en la dirección de que un ojo o un enzima no pueden ser construidos por la implementación de unas piezas al azar, todo pareciera señalar en la dirección de que existe un Gran Arquitecto, como dicen los masones con una escuadra y un compás gigante haciendo diabluras en su gabinete.

Y los que asi piensan no han comprendido aun que la selección natural no es una teoria de probabilidades. La perfección del ojo no es ni un accidente, ni un designio, sino un diseñoide.

La diferencia entre designio y diseñoide es dificil de pillar. El diseñoide parece hecho a propósito, siguiendo algún plan, tal es su perfección y su eficiencia pero ya hemos descartado el azar. ¿Pero si no es fruto de azar entonces qué es?

Para intentar entender mejor esta idea tenemos que volver a los dos mecanismos que intervienen en la evolución: la selección y la mutación.

De estos dos procesos hay uno -la selección- que no se debe en absoluto al azar sino que se encuentra relacionada con las posibilidades de supervivencia y de adaptación a un ambiente dado. La mayor parte de los diseños inútiles se descartan y hay más diseños inútiles que útiles. Nosotros vemos el ojo que es un artilugio útil pero no sabemos cuantos intentos de construir ojos inutiles descartó la evolución en ese ascenso al monte improbable. En realidad solo unos cientos de ojos han probado su eficiencia, y son lo que quedan, pues estos diseños han sido seleccionados (seleccionados y no solamente eliminados) precisamente por su perfección. Se han acabado imponiendo en el mercado como los teléfonos móviles a los fijos, por asi decir.

Existen pues más formas de empeorar algo que de mejorarlo. Pero lo peor -los hándicaps- no se seleccionan, desaparecen o se ocultan en la estrategia sexual o diploide, que para eso existe: un juego de genes puede compensar los defectos del otro.

Por su parte la mutación, es decir aquellas pequeñas modificaciones genéticas que introducen o aportan novedades al ADN si son azarosas, (aunque hay mutaciones que no lo son, como las provocadas por las radiaciones ionizantes), pero la mayor parte son inviables o letales.

De manera que la selección darwiniana es un proceso estocástico que combina elementos del azar (la mutación), con otros elementos (la selección) natural que opera de un modo tautológico, solo vemos y observamos aquellos diseños que han tenido éxito. Eso es precisamente un diseñoide.

Una de las caracteristicas de los diseñoides es que nos resulta dificil saber como han llegado a presentar tal perfección. Es más dificil para nosotros comprender como se las arregla una araña para construir su tela de seda que para ella llevarla a cabo. Una obra de ingenieria de esas características y cuya simulacion por ordenador consumiría grandes recursos (aunque tal simulación existe), la simple araña vulgar la lleva a cabo: simplemente la hace sin saber nada de telarañas. Es por esta razón por la que suele decirse que la evolución primero resuelve un problema y luego nosotros nos preguntamos cómo lo hizo.

Lo hizo de forma escalonada y gradual, muy poco a poco y descartando los diseños inutiles que no servian para atrapar moscas.

Y aqui se encuentra otra de las claves de la incomprensión de la evolución darwiniana. Capturados como estamos por la falacia de la discontinuidad. Nos imaginamos la evolución a saltos, tras catástrofes o rupturas, no estamos acostumbrados a pensarla desde un punto de vista gradual, sin pendientes, ni barrancos, la pensamos como un monte improbable de escalar. No caemos en la cuenta de que la selección natural solo necesita dos ingredientes: tiempo y la necesidad de sobrevivir y reproducirse.

Y las dos condiciones se dan en la naturaleza.

A prueba de fallos

“Cambiar de respuesta es evolución, cambiar de pregunta es revolución.” ~ Jorge Wagensberg

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Seguro que a usted le ha pasado -sobre todo si usa Windows- que su ordenador a mitad de un trabajo se le ha quedado colgado. Entonces, usted puede recurrir a volver a reiniciar su ordenador “a prueba de fallos” a fin de completar las tareas que andaba componiendo. El asunto es que el sistema tiene un mecanismo de seguridad para cuando se cuelga (algo que sucede con mucha frecuencia en Windows) y que le permita guardar lo que andaba escribiendo.

El modo a prueba de fallos es pues un mecanismo de emergencia, pues después de guardar sus documentos usted deberá reiniciar el ordenador en modo normal.

El modo a prueba de fallos significa que usted no carga todos los controladores sino sólo aquello que es necesario para resolver la emergencia.

John Price utilizó esta metáfora informática para explicar su teoría de la depresión bajo la cobertura de lo que llamó “la teoria de la competencia social”. Es como decir que nuestro cerebro tiene un mecanismo de seguridad para cuando las cosas se ponen feas. A ese mecanismo le llamamos depresión, pero como se verá más abajo no sólo la depresión puede encajar en este constructo llamado “a prueba de fallos”.

Se trata en todo caso de un mecanismo conservado evolutivamente en los cerebros de los mamíferos y seleccionado como un mecanismo ritual destinado al apaciguamiento, a mostrar la rendición, a retirarse de la arena o a tomarse unas vacaciones al entender que un proyecto determinado no puede llegar a buen fin, ahorrar energías y coger fuerzas.

Llamamos “modo a prueba de fallos” a ciertos cuadros clinicos que tienen que ver o bien con la depresión o bien con la incapacidad, es decir a aquellos que comprometen la competencia agonística. Más concretamente el modo “a prueba de fallos” equivale a lo que nosotros llamamos “conducta de enfermedad”. Es por eso que Sloman (Sloman 1987) ha hablado de una “subrutina de rendimiento” subsumida en este dispositivo “a prueba de fallos” pues en realidad lo que se compromete en una depresión no es sólo el estado de ánimo, sino el rendimiento y la iniciativa. En la realidad de la clinica, la depresión y la conducta de enfermedad suelen darse juntos: consiste en síntomas bien conocidos de la serie depresiva: fatiga, somnolencia, inhibición psicomotora, anhedonia, pérdida de apetito y alteración del funcionamiento cognitivo. Aunque la conducta de enfermedad puede darse también en ausencia de síntomas afectivos formando parte del sindrome de Briquet o de lo que hoy conocemos como fatiga crónica y/o fibromialgia.

En definitiva, el modo “a prueba de fallos” seria un mecanismo cerebral que habría evolucionado desde los rituales de sumisión agonísticos y estaría destinado a desactivar la agresión de los dominantes y a señalarse como perdedor en un determinado conflicto a través de una especie de “muerte ritual” que señalaria al perdedor como un no-rival.

El funcionamiento “a prueba de fallos” se caracteriza por mantener en todo momento la lucidez vigil de una persona corriente y se diferencia de los estados psicóticos en que no se pierde el sentido de la realidad y del sueño en que no se está durmiendo. Dicho de otra manera: el cerebro sigue funcionando normalmente sólo que no a pleno rendimiento.

En el modo “a prueba de fallos”el individuo es absolutamente inconsciente de haber salido derrotado, lo cual es característico de los depresivos -que no saben por qué están deprimidos- aunque suelen relacionar el inicio de su enfermedad con algun evento vital próximo. En realidad esa es otra de las funciones de la depresión: la salvaguarda de la autoestima en el sentido de que el individuo puede preferir estar enfermo a admitir que ha salido derrotado en una conflagración. Y es precisamente esto lo que diferencia a la depresión de la conducta normal. En la conducta normal el individuo tiene noticia de su derrota aunque la computa en otros términos que Price ha llamado “sumisión voluntaria consciente” y que nosotros para entendernos podemos llamar “darse por vencidos” o “saber perder”.

Y aqui cobra relevancia el concepto de Lopez Ibor que ya en 1966 habló de “equivalentes depresivos”, un concepto de amplia resonancia en psiquiatria y que la práctica clinica señala con vehemencia. Ciertos cuadros clinicos a pesar de que no presentan un humor depresivo parecen emparentados con la depresión a través de otro sintomas del espectro. Lopez Ibor habló de la anorexia nerviosa, la dismorfofobia y algunos cuadros de adicciones o alcoholismo. Hoy podriamos incluir en este pack a ciertos cuadros dolorosos sin explicación médica, la fibromialgia y la fatiga crónica.

De manera que a través de la activación de este mecanismo “a prueba de fallos” se lograria:

  • Desactivar en el perdedor la agresión (de abajo-arriba) y desactivar en el ganador la agresión en sentido inverso.
  • Mantener la autoestima (lesionada por la derrota) al enmascarar con sintomas fisicos que semejan una enfermedad somática las causas del malestar.
  • Disuadir a los simpatizantes y familiares de tomar venganza.
  • Retirar esfuerzos de una empresa destinada al fracaso.

Es cierto, no obstante que no todas las depresiones se deben a conflictos agonisticos y derrotas inconscientes. La depresión es un salón al que se puede entrar por distintas puertas, no es una enfermedad unitaria y más aun: las causas remotas de la depresión son multiples, casi del mismo modo que las causas proximas o contextuales.

Pero existe un cierto consenso en pensar que la depresión ocupa un nicho ecólogico cerebral adaptativo, es decir una situación cerebral que en ambientes ancestrales supuso ciertas ventajas para quien la desarrollara y que se asienta sobre mecanismos fisiologicos similares a los periodos de hibernación que algunos mamiferos utilizan para no desgastarse en los duros inviernos donde los recursos escasean y malgastar fuerzas parece ser una mala idea.

Una de estas teorias es la que plantean Watt y Panksepp (2009) :

“Nuestra tesis básica es que la depresión es un mecanismo conservado evolutivamente en los cerebros de mamíferos, seleccionado como un mecanismo de cierre para terminar la angustia por la separación prolongada (un prototipo de estado emocional en los mamífe ros), que, de mantenerse, sería peligroso para mamíferos lactantes. Sin embargo, este mecanismo de apagado fundamental sigue estando disponible para continuar la maduración del cerebro de mamíferos y homínidos, particularmente aquellos con ciertos polimorfismos en la dotación genética, la pérdida temprana o trauma de la separación, u otros factores predisponentes, que puedan favorecer la reactivación en relación con casi cualquier factor de estrés crónico. Tales mecanismos de cierre evolutivamente determinados podrían hipertrofiarse, y sustituir los mecanismos normales de control adaptativo en las personas vulnerables, para expresar potencialmente todo el espectro de la enfermedad depresiva”.

Hablan pues de un modo “a prueba de fallos” similar. Ponen el énfasis no tanto en las derrotas agonisticas sino en un mecanismo de cierre para dejar de seguir lamentándose ante una separación de la madre. Hablan de un apagado, similar al que sucede en la hibernación, todo lo cual enlaza con otras teorias evolucionistas sobre la depresión como la de Charlton (2000).

El lector puede en este momento leer este post donde se habla de la teoria del malestar en la depresión para advertir que todas las teorias evolucionistas sobre la depresión están hablando de lo mismo, con independencia de sus causas próximas: que la depresión es una adaptación de algun tipo de sistema de seguridad que el organismo utiliza cuando es sometido a ciertos estresores y que tiene la capacidad de ponerle “a prueba de fallos” es decir a medio gas, por decirlo de una forma comprensible.

Bibliografía.-

Sloman, L. & Price, JS (1987) Bajar de comportamiento (subrutina rendimiento) y depresión humana: mecanismos próximos, contextuales y Etología. Sociobiología, 8, 99 (S) -109 (S).

Watt DF, Panksepp J. Depression: An Evolutionarily Conserved Mechanism to Terminate Separation Distress? A Review of Aminergic, Peptidergic, and Neural Network Perspectives. Neuropsychoanalysis 2009; 11:7-51.

Price JS, Sloman L, Gardner R, Gilbert P, Rohde P (1994). The social competition hypothesis of depression. Br J Psychiatry; 164: 309–15.

¿Quién elige a quién en nuestra especie?¿Ellos o ellas?

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Los que leyeron el post del año pasado es seguro que no habrán podido disfrutar del fin de año pensando en la solución del enigma que plantée alli: quién elige a quién en nuestra especie, algo que dejé adrede colgando cuando hablé de la teoría del hándicap y del papel de los adornos, ornamentos y prótesis para embellecernos y resultar asi más atractivos para el sexo opuesto aunque sean desventajosos.

Recordaremos la regla fundamental sobre la teoria del hándicap: “En una especie determinada, la elección recae en el sexo opuesto a los individuos que se adornan, ornamentan o presumen de un determinado rasgo o característica”. Así, obviamente entre los pavos son ellas quienes eligen, como por cierto sucede en gran número de aves.

¿Qué sucede en nuestra especie?

En nuestra especie las cosas son mucho más complicadas, pero existen ciertas evidencias:

1.- Las mujeres gastan más recursos en embellecerse, cuidan más su cuerpo y sus prótesis capilares, consumen más en cosmética, usan trajes y calzados incómodos e inapropiados, adornan su orejas, sus cuellos y sus muñecas con toda clase de abalorios sin contar los piercings y los tatuajes o la cirugía estética. Es obvio que un antropólogo extraterrestre sacaría inmediatamente la conclusion de que en nuestra especie elige el hombre, puesto que la mayor carga de adornos las exhibe la mujer.

2.- Los hombres tambien corren con parte del gasto pero no invierten tanto en belleza o en adornos como en “dinero”, “fama” “poder”, “sabiduría o conocimientos” “habilidades musicales o artísticas”, etc , es decir invierten muchos recursos en aparecer como atractivos para el sexo opuesto siguiendo el rastro de gustos distintos que hombres y mujeres exhiben en sus preferencias. Lo interesante es que los gustos femeninos se han diversificado mucho más que los masculinos. Un hombre puede resultar atractivo para un cierto grupo de mujeres “sapiosexuales” por ejemplo mientras otras caen a los pies de alguién solo por el hecho de ser un campeón en su modalidad deportiva o por sus habilidades en el baile. Los hombres tendemos a considerar atractivas a cierto tipo de mujeres y no a otras. Es lo que se conoce con el nombre de plasticidad erótica.

De manera que los datos y sobre todo la experiencia contradicen la primera impresión que se llevó nuestro antropólogo extraterrestre. Todos los hombres hemos sufrido en nuestras propias carnes la evidencia de que nosotros recibimos el doble (al menos) de rechazos que ellas. Al tiempo que sabemos que ellas tienen más éxito reproductivo que nosotros. Y que una parte importante de hombres no sólo no se reproducen sino que no consiguen agenciarse una pareja estable (son los solteros empedernidos), una población más importante en ellos que en ellas (desde que no hay guerras globales). Si usted quiere saber más sobre las desventajas de los hombres es mejor que lea este articulo de Baumeister, se librará de muchos prejuicios e ideas preconcebidas.

Estos ultimos datos irían en contra de la primera impresión obtenida a partir del gusto por el embellecimiento en ellas. ¿Cómo podemos conciliar unas observaciones con otras?

Lo primero es reconocer que los emparejamientos entre humanos, no se dan en el vacío. Hombres y mujeres no se emparejan al azar sino siguiendo ciertos patrones inscritos en la cultura y la tradición: 1) Solemos emparejarnos por cuestiones de inteligencia, buscamos sobre todo parejas con un CI semejante, 2) Obviamente existen clases sociales y las clases sociales más elevadas suelen emparejarse entre ellos, la permeabilidad social solo es válida en las clases medias. Las clases bajas tienen la misma tendencia que los ricachones, tienden a emparejarse entre ellos y 3) Solemos emparejarnos con quién podemos y se encuentra a nuestro alcance (sed eligo quod veo).

El corto y el largo plazo.-

Pero la variable crítica y lo que diferencia nuestra especie de las demás es la dicotomía corto plazo/largo plazo. Las elecciones cambian según sean para una noche de placer que si son tomadas para un compromiso más prolongado.

Y está es precisamente la variable critica: el compromiso.

El compromiso reproductivo, claro.

El compromiso traza una linea roja que divide los intereses entre ellas y ellos. De tal forma que para el cortoplacismo es muy probable que elijan ellas. Y es lógico que sea asi porque las mujeres disponibles para el cortoplazo son minoría con respecto a los hombres. Hay más hombres dispuestos para el corto plazo que mujeres, eso les da a las féminas una enorme ventaja en sus escarceos en busca de pareja. Ahora bien para el largo plazo eligen ellos y es también lógico puesto que los compromisos reproductivos tienen un enorme costo para el hombre, no me refiero sólo a costos económicos o de recursos invertidos en la prole sino en la escasa posibilidad de dedicarse a lo que a nosotros los hombres nos gusta más: el corto plazo, es decir el sexo sin costos.

Si esto fuera cierto es posible llevar a cabo una predicción: habrá siempre más prostitutas mujeres que hombres, es decir mujeres dispuestas para el corto plazo que no exigen compromisos previo pago.

Ahora bien, hay que contar además con una ultima pega: no llevamos en la frente un distintivo que diga “busco marido” o “busco esposa para el largo plazo” o “busco plan de una noche”. Dado que no existen marcadores que nos señalen hacia las intenciones de nuestra pareja (que tenderá siempre a ocultarlo) es necesario recordar que todo cortejo se desarrolla en torno a la ambigüedad. Una ambigüedad que se manifestará en eludir el problema crucial: ¿hay o podrá haber en el futuro un compromiso con este hombre?

Dicho de otra manera: todo corto plazo se solapa con las decisiones a largo plazo y le antecede, no hay largo sin corto plazo. No existe en la mayor parte de ocasiones, una voluntad de llegar a un compromiso en los primeros escarceos. Pero en el teatro del cortejo y aunque estos temas espinosos se eludan, pronto o tarde habrán de abordarse a medida que una relación se consolide dando lugar a no pocos desencuentros y decepciones. En el teatro del cortejo hay que aposentar comodamente a estas adaptaciones ancestrales que juegan su propio juego de estrategia mamífera: conseguir pareja, conseguir retener una pareja, conseguir que se ocupe de los hijos y conseguir que no tenga otros hijos por ahi que pongan en peligro mi territorio-nido.

Lo cierto es que aunque la mayor parte de nosotros somos declaradamente (oficialmente) monógamos, los somos por obligación y tambien por comodidad. No cabe duda de que la monogamia ha proporcionado a nuestra especie muchas ventajas, una de ellas es que los machos poco viriles, asi como los machos y hembras poco atractivos pueden llegar a emparejarse a poco que se conformen con lo que tienen a mano. No cabe duda de que la monogamia es un estilo reproductivo muy democrático, mucho más que la poligamia (donde solo se reproduce un macho) o la promiscuidad donde nadie sabe quién es el padre de quién.

Pero lo cierto es que nuestra procedencia filogenética tienen poco que ver con la monogamia y mucho más que ver con la poligamia del gorila o la promiscuidad del chimpancé. Es por eso que se inventó la monogamia sucesiva (cambiar a la esposa por otra más joven) o el “ahi te quedas” de tan fuerte presencia en el tercer mundo.

La verdad es que el que inventó la monogamia inventó a su vez la infidelidad, pero no crean que fuimos nosotros los humanos quienes inventamos el engaño sino las aves. Los pájaros como los gorriones tienen un estilo de emparejamiento muy parecido al nuestro, usan la monogamia para repartirse las tareas del nido y el cuidado de las crias al tiempo que hacen incursiones con otras parejas.  De lo que se trata es de diversificar la inversión parental como hacemos con nuestros ahorros. Algo que llevan a cabo tanto machos como hembras: a las gorrionas también les gusta ponerles los cuernos a sus parejas ,no tanto por vicio sino atendiendo una pulsión de vida.

Y sucede en nuestra especie algo similar: en nuestras guerras por hacernos con un compañero/a de alto rango (todos aspiramos a los mejores genes) son muchos los que fracasan, yo diría que la mayoria. Unos se conforman y otros merodean de vez en cuando en busca de amantes nuevos con el pretexto de “mi mujer/marido no me entiende”.

Ya me entienden.

Como un gorrión.

Mi conclusión es que en nuestra especie juegan un papel muy importante en la selección de la pareja tres variables: la clase social: las clases altas diversifican más sus escarceos debido a que tienen más oportunidades (son más atractivos) que las clases medias y bajas, el CI, las personas tienden a emparejarse según su inteligencia y la variable del corto-largo plazo que implementan estrategias bien diferentes.

La teoria del hándicap y la epidemiología de la fe

pavo_real

Amotz Zahavi es un zoólogo de la universidad de Tel Aviv que en 1975 publicó uno de esos articulos de culto que de vez en cuando aparecen el horizonte cientifico y que fue motivo de muchas polémicas pues parecia poner en contradicción algunos dogmas darwinistas acerca de la eficacia biológica y reproductiva de algunos organismos.

Concretamente este pavo (macho) que exhibe ese plumaje tan exuberante y tan…inutil. ¿Qué le aporta al pavo un plumaje asi?

Desventajas.

Una desventaja procede del hecho de que los pavos no vuelan, por tanto tanta pluma no sirve de mucho a un ave de estas caracteristicas, no es más que un estorbo. La siguiente desventaja es que el plumaje es tan llamativo que llama la atención de sus depredadores naturales ofreciendo un blanco perfecto para sus ataques.

La pregunta que se hizo Zahavi y que es extensiva a muchas especies con cornamentas exhuberantes o incluso al delicioso colibrí cuya cola se enreda del tal forma en las ramas que hace peligroso sus vuelos de cortejo. Al de los machos me refiero.

La pregunta es ésta: ¿Por qué evolucionó tal plumaje si no aporta más que desventajas? ¿No es la selección natural una experta en “seleccionar” rasgos o conductas mayormente adaptadas? ¿No es la selección de los organismos mas eficaces biológicamente la clave del pensamiento darwiniano?

Si, pero falta algo más: la selección sexual.

El capricho de las hembras.

Los pavos reales desarrollaron estos plumajes diseñados para la ostentación a causa de que hicieron furor entre las hembras. Y este es precisamente el hallazgo de Zahavi: los plumajes ostentosos se seleccionaron positivamente a causa precisamente de que resultan un hándicap para sus portadores y desde entonces a este fenómeno se le conoce como principio del hándicap.

Un rasgo es seleccionado por el gusto del sexo opuesto (selección sexual) aunque resulte un estorbo o una desventaja para el portador de dicho rasgo. Algo que en otro lugar se considera un certificado de autenticidad. El pavo ostentoso alardea de buena salud y de estar libre de parásitos y es asi que resulta elegido por las pavas que transmiten a las generaciones siguientes el gusto por la cola ostentosa. Pero sin alguna prueba sacrificial no hay evidencia de realismo.

Asi es en la mayoría de las especies dando lugar a la siguiente regla: en una especie donde los adornos y la ostentación se dan en un sexo podemos predecir que es el otro quien elige. Las hembras son las que eligen en la mayoria de las especies (pero no en todas). Tal y como conté en este post sobre el tilonorrinco, el pájaro jardinero y decorador.

Lo que llevará a mis lectores a la siguiente pregunta: ¿En nuestra especie quién elige ellos o ellas?. Pero para contestar a esta pregunta haria falta otro post, nuestra especie heredera de los simios no es poligámica preferentemente, de manera que no somos los hombres quienes elegimos siempre. Os prometo un post para aclarar esta cuestión.

Lo cierto es que la mayor parte de las hembras son muy escépticas y exigen certificados de calidad-veracidad en sus parejas, es seguro que el lector ya sabe esto por su propia experiencia. Es lo que resulta molesto, incapacitante, aquello que es un estorbo y que recluta gran cantidad de conductas de alarde las que resultan por si mismas atractivas y las que por tanto mejoran la eficacia reproductiva de sus portadores.

Y no cabe ninguna duda de que los alardes resultan intimidatorios para los machos y atractivos para las hembras. De lo que se trata es de impresionar.

Ahora ya está usted en condiciones de saber porque en nuestra especie tienen tanto éxito las conductas de riesgo en los machos y sabrá apreciar mejor aquella vieja proclama de “Soberano es cosa de hombres”, el uso del alcohol o tóxicos en los hombres les hace más atractivos entre las mujeres, precisamente porque es una conducta handicapada que muestra un certificado de fortaleza suplementaria. Es por eso que los hombres se drogan y las mujeres se deprimen, algo que viene colgando de la selección sexual.

Richard Dawkins en el capitulo titulado “Virus y mentes” de su libro abajo citado en la bibliografia vuelve sobre el concepto del hándicap de Zahavi y le da una nueva vuelta de tuerca, al proponer precisamente la teoría del hándicap para explicar la persistencia de ciertos memes como los religiosos entre el acervo cultural de nuestra especie.

Si usted es educado en esta idea y las cree (el niño es capaz de creerse cualquier cosa que proceda de sus padres, de los adultos o de la cultura en la que vive):

“Hay vida despues de la muerte” o “Dios existe” o “El vino se convierte en la sangre de Cristo”.

Es muy probable que sea capaz de creer en cualquier cosa. Lo que dice Dawkins es que las ideas irracionales persisten precisamente por su propia irracionalidad, cuanto más absurda sea una idea más vírica se vuelve y es entonces cuando hemos de echar mano de la epidemiología para entenderla. Y pone el ejemplo de la fe.

La fe es creer en algo sin pruebas. Y creer en algo sin pruebas es precisamente la prueba de que aquello que se cree tiene un mérito propio como el plumaje del pavo, se vuelve atractivo por sí mismo. Creer en algo sin pruebas es un hándicap de la razón, una aceptación sin critica del misterio y es precisamente este misterio que se asume como formando parte de la realidad lo que le da al meme su prestancia viral y su capacidad de infección de otras mentes.

Nota liminar.-

Este es el ultimo post del año 2012 de Neurociencia-neurocultura. Os deseo a todos un mejor 2013 y que le den al 2012, ni se ha acabado el mundo ni falta que hace, lo que tenemos es que mejorarlo entre todos. Os agradezco a todos vuestra devoción incluso a aquellos que no dejaís rastro. Se que estais ahi.

Bibliografía.-

Richard Dawkins. “El capellán del diablo: reflexiones sobre la esperanza, la mentira, la ciencia y el amor”. Gedisa 2003.

Zahavi, A. (1975) Mate selection – a selection for a handicap. Journal of Theoretical Biology 53: 205-214.

Zahavi, A. (1977) The cost of honesty (Further remarks on the handicap principle). Journal of Theoretical Biology 67: 603-605.

Zahavi, A. and Zahavi, A. (1997) The handicap principle: a missing piece of Darwin’s puzzle. Oxford University Press. Oxford.

Tres en uno, todos para uno y uno contra todos

Paul McLean fue un médico norteamericano que hizo una aportación muy importante a las neurociencias, a la psiquiatria y a la psicología, a través de su conceptualización del cerebro triuno.

Dicha teoria viene a decir que nuestro cerebro es en realidad el fruto de tres evoluciones diferentes en tiempos bien distintos y que corre paralela a la propia filogénesis en cuanto a la coexistencia de un cerebro reptiliano o Paleocortex, nuestro cerebro más antiguo, el sistema limbico como repreentante de un cerebro mamifero y el Neocortex o cerebro propiamante humano con todas sus prestaciones de abstracción, pensamiento y raciocinio.

La formulación de McLean parece algo teórico, algo que sólo contiene un interés descriptivo o anatómico, pero en realidad sus teorias no han sido lo suficientemente exploradas y aplicadas a la clinica. La mayor parte de los cientificos asumen que el cerebro reptiliano lee patrones relacionados con la supervivencia o el apareamiento, el sistema limbico procesa emociones y la corteza cerebral pensamientos. En realidad todos tenemos la idea -la ilusión- de que somos uno y que eso que hemos venido a llamar Yo garantiza una eficaz síntesis entre los tres cerebros, sin embargo no caemos nunca en la cuenta de que sí es verdad que cada uno de esos cerebros procesa la información en términos de sus propios intereses, es lógico que se produzcan interferencias o desajustes entre los “intereses” de cada uno de ellos, lo que hemos llamado conflictos organismo-individuo. Un ejemplo propuesto por Price es el tema del frío. ¿Qué hacemos cuando tenemos frio?

Si tenemos frio nuestro paleocortex nos avisa y se pone a temblar, pero temblar no es una buena solución en términos racionales y se impone una mejor solución: abrigarse. Abrigarse es buena solución si uno anda por la calle pero al llegar a casa hay que quitarse el abrigo, si aun así tenemos frio nuestro neocortex nos dirá: “enciende la calefacción”.
Pero encender la calefacción -que es la mejor solución- entra en conflicto con otras cuestiones, la calefacción cuesta dinero y quizá nosotros seamos tacaños o pensemos que viviendo solos no vale la pena encenderla o quizá no disponemos de calefacción.

Cada uno de nuestros tres cerebros plantea una solución unos en términos de escalada (abrigarse, temblar, encender la calefacción) y otros en términos de desescalada (ahorrar , carecer de calefacción, ser pobre).
Este es el conflicto que aparece en todas y cada una de las decisiones en nuestra vida. hay que poner de acuerdo lo reptiliano (temblar/no temblar) con nuestra parte mamifera (ahorrar/gastar) y nuestra parte racional (abrigarse o poner la calefacción).
John Price tomó prestadas estas ideas de McLean para explorar este tipo de conflictos en nuestro cerebro, de modo que les dejo aqui el articulo completo de Price y que tituló: “la función adaptativa del cambio en el estado de ánimo”, un articulo esencial para entender por qué nos deprimimos y lo que podemos hacer para curarnos. Traducido por cortesía de Antonio Murillo.

British Journal of Medical Psychology, 71, 465-477, 1998

La función adaptativa del cambio del estado de ánimo

por John Price

 

Resumen

Es útil imaginar un “conjunto de estrategias agonístico”, que contienen las dos estrategias alternativas y mutuamente incompatibles de escalada y desescalada. Se accede a este conjunto de estrategias por la pérdida, la amenaza, o alguna otra forma de (“baremo de estrés”). Se sugiere además que este baremo se aborda de forma relativamente independiente en tres niveles del cerebro/mente, de modo que se despliega un conjunto de estrategias agonísticas en cada uno de los tres niveles. Normalmente, en los tres niveles se escala o desescala al unísono, pero a veces un nivel bajo de desescalada se asocia con niveles medios o altos de escalada, y así la resolución de situaciones agonísticas se retrasa y puede aparecer la psicopatología.

La depresión se basa en una estrategia de desescalada

En trabajos anteriores, se ha sugerido que el valor adaptativo de los estados depresivo y maníaco pueden estar relacionados con la transferencia de poder entre los individuos de una díada o grupo (Price et al, 1994.; Price y Gardner, 1995). Un estado de ánimo elevado proporciona los recursos psicológicos necesarios para el ejercicio del poder: confianza en uno mismo, energía, optimismo y sociabilidad. El estado de ánimo depresivo ayuda a la persona a aceptar la pérdida o ausencia de poder y los honores que lo acompañan: falta de confianza, pérdida de interés e insociabilidad permiten que la persona pueda retirarse de la arena y dejar que otros tomen el control; en particular, el pensamiento depresivo elimina la idea de que los logros anteriores podrían ser recuperados por medio de una lucha posterior.

Con el fin de probar nuestra conexión entre la depresión y la pérdida (o la falta) de control, habría que relacionarla con el comportamiento normal de perder. Sin embargo, no hay una psicología normal del perder. Tal vez, en un mundo de académicos de “ganadores”, no ha sido o no se ha creído correcto estudiar la mecánica del perder.

Afortunadamente, existen dos áreas de investigación científica que se relacionan con nuestras necesidades. Una de ellas es el estudio etológico del comportamiento en la lucha (ritual agonístico). La otra es el análisis matemático de los concursos por parejas en términos de teoría de juegos. Ambos campos han desarrollado los conceptos de estrategias de escalada y desescalada.

En etología comparada (Alcock, 1979), aluden a la pelea como un encuentro agonístico (o encuentro ritual agonístico, para remarcar el aspecto simbólico de la conducta). Para que la lucha cumpla su función, tiene que haber un ganador y un perdedor. Cada concursante querría ser el ganador, y en esto ellos tienen objetivos opuestos; pero sí comparten el objetivo de que la lucha termine pronto, porque es un desperdicio de tiempo y esfuerzo, y hace a los animales muy visibles para los depredadores dará lugar a otro tipo de resultado. Este segundo deseo en uno de los dos contendientes puede favorecer que  terminar la pelea prevalezca sobre el deseo de ganar, y ese individuo adopta entonces, o cambia, a una estrategia de desescalada, mientras que se puede decir que el ganador adopta, o mantiene, una estrategia de escalada. La estrategia de escalada aumenta las posibilidades de ganar la pelea a costa de aumentar los costos potenciales de perder. Esto lo manifiesta el individuo porque continúa la lucha, y posiblemente al mismo tiempo amenaza o ataca al adversario, o cambia de una intensidad menor a una mayor en el ritual (por ejemplo, en los ciervos, cambiando de caminar en paralelo a un bloqueo de cuernas). La estrategia de desescalada reduce las posibilidades de ganar y al mismo tiempo reduce los costos potenciales de perder. Se manifiesta por la retirada de la posición o postura ofensiva, y posiblemente por uno o más actos de sumisión.

Los componentes de la estrategia de desescalada se pueden predecir a partir del hecho de que es una alternativa a estar muerto; siendo el resultado de la conducta ritual agonística, es un ritual o una forma simbólica de la muerte. El individuo que adopta la estrategia de desescalada se siente “muerto” ya que se encuentra subjetivamente desmoralizado e incapacitado; se siente demasiado “muerto” para continuar la lucha, y por lo tanto deja de luchar. También le parece “muerto” a su oponente, que por lo tanto lo trata como “muerto” y no como amenaza y deja de luchar, porque uno no continúa la lucha contra un oponente “muerto”.

La escalada y desescalada son los dos “movimientos” básicos de la Teoría del Juegos en el análisis del comportamiento en la lucha (Krebs y Davies, 1993; Archer y Huntingford, 1994). Un “halcón” escala. Una “paloma” desescala. Un “burgués” escala en su propio territorio y desescala en suelo extranjero. Si una paloma se encuentra con un halcón, el halcón gana. Si dos halcones se encuentran, ambos habrán de pagar un costo terrible. Al igualar la recompensa en el juego a la aptitud en un sentido evolutivo, ha sido posible determinar qué estrategias pueden ser “evolutivamente estables” en el sentido de que son resistentes a la infiltración de estrategias alternativas. Un hallazgo importante ha sido que una estrategia mezcla de halcón y paloma tiende a ser estable, y no importa si la población está compuesta por halcones y palomas, o si cada individuo juega como halcón o paloma en diferentes ocasiones, en una proporción halcón/paloma que es constante para ese individuo, pero definida aleatoriamente en cada ocasión específica. Así, cada proporción individual halcón/paloma se convierte en un importante carácter hereditario.

Aparte de la diferencia entre halcón y paloma, y si el lugar del conflicto es en casa o fuera, sólo hay dos variables que influyen en la elección entre una estrategia de escalada y desescalada (Krebs y Davies, 1993; Hack, 1997). Una es el Potencial de Retención del Recurso (RHP, “Resource-Holding Potential”), que es la estimación que un individuo hace de su capacidad de lucha (y le permite compararse a sí mismo con la RHP estimada de un rival), y la otra es el Valor del Recurso, que es una estimación que hace el individuo acerca de lo valioso que es, o cuánto merece la pena luchar por el objeto en cualquier conflicto. Evidentemente, cuantas más probabilidades crea un individuo que tiene de ganar, más probable será que escale. Y cuanto más valioso sea el recurso por el que está peleando, más probable será que escale. Al igual que la propiedad del territorio, el RHP y el Valor del Recurso tienden a anular la actitud básica de “halcón” o “paloma” de un individuo, de modo que un modesto “halcón” de babuino hamadryas cederá (desescalará) ante otro más grande, a menos que esté defendiendo a un miembro de su propio harén contra un extraño, en cuyo caso lo más probable será que escale. Cuando RHP y el Valor del Recurso se igualan el diferencial halcón/paloma [del individuo] determinará la decisión de escalar o desescalar.

El problema de la  sumisión “activa”

El componente del perder que la persona -ritualmente muerta no manifiesta- es el proceso activo de sumisión. La mayoría de las especies tienen un ritual de comportamiento sumiso que requiere alguna demostración activa de habilidades sociales. En nuestra propia especie, puede elaborarse un discurso de sumisión, incluyendo halagos y promesas de obediencia en el futuro. Esto no es apropiado para la persona ritualmente muerta, y no es el tipo de comportamiento que se ve en los pacientes deprimidos. Los pacientes con depresión no muestran sumisión activa, ni su depresión está dirigida a una o más personas dominantes o “ganadores”. En este sentido, no se comportan como los “perdedores”. Por lo tanto, llegamos a la conclusión de que hay por lo menos dos componentes o “niveles” de sumisión ―uno activo o nivel “voluntario” y un nivel pasivo o involuntario (inducido). Por lo tanto, hacemos hincapié en que nuestra teoría relaciona la depresión sólo a la sumisión pasiva, involuntaria ―lo que hemos llamado la “Estrategia del Subordinado Involuntario” (ISS, “Involuntary Subordinate Strategy”) (Price et al, 1994.; Sloman et al., 1994).

La depresión se basa en una estrategia de desescalada de bajo nivel

Fue en esta etapa de nuestra forma de pensar cuando nos encontramos con la Teoría del Cerebro Triple (“Theory of the Triune Brain”) de Paul MacLean (MacLean, 1985, 1990). MacLean sugiere que a medida que nuestro prosencéfalo [cerebro primitivo anterior] creció en los últimos 300 millones de años, las nuevas partes no sustituyeron a las antiguas, sino que se convirtieron en injertos, modificándolas y complementándolas; y también, que este proceso de modificación no fue continuo, sino que ocurrió en tres etapas principales, lo que nos deja con tres “conjuntos de centrales de procesamiento” en las que la información es coordinada y las decisiones se toman en respuesta a los cambios en el medio ambiente. Sugiere que estos tres conjuntos se influyen entre sí, pero que son relativamente independientes.

Esta teoría nos presentó la desafiante posibilidad de que una elección entre las estrategias de escalada y desescalada no se hiciera en un solo nivel del cerebro, sino en tres niveles separados, posiblemente al mismo tiempo. E incluía la posibilidad de que la opción elegida en cada nivel pudiera no ser la misma, por lo que uno podría tener un cerebro que está escalando en un nivel y desescalando en otro.

 

El conjunto de más bajo nivel del cerebro anterior de MacLean ―lo que él llama el cerebro reptiliano o complejo R― se encuentra en los ganglios basales (sobre todo el cuerpo estriado). Se ocupa de los problemas encontrados durante la etapa de la existencia que compartimos con los antepasados de los actuales reptiles. Se trataba principalmente del comportamiento ritual agonístico y el cortejo. Nuestros antepasados reptiles necesitaban una estrategia de desescalada, por tanto parece apropiado asignar a este nivel el comportamiento normal de pasivo subordinado que describimos como la ISS. La ISS cambia así su nombre por el de estrategia de desescalada reptiliana.

El conjunto del nivel medio de MacLean ―el cerebro paleomamífero― está situado en el sistema límbico, que está aceptado que se relaciona con el comportamiento emocional. ¿Cómo se pone de manifiesto la elección de una estrategia de escalada o desescalada a este nivel? Es evidente que la estrategia de escalada debe estar relacionada con la expresión de la ira. La ira es la emoción del ataque, que es la manifestación del comportamiento de escalada. De forma análoga, la estrategia de desescalada a este nivel deberá involucrar las emociones disfóricas como sentirse castigado (escarmentado), ansiedad social, vergüenza, culpa y humillación. También se incluye aquí la emoción “deprimido” que se diferencia del estado de ánimo depresivo en que se centra en un objeto (Davidson y Ekman, 1994), y en que es reactivo a las circunstancias cambiantes del objeto (mientras que el estado de ánimo depresivo no está focalizado o está auto-focalizado).

En el conjunto de nivel más alto, en el cerebro neomamífero, situado en la neocorteza, disponemos de una elección racional, consciente y voluntaria entre escalada y desescalada. Todo el complejo de información disponible como conocimiento se utiliza en este nivel de toma de decisiones. El resultado es o bien una decisión de continuar la lucha y luchar; o la decisión de dar marcha atrás, escapar, inclinarse, pedir disculpas, tragarse sus palabras (el orgullo), admitir que uno estaba equivocado, y/o comprometerse a llevar a cabo las reparaciones exigidas por el ganador.

El trabajo de MacLean ha sido criticado (Butler y Hodos, 1996), aunque no está claro si estas críticas invalidan su concepto de tres conjuntos centrales de procesamiento en niveles cerebrales diferentes. En cualquier caso, no estamos atados a un modelo del cerebro triple. Un modelo de mente triple es más que suficiente, y este modelo ha estado presente desde que Platón en La República propuso una división “del alma en tres partes, correspondientes a los tres órdenes en el estado. Cada parte me parece que tienen su propia forma de placer y su deseo particular; y cualquiera de los tres niveles pueden gobernar el alma “.

Los primeros estudiosos del esta cuestión (los filósofos helenos) compararon el cuerpo a un carro, cuyo avance está dirigido por un Maestro (que sabe a dónde quiere ir) y guiados por un Conductor (que sabe cómo llegar) y tirado por un caballo, que proporciona la energía. Y los pensadores posteriores también especularon acerca de niveles de la mente para tener en cuenta los diversos grados de control de la conciencia que atienden a las operaciones de las diferentes funciones humanas. Yo diría que el cerebro triple no sólo concuerda con lo que sabemos acerca de la mente triple, sino que ayuda a clarificar las ideas acerca de este complejo campo, acosado como está por los problemas del dualismo mente/cuerpo, y por el uso de un lenguaje técnico (por ejemplo, “consciente” y “voluntario”), que se deriva del lenguaje utilizado por los actores en el drama de atribuir cualidades a los demás, en lugar de un lenguaje apropiado para un observador científico.

Con los tres niveles independientes son posibles ocho combinaciones de escalada y desescalada, y si nos centramos en la depresión, nos interesarán las cuatro que incluyen una desescalada de más bajo nivel. Antes de analizar las implicaciones clínicas, podría ser útil dar un ejemplo de un sistema más sencillo, que ilustre el principio general implicado y las relaciones posibles entre los niveles.

La analogía de lidiar con el frío

Si hay un problema de frío, el conjunto superior lo soluciona utilizando más ropa o encendiendo la calefacción central, mientras que a un nivel inferior se escoje entre tiritar o una vasoconstricción a nivel cutáneo. En el caso del frío, tenemos dos niveles principales, y está claro que en cada nivel se utiliza información diferente para la toma de decisiones. Por ejemplo, la información sobre la integridad del sistema de calefacción central se utiliza para decidir si ponerse más ropa, pero no se utiliza en la decisión de tiritar. Del mismo modo, la información sobre la temperatura interna del cuerpo es probablemente usada en la decisión de tiritar, pero no se utiliza en la decisión de encender la calefacción central. Ambos niveles tienen esencialmente que tomar una decisión sobre si se debe aumentar la producción de calor (o reducir la pérdida de calor), y por lo general van a tomar la misma decisión, el individuo expuesto al frío encenderá la calefacción central y tiritará. Pero en algunos casos, pueden tomar decisiones diferentes. En alguien que es demasiado orgulloso para encender la calefacción central (viéndose a sí mismo como un “tipo duro”) la decisión en el nivel superior puede entrar en conflicto con el del nivel inferor, que decide tiritar. Se debe tener en cuenta que el nivel más alto puede adelantarse o rescindir la decisión en el nivel más bajo: encender la calefacción central puede adelantarse a, o acabar con, la tiritona. Esto representa la tendencia evolutiva, el nivel más alto asume la toma de decisiones en detrimento del nivel más bajo. El nivel inferior se mantiene como un mecanismo a prueba de fallos en caso de que los niveles superiores no hagan frente adecuadamente al problema.

Baremo de stress

En el caso de la conducta agonística, voy a utilizar el término “baremos (ranking) de estrés” para indicar la percepción de una situación que constituye una amenaza al rango actual. Esta podría tomar la forma de la aparición de un rival con intenciones agonísticas o la desaparición o la deserción de un aliado. El “ranking stress” permite que el individuo “acceda” a su “conjunto de estrategias agonísticas”, que, por supuesto, consiste, en cada nivel, en las dos estrategias de escalada y desescalada. No sabemos si los mismos tipos de “ranking stress” son eficaces en todos los niveles ―este es un tema para estudiar empíricamente. Tampoco sabemos la información precisa utilizada en cada nivel para decidir entre escalada y desescalada. Tampoco sabemos si hay algún solapamiento entre la información que se utiliza para activar el acceso al conjunto de estrategias y la información utilizada para decidir entre las dos estrategias en dicho conjunto.

Los componentes de la estrategia de desescalada de bajo nivel.-

Si tratamos de reducir el nivel más bajo de la estrategia de desescalada a sus componentes básicos, tenemos una prueba más de que la capacidad de cambio del estado de ánimo se desarrolló en el contexto de la conducta agonística (Stevens & Price, 1996).

Hay tres constructos básicos hipotéticos que se consideran esenciales por los ecólogos del comportamiento para el desarrollo de modelos matemáticos del comportamiento de lucha (Krebs y Davies, 1993; Hack, 1997). Estos son:

1. Potencial de Retención del  Recurso (RHP), que es una estimación de la capacidad de lucha de un individuo, o más en general, la capacidad de controlar el resultado de las situaciones interpersonales conflictivas. Se utiliza en el cálculo del RHP relativo, que es la evaluación  que hace el individuo de si es más poderoso que un competidor. Con el cambio parcial en los enfrentamientos (durante la evolución reciente de los homínidos) de la competencia agónística por la intimidación a la competencia hedónica por la atracción, RHP está siendo reemplazado por el autoconcepto del poder de retención de la atención social (SAHP, “self-concept of social attention holding power”) que se refiere a la capacidad de un individuo para atraer la atención y la aportación de otros miembros del grupo (Gilbert et al., 1995). Considerando que la RHP determina el equilibrio entre el ataque y el sometimiento, SAHP determina el equilibrio entre la presunción y la modestia en los eventos socials importantes.

La disminución del RHP explica la baja autoestima, la inferioridad y otras formas de auto-percepción negativa que son características comunes de la depresión; y bajos valores de SAHP explican características tales como la culpa, la vergüenza, la ansiedad social y el sentimiento de culpa.

2. Valor del Recurso, que es una estimación del valor de lo que sea por lo que se está luchando. El valor del recurso expresa la inversión del individuo en los objetivos y los incentivos a los que tendría que renunciar al rendirse. Estos pueden ser objetivos particulares tales como conseguir un beneficio o ventaja concreto en algún asunto, o pueden ser más generales, tales como la ambición y el deseo de mejorar socialmente, o pueden ser simbólicos, tales como el logro de una filosofía significativa o religión. En la medida en que las recompensas dependen de la situación social, el valor del recurso representa la ambición y todas las formas de búsqueda de estatus.

La reducción del valor del recurso de los pacientes deprimidos explica la pérdida global de interés, la apatía y la disminución de la eficacia de los refuerzos.

3. La propiedad, que es una convención muy extendida en el mundo animal por la cual un propietario o residente gana una competición y un intruso la pierde. Se aplica a los territorios y en los seres humanos también a las posesiones, y en algunos babuinos se aplica a la posesión de una consorte femenina. Un no-propietario tiene que ser mucho más poderoso para ganar en una competición contra un propietario. La propiedad es un componente de la estrategia evolutivamente estable Burgués en el juego Halcón-Paloma-Burgués (Krebs y Davies, 1993).

El sentido de propiedad se ve afectado en la depresión, y en casos extremos los pacientes sienten que no tienen derecho a existir, a diferencia del paciente con estado de ánimo elevado, para quien “el mundo es su ostra”. Un golfista deprimido lo expresaba con la frase, “no tengo parada en el camino de la vida”. La propiedad ofrece un sentido de derecho, y en la depresión el sentido de derecho se encuentra dañado.

Los mayores índices de estos tres valores se dan cuando el individuo es más proclive a atacar que a retroceder, o a estar muy seguro de sí mismo en vez de ser modesto. Por lo tanto, podemos esperar que todos ellos se reduzcan en la estrategia de desescalada de más bajo nivel, y con mayor razón se reducirán cuando la estrategia es intensa o prolongada y se manifiesta como enfermedad depresiva. El único componente importante del estado de ánimo depresivo que no está directamente relacionado con una disminución de RHP es el Valor del Recurso o Propiedad es Energía. Pero hemos atribuido la pérdida notable de energía del estado de ánimo deprimido a una interacción entre RHP y Valor del Recurso (Stevens & Price, 1996). RHP representa el “ser capaz de” en el conflicto, o la capacidad para superar la oposición; Valor del Recurso representa la “voluntad” en el conflicto, o la disposición a luchar. Cuando ambos ” ser capaz de ” y “voluntad” están presentes en suficiente medida, entonces parece probable que los sistemas motivacionales de la psique proporcionarán la Energía; pero si uno o ambos, “ser capaz de” o “voluntad”, falta, los ingredientes para el combate exitoso estarán ausentes, entonces los recursos de Energía no se proporcionan.

La reducción de estas tres variables básicas puede explicar una gran parte de los síntomas de los estados depresivos.

Una ilustración de la vida en el campo inglés

Permítanme ilustrar el funcionamiento normal de estos mecanismos a través de un ejemplo típicamente inglés. La Señora Turvey, nuestra heroína, está casada con Sir Topsy, y vive en una bonita casa solariega en algún lugar de los Shires. Un día Sir Topsy muere en un accidente de caza. Este es un Baremo de Stress para Lady Turvey, que se ha convertido en la Señora Viuda de Turvey. Sabe que ahora se espera de ella que se mude de la mansión para dejarsela a su hijo y a su nuera, la nueva Señora Turvey. Ella debería irse a vivir a la casa ganancial[1], que es considerablemente más pequeña que la casa solariega.

En el nivel superior, racional, la viuda tiene opciones sobre qué hacer. Su estrategia de desescalada es aceptar lo inevitable y pasar a la casa ganancial. Su estrategia de escalada es quedarse donde está. Ella puede reforzar esta estrategia con muchas justificaciones: su hijo aún no tiene edad suficiente para asumir la responsabilidad de la mansión; su nuera no es lo suficientemente madura para manejar tanta servidumbre; ella tiene que quedarse a supervisar algunos trabajos en la casa llevados a cabo recientemente; y así sucesivamente usaría su fértil mente. En verdad, a pesar de la tradición, ella no quiere dejar la casa en la que ha vivido durante tantos años.

Después de algunas semanas, empieza a estar claro para la familia y amigos que ella no está haciendo ningún plan para mudarse. Ella hace oídos sordos a los argumentos racionales sobre los precedentes. En esta etapa, se accede al nivel medio, o conjunto de estrategias emocionales. El detonante de esto puede ser la crítica a su conducta, o un intento deliberado de inducir el nivel medio de desescalada con preguntas como: “¿No te da vergüenza desafiar las tradiciones de esta manera?” y “¿No te hace sentirte culpable vivir en esa casa enorme por capricho?” Si estos comentarios tienen éxito, e inducen un nivel medio en la estrategia de desescalada, caracterizada por la culpa y la vergüenza, el pensamiento de la viuda en el nivel superior puede verse afectado por estas emociones, y una de estas dos cosas puede suceder: ella puede pasar a un nivel superior en la estrategia de desescalada y mudarse a la casa ganancial; o, la vergüenza y la culpa son insuficientes para superar su deseo de permanecer donde está, y se queda aunque se siente mal por ello. Por otra parte, su conjunto de nivel medio puede seleccionar la estrategia de escalada, y entonces se enoja con estos entrometidos que se tomn la libertad de decirle lo que debe hacer, y en el furor de su ira los tacha de su lista de visitas y da rienda suelta a otros castigos similares sobre ellos. Está impulsada por un sentimiento de superioridad moral.

Después de algunos meses, podemos imaginar que la nueva Señora Turvey está perdiendo la paciencia con su suegra, ya que no puede hacer planes definitivos para gestionar la casa solariega. Luego de unas conversaciones con el abogado de la familia, envía a unos arquitectos a la mansión para hacer los planos provisionales de ciertas reformas que desea hacer.

Esta intrusión en su territorio trastorna a la Viuda, y podemos suponer que también activa el conjunto de nivel inferior de la estrategia agonística. Si ella implementa la estrategia de desescalada (que también hemos llamado ISS), sufre un descenso de RHP/SAHP, del Valor del Recursos y la Propiedad. Todo esto efecta profundamente a su pensamiento de alto nivel. Su descenso en RHP/SAHP o concepto de sí misma, es probable que la haga sentirse inadecuada para llevar toda la responsabilidad de la mansión sin el apoyo de su esposo. El descenso en Valor del Recursos debilita su apego por la casa solariega, que ahora le parece mucho menos atractiva, y que no vale la pena montar tanto escándalo por ella. La caída en Propiedad remarca su conocimiento de que es su nuera, y no ella, la que ahora tiene derecho a la casa solariega. Este “depresivo” cambio de pensamiento puede cambiar su conjunto de nivel alto a desescalada. O tal vez no, y ella puede quedarse en la casa solariega como una persona deprimida, tal vez asumiendo el papel de un inválido crónico, y bien puede ser que finalmente, por razones de salud, sea sacada de su casa de campo en una camilla para ser cuidada en otro lugar. En tal caso, su nivel más bajo de desescalada estaría expresado a través de la metáfora de la enfermedad física (Price y Gardner, 1997).

Como última posibilidad, la intromisión de los arquitectos de su nuera puede implicar, no la depresión, sino la elevación del estado de ánimo. Esto aumentará su autoestima, al hacer que parezca que merece aún más la pena defender la casa solariega y fortalecerá su sentido de propiedad. Entonces ella aumentará el nivel de energía para ejercer presión sobre los miembros de la familia para que se pasen a su bando, para consultar a las firmas de abogados para llevar el asunto a los tribunales si es necesario, y para difundir calumnias viles de su nuera, por lo que todas las demás damas de los Shires se unirán a ella en la condena de la prisa indecente con la que la nuera parece estar usurpando su posición. Tal vez tenga éxito, y entonces la nuera desescalará, y ella seguirá siendo feliz al verse pasando sus días fuera de la casita del jardinero. Pero lo más probable es que la nuera está hecha de “otra pasta”, e insistirá en sus derechos. Este último escenario es la materia con la que se construyen las disputas familiares.

Comentario

Para la viuda, mudarse a la casa ganancial era el equivalente de encender la calefacción central. En cualquier momento, podía terminar con la dolorosa experiencia de su medio y bajo nivel de desescalada simplemente desescalando del nivel superior. Pero era demasiado orgullosa, o demasiado terca. Si uno hubiera sido llamado a tratarla en cualquiera de las etapas, no habría tenido mucho éxito tratando la “depresión” o sus equivalentes somáticos; la única manera lógica de proceder hubiera sido preguntar: “¿Por qué no se mudó a la casa ganancial?”

Podemos apuntar otra similitud con la analogía “del frío”. De la misma forma que el malestar de tiritar puede aumentar la sensación de frío y por lo tanto disponer a la persona a encender la calefacción, así el pensamiento depresivo de medio y bajo nivel de desescalada, aumenta la sensación de perder y por lo tanto dispone a la persona para una sumisión voluntaria. La culpa facilita la aceptación del castigo. La vergüenza facilita la aceptación del rango inferior. El abatimiento facilita el abandono de metas inalcanzables. Del mismo modo, el estado de ánimo deprimido facilita el cambio de la ira al abatimiento. La gente se enoja cuando son insultados por una persona de menor rango (como señaló Aristóteles); el sentido de inferioridad que se produce en la depresión ayuda a la persona a ver al insultador como de rango superior, en respuesta a lo cual la emoción apropiada es sentirse humillado. En una sociedad igualitaria, nos enojamos cuando sentimos que tenemos razón y humillados cuando nos damos cuenta de que no tenemos razón, y el estado de ánimo depresivo nos hace sentir que no tenemos razón ― sentimos que nos equivocamos, y por lo tanto nos sentimos culpables. Nos enojamos cuando alguien coje algo que nos pertenece, y el estado de ánimo depresivo elimina el sentido de propiedad, o de tener derecho a las cosas. El estado de ánimo depresivo también favorece la desescalada en el nivel más alto ―nos quita la esperanza de victoria, nos quita la confianza en nuestras propias habilidades, nos quita el sentido de la importancia que tiene lo que sea por lo que estemos luchando y nos hace sentir demasiado cansados y enfermos como para querer seguir haciéndolo.

Así, el diagrama de flujo se lee: al entrar en una situación de conflicto, o luchas o cedes. Si luchas y aún no ganas, te enojas y luchas más duramente, o te siente humillado y cedes. Si luchas más duramente y aún no ganas, elevas el estado de ánimo y luchas todavía más duramente, o deprimes el estado de ánimo y cedes. En la mayoría de los casos en el EEA este algoritmo probablemente permitió la rápida solución de las controversias. Pero en nuestra sociedad compleja, hay una serie de motivos de “bloqueo de la sumisión voluntaria” que impiden que el agonismo sea funcional, y las disputas sean resueltas.

A veces el bloqueo de la resolución del conflicto no se encuentra en la persona sumisa (el que cede, el perdedor), sino en el “ganador”, cuya función es la de aceptar la sumisión y pasar a la reconciliación. A veces no hay suficiente cantidad de sumisión en cualquiera de los niveles para inducir al otro a ejercer la “misericordia” del ganador (Weisfeld, 1977). Suponga que la nuera siente un odio imperecedero hacia la Señora Viuda de Turvey, posiblemente porque se oponía a su matrimonio con su hijo por su insuficiente nivel social. Entonces, con la viuda expuesta a la venganza al faltarle el apoyo de su marido, puede ser que por muy sumisa que sea la viuda la nueva Señora Turvey continuará castigándola con un trato frío y distante o humillándola por otros medios, y por eso la viuda nunca podrá remitir del nivel más bajo de su estrategia de desescalada. Esto ocurre en situaciones de tortura y otras formas de intimidación. Pero por lo general, el bloqueo de la resolución recae en el perdedor, que es demasiado orgulloso o terco para hacer la apropiada desescalada en el nivel superior. En otras palabras, en el tratamiento de la depresión a menudo estamos manejando “bloqueos de desescalada en el nivel superior”.

Las manifestaciones de la estrategia de desescalada de bajo nivel

Es el nivel más bajo de la estrategia de desescalada con la que estamos clínicamente más interesados, ya que es ésta estrategia, si es demasiado intensa o prolongada, lo que reconocemos como la depresión clínica. En el pasado la hemos llamado por diferentes nombres, tales como “la subrutina de la rendición” (Price y Sloman, 1987; Sloman & Price, 1987) o “la estrategia del subordinado involuntario (ISS)” (Price et al., 1994). Cualquiera que sea su nombre, esta estrategia tiene cuatro funciones principales:

1. Evidencia que no existe “ninguna amenaza” para el ganador, y por lo tanto enfatiza cualquier sumisión de alto nivel que se esté efectuando; o, si no se está hacienda una sumisión de alto nivel, se le asegura al ganador que la víctima no es una amenaza real, digan lo que digan, porque se es demasiado viejo o enfermo o incapacitado para ser eficaz.

2. Señala “fuera de combate” a los amigos y partidarios, dándoles el mensaje “no me empujen a la arena para luchar en su nombre” (Price & Gardner, 1995).

3. Facilita el cambio de escalada a desescalada en los niveles medio y superior, induciendo culpabilidad, vergüenza e inferioridad, y una sensación generalizada de pesimismo.

4. Sitúa al individuo en una camisa de fuerza depresiva, quitándole energía, interés, esperanza, decisión y fuerza de voluntad. De este modo, obliga al individuo a someterse, incluso si en el nivel superior es demasiado orgulloso o terco (o corajudo) para rendirse. En tal caso, la razón social aparente para la sumisión es probable que sea una enfermedad física o debilidad (Price & Gardner, 1995).

Causas de la estrategia desajustada

De acuerdo con nuestro modelo, la causa de la enfermedad depresiva no es la adversidad social, o perder, o un defecto, porque lo normal es que los seres humanos pierdan y fracasen y sean confrontados con la adversidad. Más bien, la causa de la enfermedad depresiva es el fracaso del cerebro triple al coordinar su respuesta a la adversidad social. Una respuesta coordinada asegura el éxito o la retirada exitosa/sumisión. A menudo se encuentra que el nivel más alto de desescalada está siendo bloqueado por alguna razón, ya sea en el paciente o por un tercero. Por ejemplo:

1.El nivel más alto de desescalada está bloqueado por escrúpulos morales.

Cuando alguien trata de mantener una posición imposible, o se aferra a un objetivo irrealizable, lo llamamos valor o terquedad, dependiendo de si simpatizamos o no con el intento. Orgullo, honor y escrúpulos morales son razones para seguir escalando en el nivel más alto a pesar de la agobiante desescalada en el nivel inferior. Milton la tomó con la monarquía, Darwin con la iglesia, y muchos son los mártires que se han negado a doblar la rodilla. La salud se sacrifica a los principios. Hemos descrito un caso en el que el paciente se negó a unirse a sus compañeros de trabajo en un fraude, fue castigado por ellos y sufrió la enfermedad depresiva como resultado (Stevens y Price, 1996). Anthony Trollope proporciona un paradigma de la terquedad auto-destructiva en su novela He Knew He Was Right (Sabia que tenia razón). En estos casos, el terapeuta está en la posición de un médico que atiende a un boxeador que insiste en luchar contra los contrincantes más poderosos.

2.El nivel más alto de desescalada es bloqueado por ignorancia o incomprensión.

La sumisión humana (a diferencia de la sumisión de los animales) implica obediencia, o hacer activamente lo que la otra persona quiere. A veces esto es imposible. Un marido dominante puede insistir en recibir una respuesta sexual entusiasta, una esposa dominante puede exigir que su esposo corrija un tic involuntario. A veces el paciente no sabe qué hacer para complacer al otro: un marido no quería que su esposa trabajara porque tenía miedo de que se relacionase con hombres atractivos, pero le daba vergüenza confesar ese miedo, y por eso la criticó por su pereza y su estupidez hasta que la depresión la volvió incapaz para el trabajo.

3.El nivel más alto de desescalada es bloqueado por un tercero.

Una esposa quería complacer a su marido, que insistió en que estuviera en casa el sábado; pero su madre, que era aún más poderosa que su marido, insistió en que la visitara e hiciera unas tareas para ella el sábado. La sumisión a uno implica resistirse al otro. Ella deseaba desescalar en las dos relaciones más importantes en su vida, pero no la dejaron. En este caso la enfermedad depresiva remitido cuando su madre murió.

4.El nivel medio de desescalada es bloqueado por un sentimiento de injusticia.

Muchos pacientes sufren insultos y agravios que no puede dejar pasar por resentimiento o enojo por la injusticia que ello conlleva. Recientes casos de este tipo en mi experiencia incluyen a personas injustamente despedidas de sus puestos de trabajo, un padre acusado de agredir sexualmente a su hija, y padres que sienten que la autoridad educativa les ha fallado a sus hijos de alguna manera. Estas personas se sienten fuera de sí de rabia, hirviendo de rabia asesina. Incluso si deciden desescalar en el nivel superior, siguen escalando en el nivel medio de las reacciones emocionales, y esto impide la resolución de desescalada de bajo nivel.

Identificar el conflicto

En el nivel superior hay muchas áreas de la vida en que las estrategias de escalada y desescalada se llevan a cabo de forma independiente; por ejemplo, uno puede escalar en su vida amorosa buscándose un ligue, mientras que en su relación parental desescala al aceptar dejar de fumar. En el nivel medio de la respuesta emocional, todavía hay aún más variedad, en el que uno puede estar deprimido por un problema a la vez que está enojado por otro―incluso se puede estar enojado y deprimido a causa del mismo tema. Pero en el nivel más bajo la estrategia es infocalizable, es una cuestión de todo o nada, y afecta a todas las actividades y estrategias. El estado de ánimo depresivo es un fenómeno generalizado. ¿Cómo se decide cuál de las escaladas del nivel superior está produciendo una situación que se extiende hacia este bajo nivel de desescalada? Esta es una de las habilidades del psicoterapeuta. Baste decir que por lo general se relaciona con una de las metas más destacadas del paciente o con sus relaciones.

Consideraciones terapéuticas

La tarea del terapéuta consiste en identificar el conflicto y ayudar al paciente a resolverlo en el nivel superior. A menudo, esto tomará la forma de ayudar al paciente a admitir la derrota, aceptar lo inevitable y renunciar a las aspiraciones poco realistas. A veces, sin embargo, el paciente puede ser ayudado a ganar ―a pesar del hecho de que él o ella estaba perdiendo al principio, por lo que se encuentra incapacitado por la depresión. A veces, el contexto adverso puede evitarse por completo, y lograr resultados mediante la negociación y el compromiso. A veces, los pacientes ven un conflicto donde no lo hay, otros son demasiado sensibles a las amenazas, o acceden a su conjunto de estrategias de bajo nivel agonístico muy fácilmente. Es difícil decir cuál es la proporción de los pacientes que tienen idea del conflicto que está causando la depresión. Sospecho que muy pocos. La mayoría de los pacientes achacan la depresión a factores biológicos tales como comenzar a tomar o pertenecer a la generación de “la píldora” o a los propios síntomas de la depresión, por ejemplo, “estoy deprimido porque no puedo dormir”. Si es necesario hacer comprender al paciente la verdadera causa de la depresión, la analogía de tiritar (ver más arriba) es útil; por ejemplo, el terapeuta dice: “No vamos a perder el tiempo frotando sus músculos temblorosos con pomada ―vamos a explorar la razón por la cual no han sido capaces de encender la calefacción central.”

El rival simbólico o interiorizado

El modelo se basa en un conflicto con un rival real. Esto explica por qué la depresión es tan incapacitante ―incapacita al individuo, mientras que el rival toma el control. Este tipo de incapacidad no tiene ninguna función en la gestión de los estresores impersonales, tales como las condiciones climáticas adversas.

Sin embargo, tal es la capacidad humana para personalizar el entorno que algunas formas de estrés impersonal son percibidos como procedentes de un rival. Job, por ejemplo, vio colmada las desgracias de su familia como actos de un Dios personal; se indignó con Dios y quería llevarlo a los tribunales. En este caso, Job se convirtió en depresivo ―el nivel más bajo de desescalada se asoció tanto con el nivel superior como con el de nivel medio. El remedio fue proporcionado por Eliú, quien señaló a Job que no era apropiado para un hombre entrar en una pugna agonística con Dios. Así Job se sometió a Dios y su depresión desapareció.

En algunos casos el conflicto no es con una persona del exterior, sino con una entidad interiorizada (Weiss, 1993; O’Connor, 1997). Por ejemplo, algunas personas de éxito se ven atrapados entre su ambición y su adoctrinamiento infantil de no eclipsar a sus familiares inmediatos (especialmente a las hijas se les enseña a no eclipsar a sus hermanos). Entonces, cuando tienen éxito como adultos, se deprimen sin motivo aparente. Se ha sugerido que esta depresión es causada por “la culpa del superviviente”, debido a la gran diferencia entre su propio desempeño y el de los miembros de su familia. Pero perseguir el conflicto en las profundidades de la psique está más allá del ámbito de este trabajo.

Referencias

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Weiss, J. (1993) ¿Cómo funciona la psicoterapia: Proceso y Técnica. Nueva York: Guilford Press.


[1]  La “casa ganancial”, o Dower House, es, entre las clases altas británicas, una casa, más pequeña y modesta destinada a la viuda del Sir o Lord. Puede ser un antiguo pabellón de caza, la casita de invitados o, como se señala más abajo, la casita del jardinero. (n.d.t.)

Hacia una taxonomía de las emociones (VI)

Dado que el amor es una emoción culturaldependiente y que en gran parte es modelada por el entorno en que se vive, especificaré que estoy hablando de lo que entendemos hoy como amor romántico, una utopía emocional que se nutre de deseos, expectativas y constructos individuales compensatorios que en gran parte chocan continuamente con la realidad desolada en que vivimos. El amor se convierte asi en un colchón de seguridad, en un salvoconducto para la felicidad en muchas personas, en una isla de perfección que suponemos hemos de descubrir por nosotros mismos guiados por un extraño drang, un impetu fascinante. (Aqui hay un buen articulo sobre el amor en tiempos de la postmodernidad).

La frustración en el amor es pues la consecuencia más notable que cabe esperar de este estado de idealización. El rencor, la rabia, la indignación, la decepción o la pena son las consecuencias emocionales más importantes que se desprenden de aquella confrontación entre realidad e idealización.

No es de extrañar que el amor -como principal promotor de arousal en nuestra especie- de lugar a múltiples patologias y conductas inexplicables, algunas resultado de su decepción pero otras vinculadas directamente con el sentido que el amor tenga en cada mente individual.

No cabe ninguna duda de que es precisamente esta idealización la que nos hace tan vulnerables, tal y como supuso Freud cuando advirtió que: “jamas nos hallamos tan a merced del sufrimiento sino cuando amamos”.

Locuras de amor.-

Los que hayan leido esta noticia, habrán sufrido un posible dejà vu, son tan frecuentes este tipo de sucesos que hasta literariamente estamos condenados a entenderlos como perturbaciones mentales que el amor causa en algunas personas. Sin embargo es bueno describir dos tipos posibles de sucesos: los que llevan al enamorado al homicidio y los que le llevan a la locura propiamente dicha, es decir al delirio.

El caso del que habla la noticia es paradigmático: un muchacho enamorado de una muchacha sufre de muchas preocupaciones, ansiedad continuada desde que los progenitores de aquella cuestionan su relación. Un muchacho normal y sin antecedentes psiquiátricos de interés de repente se transforma en un feroz asesino y dispara su arma contra la muchacha. ¿Qué es lo que puede transformar a una persona corriente en un asesino?

Hay algo paradójico en esta conducta de asesinar a la amada, pues al fin y al cabo el amor es considerado como algo totalmente opuesto al odio. Por otra parte también estamos convencidos de que el odio no puede darse sin amor. En realidad lo opuesto al amor es la indiferencia, el odio por su parte es en gran parte una estrategia de supervivencia con efectos paradójicos como veremos a continuación.

Para entender mejor este tema del “punto de no retorno” en la desesperación es necesario hablar sobre la teoria de las catástrofes. Se trata de una teoria matemática dificil de comprender para nosotros y aun más difícil de explicar. Pero puede entenderse como una parte de la teoria de las bifurcaciones a las que tienden todos los sistemas cuando son llevado a un punto lejano de su equilibrio. Dicho de otra manera: la teoria de las catástrofes trata de epxlicar los fenómenos discontinuos, donde pequeñas perturbaciones dan lugar a cambios cualitativos, como por ejemplo el caso que nos ocupa. ¿Cómo es posible que una persona normal se convierta en un asesino por una decepción amorosa?

La mayor parte de la gente tienen una teoria “intuitiva” sobre ello, basta leer los comentarios que dejan en la prensa digital los ciudadanos o las opiniones de mis colegas que explican este tipo de cuestiones “apres coup” como un trastorno de personalidad, rasgos psicopáticos, la emergencia de una psicosis, un arrebato de impulsividad limite y conceptos descriptivos que no aportan nada a la cuestión. Si el asesino del Salobral tenía o no tenía determinados rasgo de personalidad no lo sabemos ni lo podemos saber ya (puesto que se suicidó antes de entregarse) pero en cualquier caso este conocimiento no aportaría nada a la cuestión que pretendemos explicar, pues no todos los portadores de este rasgo o diagnóstico se comportarán igual. El asesino del Salobral no asesinó a aquella muchcha por algo que tenía sino por algo que no tenía.

Le faltaba algo, un inhibidor que le permitiera tolerar la frustración, la ansiedad o la decepción por la perdida. Le faltó poderse deprimir.

La capacidad para deprimirse es un dispositivo de seguridad con el que la evolución nos dotó para desactivar la rabia (Price, 2008). (El lector puede tomarse un receso y leer este post sobre el caso de Job donde hablé precisamente de esta cuestión, asi como de los trabajos de Price y su teoria de la competencia social en la depresión.

La rabia individual es probablemente la emoción mas disfuncional y peligrosa para los grupos sociales pues lleva tras de si muerte, destrucción, venganzas y una escalada de odios intragrupales. Sí es verdad que ciertos tipos de adaptaciones se produjeron para salvaguardar a los grupos por encima de los individuos es aceptable suponer que la evolución se haya encargado de disponer de ciertos relés para desactivar este tipo de conductas disruptivas. Emociones que aparecen inevitablemente entre los perdedores de una confrontación agonística, “ella quiso dejarlo y él quería continuar”. Se trata de un claro conflicto agonístico donde, lo que uno gana el otro lo pierde, hay pues ganadores y perdedores. El asesino del Salobral fue el perdedor de este conflicto.

¿Qué es lo que sucede cuando un perdedor no puede deprimirse?

Lo que sucede es que toma el mando de nuestra conducta nuestro cerebro más primitivo, el reptiliano. Nuestro paleocortex funciona a “todo y nada”, no conoce matices y vuelca su información de abajo-arriba buscando los metadatos que se adhieren en el sistema límbico con unas etiquetas que llamamos emociones que son los marcadores mentales que señalizan nuestra intencionalidad y guian nuestra conducta. Nuestro cerebro reptiliano tiene dos funciones principales: la autopreservación (lucha-huida) y el apareamiento (cortejo y cópula), pero lo principal de su actividad es sin duda su “ausencia de contradicción” en persecución del principio del placer (o de la descarga de la tensión), en este sentido nuestro cerebro reptiliano es equivalente al inconsciente freudiano.

Nuestro cerebro reptiliano no lee emociones, ni ideas, sino patrones. Encuentra un patrón y enciende sí o sí su piloto automático. Ve una mujer desnuda y dice “copula con ella”, ve a un enemigo y dice “mátalo” o “escapa” con independencia de si el enemigo es la mujer desnuda u otra persona. De modo que el cerebro reptiliano del asesino del Salobral funcionaba perfectamente, fue diseñado para la función que desempeñó en los entornos ancestrales donde se forjó y punto final.

Lo que le faltaba a esta persona eran los “controladores” que se cargan simultáneamente con las emociones y con los patrones, es decir le faltó inhibir (como hacemos todos) su agresión. ¿Como se inhibe una agresión?. Citaré algunos de los “controladores” que sirven para inhibir la agresión en nuestra especie:

  • El miedo al castigo
  • El miedo a hacer o recibir daños
  • El miedo a romper la relación si se lleva la estrategia de presión más allá de un cierto límite.
  • El rechazo moral a la violencia
  • La compasión y la empatía.
  • La repugnancia por la violencia.
  • La sumisión ritual del adversario.

Se trata de algunos de los controladores de la agresión, en el caso que nos ocupa ninguno de ellos funcionó. ¿A qué se debe este déficit de controladores en el cerebro de este hombre? ¿Es que carecia de compasión, miedo al castigo, compasión, empatía, etc?

No podemos responder a esta pregunta pero por sus antecedentes (leídos en la prensa) no es posible cerrar la cuestión diciendo que era un psicópata, es decir un ser falto de moral, empatía o compasión. Todo parece indiciar que hay una ruptura, una discontinuidad de esas de las que se ocupa la teoría de las catástrofes, un cisne negro, un evento no predecible.

Un salto en el vacío que se produce precisamente por el fallo de uno de los controladores más potentes que existen para desactivar la rabia: la depresión.

Pero no todo el mundo puede deprimirse. Y los hombres menos que las mujeres.

La depresión es una forma ritualizada de muerte. El depresivo está como muerto y da señales a sus adversarios de que no peleará ni se vengará, lo que desactiva las sospechas de los otros. De este tema ya he hablado lo suficiente en post anteriores de modo que solo me resta puntualizar una cuestión: si falla este sistema de seguridad al que llamamos depresión (que supone una desescalada en las estrategias de ataque), quedamos a merced de las escaladas que nuestro cerebro reptiliano pretenda llevar a cabo. Y no cabe duda de que el cerebro reptiliano de este hombre andaba en plena escalada.

Y lo que sucedió en este caso es que una decepción amorosa llevó al sujeto a una especie de locura homicida (conocida en otros entornos culturales como Amok), y si digo locura ( en realidad no es una psicosis) es por no usar la palabra “muerte” que me parece más adecuada para este caso. Al fin y al cabo la depresión carece de arquetipo mientras que la muerte y la locura si los poseen, lo que es lo mismo que decir que matar y volverse loco, son posibilidades al alcance de cualquiera cuando fallan todos los mecanismos de control de la rabia.

Una rabia que no cedió con el crimen de la muchacha sino que se llevó por delante a dos ciudadanos más que por casualidad se le pusieron a tiro. Despues el homicida se refugió en un cortijo, donde la Guardia civil le sitió. Después de varias horas de negociación accedió a entregarse pero sólo fue una estratagema para descerrejarse un tiro en la cabeza. El asesino de Salobral no dio su brazo a torcer, todo menos entregarse.

Merece la pena reflexionar sobre este verbo porque en él existe otra clave del caso y de la depresión en general: el paso de una estrategia o escalada agonística puede desactivarse a través de una escalada hedonística (negociación). Para Price la “sumisión voluntaria consciente” es la estrategia adecuada para resolver una depresión que es vista por él como una “sumisión involuntaria inducida”. No hubo ni una ni la otra.

Sólo quedó pues la muerte, el suicidio, el supremo escape.

Por amor.

Bibliografía.-

MacLean, PD (1985) Evolutionary psychiatry and the triune brain. Psychological Medicine , 15, 219-221.

MacLean, PD (1990) The Triune Brain in Evolution . Nueva York: Plenum Press.

Price, J.S. (2008) Severe depression can be conceptualised as ritualized death or physical incapacity.  Philosophy, Ethics, and Humanities in Medicine 2008, 3:8  (Comment on “Depression in an evolutionary context” by Lewis Wolpert).